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domingo, 1 de julio de 2012

Corresponsales AdP: Previo a la final, SER vs TENER by José Carlos Carrasquet



Erich Fromm es un famoso sociólogo alemán que con un estilo simple y directo analiza las patologías producidas por la obsesión de tener, y propone priorizar una orientación al ser. 
 
Tener o ser son dos disposiciones que engloban cada una de las circunstancias que rodean a un ser humano, y si bien es cierto, que nadie está totalmente entregado a uno de estos polos, sí que en cada individuo puede identificarse cierta predilección por cada uno de ellos, así como una clara orientación general del global de la sociedad hacia el lado del tener. En general la valoración de lo que tenemos, adquiere más importancia de lo que realmente somos..
 
Estos dos modos, tener o ser, traspasan todas las esferas de la vida en sociedad, no reduciéndose a la problemática de la propiedad privada: el aprendizaje, la memoria, la conversación, la lectura, el ejercicio de la autoridad, la fe, el amor, son todas esferas en las cuales una persona puede orientarse por tener o por ser. No todo se reduce a tener objetos, a tener posesiones; se pueden tener hijos u optar por ser padres, se pueden tener amigos (miles de ellos en facebook) u optar por ser cómplice de unos pocos, se puede tener un título de nobleza, o por el contrario ser noble.
 
Cómo veis esa disyuntiva esta presente en todos los ámbitos de la sociedad, y el deporte no escapa a ello. Ahora, en plena disputa de la Eurocopa,  asisto con incredulidad al debate continúo generado por el juego de la selección española y la táctica de su entrenador.
 
España, es una selección que se ha caracterizado, al menos desde que yo tengo uso de razón, por la obsesión de TENER grandes títulos. El objetivo era conseguir algo que la hiciera referente, y que aupará al deporte rey a la más altas cotas, consiguiendo el reconocimiento de todos. Un título europeo en blanco y negro era un bagaje demasiado pobre para sacarle brillo a un palmarés.
 
En ese camino en busca de la gloria, que yo recuerde, las gestas no han sido muchas. En mi memoria está una hipnótica goleada a Malta, que ante lo insólito del hecho congregó a familias enteras ante el televisor mientras José Ángel de la Casa se desgarraba la voz cantando cada uno de los goles. O una Eurocopa con Arconada, para mi el mejor portero nunca visto, héroe y villano a la vez, que permitió ver por primera vez a mi generación, a la ahora llamada Roja en una final. O una remontada épica en dos minutos ante Yugoslavia en el Mundial de Corea, que nos ofreció la imagen de dos figuras totalmente contrapuestas en todos los sentidos, como Camacho yGuardiola abrazados en éxtasis ante lo inesperado del hecho. 
 
El resto, si mi memoria no me falla, desilusiones, eliminaciones prematuras, y el paso infranqueable de los cuartos de final. Y así, año a año, lustro a lustro, decenio a decenio la inquietud por TENER aumentaba, y la ansiedad de los combinados que se presentaban a los grandes eventos hacía que su nivel de competitividad bajara con respecto a las prestaciones habituales de los jugadores en sus equipos de origen. No había un patrón definido, no había un estilo de juega, no había una filosofía establecida. No ERAN un equipo.
 
Con la llegada de la Eurocopa del 2008, y después de desterrar por fin la “furia” como el elemento principal de identificación, se empezó a gestar una forma de interpretar el juego. Forma que poco a poco fue haciéndose petrea, y que acabó adoptando, como los buenos vinos, una denominación de origen: el ”tiki-taka”.
 
Con ese estilo, el actual seleccionador, Del Bosque, ha llevado al equipo español a cotas que muchos pensaban que ya no verían. Y a parte de la victoria en el pasadoMundial de Sudáfrica 2010, si la memoria no me falla, creo recordar que únicamente tiene dos derrotas en su palmarés. Un equipo con un sello propio, y que lo identifica en el campo. Todas las selecciones saben lo que ES este equipo.
 
Pero ahora, en un giro incomprensible, parece que no es suficiente con SER. Parece que, al igual que en otros ámbitos se ansía más el TENER. No gusta lo que se ES, y el único objetivo es volver a hacerse con el título en juego y así TENER una Copa más que haga a esta selección única, al ser la primera que encadena dos Europeos y un Mundial. Anda algo disgustado el seleccionador con todo este debate, y creo que no le falta razón.
 
Fromm pronosticaba que el ansía del TENER era la verdadera causa  de la crisis de la sociedad occidental, sus malestares y el posible camino que terminará con la vida humana en este planeta. Puede que ese sea el camino que han elegido algunos para su selección.

miércoles, 6 de junio de 2012

El deporte tampoco entiende las redes sociales


La Federación Española de Fútbol ha visto frustrado su intento de prohibir que los jugadores de la Selección pudieran utilizar las redes sociales durante la próxima Eurocopa. Igualmente le ha ocurrido a la Federación Inglesa cuyos responsables han tenido la misma brillante idea.

En ambos casos, los jugadores y el clamor popular en los propios medios sociales que han pretendido censurar, han doblado la mano de ambas organizaciones, quienes han demostrado no entender nada de la filosofía que hay detrás de la web 2.0: la conversación.

¿A qué tienen miedo? ¿No confían en sus jugadores? ¿Qué sentido tiene estas medidas cuando Telefónica, la propietaria de Tuenti, es uno de los patrocinadores de la Roja? ¿Qué lógica les ha movido a intentarlo cuando los jugadores de la Selección tienen casi tantos seguidores entre Facebook y Twitter como españoles hay (43 millones entre todos)?

El viejo paradigma del control, del que no consiguen desprenderse nuestras empresas, parece que también se encuentra muy arraigado en el mundo del deporte. En lugar de tratar de convertir en un valor ese contacto directo entre afición y jugadores, que podría dar muchísimo juego para todos, prefieren apostar por la incomunicación. En lugar de definir unas normas de comportamiento y confiar en los jugadores, eligen una postura paternalista y anacrónica para decidir por ellos.

No se le puede poner puertas al campo… ni a las redes sociales. Se ha demostrado durante el #15M o en las revueltas del norte de África. No tienen barreras, no aceptan la censura o los intentos de manipulación. Las redes sociales nos dan el poder a las personas normales, y eso no estamos dispuestos a perderlo.

Pero desgraciadamente en todas casas cuecen habas, y el Comité Olímpico ha incluido en las condiciones que acepta automáticamente cualquier persona que compre una entrada para los Juegos de Londres 2012, la prohibición explicita de subir cualquier imagen, video o audio grabado durante los eventos olímpicos a ninguna red social. ¡Increíble!

Un vano intento de proteccionismo con los fotógrafos acreditados y un inútil recurso para tratar de proteger los innumerables derechos millonarios que han vendido por doquier. Y yo me pregunto  ¿Cómo lo van a hacer? ¿Van a invertir millones en abogados y hackers para saber quien hay detrás de los miles de cuentas de Twitter anónimas? Absurdo.

Yo animo a tod@s l@s que asistáis que twiteéis todas las imágenes que podáis, que el resto las retwitearemos con vehemencia, para que de una vez por todas el viejo mundo 1.0 se dé cuenta que las redes sociales no atienden ni a prohibiciones ni a absurdos intentos de censura, y que la libertad y la conversación tienen en ellas un terreno de juego verdaderamente inexpugnable.

martes, 10 de abril de 2012

Corresponsales AdP: Periodistas indignos y Periodistas Indignados de Alfonso Loiza


El corazón del periodismo se ha entristecido por los corrillos de las redacciones. Éstas parecen oficinas de funcionarios, hospitales donde los empleados se limitan a dar palabras y forma a la realidad para salvar sus vidas. “Los periodistas engordan y los periódicos adelgazan”, escribe Juan Villoro. La generación más preparada es la más aséptica, la que menos sale a la calle. Pocos son los que escuchan y muchos los que hablan. Últimamente en el periodismo deportivo se dedican a analizar para sacar las conclusiones del medio, en lugar de reflexionar para que las saquen los lectores. Ahí se supone que residía la magia de este oficio, el del tú y no el de yo. Marca y AS hablan de un Villarato y Sport y El Mundo Deportivo, de otro. La moda va para largo. El vender la mercancía sin previo paso por el filtro del sentido común es el camino. Y si al trayecto se le añade la perspectiva de las filias y fobias, mejor será el tránsito por las tripas de este abominable negocio.

