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lunes, 11 de febrero de 2013

ÑBA, un ejemplo en las duras y a las maduras (1 de 2)



Cuando escribimos Eduardo Schell y yo Basuketoboru, una de las cosas que más nos llamó la atención cuando entrevistamos a la Selección ganadora de mundial de Japón y a todo su entorno, fue la importancia que le daban a los valores.

José Luís Sáez, el presidente de la Federación Española, nos contó cómo le encargó al ahora nominado al Hall de la Fama Lolo Sainz, que creara una filosofía de equipo que les permitiera llegar a lo más alto.

Ahora casi quince años después, dentro y fuera de la cancha, con la camiseta de la Selección o con la de cualquiera de sus equipos, los miembros de la roja son un ejemplo de estilo y de valores deportivos, incluso cuando la mayoría de nuestros internacionales que están jugando en la NBA no lo están pasando especialmente bien:

Pau Gasol
Tras un arranque de ensueño donde ganó dos anillos con una gran aportación al equipo, está viviendo sus momentos más oscuros. Casi lo traspasan varias veces, la directiva y el entrenador no le apoyan, ahora le sientan y quieren que sea el “líder” del banquillo, y sólo cuenta en algunas ocasiones con el apoyo de su compañero Kobe.
En esta situación que hundiría o acomodaría al más pintado, Pau dice que aunque no le gusta su situación, lo importante es el equipo. “Esta es una experiencia de aprendizaje para mí. Quiero formar parte de este equipo y quiero que funcione” declaró para Marca hace unos días. Sin duda la humildad es su gran palanca que le hace ser el jugador que es, mirando siempre hacia adelante y anteponiendo el equipo a sus propios intereses,

José Manuel Calderón
En su último año de contrato, tras años superando a todos los fichajes que hacía su propio equipo para sustituirle, mantiene la sonrisa y su lealtad al equipo, dejando en un segundo plano a Kyle Lowry, y firmando unas jornadas de ensueño llegando a ser MVP. Grande de dentro y fuera su declaraciones son una lección para todos “Seré el mejor profesional mientras esté aquí”.
Ahora finalmente traspasado a los Pistons, donde parece que su actitud positiva y su impecable profesionalidad es valorada por su nuevo entrenador Lawrence Frank quien le promete una plaza de titular. Por supuesto Calderón, sigue sonriendo “Estoy feliz de estar en una situación con un equipo que realmente me quiere".

Marc Gasol
Firme como roca, y con la determinación de una locomotora Marc se abre paso un año más en los Memphis, ahora considerado su estrella. Tras haber estado ya en el All Star del año pasado, no baja su rendimiento ni se acomoda en los laureles: anota, defiende, tapona y lleva a su equipo cada vez más arriba. Coherente con su gran capacidad de lucha y su actitud ganadora, quiere más, objetivos más altos y nuevos retos, para seguir aprendiendo y creciendo. Siempre superándose para dar lo mejor que tiene a su equipo. De casta le viene al galgo.

viernes, 27 de mayo de 2011

Corresponsales AdP: Wembley. Segunda parte por José Carlos Carrasquet

Hace pocos días se conmemoró el 19 aniversario de la consecución de la primera Copa de Europa en Wembley por parte del F.C. Barcelona. Para muchos culés, entre los que me incluyo, fue el primer gran éxito vivido por el equipo. Hasta la fecha, habíamos subsistido a base de Recopas, Copas del Rey, y alguna que otra Liga aquí y allá que celebrábamos como los mayores éxitos conseguidos. Ya no hablemos de aquellos que nos recordaban las Copas de Feria, la Copa Ibérica, y otras competiciones ya extintas, que a los de mi generación les sonaban a tiempos muy, muy lejanos, a NoDo y a películas en blanco y negro.

Todavía recuerdo como viví ese partido, sentado en el sofá de casa, con mi padre, y con el miedo en el cuerpo de que se repitiera el fatal desenlace de Sevilla. Mi padre aún iba más allá, y se acordaba de Berna, el Benfica, y los famosos postes. Y es que en eso si que estábamos unidos esas dos generaciones de culés. El miedo al fracaso, a la derrota, nos atenazaba. Éramos pesimistas por naturaleza, y ante cualquier adversidad ya veíamos imposible la consecución del objetivo. Recuerdo, que con el 0-0 final fui incapaz de aguantar la tensión, y buceando por los diferentes canales del mando (no tantos como ahora), me topé con el combate final de.. Rocky III!!!. Y allí me quedé, bueno, nos quedamos, viendo a Silvester Stallone y Mister T, dándose mamporros, mientras Barça y Samporia disputaban la prórroga. Y de repente, gritos por el patio de luces, follón en la calle, saltos del Sr Guillem, socio culé que vivía justo encima de nosotros...y... Gooool de Koeman. Papa.., cambia, cambia!!!!!.. Y allí, casi de rodillas, vimos la repetición. El zambobazo del holandés, las carreras de celebración hacia la banda, a Cruyff enganchándose el pié con la valla publicitaria. Al pobre Juan Carlos con la cabeza casi fuera de sitio por el codazo que le pegó Nando en la piña de celebración. Y allí seguimos, entonces ya todos, mi madre y mi hermana se unieron a los 10 minutos finales. Allí estábamos todos apretujados en el sofá, contando los minutos, deseando que aquel calvo, Lombardo se llamaba, parará de correr por la banda, mirando el reloj, pidiéndole al árbitro que pitará ya, aunque quedaran todavía cinco minutos para acabar.

Y pitó…. Por fin teníamos un título. EL TÍTULO. Por fin dos generaciones de culés que lo habían visto pasar tan cerca conseguían su anhelado objetivo. Yo me olvidé de los penaltys de Sevilla, y del maldito Duckadam. Mi padre de los postes cuadrados de aquella portería. Aquello ya no contaba, era pasado. Éramos Campeones de Europa.

Creo que esa falta fabricada entre Bakero, Stoichcov y Koeman, es el punto culminante de la historia del Barça. Hay otros, la final de Basilea, el Barça de les Cinc Copes...... Pero ningún momento hasta aquel día ha sido tan trascendental para el devenir futuro del club. Fue la constatación de un modelo que aun perdura, fue la implantación de un sistema de juego, que con variantes, sigue vigente, fue la liberación de una tensión mal entendida, que hizo, que a partir de entonces el club dejará de lado sus complejos, y viéndose ya con un título mayor asumiera sin dudas la grandeza que por historia, afición y ambición se le suponía. Fue en definitiva, un giro profundo en la dinámica del club. Giro que le ha llevadao a que este sábado, después de la consecución de dos Copas de Europa más, volvamos a estar en Wembley disputando una nueva final.

Una nueva final, que volveré a ver en el sofá de casa, esta vez con mis hijos, que no entienden lo que les explico. Que no entienden de derrotas. Que no entienden que yo tenga miedo a perderla. Papá!!!.. Si siempre ganamos!!!!... Ese es el máximo logro del gol de Koeman. La gestación de una generación de ganadores, que no sufre por la derrota, que la ve como un accidente, y que afronta cualquier competición desde el que sabe que la va a conseguir. Y ese es el primer paso para lograrlo.

martes, 18 de enero de 2011

¡Podemos!


