lunes, 26 de julio de 2010

Cristiano Ronaldo debe ir a ver al Doctor

Muchas veces se dice que el dinero y el éxito hacen que los profesionales se acomoden y dejen de ser competitivos. Desgraciadamente es un hecho muy habitual, aunque siempre hay grandes excepciones como el mítico Michael Jordan o mi ídolo Magic Johnson, quienes lo dieron todo por sus equipos y por sus carreras hasta el último día que pisaron una cancha… ¡Incluso después!

La semana pasada vi con mi amigo @raulelsiete, quien te hace saborear todos los deportes por lo mucho que sabe de ellos, el Gran Premio de Sachsenring de Moto GP, donde pudimos disfrutar de otro gran ejemplo, esta vez sobre las veloces ruedas de Valentino Rossi.

Rossi es el piloto que más carreras ha logrado ganar en la historia de los mundiales de motociclismo, record que le arrebató a Ángel Nieto en 2008. A sus 31 años ha ganado nueve campeonatos del mundo, uno en 125cc, uno en 250cc y siete en la categoría reina de Moto GP. Un palmarés espectacular, al que acompaña según la revista GK su novena posición en el ranking de los deportistas mejores pagados de 2010.

Pero es en el 2010, en un campeonato que tiene muy difícil ganar, donde “El Doctor”, como se le conoce en los circuitos, está forjando su imagen de leyenda. El pasado 5 de junio durante los entrenamientos del Gran Premio de Italia de Moto GP, Valentino Rossi sufrió una grave caída en la que se rompió la tibia y el peroné. Tras una complicada operación los médicos estimaron un tiempo de recuperación de al menos dos meses.

40 días ha tardado Rossi en volver a subir a su motocicleta y competir de nuevo en un mundial que no va a poder ganar debido a su lesión. Una imagen impresionante la del piloto italiano en el Gran Premio de Alemania yendo con las muletas hasta la moto, sobre la que no sólo aguantó toda la carrera sino que estuvo a punto de conseguir pódium, pero al final, el australiano Stoner le arrebató la tercera plaza ¡en la última curva! Aún más llamativa era la cara de todo su equipo al verle conducir con la pierna fracturada mientras todos rezaban para que no le ocurriese nada, ya que otra caída podría ser fatal. Sus palabras al respecto han sido “Si puedo hacerlo, ¿por qué no voy a competir?” Es más el italiano no vuelve sólo de cara a la galería, su retorno le ofrece un reto y quiere ganar este campeonato “En 2006 le recuperé 52 puntos a Hayden en seis carreras. ¿Por qué no puedo ahora recuperar 104 en once?”.

La otra cara de la moneda, a mi modo de ver, la pone el “fotografiadísimo” Cristiano Ronaldo y su actuación en el grandioso Mundial de Sudáfrica que ganó nuestra magnífica Selección. En los octavos de final Portugal y España se le vieron las caras. La Roja se enfrentó a un grupo de diez jugadores entregados que pelearon todo el partido y a su divo que estrenaba nuevo look con una cresta, que fue lo poco que se le vio. Más allá de su falta de resultados, que puede ser debida a muchas circunstancias, yo me quede perplejo ante la imagen de Cristiano Ronaldo sentado en el césped, arreglándose las medias tras una pérdida de balón, mientras sus compañeros se mataban a defender, incluso cuando su equipo iba perdiendo y quedaban apeados del Mundial.

¿Es posible que exista un líder sin compromiso? Su actitud que le ha valido todo tipo de críticas en el país vecino, desde las de un mito del fútbol portugués como Figo quien ha dicho que “Para mí, un capitán, independientemente del fracaso o éxito, debe siempre defender al equipo y dar la cara por él”, o el propio seleccionador portugués Carlos Queiroz, a quién Ronaldo acusó de la derrota contra España, “Si el tamaño de la camiseta es demasiado pequeño para alguien no debería formar parte del equipo”.

¡Qué diferencia entre “El Doctor” y CR! ¿Por qué uno se entrega al 100% poniendo en riesgo su propia carrera y el otro no se motiva ni defendido la camiseta de su país en una eliminatoria del mundial? No olvidemos que el palmarés de Ronaldo es muy inferior al de Rossi (a la edad de CR, Valentino ya había ganado 6 mundiales de motociclismo), y en los ingresos seguro que no tanto. Desde mi humilde opinión se trata de una cuestión de profesionalidad, Cristiano Ronaldo es un buen jugador, Valentino Rossi es un gran profesional.

