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lunes, 18 de febrero de 2013

ÑBA, un ejemplo en las duras y a las maduras (2 de 2)



Continuando el repaso de nuestros ÑBAs tenemos a:

Ricky Rubio
Tras un debut deslumbrante en la NBA, las lesiones le persiguen y su rodilla no le deja centrarse sólo en desplegar su gran juego. Valiente y luchador, entrena duro para adaptarse, recuperar la confianza y poder dar lo mejor que tiene. Su entrenador cree en él y sus compañeros lo consideran clave. Él trabaja, entrena, juega y vive para dar lo mejor, incluso tiene fuerzas para animar a su compañero Pau en estos momentos complicados “Si los Lakers no lo quieren, aquí tiene un sitio”. Un equipo es un equipo, aunque lo separen miles de kilómetros.

Víctor Claver
Claver se embarca en una difícil aventura, lanzándose a la NBA, siendo novato, extranjero, blanco y con un juego no fácil de encajar. Ha paso por muchos altibajos, pasando del filial a la titularidad con muchas escalas largas en el banquillo. Pero Víctor no se arrepiente de nada. Con humildad y actitud positiva quiere aprender y saborear al máximo esta experiencia “No me arrepiento de nada por mucho momentos duros que haya. Lo bueno se disfruta y ya está. De esos momentos se aprende de verdad. Esto te hace crecer no sólo como jugador sino también como persona”. Ese espíritu de lucha y de superación marca de la roja le hace inasequible al desaliento.

Serge Ibaka
Ibaka junto a Marc son la cara de la moneda. Su equipo los Thunder apuestan claramente por él haciéndole un contrato millonario y a traspasando al Mejor Sexto Hombre de la NBA, Harden. Ibaka asume su rol de muro infranqueable, intimidando incluso a las grandes estrellas cuando pisan su zona, pero además trabaja muy duro fuera de la cancha para tratar de sumar cada vez más en ataque. Suena para el All Star de este año lo que sería un gran premio a su esfuerzo y su entrega.



Humildad, capacidad de sacrificio, lealtad, entrega, actitud positiva, afán de superación, resistencia al desánimo… pilares comunes que unen a todos los jugadores que forman parte de nuestra flamante Selección Española. Un estilo homogéneo de jugar que se reconoce independientemente de las circunstancias y del equipo. Profesionales de primer nivel que no critican públicamente, que dan lo mejor, que se esfuerzan, que mantienen la sonrisa para hacérselo más fácil a sus compañeros, que siempre luchan por el nombre del equipo que llevan en su pecho sin pensar muchas veces en el nombre del jugador que llevan en su espalda.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Navarro, el Billy Wilder de la canasta

Aquí un amigo, Primera plana, Avanti ¿qué ocurrió entre mi padre y tu madre?, La vida privada de Sherlock Holmes, En bandeja de plata, Irma la dulce, Uno, dos, tres, El apartamento, Con faldas y a lo loco, La tentación vive arriba, Sabrina, El crepúsculo de los dioses, el guión de Medianoche... Normal que Fernando Trueba le dedicara su Óscar por Belle Epoque a Billy Wilder, uno de los mayores genios de la historia del cine, en 1993.

Con la estatuilla en la mano, el director español sorprendió a todos con su discurso: “Me gustaría creer en Dios para darle las gracias, pero yo sólo creo en Billy Wilder. Así que, Gracias Mr. Wilder”.
Navarro, Juan Carlos, es mi Billy Wilder particular, un dios de la canasta que ha de estar en mi Olímpo del basket junto a Magic, Jordan, Bird, gran parte del Dream Team, Petrovic, Óscar Schmidt, Sabonis y otro pequeño grupo selecto.

Justo cuando se cumplen 15 años de su debut en la ACB, Navarro se ha convertido en el máximo anotador de la historia de la Euroliga. Otra pequeña gran gesta en su envidable palmarés.

Sin ser el más alto ni el mas fuerte en un deporte en el que cada vez prima más el músculo sobre el talento, Navarro domina el juego a su antojo cual rara avis con sangre fía haciendo fácil lo imposible sin darle la importancia que tiene a lo que hace. Y la tiene. Mucha.

Tanta, que cuando se retire, el resto de los equipos deberían homenajearle. Como sucedió con Kareem o Jordan, los rivales deberían rendirle pleitesía al asesino que tantas veces les ha matado. El maldito día que decida retirarse, será el primer día del Apocalipsis baloncestístico. Y el primero en el que sus rivales respirarán.
Gracias por los recuerdos Mr. Navarro.

jueves, 15 de septiembre de 2011

El gesto de Navarro


España volvió a activar el #modocampeon ante Eslovenia tras un irregular primer tiempo y selló su pase para semifinales (no falla a esta cita desde 1999) y se medirá a la sorprendente Macedonia que eliminó a la anfitriona Lituania, ese rival que Francia quiso evitar a toda costa con su planteamiento rácano ante España. ¿Seguirá pensando Collett que su planteamiento fue el correcto?

Ante Eslovenia una vez más fue el triunfo del equipo, pero hay que destacar a Juan Carlos Navarro. "Billy Wilder" diría de él Trueba en los Oscar seguramente. Con 17 pts en el tercer cuarto rompió el partido para España con una actuación antológica. Y en pleno recital me quedo con un gesto. El que tuvo con José Manuel Calderón. El base estaba a um gran nivel cuando Dragic dejó su pie para que el español se lesionara al tirar un triple.

Navarro explotó. Se encaró con los eslovenos (espectacular foto de Rafa Casal @casalfoto). Como capitán defendió a los suyos con autoridad. Se preocupó por su compañero y le vengó a continuación en la cancha. Aniquiló a Eslovenia. Y cada triple, cada canasta dejaba dos mensajes claros: 1. Calde está va por ti, 2. Dragic eso no se hace y ahora sí que no os vamos a dejar que os metais en el partido.

Una actuación de Oscar. Propia de Billy Wilder.

#ModoCampeonActivado #undiamenosparaeloro

foto de Rafa Casal @casalfoto

lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Especular es de débiles o inteligentes?


La aplastante victoria de España ante Francia tras una segunda parte excelente dejó un ligero sabor amargo por el planteamiento de Collet. El galo decidió no alinear a Tony Parker ni a Noah (luego dijo que tenían problemas físicos) y dio pocos minutos a otras dos estrellas como Diaw y Batum para jugársela con los menos habituales. Planteamiento más que extraño teniendo en cuenta que en juego estaba la primera plaza del grupo antes del cruce de cuartos. España, no especuló. Y ganó.

Ser primero o segundo tenía su lado bueno y el malo. Acabar primero te emparejaba con Eslovenia en cuartos (salvo milagro de Finlandia) y en semifinal con Lituania, anfitriona, si ambas selecciones llegan. Lo bueno, es el descanso de dos dias hasta el miércoles y el jueves libre entre cuartos y semifinal. Lo malo, el anfitrión y miedo a una emboscada.

Ser segundo te emparejaba automáticamente el jueves con Grecia, tercera del otro lado, y sin apenas tiempo de descanso, el viernes una semifinal ante Rusia, primera del otro grupo y que se ha mostrado muy fuerte hasta ahora.

Francia, lejos de jugársela con España echó cuentas. Miró más allá de los cuartos. Escogió su camino. Algo que ha sido muy criticado. ¿Es lícito? Un informe médico avalaría al técnico galo y su planteamiento táctico en la primera mitad le valió para sorprender a España.

España, no especuló. ¿Hizo bien? ¿Se equivocó? El tiempo dirá en función del resultado final. Pero queda claro una cosa: España se siente fuerte, no mira al rival ni los cruces porque mentalmente está fuerte. Respetan, pero no temen. Que tengan miedo otros. Francia hizo planteamiento de equipo de mentalidad débil. O fue muy astuto, según se mire.

España quería el primer puesto para jugar el miércoles y no el jueves para tener un día de descanso antes de semis. Lo logró. Sacó su objetivo adelante. Sin importar las consecuencias. Síntoma de fortaleza.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Contextualizando una derrota


En el país de la izquierda o la derecha y del negro o del blanco, suceden estas cosas: no hay término medio. Un día eres un Dios. Al siguiente apestas. No se contextualiza. Ni se tienen en cuenta distintas consideraciones. Es lo que hay. Con predilección por el tremendismo. Y así nos va.

