Explicarle a los lectores de Aprende del Deporte los valores que deporte en general, y el baloncesto en concreto ofrece, no será descubrirles nada: Esfuerzo, trabajo en equipo, responsabilidad, solidaridad… Así que voy a tratar de contar una iniciativa concreta que redunda aún más en todo lo positivo que nuestro deporte puede dar.
En Acacías, un pequeño Municipio del interior de Colombia, en el Departamento del Meta, realiza su labor la ONG local Acacías Sport Club que utiliza el deporte como herramienta para el desarrollo de la comunidad y el cambio social.
El Municipio ha crecido mucho en los últimos años, de una estimación de 80.000 habitantes (57.000 censados), más de 5.000 son desplazados forzosos expulsados de sus lugares de origen por el conflicto armado que vive Colombia. De un día a otro, alguno de los actores de ese conflicto (guerrilla, paramilitares o ejército) provoca que miles de personas pierdan su casa, su patrimonio y tengan que huir con lo puesto con todo lo que conlleva llegar a un sitio nuevo, sin red de apoyo, sin trabajo… Los problemas se irán sucediendo: pobreza, marginación, desempleo; y si no se rompe con esa dinámica pueden aparecer casos de delincuencia, consumos, desescolarización de los menores, embarazos adolescentes… Como en todos los conflictos, los más pequeños son las principales víctimas: El 38% de todos los desplazados en Acacías tienen entre 5 y 14 años.
El deporte no sólo proporciona un entretenimiento sano para el niño, alejándole de otros ambientes más nocivos; sino que permite ayudar a romper con ese círculo: Para poder asistir a los entrenamientos es necesario que acudan al colegio, con lo que, aparte de alcanzar una formación, le permite al niño salir de la marginación (que es ese, y no la pobreza, el principal factor de caer en el consumo y/o la delincuencia).
De los 11 grupos y 227 jugadores/as que hay en la actualidad (y con el objetivo de llegar a 70 y 750 durante 2011), con escuelas de baloncesto desde los 5 años; uno de los que más ilusión y cariño le ponen a la hora de trabajar es el de las Madres Líderes, del Programa Nacional de Familias en Acción. Señoras mayores de 40 en su mayoría, que se enfundan la camiseta para revindicar sus derechos como mujeres. Las desigualdades de género es otro de los graves problemas objeto de nuestro trabajo. Se estima, aunque la denuncia no llega casi nunca, que el 67% de las colombianas han sufrido algún tipo de maltrato (físico, psíquico o sexual). Además, la tasa de embarazo adolescente es de un 133 por 1000 (10 veces mayor que en España por ejemplo) y, la prostitución infantil (las niñas prepago) es algo desgraciadamente muy a la orden del día. El trabajo específico que hacemos en igualdad se encamina a lograr una mayor autoestima, conciencia de género e informar acerca de relaciones afectivo-sexuales.
La metodología de trabajo empleada es mediante técnicas de educación no formal, consiguiendo inculcarles a los niños y niñas los valores positivos que el baloncesto tiene, se les previene en el consumo de sustancias o proporcionar un espacio para la utilización responsable del ocio y tiempo libre, entre otros resultados. Empiezan a tomar importancia las redes sociales de Internet (Facebook principalmente) a la hora de contactar e intervenir con los chicos.
¿Y el baloncesto? Si bien no es el fin principal, no olvidamos y mimamos a la herramienta que nos permite alcanzarlo. Con materiales proporcionados con la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto formamos a nuevos entrenadores/educadores que puedan elevar el nivel competitivo del baloncesto en el Municipio (que al comenzar a trabajar era muy bajo).
Para enero de 2011 hemos puesto el objetivo de comenzar la primera liga escolar de Acacías (algo que será novedoso en el país, pues no existen competiciones regulares para escolares), con 10 colegios participando en categorías alevín, infantil y cadete tanto masculino como femenino. Así mismo, se hará un seguimiento de todos los jugadores, con trabajo específico de tecnificación con aquellos más destacados.
En estos días estamos tratando de cerrar la financiación necesaria para poder sostener este proyecto hasta final de 2011, y estamos apelando a esa solidaridad que existe en todos los que conformamos el BA-LON-CES-TO (jugadores, entrenadores, seguidores, medios de comunicación, clubs, patrocinadores, empresas, federaciones…) para poder llevarlo a cabo con éxito.