Cuenta Cappa en su libro “La intimidad del fútbol” que, en el Mundial de México, Maradona envió una pelota hacia donde estaban los periodistas, en un entrenamiento, y uno de ellos se la devolvió con la mano. “¡Cómo van a hablar de fútbol estos tipos si la agarran con la manos! ¡Por Dios!”, aseveró. Quizá no le falte razón a esa espontaneidad del Pelusa. Hemos acatado con resignación la máxima de que en fútbol se hable de todo menos de fútbol. O no nos gusta mucho este bello deporte o somos unos cobardes. Pocos mencionaron el pase preciosista de Özil, pero sí su expulsión. También hubo espacio para los gestos de Cristiano, las demás tarjetas rojas o si Pepe o Mourinho dijeron filho de puta o hijo de puta. ¿Cómo no iba a haberlo? El fútbol, un juego, es así el producto mejor vendible en nuestro país. Un circo. Una especie de Gran Hermano donde prima el esperpento. Da lo mismo que participen concursantes con la historia del fútbol en su cabeza, como Xavi, o en sus pies, como Messi; los premios de las portadas se repartirán según la histeria que generen en el receptor.

No soy nadie para dar lecciones, tengo 21 años, pocos pinitos hechos en este trabajo y mil batallas por vivir. Sin embargo, creo necesario distinguir el grano de la paja y para ello rescato una aseveración del escritor de “Fútbol a sol y sombra”, Eduardo Galeano: “La vida se reduce a indignos e indignados“. Ocurre lo mismo en el periodismo deportivo. El periodista deportivo es indignado o indigno. El indigno se hace de oro a costa de ‘teorías conspiranoides’ sobre los árbitros y va con la camiseta del Barcelona o del Real Madrid adherida, no a su corazón, debemos reconocernos como humanos para ser honestos, sino a la de su pluma como acérrimo. Además, aparecen en televisión para dar gritos; viendo cómo está el panorama pronto será un signo de elegancia no salir en ella.

El indignado trata la información con rigor y se detiene para reflexionar sobre el juego. En un mundo indigno es probable que le den más palos a los indignados que a los indignos. Aún está mal visto unir la inteligencia con fútbol y mucho menos a éste con la cultura. No obstante, el indignado no ha de derrumbarse; la clave, supongo, que estará en tener fuego y pasión, en no perder el entusiasmo, una palabra preciosa que viene a significar poseer a los dioses dentro. Indica que en la travesía por el desierto no estarán solos. Tengamos ojos, poros y oídos abiertos y la conciencia despierta por la dignidad del deporte y del fútbol auténticos. En una entrevista con el subdirector del AS, Juanma Trueba, me explicó que para hacer una buena crónica había que encontrar nuestra propia voz. La voz ha de ser la del impertinente, nunca la del imprudente y siempre la del indignado. Periodismo no es un servicio, no son audiencias; es un derecho, son voces para los lectores.

Pienso como el poeta Luis García Montero que “el fútbol es lo más importante de las cosas no importantes”, pero es innegable el impacto que tiene el deporte rey en la vida de las personas y sobre todo en los jóvenes. Todos volvemos a nuestra infancia gracias a esos benditos 90 minutos. Los pequeños imitan a sus ídolos y, lamentablemente, hoy día se fomenta un mundo único para ganadores, no para luchadores y eso que, a veces, esos luchadores triunfan, como el Levante que está en Champions. Y si nos gusta tanto el fútbol es por ese encanto, por los versos escritos por el humilde rebelde desde la poesía de los sueños posibles.

El fútbol es también arma de futuro. No hay mejor ventana al mundo que la del balompié. Admito que uno de los mejores maestros que he tenido ha sido este lindo juego y mi aula más preciada para aprender de la vida sigue siendo la de este deporte. Esos niños no deberían crecer mediante la cultura del exitismo porque, un día, esos niños se harán mayores y será tarde para darse cuenta que admitir la derrota es la prueba donde se miden a los hombres. Los periodistas deportivos indignados deberían comentárselo a los indignos y a las altas esferas de la mercadotecnia de la comunicación. Por artículo o por twitter mediante 140 caracteres. Para algo deberíamos emplear estas tecnologías y no para aplaudirnos a nosotros mismos. Vivir en la histeria permanente puede traer consecuencias devastadoras.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Corresponsales AdP: Lo realmente importante de Javier Brizuela


El deporte, como la vida misma, es un inmenso escenario en el que se citan elementos contradictorios. Los sentimientos más nobles con las pasiones más bajas; el compañerismo y la solidaridad con la trampa y la deslealtad. En el fútbol, la ingente exposición mediática de sus protagonistas y el fervor popular que provocan acentúan la contradicción.

Se puede ver de todo en el campo, y, por pura estadística, no todo puede ser bueno. La competitividad extrema propicia algunos casos límite, como la sucesión de partidos Barça-Madrid con la que nos obsequiaron los designios del calendario el curso pasado. Una ronda de enfrentamientos que en varios momentos pareció una oda al juego subterráneo. La España futbolística se dividió. En la Supercopa, con el famoso dedo de Mourinho en el ojo de Vilanova en medio de una tángana bochornosa, se rozó lo grotesco.

Futbolistas y entrenadores, como cualquier persona de este mundo, tienen sus errores, pero también saben hacer bien las cosas. El célebre código no escrito en el que se declara que lo que pasa en un encuentro se queda dentro del terreno de juego es una manera de relativizar los acontecimientos cuando está en riesgo el trabajo de toda la temporada y tienes las pulsaciones aceleradas. Con tanta presión, la probabilidad de equivocarse se incrementa, lo que realza la importancia de pedir perdón cuando el comportamiento dista de ser ejemplar.

La semana pasada Mourinho no se disculpó por el dedazo, pero le deseó una rápida recuperación a Vilanova, operado de la glándula parótida. Lo hizo contestando a la pregunta de una periodista y parecía sincero. El preparador portugués tiene actitudes reprobables, pero están enfocadas hacia un contexto competitivo. Fuera de él tiene sentimientos, aunque algunos no lo crean, y en esas habló el martes sobre el segundo entrenador del Barcelona.

Los deportistas, ante todo, son personas, y saben valorar lo realmente importante. Como dijo Guardiola, es secundario ganar en Milán cuando tu segundo entrenador está pasando por un mal momento. Al Barça ya le afectó una circunstancia similar o peor el año pasado con el tumor de hígado de Abidal. Entonces, Madrid y Olympique de Lyon tuvieron el bonito detalle de redactar un mensaje de ánimo que se vio en los videomarcadores del Bernabéu antes del inicio de su partido de vuelta de octavos de la Champions. Además, los 22 jugadores regresaron al césped tras el pitido final para mostrar unas camisetas, preparadas para la ocasión, con el lema “Ánimo Abidal”.

Si el afectado hubiese sido alguien del Real Madrid, la reacción del eterno rival habría sido la misma, aunque se muestren en el campo como enemigos irreconciliables.

Otro caso, seguramente el más grave, es el del hijo de Carlos Martins, centrocampista portugués del Granada. Su retoño, llamado Gustavo y de solo tres años, padece un problema en la médula ósea que impide a ésta la producción del nivel necesario de plaquetas y glóbulos rojos. La única solución para el chaval es un trasplante. En la búsqueda de un donante, varios futbolistas se han movilizado y los seguidores del Granada han hecho colas para comprobar si su sangre es compatible con la del pequeño Gustavo. Su padre, destrozado, declaró en “El Larguero” que sigue jugando porque a su hijo le gusta verle en acción.

Estas circunstancias nos ayudan a organizar la escala de prioridades. El fútbol, como cualquier deporte, es un medio para trabajar o disfrutar, no una cuestión de vida o muerte (que me perdone Bill Shankly).

Los aficionados violentos olvidaron esto hace demasiado tiempo. Los verdaderos protagonistas, por fortuna, lo siguen recordando. 

domingo, 10 de julio de 2011

El día que fuímos uno

Hoy hace un año de aquel mágico día en el que un puñado de hombres fueron capaces de hacernos vivir un sueño sin parangón. Un día en el que la ilusión acabó por unas horas con la crítica y el odio. Un día en el que dejaron de existir unos y otros, para sólo existir un nosotros.
Cuando Iniesta pegó con su alma aquel balón ganador, transformó nuestro país por un tiempo. Acabó con la derecha y con la izquierda, acabó con los escépticos, con los agoreros, acabó con los enfrentamientos, acabó con las diferencias, y sobre todo acabó con los complejos. 
Aquel día tuvimos unos colores únicos, tuvimos una misma voz, un mismo sentir. El grana, el blanco, el verde, el azul, todos palidecieron, para hacer brillar un rojo con más fuerza que nunca, un rojo que nos representaba a todos, que nos unía, un rojo que nos hacía sentirnos orgullosos.
  
Por primera vez la bandera perdió todas sus connotaciones negativas, todos sus partidismos, para por un tiempo ser simplemente… nuestra bandera. Con humildad, con generosidad, con orgullo, pero sin soberbia ni prepotencia.
  