A lo largo de mi vida profesional he dedicado mucho tiempo a reflexionar y trabajar en el campo de la gestión de personas, tema realmente apasionante y en el que nunca se acaba de saberlo todo.

Dentro de este campo de la actividad humana, soy defensor de que la esencia de lo bueno y de lo malo que estamos viviendo tiene su fundamento en las escalas de valores existentes o en lo que es más dramático, que sería la propia existencia de valores la que propiciaría la evolución del individuo, las entidades y la sociedad en general.

Cada individuo, cada entidad, cada país, cada generación, cada civilización ha ido estableciendo unos fundamentos, unos principios, unas ideas, en torno a los que se han construido las relaciones, las ideologías, los hábitos, las costumbres, … la vida.
Para mí en el mundo del deporte hay conjunto de valores que es determinante (condición necesaria, aunque por supuesto no suficiente) para que se pueda practicar cualquier disciplina deportiva e intentar estar en la élite de la misma. La asunción de esos valores no garantiza el éxito, pero su carencia sí garantiza el fracaso.

¿A qué me estoy refiriendo?; ¿Qué valores están incluidos en este grupo?
Voy a enumerarlos, sin la ambición de ser exhaustivo, pero intentando cerrar lo más posible el conjunto, me estoy refiriendo a:
• El esfuerzo
• La lucha
• La superación
• La capacidad de sacrificio
• La constancia
• La capacidad de recuperación ante el fracaso y la adversidad (Resiliencia)
• La fortaleza de espíritu

Todos ellos están a mano para cualquiera, a disposición de todos, sólo demandan ganas, ambición, deseo… y mucho trabajo. Creo en el trabajo como fórmula de reivindicación de un espacio en aquello en lo que quiero avanzar.

No hay nada que no podamos alcanzar si lo intentamos suficientemente.
Para mí, Oscar Pistorius, (os incorporo una dirección para aquellos que no lo conozcan o quieran verlo en acción http://oscarpistorius.com/ ) es un ejemplo vivo de la capacidad de superación del ser humano.

Teniendo en cuenta su situación personal, “el hombre sin piernas” como él se define, podría haber elegido otras prácticas deportivas, que fuesen aparentemente más adecuadas a su realidad. No, él quería correr, él deseaba correr y demostrar al mundo, que él no aceptaba las barreras que la vida le había querido imponer y decidió correr.

Actualmente está luchando porque le dejen competir con los que no tienen sus aparentes limitaciones. Siempre he pensado que la felicidad está en el camino, en el intento, no en la consecución que por lo general es efímera y en muchos casos, el día después es desilusionante, por ello, no sé si lo conseguirá pero creo que intentándolo está dando un gran ejemplo para muchos y sin duda él se siente feliz.

¡Podemos! Quizás una palabra muy usuada, puede que manida, pero no por ello menos válida. ¡Podemos si no paramos nunca de intentarlo! Por cierto “juntos” es mucho más poderoso, y sobre todo, más divertido.

¡Podemos juntos!

lunes, 6 de septiembre de 2010

El fracaso es no levantarse

Cuando uno se acostumbrada a comer caviar, una buena lubina a la sal se te indigesta. No digamos unas insípidas pero nutritivas varitas de merluza congelada con las que muchos hemos crecido.
En esas estamos en el Mundial de baloncesto: la Selección Española de baloncesto nos ha mal acostumbrado en el éxito y en cuanto la máquina chirría aparecen las críticas y los críticos. Está claro que no hay que edulcorar ni encubrir y que hay que criticar, pero para construir y no para destruir. No con esta selección que se ha ganado el suficiente crédito y respeto: vigente campeona del mundo (2006) y de Europa (2009) y subcampeona olímpica (2008 vs USA). Además, en este fantástico ciclo de cuatro años, la plata europea de 2007. Y hay que recordar que desde Paris'99 con Lolo Sainz en el banquillo, España siempre ha tocado metal en los Europeos (salvo en 2005 que fue cuarta) y todas las veces con entrenadores distintos.


La trayectoria avala a esta selección, a este grupo, que se ha ganado el derecho a que se crea en él. Sin ir más lejos, la conquista del oro europeo del año pasado en Polonia arrancó con una derrota ante Serbia precedida por un traspiés ante Lituania en el último amistoso. Tras el varapalo ante Serbia, España estuvo casi cinco minutos eliminada virtualmente. Entonces escribí: Falta un día menos para el oro. Era el momento de creer en el grupo. Y el oro llegó tornando en loas y aplausos las cuchilladas y las críticas.
Este año, el inicio ha sido idéntico. O peor: Inesperada derrota ante Francia, pequeño resurgir sin convencer ante Nueva Zelanda y varapalo sonoro ante Lituania tras ir ganando por 16 creando un mar de dudas. Fue el momento de aprovechar y cargar contra la selección y de disparar las críticas y de recordar que el seleccionador, Sergio Scariolo, era y es italiano.



Que España no era España lo veía hasta un ciego. No había sensaciones positivas, faltaba alegría, faltaba chispa, falta 'mojo' y faltaba Pau. Y Calderón, baja a última hora por lesión que trastocó la composición inicial de la selección y los planes previstos.
Era el momento de las críticas. Y también el momento de creer pese a que el camino era el más complicado: ganando a Líbano y Canadá, las dos cenicientas del grupo, a España se le dibujaba un camino muy complicado como tercera de grupo: Grecia en octavos y EE.UU. en cuartos. El apocalipsis para los críticos.

Una última victoria de Nueva Zelanda a Francia situó a España segunda. Demasiado premio para tan poco demostrado. Pero el azar, la suerte -que es para el que la trabaja, dicen- aupó a España a la segunda plaza y a cruzarse con Grecia, que intentó evitar el lado difícil del cuadro (España y EE.UU.) y le salió mal la jugada.
Lolo Sainz, puede hablar con conocimiento de causa de lo que es la suerte de un resultado con el que no cuentas. En París'99, España estaba fuera, haciendo las maletas rumbo al avión cuando un inesperado resultado la clasificó. Acabó ganando la plata. Ahí se gestó el espíritu y el compromiso de hoy.

El caso es que esta España, que no jugaba a nada y donde sobraba todo el mundo según los críticos, se personó en octavos y se cargó a Grecia dando un puñetazo en la mesa para meterse en cuartos ante la combativa Serbia, que ganó a España al inicio de Polonia'09 y fue arrollada en la final por la misma España.
El caso es que sigo creyendo en este selección, porque me ha demostrado que hay que creer en ella y porque conozco bien a los jugadores tras tantos años, aunque está claro que algún día, muy a nuestro pesar, nos caeremos del podio. Nadie dijo que esto fuese a ser fácil. Por muchos motivos: baja de Pau, lesión de Calderón, alto nivel de otras selecciones, hay que jugar sin el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, lesiones de jugadores, malos momentos de forma de otros...
Pese a todo, el compromiso de los jugadores está ahí. Y no se puede dudar de él. Bueno, algunos sí dudan de ellos: he leído que Scariolo es italiano, que Marc no es la sombra de su hermano, que Garbajosa y Mumbrú están de prestado, que otros jugadores tenían que estar ahí, que los suplentes no dan la talla, que falta relevo generacional y por supuesto, que el gran culpable de todo esto es José Luis Sáez, el demonio en persona.