La selección española de baloncesto, como era de esperar, tampoco iba a salir indemne de esta ruleta rusa sin balas de fogueo: pasó de super favorita en la presentación allá por finales de julio, condición que se refrendó por batir en amistosos a Eslovenia, Bulgaria, Australia y Lituania, luego despertó dudas por perder un amistoso con Lituania en Lituania y se recuperó el cartel social de gran favorito al inicio del torneo. Las sufridas victorias ante rivales de menor calado como Polonia y Portugal reabrieron las dudas y debates interesados. La victoria ante Gran Bretaña calmó algunas voces críticas. La memorable victoria ante Lituania con una primera parte de ensueño catapultó a España al Olimpo de la canasta y la derrota a continuación ante Turquía la ha bajado a los infiernos.

De pronto, los dioses son diablos tuertos y cojos. De traca.

Yo digo:
Lo dijimos el primer día: España crecería durante el torneo y apretaría el acelerador. Respondió ante Lituania y ante Turquía ofreció una doble cara. Una puntualización: Pau Gasol era baja por esguince de tobillo. Quítenle a cualquier selección/equipo a su mejor jugador. A partir de ahí hablamos. pero un equipo es más que un jugador y que la suma de sus individualidades. Se vio en la primera parte. Los jugadores dieron un paso al frente. Una primera parte muy sólida, muy seria, sin apenas fisuras y con un gran trabajo de equipo ante una Turquía que partía en las quinielas como una de las candidatas al título y que pasa por ser vigente subcampeona del mundo. Es decir, no es un grupo de amigos.

En la segunda parte llegó una pájara, se dejaron de hacer las cosas como en la primera parte y se acusaron la acumulación de minutos de juego: Marc, Ibaka y Reyes tuvieron que hacer su trabajo y el de Pau. Se notó. Se dejo de circular el balón y el aro empequeñeció. Crisis física, mental y anímica que acabó con apenas dos puntos en todo el último cuarto y derrota. Victoria de Turquía que dos horas antes no sabía si hacer las maletas ya que dependía de que Polonia no ganara. Salvo el colapso final, España jugó a un buen nivel: más la primera mitad. Pero hace falta un plus. Que todos terminen de aportar. Cada uno en su rol.

¿Cual es el verdadero nivel de esta selección? ¿Lo que se vió ante Lituania, Turquía o Polonia/Portugal? Si se olvidan fobias y prejuicios y se busca el análisis y la mesura daremos con el término medio: España a un gran nivel es inalcanzable y sin su gran estrella también es una selección de altísimo nivel. Pero contextualizar no interesa.

Insisto. #undiamenosparaeloro

PD: Foto de Rafa Casal (@casalfoto)

domingo, 4 de septiembre de 2011

España activa el modo campeón

Lituania. Primer rival de entidad de España. Fue aniquilada en una primera parte memorable que quedará para el recuerdo con una exhibición superlativa de baloncesto tanto en ataque (62 puntos) como en defensa (encajando 36 puntos ante una de las grandes favoritas al oro). España rozó la perfección con una memorable actuación a la altura de la final olímpica de Pekín 2008 y la de Japón 2008. Con dos apuntes: en China se puso en jaque a la renovada versión de EE.UU. y en el Mundial se hizo sin Pau. Da igual. El show de España ante Lituania fue para enmarcar. Justo cuando se cumplen #cincoañosdeloro.

Fue el primer gran test ante un rival que aspira a todo. Y España respondió por todo lo alto. Cuanto mayor es la exigencia, mayor es la respuesta: salió enchufada desde el calentamiento (no como ante Polonia y Portugal, rivales infinitamente inferiores) y dio una auténtica lección de juego en equipo, esfuerzo colectivo, sacrificio, compromiso, ayuda al compañero, compenetración e implicación.

Fue todo un puñetazo en la mesa. Un mensaje a los rivales. España activó el modo campeón. Y lo hizo sin tener que recurrir a Pau en el primer cuarto. Otros referentes, como Calderón, asumieron un rol mayor. Se crecieron. Y se vinieron arriba.Y las rotaciones mantuvieron el nivel. Todos sumaron. Llull lo resumió a la perfección tras el partido: "Aquí todos sabemos cual es nuestro rol y lo que es importante es que los actores secundarios cada vez estamos sumando más y vamos ayudando".

Y entre la euforia colectiva por el clinic baloncestístico que pudo acabar en sangría de puntos, apareció la mesura. El mensaje del equipo, del gupo, fue único, alto y claro y perfectamente puede estar resumido en las palabras de Scariolo: "Hemos jugado muy bien pero no hay que ceder a la euforia. Lo importante es que este es un grupo muy cohesionado y en el que todos estamos muy enganchados"

sábado, 3 de septiembre de 2011

#Cincoañosdeloro y el Equipo Perfecto


3 de septiembre de 2006. #cincoañosdeloro. Una fecha que cambió nuestras vidas: España se proclamó campeona del mundo de baloncesto tras un inmaculado torneo en Japón. Nació la leyenda de la ÑBA, un equipo perfectamente conjuntado plagado de talento capaz de superar todo tipo de dificultades desde la unión, el sacrificio, el esfuerzo, el compromiso y la ilusión. Un equipo formado por 12 jugadores capaces de moverse como uno solo que se convirtió en un espejo en el que mirarse en lo deportivo, en lo humano y en lo profesional.

Ellos 12 y los invisibles que les rodearon (ese grupo de trabajadores indispensables que no atraían los focos pero que eran clave para que la maquinaria estuviera perfectamente engrasada: cuepo técnico, ayudantes, físios, delegado, preparador físico y todo el organigrama de la FEB) provocaron el 'parto' de 'Basuketoboru', un libro en el que los héroes de Japón desvelaban las claves para triunfar dentro y fuera de la cancha en el plano deportivo y empresarial.

Con la ayuda de más de 500 entrevistados variopintos del mundo del deporte (jugadores, entrenadores, directivos y presidentes) y empresarial, dimos con los 12 valores fundamentales para crear un grupo de trabajo de éxito en lo deportivo y en lo empresarial. Los 12 héroes de Japón representaban esos valores que siguen vigentes hoy en día. Más que nunca, se puede aprender del deporte.

• Capacidad de sacrificio Marc Gasol: "Ser parte de la Selección es un orgullo y uno hace lo que haga falta para poder formar parte de este grupo. Si el seleccionador me pide que me dé 100 cabezazos contra un muro, pues voy y lo hago. Es más, me doy 200".

• Ilusión Sergio Rodríguez: "Siempre intento mirar el lado positivo de las cosas por negativa que sea la situación. Analizo lo que pasa y aprendo de lo que me sucede. Ha habido momentos duros pero al final te queda la satisfacción de sobreponerte. La cancha es mi terapia").

• Competitividad Juan Carlos Navarro:"En la Selección hay muchas veces que están mis otros cuatro compañeros trabajando muy duro en la cancha para que yo pueda anotar o conseguir situaciones ventajosas de tiro e intento devolverles la confianza y el trabajo realizado con puntos".

• Espíritu de trabajo Carlos Jiménez:"Es fundamental que todos los miembros del equipo trabajen en la misma línea y que prime el trabajo en equipo. Es fundamental que prime el interés colectivo sobre el individual para el buen funcionamiento".

• Profesionalidad (Rudy Fernández: "Estoy siempre a disposición de lo que me pida el equipo y el seleccionador. Un jugador, por muy bueno que sea, no puede ganar un partido. Necesita siempre el apoyo y la contribución del equipo".

• Compromiso Garbajosa: "El mejor equipo está compuesto por los doce que, como equipo, más rendimiento puedan dar. Puede que seas el máximo anotador de tu equipo pero en la Selección te pueden pedir que te centres más en defender y puede que juegues menos, pero lo haces y ya está, sin malo rollos".

• Actitud positiva Berni Rodríguez: "En un equipo, tan importante es el que mete 30 puntos como el que juega un minuto. Todos contribuyen y lo que cada uno aporta, por poco que parezca aparentemente, es cave para el buen funcionamiento del equipo".

• Generosidad Álex Mumbrú: "Si veo que un compañero tiene un mal día o le cuesta hacer algo, le digo 'no te preocupes que ya lo hago yo por tí'. Sabes que esto es hoy por ti mañana por mí y sé que en la Selección siempre tendré un compañero dispuesto a ayudarme".