Fueras donde fueras, te sentías en casa. Éramos parte de algo grande, de algo importante. Podías sentir la energía, la ilusión... Veías sonrisas, gestos, abrazos... Gritabas, cantabas, llorabas... La alegría nos invadió, nos desbordó y nos cambió.
  
Fue nuestro momento. Hicimos historia, dentro y fuera del campo. En Johannesburgo y en cada pueblo de la piel de toro. Lo hicieron cada uno de los jugadores y técnicos que jugaron aquel partido, pero también cada uno de los 44 millones de corazones que latimos por una vez al unísono.
  
Qué grande fue.
  
Que increíble haber podido vivirlo.
  
Qué pena que terminara, y que hayamos dejado que los viejos fantasmas hayan vuelto.

lunes, 6 de junio de 2011

Corresponsales AdP: "El flaco de todos" por Alfonso Loaiza

Soy un mendigo del fútbol y voy sombrero en mano suplicando: "una linda jugadita" por los campos sin importarme el equipo que juega decía el escritor Eduardo Galeano. Una forma de vida que compartimos otros muchos aficionados a este lindo deporte. Aficionados que necesitamos del futbolista creativo que se sale del libreto y te mete el gozo en el cuerpo con una genialidad. Juan Carlos Valerón es de ese escaso ramillete que aún reivindica el placer de jugar. El canario posiblemente no sea tan veloz ni tenga tanta fuerza como muchos entrenadores demandan actualmente como si fueran la velocidad y la potencia sinónimos de fútbol.

Valerón es otra cosa. Se sale de los márgenes, no es explosivo ni raudo, pero atesora tanta osadía y fantasía como pocos. Da igual la edad, no hay jugadores viejos o jóvenes, hay jugadores malos o buenos, decía Santiago Bernabéu. El mediapunta deportivista es magia, un libro abierto de lo que es el fútbol auténtico. Quizás le haya perjudicado su cara de buena gente, su inseparable sonrisa o su nacionalidad, no lo sé. Muchos dicen que no ha jugado en un gran club. Mentira despiadada. Valerón junto a otros ilustres del equipo gallego como Mauro Silva, Fran, Donato, Tristán crearon fantasías al mundo entero e hicieron grande al Deportivo de la Coruña.

El descenso del equipo coruñés me trae al recuerdo pases imposibles como en el Olímpico de Múnich a Makaay o a Diego Tristán ante el Manchester United, goles que aún tengo en la retina como el de Highbury ante el Arsenal de Henry, millones de recuerdos imborrables: tacones y regates prodigiosos, el Centenariazo o su fantástico Mundial de Corea y Japón. Y es que mi mejor amigo en la infancia era del Depor, del SuperDepor, de padre haitiano y mulato le entusiasmaban los brasileños. Tan poca cosa los humanos, que al final somos de los que nos parecemos. Y puede que por eso a mí me queden tantas imágenes en la memoria de su equipo.

No creo que sea al único. Mi generación, la que por fin ha decidido salir a la calle a reclamar lo que es suyo, ha inhalado mucho deportivismo. Han sido 20 años en Primera. Los mismos que tiene un servidor, y no se nos olvidarán jamás. Disfruté mucho de pequeño con Valerón y todavía hoy era de los pocos que hacía que volviera a ser ese niño travieso que comía bollicaos a escondidas. Siempre lo guardaremos en nuestra memoria como un tesoro, porque si eres del fútbol, tienes que ser de Valerón.

Se merecía un pequeño tributo por tantos homenajes al fútbol que nos ha brindado. Puede que el Flaco no aparezca entre los mejores de este tiempo en los libros de historia, pero sea en Primera o en Segunda, Juan Carlos Valerón nos pertenece a cada uno de nosotros. Tras el término del encuentro, la afición del Deportivo no recriminó nada, no se fue nadie de Riazor, han sido muchos años de disfrute, ojalá sea sólo un año en el infierno. Valerón lo ha prometido: "Vamos a devolver al equipo donde se merece" Palabra del Flaco de todos.


viernes, 27 de mayo de 2011

Corresponsales AdP: Wembley. Segunda parte por José Carlos Carrasquet

Hace pocos días se conmemoró el 19 aniversario de la consecución de la primera Copa de Europa en Wembley por parte del F.C. Barcelona. Para muchos culés, entre los que me incluyo, fue el primer gran éxito vivido por el equipo. Hasta la fecha, habíamos subsistido a base de Recopas, Copas del Rey, y alguna que otra Liga aquí y allá que celebrábamos como los mayores éxitos conseguidos. Ya no hablemos de aquellos que nos recordaban las Copas de Feria, la Copa Ibérica, y otras competiciones ya extintas, que a los de mi generación les sonaban a tiempos muy, muy lejanos, a NoDo y a películas en blanco y negro.

Todavía recuerdo como viví ese partido, sentado en el sofá de casa, con mi padre, y con el miedo en el cuerpo de que se repitiera el fatal desenlace de Sevilla. Mi padre aún iba más allá, y se acordaba de Berna, el Benfica, y los famosos postes. Y es que en eso si que estábamos unidos esas dos generaciones de culés. El miedo al fracaso, a la derrota, nos atenazaba. Éramos pesimistas por naturaleza, y ante cualquier adversidad ya veíamos imposible la consecución del objetivo. Recuerdo, que con el 0-0 final fui incapaz de aguantar la tensión, y buceando por los diferentes canales del mando (no tantos como ahora), me topé con el combate final de.. Rocky III!!!. Y allí me quedé, bueno, nos quedamos, viendo a Silvester Stallone y Mister T, dándose mamporros, mientras Barça y Samporia disputaban la prórroga. Y de repente, gritos por el patio de luces, follón en la calle, saltos del Sr Guillem, socio culé que vivía justo encima de nosotros...y... Gooool de Koeman. Papa.., cambia, cambia!!!!!.. Y allí, casi de rodillas, vimos la repetición. El zambobazo del holandés, las carreras de celebración hacia la banda, a Cruyff enganchándose el pié con la valla publicitaria. Al pobre Juan Carlos con la cabeza casi fuera de sitio por el codazo que le pegó Nando en la piña de celebración. Y allí seguimos, entonces ya todos, mi madre y mi hermana se unieron a los 10 minutos finales. Allí estábamos todos apretujados en el sofá, contando los minutos, deseando que aquel calvo, Lombardo se llamaba, parará de correr por la banda, mirando el reloj, pidiéndole al árbitro que pitará ya, aunque quedaran todavía cinco minutos para acabar.

Y pitó…. Por fin teníamos un título. EL TÍTULO. Por fin dos generaciones de culés que lo habían visto pasar tan cerca conseguían su anhelado objetivo. Yo me olvidé de los penaltys de Sevilla, y del maldito Duckadam. Mi padre de los postes cuadrados de aquella portería. Aquello ya no contaba, era pasado. Éramos Campeones de Europa.

Creo que esa falta fabricada entre Bakero, Stoichcov y Koeman, es el punto culminante de la historia del Barça. Hay otros, la final de Basilea, el Barça de les Cinc Copes...... Pero ningún momento hasta aquel día ha sido tan trascendental para el devenir futuro del club. Fue la constatación de un modelo que aun perdura, fue la implantación de un sistema de juego, que con variantes, sigue vigente, fue la liberación de una tensión mal entendida, que hizo, que a partir de entonces el club dejará de lado sus complejos, y viéndose ya con un título mayor asumiera sin dudas la grandeza que por historia, afición y ambición se le suponía. Fue en definitiva, un giro profundo en la dinámica del club. Giro que le ha llevadao a que este sábado, después de la consecución de dos Copas de Europa más, volvamos a estar en Wembley disputando una nueva final.

Una nueva final, que volveré a ver en el sofá de casa, esta vez con mis hijos, que no entienden lo que les explico. Que no entienden de derrotas. Que no entienden que yo tenga miedo a perderla. Papá!!!.. Si siempre ganamos!!!!... Ese es el máximo logro del gol de Koeman. La gestación de una generación de ganadores, que no sufre por la derrota, que la ve como un accidente, y que afronta cualquier competición desde el que sabe que la va a conseguir. Y ese es el primer paso para lograrlo.

martes, 11 de enero de 2011

El verdadero valor de un Balón de Oro


Fallado el Balón de Oro, llega el turno del debate. Personalmente se lo habría dado a Sneijder, pero esa es otra historia. La polémica, salsa del fútbol rellena horas de debate sobre un galardón que premia a un individuo en un deporte colectivo. Teniendo en cuenta esto, un gran error de base, el resultado final me da igual.

Sí, Messi es el mejor jugador del mundo ahora mismo. ¿Pero lo ha sido el último año? No lo creo, por eso, juzgando resultados y rendimiento voy con Sneijder: lo ha ganado todo, incluida la Champions y sólo se le ha resistido el Mundial llevando a Holanda a la final para acariciar la Copa.

