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miércoles, 31 de agosto de 2011

Sudor ante Polonia. ¿Y ahora?

Durante el Europeo, postearemos reflexiones alrededor de un personaje, un detalle o un suceso que sirvan para debatir. Arrancamos con la complicada victoria de España ante Polonia, con la figura de Pau Gasol como líder.

Pau Gasol. 28 puntos (7/11 en tiros de 2, 1/1 en triples y 11/15 en tiros libres), 6 rebotes, 13 faltas recibidas y 39 de valoración global en 28 minutos para liderar una ajustadísima y trabada victoria ante Polonia, un rival muy inferior pero que no se dejó llevar cuando peor fue el partido y que siempre mostró un encomiable y loable afán de lucha dando la cara. Pero Pau, el líder de la selección, se la acabó partiendo. Eso sí, costó lo suyo.

A España, gran favorita, le costó entrar en el partido y cuando ya lo tenía en la mano no lo remató, dio alas a Polonia y permitió al rival que se creciera con una pájara importante.

Lo positivo: El líder siempre aparece muy bien secundado por Navarro, el otro líder. Había que ganar y se hizo aunque el horario y la diferencia con el rival complicaba la tarea a priori mentalmente.

Lo negativo: Las sensaciones, el sufrimiento y la dependencia de Pau.

La lectura: Se puede incidir en el tremendismo y todos los que no han rendido pueden flagelarse. No ayudará y sólo provocará un cortocircuito. La otra opción, más sana desde todos los puntos es hacer balance, poner la situación en perspectiva, detectar errores y seguir creciendo. El campeonato es muy largo y lo preocupante sería estar el primer día a tope. En el plano mental, conviene contextualizar. Tan malo es no saber medir la euforia como la decepción. hay que buscar el equilibrio desde un término medio siendo conscientes de quienes son, qué pueden hacer y qué van a hacer.

Mal día Pero al menos se ha ganado. Punto final. Sigo teniendo claro que esta selección es la favorita número uno.

sábado, 27 de noviembre de 2010

No es Del Bosque sólo lo que reluce


Para mi Vicente sin duda es un gran ejemplo de persona y de profesional, un gran entrenador y un caballero, un trabajador incansable y un corazón generoso. Del Bosque es un modelo de valores, humilde, sencillo, leal, un hombre de equipo, un deportista de la vieja escuela, de los que un apretón de manos es el contrato más seguro, para los que el honor es un tesoro. En resumen, un gran referente.

Pero Del bosque, no es un espécimen único, escaso sí, pero no único. En nuestro rico panorama deportivo tenemos otros ejemplos, no muchos desgraciadamente, que entienden igual el deporte y la forma de crear equipo, que comparten los mismos valores, los mismos comportamientos, y curiosamente éxitos muy similares.

Hoy quiero recordar a un hombre del balonmano, un maestro que ha revolucionado y modernizado este deporte consiguiendo un palmarés impresionante, especialmente con la Selección Nacional: 2 medallas de bronce en los Juegos Olímpicos y 2 medallas de plata en el Campeonato de Europa. Un gran profesional cuya única vocación ha sido siempre entrenar y enseñar sin más afán que hacer las cosas lo mejor posible.

Como ya os imaginareis, me refiero a mi querido y admirado amigo Juan de Dios Román, al cual tuve la suerte de tener durante muchos años como compañero en el INEF de Madrid, donde ambos dábamos clase de nuestros respectivos deportes. Todavía recuerdo con añoranza las tertulias en la cafetería del Instituto, donde ambos exponíamos con carácter y a veces con vehemencia nuestros puntos de vista del deporte. ¡Qué momentos más inenarrables!
Juan de Dios, al que yo cariñosamente llamaba “Rediós” era, bueno es, un líder de referencia, con una trayectoria deportiva difícil de igualar. Tras más de cuarenta años de éxitos en los banquillos, ahora desde su puesto de Presidente de la Federación de Balonmano trata de extender un deporte que nunca ha sido suficientemente valorado, aunque, sinceramente, a mi me gustaba más el Balonmano cuando veía en los banquillos a “Rediós”. Es una opinión de un servidor, que no quiere menospreciar, ¡ni mucho menos!, a los magníficos entrenadores que tiene este deporte, y que seguro han bebido de las grandes enseñanzas que Juan ha repartido por donde ha pasado.

Admiro a Juan de Dios por muchos motivos, pero hay algunos rasgos en los que Juan de Dios y yo nos parecemos mucho, con toda mi humildad. Por un lado la mentalidad ganadora, los dos llevamos la competitividad en la sangre y no nos gusta perder ni a las chapas. Por otro lado el orgullo de haber transmitido a nuestros innumerables alumnos esos valores en los cuales se tiene que sustenta el deporte, y porque no ¡la mala leche que ambos teníamos en el banquillo! Perdóname Juan por mi pedantería, fíjate si vamos unidos en la historia del deporte que, ¡nos concedieron y nos entregaron la Medalla de Oro al Mérito Deportivo el mismo día!