La profesionalidad es una cualidad poco valorada, y mucho menos extendida en el mundo del deporte y de la empresa. Ser profesional implica hacer lo que toca en cada momento, obliga a comportarse con humildad y autocrítica, te hace ser responsable y dar lo que uno puede sin necesidad de tener un jefe que te lo exija. Ser profesional es defender todos tus derechos, pero sin faltar a ninguna de tus obligaciones. Ser profesional es saber sonreír y firmar autógrafos, igual que defender la camiseta de la empresa que te paga. Necesitamos más profesionales en las organizaciones actuales para poder cambiar la forma en la que se hacen los negocios, y para ello tenemos que elegir bien nuestros ídolos y modelos cómo Rossi o los miembros de nuestras selecciones de fútbol y baloncesto.

Por eso yo le recomendaría a Cristiano Ronaldo, y a todos los malos profesionales que pululan por nuestras empresas, que vayan a ver al “Doctor”, a ver si aprenden y se les pega algo.

PD.: Ayer, en el Gran Premio de Laguna Seca (USA), Rossi consiguió la tercera plaza y subió al pódium.

domingo, 18 de julio de 2010

Lecciones de un Mundial Inolvidable


Cuando sólo han pasado unos días desde la victoria de la Selección española en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica y aunque todavía nos embriaguen sus recuerdos, podemos exponer algunas enseñanzas que, a mi juicio, nos ha dejado la trayectoria del combinado nacional.

La primera es que en esta vida la grandeza del éxito está íntimamente relacionada con el grado de dificultad encontrado en el camino. Para todos aquellos que pensaban que ya teníamos la Copa antes de viajar a Sudáfrica, les aconsejo que se pongan a jugar aunque sea un torneo de amigos para así comprobar que nadie regala nada.

La segunda es que, ante la adversidad (primer partido y derrota), la reflexión, la autocrítica, la confianza en el trabajo realizado y en los componentes del grupo es una necesidad. También en estos casos se demuestra el grado de cohesión del grupo, pues lo más fácil es que cada elemento se preocupe de salvar su trasero o desviar la atención.

La tercera, y esta es extensible a la empresa, es que cada partido hay que jugarlo sin perder la identidad pero adaptándose al entorno o circunstancias (Partido contra Chile o Paraguay). Lo más importante en estos casos es la meta, no el camino, aunque lógicamente sin traicionar sus principios.

La cuarta es el valor del equipo. Durante el campeonato y después en las celebraciones hemos podido observar cómo el núcleo más mediático (jugadores y técnico) destacaban y valoraban a médicos, fisios, utilleros, etc. Una máquina es perfecta porque todas las piezas funcionan sincronizadamente, sin importar el oropel social que se les conceda. Para ello es imprescindible que cada uno conozca su puesto, función y rol, términos parecidos pero que no lo son.

La quinta tiene que ver con el nivel de activación óptima, que podemos definir como el estado anímico donde nos sentimos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos. Existe a dos niveles: individual y grupal. El primero tiene que ver con el autoconocimiento y la automotivación y le corresponde a cada uno entrenarlo y ejercerlo; el segundo se circunscribe a la temperatura emocional del grupo y el doctor es el entrenador, quien recetará motivación si el grupo está relajado (nivel por debajo de esa línea óptima) o relajación si el grupo está ansioso (nivel por encima de la línea óptima).
Estos conceptos del deporte son perfectamente exportables a cualquier área de la sociedad y a la vida misma.

La sexta se refiere a la humildad como mejor aliada del éxito. En todo el campeonato hemos podido ver imágenes, escuchar declaraciones y observar gestos en el equipo español que implicaban máximo respeto al rival y naturalidad en los momentos tensos (antes, durante y después de los partidos). Y como la competición es un claro espejo donde se refleja cómo eres en realidad, podemos aseverar que estos chicos y quienes les dirigen les sobra esa virtud.

La última, pero no la menos importante, es el liderazgo. En este sentido hemos podido observar cómo Vicente Del Bosque lo ha ejercido de manera silenciosa. Sin estridencias, sin rencor, sin gestos para la galería ha sabido transmitir serenidad, sentido común, reconocimiento constante a sus chicos, saber ponerse en un segundo lugar e incluso valorar la labor de su antecesor en la gran obra maestra lograda.