• Lealtad José Manuel Calderón: "Da igual si juego 2 ó 35 minutos y da igual si anoto 2 ó 25 puntos. Lo importante es que el equipo gane. El baloncesto es un deporte de equipo en el que las individualidades no bastan para ganar".

• Entrega Felipe Reyes: "Nadie se debe de conformar con lo que ha logrado. El conformista nunca llega a nada en la vida. Yo estoy listo para hacer el papel que se me pida. Mi único objetivo es intentar ayudar y hacer mejor a mi equipo, porque esto es un deporte de equipo".

• Disciplina Carlos Cabezas: "Cada vez se te pide y exige más. A mi me encantan los retos y trabajo para mejorar y crecer como jugador cada día y hacerlo lo mejor posible".

• Humildad Pau Gasol: "Agradezco los elogios, es bonito que reconozcan tu juego, pero sólo me gusta que se reconozca el éxito individual cuando está relacionado con el éxito del equipo. El baloncesto es un deporte de equipo y sin tus compañeros no eres nadie".

PD. Gracias a Rafa Casal @casalfoto por la excelente fotografía que nos sirvió para ilustrar la portada. Una imagen que representa lo que ha e ser un equipo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Rudy y la prueba del tres


Luol Deng, alero sudanés de 2,06 de los Chicago Bulls e internacional con Gran Bretaña. Esta era la primera prueba de fuego (medio/bajo) de la selección española de baloncesto. Descartado Carlos Suárez (esto es otro debate-yo le habría llevado-), Sergio Scariolo decidió afrontar el Eurobasket de Lituania sin un '3' alto y entre algunos aficionados cundió el pánico y que cierto sector crítico aprovechó sin dudar: ¿Pero cómo se va a defender a un equipo con un alero alto si no tenemos?

A la primera, se ha visto como: Se ha aprovechado la rapidez de Rudy y su mayor explosividad en algunas facetas de juego para intentar detener a este portentoso alero. El resultado, tremendamente positivo: victoria, que era lo importante, y Deng se quedó en 17 puntos con apenas 4 canastas en 14 intentos en juego. Nada mal. Rudy, muy motivado se anticipó al pase, no dejó que recibiera y cuando éste se hacía con el balón estaba preparada la trampa: si penetraba a canasta ahí le esperaban los dos Gasol o uno de ellos con Ibaka.

Es decir, se defendió atacando y con un trabajo en EQUIPO, como twitteabamos antes del partido, con un esfuerzo colectivo. Se defendió atacando, con actitud. Se subió un paso. Importante de cara a Lituania y Turquía.

domingo, 10 de julio de 2011

El día que fuímos uno

Hoy hace un año de aquel mágico día en el que un puñado de hombres fueron capaces de hacernos vivir un sueño sin parangón. Un día en el que la ilusión acabó por unas horas con la crítica y el odio. Un día en el que dejaron de existir unos y otros, para sólo existir un nosotros.
Cuando Iniesta pegó con su alma aquel balón ganador, transformó nuestro país por un tiempo. Acabó con la derecha y con la izquierda, acabó con los escépticos, con los agoreros, acabó con los enfrentamientos, acabó con las diferencias, y sobre todo acabó con los complejos. 
Aquel día tuvimos unos colores únicos, tuvimos una misma voz, un mismo sentir. El grana, el blanco, el verde, el azul, todos palidecieron, para hacer brillar un rojo con más fuerza que nunca, un rojo que nos representaba a todos, que nos unía, un rojo que nos hacía sentirnos orgullosos.
  
Por primera vez la bandera perdió todas sus connotaciones negativas, todos sus partidismos, para por un tiempo ser simplemente… nuestra bandera. Con humildad, con generosidad, con orgullo, pero sin soberbia ni prepotencia.
  
Fueras donde fueras, te sentías en casa. Éramos parte de algo grande, de algo importante. Podías sentir la energía, la ilusión... Veías sonrisas, gestos, abrazos... Gritabas, cantabas, llorabas... La alegría nos invadió, nos desbordó y nos cambió.
  
Fue nuestro momento. Hicimos historia, dentro y fuera del campo. En Johannesburgo y en cada pueblo de la piel de toro. Lo hicieron cada uno de los jugadores y técnicos que jugaron aquel partido, pero también cada uno de los 44 millones de corazones que latimos por una vez al unísono.
  
Qué grande fue.
  
Que increíble haber podido vivirlo.
  
Qué pena que terminara, y que hayamos dejado que los viejos fantasmas hayan vuelto.

jueves, 31 de marzo de 2011

Corresponsales AdP: Keita y Macherano Picapedreros por Alfonso Loaiza

"El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos". Michael Jordan.

El deporte no es ganar, ganar y volver a ganar, como proclamaba Luis Aragonés antes de ser el instigador del Tiqui-Taca. No todo vale. Las formas importan. El éxito no es lo que debería primar en este mundo de la competitivad. Ya Homero nos explicó en la Ilíada que lo que realmente nos sirve de enseñanza es el camino y no la llegada.

Lo que importa en la vida es no olvidar tu historia: de dónde vienes, quién eres y tener siempre los pies en el suelo. Pasar por el filtro del sentido común y que impere la sensatez. Quizás ese haya sido el sudoku que han hecho Keita y Mascherano para llegar al Barcelona. Todo lo que han logrado ha sido gracias a la ética del trabajo y a la dedicación diaria. El tesón de ambos no tiene límites. Reclaman el fútbol de siempre, el de equipo. Están para servir al escudo que llevan en el pecho y no al dorsal que portan en la espalda. Arriman el hombro cuando la situación lo demanda.

No son Messi, ni Xavi, ni Iniesta. No se han criado en la Masía. No son titulares. Pero cumplen a las mil maravillas siempre. Pertenecen al espíritu estajanovista y picapedrero, pero con altas dosis de toque de balón. No desentonan nunca. Hacen obras de arte sin hacer más de lo que saben. Como explicó Carlos Boyero en su columna del País con Pepe Reina, representan el señorío en sentido amplio de la palabra: son capaces de hacer suya la victoria de sus compañeros.

La imagen de Keita y Mascherano es la metáfora de este Barcelona de Pep Guardiola. El altruismo y la generosidad personificadas. Ambos son internacionales, uno capitán de Argentina y el otro de Mali. Aceptan la suplencia con una entereza sobrehumana. Son en el buen sentido de la palabra "buenos". No solo no crean malos rollos, sino que son junto a Abidal, de los más queridos en el vestuario. Dejan huella, no porque intenten hacer grandes cosas con el cuero, sino porque todo lo que realizan es con el corazón. Y eso tiene un valor gigantesco. Es la base para que el fútbol encuentre sus frutos del deseo. Solo jugando por y para todos se conseguirá el ansiado premio de la victoria de lo colectivo sobre lo individual.

Los dos centrocampistas vienen de continentes como África y Sudamérica en los que para salir adelante se explora la sencillez. Mientras, aquí en el Viejo Continente, fuente de riqueza y estupideces, prima la vanidad y el engreimiento. Nadie pone su granito de arena, todos nos pisoteamos. Ya en España la profesión de mi fallecido abuelo: picapedrero, se ha quedado anquilosada en esa palabra que sirve solo para que mi madre y más profesoras de Lengua la pongan en los exámenes preparatorios de selectividad como ejemplo de parasintética: un vocablo compuesto y derivado.

Le debía unas palabras a mi abuelo Ragüe. Este mes cumpliría años. Un picapedrero. Como Keita y Mascherano. Nos enseñan que a veces vale más ganarse a la gente que un título. El fútbol pasa, los trofeos se llenan de polvo y son las personas las que perduran. Gente como los mediocampistas culés no tienen precio. Keita y Mascherano, dos hombres de alma picapedrera, una filosofía de vida. La belleza de lo simple.

viernes, 11 de febrero de 2011

Cine y Deporte: Titanes, hicieron historia

Esta cinta del año 2000, curiosamente producida por Disney como otras muchas películas sobre hazañas deportivas (El Milagro, Invincible Somos los mejores, etc.), trata sobre la integración de dos grupos humanos, sobre cómo se debe crear un equipo y cómo desmontar dos culturas para lograr que nazca una nueva y compartida filosofía de juego. Una cinta muy actual en esta época de fusiones y adquisiciones en la que se encuentra el tejido empresarial.