Muchos de estos críticos se subirán al carro si al final, felizmente, llega la medalla. Muchos se han subido al carro del baloncesto con los éxitos recientes y no perdonan el despido de Pepu. Sí, Pepu fue un gran técnico, y así los escribimos en Basuketoboru. Se vió en Japón 2006 donde empezó la leyenda con un cuento de Disney. También chirrió en 2007 (es humano) y fue él quien anunció que dejaba la selección tras Pekín 2008. Sólo se adelantaron los plazos. Además, sin él, se ha ganado una plata olímpica con otro entrenador (Aito) y un oro europeo con otro (Scariolo). ¿No ha llegado el momento de pasar página?
Otros críticos piensan que la selección es como una Liga Fantástica en la que con juntar a 12 tios que promedien 15 puntos o más es la solución. Eso ha hecho en los últimos años EE.UU. y a sí le fue. Tuvo que reconvertirse. Y para volver a triunfar copió el modelo de España. No me lo invento. Me lo dijo el presidente de la Federación de EE.UU. en Pekín 2008.
Otros muchos no entienden de liderazgo, de intangibles, de grupo, de trabajo en equipo, de esfuerzo, de compromiso. Esto no lo refleja la estadística, engañosa en tantas ocasiones.

El miércoles toca Serbia. Si España sigue siendo España, la nueva España post Pau-Calde y que se vio ante Grecia, ganará y pasará a semis ante Turquía (presumiblemente), anfitriona de este Mundial. Y luego, la final, ante EE.UU. (presumiblemente). Y yo creo en España. Desde el sufrimiento. Así sabrá mejor. Y si no llega (al igual que si llega), a analizar para poder seguir construyendo. Llegar cuesta, mantenerse más. Esto solo lo hacen los grandes. Ya que el verdadero fracaso no es caer, si no no saber levantarse.

miércoles, 30 de junio de 2010

Menosprecio al capitán


Al de casa, tanto en el deporte como en la empresa, se le tiende a menospreciar o infravalorar a favor del de fuera. En igualdad de ocasiones, al canterazo, al que se ha formado en casa, al que sabe de qué va esto y entiende los valores de un club más allá de lo meramente deportivo, se le suele dar de lado mientras que se valora mucho más el talento ajeno que llega de fuera. Antes de que salte nadie: sí, está el Barça de Guardiola con su Masia y los infinitos canterazos que forman y arman el equipo.

En las últimas semanas se ha rizado el rizo con el menosprecio al capitán con tres casos especialmente duros: Felipe Reyes, Berni Rodríguez y Roger Grimau.

Felipe Reyes. Capitán del Real Madrid y MVP de la ACB en la 2008-09 además de miembro de la generación de los júniors de oro y pieza clave en los éxitos de la selección. Llegó el verano pasado Ettore Messina para armar un nuevo proyecto y fue claro: no me vale ninguno de los que hay salvo Llull, por juventud, y Reyes no tendrá protagonismo conmigo así que si se va o se le vende no me importa.
¿Cómo se puede no querer al MVP de la Liga? Primero, imagino, por desconocimiento absoluto de la competición, del equipo y del jugador. Al final, Reyes acabó siendo el mejor del equipo junto a Llull. Eso sí, reconvirtiendo su juego pasando de ser un bregador en la zona a un jugador abierto capaz de anotar triples. ¿Reconversión o mutación? No, instinto de supervivencia.
Resulta que Reyes acababa contrato esta temporada. El club tenía una opción de prórroga unilateral pero ya le dijo que estaba fuera de mercado y que tendría que ganarse la renovación, a la baja, en los playoffs. De traca. El pívot asume que en estos tiempos su caché puede estar fuera de mercado, pero prioriza seguir en el club pese a no ser del gusto de Messina.
Se acaba ganando la renovación. Con matices. Durante todo el año, el último de contrato no hay contactos para iniciar negociaciones. Se espera a que acabe la Liga y llegan las prisas: 10 días después del último partido expira la cláusula unilateral, o se le renueva a ese precio o queda libre. Al final, in extremis, el último día se le renueva. El club le ofrecía dos años y menos dinero, más de medio millón menos. Él quería tres años.
El coste social y deportivo de no renovarle era elevadísimo y entonces llegó la orden presidencial de su renovación. El jugador la acepta. Otro, habría cogido la puerta.

Berni Rodríguez: Capitán del Unicaja, también miembro de los júniors de oro y campeón del Mundo con España en 2006 y subcampeón de Europa en 2007 y olímpico en 2008. Formado en las categorías inferiores del club, ha vivido los mejores y los peores momentos. Él siempre ha estado ahí. Y como capitán del equipo siendo apenas un imberbe.
Tanto con él como con Cabezas el club ha tenido un trato diferenciador. Discriminatorio. En lo negativo. No se le ha valorado como se debía. Ni en lo deportivo ni en lo económico. Cada vez que ha habido que recortar unos euros en el presupuesto siempre se ha tocado el bolsillo de los mismos para luego malgastar y pagar por encima de mercado a otros de fuera de dudoso talento y sus cuantiosas rescisiones.
El jugador, el capitán, acababa contrato ahora tras una etapa de dos temporadas a las órdenes de Aíto, un técnico dado a llegar a un sitio y cargarse a los ídolos locales y suplirlos con gente de fuera.
El club tenía una cláusula de renovación unilateral. Se le ofrece en una negociación inicial renovar y ampliar en años pero a la baja con un recorte del 30%. Su salario no es para tirar cohetes. El jugador prioriza al club y decide quedarse. Hay cambio de directiva. La nueva, con gente de la casa que le conoce a la perfección, le notifica por carta que el club no ejecuta la cláusula. Berni se queda en paro virtual. Le llaman para negociar: menos años y aun menos dinero. El capitán, con ofertas de fuera, prioriza seguir y acaba firmando 2+1+1.

Roger Grimau. Capitán del Barcelona. Ha sido internacional con la selección y un líder en la sombra en el cuadro azulgrana. Un polivalente jugador instalado en la clase media pero capaz de dar minutos de gran calidad en ataque y en defensa. Un extraño pero eficaz desatascador.
Tras una temporada inolvidable, por la supremacía del Barça ganando la Supercopa, la Copa y la Euroliga, y por perder sorprendentemente la ACB tras arrollar todo el año, la continuidad del capitán está más que en el alero. Tiene todas las papeletas para salir en la reestructuración del Barça.

(Apunte. Fernando San Emeterio. Ni es capitán del Baskonia ni ha estado ahí toda la vida. Apenas un par de temporadas. Intentaron venderle el pasado verano como fuera y hasta tenía equipo, pero la operación no cuajó. Pasó de apestado a ser el mejor del equipo con permiso de Splitter. Y lo mejor: su canasta y tiro libre adicional casi sobre la bocina en la prórroga le dio el título de campeón al Baskonia. A ver si le respetan algo más).
Está claro que ningún jugador o trabajador ha de tener jamás su puesto asegurado, pero la tendencia al menosprecio al de casa es sangrante. Al de casa se le pide, se le demanda, un rendimiento por encima de posibilidades y luego que acepte los recortes.