Para conocer más en profundidad el proyecto pueden visitar la página web http://www.acaciassportclub.info/, desde la cual podrán ayudar al sostenimiento del mismo o escribirnos a info@acaciassportclub.info para informarse de otras maneras de ayudarnos.
viernes, 1 de octubre de 2010
jueves, 23 de septiembre de 2010
La figura del capitán
Hacía tiempo que tenía pendiente escribir sobre el libro Capitanes (LID Editorial, 2010), de Luis Villarejo, periodista que fue Jefe de Fútbol en la Agencia EFE, Redactor Jefe de Marca y Adjunto al Director de Comunicación del Real Madrid, además de colaborador en diferentes programas de televisión y radio y columnista de Sportyou.A Luis, una de las personas de referencia del periodismo deportivo en nuestro país, le conocí personalmente hace un par de meses cuando a ambos nos invitaron antes del Mundial de Sudáfrica al programa Punto de mira –dirigido por Antonio Izquierdo– de Antena 3 Televisión (Canal internacional), para hablar de nuestros respectivos libros –Capitanes y Fútbol: Fenómeno de Fenómenos–, del fenómeno fútbol y de la selección española.
El libro se centra en lo que son los entresijos de la gestión de un vestuario y más concretamente en la figura del capitán como hombre de peso que ejerce de referencia y aglutinador de voluntades. En la obra participan muchos jugadores importantes de este deporte que aportan sus testimonios en primera persona. Entre otros: Cesc Fábregas, Raúl González, Fernando Torres, Diego Forlán, Andoni Zubizarreta, Emilio Butragueño, Michel o Michael Laudrup, entre otros.
El prólogo corre a cargo de Vicente Del Bosque –seleccionador nacional– y de Fernando Hierro –Director Deportivo de la RFEF–. El primero dice: “La gestión de Recursos Humanos es un factor interesante en la dirección de grupos deportivos. En mi caso, doy importancia a la sencillez, a la humildad, al buen ambiente en un vestuario. Este tipo de detalles no garantiza resultados, pero ayuda a la búsqueda del éxito. El premio está más cerca desde una atmósfera limpia que desde una convivencia donde existe un grupo de menor armonía”.
El segundo, por su parte, apunta: “La capitanía en un club de fútbol o en una selección nacional es un orgullo para todo aquel jugador que ha soñado de niño con ser profesional. El fútbol es pasión, es responsabilidad, es solidaridad, aúna voluntades y desde el liderazgo consensuado en un vestuario, los clubes y federaciones progresan en sintonía con el objetivo de cumplir sus retos deportivos y empresariales (…). La puesta en escena de un capitán implica un desgaste enorme: las funciones van desde resolver problemas domésticos dentro del vestuario, abordar situaciones de crisis con los medios de comunicación, ayudar a los más jóvenes, ejercer de psicólogo en algunos momentos, hasta elevar la moral de la plantilla. En mi época, además, vivimos un cambio espectacular en las estructuras del propio fútbol como deporte y como negocio”. Y continúa: “Un capitán representa la imagen de un equipo de jugadores, pero también la de un club o la de una selección. Por eso su papel es esencial. El día que Andoni Zubizarreta me cedió el brazalete de España me dijo: Lo siento mucho, la que te ha caído encima”. El propio Hierro sentencia: “El 80 ó 90% del esfuerzo de un capitán está dirigido a resolver situaciones de crisis”.
Pero el libro no sólo habla de la gestión de recursos humanos dentro del vestuario sino que contiene anécdotas y referencias históricas interesantes. Por ejemplo, una de las que más me ha gustado es que el brazalate es el único elemento del uniforme de la selección española que no lo fabrica la multinacional Adidas. El resto, chándal, camiseta, pantalón, medias, botas, espinilleras, gorros, guantes, calzoncillos, maletas de viaje… lleva el sello Adidas. La cinta que rodea el brazo del capitán se sigue fabricando de forma artesanal y la Federación lo sigue comprando a Deportes Cóndor, una emblemática tienda de deportes situada en la calle Conde de Peñalver 22, en el barrio de Salamanca de Madrid que pertenece a la familia Blas Pardo Ruiz desde que nació hace más de tres cuartos de siglo. Cualquier madrileño conoce esta tienda.