La película rememora un hecho real que ocurrió en 1971 cuando el proceso de integración racial obliga a dos institutos de Alexandría (Virgina), uno sólo de blancos y uno sólo de negros, a fusionarse, y por tanto también sus equipos de fútbol americano. Para complicar más la situación en esta pequeña ciudad pero gran apasionada de este deporte, la nueva dirección decide poner al frente del equipo (Los Titanes) a un entrenador negro Herman Boone (interpretado la solvencia habitual de Denzel Washington), relegando a un segundo puesto al entrenador del equipo de los blancos (encarnado por el ya veterano, aunque poco conocido, Will Patton que le da una buena réplica a Denzel, logrando una química interesante).

La historia está bien contada y logra, como se debe pedir a cualquier película de este género, movilizar las emociones del espectador, especialmente de los aficionados al deporte.

Muchas son las lecturas que se pueden hacer de “Titanes”, pero a mí me gustaría centrarme en lo bien que narra las dificultades de integrar dos equipos de personas para conseguir hacerles sentir uno sólo, con su propia identidad, con los mismos objetivos y con los mismos valores.

Habla muy bien de la necesidad de que los líderes se pongan al servicio de todo el nuevo equipo, y no sólo de los que hasta el día anterior eran sus compañeros. Me contaba un directivo de una entidad financiera que se encuentra actualmente en un proceso de fusión, que cuando estaban configurando el nuevo equipo de dirección, el líder de otra de las organizaciones le dijo “Esto no puede ser el comité de dirección tiene 8 (de 12) personas de tu organización”. A lo que este magnífico profesional le contesto “Te confundes, este equipo está formado por las 12 mejores personas del nuevo proyecto, porque mi organización dejó de existir en el momento en el que nos fusionamos”. Una inercia que cuesta vencer. Un respeto y una autoridad que hay que volver a ganarse con una parte del equipo, sin perderla con las que fueron tus personas. Un proceso complicado que no va a ser entendido por algunos, y que cómo en la película, no tendrán más remedio que salir del proyecto.

El proceso no es fácil, pero el método del entrenador Herman Boone es efectivo: se los lleva a hacer la pretemporada fuera de la ciudad, establece nuevas normas, aplica un estilo de dirección intransigente con las falta de respeto hacia el resto del equipo, trata de múltiples formas, algunas racionales, otras inconscientes y otras muy emocionales de crear vínculos entre los jóvenes jugadores, formas de forzar la relación y el conocimiento de los diferentes jugadores.

Ecuanimidad y exigencia. Empatía y resiliencia. Estrategia y corazón. Centrarse en las personas, en las personas y más en las personas (Y mucho menos en los procedimientos, el sistema de juego o la tecnología). Probablemente estos podrían los ser ingredientes para ser un buen líder, pero sin duda son las piezas claves en un proceso de integración.

Una receta cuasi perfecta que se podría resumir en "Respeto". En palabras del auténtico Herman Boone. "Siempre he creído en el respeto. Me enseñaron a respetar al hombre, sus creencias, su cultura, su espacio. Sean cuales sean sus principios, sé que debo tratar con respeto a todo el mundo. Esa ha sisdo siempre mi regla de oro y la de todos los equipos que he entrenado”.


martes, 11 de enero de 2011

El verdadero valor de un Balón de Oro


Fallado el Balón de Oro, llega el turno del debate. Personalmente se lo habría dado a Sneijder, pero esa es otra historia. La polémica, salsa del fútbol rellena horas de debate sobre un galardón que premia a un individuo en un deporte colectivo. Teniendo en cuenta esto, un gran error de base, el resultado final me da igual.

Sí, Messi es el mejor jugador del mundo ahora mismo. ¿Pero lo ha sido el último año? No lo creo, por eso, juzgando resultados y rendimiento voy con Sneijder: lo ha ganado todo, incluida la Champions y sólo se le ha resistido el Mundial llevando a Holanda a la final para acariciar la Copa.

En lo que sí me parece Balón de oro tanto Messi como Iniesta y Xavi (también Sneijder) es que son individuos que hacen crecer a un colectivo, que anteponen el nosotros al yo y a partir de ahí hacen crecer al equipo y a sus jugadores. Otros anteponen el individuo al colectivo y se enfadan si no son protagonistas o no marcan el gol importante o decisivo. Centran la atención y si no acaparan los focos, no están contentos.

Insisto: no entiendo un premio al individuo en un deporte de equipo. Y de los tres nominados, se lo habría dado a Xavi. Aunque Messi es de otro planeta. Como equipo, claramente se lo daría al Barça, que además de jugar más vistoso y atractivo que el futbol de cemento de otros tiene una filosofía de proyecto que hace crecer al individuo.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La figura del capitán

Hacía tiempo que tenía pendiente escribir sobre el libro Capitanes (LID Editorial, 2010), de Luis Villarejo, periodista que fue Jefe de Fútbol en la Agencia EFE, Redactor Jefe de Marca y Adjunto al Director de Comunicación del Real Madrid, además de colaborador en diferentes programas de televisión y radio y columnista de Sportyou.

A Luis, una de las personas de referencia del periodismo deportivo en nuestro país, le conocí personalmente hace un par de meses cuando a ambos nos invitaron antes del Mundial de Sudáfrica al programa Punto de mira –dirigido por Antonio Izquierdo– de Antena 3 Televisión (Canal internacional), para hablar de nuestros respectivos libros –Capitanes y Fútbol: Fenómeno de Fenómenos–, del fenómeno fútbol y de la selección española.

El libro se centra en lo que son los entresijos de la gestión de un vestuario y más concretamente en la figura del capitán como hombre de peso que ejerce de referencia y aglutinador de voluntades. En la obra participan muchos jugadores importantes de este deporte que aportan sus testimonios en primera persona. Entre otros: Cesc Fábregas, Raúl González, Fernando Torres, Diego Forlán, Andoni Zubizarreta, Emilio Butragueño, Michel o Michael Laudrup, entre otros.

El prólogo corre a cargo de Vicente Del Bosque –seleccionador nacional– y de Fernando Hierro –Director Deportivo de la RFEF–. El primero dice: “La gestión de Recursos Humanos es un factor interesante en la dirección de grupos deportivos. En mi caso, doy importancia a la sencillez, a la humildad, al buen ambiente en un vestuario. Este tipo de detalles no garantiza resultados, pero ayuda a la búsqueda del éxito. El premio está más cerca desde una atmósfera limpia que desde una convivencia donde existe un grupo de menor armonía”.

El segundo, por su parte, apunta: “La capitanía en un club de fútbol o en una selección nacional es un orgullo para todo aquel jugador que ha soñado de niño con ser profesional. El fútbol es pasión, es responsabilidad, es solidaridad, aúna voluntades y desde el liderazgo consensuado en un vestuario, los clubes y federaciones progresan en sintonía con el objetivo de cumplir sus retos deportivos y empresariales (…). La puesta en escena de un capitán implica un desgaste enorme: las funciones van desde resolver problemas domésticos dentro del vestuario, abordar situaciones de crisis con los medios de comunicación, ayudar a los más jóvenes, ejercer de psicólogo en algunos momentos, hasta elevar la moral de la plantilla. En mi época, además, vivimos un cambio espectacular en las estructuras del propio fútbol como deporte y como negocio”. Y continúa: “Un capitán representa la imagen de un equipo de jugadores, pero también la de un club o la de una selección. Por eso su papel es esencial. El día que Andoni Zubizarreta me cedió el brazalete de España me dijo: Lo siento mucho, la que te ha caído encima”. El propio Hierro sentencia: “El 80 ó 90% del esfuerzo de un capitán está dirigido a resolver situaciones de crisis”.

Pero el libro no sólo habla de la gestión de recursos humanos dentro del vestuario sino que contiene anécdotas y referencias históricas interesantes. Por ejemplo, una de las que más me ha gustado es que el brazalate es el único elemento del uniforme de la selección española que no lo fabrica la multinacional Adidas. El resto, chándal, camiseta, pantalón, medias, botas, espinilleras, gorros, guantes, calzoncillos, maletas de viaje… lleva el sello Adidas. La cinta que rodea el brazo del capitán se sigue fabricando de forma artesanal y la Federación lo sigue comprando a Deportes Cóndor, una emblemática tienda de deportes situada en la calle Conde de Peñalver 22, en el barrio de Salamanca de Madrid que pertenece a la familia Blas Pardo Ruiz desde que nació hace más de tres cuartos de siglo. Cualquier madrileño conoce esta tienda.

