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jueves, 13 de octubre de 2011

Corresponsales AdP: Jose Carlos Carrasquet - Guardiola y la Gestión del Cambio


El cambio, la innovación, la calidad, el conocimiento e incluso la creatividad no son conceptos nuevos en el marco del desarrollo de cualquier organización. En el ámbito de la empresa, y por ende, en el de la sociedad y el deporte, se han desarrollado un sinfín de modelos teóricos destinados a hacer frente a una situación cada vez más compleja y diversa, con el objetivo de mejorar, en definitiva el funcionamiento de las organizaciones.

Cualquier organización, basa su día a día, en la continua evolución, y en una profunda revisión de sus formas de hacer, que busca adaptarse a la condiciones sumamente cambiantes que le rodean..“Renovarse o morir”, es una manida frase que se utiliza en estos casos, y que pretende, de una forma simple, hacer ver que, aquello que en un momento funcionó, y dio la posibilidad de grandes triunfos, en otro, puede que no sea así, y nos lleve al fracaso.

Desde que Guardiola llegó al banquillo azulgrana, en el que implantó un nuevo modelo de organización futbolística, su esquema conceptual de esta deporte ha ido variando, y a cada temporada transcurrida, nos ha presentado novedades, destinadas a no crear un modelo de equipo estático, si no en continuo cambio y evolución.

Creo que esta característica del técnico azulgrana es la que le hace diferente a sus antecesores en el cargo. Si echamos la vista atrás, y nos quedamos en las épocas del afamado Dream Team y de Rickjaard, veremos que las causas del declive de estas dos concepciones futbolísticas tuvieron idéntica forma de perecer. Y es que aquello, que en su día fue novedad, y sorprendió a los rivales en un primer momento, no evolucionó lo suficiente, para que, una vez conocido, y contrarestado por éstos, saber adaptarse a las nuevas problemáticas planteadas. Y así el 3-4-3 de Cruyff fue perdiendo fuerza ante las tácticas defensivas rivales, y el acomodamiento y dejadez dejó a la brillante generación comandada por Ronaldinho con un palmarés menos brillante del que se preveía.

Y Pep, como integrante de aquellas dos formaciones míticas, observó de cerca el auge y declive de ambas. Supo captar la esencia de estas dos concepciones de juego, y a partir de ellas creo la que ahora le identifica. Pero si observamos las evoluciones de este equipo, veremos que, lejos de quedarse enquistado en un modelo, se ha visto obligado a introducir paulatinamente nuevos conceptos organizacionales, lo que implica someterse a todo un conjunto de cambios, a fin de responder a las cada vez mayores exigencias que le presenten sus competidores.. Y así, aquel equipo que se nos presento ante todos, con un nuevo paradigma de juego, identificado por una agobiante presión en la zona defensiva del rival, y una constante búsqueda del balón y verticalidad, ha ido variando, hasta mostrarse tal cual es hoy.

Este concepto, que tratado de forma abstracta parece fácil de aplicar, no tiene los resultados deseados si no se cumplen antes una serie de condiciones.. Para la puesta en marcha e implementación de un proceso de cambio, es necesario cumplir un conjunto de requisitos generales, como por ejemplo, un estilo de dirección que fomente la comunicación y el diálogo y una cierta jerarquización de los diferentes niveles. En resumen, un cambio o transformación no puede ser impuesto desde arriba, sino que ha de ser comprendido y asumido por todas las personas involucradas. No debemos olvidar que un cambio o transformación siempre significa para los personas una amenaza de sus estatus actual o incluso de su medio de subsistencia. No olvidemos que una reestructuración puede significar la pérdida de un puesto que se tenía asegurado.

Y aquí Guardiola vuelve a marcar diferencias con sus antecesores. Cruyff, tenía un concepto de organización futbolística totalmente jerárquico, y en el que prevalecía su criterio por encima de todo y de todos. No digamos, ya Van Gaal, que protagonizó escenas delirantes en sus dos etapas como técnico azulgrana, y que mostró tintes dictatoriales en cada una de las decisiones que se tomaban en la gestión del equipo. Rickjaard, sin embargo, fue la cara contra opuesta al “furioso” holandés, y mostró un tono afable y complaciente, que permitió como vulgarmente se dice que los jugadores “se le subieran a la chepa”, haciéndose éstos dueños del vestuario, e invirtiendo así la pirámide de la jerarquía.