Lo curioso es que en los tres casos, los tres capitanes son figuras que dan ejemplo dentro y fuera de la cancha con su compromiso, entrega, liderazgo, capacidad de sacrificio y voluntad. Además, tienen años por delante de buen baloncesto. No piden una jubilación anticipada.
A diferencia de otros capitanes y líderes que hacen desplantes públicos a los entrenadores (como Cristiano Ronaldo a Quieroz en el España-Portugal), siempre han mostrado una lealtad increíble. Podían haber rajado y han callado. Han obviado los agravios y los menosprecios.

Jamás entenderé como un club/empresa puede tratar así a los suyos (en la globalidad de la palabra), a los de casa, a los que saben de qué va esto, a los que han mamado los valores de toda la vida, a los que son los primeros en dar ejemplo… Luego, llega el iluminado de turno y piensa que puede armar un equipo campeón con 10 fichajes por temporada llenando la plantilla de mercenarios apátridas que se mueven por dinero. Sí, hay contadas excepciones, pero no es el camino.

miércoles, 7 de abril de 2010

El método Butler

En las películas de Hollywood es raro que no haya final feliz. Y más en las de deportes. En la clásica historia de David contra Goliath, el héroe de la Cenicienta siempre encesta el último tiro (Hoosiers), conecta el batazo para home run ganador (El Mejor), lanza un pase prodigioso para un antológico touchdown (Jerry McGuire) o mete un gol con una chilena prodigiosa (Evasión o victoria). La mayoría de las veces todo sucede a cámara lenta, con música y hasta con focos estallando como fuegos artificiales.


Esta vez, el cuento de la cenicienta no tuvo el final feliz deseado por todo. Aunque lo rozó. El tiro ganador para tumbar al todopoderoso y favorito estuvo a punto de entrar: el tiro voló casi desde el centro del campo, sonó la bocina y en pleno prime time televisivo y 70.930 espectadores mirando, el balón golpeó el tablero, luego el aro... y se salió. (video)

Ahí se acabó el cuento de la Universidad de Butler y Duke sumó su cuarto título de la mano de su técnico Mike Krzyzewski, que desde 2006 compatibiliza su cargo con el de seleccionador nacional absoluto. De haber entrado ese tiro, la leyenda de Butler se habría convertido en una de las mayores gestas deportivas de la historia del deporte estadounidense.

No entró. Se quedó a un paso de la gesta, pero ha sido un ejemplo a seguir. Butler es una pequeña universidad de apenas 4.000 estudiantes que vive a la sombra de las grandes del estado como Indiana, Indiana St, Purdue o Notre Dame. Hasta ahora solo se la conocía porque en su pabellón jugaba en la película de Hoosiers el equipo entrenado por Gene Hackman. Esa mítica película está inspirada en la gesta del instituo de Milan High, que en 1954 conquista el título viniendo de la nada. En la ficción, Jimmy Chitwood anota el último tiro y la cenicienta tiene un final feliz.

Todos esperaban una secuela de Hoosiers pero en la realidad con Butler, pero Hayward no pudo hacer de Chitwood pare deleite de Mike Krzyzewski, que sumó su cuarto título sudando mucho y tras una controvertida decisión técnica impropia de alguien que se supone que es un gurú, aunque en la retina siguen las explicaciones que dio cuando EE.UU. perdió en el Mundial de Japón la semifinal ante Grecia: "El 4 es muy bueno, el 8 también, el 15 muy alto...". No se sabía ni los nombres.

Ante Butler, la jugada le salió bien, pero estuvo a punto de ser otra víctima de la cenicienta, que en su camino al título sumaba 25 victorias consecutivas y se cargó en los playoffs a tres gigantes favoritos como Syracuse, Kansas State y los Spartans de Michigan State.

El sueño se truncó en la final. Pero Butler demostró que sin una gran estrella y un entrenador treintañero que aparcó su prometedora carrera en la industria farmaceutica se puede llegar lejos. ¿La receta? Trabajo en equipo, confianza, esfuerzo y sacrificio con identidad y sello propio. Lo comentaba antes de la final Ronald Nored, base de los Bulldogs de Butler: "El sueño de cualquier jugador es anotar el tiro ganador en la gran final. Nosotros lo que queremos es ser el que defiende al rival que tira ese gran tiro y hacer que no entre".

Ese es en definitiva el método Butler.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Tu entrevistas a José Luis Abajo 'Pirri'



José Luis Abajo 'Pirri', medalla nº100 de la historia del deporte español y primer tirador de nuestro país en lograr una medalla olímpica (bronce en Pekín 2008) contestará las preguntas de los lectores del blog Aprendedeldeporte.com.
Realiza tu pregunta ya mismo

Una oportunidad excelente para conocer un poco más de cerca los secretos de la esgrima y cómo aplicar al mundo de la empresa los valores de este magnífico deporte. 'Pirri' es un maestro en ambas materias ya que en plena carrera deportiva plagada de títulos (el último ha sido ganar la Copa del Mundo Grand Prix de Berna) se ha adentrado en el mundo de la empresa y desde su página web oficial ofrece un interesante servicio de coaching y un programa de esgrima para directivos tratando temas tan fundamentales como la capacidad de superación, la presión en el dia a dia, el esfuerzo contínuo y la consecución de resultados.

Esta será la primera entrevista interactiva de Aprendedeldeporte y los lectores podrán realizar sus preguntas directamente en este blog en el apartado de respuestas, via twitter en @aprendeldeporte o por email en aprendedeldeporte@gmail.com
José Luis Abajo comenzó en la esgrima por casualidad a principios de los años 90, y el maestro, al ver que era alto y fuerte, le dio una espada y le puso a entrenar desde el primer momento. Pronto vio que era lo suyo y tuvo claro que el objetivo era participar en unos Juegos Olímpicos y ganar alguna medalla. Esto se produjo el 10 de agosto de 2008 cuando logró el mejor resultado de un tirador español en unos Juegos Olímpicos al conquistar la medalla de bronce en la disciplina de espada tras doblegar al húngaro Gábor Boczkó en el duelo por el tercer y cuarto puesto. En 2009 consiguió la medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Esgrima, corroborando el gran nivel mostrado en Pekín el año anterior.
Anteriormente ha sido campeón de España en todas las categorías: individualy equipos; tiene una experiencia dentro de la Copa del Mundo con másde veinte finales a sus espaldas; plata y bronce en los JuegosMediterráneos de 2001 y 2005, subcampeón de Europa en el año 2000 y subcampeón mundial en 2006.

lunes, 15 de marzo de 2010

Real Madrid eliminado de la Champions. ¿Y ahora qué?


El miércoles pasado el Real Madrid se vio apeado de la Champions por un modesto Olympic de Lyon. Un serio varapalo para un equipo que quería aspirar a lo más alto, al menos sobre el papel. La reflexión que quiero compartir con vosotros hoy es cómo afrontar el día siguiente. Cómo levantar a un equipo después de sufrir un golpe, que interpreto que debe haber sido duro, al menos para los buenos profesionales del equipo.

