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domingo, 14 de agosto de 2011

Madres y deportistas, generosidad y confianza

Hace unas semanas escribía un post sobre los padres de los deportistas, y cómo su ejemplo marcaba y condicionaba su desarrollo, de igual forma que el “walking the talk” de los líderes, que dicen los anglosajones, determina el comportamiento de sus equipos.
Hoy ha caído en mis manos, gracias a mis estupendas vacaciones en la costa murciana, el suplemento del periódico La Opinión. En él he encontrado un artículo sobre las madres de cinco jugadores del Barça: Messi, Xavi, Piqué, Iniesta y Valdés, que me ha parecido muy interesante porque evidencia algunas de las características fundamentales del liderazgo femenino.
Prácticamente todas ellas se han tenido que enfrentar a una de las decisiones más duras para una madre: separarse de sus hijos, en este caso a una edad muy temprana para que ellos pudieran vivir un sueño de dudoso final en aquel momento. La madre de Piqué dejó, y apoyó, a su hijo para que con 17 años se fuera al Manchester así como la de Iniesta tuvo que decidir si lo mejor para su hijo era irse a vivir con 14 años a la Massía (desde Albacete) para poder ser futbolista.
El caso de la madre de Valdés fue mucho más duró ya que dejó a su hijo con 10 años en la Massía, mientras que toda la familia, por motivos del trabajo del padre, se trasladó a Tenerife. Aunque le iban a ver todos los meses varias veces, Victor sufría y lloraba mucho cada vez que tenía que separarse de sus padres, por lo que antes de un año Valdés se fue a vivir a Canarias con su familia. A los 13 años Víctor decidió volver de nuevo a la Massía tras ver un reportaje de sus compañeros en la televisión.
Ahora que tanto hablamos en la empresa de la necesidad de dar autonomía a los profesionales para que sean capaces de implicarse, de lo importante de hacer ‘empowerment’, de delegar, de dar espacio para que las personas de un equipo puedan desarrollarse plenamente, el ejemplo de estas madres me parece terriblemente importante. Cuando hay jefes que nos son capaces de dejar que sus equipos tomen la menor decisión, que les asfixian diciéndoles cada minuto lo que tienen que hacer, sin dejarles espacio para que aporten e impidiéndoles crecer, estas madres, con una materia tan sensible como sus propios hijos son un ejemplo de la generosidad y la confianza que tenemos que ser capaces de desarrollar para convertirnos en verdaderos líderes.
La madre de Piqué dice en la entrevista que ella sabía que Gerard podía conseguir afrontar el gran reto de vivir en otro país, lejos de su familia, con un montón de gente extraña, porque es una persona muy extrovertida y emocionalmente fuerte, que puede afrontar situaciones complicadas aun pasándolo mal, “A mi otro hijo le hubiera sido casi imposible hacerlo”, reconoce Montserrat Bernabéu.
Este es otro estupendo ejemplo de otras de las cualidades del liderazgo femenino, que en este caso los varones deberíamos entrenar mucho más: la empatía y la capacidad de conocer la parte más “soft” de las personas. Es importante conocer las capacidades emocionales de nuestras personas para ser capaces de entender como motivarles, como orientarles y como dirigirles. Muchos profesionales tienen fracasos en sus trabajos porque ha habido muchos jefes que no han sabido leer su personalidad y les han hecho enfrentarse a retos para los que no estaban preparados.
No sólo lo que luce es importante, y el ejemplo de estas madres capaces de dejar a sus hijos vivir su propio sueño, renunciando y sacrificándose, apoyándoles con una palabra o una sonrisa a tiempo, es un ejemplo del que sin duda tenemos mucho que aprender todos los que lideramos un equipo.

lunes, 24 de enero de 2011

La concetración de Nadal

De Nadal hablamos en este blog una y otra vez. No nos cansamos. Nos enamora su capacidad de lucha, su entrega, y su sencillez. La forma como se enfrenta al éxito y a la derrota sería la envidia del mismo Rudyard Kipling. Sus valores, su cercanía, su naturalidad...