Pep, sin embargo, muestra unas dotes de comunicación excepcionales, y explica constantemente a sus jugadores que espera de ellos, que les pide. Se podrían enumerar múltiples detalles que así lo demuestran. Desde un Abidal, que pensó en dejar el equipo al primera temporada, al considerarse infravalorado y tratado con un juvenil ante las constantes explicaciones y correcciones del técnico., para pasar a según él mismo declaró, a disfurtar de los mejores años de su vida deportiva. Desde un Keyta, que en una final de Champions pudó exponer sus dificultades para jugar de lateral izquierdo, y ante su sugerencia fue substituido en el once inicial por Silvinho. Desde un Messi, que ha aprendido a ser uno más en el campo, y que abandonó su excesivo juego individual, para poner todo su talento al servicio de un colectivo. Desde un Mascherano, que viniendo de ser considerado el mejor medio centro del mundo, refuerza ahora la zaga azulgrana como central, y en muchas ocasiones como único integrante de esa zona. Y desde un Thiago, que previendo que su juego preciosista y de seda no encajaba con el tipo de juego que se practica, ha adaptado su forma de jugar, para así poder disponer de minutos de calidad esta temporada.

Y esta temporada, estamos viviendo, lo que para mi es el máximo exponente de este concepto, el cambio continuo. Cada partido de los azulgranas supone una sorpresa, cada partido de los de Pep nos presenta una nueva forma de afrontarlo, cada partido del Barça presenta formaciones y esquemas totalmente diferentes al anterior.

El objetivo, a mi entender, es el de condicionar a los técnicos contrarios, de forma que éstos se vean sorprendidos por la puesta en escena de los azulgrana. Ya han sido varios los entrenadores, Garrido, Manzano y Preciado, que han reconocido su sorpresa por la disposición táctica del equipo. Y a este nivel, en el que sólo los mejores llegan a ocupar los banquillos, y en los que los más dotados están sobre el campo, los minutos de sorpresa y reubicación en el campo, tienen su precio. Y si observamos, los escasos seis partidos disputados, en casi todos ellos, en esos minutos los culés han finiquitado sus partidos, o han dispuesto de ocasiones para ello. El fútbol, como deporte y juego, tiene un alto componente de azar, que puede condicionar algunas de las apuestas, y no siempre aquello que sobre la pizarra parece una solución fiable, se traslada de forma correcta al terreno de juego. Mestalla fue una prueba de un proceso erróneo de estrategia de juego, que hubo que rectificar sobre la marcha.

Nos vamos, creo yo, esta temporada a acostumbrar, a ver lo que hasta ahora se denominaban “guardioladas”, y es que el técnico azulgrana, viendo el potencial increíble de casi todos los miembros de su plantilla, ha optado esta año, por planificar cada partido de forma individual, apartándose de la línea que le ha caracterizado estos últimos tres años, en las que sólo trece o catorce jugadores se hacían acreedores de su confianza. Tiene Pep, en su cuarto ciclo, una idea, que se podría resumir en un slogan publicitario..”Un partido, una idea!”.

Veremos si los integrantes de la plantilla, hasta ahora acostumbrados a un status permanente en una temporada, son capaces de asumir este nuevo giro. Sólo la capacidad del staff técnico azulgrana, para hacerles ver la necesidad de esta nueva situación, como la aceptación de los jugadores como integrantes de un éxito colectivo y no individual, harán posible la aceptación de este nuevo cambio, que estoy convencido, nos va a llevar nuevamente a conseguir grandes éxitos esta temporada. Camino vamos de ello.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mi lectura de la lucha por las medallas en Turquía


Más allá de la tristeza provocada por nuestro papel en el campeonato, creo que este Mundial nos ha dejado algunas lecciones interesantes que no deberíamos dejar que la decepción ocultara.
Así que para ahondar en el acalorado debate de esta semana en el blog, a raíz del artículo de mi buen amigo Eduardo Schell, os voy a dar mi visión.
Del campeón poco tengo que decir. Un equipo a un alto nivel, al que sólo la España que conocemos podía haber hecho sombra, como ocurrió en el amistoso previo. Sin España, campeón seguro.

Por todos es sabido que la Federación Internacional siempre hace todo lo posible para que el país anfitrión llegue a la fase final, con el fin de lograr la mayor garantía posible de tener los pabellones llenos con el público local. En este campeonato la norma se ha cumplido y Turquía, a pesar de haber hecho un gran campeonato se terminó convirtiendo en el convidado de piedra de la final. Si bien quiero destacar el magnífico trabajo de mi buen amigo Bogdan Tanjevic, quien supo liderar con una energía y un carisma magistrales, para motivar y empujar a su equipo hasta lograr el metal.

Compartiendo el pódium nos encontramos a una Lituania, que con una buena preparación, paso de ser apabullada por España en los amistosos a remontarnos 18 puntos y a lograr una merecida medalla de bronce.