Sin duda es un momento muy delicado y complicado, y para que lo comprendáis un poco mejor os voy a contar una experiencia similar que yo viví cuando entrenaba al Joventut de Badalona.

En mi segunda temporada en el Joventut, tras ganar la liga ACB la temporada anterior, llegamos a la Final Four de Estambul como el mejor equipo europeo del momento tras vencer en el partido de semifinales al Estudiantes. En la gran final nos esperaba el Partizan de Belgrado, dirigido por Zeljko Obradovic y liderado por dos cracks que eran Predrag Danilovic y Aleksandar Djordjevic.
Fue un partido de mucha tensión para todos nosotros, tanta que algunas de nuestras estrellas la acusaron demasiado y no consiguieron brillar a su nivel habitual. Aún así llegamos al final del partido empatados, y a pocos segundos de la conclusión, nuestro base Tomás Jofresa logró una canasta que nos ponía dos puntos arriba. La victoria estaba muy cerca, casi podíamos tocarla, pero de repente apareció Djordjevic. Nunca olvidaré como Sasha cruzó toda la cancha y lanzó, justo delante de mí, un triple imposible, cayéndose, desequilibrado, pero decisivo que entró, acabando con nuestro sueño y dando la victoria al Partizan por un punto en el último segundo de partido.

Aquí podéis ver los últimos minutos de partido para que os pongáis en situación:






La decepción fue inmensa. Éramos mejor equipo, jugamos mermados por la falta de experiencia en estos partidos y aún así íbamos ganando 5 segundos antes del pitido final, pero en un abrir y cerrar de ojos todo por lo que habíamos peleado tanto tiempo se esfumó ante nuestros atónitos ojos.

¿Cómo se levanta esto? ¿Cómo se recompone una ilusión hecha trizas? ¿Cómo se logra que un equipo recupere las fuerzas para seguir peleando el fin de semana siguiente? No sé si hay fórmulas para esto, yo sólo sé que nos fuimos al vestuario y que lloramos, que nos lamentamos una y mil veces de lo cerca que lo habíamos tenido y de la oportunidad que se nos había escapado.

La verdad es que tenía un gran equipo, muy profesional y con un gran espíritu de lucha, pero sin duda habíamos entrado en una gran crisis. En aquel momento pensé que la adversidad que nos embargaba podía ser una gran oportunidad para poder realizar cambios en nuestro trabajo que nos ayudara a combatir la propia crisis, y me recordé a mí mismo que el entrenador debe influir con su actitud, para que los jugadores actúen de forma responsable y conseguir que sean productivos. En ello me apoye, y tras las lágrimas, al día siguiente me puse manos a la obra, intentando trasmitirles un nuevo reto, otro motivo por el que seguir luchando: ganar la Liga. ¿Y cómo lo hice?:
- Siendo objetivo a la hora de identificar los problemas y definir la estrategia.
- Buscando nuevos retos que ayudaran al equipo a recuperar la motivación.
- Consiguiendo la confianza de los jugadores a base de cambios de estrategias. Los entrenamientos son fundamentales.
- Encarando los problemas y conflictos. ¿Será verdad lo de Ronaldo e Higüaín?, pues, a atajar el problema.
- No especulando con lo que ocurría. Di una información trasparente y veraz a los jugadores y a la opinión pública.
- Luchando por mantener los valores, lealtad, integridad, honestidad, esfuerzo, sacrificio, etc.
- Y pidiéndoles, SER UN EQUIPO, no con palabras, sino con hechos. Es la mejor manera de combatir una crisis.
Los profesionales, los equipos, logran su sentido cuando tienen un objetivo, un reto que conquistar, y eso fue lo que les di. Teníamos que resarcirnos y volver a ser campeones de la ACB. Y funcionó, aquel año, tras la decepción de Estambul, llegó la alegría y conseguimos ganar por segunda vez consecutiva la liga.
No sé como lo enfocara Pellegrini (para empezar tendría que cambiar su imagen de derrotado, ya que no debe olvidar que él es la cabeza visible del equipo, el jefe, y por lo tanto la persona en la que se tienen que fijar sus jugadores para salir adelante y con esa tristeza lo único que conseguirá es que el equipo entre en una etapa de profunda melancolía que le hará un daño irreversible. ¡Por favor Sr. Pellegrini, sonría! Y recupere su personalidad de gran entrenador, por Ud. y por el equipo). No sé si la plantilla actual del Real Madrid tiene los pilares que tenía aquel gran equipo de la Penya, pero, si por algo se mide a los campeones es por su capacidad de mantenerse en pie, y por ser capaces de levantarse una vez más que sus rivales.

Lolo Sainz

P.D. No es mi intención criticar al Sr. Pellegrini, al que tengo por un gran profesional y al que debo un gran respeto, y que estoy seguro que llevará al Real Madrid a grandes logros. Simplemente me he limitado a exponer lo que me paso a mí hace muchos años y que considero que hay una gran similitud entre ambas situaciones. Por eso, los dos nos llamamos Manuel.