En lo que sí me parece Balón de oro tanto Messi como Iniesta y Xavi (también Sneijder) es que son individuos que hacen crecer a un colectivo, que anteponen el nosotros al yo y a partir de ahí hacen crecer al equipo y a sus jugadores. Otros anteponen el individuo al colectivo y se enfadan si no son protagonistas o no marcan el gol importante o decisivo. Centran la atención y si no acaparan los focos, no están contentos.

Insisto: no entiendo un premio al individuo en un deporte de equipo. Y de los tres nominados, se lo habría dado a Xavi. Aunque Messi es de otro planeta. Como equipo, claramente se lo daría al Barça, que además de jugar más vistoso y atractivo que el futbol de cemento de otros tiene una filosofía de proyecto que hace crecer al individuo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Qué representa un Barça-Madrid?

Quedan apenas unas semanas para que se dispute uno de los partidos más seguidos a nivel planetario (1.000 millones de audiencia televisa; ver post Real Madrid-Barcelona: un clásico de macrocifras), que este año adquiere unas connotaciones especiales si tenemos en cuenta que el Barça vive uno de los mejores momentos de su historia y el Real Madrid parece resurgir con la figura de Mourinho. Pero más allá de lo deportivo, ¿por qué el interés por este partido y la rivalidad entre ambos clubes?

En mi libro Fútbol: Fenómeno de Fenómenos relato parte de ello. Comprender lo que representa el “gran clásico” implica darse un paseo por la propia historia personal de Cataluña y del estado español. A finales del siglo XIX, Barcelona era una región industrial con una importante actividad mercantil. Tan sólo EEUU, Inglaterra y Francia podían competir con la producción textil catalana. No obstante, si bien Cataluña contaba con un protagonismo económico notable, el poder político estaba concentrado en Madrid, con lo que los intereses del gobierno central y los de los capitalistas catalanes chocaban frontalmente. Para los nacionalistas, Cataluña era símbolo de la modernidad y el progreso, mientras que Madrid era símbolo del subdesarrollo y el retraso. Mientras el centro luchaba por salir adelante, la burguesía catalana abría sus puertas a las influencias extranjeras a través del comercio.

Esta supremacía catalana no era del agrado del Estado español que la veía como una región de ideas separatistas. Por su parte, los catalanes acusaban al Estado de falta de sensibilidad ante la realidad social. En este contexto histórico surgió el Barcelona Football Club que fue fundado oficialmente el 29 de noviembre de 1899 por el suizo Joan Gamper. Un año después, el 28 de octubre de 1900, a iniciativa de Ángel Rodríguez, nacería la Sociedad Española de Football, que más tarde pasaría a llamarse Club Español de Football, y en 1912, con la concesión del título de “real” por parte de Alfonso XIII, Real Club Deportivo Español. El club blanquiazul, compuesto por castellanos, nació como reacción al club catalán, formado en su mayoría por extranjeros. Pronto, la rivalidad entre ambos equipos se dejó notar. El nombre de “español”, en primer lugar, y el título de “real” después, no eran del agrado de la hinchada culé que veía ambos símbolos una provocación a lo que Cataluña representaba. De este modo el RCD Español se convirtió en el gran rival del FC Barcelona, “el espectro del centralismo en su propia casa” y, en consecuencia, “el enemigo interior a combatir”. El diario Marca recogía en sus páginas: “Mientras el Español era un equipo patriota formado por buenos y sanos españoles, el Barcelona era catalanista hasta la médula haciendo propaganda de un régimen insoportable”.

Asimismo, el club blaugrana desde sus orígenes manifestó activamente sus simpatías políticas participando en numerosos actos para reivindicar la causa catalana, algo que el club blanquizaul no hizo: “El Español y el Barcelona llevaban una mascarilla demasiado pequeña para que no se adivinara enseguida el verdadero sentido de ellas. El deporte era la careta que cubría el sentido político. Uno, el Español, dirigido por personalidades de un matiz conocidísimo como español y patriota y que, arrastrados a la lucha, procuraron de su peculio engrandecer al club y a su nombre, para mostrar al rival de lo que eran capaces un buen puñado de buenos españoles fuesen de dónde fuesen. Otro, el Barcelona, ocupado constantemente en dar en el seno de la sociedad el tono catalanista hasta en su correspondencia, acudía con banderas de colores a actos políticos catalanistas”.

El 14 de junio de 1915, el Barcelona y el Júpiter disputaban en Les Corts –antiguo estadio del club culé– un partido de homenaje al Orfeó catalán. La banda de música de un buque británico atracado en el puerto aprovechó el descanso del partido para interpretar el himno español. Los 12.000 asistentes catalanes presentes comenzaron a abuchear. El desprecio le costó al club una sanción, el estadio se clausuró 6 meses y Gamper tuvo que exiliarse.

Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923–1929) se eliminó la bandera catalana y la lengua oficial fue abolida. Con los dos principales modos de expresión eliminados, muchos vieron en el barcelonismo una forma de manifestar su reacción contra el régimen y un símbolo de resistencia nacionalista, por lo que se afiliaron al club culé. La bandera del Barça sustituyó a la senyera en las manifestaciones políticas de la época, lo que sirvió para reforzar más la vinculación del equipo con la autonomía catalana: “El fútbol español ha jugado ciertos protagonismos políticos en determinados momentos. Sus socios y simpatizantes se han servido muchas veces del poder de convocatoria de la entidad para convertirla en banderín de enganche. Algunos clubes han sido en sí mismos la representación más evidente de un movimiento político en los momentos en que éste ha estado perseguido”.

Con la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931, se abría un nuevo episodio en la historia de España. En 1932, se reconocía el carácter diferencial de Cataluña al tiempo que el RCD Español era despojado del título de “real”. Sin embargo, la guerra civil (1936–39), la derrota de la República y la llegada del Generalísimo al poder, marcó una nueva etapa. El invento del Barça como “el ejercito sin armas de una nación sin estado” o “la sublimación épica del pueblo catalán en un equipo de fútbol” se hizo más evidente con Franco en el poder. Por si fuera poco, el presidente del Barça, Josep Sunyol, había sido fusilado en 1936 por la Coalición Nacionalista: “El Barça fue el símbolo de la posición política de la burguesía nacional y de la pequeña burguesía catalana hasta la guerra civil; después, fue la única forma de expresión elíptica de un conjunto de sentimientos. La prueba principal de esta afirmación reside en el hecho de que los inmigrantes integrados son seguidores del Barça, los no integrados, del Español”.

Con el Caudillo, la rivalidad futbolística con un marcado carácter regional a través del enfrentamiento entre periquitos y culés, quedó en un segundo plano y se trasladó al enfrentamiento entre el Real Madrid –símbolo de la españolidad– y Barcelona –símbolo de la catalanidad–. Franco, al igual que Primo de Rivera, trató de eliminar cualquier brote nacionalista, pero mientras este último reaccionó también de manera aplastante contra el Barça, el primero, más inteligente, vio al club culé como un mal menor con el que convivir y por medio del cual los catalanes podían desahogarse: “[Franco] trató de borrar todas las rivalidades regionales en España, excepto en el fútbol. Promovió el fútbol como un medio saludable para que las regiones descargasen sus tensiones. Como los catalanes no tenían partidos políticos, ni gobierno regional, ni derecho alguno a usar su propia lengua, pusieron todo su orgullo cultural en el Barça. En un partido del Barça, la gente podía gritar en catalán y cantar canciones tradicionales cuando no podía hacerlo en ningún otro lugar”.

Pronto, el fútbol como catalizador de la oposición regionalista adquirió una dimensión mayor: “Lo que está muy claro en el fútbol español es que el deporte balompédico es, en realidad, un semanal enfrentamiento político. El Real Madrid representa algo, y el barcelonista lo sabe; el Barça representa otro algo también, y el madridista también lo sabe”. El presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu, refiriéndose al presidente del RCD Español entre 1967 y 1969, Juan Vila–Reyes, decía: “Le admiro porque preside en Cataluña un club que se llama Español. Eso sí que tiene mérito”. Para el escritor Vázquez Montalbán, “el Barcelona y el Real Madrid son algo más que un club porque asumen valores políticos añadidos. El Barcelona sería algo así como el ejército simbólico desarmado del nacionalismo catalán, y el Real Madrid, el representante del Estado español, papel que se le atribuyó en los tiempos de Franco”.

Durante la dictadura, el Barça sería fichado en los archivos de la Dirección General de Seguridad, como “elemento peligroso y hostil al régimen”. En el expediente abierto al club con el número 29708, se detallaba: “Este club explota su rivalidad con el Español para hacer política catalanista y le rodea un público apasionado, en su mayor parte de ideas separatistas”. Vázquez Montalbán escribió: “Cuarto en la lista de organizaciones que purgar, después de los comunistas, los anarquistas y los separatistas, se hallaba el Fútbol Club Barcelona”.