El cuarto puesto esconde a mi modo de ver a una de las perlas de este campeonato: Serbia. Un equipo muy joven, que ha hecho méritos para mucho más por su juego, por la cohesión de su equipo y por la fuerza y la gran técnica que han derrochado durante todo el mundial. Su magnífico juego me ha hecho recordar muchas veces al de la Yugoslavia de la época de oro. Me ha llenado de satisfacción ver a uno de los grandes veteranos de la cancha como es Dusan Ivkovic, dar una magistral lección de cómo dirigir un equipo, sintonizando con los jugadores, apoyándoles con el cariño de un padre pero marcando el rumbo al mismo tiempo con la firmeza de un líder nato. Tengo que reconocer que también he sentido un poco de envidia, no sé si sana, al ver que hay países que sí consideran la veteranía y la experiencia una virtud (aviso para los malpensados: no me estoy postulando para ningún puesto).

El quinto puesto fue para una selección agotada que necesita encontrar un nuevo modelo al haber perdido a su generación de oro. Aun así Argentina supo adaptarse a la situación, y jugar el partido por el quinto puesto centrados y motivados para conseguir relegarnos al tan olvidado sexto puesto.

Y en ese puesto quedó nuestra selección. Sextos. Un puesto que no recordábamos que existía hace casi una década. Sin duda un puesto que sabe a fracaso porque nuestra escuadra aspiraba al pódium por trayectoria y por la gran calidad de los jugadores que estuvieron en Turquía.

Para mí España ha girado como una moneda en el aire. Dando la cara en los amistosos previos, jugando a un gran nivel que alimentó aun más nuestras esperanzas, y desgraciadamente mostrando la cruz durante todo el campeonato, siendo un mal dibujo de la de años, o incluso días, atrás.

Yo veo una de las principales causas ha estado en la lesión de Calderón, un gran veterano en la dirección de equipos, que con su ausencia dejó un gran hueco en la cancha que el joven Ricky Rubio, simplemente por su inexperiencia ya que tiene un gran futuro, no supo llenar, pero también provocó un gran vacío de liderazgo en el vestuario que ha hecho tambalear los fundamentos de la roja.
Está claro que el equipo echó de menos a un seguro de vida como es Pau, pero esto no debe servir como excusa, y mucho menos para utilizarla públicamente durante la competición porque al hacerlo se infravalora a la excelente plantilla que sí fue a jugar, y además se mina su confianza.

Estos días muchos de vosotros me habéis preguntado sobre cuál es el futuro de nuestra selección. Yo no comparto la idea, por muchos repetida, de que esta generación ha llegado a su final. Una derrota no significa el final de un ciclo. Ya veréis como estos jugadores durante esta temporada van a ser piedras fundamentales para sus clubs. Para luchar contra las crisis y las adversidades hay que innovar y buscar soluciones nuevas, esto implicará incorporar algunos jugadores nuevos, para poco a poco evolucionar, que no tirar, el modelo de juego hasta encontrar nuestro estilo de juego.

Yo quiero transmitiros una visión de optimismo, ya que creo que el año que viene, en el Europeo de Lituania, si sabemos aprender de nuestros errores, volveremos a ver a la selección que nos hace soñar. No creo que sea época de pedir dimisiones, sino de buscar soluciones, y en eso estoy seguro que el actual presidente de la FEB acertará, a pesar de los muchos detractores que está teniendo.

viernes, 8 de mayo de 2009

¿El estilo se impone o viene impuesto?

¿El entrenador impone el estilo o el estilo le viene impuesto? Para mí es más bien lo segundo. Comento esto a raíz de las alabanzas que se ha llevado Guardiola en su primera temporada como entrenador del Barcelona. ¿El Barça juega al estilo Guardiola o el estilo Guardiola es el juego del Barça? Siempre he creído que un entrenador es un mal necesario, algo que ha quedado claro en la selección española de baloncesto: 5 europeos consecutivos llegando al menos a semifinales con 5 seleccionadores distintos desde la plata europea de 1999 con Lolo Sainz al frente (solo en 2005 no se logró medalla) y desde 1999 hasta la plata olímpica de Pekín, siete medallas (5 europeas, un oro mundial y la de los Juegos) con seis entrenadores distintos.

En Pekín, durante los pasados Juegos, Aíto me lo dejó claro durante una charla. "Sería estúpido por mi parte intentar imponer un estilo ignorando la clase de jugadores que tengo", me comentó. Esto me lleva al origen de este post. A un entrenador le puede gustar más jugar al ataque, a la contra o esperar agazapado en defensa, pero al final está hipotecado a la materia prima que tiene. Si sus jugadores son de corte defensivo, por mucho que le guste el 'tiqui-taca', su equipo nunca será uno que enamore por su poesía futbolística.

El caso de Juande Ramos es significativo. Hizo grande al Sevilla con un fútbol de primer nivel y muy del gusto del aficionado conquistando cinco títulos en apenas 15 meses: dos UEFAS, Supercopa de Europa, Copa del Rey y Supercopa de España. Además, tras apenas cuatro meses en el Totenham, ganó la Football League Cup. Luego salió por la puerta de atrás y recaló en el Madrid para obrar una milagrosa racha de resultados hasta la pasada derrota con el Barça en el Bernabeu. Antes de todo esto, ascendió al Rayo, le metió en la UEFA (también al Betis) y tuvo un paso efímero por el Espanyol.