Como corolario, podemos asegurar que este equipo nos ha dado una lección a esta sociedad española que en los últimos tiempos ha estado más preocupada en parecer que en ser, que ha elegido el camino rápido del éxito y del dinero sin importarle dejar en el camino los valores y principios que ayudan a construir algo serio y sólido.

Por todo ello, muchas gracias CAMPEONES.

lunes, 12 de julio de 2010

La Roja y el ejemplo de la ÑBA

Tras la inesperada derrota ante Suiza en el primer partido del Mundial, escribíamos que España tenía un inmejorable espejo en el que mirarse para acabar ganando el título: la Selección Española de Baloncesto. Los caminos, paralelos, se han acabado cruzando y ahora mismo ambas son las vigentes campeonas del mundo y de Europa.

· En el pasado Europeo, la ÑBA perdió el primer partido ante Serbia, a la postre subcampeona, y se desataron las criticas ventajistas que luego se subirían al carro cuando se recondujo la situación. El grupo, sólido, fuerte y homogéneo, se hizo aún más fuerte ante las críticas. "Todo lo que no te mata te hace más fuerte", comentarían. En este Mundial, la selección de fútbol, catalogada como gran favorita y que salvaría el paupérrimo nivel de juego del Mundial, arrancó con derrota ante Suiza, que a diferencia de los balcánicos se quedó fuera de la primera fase. Se dispararon las alarmas y se puso en duda todo. El grupo se replegó y se hizo fuerte.
· Tras ese tropiezo de la ÑBA, hubo una victoria rácana ante Gran Bretaña para seguir vivos. Lo importante no era el juego, sino ganar. Ya más tarde se trataría de reencontrar sensaciones. Con La Roja pasó lo mismo ante Honduras. Al tiempo que se respiraba, se ganaban horas para recuperar a los tocados en ambos ejemplos.


· Con el pase de ronda se empezó a recobrar la confianza del exterior. Dentro, nunca se perdió. Había confianza en el trabajo previo. La Roja venía de ganar dos años antes la Eurocopa y tras un batacazo en la Copa de Confederaciones. En el basket, la trayectoria le avalaba aun más al grupo: 2006 oro mundial, 2007 plata europea, 2008 plata olímpica (amen de la plata europea de 2003 y el bronce de 2001).


· La ÑBA claramente fue de menos a más, como La Roja. La confianza en el trabajo colectivo, el esfuerzo, la capacidad de sacrificio y la entrega eran clave. Había un bloque en el que las individualidades se ponían a servicio del grupo. Lo importante era el resultado final. La ÑBA acabó barriendo en los cruces, primero a Francia (66-86), invicta hasta entonces, luego a Grecia (82-64) y acabó arrollando a Serbia, verdugo del primer día para colgarse el ansiado oro europeo (85-63).


· La figura del entrenador también ha sido centro de polémica. En la ÑBA, desde la destitución de Pepu antes de los Juegos de 2008, tras anunciar él que dejaría la selección, el puesto del seleccionador ha vivido en el ojo del huracán. Primero con Aíto, gran estratega y que puso en peligro el grupo con sus caprichosas decisiones y el trato al jugador, y luego Scariolo, principalmente por ser italiano. Pese al relevo en el banquillo, los éxitos post Pepu llegaron no sin antes unas duras críticas. Con Del Bosque ha sucedido lo mismo. Luis Aragonés, escocido aun e instalado en un rencor permanente, no tardó en cargar contra los que fueron sus jugadores. Los ventajistas atizaron a Del Bosque, que siempre respondió con una sonrisa y pasó de polémicas. Evitó ser el protagonista. Sabia decisión. Los mismos que le criticaron, luego le alabaron por sus cambios y su precisión al dirigir el equipo.


· El talento al servicio del grupo. Ha sido clave en las dos selecciones. Afortunadamente hay overbooking de buenos jugadores. No caben todos. No pueden jugar todos. Y lo mejor es que los que juegan se entregan el grupo, a la causa común. Aparcan su ego y trabajan por la meta común.