En 1943, ambos clubes debían medirse en partido de semifinales de la Copa del Generalísmo. En aquella época se había decretado una amnistía que amparaba a los exiliados durante la guerra. En el Barça militaban tres jugadores que habían permanecido huidos después de una gira por América con el club. El partido de ida en Les Corts se había resuelto a favor de los catalanes por 3-0. Antes del comienzo del encuentro de vuelta, uno de los máximos responsables de seguridad entró en el vestuario blaugrana y les recordó: “No olvidéis que algunos de vosotros estáis jugando gracias, únicamente, a la generosidad del régimen, que ha olvidado vuestra falta de patriotismo”. El club culé recibió una sonora goleada: 11–1. Del incidente dio cuenta Samarach en el diario La Prensa. La crónica fue objeto de felicitación por la directiva barcelonista pero el atrevimiento le valió una sanción ejemplar y tuvo que dejar de escribir. El artículo decía: “Quizá si la victoria hubiera sido 4–0  nos volcaríamos a reprochar a éste o aquel jugador del Barcelona. Pero un 11–1 son diez tantos de ventaja. Muchos, demasiados, para que no se busque otra razón que pueda explicarnos este resultado. Si los azulgranas hubieran jugado mal, francamente mal, el marcador no hubiera alcanzado esa cifra astronómica. Lo que pasa es que no jugaron”.

Filosofía culé

La filosofía del Barça viene definida por el lema acuñado por Cirici y Mercè Valera en 1975 “más que un club”, frase que sintetiza de manera explícita los valores que el conjunto blaugrana representa: “Casi nunca una frase tan corta ha podido significar tantas cosas. Cuando alguien ha dicho que el FC Barcelona era más que un club, estaba aludiendo a un fenómeno sorprendente, y creemos que único en el mundo, de una institución deportiva revestida de tanta trascendencia”. Otro presidente de la institución, Narcís de Carreras, lo expresaba en estos términos: “Somos lo que somos y representamos lo que representamos”; igual que el dirigente Agustí Montal i Costa (1969-1977): “El Barça es mucho más que un club. Uno de los éxitos del Barcelona es su poder como entidad integradora de la gente que llega a nuestra tierra y se identifica por medio de nuestro club con nuestra manera de ser”.

Uno de los acontecimientos más relevantes en la historia del club como institución, fue el memorable 5–0 en el Estadio Santiago Bernabéu la noche del 18 de febrero de 1974, con Cruyff como director de orquesta. Algunas crónicas apuntan peyorativamente que el proceso de transición hacia la democracia no comenzó en diciembre de 1973 con el asesinato del almirante Carrero Blanco sino aquella noche épica: “El Barcelona acababa de derrotar a sus mortales rivales del Real Madrid, y prácticamente todo el mundo, jóvenes y viejos, hombres y mujeres por igual, salió a la calle para celebrarlo. Aquella noche hubo más senyeras rojas y amarillas que banderas azulgranas del Barça, particularmente a lo largo de las Ramblas y en la plaza de Catalunya, y la canción que cantaba la multitud era el himno catalán proscrito, Els segadors”. La humillación sirvió para que algunos calificaran a ese año como el mil novecientos cero cinco. Hoy todavía la gesta se sigue celebrando: “Hay victorias tan gozosamente sentidas que son motivo de celebraciones en aniversarios señalados. Para el Barça es casi fiesta de guardar el 0–5 de 1974 en el Estadio Bernabéu. Los veinte años de aquella gesta no pasaron inadvertidos. Humillar al contrario, aunque sea con efemérides que no han vivido miles de socios, forma parte de la pugna permanente”.

Con la democracia en marcha

El 28 de diciembre de 1975, poco después de la muerte de Franco, el Real Madrid debía jugar en el Nou Camp. Los catalanes esperaban con ansia el encuentro. Numerosas banderas catalanas lograron colarse al interior del estadio. El equipo local venció por 2-1. La afición estalló de alegría y celebró la victoria deportiva con sabor político. Años más tarde y ya con la democracia más consolidada, en una final histórica de la Copa del Rey en 1983, el Barça se imponía a su eterno rival por 2-1, triunfo que el alcalde socialista de la ciudad catalana, Pascual Margall, calificó así: “Esta victoria satisface los deseos de todo un pueblo”.

El presidente del Barça hasta 2010, Joan Laporta, también hizo gala de su catalanidad durante su viaje oficial a Bosnia–Herzegovina en 2005. En el discurso ante las autoridades del país decía: “El Barça es un club de Barcelona, capital de nuestro país, Catalunya. Estamos orgullosos de ser catalanes y aquí podemos manifestar esos sentimientos con el mismo orgullo que vosotros decís que sois bosnios”. En una entrevista a El Mundo, el dirigente decía: “El Barça es un club poliédrico, promueve unos valores que son universales como el civismo, la deportividad y el hecho diferencial de que es un club catalán de fútbol que está muy vinculado y entroncado con la sociedad catalana. Para un catalán del Barça, la catalanidad del club es muy importante”. Y también: “La catalanidad del Barça es una realidad. Es entendida, comprendida y aceptada por todo el barcelonismo. Nuestra directiva es catalanista. El Barça ha tenido históricamente un papel extraordinario para promover los valores del catalanismo. A nivel político también ha tenido ese papel. Ya desde sus inicios, Gamper, que era suizo, tuvo la habilidad de vincular al club con Cataluña. En los años 20, la entidad ya se posicionó en cuestiones como el apoyo al Estatut y se consideró al Barça como el club de Cataluña. Ahora somos más que un club en Cataluña, más que un club en España y estamos en el marco de una estrategia corporativa para ser más que un club en el mundo”.

En la actualidad (y como siempre), en Can Barça los triunfos barcelonistas son celebrados por el soci culé con un “¡Visca el Barça!” seguido de un incondicional “¡Visca Catalunya!”, símbolo ideológico de la identidad del club con el regionalismo catalán..

domingo, 24 de octubre de 2010

Los Príncipe de Asturias, Del Bosque, y el ejemplo de un líder

Este fin de semana se entregaron los Premios Príncipe de Asturias. Entre ellos uno especialmente emocionante: a “la Roja” por hacernos soñar, por ser capaces de unir lo que lo que los políticos parecen no querer, por darnos alas, por transmitir que toda meta es alcanzable si se es un equipo y se pone el corazón, porque nosotros también lo valemos.
Un premio más que merecido, que al final tras muchos dimes y diretes con los mega entrenadores, recogieron nueve jugadores en representación de los 23 que consiguieron hacernos tocar el cielo en Sudáfrica. Casillas, Xavi, Llorente, Javi Martínez, Marchena, Capdevilla, Jesús Navas, Reina y Mata fueron los privilegiados que estuvieron en Oviedo el sábado, con Vicente del Bosque a la cabeza.



Del Bosque que siempre ha demostrado de forma práctica y sin ostentaciones, los valores con los que otros se llenan la boca, de nuevo fue el ejemplo del que muchos de los mandos y supuestos líderes de nuestras organizaciones deberían aprender.

Con la humildad que le caracteriza, y la naturalidad de quien hace un gesto cotidiano, Vicente del Bosque firmó otro gran capítulo para su leyenda de gran líder. Tras invitar a asistir a la entrega de los premios a Luís Aragonés, quien como todos recordaréis estuvo durante el Mundial poniendo continuamente en entredicho y criticando al salmantino, no se conformó con ello, y en su discurso le agradeció su gran contribución al éxito en Sudáfrica de la Selección. Le atribuyó el mérito de la victoria a Aragonés, y al magnífico equipo de jugadores, como si él ni siquiera hubiera estado allí.

Y por si fuera poco, cuando llegó el momento de salir a recoger el galardón, Vicente del Bosque se acercó personalmente a la butaca de Luís Aragonés para pedirle que les acompañara a compartir tan singular momento.

¡Chapeau! ¡Espectacular! Esto es la humildad del líder. Esto es ponerse al servicio del equipo, es saber compartir el éxito, es saber valorar a los demás. Estos detalles son los que hacen grande a una persona, son los que esculpen la autoridad de un líder. Este es un ejemplo tan poderoso que marca el estilo de un equipo, que traza el rumbo para los que vienen detrás. Un ejemplo que no deja indiferente a nadie. Ni siquiera a los malos jefes, a los malos políticos o a los que se creen mejores que los demás. Aunque sólo sea porque por unos segundos alguien les ha sabido poner delante un espejo en el que reflejar sus vergüenzas. ¡Grande Del Bosque!