Muchos son los comentarios de los futbolistas que pasean por el libro de Luis Villarejo. Destaco sólo algunos:
– Santiago Cañizares: “Ser capitán tiene dos alegrías. Las mismas que la vida de un barco: el día que lo compras y el día que lo vendes. El primer partido y cuando dejas el brazalete, son los dos únicos momentos interesantes. Yo, al dejarlo, me liberé”.
– Fernando Torres: “Años después, aún guardo en mi móvil los dos mensajes que recibí tras fichar por el Liverpool. Los capitanes Steven Gerrard y Jaime Carragher me daban una cálida bienvenida. En los entrenamientos son siempre los primeros en liderar los ejercicios. Su entusiasmo es contagioso”.
– Cesc Fábregas: “Good morning, skipper [Buenos días, capitán]. Cuando los empleados del Arsenal me saludan así todas las mañanas, aún me da reparo. El Arsenal es un club grande y con historia. Y yo me siento orgulloso de ser parte de ella”.
– Emilio Butragueño: "La primera premisa del fútbol es que no todos los capitanes son líderes, sobre todo cuando es un cargo que se hereda (...). El líder debe pensar que es uno más del grupo. Sin el grupo, él no gana, por eso la humildad y la solidaridad son dos rasgos del líder. Si es egoísta, aunque sólo sea un poco, el grupo lo capta y pierde su jerarquía entre compañeros. La generosidad y el altruismo son fundamentales".
También me ha sorprendido lo que Luis Medina Cantalejo, árbitro español presente en el Mundial de Alemania 2006, dice: "El conocimiento de algo como son las reglas del juego es algo que no se prodiga mucho entre jugadores, entrenadores, y si se me permite, entre periodistas y aficionados".
El libro está formado por 16 capítulos, 2 de los cuales me han gustado especialmente. El primero es el capítulo 6 titulado: El capitán en los despachos. Comunicación con la presidencia; un tema siempre complejo para el capitán que hace de correa de transmisión entre las oficinas y el césped. El segundo es el capítulo 8 titulado: De continente a continente. De Japón al sueño africano. Siempre me ha interesado mucho cómo afectan las diferencias culturales a las relaciones personales (ver post Outliers y el Índice de Distancia al Poder). Es un capítulo el que Xavier Azcargorta habla de su paso por Bolivia, China y Japón, y de cómo la diferente cultura de cada país condiciona, por un lado, la forma de entrenar, y por otro, la forma de elegir al capitán. En las mentalidades latinas y mediterráneas el factor antigüedad pesa mucho mientras que en las anglosajonas son más partidarias del carisma y la personalidad. De ahí que podemos decir que hay capitanes que no son líderes y líderes que no son capitanes.
En definitiva, un libro imprescindible para quien le guste el fútbol y más aún para quienes les guste el balompié y la gestión de personas. El libro recoge lo que no se ve de este deporte a primera vista, lo que no se retransmite por la cámara y que sólo los protagonistas, los futbolistas, viven de primera mano.
Os dejo una pequeña vídeo-entrevista a Luis Villarejo justo después del acto de presentación del libro en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas:
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lunes, 20 de septiembre de 2010
Elogio del ariete

Según la RAE, un ariete es un delantero centro. En el fútbol de nuestros abuelos (o bisabuelos) con figuras ilustres de la talla de Isidro Lángara (quien marcó 17 goles en 12 partidos con la selección y, que además de 3 trofeos pichichi, fue máximo goleador en Argentina con San Lorenzo y en México con el Club España) o Telmo Zarra (6 trofeos pichichi consecutivos, marcando un total de 242 goles en Primera División), aquella figura del ariete se encontraba perfectamente definida en los esquemas WM reinantes: marcar muchos (muchos) goles. Tras la irrupción de los mágicos magiares, el esquema 4-2-4 ideado por Sebes situó dos delanteros más o menos paralelos con roles complementarios: Kocsis (“Cabeza de Oro”) y Puskas (“Cañoncito”). El fútbol total de Rinus Michels, debido al intercambio constante de posiciones, comenzó a difuminar la figura del ariete en los setenta y ya en los noventa, Johan Cruyff prescindió (en su primera etapa) del delantero centro en pos de un mayor control de la zona media y de una mayor ocupación de las bandas.