jueves, 8 de julio de 2010

El giro de Xavi


Cuando veo jugar a Xavi siento envidia. Posee (prácticamente) todas las cualidades que puedo imaginar en un futbolista de creación. Y esa panoplia infinita de virtudes me abruma. Quizá del nutrido conjunto de capacidades que Xavi suele desplegar en el campo, el control seguido de un giro que precede a un cambio de sentido del juego, es, sin duda, la que considero su característica más personal. Ese gesto técnico es su marca de la casa. No recuerdo otro jugador que lo haya interpretado con mayor excelencia. Ni Guardiola, ni Zidane, ni Maradona, ni Cruyff, ni Laudrup, ni Ronaldinho… ellos desplegaban otras técnicas, pero ese giro… ese giro es de Xavi.
El giro refleja muchas cualidades. El giro es conocimiento de la situación del juego, de la posición de los contrarios, de las capacidades de los compañeros… El giro es confianza en su propia capacidad técnica. Es humildad por la austeridad en la ausencia de artificio. El giro es determinación en la búsqueda del objetivo y flexibilidad en los medios para alcanzarlo. Es ese otro fútbol que a muchos nos apasiona. Es mando y gestión. Es gobierno.
En esta semifinal histórica de Suráfrica contra Alemania, Xavi ha sido nombrado el hombre del partido. Como muchos otros españoles estoy ahora algo ronco de gritar. De gritar gol… pero también de gritar “dásela a Xavi” y “dásela al bueno”. Esos gritos se han producido durante todo el partido, pero en especial en los últimos minutos. No en vano, cada vez que la pelota alcanzaba al de Terrassa, muchos respirábamos con un cierto alivio futbolero, esperando que, tras el giro, Xavi encontrara nuevas y mejores perspectivas.
En esta selección de ensueño, todos los aficionados tenemos nuestros favoritos. Unos se inclinan por la fulgurante eficacia de Villa, otros por la contundencia y pujanza de Ramos, otros por la trepidante delicadeza de Iniesta, algunos por la fiabilidad de Casillas o por el rendimiento de Busquets. Pero yo soy del giro de Xavi. Por todo lo que significa.
Muchos somos demasiado jóvenes para haber visto jugar a Luis Suárez, “El arquitecto” quien, según mi padre, es el mejor jugador español de todos los tiempos (Balón de Oro 1960). Pero para mí, Xavi es el mejor jugador español de todos los tiempos; al menos de los míos.

lunes, 5 de julio de 2010

10 reflexiones sobre los arbitros y sus errores


Desgraciadamente siempre que se habla de los árbitros de fútbol es con motivo de algún incidente en su desempeño, que ha causado, “daños”, irreparables para alguien.
En el Mundial de Sudáfrica ya han sucedido “acontecimientos” que han sido vividos en los respectivos países, con la intensidad y emotividad que genera la injusticia en las decisiones arbitrales. Quisiera aprovechar esta oportunidad que me facilita el protagonismo que da los errores cometidos, para reflexionar sobre determinados conceptos que creo son de vital importancia en el desarrollo de la vida tal y como hoy se entiende y que tienen un importante reflejo en el mundo de los árbitros de fútbol:

1. Las institucionesLa única forma posible de la vida en sociedad se fundamenta en la existencia de instituciones de diversa índole que hagan posible el funcionamiento social. Esto es así desde las sociedades más primitivas, hasta el siglo XXI, lo importante es la fuerza que deben tener esas instituciones y la forma de regularlas para que esa fuerza no se aplique de forma incorrecta.
¿Quién gobierna a los árbitros? ¿Quién los elige y de qué forma? ¿Quién les dota de las herramientas necesarias para poder ejercer adecuadamente su labor? ¿Cómo se les forma? ¿Cuáles son los principios éticos que rigen a ese órgano de gobierno de árbitros?
Creo que las respuestas a estas y otras cuestiones básicas, deberían ser los fundamentos en los que construir una institución tan esencial para el funcionamiento de una actividad, en este caso deportiva, como es el conjunto de árbitros.

2. La necesidad de un árbitro
Siempre que se produce una actividad lucrativa o no, en la que intervienen varios “actores” aparece la inevitable necesidad de un tercero que decida en los conflictos. En muchos casos, esta figura recae en los jefes o responsables. Es muy difícil encontrar la autorregulación y resolución autónoma de incidencias en un colectivo. En mi opinión para concebir la vida en sociedad es preciso hablar de la existencia de árbitros. En el fútbol son parte esencial y determinante.