Puede que a Del Bosque le falte glamour, como algunos directivos del deporte español le achacaron en el pasado, pero sin duda su talla humana y calidad como líder está al alcance de muy pocos. ¿Buscamos referentes? ¡Sigamos a Del Bosque!

lunes, 26 de julio de 2010

Cristiano Ronaldo debe ir a ver al Doctor

Muchas veces se dice que el dinero y el éxito hacen que los profesionales se acomoden y dejen de ser competitivos. Desgraciadamente es un hecho muy habitual, aunque siempre hay grandes excepciones como el mítico Michael Jordan o mi ídolo Magic Johnson, quienes lo dieron todo por sus equipos y por sus carreras hasta el último día que pisaron una cancha… ¡Incluso después!

La semana pasada vi con mi amigo @raulelsiete, quien te hace saborear todos los deportes por lo mucho que sabe de ellos, el Gran Premio de Sachsenring de Moto GP, donde pudimos disfrutar de otro gran ejemplo, esta vez sobre las veloces ruedas de Valentino Rossi.

Rossi es el piloto que más carreras ha logrado ganar en la historia de los mundiales de motociclismo, record que le arrebató a Ángel Nieto en 2008. A sus 31 años ha ganado nueve campeonatos del mundo, uno en 125cc, uno en 250cc y siete en la categoría reina de Moto GP. Un palmarés espectacular, al que acompaña según la revista GK su novena posición en el ranking de los deportistas mejores pagados de 2010.

Pero es en el 2010, en un campeonato que tiene muy difícil ganar, donde “El Doctor”, como se le conoce en los circuitos, está forjando su imagen de leyenda. El pasado 5 de junio durante los entrenamientos del Gran Premio de Italia de Moto GP, Valentino Rossi sufrió una grave caída en la que se rompió la tibia y el peroné. Tras una complicada operación los médicos estimaron un tiempo de recuperación de al menos dos meses.

40 días ha tardado Rossi en volver a subir a su motocicleta y competir de nuevo en un mundial que no va a poder ganar debido a su lesión. Una imagen impresionante la del piloto italiano en el Gran Premio de Alemania yendo con las muletas hasta la moto, sobre la que no sólo aguantó toda la carrera sino que estuvo a punto de conseguir pódium, pero al final, el australiano Stoner le arrebató la tercera plaza ¡en la última curva! Aún más llamativa era la cara de todo su equipo al verle conducir con la pierna fracturada mientras todos rezaban para que no le ocurriese nada, ya que otra caída podría ser fatal. Sus palabras al respecto han sido “Si puedo hacerlo, ¿por qué no voy a competir?” Es más el italiano no vuelve sólo de cara a la galería, su retorno le ofrece un reto y quiere ganar este campeonato “En 2006 le recuperé 52 puntos a Hayden en seis carreras. ¿Por qué no puedo ahora recuperar 104 en once?”.

La otra cara de la moneda, a mi modo de ver, la pone el “fotografiadísimo” Cristiano Ronaldo y su actuación en el grandioso Mundial de Sudáfrica que ganó nuestra magnífica Selección. En los octavos de final Portugal y España se le vieron las caras. La Roja se enfrentó a un grupo de diez jugadores entregados que pelearon todo el partido y a su divo que estrenaba nuevo look con una cresta, que fue lo poco que se le vio. Más allá de su falta de resultados, que puede ser debida a muchas circunstancias, yo me quede perplejo ante la imagen de Cristiano Ronaldo sentado en el césped, arreglándose las medias tras una pérdida de balón, mientras sus compañeros se mataban a defender, incluso cuando su equipo iba perdiendo y quedaban apeados del Mundial.

¿Es posible que exista un líder sin compromiso? Su actitud que le ha valido todo tipo de críticas en el país vecino, desde las de un mito del fútbol portugués como Figo quien ha dicho que “Para mí, un capitán, independientemente del fracaso o éxito, debe siempre defender al equipo y dar la cara por él”, o el propio seleccionador portugués Carlos Queiroz, a quién Ronaldo acusó de la derrota contra España, “Si el tamaño de la camiseta es demasiado pequeño para alguien no debería formar parte del equipo”.

¡Qué diferencia entre “El Doctor” y CR! ¿Por qué uno se entrega al 100% poniendo en riesgo su propia carrera y el otro no se motiva ni defendido la camiseta de su país en una eliminatoria del mundial? No olvidemos que el palmarés de Ronaldo es muy inferior al de Rossi (a la edad de CR, Valentino ya había ganado 6 mundiales de motociclismo), y en los ingresos seguro que no tanto. Desde mi humilde opinión se trata de una cuestión de profesionalidad, Cristiano Ronaldo es un buen jugador, Valentino Rossi es un gran profesional.

La profesionalidad es una cualidad poco valorada, y mucho menos extendida en el mundo del deporte y de la empresa. Ser profesional implica hacer lo que toca en cada momento, obliga a comportarse con humildad y autocrítica, te hace ser responsable y dar lo que uno puede sin necesidad de tener un jefe que te lo exija. Ser profesional es defender todos tus derechos, pero sin faltar a ninguna de tus obligaciones. Ser profesional es saber sonreír y firmar autógrafos, igual que defender la camiseta de la empresa que te paga. Necesitamos más profesionales en las organizaciones actuales para poder cambiar la forma en la que se hacen los negocios, y para ello tenemos que elegir bien nuestros ídolos y modelos cómo Rossi o los miembros de nuestras selecciones de fútbol y baloncesto.

Por eso yo le recomendaría a Cristiano Ronaldo, y a todos los malos profesionales que pululan por nuestras empresas, que vayan a ver al “Doctor”, a ver si aprenden y se les pega algo.

PD.: Ayer, en el Gran Premio de Laguna Seca (USA), Rossi consiguió la tercera plaza y subió al pódium.

domingo, 18 de julio de 2010

Lecciones de un Mundial Inolvidable


Cuando sólo han pasado unos días desde la victoria de la Selección española en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica y aunque todavía nos embriaguen sus recuerdos, podemos exponer algunas enseñanzas que, a mi juicio, nos ha dejado la trayectoria del combinado nacional.

La primera es que en esta vida la grandeza del éxito está íntimamente relacionada con el grado de dificultad encontrado en el camino. Para todos aquellos que pensaban que ya teníamos la Copa antes de viajar a Sudáfrica, les aconsejo que se pongan a jugar aunque sea un torneo de amigos para así comprobar que nadie regala nada.

La segunda es que, ante la adversidad (primer partido y derrota), la reflexión, la autocrítica, la confianza en el trabajo realizado y en los componentes del grupo es una necesidad. También en estos casos se demuestra el grado de cohesión del grupo, pues lo más fácil es que cada elemento se preocupe de salvar su trasero o desviar la atención.

La tercera, y esta es extensible a la empresa, es que cada partido hay que jugarlo sin perder la identidad pero adaptándose al entorno o circunstancias (Partido contra Chile o Paraguay). Lo más importante en estos casos es la meta, no el camino, aunque lógicamente sin traicionar sus principios.

La cuarta es el valor del equipo. Durante el campeonato y después en las celebraciones hemos podido observar cómo el núcleo más mediático (jugadores y técnico) destacaban y valoraban a médicos, fisios, utilleros, etc. Una máquina es perfecta porque todas las piezas funcionan sincronizadamente, sin importar el oropel social que se les conceda. Para ello es imprescindible que cada uno conozca su puesto, función y rol, términos parecidos pero que no lo son.

La quinta tiene que ver con el nivel de activación óptima, que podemos definir como el estado anímico donde nos sentimos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos. Existe a dos niveles: individual y grupal. El primero tiene que ver con el autoconocimiento y la automotivación y le corresponde a cada uno entrenarlo y ejercerlo; el segundo se circunscribe a la temperatura emocional del grupo y el doctor es el entrenador, quien recetará motivación si el grupo está relajado (nivel por debajo de esa línea óptima) o relajación si el grupo está ansioso (nivel por encima de la línea óptima).
Estos conceptos del deporte son perfectamente exportables a cualquier área de la sociedad y a la vida misma.

La sexta se refiere a la humildad como mejor aliada del éxito. En todo el campeonato hemos podido ver imágenes, escuchar declaraciones y observar gestos en el equipo español que implicaban máximo respeto al rival y naturalidad en los momentos tensos (antes, durante y después de los partidos). Y como la competición es un claro espejo donde se refleja cómo eres en realidad, podemos aseverar que estos chicos y quienes les dirigen les sobra esa virtud.

La última, pero no la menos importante, es el liderazgo. En este sentido hemos podido observar cómo Vicente Del Bosque lo ha ejercido de manera silenciosa. Sin estridencias, sin rencor, sin gestos para la galería ha sabido transmitir serenidad, sentido común, reconocimiento constante a sus chicos, saber ponerse en un segundo lugar e incluso valorar la labor de su antecesor en la gran obra maestra lograda.