Pero hoy, en esta mini reflexión os quiero dejar elvídeo que captaron las cámaras de televisión cuando se lesionó en los cuartos de final de Australia. ¿Rendirse? ¿Hacerse la víctima por haberse lesionado? Eso no entra dentro del imaginario de Nadal.

Lolo Sainz lo comenta siempre que habla de él. La capacidad de concentración de Nadal es su punto fuerte. Cuanto tiene fijado su objetivo, todo en el se conjura para conseguirlo, incluso sus propio sistema nervioso para no transmitir demasiado dolor.




"¡No me retiro ni cagando!"

¡Qué actitud! ¡Qué grande Nadal!

domingo, 18 de julio de 2010

Lecciones de un Mundial Inolvidable


Cuando sólo han pasado unos días desde la victoria de la Selección española en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica y aunque todavía nos embriaguen sus recuerdos, podemos exponer algunas enseñanzas que, a mi juicio, nos ha dejado la trayectoria del combinado nacional.

La primera es que en esta vida la grandeza del éxito está íntimamente relacionada con el grado de dificultad encontrado en el camino. Para todos aquellos que pensaban que ya teníamos la Copa antes de viajar a Sudáfrica, les aconsejo que se pongan a jugar aunque sea un torneo de amigos para así comprobar que nadie regala nada.

La segunda es que, ante la adversidad (primer partido y derrota), la reflexión, la autocrítica, la confianza en el trabajo realizado y en los componentes del grupo es una necesidad. También en estos casos se demuestra el grado de cohesión del grupo, pues lo más fácil es que cada elemento se preocupe de salvar su trasero o desviar la atención.

La tercera, y esta es extensible a la empresa, es que cada partido hay que jugarlo sin perder la identidad pero adaptándose al entorno o circunstancias (Partido contra Chile o Paraguay). Lo más importante en estos casos es la meta, no el camino, aunque lógicamente sin traicionar sus principios.

La cuarta es el valor del equipo. Durante el campeonato y después en las celebraciones hemos podido observar cómo el núcleo más mediático (jugadores y técnico) destacaban y valoraban a médicos, fisios, utilleros, etc. Una máquina es perfecta porque todas las piezas funcionan sincronizadamente, sin importar el oropel social que se les conceda. Para ello es imprescindible que cada uno conozca su puesto, función y rol, términos parecidos pero que no lo son.

La quinta tiene que ver con el nivel de activación óptima, que podemos definir como el estado anímico donde nos sentimos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos. Existe a dos niveles: individual y grupal. El primero tiene que ver con el autoconocimiento y la automotivación y le corresponde a cada uno entrenarlo y ejercerlo; el segundo se circunscribe a la temperatura emocional del grupo y el doctor es el entrenador, quien recetará motivación si el grupo está relajado (nivel por debajo de esa línea óptima) o relajación si el grupo está ansioso (nivel por encima de la línea óptima).
Estos conceptos del deporte son perfectamente exportables a cualquier área de la sociedad y a la vida misma.

La sexta se refiere a la humildad como mejor aliada del éxito. En todo el campeonato hemos podido ver imágenes, escuchar declaraciones y observar gestos en el equipo español que implicaban máximo respeto al rival y naturalidad en los momentos tensos (antes, durante y después de los partidos). Y como la competición es un claro espejo donde se refleja cómo eres en realidad, podemos aseverar que estos chicos y quienes les dirigen les sobra esa virtud.

La última, pero no la menos importante, es el liderazgo. En este sentido hemos podido observar cómo Vicente Del Bosque lo ha ejercido de manera silenciosa. Sin estridencias, sin rencor, sin gestos para la galería ha sabido transmitir serenidad, sentido común, reconocimiento constante a sus chicos, saber ponerse en un segundo lugar e incluso valorar la labor de su antecesor en la gran obra maestra lograda.