Muchos son los comentarios de los futbolistas que pasean por el libro de Luis Villarejo. Destaco sólo algunos:

– Santiago Cañizares: “Ser capitán tiene dos alegrías. Las mismas que la vida de un barco: el día que lo compras y el día que lo vendes. El primer partido y cuando dejas el brazalete, son los dos únicos momentos interesantes. Yo, al dejarlo, me liberé”.

– Fernando Torres: “Años después, aún guardo en mi móvil los dos mensajes que recibí tras fichar por el Liverpool. Los capitanes Steven Gerrard y Jaime Carragher me daban una cálida bienvenida. En los entrenamientos son siempre los primeros en liderar los ejercicios. Su entusiasmo es contagioso”.

– Cesc Fábregas: “Good morning, skipper [Buenos días, capitán]. Cuando los empleados del Arsenal me saludan así todas las mañanas, aún me da reparo. El Arsenal es un club grande y con historia. Y yo me siento orgulloso de ser parte de ella”.

– Emilio Butragueño: "La primera premisa del fútbol es que no todos los capitanes son líderes, sobre todo cuando es un cargo que se hereda (...). El líder debe pensar que es uno más del grupo. Sin el grupo, él no gana, por eso la humildad y la solidaridad son dos rasgos del líder. Si es egoísta, aunque sólo sea un poco, el grupo lo capta y pierde su jerarquía entre compañeros. La generosidad y el altruismo son fundamentales".

También me ha sorprendido lo que Luis Medina Cantalejo, árbitro español presente en el Mundial de Alemania 2006, dice: "El conocimiento de algo como son las reglas del juego es algo que no se prodiga mucho entre jugadores, entrenadores, y si se me permite, entre periodistas y aficionados".

El libro está formado por 16 capítulos, 2 de los cuales me han gustado especialmente. El primero es el capítulo 6 titulado: El capitán en los despachos. Comunicación con la presidencia; un tema siempre complejo para el capitán que hace de correa de transmisión entre las oficinas y el césped. El segundo es el capítulo 8 titulado: De continente a continente. De Japón al sueño africano. Siempre me ha interesado mucho cómo afectan las diferencias culturales a las relaciones personales (ver post Outliers y el Índice de Distancia al Poder). Es un capítulo el que Xavier Azcargorta habla de su paso por Bolivia, China y Japón, y de cómo la diferente cultura de cada país condiciona, por un lado, la forma de entrenar, y por otro, la forma de elegir al capitán. En las mentalidades latinas y mediterráneas el factor antigüedad pesa mucho mientras que en las anglosajonas son más partidarias del carisma y la personalidad. De ahí que podemos decir que hay capitanes que no son líderes y líderes que no son capitanes.

En definitiva, un libro imprescindible para quien le guste el fútbol y más aún para quienes les guste el balompié y la gestión de personas. El libro recoge lo que no se ve de este deporte a primera vista, lo que no se retransmite por la cámara y que sólo los protagonistas, los futbolistas, viven de primera mano.

Os dejo una pequeña vídeo-entrevista a Luis Villarejo justo después del acto de presentación del libro en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas:
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lunes, 6 de septiembre de 2010

El fracaso es no levantarse

Cuando uno se acostumbrada a comer caviar, una buena lubina a la sal se te indigesta. No digamos unas insípidas pero nutritivas varitas de merluza congelada con las que muchos hemos crecido.
En esas estamos en el Mundial de baloncesto: la Selección Española de baloncesto nos ha mal acostumbrado en el éxito y en cuanto la máquina chirría aparecen las críticas y los críticos. Está claro que no hay que edulcorar ni encubrir y que hay que criticar, pero para construir y no para destruir. No con esta selección que se ha ganado el suficiente crédito y respeto: vigente campeona del mundo (2006) y de Europa (2009) y subcampeona olímpica (2008 vs USA). Además, en este fantástico ciclo de cuatro años, la plata europea de 2007. Y hay que recordar que desde Paris'99 con Lolo Sainz en el banquillo, España siempre ha tocado metal en los Europeos (salvo en 2005 que fue cuarta) y todas las veces con entrenadores distintos.


La trayectoria avala a esta selección, a este grupo, que se ha ganado el derecho a que se crea en él. Sin ir más lejos, la conquista del oro europeo del año pasado en Polonia arrancó con una derrota ante Serbia precedida por un traspiés ante Lituania en el último amistoso. Tras el varapalo ante Serbia, España estuvo casi cinco minutos eliminada virtualmente. Entonces escribí: Falta un día menos para el oro. Era el momento de creer en el grupo. Y el oro llegó tornando en loas y aplausos las cuchilladas y las críticas.
Este año, el inicio ha sido idéntico. O peor: Inesperada derrota ante Francia, pequeño resurgir sin convencer ante Nueva Zelanda y varapalo sonoro ante Lituania tras ir ganando por 16 creando un mar de dudas. Fue el momento de aprovechar y cargar contra la selección y de disparar las críticas y de recordar que el seleccionador, Sergio Scariolo, era y es italiano.



Que España no era España lo veía hasta un ciego. No había sensaciones positivas, faltaba alegría, faltaba chispa, falta 'mojo' y faltaba Pau. Y Calderón, baja a última hora por lesión que trastocó la composición inicial de la selección y los planes previstos.
Era el momento de las críticas. Y también el momento de creer pese a que el camino era el más complicado: ganando a Líbano y Canadá, las dos cenicientas del grupo, a España se le dibujaba un camino muy complicado como tercera de grupo: Grecia en octavos y EE.UU. en cuartos. El apocalipsis para los críticos.

Una última victoria de Nueva Zelanda a Francia situó a España segunda. Demasiado premio para tan poco demostrado. Pero el azar, la suerte -que es para el que la trabaja, dicen- aupó a España a la segunda plaza y a cruzarse con Grecia, que intentó evitar el lado difícil del cuadro (España y EE.UU.) y le salió mal la jugada.
Lolo Sainz, puede hablar con conocimiento de causa de lo que es la suerte de un resultado con el que no cuentas. En París'99, España estaba fuera, haciendo las maletas rumbo al avión cuando un inesperado resultado la clasificó. Acabó ganando la plata. Ahí se gestó el espíritu y el compromiso de hoy.

El caso es que esta España, que no jugaba a nada y donde sobraba todo el mundo según los críticos, se personó en octavos y se cargó a Grecia dando un puñetazo en la mesa para meterse en cuartos ante la combativa Serbia, que ganó a España al inicio de Polonia'09 y fue arrollada en la final por la misma España.
El caso es que sigo creyendo en este selección, porque me ha demostrado que hay que creer en ella y porque conozco bien a los jugadores tras tantos años, aunque está claro que algún día, muy a nuestro pesar, nos caeremos del podio. Nadie dijo que esto fuese a ser fácil. Por muchos motivos: baja de Pau, lesión de Calderón, alto nivel de otras selecciones, hay que jugar sin el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, lesiones de jugadores, malos momentos de forma de otros...
Pese a todo, el compromiso de los jugadores está ahí. Y no se puede dudar de él. Bueno, algunos sí dudan de ellos: he leído que Scariolo es italiano, que Marc no es la sombra de su hermano, que Garbajosa y Mumbrú están de prestado, que otros jugadores tenían que estar ahí, que los suplentes no dan la talla, que falta relevo generacional y por supuesto, que el gran culpable de todo esto es José Luis Sáez, el demonio en persona.

Muchos de estos críticos se subirán al carro si al final, felizmente, llega la medalla. Muchos se han subido al carro del baloncesto con los éxitos recientes y no perdonan el despido de Pepu. Sí, Pepu fue un gran técnico, y así los escribimos en Basuketoboru. Se vió en Japón 2006 donde empezó la leyenda con un cuento de Disney. También chirrió en 2007 (es humano) y fue él quien anunció que dejaba la selección tras Pekín 2008. Sólo se adelantaron los plazos. Además, sin él, se ha ganado una plata olímpica con otro entrenador (Aito) y un oro europeo con otro (Scariolo). ¿No ha llegado el momento de pasar página?
Otros críticos piensan que la selección es como una Liga Fantástica en la que con juntar a 12 tios que promedien 15 puntos o más es la solución. Eso ha hecho en los últimos años EE.UU. y a sí le fue. Tuvo que reconvertirse. Y para volver a triunfar copió el modelo de España. No me lo invento. Me lo dijo el presidente de la Federación de EE.UU. en Pekín 2008.
Otros muchos no entienden de liderazgo, de intangibles, de grupo, de trabajo en equipo, de esfuerzo, de compromiso. Esto no lo refleja la estadística, engañosa en tantas ocasiones.