Como corolario, podemos asegurar que este equipo nos ha dado una lección a esta sociedad española que en los últimos tiempos ha estado más preocupada en parecer que en ser, que ha elegido el camino rápido del éxito y del dinero sin importarle dejar en el camino los valores y principios que ayudan a construir algo serio y sólido.

Por todo ello, muchas gracias CAMPEONES.

lunes, 12 de julio de 2010

La Roja y el ejemplo de la ÑBA

Tras la inesperada derrota ante Suiza en el primer partido del Mundial, escribíamos que España tenía un inmejorable espejo en el que mirarse para acabar ganando el título: la Selección Española de Baloncesto. Los caminos, paralelos, se han acabado cruzando y ahora mismo ambas son las vigentes campeonas del mundo y de Europa.

· En el pasado Europeo, la ÑBA perdió el primer partido ante Serbia, a la postre subcampeona, y se desataron las criticas ventajistas que luego se subirían al carro cuando se recondujo la situación. El grupo, sólido, fuerte y homogéneo, se hizo aún más fuerte ante las críticas. "Todo lo que no te mata te hace más fuerte", comentarían. En este Mundial, la selección de fútbol, catalogada como gran favorita y que salvaría el paupérrimo nivel de juego del Mundial, arrancó con derrota ante Suiza, que a diferencia de los balcánicos se quedó fuera de la primera fase. Se dispararon las alarmas y se puso en duda todo. El grupo se replegó y se hizo fuerte.
· Tras ese tropiezo de la ÑBA, hubo una victoria rácana ante Gran Bretaña para seguir vivos. Lo importante no era el juego, sino ganar. Ya más tarde se trataría de reencontrar sensaciones. Con La Roja pasó lo mismo ante Honduras. Al tiempo que se respiraba, se ganaban horas para recuperar a los tocados en ambos ejemplos.


· Con el pase de ronda se empezó a recobrar la confianza del exterior. Dentro, nunca se perdió. Había confianza en el trabajo previo. La Roja venía de ganar dos años antes la Eurocopa y tras un batacazo en la Copa de Confederaciones. En el basket, la trayectoria le avalaba aun más al grupo: 2006 oro mundial, 2007 plata europea, 2008 plata olímpica (amen de la plata europea de 2003 y el bronce de 2001).


· La ÑBA claramente fue de menos a más, como La Roja. La confianza en el trabajo colectivo, el esfuerzo, la capacidad de sacrificio y la entrega eran clave. Había un bloque en el que las individualidades se ponían a servicio del grupo. Lo importante era el resultado final. La ÑBA acabó barriendo en los cruces, primero a Francia (66-86), invicta hasta entonces, luego a Grecia (82-64) y acabó arrollando a Serbia, verdugo del primer día para colgarse el ansiado oro europeo (85-63).


· La figura del entrenador también ha sido centro de polémica. En la ÑBA, desde la destitución de Pepu antes de los Juegos de 2008, tras anunciar él que dejaría la selección, el puesto del seleccionador ha vivido en el ojo del huracán. Primero con Aíto, gran estratega y que puso en peligro el grupo con sus caprichosas decisiones y el trato al jugador, y luego Scariolo, principalmente por ser italiano. Pese al relevo en el banquillo, los éxitos post Pepu llegaron no sin antes unas duras críticas. Con Del Bosque ha sucedido lo mismo. Luis Aragonés, escocido aun e instalado en un rencor permanente, no tardó en cargar contra los que fueron sus jugadores. Los ventajistas atizaron a Del Bosque, que siempre respondió con una sonrisa y pasó de polémicas. Evitó ser el protagonista. Sabia decisión. Los mismos que le criticaron, luego le alabaron por sus cambios y su precisión al dirigir el equipo.


· El talento al servicio del grupo. Ha sido clave en las dos selecciones. Afortunadamente hay overbooking de buenos jugadores. No caben todos. No pueden jugar todos. Y lo mejor es que los que juegan se entregan el grupo, a la causa común. Aparcan su ego y trabajan por la meta común.

jueves, 8 de julio de 2010

El giro de Xavi


Cuando veo jugar a Xavi siento envidia. Posee (prácticamente) todas las cualidades que puedo imaginar en un futbolista de creación. Y esa panoplia infinita de virtudes me abruma. Quizá del nutrido conjunto de capacidades que Xavi suele desplegar en el campo, el control seguido de un giro que precede a un cambio de sentido del juego, es, sin duda, la que considero su característica más personal. Ese gesto técnico es su marca de la casa. No recuerdo otro jugador que lo haya interpretado con mayor excelencia. Ni Guardiola, ni Zidane, ni Maradona, ni Cruyff, ni Laudrup, ni Ronaldinho… ellos desplegaban otras técnicas, pero ese giro… ese giro es de Xavi.
El giro refleja muchas cualidades. El giro es conocimiento de la situación del juego, de la posición de los contrarios, de las capacidades de los compañeros… El giro es confianza en su propia capacidad técnica. Es humildad por la austeridad en la ausencia de artificio. El giro es determinación en la búsqueda del objetivo y flexibilidad en los medios para alcanzarlo. Es ese otro fútbol que a muchos nos apasiona. Es mando y gestión. Es gobierno.
En esta semifinal histórica de Suráfrica contra Alemania, Xavi ha sido nombrado el hombre del partido. Como muchos otros españoles estoy ahora algo ronco de gritar. De gritar gol… pero también de gritar “dásela a Xavi” y “dásela al bueno”. Esos gritos se han producido durante todo el partido, pero en especial en los últimos minutos. No en vano, cada vez que la pelota alcanzaba al de Terrassa, muchos respirábamos con un cierto alivio futbolero, esperando que, tras el giro, Xavi encontrara nuevas y mejores perspectivas.
En esta selección de ensueño, todos los aficionados tenemos nuestros favoritos. Unos se inclinan por la fulgurante eficacia de Villa, otros por la contundencia y pujanza de Ramos, otros por la trepidante delicadeza de Iniesta, algunos por la fiabilidad de Casillas o por el rendimiento de Busquets. Pero yo soy del giro de Xavi. Por todo lo que significa.
Muchos somos demasiado jóvenes para haber visto jugar a Luis Suárez, “El arquitecto” quien, según mi padre, es el mejor jugador español de todos los tiempos (Balón de Oro 1960). Pero para mí, Xavi es el mejor jugador español de todos los tiempos; al menos de los míos.

lunes, 5 de julio de 2010

10 reflexiones sobre los arbitros y sus errores


Desgraciadamente siempre que se habla de los árbitros de fútbol es con motivo de algún incidente en su desempeño, que ha causado, “daños”, irreparables para alguien.
En el Mundial de Sudáfrica ya han sucedido “acontecimientos” que han sido vividos en los respectivos países, con la intensidad y emotividad que genera la injusticia en las decisiones arbitrales. Quisiera aprovechar esta oportunidad que me facilita el protagonismo que da los errores cometidos, para reflexionar sobre determinados conceptos que creo son de vital importancia en el desarrollo de la vida tal y como hoy se entiende y que tienen un importante reflejo en el mundo de los árbitros de fútbol:

1. Las institucionesLa única forma posible de la vida en sociedad se fundamenta en la existencia de instituciones de diversa índole que hagan posible el funcionamiento social. Esto es así desde las sociedades más primitivas, hasta el siglo XXI, lo importante es la fuerza que deben tener esas instituciones y la forma de regularlas para que esa fuerza no se aplique de forma incorrecta.
¿Quién gobierna a los árbitros? ¿Quién los elige y de qué forma? ¿Quién les dota de las herramientas necesarias para poder ejercer adecuadamente su labor? ¿Cómo se les forma? ¿Cuáles son los principios éticos que rigen a ese órgano de gobierno de árbitros?
Creo que las respuestas a estas y otras cuestiones básicas, deberían ser los fundamentos en los que construir una institución tan esencial para el funcionamiento de una actividad, en este caso deportiva, como es el conjunto de árbitros.

2. La necesidad de un árbitro
Siempre que se produce una actividad lucrativa o no, en la que intervienen varios “actores” aparece la inevitable necesidad de un tercero que decida en los conflictos. En muchos casos, esta figura recae en los jefes o responsables. Es muy difícil encontrar la autorregulación y resolución autónoma de incidencias en un colectivo. En mi opinión para concebir la vida en sociedad es preciso hablar de la existencia de árbitros. En el fútbol son parte esencial y determinante.