Como corolario, podemos asegurar que este equipo nos ha dado una lección a esta sociedad española que en los últimos tiempos ha estado más preocupada en parecer que en ser, que ha elegido el camino rápido del éxito y del dinero sin importarle dejar en el camino los valores y principios que ayudan a construir algo serio y sólido.

Por todo ello, muchas gracias CAMPEONES.

miércoles, 7 de abril de 2010

El método Butler

En las películas de Hollywood es raro que no haya final feliz. Y más en las de deportes. En la clásica historia de David contra Goliath, el héroe de la Cenicienta siempre encesta el último tiro (Hoosiers), conecta el batazo para home run ganador (El Mejor), lanza un pase prodigioso para un antológico touchdown (Jerry McGuire) o mete un gol con una chilena prodigiosa (Evasión o victoria). La mayoría de las veces todo sucede a cámara lenta, con música y hasta con focos estallando como fuegos artificiales.


Esta vez, el cuento de la cenicienta no tuvo el final feliz deseado por todo. Aunque lo rozó. El tiro ganador para tumbar al todopoderoso y favorito estuvo a punto de entrar: el tiro voló casi desde el centro del campo, sonó la bocina y en pleno prime time televisivo y 70.930 espectadores mirando, el balón golpeó el tablero, luego el aro... y se salió. (video)

Ahí se acabó el cuento de la Universidad de Butler y Duke sumó su cuarto título de la mano de su técnico Mike Krzyzewski, que desde 2006 compatibiliza su cargo con el de seleccionador nacional absoluto. De haber entrado ese tiro, la leyenda de Butler se habría convertido en una de las mayores gestas deportivas de la historia del deporte estadounidense.

No entró. Se quedó a un paso de la gesta, pero ha sido un ejemplo a seguir. Butler es una pequeña universidad de apenas 4.000 estudiantes que vive a la sombra de las grandes del estado como Indiana, Indiana St, Purdue o Notre Dame. Hasta ahora solo se la conocía porque en su pabellón jugaba en la película de Hoosiers el equipo entrenado por Gene Hackman. Esa mítica película está inspirada en la gesta del instituo de Milan High, que en 1954 conquista el título viniendo de la nada. En la ficción, Jimmy Chitwood anota el último tiro y la cenicienta tiene un final feliz.

Todos esperaban una secuela de Hoosiers pero en la realidad con Butler, pero Hayward no pudo hacer de Chitwood pare deleite de Mike Krzyzewski, que sumó su cuarto título sudando mucho y tras una controvertida decisión técnica impropia de alguien que se supone que es un gurú, aunque en la retina siguen las explicaciones que dio cuando EE.UU. perdió en el Mundial de Japón la semifinal ante Grecia: "El 4 es muy bueno, el 8 también, el 15 muy alto...". No se sabía ni los nombres.

Ante Butler, la jugada le salió bien, pero estuvo a punto de ser otra víctima de la cenicienta, que en su camino al título sumaba 25 victorias consecutivas y se cargó en los playoffs a tres gigantes favoritos como Syracuse, Kansas State y los Spartans de Michigan State.

El sueño se truncó en la final. Pero Butler demostró que sin una gran estrella y un entrenador treintañero que aparcó su prometedora carrera en la industria farmaceutica se puede llegar lejos. ¿La receta? Trabajo en equipo, confianza, esfuerzo y sacrificio con identidad y sello propio. Lo comentaba antes de la final Ronald Nored, base de los Bulldogs de Butler: "El sueño de cualquier jugador es anotar el tiro ganador en la gran final. Nosotros lo que queremos es ser el que defiende al rival que tira ese gran tiro y hacer que no entre".

Ese es en definitiva el método Butler.

martes, 20 de octubre de 2009

Qué le pudo pasar a Maradona


Vaya por delante que soy un admirador compulsivo del jugador-Maradona: Desequilibrante y genio en el campo y auténtico líder protector y solidario con sus compañeros en el vestuario.

