lunes, 5 de septiembre de 2011

Contextualizando una derrota


En el país de la izquierda o la derecha y del negro o del blanco, suceden estas cosas: no hay término medio. Un día eres un Dios. Al siguiente apestas. No se contextualiza. Ni se tienen en cuenta distintas consideraciones. Es lo que hay. Con predilección por el tremendismo. Y así nos va.

La selección española de baloncesto, como era de esperar, tampoco iba a salir indemne de esta ruleta rusa sin balas de fogueo: pasó de super favorita en la presentación allá por finales de julio, condición que se refrendó por batir en amistosos a Eslovenia, Bulgaria, Australia y Lituania, luego despertó dudas por perder un amistoso con Lituania en Lituania y se recuperó el cartel social de gran favorito al inicio del torneo. Las sufridas victorias ante rivales de menor calado como Polonia y Portugal reabrieron las dudas y debates interesados. La victoria ante Gran Bretaña calmó algunas voces críticas. La memorable victoria ante Lituania con una primera parte de ensueño catapultó a España al Olimpo de la canasta y la derrota a continuación ante Turquía la ha bajado a los infiernos.

De pronto, los dioses son diablos tuertos y cojos. De traca.

Yo digo:
Lo dijimos el primer día: España crecería durante el torneo y apretaría el acelerador. Respondió ante Lituania y ante Turquía ofreció una doble cara. Una puntualización: Pau Gasol era baja por esguince de tobillo. Quítenle a cualquier selección/equipo a su mejor jugador. A partir de ahí hablamos. pero un equipo es más que un jugador y que la suma de sus individualidades. Se vio en la primera parte. Los jugadores dieron un paso al frente. Una primera parte muy sólida, muy seria, sin apenas fisuras y con un gran trabajo de equipo ante una Turquía que partía en las quinielas como una de las candidatas al título y que pasa por ser vigente subcampeona del mundo. Es decir, no es un grupo de amigos.

En la segunda parte llegó una pájara, se dejaron de hacer las cosas como en la primera parte y se acusaron la acumulación de minutos de juego: Marc, Ibaka y Reyes tuvieron que hacer su trabajo y el de Pau. Se notó. Se dejo de circular el balón y el aro empequeñeció. Crisis física, mental y anímica que acabó con apenas dos puntos en todo el último cuarto y derrota. Victoria de Turquía que dos horas antes no sabía si hacer las maletas ya que dependía de que Polonia no ganara. Salvo el colapso final, España jugó a un buen nivel: más la primera mitad. Pero hace falta un plus. Que todos terminen de aportar. Cada uno en su rol.

¿Cual es el verdadero nivel de esta selección? ¿Lo que se vió ante Lituania, Turquía o Polonia/Portugal? Si se olvidan fobias y prejuicios y se busca el análisis y la mesura daremos con el término medio: España a un gran nivel es inalcanzable y sin su gran estrella también es una selección de altísimo nivel. Pero contextualizar no interesa.

Insisto. #undiamenosparaeloro

PD: Foto de Rafa Casal (@casalfoto)

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