Y llegamos al fútbol de hoy. El Barça de Ronaldinho alineaba a Etoo, que no es precisamente un delantero centro prototípico. Posteriormente, Guardiola, en su primer año situó al camerunés en como ariete teórico, pero encargando un importante trabajo defensivo al africano y, además, permutando su posición con Messi en muchas ocasiones (El 2-6 del Bernabéu es un ejemplo). El año pasado Ibrahimovic, que sí posee las características físicas de un centro delantero, no pareció encajar de forma plena. El sueco, cuyas excelentes prestaciones se asemejan a las que Jan Koller en mayor medida que a las de un rematador a la vieja usanza, fracasó en Barcelona. Ahora Villa, parece que confirma la apuesta del Barça por ocupar ese espacio con jugadores de otro corte, aunque con excelentes resultados de cara a puerta.
En el Real Madrid el panorama es aún más complejo. Tras la salida de Van Nistelrooy (aquel holandés sí que es un delantero centro prototípico y no por ello menos extraordinario), el puesto no parece que haya vuelto a ser ocupado con garantías. Con la llegada de Mourinho, parece que la necesidad de un delantero centro se ha hecho, digamos, más patente. En su esquema 4-2-3-1 (o lo que sea), parece conveniente alinear un delantero centro rematador y rotundo. Higuaín no parece que convenza y sus números son aún discretos, aún cuando la temporada pasada fue el máximo goleador del equipo. Benzema no ha demostrado en ningún momento las inmensas capacidades que se le intuyen. Cristiano no es un delantero centro. Y no hay más.
Y el caso es que, pese a que el panorama no parece muy propicio para el ariete en nuestro país, yo conservo la esperanza de volver a ver una generación de delanteros centros como la que viví hace ya 30 años. Aquellos hombres serios, correctos, eficaces y tremendamente humanos que dominaron la liga desde el final de los setenta y hasta los primeros ochenta, además de disputarse el puesto de delantero centro con la selección nacional (conjuntamente con Rubén Cano). Me refiero a Quini (Sporting y Barça), Santillana (Real Madrid) y Satrústegui (Real Sociedad). El primero ha sido, a mi juicio, el rematador más efectivo del fútbol español de todos los tiempos. El segundo, conjuntamente con Kocsis la mejor testa de la historia. El tercero, el ariete de aquella Real bicampeona y delantero titular en España 82. Cualquiera de ellos no desentonaría como ariete en esta selección campeona del mundo. Ni mucho menos.
Ahora, sólo Fernando Llorente parece querer seguir ese camino de especialista que, sin embargo, pocos parecen asumir de forma plena. No en vano, estamos en la época de las media-puntas (que no son ni medios ni puntas). En la tercera jornada de la liga 2010-2011, Llorente encabeza la lista de goleadores. Con la selección sus actuaciones han sido muy notables... resolviendo partidos en primera y en segunda persona.
Para algunos, la figura del centro delantero clásico puede ser parte del pasado. Sin embargo, y aún cuando el juego directo es denostado por algunos, ¿qué se busca para resolver los partidos cuando vienen mal dadas? En esos momentos se recurre a los centrales como Alexanco o Piqué… de delanteros centros rematadores. Es posible que esto del fútbol no haya cambiado tanto.
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viernes, 17 de septiembre de 2010
Mi lectura de la lucha por las medallas en Turquía

Más allá de la tristeza provocada por nuestro papel en el campeonato, creo que este Mundial nos ha dejado algunas lecciones interesantes que no deberíamos dejar que la decepción ocultara.
Así que para ahondar en el acalorado debate de esta semana en el blog, a raíz del artículo de mi buen amigo Eduardo Schell, os voy a dar mi visión.
Del campeón poco tengo que decir. Un equipo a un alto nivel, al que sólo la España que conocemos podía haber hecho sombra, como ocurrió en el amistoso previo. Sin España, campeón seguro.
Así que para ahondar en el acalorado debate de esta semana en el blog, a raíz del artículo de mi buen amigo Eduardo Schell, os voy a dar mi visión.