3. La justicia
La justicia es ciega se dice, y cuando así lo expresamos estamos indicando que justicia y objetividad son consustanciales. Existen instituciones que establecen unas reglas o normas y mediante árbitros formados en esas reglas, se decide sobre lo acontecido con total objetividad y en base a la información disponible para la toma de decisión. ¡Qué difícil es ser objetivo!, eso en sí mismo, tiene un altísimo nivel de dificultad, pero además es que el nivel de información necesario para decidir y el tiempo de decisión son muy escasos en el mundo del fútbol y si esto es así ¿por qué no planteamos soluciones a este problema


4. El error humano y los métodos para intentar limitarlo
No es comprensible que en el caso del fútbol no se apliquen soluciones tecnológicas a situaciones que no deberían tener ni la más mínima dificultad para ser clarificadas como por ejemplo, de reciente protagonismo “los goles fantasmas” o para qué hablar de los fuera de juego. ¿Por qué sometemos a los árbitros a una decisión desinformada cuando puede resolverse con información fehaciente?

5. Los tópicos interesados
Es muy habitual que se justifique la no utilización de herramientas tecnológicas en asistencia de el equipo arbitral con argumentos carentes de fundamento como: “eso es lo que da vida al fútbol”; “lo que crea interés y polémica”; “es el método tradicional y modificarlo daría mucha lentitud al juego”, si todos los argumentos son esos o parecidos…

6. El equilibrio vs la parcialidad
Es misión del árbitro intentar evitar que el juego evolucione por ámbitos ajenos al reglamento. Su misión es equilibrar, tranquilizar, que no ralentizar el juego. Es preciso dejar competir con fuerza pero limpiamente, y es preciso también eliminar cualquier tipo de actuación punible. Pero, qué difícil es la imparcialidad cuando se está viendo jugar a nuestro equipo, que habitual es oír comentarios totalmente contrapuestos sobre una misma jugada cuando hablan aficionados de equipos contrarios, esto quiere decir que el equilibrio y la objetividad está casi siempre reñida con la emoción que sentimos cuando hablamos de nuestro equipo.

7. El respetoEl árbitro necesita para poder ser eficiente, crear la confianza y el respeto necesarios para ejercer su función. Es cierto que goza del poder otorgado a su función pero si no genera autoridad, su desempeño estaría seriamente afectado. También es preciso que el árbitro trate con respeto a los jugadores y cuide del respeto que unos deben de tener con otros, en beneficio del espectáculo. Una cosa es competir y otra el desprecio y la falta de respeto.

8. La fuerza de la mentira
Qué difícil es interpretar lo que es realidad y lo que es mentira cuando el que pretende engañar es un verdadero experto en la materia (desgraciadamente en muchos casos se denomina “habilidad”,”experiencia”, o “maestría”, algo que sólo deben tener el calificativo de vergüenza). La provocación disimulada, la agresión encubierta, la teatralidad intencionada, son premiados en muchos casos por las aficiones y como consecuencia de ello son justificados por muchos. Para los árbitros es muy difícil de distinguir, pero en muchas ocasiones, a posteriori, se descubre el engaño, en estos casos siempre deberían actuar las instituciones pertinentes y castigar muy severamente al autor y a su equipo, al objeto de erradicar de los campos las actuaciones teatrales y los comportamientos provocadores y engañosos.


9. La violenciaEs en esta materia en donde el árbitro debe actuar firme y decididamente para evitarla con actuaciones preventivas y en el peor de los casos, castigarla con toda dureza y sin ningún tipo de consentimiento. Pero hay otro tipo de violencia en dónde los árbitros y las instituciones tienen un gran campo de actuación, y es la violencia que se genera en las gradas. Hay que establecer castigos siempre ejemplares que hagan de las gradas, el sitio agradable desde donde nos gusta ver el espectáculo del fútbol.

10. La humildadEl poder es el mayor enemigo del que lo ostenta, por eso es en la humildad, en los comportamientos y en la escenificación de los mismos, en donde se manifiesta la grandeza de la autoridad. Los árbitros tienen mucho que avanzar en este campo.

En fin, pido disculpas por haber querido hablar de tantos valores en torno a los árbitros y como consecuencia de ello no haber profundizado en ninguno dejando muchos temas en el aire. Pero he querido abrir el tema a la reflexión para declarar un apoyo a la profesión de árbitro y una profunda crítica a las instituciones del mundo del fútbol que tanto daño hacen con la falta de construcción necesaria para ejercer esa actividad y con el poco respeto y apoyo a las personas que lo ejercen con ilusión y profesionalidad.

En una grandísima medida, la culpa es de los dirigentes, que no están a la altura de las circustancias.
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