El miércoles toca Serbia. Si España sigue siendo España, la nueva España post Pau-Calde y que se vio ante Grecia, ganará y pasará a semis ante Turquía (presumiblemente), anfitriona de este Mundial. Y luego, la final, ante EE.UU. (presumiblemente). Y yo creo en España. Desde el sufrimiento. Así sabrá mejor. Y si no llega (al igual que si llega), a analizar para poder seguir construyendo. Llegar cuesta, mantenerse más. Esto solo lo hacen los grandes. Ya que el verdadero fracaso no es caer, si no no saber levantarse.

domingo, 18 de julio de 2010

Lecciones de un Mundial Inolvidable


Cuando sólo han pasado unos días desde la victoria de la Selección española en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica y aunque todavía nos embriaguen sus recuerdos, podemos exponer algunas enseñanzas que, a mi juicio, nos ha dejado la trayectoria del combinado nacional.

La primera es que en esta vida la grandeza del éxito está íntimamente relacionada con el grado de dificultad encontrado en el camino. Para todos aquellos que pensaban que ya teníamos la Copa antes de viajar a Sudáfrica, les aconsejo que se pongan a jugar aunque sea un torneo de amigos para así comprobar que nadie regala nada.

La segunda es que, ante la adversidad (primer partido y derrota), la reflexión, la autocrítica, la confianza en el trabajo realizado y en los componentes del grupo es una necesidad. También en estos casos se demuestra el grado de cohesión del grupo, pues lo más fácil es que cada elemento se preocupe de salvar su trasero o desviar la atención.

La tercera, y esta es extensible a la empresa, es que cada partido hay que jugarlo sin perder la identidad pero adaptándose al entorno o circunstancias (Partido contra Chile o Paraguay). Lo más importante en estos casos es la meta, no el camino, aunque lógicamente sin traicionar sus principios.

La cuarta es el valor del equipo. Durante el campeonato y después en las celebraciones hemos podido observar cómo el núcleo más mediático (jugadores y técnico) destacaban y valoraban a médicos, fisios, utilleros, etc. Una máquina es perfecta porque todas las piezas funcionan sincronizadamente, sin importar el oropel social que se les conceda. Para ello es imprescindible que cada uno conozca su puesto, función y rol, términos parecidos pero que no lo son.

La quinta tiene que ver con el nivel de activación óptima, que podemos definir como el estado anímico donde nos sentimos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos. Existe a dos niveles: individual y grupal. El primero tiene que ver con el autoconocimiento y la automotivación y le corresponde a cada uno entrenarlo y ejercerlo; el segundo se circunscribe a la temperatura emocional del grupo y el doctor es el entrenador, quien recetará motivación si el grupo está relajado (nivel por debajo de esa línea óptima) o relajación si el grupo está ansioso (nivel por encima de la línea óptima).
Estos conceptos del deporte son perfectamente exportables a cualquier área de la sociedad y a la vida misma.

La sexta se refiere a la humildad como mejor aliada del éxito. En todo el campeonato hemos podido ver imágenes, escuchar declaraciones y observar gestos en el equipo español que implicaban máximo respeto al rival y naturalidad en los momentos tensos (antes, durante y después de los partidos). Y como la competición es un claro espejo donde se refleja cómo eres en realidad, podemos aseverar que estos chicos y quienes les dirigen les sobra esa virtud.

La última, pero no la menos importante, es el liderazgo. En este sentido hemos podido observar cómo Vicente Del Bosque lo ha ejercido de manera silenciosa. Sin estridencias, sin rencor, sin gestos para la galería ha sabido transmitir serenidad, sentido común, reconocimiento constante a sus chicos, saber ponerse en un segundo lugar e incluso valorar la labor de su antecesor en la gran obra maestra lograda.

Como corolario, podemos asegurar que este equipo nos ha dado una lección a esta sociedad española que en los últimos tiempos ha estado más preocupada en parecer que en ser, que ha elegido el camino rápido del éxito y del dinero sin importarle dejar en el camino los valores y principios que ayudan a construir algo serio y sólido.

Por todo ello, muchas gracias CAMPEONES.

lunes, 12 de julio de 2010

La Roja y el ejemplo de la ÑBA

Tras la inesperada derrota ante Suiza en el primer partido del Mundial, escribíamos que España tenía un inmejorable espejo en el que mirarse para acabar ganando el título: la Selección Española de Baloncesto. Los caminos, paralelos, se han acabado cruzando y ahora mismo ambas son las vigentes campeonas del mundo y de Europa.

· En el pasado Europeo, la ÑBA perdió el primer partido ante Serbia, a la postre subcampeona, y se desataron las criticas ventajistas que luego se subirían al carro cuando se recondujo la situación. El grupo, sólido, fuerte y homogéneo, se hizo aún más fuerte ante las críticas. "Todo lo que no te mata te hace más fuerte", comentarían. En este Mundial, la selección de fútbol, catalogada como gran favorita y que salvaría el paupérrimo nivel de juego del Mundial, arrancó con derrota ante Suiza, que a diferencia de los balcánicos se quedó fuera de la primera fase. Se dispararon las alarmas y se puso en duda todo. El grupo se replegó y se hizo fuerte.
· Tras ese tropiezo de la ÑBA, hubo una victoria rácana ante Gran Bretaña para seguir vivos. Lo importante no era el juego, sino ganar. Ya más tarde se trataría de reencontrar sensaciones. Con La Roja pasó lo mismo ante Honduras. Al tiempo que se respiraba, se ganaban horas para recuperar a los tocados en ambos ejemplos.


· Con el pase de ronda se empezó a recobrar la confianza del exterior. Dentro, nunca se perdió. Había confianza en el trabajo previo. La Roja venía de ganar dos años antes la Eurocopa y tras un batacazo en la Copa de Confederaciones. En el basket, la trayectoria le avalaba aun más al grupo: 2006 oro mundial, 2007 plata europea, 2008 plata olímpica (amen de la plata europea de 2003 y el bronce de 2001).


· La ÑBA claramente fue de menos a más, como La Roja. La confianza en el trabajo colectivo, el esfuerzo, la capacidad de sacrificio y la entrega eran clave. Había un bloque en el que las individualidades se ponían a servicio del grupo. Lo importante era el resultado final. La ÑBA acabó barriendo en los cruces, primero a Francia (66-86), invicta hasta entonces, luego a Grecia (82-64) y acabó arrollando a Serbia, verdugo del primer día para colgarse el ansiado oro europeo (85-63).


· La figura del entrenador también ha sido centro de polémica. En la ÑBA, desde la destitución de Pepu antes de los Juegos de 2008, tras anunciar él que dejaría la selección, el puesto del seleccionador ha vivido en el ojo del huracán. Primero con Aíto, gran estratega y que puso en peligro el grupo con sus caprichosas decisiones y el trato al jugador, y luego Scariolo, principalmente por ser italiano. Pese al relevo en el banquillo, los éxitos post Pepu llegaron no sin antes unas duras críticas. Con Del Bosque ha sucedido lo mismo. Luis Aragonés, escocido aun e instalado en un rencor permanente, no tardó en cargar contra los que fueron sus jugadores. Los ventajistas atizaron a Del Bosque, que siempre respondió con una sonrisa y pasó de polémicas. Evitó ser el protagonista. Sabia decisión. Los mismos que le criticaron, luego le alabaron por sus cambios y su precisión al dirigir el equipo.


· El talento al servicio del grupo. Ha sido clave en las dos selecciones. Afortunadamente hay overbooking de buenos jugadores. No caben todos. No pueden jugar todos. Y lo mejor es que los que juegan se entregan el grupo, a la causa común. Aparcan su ego y trabajan por la meta común.

miércoles, 30 de junio de 2010

Menosprecio al capitán


Al de casa, tanto en el deporte como en la empresa, se le tiende a menospreciar o infravalorar a favor del de fuera. En igualdad de ocasiones, al canterazo, al que se ha formado en casa, al que sabe de qué va esto y entiende los valores de un club más allá de lo meramente deportivo, se le suele dar de lado mientras que se valora mucho más el talento ajeno que llega de fuera. Antes de que salte nadie: sí, está el Barça de Guardiola con su Masia y los infinitos canterazos que forman y arman el equipo.