3. La justicia
La justicia es ciega se dice, y cuando así lo expresamos estamos indicando que justicia y objetividad son consustanciales. Existen instituciones que establecen unas reglas o normas y mediante árbitros formados en esas reglas, se decide sobre lo acontecido con total objetividad y en base a la información disponible para la toma de decisión. ¡Qué difícil es ser objetivo!, eso en sí mismo, tiene un altísimo nivel de dificultad, pero además es que el nivel de información necesario para decidir y el tiempo de decisión son muy escasos en el mundo del fútbol y si esto es así ¿por qué no planteamos soluciones a este problema
 

4. El error humano y los métodos para intentar limitarlo
No es comprensible que en el caso del fútbol no se apliquen soluciones tecnológicas a situaciones que no deberían tener ni la más mínima dificultad para ser clarificadas como por ejemplo, de reciente protagonismo “los goles fantasmas” o para qué hablar de los fuera de juego. ¿Por qué sometemos a los árbitros a una decisión desinformada cuando puede resolverse con información fehaciente?

5. Los tópicos interesados
Es muy habitual que se justifique la no utilización de herramientas tecnológicas en asistencia de el equipo arbitral con argumentos carentes de fundamento como: “eso es lo que da vida al fútbol”; “lo que crea interés y polémica”; “es el método tradicional y modificarlo daría mucha lentitud al juego”, si todos los argumentos son esos o parecidos…

6. El equilibrio vs la parcialidad
Es misión del árbitro intentar evitar que el juego evolucione por ámbitos ajenos al reglamento. Su misión es equilibrar, tranquilizar, que no ralentizar el juego. Es preciso dejar competir con fuerza pero limpiamente, y es preciso también eliminar cualquier tipo de actuación punible. Pero, qué difícil es la imparcialidad cuando se está viendo jugar a nuestro equipo, que habitual es oír comentarios totalmente contrapuestos sobre una misma jugada cuando hablan aficionados de equipos contrarios, esto quiere decir que el equilibrio y la objetividad está casi siempre reñida con la emoción que sentimos cuando hablamos de nuestro equipo.

7. El respetoEl árbitro necesita para poder ser eficiente, crear la confianza y el respeto necesarios para ejercer su función. Es cierto que goza del poder otorgado a su función pero si no genera autoridad, su desempeño estaría seriamente afectado. También es preciso que el árbitro trate con respeto a los jugadores y cuide del respeto que unos deben de tener con otros, en beneficio del espectáculo. Una cosa es competir y otra el desprecio y la falta de respeto.

8. La fuerza de la mentira
Qué difícil es interpretar lo que es realidad y lo que es mentira cuando el que pretende engañar es un verdadero experto en la materia (desgraciadamente en muchos casos se denomina “habilidad”,”experiencia”, o “maestría”, algo que sólo deben tener el calificativo de vergüenza). La provocación disimulada, la agresión encubierta, la teatralidad intencionada, son premiados en muchos casos por las aficiones y como consecuencia de ello son justificados por muchos. Para los árbitros es muy difícil de distinguir, pero en muchas ocasiones, a posteriori, se descubre el engaño, en estos casos siempre deberían actuar las instituciones pertinentes y castigar muy severamente al autor y a su equipo, al objeto de erradicar de los campos las actuaciones teatrales y los comportamientos provocadores y engañosos.
 

9. La violenciaEs en esta materia en donde el árbitro debe actuar firme y decididamente para evitarla con actuaciones preventivas y en el peor de los casos, castigarla con toda dureza y sin ningún tipo de consentimiento. Pero hay otro tipo de violencia en dónde los árbitros y las instituciones tienen un gran campo de actuación, y es la violencia que se genera en las gradas. Hay que establecer castigos siempre ejemplares que hagan de las gradas, el sitio agradable desde donde nos gusta ver el espectáculo del fútbol.

10. La humildadEl poder es el mayor enemigo del que lo ostenta, por eso es en la humildad, en los comportamientos y en la escenificación de los mismos, en donde se manifiesta la grandeza de la autoridad. Los árbitros tienen mucho que avanzar en este campo.

En fin, pido disculpas por haber querido hablar de tantos valores en torno a los árbitros y como consecuencia de ello no haber profundizado en ninguno dejando muchos temas en el aire. Pero he querido abrir el tema a la reflexión para declarar un apoyo a la profesión de árbitro y una profunda crítica a las instituciones del mundo del fútbol que tanto daño hacen con la falta de construcción necesaria para ejercer esa actividad y con el poco respeto y apoyo a las personas que lo ejercen con ilusión y profesionalidad.

En una grandísima medida, la culpa es de los dirigentes, que no están a la altura de las circustancias.

lunes, 21 de junio de 2010

El balón tiene razones que la razón no entiende

Uno de los motivos por los que el fútbol desata tanta pasión se debe a la imprevisibilidad del desenlace. El misterio del resultado, corto casi siempre, incrementa la incertidumbre que, según algunos estudios empíricos, es la variable más determinante para acudir al estadio o seguir un partido de fútbol.

Este carácter imprevisible del resultado hace que el deporte rey sea capaz de desafiar el status quo del poder. No respeta las jerarquías tradicionales y pasa por alto cualquier consideración política o económica. Minúsculos países que apenas cuentan en las escena internacional son capaces de plantarle cara a las grandes potencias mundiales sin ningún tipo de timidez. Lo dijo en una ocasión el camerunés Roger Milla: «Gracias al fútbol un país pequeño puede ser grande».

En lo que llevamos de Mundial hemos visto cómo Inglaterra, la madre del fútbol, fue incapaz de ganar a Argelia y a Estados Unidos; Italia sufrió contra Paraguay y Nueva Zelanda, y en ambos casos no fue capaz de pasar de un empate; Serbia le sacó los colores a Alemania después de ganar por un gol a cero; a Francia, campeona del mundo en 1998, la dejó en evidencia México; igual que Corea del Sur con Grecia, triunfadora de la Eurocopa 2004; y lo más llamativo, Suiza calmó a la marea roja tras imponerse por la victoria mínima.

Y es que el fútbol, a pesar de ser un mundo dominado por la oferta y la demanda del dinero, sigue siendo tan primitivo como siempre: once jugadores contra once intentando meter el balón en la portería contraria. El sociólogo brasileño Roberto Matta, escribía: «La inmensa popularidad del fútbol es porque en la cancha se vive algo así como la sociedad perfecta: absoluta igualdad, equidad, libertad dentro de ciertas reglas, no hay favoritismos, cada cual vale por su talento, méritos, y eso da una idea de una sociedad perfectamente organizada». Planteamiento en el que coincidía Roy Atkinson quien antes de un encuentro afirmaba: «Voy a dar un pronóstico: puede pasar cualquier cosa»; igual que Vujadin Boskov: «El fútbol es imprevisible porque todos los partidos empiezan con cero a cero».

En el fútbol no todo es controlable, lo que deja margen suficiente para que el azar cobre protagonismo de diferentes maneras. Por ejemplo, a través los errores arbitrales. En este deporte, caracterizado por marcadores ajustados, los equivocaciones del señor colegiado son casi siempre determinantes en del resultado final del partido. Por eso, en alguna ocasión se ha dicho que «hablar de fútbol y no hablar del árbitro es tan difícil como contar el cuento de caperucita roja y no hacer alusión al lobo feroz». Durante el presente Mundial ya hemos visto algunas decisiones comprometidas, entre ellas, la del español Undiano Mallenco en el Alemania-Serbia que expulsó a Klose en el minuto 36 cuando todavía quedaba una hora de partido. La decisión del árbitro navarro ha dado lugar en el país germano a la creación un grupo en Facebook con el título: «Cómprate unas gafas, a lo mejor así ves lo que es una falta».

Tampoco es fácil de prever los errores humanos que pueden dejar fuera de la competición a cualquier selección. Le ocurrió a Robert Green con Inglaterra; su desafortunada actuación le valió el puesto al siguiente partido y una lluvia de críticas en su país; le pasó a Casillas que tampoco estuvo muy fino en el gol del suizo Fernandes; o al guardameta japonés Kawashima cuyo despiste en el encuentro contra Holanda dio la victoria a la selección de los tulipanes por la mínima.

Igualmente podríamos hablar de eso que algunos han denominado la «lotería» de los penalties. Muchas veces esa «suerte» (buena o mala, según se mire) ha dejado en el camino a selecciones con pedigrí en el panorama futbolístico. El pasado viernes, el teutón Podolski falló una pena máxima contra la selección de Antic, gracias a lo cual los yugoslavos se llevaron los tres puntos.

En definitiva, el fútbol, con su magia y capacidad de sorpresa, sigue siendo el terreno perfecto para aquellas naciones que quieren hacer historia con los goles. El diario Wal Fadjri de Dakar, tras la victoria de Senegal a Francia en el Mundial de 2002, recogía en sus páginas: «El fútbol, patria de todos los desheredados del planeta, continua siendo una vitrina esencial para aquellos que no quieren morir en la insignificancia»..

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