miércoles, 27 de enero de 2010

Tanda de penaltis


Para mí, en el mundo del fútbol, no hay nada más emocionante que una tanda de penaltis. Nada que sea capaz de contener y liberar las efusiones de implicados y espectadores de forma más síncrona y pautada. Lo mejor y lo peor en cinco minutos. Espectáculo puro.
Aunque el origen del penalti data de 1890 (William McCrum), las primera tanda de penaltis se remonta a 1962, al Trofeo Ramón de Carranza, invención de Don Rafael Ballester. A partir de ahí, ya en los años setenta, se implanta de forma progresiva como resolución obligada en el partido de vuelta en eliminatorias de doble partido. Así, se instituye en la Copa del Rey y en las diferentes copas europeas (Copa de Europa, Recopa y de Ferias), para posteriormente colonizar las competiciones FIFA. Un buen amigo, fiel atlético, siempre me dice que si en 1974 la final hubiera admitido la tanda de penaltis, el Atlético hubiera sido campeón de Europa…
Sea como sea, las tandas de penaltis han colaborado a agrandar la leyenda de los porteros (Clemence , Arconada, Grobbelaar, Pfaff, Dukadam, Kahn, Goycochea, Dudek, Seaman, Taffarel, Casillas, …), la desgracia pasajera de no pocos jugadores de campo (Heynckes , Eloy, Baggio, Terry, Joaquín, Shevchenko, Graziani, Aldo Serena, Pellegrino, Eto'o…) y la gloria de los últimos goleadores (Cesc, Hrubesch, Panenka, Kennedy, Drogba…). Sin embargo, una característica bastante poco usual de estos desempates los hace particularmente interesantes. Se trata de la obligación de que, una vez finalizados los cinco primeros lanzamientos con empate, se sigan lanzando penaltis hasta deshacer las tablas. Y esto incluye a los porteros.
De todos es conocida la habilidad de muchos porteros ejecutando activamente la pena máxima. Los exponentes máximos de estos porteros ofensivos quizá sean Chilavert y Ceni. Sin embargo, no es una habilidad común. Sólo hay que visitar los campos de primera de forma asidua para darse cuenta de ello. Sin embargo, muchos guardametas se han visto ante la necesidad de enfrentarse a la necesidad de chutar un penalti. De contribuir con su aportación en un aspecto habitualmente inexplorado, pero no por ello menos crucial. De asumir un rol circunstancial fuera de su competencia. Toda su organización dependerá de ello.
Aquí, el ejemplo que siempre he tenido en mente es la final de la Copa del Rey de 1977. Athletic de Bilbao y Betis. El primero, favorito, dada su trayectoria copera, su reciente subcampeonato de la UEFA, que cede por el valor doble de los goles en campo contrario ante la Juventus de Zoff, Gentile, Scirea, Tardelli, Boninsegna y Bettega y su plantel en el que figuran Alexanco, Villar (por cierto, que cuando se edita este artículo hackeada), Irureta, Dani, Rojo y el gran Iríbar. “El chopo” es, para muchos, junto a Don Ricardo Zamora, el mejor guardameta español de todos los tiempos. El Betis contaba con un equipo equilibrado donde Cardeñosa ponía la calidad y Esnaola su impronta de portero vasco, donostiarra, para más señas. Y es que este dato no es baladí, porque después de la salida de Esnaola en 1973 (por 12 millones de pesetas), el viejo Atocha vio pasar a Artola, Urruti y Arconada. Ahí es nada.
Volvemos al Calderón. 25 de junio de 1977. El final de los 90 minutos refleja un empate a uno. La prórroga con empate a dos. Penaltis. Primera tanda de cinco: fallan Cardeñosa y Dani, los especialistas. Seguirán chutando. El octavo lo decide tirar Esnaola. Con la derecha engaña a Iríbar. Marcan todos los jugadores hasta que en el décimo penalti, Iríbar decide lanzar. Por delante de Astrain. Chuta por el mismo lugar donde antes había marcado Esnaola, sin embargo, el donostiarra adivina la intención, se lanza y para. La Copa es del Betis.
La historia del fútbol cuenta con tandas de penaltis interminables. En todas ellas, tarde o temprano el portero debe chutar. En la última final de la Copa griega de 2009, el Olympiakos de Valverde chutó 22 penaltis para hacerse con el trofeo. Nikopolidis (cuyo apodo es George Clooney) anotó 2 penas máximas. El último gol dio el triunfo a los del Pireo. “Clooney” siempre golpeó el último en su tanda, siempre a su izquierda con la derecha. Fuerte, raso y algo con la puntera, la verdad.
La contribución de Nikopolidis fue, como la de Esnaola, fundamental. En el mundo de las organizaciones, la flexibilidad es una de las características de los recursos humanos competentes. Esta flexibilidad en muchas ocasiones tiene una incidencia muy dispersa, aunque crucial. Además, la flexibilidad no es una cualidad que implique confort. Muy al contrario, supone escapar de una zona de seguridad para adentrarse en terrenos desconocidos. Así, en el ámbito laboral donde las recompensas suelen ser muchísimo menos atractivas que en el deporte de alta competición, dicho fomento se antoja complejo para empleados y gestores. Por tanto, ¿cómo convencer a los gestores de que hay que dotar un tiempo y unos recursos para “entrenar” los “penaltis”? y, por otra parte, ¿cómo podemos motivar a “entrenar” y a “chutar” a los empleados? Inmersos en los tiempos en los que estamos las soluciones no son obvias...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Selección de basket: Confianza, fe y compromiso


Acabada la primera fase del Europeo, toca hacer balance de España: sorprendente derrota ante Serbia, complicado triunfo ante G.Bretaña y sufrida victoria en la prórroga (que no debió ser) ante Eslovenia. Total: a segunda fase arrastrando una victoria y una derrota. No es el mejor de los escenarios, ni el previsto, pero tampoco el peor. En los cruces, los del otro lado se pondrán a temblar al ver a España por abajo.

La imagen no ha sido la mejor, de acuerdo, pero tengo fe y máxima confianza en este EQUIPO. Ellos, los jugadores, también. Y eso es lo bueno. Han llovido críticas, obviandose problemas físicos, lesiones y 'tocados'. Principalmente de esos que ya le habían colgado el oro a España antes de jugarse el Europeo. En este país de extremos ahora son esos mismos los que no han tardado en afilar la guadaña. Esos mismos serán los que se suban al carro del oro (si llega, que estoy convencido de que sí) y lo que antes era negro, será blanco.

Lo bueno de este EQUIPO es que los integrantes tienen máxima capacidad de autocrítica. Lo hicieron antes de afrontar el Europeo ("Hace dos años también nos colgaron el oro antes de empezar y hemos de aprender de los errores cometidos, y lo hemos hecho", me decían Navarro y Garbajosa, los cocapitanes), y lo hacen ahora tras una irregular primera fase.

Se han despertado ciertas dudas. Normal. Hay múltiples excusas. Ellos no las buscan. Pero las hay: la ausencia de su base titular desde 2003 y estrella de los Raptors, Jose Manuel Calderón, y la retirada de la selección de Carlos Jiménez, eterno capitán y clave en la defensa, en el trabajo oscuro y decisivo en la selección como destacamos en Basuketoboru. También hay que tener en cuenta los problemas físicos que han arrastrado Pau, Rudy, Navarro, Garbajosa e incluso Marc. Hablamos de cinco jugadores clave..

Lo bueno, como me dicen, es que sólo se puede ir a más. Y que ajustando ciertos detalles, se logrará. El GRUPO, que ha ido incorporando paulatinamente ciertas piezas (Ricky, Claver, Llull), sigue unido, sin fragmentarse y haciendo gala de un enorme compromiso. Esto es clave y el primer éxito de esta selección y Federación.

He recibido ciertos comentarios curiosos en Facebook al tomar una idea prestada de Fran Guillen sobre una comparación con la selección italiana de fútbol: "Mundial de fútbol de 1982. Italia empata sus tres primeros partidos de primera fase contra Polonia, Camerún y Perú y se clasifica por los pelos y como segunda de grupo. Sensaciones lamentables, tensión en el vestuario y la prensa sin dejar títere con ... cabeza. ¿Resultado? Italia campeona del mundo. Quien quiera entender, que entienda". Me apuntaron que "la comparacion es un tanto peregrina, entre otras cosas aquella Italia tenia hambre de victoria y los nuestros llevan muchas medallas colgadas ya en el cogote". Me hizo gracia. Si algo define a este GRUPO es el hambre de victoria. Si no, ¿A cuento de qué iba a estar Pau aquí tras dos eternas temporada con los Lakers y con la presión que recibe? Se podía haber borrado antes de la lista y tras lesionarse, pero no. Demostró su compromiso, sus ganas de ganar y dio ejemplo liderando a un EQUIPO que creo que es un ejemplo de entrega, capacidad de sacrificio y de trabajo.