Sin embargo, oyendo la rueda de prensa del último partido entre Uruguay y Argentina, con triunfo de esta última por 0-1 en los minutos postreros del encuentro y con clasificación incluida para el Mundial de Sudáfrica, nos encontramos con un Maradona- Seleccionador que nos abochornó con sus declaraciones, no tanto por el fondo como por las formas. ¿Qué pudo ocurrir? En este artículo voy a intentar dar mi impresión particular sobre cómo la presión puede influirnos a todos aquellos que en algún momento asumimos responsabilidades encabezando un grupo de alto rendimiento, ya sea deportivo o de cualquier sector del mercado.

A mi juicio, lo primero que tenemos que hacer para que no ocurran estas situaciones es hacer hincapié en la selección de la persona que tiene que dirigir bajo presión. Uno de los mayores baluartes que debemos exigir, que no el único, es el autocontrol, pues este cargo es un amplificador emocional del grupo: si tenemos confianza, el grupo mostrará seguridad; si tenemos miedo, el grupo mostrará pánico.

En el alto rendimiento existe un core o núcleo principal y unos factores externos que giran permanentemente alrededor de él: En el deporte serían la prensa, la organización, el público, los agentes o representantes, la familia y en el mundo empresarial estos factores lo compondrían los stakeholders.

Todos ellos generan una presión sobre el núcleo central que, de un modo u otro, afectan o influyen en su devenir diario y, por ende, en sus resultados. Esta presión es como la energía, ni la creamos ni la evitamos, pero se puede transformar. Ahí es donde entra en juego el director o líder de un grupo.

En el caso de Maradona, imagino que utilizó las feroces críticas a su juego y el miedo del país a quedar fuera del Mundial como elemento cohesionador del grupo y una motivación extra para sus jugadores. Hasta ahí todo bien, pues todos los entrenadores hemos utilizado ese recurso en alguna ocasión. Ahora bien, si es un recurso, una vez conseguido el objetivo se pasa página y no se hace público. El problema es cuando se justifica como un fin. Ahí comienza una batalla que me temo no acabará bien, pues no se puede vivir en contra de algo que no se puede eliminar, como decíamos anteriormente.

En el mundo empresarial también ocurre estas situaciones pero a la inversa. No se hacen declaraciones públicas, pues dañaría gravemente la reputación corporativa, pero sí se trasforman en destrucción del clima laboral, injusticias con el equipo o incoherencia con lo que uno predica y lo que hace.

En definitiva, el hecho de que nos supere la presión viene originada por una falta interna de confianza hacia uno mismo, hacia el equipo o hacia el trabajo realizado y, sobre todo, por una desvirtuación del sentido del resultado. Para mostrarlo gráficamente, nos podemos imaginar cuando pasamos un precipicio de lado a lado sobre un tronco de madera. Si miramos al fondo y vemos todo lo que nos puede acontecer si nos caemos, estamos generando unas reacciones fisiológicas propias del miedo que nos van a agarrotar, a quitar la confianza y, al final, van a hacer que nos despeñemos. Sin embargo, si atravesamos mirando al frente, recordando todas las veces que lo hemos hecho bien, mirando todo lo que nos espera al cruzar, las sensaciones serán de confianza, de ilusión y de motivación y seguro que lo cruzaremos.

Disculpo a Maradona, aparte por mi antaña admiración, por su falta de experiencia en esas lides, pero aconsejo a quien corresponda que trabaje ese tipo de situaciones si no quiere que la próxima vez se despeñe de veras, y con él unos cuantos.