En las últimas semanas se ha rizado el rizo con el menosprecio al capitán con tres casos especialmente duros: Felipe Reyes, Berni Rodríguez y Roger Grimau.

Felipe Reyes. Capitán del Real Madrid y MVP de la ACB en la 2008-09 además de miembro de la generación de los júniors de oro y pieza clave en los éxitos de la selección. Llegó el verano pasado Ettore Messina para armar un nuevo proyecto y fue claro: no me vale ninguno de los que hay salvo Llull, por juventud, y Reyes no tendrá protagonismo conmigo así que si se va o se le vende no me importa.
¿Cómo se puede no querer al MVP de la Liga? Primero, imagino, por desconocimiento absoluto de la competición, del equipo y del jugador. Al final, Reyes acabó siendo el mejor del equipo junto a Llull. Eso sí, reconvirtiendo su juego pasando de ser un bregador en la zona a un jugador abierto capaz de anotar triples. ¿Reconversión o mutación? No, instinto de supervivencia.
Resulta que Reyes acababa contrato esta temporada. El club tenía una opción de prórroga unilateral pero ya le dijo que estaba fuera de mercado y que tendría que ganarse la renovación, a la baja, en los playoffs. De traca. El pívot asume que en estos tiempos su caché puede estar fuera de mercado, pero prioriza seguir en el club pese a no ser del gusto de Messina.
Se acaba ganando la renovación. Con matices. Durante todo el año, el último de contrato no hay contactos para iniciar negociaciones. Se espera a que acabe la Liga y llegan las prisas: 10 días después del último partido expira la cláusula unilateral, o se le renueva a ese precio o queda libre. Al final, in extremis, el último día se le renueva. El club le ofrecía dos años y menos dinero, más de medio millón menos. Él quería tres años.
El coste social y deportivo de no renovarle era elevadísimo y entonces llegó la orden presidencial de su renovación. El jugador la acepta. Otro, habría cogido la puerta.

Berni Rodríguez: Capitán del Unicaja, también miembro de los júniors de oro y campeón del Mundo con España en 2006 y subcampeón de Europa en 2007 y olímpico en 2008. Formado en las categorías inferiores del club, ha vivido los mejores y los peores momentos. Él siempre ha estado ahí. Y como capitán del equipo siendo apenas un imberbe.
Tanto con él como con Cabezas el club ha tenido un trato diferenciador. Discriminatorio. En lo negativo. No se le ha valorado como se debía. Ni en lo deportivo ni en lo económico. Cada vez que ha habido que recortar unos euros en el presupuesto siempre se ha tocado el bolsillo de los mismos para luego malgastar y pagar por encima de mercado a otros de fuera de dudoso talento y sus cuantiosas rescisiones.
El jugador, el capitán, acababa contrato ahora tras una etapa de dos temporadas a las órdenes de Aíto, un técnico dado a llegar a un sitio y cargarse a los ídolos locales y suplirlos con gente de fuera.
El club tenía una cláusula de renovación unilateral. Se le ofrece en una negociación inicial renovar y ampliar en años pero a la baja con un recorte del 30%. Su salario no es para tirar cohetes. El jugador prioriza al club y decide quedarse. Hay cambio de directiva. La nueva, con gente de la casa que le conoce a la perfección, le notifica por carta que el club no ejecuta la cláusula. Berni se queda en paro virtual. Le llaman para negociar: menos años y aun menos dinero. El capitán, con ofertas de fuera, prioriza seguir y acaba firmando 2+1+1.

Roger Grimau. Capitán del Barcelona. Ha sido internacional con la selección y un líder en la sombra en el cuadro azulgrana. Un polivalente jugador instalado en la clase media pero capaz de dar minutos de gran calidad en ataque y en defensa. Un extraño pero eficaz desatascador.
Tras una temporada inolvidable, por la supremacía del Barça ganando la Supercopa, la Copa y la Euroliga, y por perder sorprendentemente la ACB tras arrollar todo el año, la continuidad del capitán está más que en el alero. Tiene todas las papeletas para salir en la reestructuración del Barça.

(Apunte. Fernando San Emeterio. Ni es capitán del Baskonia ni ha estado ahí toda la vida. Apenas un par de temporadas. Intentaron venderle el pasado verano como fuera y hasta tenía equipo, pero la operación no cuajó. Pasó de apestado a ser el mejor del equipo con permiso de Splitter. Y lo mejor: su canasta y tiro libre adicional casi sobre la bocina en la prórroga le dio el título de campeón al Baskonia. A ver si le respetan algo más).
Está claro que ningún jugador o trabajador ha de tener jamás su puesto asegurado, pero la tendencia al menosprecio al de casa es sangrante. Al de casa se le pide, se le demanda, un rendimiento por encima de posibilidades y luego que acepte los recortes.

Lo curioso es que en los tres casos, los tres capitanes son figuras que dan ejemplo dentro y fuera de la cancha con su compromiso, entrega, liderazgo, capacidad de sacrificio y voluntad. Además, tienen años por delante de buen baloncesto. No piden una jubilación anticipada.
A diferencia de otros capitanes y líderes que hacen desplantes públicos a los entrenadores (como Cristiano Ronaldo a Quieroz en el España-Portugal), siempre han mostrado una lealtad increíble. Podían haber rajado y han callado. Han obviado los agravios y los menosprecios.

Jamás entenderé como un club/empresa puede tratar así a los suyos (en la globalidad de la palabra), a los de casa, a los que saben de qué va esto, a los que han mamado los valores de toda la vida, a los que son los primeros en dar ejemplo… Luego, llega el iluminado de turno y piensa que puede armar un equipo campeón con 10 fichajes por temporada llenando la plantilla de mercenarios apátridas que se mueven por dinero. Sí, hay contadas excepciones, pero no es el camino.

domingo, 16 de mayo de 2010

Lo que la victoria esconde (II)

En los libros de historia deportiva, en los famosos almanaques, aparecen los ganadores. A veces, los vencidos en la final. No si un equipo juega bien o mal. Si ha ganado con un esquema defensivo, o si ha perdido pero ha jugado haciendo poesía futbolística. Para unos lo importante es ganar, da igual cómo. Para otros hay un camino, una vía y no todo se centra en el resultadismo. Aunque, muchas veces se alaba esta última opción para escudarse en un fallido intento de lograr un título.
Ahora, en plena fase final toca el momento del análisis y retomando un post antíguo (Lo que la victoria esconde), me pregunto si los títulos sirven de excusa para apostar por el continuismo o hay que rehuir de esto para renovarse.

Igualmente, al revés: ¿La falta de títulos ha de ser sinónimo de revolución? En este sentido, la Selección Española de Baloncesto en esta última década me ha parecido un ejemplo a seguir como bien hemos refeljado en 'Basuketoboru': ha sabido formar un grupo fuerte compacto, homogéneo, con caracter etc y ha ido introduciendo paulatinamente -pese a la consecuicón de títulos- sangre fresca para garantizar un relevo generacional.

Hay varios ejemplos que tratar:
1. Atlético de Madrid. Tras un temporada más que turbulenta se ha logrado, de momento la Europa League, se opta a la Copa del Rey y a las respectivas Supercopas. Todo esto con cambio de entrenador de por medio, fichajes, bajas, el divorcio de la directiva (bicefálica, para enrarecer todo esto un poco más) con la dirección deportiva y declaraciones encontradas entre los dirigentes llegándose a lamentar la no venta de algunas de las grandes estrellas del equipo que a la postre han sido decisivos para a consecución del título/s.

Lo que meses atrás parecía un desastre ahora es todo alegría con celebración por las calles de Madrid. ¿Ahora qué? ¿Los éxitos lo camuflan todo? ¿Hay que ignorar los éxitos y hacer revolución? ¿Fichajes y bajas? ¿El entrenador ha de seguir? ¿Si es así es por que han llegado títulos o porque hay un trabajo detrás? ¿La dirección deportiva ha de continuar o se ha de ir en otra dirección? ¿Si no se sigue, cómo se explica tras la llegada de los títulos?