Amigo Juan, tu devoción y entrega por tu deporte te ha llevado a la presidencia de la Federación, donde a buen seguro lo estás haciendo fenomenal, a pesar de las pocas ayudas que te conceden. Pero estoy convencido que muy dentro de ti hay una voz que te dice todos los días, “Juan, tu qué haces aquí, vuelve a entrenar ¡YA!,” es la misma voz que yo escucho a diario y que no deja de perseguirme este donde este.

Del Bosque y Juan de Dios, son dos diamantes del deporte español, dos entrenadores de “bigotes”, dos ejemplos de los pies a la cabeza de lo que es un líder. Dos grandes personas que no necesitan ni insultar ni hacer escenas para conseguir crear un verdadero equipo y llevarlo a lo más alto, dos defensores a ultranza de esos valores que hacen ser diferentes a otro tipo de entrenadores.

Un gran abrazo lleno de admiración y cariño para los dos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Los Príncipe de Asturias, Del Bosque, y el ejemplo de un líder

Este fin de semana se entregaron los Premios Príncipe de Asturias. Entre ellos uno especialmente emocionante: a “la Roja” por hacernos soñar, por ser capaces de unir lo que lo que los políticos parecen no querer, por darnos alas, por transmitir que toda meta es alcanzable si se es un equipo y se pone el corazón, porque nosotros también lo valemos.
Un premio más que merecido, que al final tras muchos dimes y diretes con los mega entrenadores, recogieron nueve jugadores en representación de los 23 que consiguieron hacernos tocar el cielo en Sudáfrica. Casillas, Xavi, Llorente, Javi Martínez, Marchena, Capdevilla, Jesús Navas, Reina y Mata fueron los privilegiados que estuvieron en Oviedo el sábado, con Vicente del Bosque a la cabeza.



Del Bosque que siempre ha demostrado de forma práctica y sin ostentaciones, los valores con los que otros se llenan la boca, de nuevo fue el ejemplo del que muchos de los mandos y supuestos líderes de nuestras organizaciones deberían aprender.

Con la humildad que le caracteriza, y la naturalidad de quien hace un gesto cotidiano, Vicente del Bosque firmó otro gran capítulo para su leyenda de gran líder. Tras invitar a asistir a la entrega de los premios a Luís Aragonés, quien como todos recordaréis estuvo durante el Mundial poniendo continuamente en entredicho y criticando al salmantino, no se conformó con ello, y en su discurso le agradeció su gran contribución al éxito en Sudáfrica de la Selección. Le atribuyó el mérito de la victoria a Aragonés, y al magnífico equipo de jugadores, como si él ni siquiera hubiera estado allí.

Y por si fuera poco, cuando llegó el momento de salir a recoger el galardón, Vicente del Bosque se acercó personalmente a la butaca de Luís Aragonés para pedirle que les acompañara a compartir tan singular momento.

¡Chapeau! ¡Espectacular! Esto es la humildad del líder. Esto es ponerse al servicio del equipo, es saber compartir el éxito, es saber valorar a los demás. Estos detalles son los que hacen grande a una persona, son los que esculpen la autoridad de un líder. Este es un ejemplo tan poderoso que marca el estilo de un equipo, que traza el rumbo para los que vienen detrás. Un ejemplo que no deja indiferente a nadie. Ni siquiera a los malos jefes, a los malos políticos o a los que se creen mejores que los demás. Aunque sólo sea porque por unos segundos alguien les ha sabido poner delante un espejo en el que reflejar sus vergüenzas. ¡Grande Del Bosque!

Puede que a Del Bosque le falte glamour, como algunos directivos del deporte español le achacaron en el pasado, pero sin duda su talla humana y calidad como líder está al alcance de muy pocos. ¿Buscamos referentes? ¡Sigamos a Del Bosque!

jueves, 9 de septiembre de 2010

El yin de Guardiola

Este verano saltó a las primeras páginas de todos los periódicos deportivos una noticia que empañaba la imagen de líder ideal de Pep Guardiola. Ibrahimovic una de las estrellas del Barça afirmaba que “En los últimos seis meses Guardiola sólo se ha dirigido a mí dos veces. Yo no tengo ningún problema, pero él lo debe tener conmigo”.

Aunque hay que contextualizar estas declaraciones en plenas negociaciones del jugador para irse a jugar con el AC Milán. Parece que al menos los hechos si han ocurrido porque el propio Guardiola admitió a la prensa “ Si en los últimos seis meses he hablado dos veces con Ibra, será por alguna razón".