viernes, 2 de octubre de 2009

El Arte de la Guerra de Scariolo


En uno de los capítulos del Arte de la Guerra, Sun Tzu habla de la importancia de estudiar profundamente la guerra y todas las variables que intervienen. Destaca cinco factores clave: la influencia moral, el clima, el terrerno, el mando y la doctrina. "Con inlfuencia moral me refiero a lo que motiva a la gente a estar en armonía con sus líderes, a fin de que les puedan acompañar en vida y muerte sin miedo a morir. Con mando me refero a las cualidades de inteligencia sinceridad, humanidad coraje y severidad del general", señala. En un acertado comentario, Chang Yü, historiador chino cuya obra principal fue Pai Chaing Chuan: Las biografías de Cien Generales, deja una interesante reflexión: "Cuando alguien trata a la gente con benevolencia, justicia, rectitud, y deposita en ella la confianza, el ejército estará espiritualmente unido y estará feliz de servir a sus líderes. El Libro de las Mutaciones dice: 'Con la alegría de superar dificultades, la gente se olvida del peligro de la muerte'".

En el pasado Eurobasket, el general Scariolo dio un claro ejemplo de mando y su inteligencia para amoldarse al grupo en determinados aspectos, y no al revés, fue decisiva en la consecución del oro. Hace muchos años que creo que es el mejor entrenador y un estratega casi inigualable por su afán de superación y tenacidad, y casi obsesión perfeccionista por el trabajo. En Polonia dejó claro que también es un gran seleccionador y un buen gestor humano, que es igual de importante que lo primero.

España llega al Europeo con muchos jugadores importantes tocados o lesionados y tras un fuerte varapalo en el último amistoso. A la primera, la situación se complica con una derrota ante Serbia que deja malas sensaciones. Se salva una 'primera' final ante Gran Bretaña, pero las sensaciones siguen sin recuperarse y se gana a Eslovenia en la prórroga para pasar a la segunda fase con España moviéndose en un terreno desconocido desde muchos años atras: el de la duda. Scariolo se reune con los jugadores y en una charla abierta en la que no se buscan ni culpables ni responsables sino soluciones, el seleccionador pregunta si él es el problema. Que un 'jefe' haga esto es digno de mención y elogio. El grupo es claro: "No". Y la solución que dan es seguir trabajando y ser más intensos. José Luis Sáez, presidente de la FEB, transmite a Jorge Garbajosa, co capitán junto a Navarro, su diagnóstico: "Aquí el único problema que veo son vuestras caras serias, que hace mucho que no las veía. A vosotros os caracterza la ilusión, las ganas de pasarlo bien y disfrutar en la cancha". A partir de ahí, el grupo reacciona. Sufre un pequeño varapalo ante Turquía aunque las sensaciones ya empiezan a ser mejores, y se llega al oro.

Entre medias, el grupo hace autogestión cierra filas y se muestra más unido que nunca pese a los palos que llueven. "Lo que no nos ha matado nos ha hecho más fuertes", comenta Garbajosa. El grupo se reencuentra y se suelta con el general Scariolo al frente. Es elocuente la forma de gestionar y afrontar la final ante Serbia, el rival que hizo tambalear los cimientos de la selección en la primera jornada.

En el video que adjunto a partir delminuto 4 se ve la charla táctica de Scariolo antes de la final: no hay pizarra, ni tácticas y sí un video proyectado que habla de lo dura que ha sido la travesía hasta llegar al oro. Como dijo Sun Tzu: Conoce al enemigo y conócete a tí mismo. Así, en cien batallas jamás estarás en peligro".
Merece ver este extracto del documental de Veo7 Un oro de película: Así es el dia de la final, paseo matinal, la charla etc. Todo restando cierta trascendencia al partido. Me recuerda a la final del Mundial de Japón con los jugadores jugando toda la mañana a la pocha y olvidándose de la hora del partido: http://www.youtube.com/watch?v=ziBFXhxJaQA

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Selección de basket: Confianza, fe y compromiso


Acabada la primera fase del Europeo, toca hacer balance de España: sorprendente derrota ante Serbia, complicado triunfo ante G.Bretaña y sufrida victoria en la prórroga (que no debió ser) ante Eslovenia. Total: a segunda fase arrastrando una victoria y una derrota. No es el mejor de los escenarios, ni el previsto, pero tampoco el peor. En los cruces, los del otro lado se pondrán a temblar al ver a España por abajo.