Es verdad que el fútbol del Madrid no ha sido tan brillante como el del Barça, pero los resultados han llegado. ¿El estilo de Juande es el del Sevilla, el del Madrid, el del Rayo o cuál? ¿El Madrid habría jugado igual de bonito que el Barça si hubiese contado con Guardiola de entrenador? ¿Habría jugado el Barça igual de bien con otro entrenador? ¿El éxito de este Barça es Guardiola o el tridente de genios Iniesta-Xavi-Messi? ¿Si al final ganase la Liga el Real Madrid se habría criticado tanto su estilo o se habría dicho que es práctico? ¿Si el Barça de la excelencia futbolística sólo gana la Liga (o nada si ocurriese un tsunami deportivo) en qué casilla de los resultados de los libros/almanques aprecerá que jugó muy bien pero que no ganó nada?

A lo que voy. Para mí el entrenador ha de ser más bien un psicólogo, alguien capaz de llevar un grupo con muchos egos, una persona que sea capaz de poner el talento individual al servicio del grupo y que pueda sacar el máximo provecho de la materia prima de la que dispone fomentando siempre la creatividad y el afán de superación del individuo. El entrenador puede tener una idea de cómo quiere que se hagan las cosas, pero si no tiene las piezas adecuadas, el planteamiento original carece de toda lógica.

Trasladando esto a la empresa: ¿El estilo lo crea el jefe o viene impuesto por el perfil de trabajadores con los que cuenta? ¿Puede triunfar un jefe brillante si no cuenta matería prima de calidad?

lunes, 2 de febrero de 2009

Chapman: Espíritu de Innovación

Herbert Chapman
Pocos innovadores resultan más puros que Herbert Chapman. En el ámbito futbolístico, muchas de las características del fútbol actual fueron introducidas largo tiempo atrás por Mr. Chapman.
Chapman, nacido en Kiveton Park, cerca de Sheffield, en 1878, tuvo una discreta carrera como futbolista. Tras su retirada, entrenó al Northampton Town y luego recaló en el Leeds City, antecesor del Leeds United. En 1919, el club se disolvió debido al descubrimiento de una trama de pagos irregulares. Chapman, que no era culpable, fue suspendido a perpetuidad. Tras demostrar su inocencia, fue contratado como entrenador por el Huddersfield Town. Allí ganó de forma consecutiva las ligas 1923-24 y 1924-25. En aquel verano, contestó a un anuncio en el Athletic News publicado por el Arsenal, club que, por aquel entonces, aún no se encontraba entre la élite. Dos años después, el Arsenal llegó a su primera final de Copa. Tres años más tarde, en 1930, se hizo con el trofeo por primera vez. Al año siguiente, conquistó su primera Liga. El Arsenal fue el dominador del fútbol inglés en la década de los treinta. Sin embargo, no llegó a presenciar los éxitos del equipo que había diseñado. Falleció en 1934 como consecuencia de un resfriado mal curado al desoír los consejos médicos y acudir a un partido del tercer equipo del Arsenal.
Su legado no se mide sólo en trofeos, se expresa en innovaciones. Tras su llegada a Londres, en 1925, la FA modificó la norma del fuera de juego, disminuyendo el número de jugadores hasta la línea de gol de tres a dos. Como consecuencia de esta modificación, los goles se incrementaron un 35%. Este cambio supuso el ocaso de la disposición 2-3-5. Chapman, testigo de la nueva supremacía atacante, ideó el WM bajo el lema “la seguridad primero”. Estableció la figura del defensa central dentro de un sistema 3-4-3. Pero ahí no acaba su herencia. Instituyó los relojes en los estadios, las charlas tácticas previas a los encuentros, las pizarras en los vestuarios, la utilización de deportes complementarios, como el Golf, para reforzar la unión del equipo, el uso de balones blancos, la contratación de fisioterapeutas, los proyectos de cantera, la iluminación y calefacción de los estadios, la contratación de jugadores continentales, la numeración de las camisetas de los jugadores... Sus detractores le acusaron de instaurar también una política de fichajes derrochadora. Gastó 101.000 libras en nueve años. En aquella época, se conocía al Arsenal como el “Banco de Inglaterra”. Sus partidarios argumentaban que recaudó 40.000 Libras en traspasos y multiplicó los ingresos del club.
La actividad innovadora de Chapman fue de amplio espectro, actuando como investigador, respondió a cambios o necesidades con nuevas aportaciones. Por último, lo más importante que aprendemos de Mr. Chapman, es que la innovación es una actividad continua y constante, basada en la tecnología y el conocimiento, pero ante todo, orientada a resultados.

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