También me han resultado hilarantes cuando menos ciertos comentarios en los que se atacaba la confección de la Selección. Algunos se rasgan las vestiduras por la presencia de Garbajosa, Mumbrú o Cabezas y reivindican sin saber la presencia de Fran Vázquez o Sergio (ambos declinaron estar) o de Carlos Suárez o Saul Blanco, ambos jugadores sin experiencia internacional al estar en equipos no punteros. La gente cree que una selección es un Supermanager. Y no. Es un EQUIPO, en el que hay que saber gestionar un grupo humano y en el que hay que tener en cuenta intangibles, además de valorar si un veterano como uno de esos tres aludidos puede aportar más en un momento crítico que un novel como Suárez o Blanco (que formarán parte del futuro).

Con un equipo así de comprometido con una causa común, en el que todos los jugadores tienen un mismo objetivo y bien focalizado, la consecución del resultado está más cerca y el éxito deja de ser una casualidad para ser una causalidad. El secreto del éxito de esta Selección pasa por este compromiso de todos y ahí hay que aplaudir la fenomenal gestión realizada por la Federación Española de Baloncesto.

jueves, 16 de julio de 2009

Una charla con Michael Jordan



"Dios disfrazado de jugador de baloncesto". Así le definió Larry Bird, que le caló mejor que nadie. Un ganador que cuando anotó la canasta decisiva en la final Universitaria con North Carolina para ganar su primer título dejó claro que era distinto. “Michael, será la canasta más importante de tu carrera”, le dijo su entrenador. ¿Su respuesta? “Ya veremos”. Y ahí empezó su carrera. El mejor adiós posible habría sido el de su sexto anillo con aquella mítica canasta a falta de 4 segundos tras un robo a Karl Malone. La foto de aquel tiro es digna de premio con todos los aficionados tirándose de los pelos y gritando sabiendo ya que el balón iba a entrar cuando iba por el aire. Pero Jordan quiso volver a jugar. Algunos, los puristas, no se lo perdonaron nunca.

Han pasado ya unos cuantos años de su retirada y este año lidera la lista de leyendas que ingresarán en el Hall of Fame de la NBA. Al leer la noticia, la nostalgia se adueñó de mí, me puse a ver vídeos y pensé que era una ocasión para 'postear' sobre Michael Jordan en este blog. Y me acordé que en octubre de 2006 tuve la oportunidad de realizar un 'uno contra uno' contra MJ. Fue en Barcelona durante una gira promocional. Me atendió a mí, y luego a Buenafuente (No es chulería, fue el orden real..). Diez minutos de conversación con Dios. Tenía fiebre ese día, pero no perdió la sonrisa. Amable, cercano y cordial en todo momento.

Aquí va un pequeño extracto de aquella charla

En su afán de perfeccionamiento y de ser el mejor, ¿eras de los que se quedaba horas y horas extra ensayando su tiro incluso en los días de descanso?Desde siempre me esforcé al máximo por mejorar y me he dedicado mucho al baloncesto, mi gran pasión. Todos los días hacía sesiones extra de perfeccionamiento de tiro con ejercicios de secuencias y la verdad es que creo que dio su buen resultado.

¿Recuerdas algún consejo que te marcara especialmente y te sirviese a lo largo de tu carrera?
Sí, claro, cómo no. Me quedo con las sabias palabras de mi entrenador en la Universidad de North Carolina, Dean Smith. Me dijo: “Michael, nunca podrás cumplir las expectativas de los demás, has de esforzarte en cumplir tus metas, sólo entonces serás feliz”.

¿Y lograste cumplir tus metas?No es que las cumpliera, es que las sobrepasé de una forma increíble. Jamás soñé con llegar donde he llegado.

Cuando ya eras una estrella y estaba claro que eras el mejor jugador de todos, ¿Qué te motivaba a seguir jugando al máximo y dominar cada partido?
Siempre pensaba que habría alguna persona en la grada que era la primera vez que me veía jugar en directo y simplemente no quería defraudar a esa persona, ni a mis fans ni a mi equipo. Jugué a tope cada partido de mi vida hasta vaciarme y hasta asegurarme que ya no me dejaba nada por detrás. He dado todo lo que tenía para dar.

¿Era duro estar tan mentalizado?Yo simplemente me esforzaba al máximo en cada partido y quería asegurarme de que todos aquellos que alguna vez habían oído algo de Michael Jordan supiesen que era verdad.

¿Cómo te gustaría que te recordasen en el futuro?
Simplemente como una persona que disfrutaba al máximo jugando al baloncesto.

Además de ser el mejor, eres un icono, un modelo a seguir. ¿Eso era presión extra?
Sí, creo que sí. La gente venía a verme jugar y esperaba un gran partido, pero creo que más que presión yo me lo tomaba como un desafío constante para ser el mejor, un reto y como una muestra de respeto mutuo.


Eduardo Schell

domingo, 24 de mayo de 2009

Toni Nadal: el liderazgo discreto

Hace algunas semanas escribí un post titulado: “Rafa Nadal: un embajador de valores”, en el que hablaba de algunas de las principales cualidades que hacen que el jugador manacorí sea a fecha de hoy día el número uno del mundo. Sin embargo, dicen que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”, y podríamos añadir que “detrás de un gran deportista siempre hay un gran entrenador”. Hoy quiero detenerme en una figura discreta, anónima y poco vistosa, pero tremendamente importante en la carrera del tenista mallorquín. Él es Toni Nadal, una persona que ha sabido inculcar con su ejemplo muchos valores a su sobrino. Destacamos algunos:

Humildad: En enero de 2004, Nadal se presentó en el Open de Australia después de haber disfrutado su primera final en el circuito, concretamente en Auckland (Nueva Zelanda), instalado ya entre los 50 primeros de la ATP y con la vitola de ser la nueva promesa del tenis mundial. Allí, en Melbourne, Carlos Costa, su representante, se preocupó de buscarle alojamiento en el mejor hotel de la ciudad, el Crown, en la ladera del río Yarra. Cuando Toni descubrió todo aquello, se lo hizo saber inmediatamente:

– Rafael no puede ir a ese hotel. Ahí van las estrellas, los grandes jugadores, y él todavía no lo es. Búscanos algo más humilde, como a la categoría actual de Rafael.

El representante comentaba después:

– Fue una auténtica lección.

Huyendo de la adulación: El liderazgo es valentía; o dicho de otro manera, sinceridad para decir lo que hay que decir aunque sea duro. Es fácil que los directivos se vean agasajos por sus colaboradores que dicen al jefe lo que le agrada escuchar. Ya decía el artista Pedro Ruiz que “adular es sobornar por los oídos”. Toni, no escurre el bulto y lo que tiene que decir lo plantea sin tapujos. Carlos Costa también contaba la siguiente anécdota:

– Estábamos en el hotel tras una dura jornada de entrenamientos y nos disponíamos a salir a cenar, pero Rafael iba todavía con los pantalones del chándal. Queríamos ir a un restaurante bastante selecto y, como es lógico, se exigía cierta etiqueta; así que no podíamos ir vestidos de cualquier manera. Benito (Pérez Barbadillo) le dijo: «Teóricamente no deberían dejarte entrar con esos pantalones; pero eres Rafael Nadal y no creo que te pongan problemas». Entonces, cuando ya casi nos íbamos, Toni detuvo a Rafael y le dijo: «Yo creo que lo más correcto es que subas a cambiarte». Y lo hizo. Lo que yo me pregunto es cuántos tenistas hubieran hecho lo mismo. Y más aún, a cuántos alguien del entorno se hubiera atrevido a decirles aquello.