La imagen no ha sido la mejor, de acuerdo, pero tengo fe y máxima confianza en este EQUIPO. Ellos, los jugadores, también. Y eso es lo bueno. Han llovido críticas, obviandose problemas físicos, lesiones y 'tocados'. Principalmente de esos que ya le habían colgado el oro a España antes de jugarse el Europeo. En este país de extremos ahora son esos mismos los que no han tardado en afilar la guadaña. Esos mismos serán los que se suban al carro del oro (si llega, que estoy convencido de que sí) y lo que antes era negro, será blanco.

Lo bueno de este EQUIPO es que los integrantes tienen máxima capacidad de autocrítica. Lo hicieron antes de afrontar el Europeo ("Hace dos años también nos colgaron el oro antes de empezar y hemos de aprender de los errores cometidos, y lo hemos hecho", me decían Navarro y Garbajosa, los cocapitanes), y lo hacen ahora tras una irregular primera fase.

Se han despertado ciertas dudas. Normal. Hay múltiples excusas. Ellos no las buscan. Pero las hay: la ausencia de su base titular desde 2003 y estrella de los Raptors, Jose Manuel Calderón, y la retirada de la selección de Carlos Jiménez, eterno capitán y clave en la defensa, en el trabajo oscuro y decisivo en la selección como destacamos en Basuketoboru. También hay que tener en cuenta los problemas físicos que han arrastrado Pau, Rudy, Navarro, Garbajosa e incluso Marc. Hablamos de cinco jugadores clave..

Lo bueno, como me dicen, es que sólo se puede ir a más. Y que ajustando ciertos detalles, se logrará. El GRUPO, que ha ido incorporando paulatinamente ciertas piezas (Ricky, Claver, Llull), sigue unido, sin fragmentarse y haciendo gala de un enorme compromiso. Esto es clave y el primer éxito de esta selección y Federación.

He recibido ciertos comentarios curiosos en Facebook al tomar una idea prestada de Fran Guillen sobre una comparación con la selección italiana de fútbol: "Mundial de fútbol de 1982. Italia empata sus tres primeros partidos de primera fase contra Polonia, Camerún y Perú y se clasifica por los pelos y como segunda de grupo. Sensaciones lamentables, tensión en el vestuario y la prensa sin dejar títere con ... cabeza. ¿Resultado? Italia campeona del mundo. Quien quiera entender, que entienda". Me apuntaron que "la comparacion es un tanto peregrina, entre otras cosas aquella Italia tenia hambre de victoria y los nuestros llevan muchas medallas colgadas ya en el cogote". Me hizo gracia. Si algo define a este GRUPO es el hambre de victoria. Si no, ¿A cuento de qué iba a estar Pau aquí tras dos eternas temporada con los Lakers y con la presión que recibe? Se podía haber borrado antes de la lista y tras lesionarse, pero no. Demostró su compromiso, sus ganas de ganar y dio ejemplo liderando a un EQUIPO que creo que es un ejemplo de entrega, capacidad de sacrificio y de trabajo.

También me han resultado hilarantes cuando menos ciertos comentarios en los que se atacaba la confección de la Selección. Algunos se rasgan las vestiduras por la presencia de Garbajosa, Mumbrú o Cabezas y reivindican sin saber la presencia de Fran Vázquez o Sergio (ambos declinaron estar) o de Carlos Suárez o Saul Blanco, ambos jugadores sin experiencia internacional al estar en equipos no punteros. La gente cree que una selección es un Supermanager. Y no. Es un EQUIPO, en el que hay que saber gestionar un grupo humano y en el que hay que tener en cuenta intangibles, además de valorar si un veterano como uno de esos tres aludidos puede aportar más en un momento crítico que un novel como Suárez o Blanco (que formarán parte del futuro).