Del campeón poco tengo que decir. Un equipo a un alto nivel, al que sólo la España que conocemos podía haber hecho sombra, como ocurrió en el amistoso previo. Sin España, campeón seguro.
Por todos es sabido que la Federación Internacional siempre hace todo lo posible para que el país anfitrión llegue a la fase final, con el fin de lograr la mayor garantía posible de tener los pabellones llenos con el público local. En este campeonato la norma se ha cumplido y Turquía, a pesar de haber hecho un gran campeonato se terminó convirtiendo en el convidado de piedra de la final. Si bien quiero destacar el magnífico trabajo de mi buen amigo Bogdan Tanjevic, quien supo liderar con una energía y un carisma magistrales, para motivar y empujar a su equipo hasta lograr el metal.
Compartiendo el pódium nos encontramos a una Lituania, que con una buena preparación, paso de ser apabullada por España en los amistosos a remontarnos 18 puntos y a lograr una merecida medalla de bronce.
El cuarto puesto esconde a mi modo de ver a una de las perlas de este campeonato: Serbia. Un equipo muy joven, que ha hecho méritos para mucho más por su juego, por la cohesión de su equipo y por la fuerza y la gran técnica que han derrochado durante todo el mundial. Su magnífico juego me ha hecho recordar muchas veces al de la Yugoslavia de la época de oro. Me ha llenado de satisfacción ver a uno de los grandes veteranos de la cancha como es Dusan Ivkovic, dar una magistral lección de cómo dirigir un equipo, sintonizando con los jugadores, apoyándoles con el cariño de un padre pero marcando el rumbo al mismo tiempo con la firmeza de un líder nato. Tengo que reconocer que también he sentido un poco de envidia, no sé si sana, al ver que hay países que sí consideran la veteranía y la experiencia una virtud (aviso para los malpensados: no me estoy postulando para ningún puesto).
El quinto puesto fue para una selección agotada que necesita encontrar un nuevo modelo al haber perdido a su generación de oro. Aun así Argentina supo adaptarse a la situación, y jugar el partido por el quinto puesto centrados y motivados para conseguir relegarnos al tan olvidado sexto puesto.
Y en ese puesto quedó nuestra selección. Sextos. Un puesto que no recordábamos que existía hace casi una década. Sin duda un puesto que sabe a fracaso porque nuestra escuadra aspiraba al pódium por trayectoria y por la gran calidad de los jugadores que estuvieron en Turquía.
Para mí España ha girado como una moneda en el aire. Dando la cara en los amistosos previos, jugando a un gran nivel que alimentó aun más nuestras esperanzas, y desgraciadamente mostrando la cruz durante todo el campeonato, siendo un mal dibujo de la de años, o incluso días, atrás.
Yo veo una de las principales causas ha estado en la lesión de Calderón, un gran veterano en la dirección de equipos, que con su ausencia dejó un gran hueco en la cancha que el joven Ricky Rubio, simplemente por su inexperiencia ya que tiene un gran futuro, no supo llenar, pero también provocó un gran vacío de liderazgo en el vestuario que ha hecho tambalear los fundamentos de la roja.
Está claro que el equipo echó de menos a un seguro de vida como es Pau, pero esto no debe servir como excusa, y mucho menos para utilizarla públicamente durante la competición porque al hacerlo se infravalora a la excelente plantilla que sí fue a jugar, y además se mina su confianza.
Estos días muchos de vosotros me habéis preguntado sobre cuál es el futuro de nuestra selección. Yo no comparto la idea, por muchos repetida, de que esta generación ha llegado a su final. Una derrota no significa el final de un ciclo. Ya veréis como estos jugadores durante esta temporada van a ser piedras fundamentales para sus clubs. Para luchar contra las crisis y las adversidades hay que innovar y buscar soluciones nuevas, esto implicará incorporar algunos jugadores nuevos, para poco a poco evolucionar, que no tirar, el modelo de juego hasta encontrar nuestro estilo de juego.
Yo quiero transmitiros una visión de optimismo, ya que creo que el año que viene, en el Europeo de Lituania, si sabemos aprender de nuestros errores, volveremos a ver a la selección que nos hace soñar. No creo que sea época de pedir dimisiones, sino de buscar soluciones, y en eso estoy seguro que el actual presidente de la FEB acertará, a pesar de los muchos detractores que está teniendo.
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