Austeridad: un concepto que nunca está de “moda” porque a menudo se confunde con algo poco fashion alejado de quienes son verdaderos campeones acostumbrados al lujo. No obstante, Toni no duda:

– Para ser feliz hay que ser austero. En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él... Y eso es lo que no hace la gente hoy en día. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: 'Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar.

Gracias a esta educación se pueden comprender muchas de las palabras que hoy día salen de la boca de Nadal. En una ocasión el jugador manifestaba:

– Mira qué móvil tengo. Creo que es el peor móvil de todos los tensitas españoles. En el circuito muchos se ríen de mí cuando lo ven, pero hace su función; puedo enviar mensajes y tener los teléfonos de mis amigos. No soy de los que necesitan grandes cosas para ser feliz. Hay gente que es feliz levantándose por la mañana y tomándose una Coca–Cola mirando al mar. Y eso cuesta un euro, ya me dirás. En cambio, hay otros que necesitan comprarse un Ferrari para ser felices. Yo no necesito el mejor móvil ni el mejor ordenador, no quiero grandes mansiones o avionetas particulares como algunos deportistas.

Trabajo, no suerte: La opinión de Toni acerca de la importancia o no de la suerte es muy nítida:

– Rafael ha sido un chico que se ha exigido mucho, que es muy fuerte mentalmente y que tiene una actitud de vida correcta para lograr sus objetivos. En este deporte, como en cualquier otra faceta de la vida, el trabajo y el sacrificio es lo que puede ayudarte a mejorar. No hay más secretos. Si luchas y te esfuerzas, al final te verás recompensado. La suerte te puede hacer ganar un punto, pero no un partido ni un torneo. Esto hay que tenerlo en cuenta.

El peligro de la fama: La gestión del éxito no resulta casi nunca sencilla, máxime cuando se es el número uno del mundo. En las altas esferas se empieza a vivir en una especie de nube alejada alejada de la realidad que dificulta mucho mantener los pies en el suelo. Aquí Toni tampoco tiene duda:

– La fama está muy bien y forma parte del show que te rodea todo esto, pero no es buena. Obliga a compromisos. Te hace vivir en un mundo irreal y es perjudicial porque te quita tiempo a la preparación.

En otra ocasión le decía a su sobrino:

– No te pienses que todas esas chicas que se te acercan lo hacen por tu cara bonita o porque eres simpático; lo que ellas quieren es estar con el número dos [ya número uno] del mundo, con el tenista famoso, así que no te creas tan guapo porque yo lo soy más que tú y ninguna va detrás de mí.

Vocación de servicio: El liderazgo tiene una alta vocación de servicio (serving leadership). Liderar consiste en facilitar que los demás alcance objetivos, porque como decía Jack Welch, “son los demás los que hacen que las cosas ocurran”. Toni Nadal, a pesar de su influencia, tanto deportiva como no deportiva, en el éxito de Rafalet (como le conocen en Mallorca), tiene también claro su lugar sin querer protagonismos innecesarios:

– Rafael es un jugador con talento, con condiciones y que está dispuesto a trabajar para asimilar lo que tú puedas enseñarle. Soy de los que creo que los entrenadores ayudan a los que tienen cualidades. No conozco a ningún entrenador que sea bueno si el jugador no lo es.

Normalidad: Toni siempre ha intentado que la euforia no se desmadrara y ha intentado preservar la “normalidad” alrededor de la vida de Rafa sin que cayese mucho confeti sobre su cabeza. En diversas ocasiones le ha recalcado:

– No eres más que un chico que hace una cosa tan simple como pasar una bola por encima de la red, no te olvides de esto.

Nadal todavía recuerda el año que ganó el campeonato de España alevín de tenis y, delante de toda su familia, cuando celebraban el éxito, Toni sacó un papel del bolsillo y le leyó uno por uno los nombres de los anteriores campeones mientras le preguntaba si los conocía y si alguno de aquellos jugadores había llegado a triunfar en el circuito profesional. La mayoría de nombres eran auténticos desconocidos para Rafa.

Muchas otras cuestiones se pueden apuntar. Las dejo para otro post más adelante y hago una recomendación de libro que merece la pena: “Rafael Nadal. Crónica de un fenómeno” (RBA, 2007), de Jaume Pujol–Galceran y Manel Serras Vila.

viernes, 17 de abril de 2009

Rafa Muñoz: Guerra al cortoplacismo


La semana pasada el nadador Rafael Muñoz pasó a ser portada de todos los periódicos, deportivos y generalistas, y tras conseguir batir el record del mundo de natación en la modalidad de los 50 metros mariposa dos veces en la semifinal y en la final. El andaluz, de 21 años, superó una barrera más y miró de reojo a las grandes citas, a las que España antes sólo iba a participar. Muñoz paró el cronómetro en 22.43 segundos cuando llegó al final de la piscina y también paró los corazones de los seguidores que llenaron el Centro Acuático de Málaga.

Pero el cordobés superó su propia hazaña cuando igualó la marca que Michael Phelps había hecho en la final de los Juegos de Pekín de 100 mariposa 50"58, la segunda mejor de la historia.
Más allá del debate sobre la utilización de los bañadores de la firma italiana Jacked y el impacto que está teniendo en la natación, me gustaría centrar nuestra reflexión sobre el éxito y el cortoplacismo, y me explico.
Muñoz ha trabajado durante años duramente, se ha entrenado hasta la extenuación en España y en Francia, ha sido doble campeón continental júnior y doble medallista en los europeos ¿Y cuántos habíamos oído hablar de él? ¿Cuántos patrocinadores le han apoyado? ¿Quién ha creído en su potencial?
Ahora tras batir el record del mundo y ante la posibilidad de poder hacer frente al sobrehumano Phelps el país entero le mira, las empresas hacen cola para ser sus patrocinadores, para recoger las mieles de su éxito, por supuesto sin el sudor y las lagrimas que le ha llevado hasta aquí.
Esta circunstancia se repite día tras día en la sociedad, en las empresas y en la política. Se buscan los resultados a corto, los objetivos trimestrales, cumplir con las valoraciones de los analistas financieros, alcanzar los bonus del año, ganar las próximas elecciones… cueste lo que cueste. Es raro encontrar ejemplos que apoyen el trabajo continuado, los proyectos a largo plazo, la construcción sólida. Parece que la filosofía del “tente mientas cobro”, es decir, exprimamos al máximo el hoy y el que venga detrás que arree, es la máxima con la que los directivos y políticos diseñan sus estrategias.
Este modelo está limitando el desarrollo de nuestras empresas y de nuestra sociedad. Es evidente. Nos echamos las manos a la cabeza cuando los directivos de AIG, tras recibir ayudas estatales para impedir que quiebre la compañía, se dan a sí mismos unos variables estratosféricos, pero ¿nosotros creemos en construir futuro? ¿En nuestras organizaciones jugamos como los nuevos y ansiosos patrocinadores de Rafa Muñoz o promovemos, premiamos y favorecemos que se construyan proyectos, ideas, compromisos más allá de la cuenta de resultados de ese año?

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