Con un equipo así de comprometido con una causa común, en el que todos los jugadores tienen un mismo objetivo y bien focalizado, la consecución del resultado está más cerca y el éxito deja de ser una casualidad para ser una causalidad. El secreto del éxito de esta Selección pasa por este compromiso de todos y ahí hay que aplaudir la fenomenal gestión realizada por la Federación Española de Baloncesto.

jueves, 4 de junio de 2009

Benabeu vs Calderon: Actitudes en tiempos de crisis


El estadio Santiago Bernabéu fue inaugurado el 14 de diciembre de 1947 con una capacidad de 75.145 espectadores, de los cuales 27.645 eran plazas de asiento. En la actualidad con más de 1000 partidos de liga disputados en él, dispone de 80.354 localidades todas de asiento, consiguiendo en 2007 la calificación de Estadio Élite de la UEFA.

El estadio Vicente Calderón fue inaugurado el 2 de octubre de 1966 con una capacidad para 62.000 espectadores sentados, convirtiendo se en el primer estadio de Europa en tener todo su aforo de asiento. En la actualidad tiene una capacidad de 54.851 espectadores y en 2003 consiguió la calificación de Estadio Élite de la UEFA

Dos grandes estadios de dos grandes equipos. Si nos atenemos a sus cifras el Bernabeú gana sobradamente con una capacidad de casi 35.000 espectadores más que el Calderón. Pero las cifras no siempre lo dicen todo.
Temporada 2006/2007 Emerson jugador curtido en mil campos le pide a Capelo no jugar en el Bernabeú que le pita cada vez que toca el balón. Temporada 2008/2009 cada vez que Drenthe salta al campo de juego pitos y risas acompañan al jugador quien juega cada vez más nervioso e intimidado. Temporada 2008/2009 racha de cinco victorias consecutivas y el Bernabeú pita a Marcelo y Heinze cada vez que entran en juego. Muchos son los casos recientes pero esto ha ocurrido históricamente en este campo, los aficionados recuerdan un partido de la antigua Copa de Europa en el que el Real Madrid ganaba 3-1 a un equipo capeón de esta competición y la grada no dejar de pitar a su equipo. Otra circustancia habitual es que apenas 1000 aficionados del equipo contrario hagan más ruido y transmitan más calor a su equipo que 79.000 espectadores blancos.

En este aspecto el Calderón gana por goleada. La afición del Calderón se convierte en el jugador número 12, apoya incondicionalmente a su equipo, empujándole, animándole, o consolándole. Lo hizo en primera y en segunda, lo hace en los partidos importante y en los aburridos. Incluso algunas veces la hinchada colchonera es capaz de cambiar el signo de un partido con sus cánticos y su aliento haciendo ganar partidos en los que el equipo solo no hubiera sido capaz.
Más allá de querer de provocar un derbi dialectico, cosa que no sé si es posible evitar cuando se juntan merengues y colchoneros, me gustaría hacer la reflexión sobre la actitud en las situaciones de crisis como la que estamos atravesando en España.

Ante los problemas podemos optar por dos actitudes la del Bernabéu, quejándonos de todo lo malo que nos ocurre, viendo siempre el lado malo de las situaciones (“Sí ganamos pero no jugamos nada” o “Jugamos muy bonito pero aquí lo que importa es ganar”), criticando a los compañeros (Drenthe, Emerson, etc.) y pitando todas las decisiones con nuestros comportamientos y comentarios. O bien optar por la actitud del Calderón, queriendo ser protagonista, luchando y marcando goles desde nuestra pequeña mesa, poniendo al mal tiempo buen cara, buscando siempre el sumar un granito de arena para salir de la mala racha.

En la situación actual, en las organizaciones necesitamos líderes y profesionales con la actitud de la hinchada rojiblanca que quieran ser parte de la solución y no del problema. ¿Qué hace más daño un jugador que no corre todo lo que puede u ochenta mil personas criticando a su equipo? Necesitamos cambiar la crítica por la autocrítica, la envidia por confianza y la soberbia por humildad, y sólo así tendremos la afición necesaria para hacer de nuestra organización un fortín para la crisis.

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