2. FC Barcelona.
Repetir lo irrepetible era complicado y de seis títulos ha vuelto a conquistar uno: la Liga. La más cara en puntos de la historia y en la última jornada. ¿Éxito o fracaso? Solo uno título frente a los históricos seis, las cuentas son claras, los dos fichajes, el multimillonario Ibrahmovic y el costoso Chygrinsky, no han rendido y se queda algún que otro cadaver en el armario futbolístico de Guardiola, como es el caso de Henry (además de Ibra). Pero en global, las sensaciones transmitidas son positivas: hay equipo, un proyecto, un estilo, una forma de entender el fútbol con jugadores muy comprometidos y con jóvenes jugadores salidos de la cantera con roles muy importantes dando continuidad al proyecto. Además, parece que el fichaje de David Villa está atado y Cesc podría estar en camino.

¿Ahora qué? ¿Tabla rasa, muchos fichajes o pequeños retoques? Parece que esto último salvo que serán pequeños retoques pero de gran calidad. ¿Guardiola ha perdido crédito? ¿Y la dirección deportiva? ¿Habrán aprendio ambas partes del verano pasado con el tema de los fichajes? Y una importante: ¿Cómo impactará la llegada del nuevo presidente? ¿Si no es de la linea continuista de Laporta, el no delfín marcará otro rumbo? ¿Se hará notar o apostará por una línea de perfil bajo?

3. Real Madrid. Primer año de mandato de Florentino Pérez tras su cacareado regreso salvador y acaba igual que los anteriores tres antes de su espantada años atrás: en blanco. Cuatro años, ningún título. Esta última temporada si cabe aun más sangrante que las anteriores por los costosísimos fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y Xavi Alonso (Granero, Albiol y Arbeloa al margen). Está claro que armar un proyecto requiere su tiempo, pero las sensaciones que transmite este no son nada positivas. Desde el principio, tal y como reflejamos en un post anterior, dio la sensación que la botadura del lujosísimo transatlántico de Florentino empezó con una grieta enorme en el casco: Pellegrini llegó como entrenador casi con alfileres, como bien demostró la corta duración de su contrato. (En cambio en la sección de baloncesto fue al reves: el equipo entorno al entrenador, Messina, aunque los resultados van camino de ser los mismos). Y nunca hubo un mensaje claro, rotundo y categórico de aporyo al técnico frente a las críticas.

¿Ahora qué? Si se hace caso a las proféticas palabras de Florentino, poco debería suceder ya que anunció a bombo y platillo que haría en un año lo que se tendría que hacer en tres. Si esto es así, será difícil de comprender ya que las sensaciones, respecto al Barça, no pueden ser peores. ¿Si se despide a Pellegrini, a quién se pone? ¿A Mourinho? ¿Otro nuevo bandazo en búsqueda de un estilo de juego que nunca se ha llegado a instalar bajo los mandatos de Florentino salvo con Del Bosque (al que echaron por la puerta de atrás)? ¿A seguir tirando de talonario como el verano pasado sin resultado alguno? ¿Otra vez listas negras de jugadores para que al final sigan los mismos? Igual es el momento de hacer un análisis profundo y evaluar realmente si el concepto de fichar cromos galácticos conduce a algún sitio. ¿Sucederá esto o se seguirán despejando balones fuera eludiendo culpas y buscando falsos culpables?

lunes, 26 de abril de 2010

EQUIPO, no individualidades



"Lo individual no tiene importancia, lo importante es lo colectivo, nadie puede ser el MVP sin la ayuda de sus compañeros". La reflexión es de Álex Mumbrú, internacional de la selección española de baloncesto y alero del Bilbao Basket. Sabe bien lo que dice. Le avalan unos cuantos títulos: campeón del Mundo (2006), campeón de Europa (2009) y plata (2007) y subcampeón olímpico (2008) entre otros.
Horas después, desde EEUU, llegan las siguientes declaraciones de un frustrado Carmelo Anthony, una de las grandes estrellas de la NBA: "Estoy haciendo todo lo posible por ganarle a los Jazz, de verdad, pero no puedo". Los Denver Nuggets, con factor cancha a favor, están siendo barridos por los Jazz, que están jugando por encima de sus posibilidades sin dos de sus cuatro grandes estrellas: Okur y Kirilenko.
Ahí radica la gran diferencia. Anthony intenta la guerra por su cuenta y fracasa. Mumbrú busca el esfuerzo del colectivo y logra el éxito desde la unidad. En Denver, Anthony se siente sólo y se pone el disfraz de superheroe para fracasar.
Horas más tarde, en su primera comparecencia pública en España tras una gran temporada en la NBA con los Grizzlies, a Marc Gasol se le pide una valoración de su gran año en el que ha mejorado todas y cada una de sus estadísticas e incluso llegó a sonar para el All Star de la NBA. Marc, acertado como siempre en cada una de sus reflexiones, es tajante: "No puedo hacer una valoración desde lo individual ya que para mí el baloncesto es un deporte de equipo, de colectivo. Y como equipo hemos mejorado mucho".
Y él, que alaba al equipo, tiene gran parte de culpa del éxito de su equipo, que ha rozado los playoffs en una conferencia tan dura como el oeste. Él es de esos jugadores que hace mejores a los demás. De ahí el ya mencionado significado de la palabra TEAM (Equipo) en ocasiones anteriores: "Together Eveyone Achieves More" (Juntos, todos logramos más)

miércoles, 7 de abril de 2010

El método Butler

En las películas de Hollywood es raro que no haya final feliz. Y más en las de deportes. En la clásica historia de David contra Goliath, el héroe de la Cenicienta siempre encesta el último tiro (Hoosiers), conecta el batazo para home run ganador (El Mejor), lanza un pase prodigioso para un antológico touchdown (Jerry McGuire) o mete un gol con una chilena prodigiosa (Evasión o victoria). La mayoría de las veces todo sucede a cámara lenta, con música y hasta con focos estallando como fuegos artificiales.


Esta vez, el cuento de la cenicienta no tuvo el final feliz deseado por todo. Aunque lo rozó. El tiro ganador para tumbar al todopoderoso y favorito estuvo a punto de entrar: el tiro voló casi desde el centro del campo, sonó la bocina y en pleno prime time televisivo y 70.930 espectadores mirando, el balón golpeó el tablero, luego el aro... y se salió. (video)

Ahí se acabó el cuento de la Universidad de Butler y Duke sumó su cuarto título de la mano de su técnico Mike Krzyzewski, que desde 2006 compatibiliza su cargo con el de seleccionador nacional absoluto. De haber entrado ese tiro, la leyenda de Butler se habría convertido en una de las mayores gestas deportivas de la historia del deporte estadounidense.

No entró. Se quedó a un paso de la gesta, pero ha sido un ejemplo a seguir. Butler es una pequeña universidad de apenas 4.000 estudiantes que vive a la sombra de las grandes del estado como Indiana, Indiana St, Purdue o Notre Dame. Hasta ahora solo se la conocía porque en su pabellón jugaba en la película de Hoosiers el equipo entrenado por Gene Hackman. Esa mítica película está inspirada en la gesta del instituo de Milan High, que en 1954 conquista el título viniendo de la nada. En la ficción, Jimmy Chitwood anota el último tiro y la cenicienta tiene un final feliz.

Todos esperaban una secuela de Hoosiers pero en la realidad con Butler, pero Hayward no pudo hacer de Chitwood pare deleite de Mike Krzyzewski, que sumó su cuarto título sudando mucho y tras una controvertida decisión técnica impropia de alguien que se supone que es un gurú, aunque en la retina siguen las explicaciones que dio cuando EE.UU. perdió en el Mundial de Japón la semifinal ante Grecia: "El 4 es muy bueno, el 8 también, el 15 muy alto...". No se sabía ni los nombres.

Ante Butler, la jugada le salió bien, pero estuvo a punto de ser otra víctima de la cenicienta, que en su camino al título sumaba 25 victorias consecutivas y se cargó en los playoffs a tres gigantes favoritos como Syracuse, Kansas State y los Spartans de Michigan State.

El sueño se truncó en la final. Pero Butler demostró que sin una gran estrella y un entrenador treintañero que aparcó su prometedora carrera en la industria farmaceutica se puede llegar lejos. ¿La receta? Trabajo en equipo, confianza, esfuerzo y sacrificio con identidad y sello propio. Lo comentaba antes de la final Ronald Nored, base de los Bulldogs de Butler: "El sueño de cualquier jugador es anotar el tiro ganador en la gran final. Nosotros lo que queremos es ser el que defiende al rival que tira ese gran tiro y hacer que no entre".

Ese es en definitiva el método Butler.

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