Es extraño que un líder como Guardiola tenga este tipo de comportamientos, porque sin duda es obligación del líder hacer todo lo posible por integrar a las personas en la dinámica del equipo, y sobre todo tratar de sacar lo mejor de ellas. Seguramente la actitud de jugador sueco deje mucho que desear, y no sea tan buen profesional como jugador, pero eso no es excusa para hacer dejación de la responsabilidad que uno ha asumido.

Dicho esto, creo que en España somos muy dados a convertir rápidamente en héroes a los que realizan un acto valiente, y a defenestrarlos y enviarlos al infierno mucho más velozmente cuando les conocemos un pecado.

Un líder, como cualquier otra persona, no es alguien perfecto. Al igual que el yin y el yang, dentro de nosotros hay un equilibrio inestable entre nuestro afán por hacer las cosas bien y nuestra pereza, entre nuestros fobias y nuestras filias, entre nuestras ilusiones y nuestros miedos. Al igual que para un mal jugador meter un gol no le convierte en un goleador, que Guardiola se equivoque no le hace ser un mal líder, porque dentro del yang existe el yin y los buenos profesionales cometen errores, al igual que dentro del yang surge el yin y hay veces que malas personas tienen comportamientos admirables.

Al igual que los líderes no deben dirigir por la excepción, nosotros deberíamos aprender a no valorar la calidad de un profesional o de una persona por una actuación concreta, sino tener memoria para poder analizar una trayectoria y ecuanimidad para no dejarnos llevar por nuestros intereses personales.

Todos tenemos un lado oscuro, y eso no nos hace ser malas personas, si fuéramos todos tan autocríticos con nosotros mismos, como críticos con los demás, esta crisis en la que estamos inmersos sería historia hace tiempo.

lunes, 10 de mayo de 2010

Manzano, el líder callado

En una de las mejores ligas del mundo es habitual que el foco siempre se centre en las grandes estrellas mediáticas como CR, Messi, o en el capítulo de los entrenadores en Guardiola, o en quien entrene al Barça o al Real Madrid. Pero veinte plantillas dan para mucho y, con el buen nivel que hay en la LFP española, esconden grandes tesoros, que renuncian a su imagen pública centrándose "simplemente" en ser buenos profesionales.


Uno de esos diamantes callados, es a mi entender Gregorio Manzano, y lo está demostrando una vez más en el Mallorca. El club isleño tiene posibilidades en la última jornada de liga de conseguir una plaza para la Champions, siempre y cuando ganen al Espanyol y el Sevilla, eso sí, pierda ante el Almería. Unas cábalas no muy sencillas pero en cualquier caso, un grandísimo triunfo para un club que esta temporada empezó con muchos problemas internos, con escándalos, con medio equipo nuevo, sustituyendo además jugadores como Jurado o Arango por otros de un perfil técnico, al menos sobre el papel, inferior. Mucho se le ha preguntado por la diferencia de calidad de la plantilla con respecto a la temporada pasada, pero Manzano nunca dejo sentir eso a su equipo “La pasada campaña teníamos un corte de juego más técnico y combinativo. Estaban Cléber Santana, Jurado y Arango, por decir algunos, que eran distintos a los que tenemos hoy, que forman un equipo mucho más físico, más de trabajo colectivo que de trabajo individual. Ahora jugamos con otras bazas”.

¿Cuál es su secreto? Un arte especial para adaptarse a las circunstancias, para positivizar y para crear equipo, sobre todo eso, porque Manzano es un gran creador de equipos. En sus propias palabras “En todos los equipos que he entrenado he intentado crearles una dinámica de estabilidad, de confianza y de superación. Intento convencer a los jugadores de que pueden hacer mucho más de lo que en potencia tienen. Los resultados nos están acompañado y el equipo ha ido creciendo en autoestima y confianza”.

Además hay un hecho que complica aún más la situación de la plantilla mallorquina, y que evidencia más todavía la talla de Manzano como líder: el equipo a día de hoy todavía no ha cobrado parte de sus fichas correspondientes a la temporada pasada.

Pero estas circunstancias no han amilanado en ningún momento al técnico jienense quien ha conseguido un pequeño milagro manteniendo al Mallorca en puestos de competiciones europeas durante toda la temporada, ¡desde la primera jornada!

Un gran ejemplo de cómo un verdadero líder, con humildad y constancia, con saber hacer y sin aspavientos, ha conseguido que un grupo de personas normales, con motivos para no querer entregarse, como es el vil metal, se hayan convertido en un verdadero equipo que consigue resultados muy por encima de sus posibilidades teóricas, según decían los entendidos a principios de temporada.

Cuando llega el líder, aparece el equipo, y Manzano sin los focos de Guardiola o Pellegrini, lo ha demostrado. Ojalá que consiga en esta última jornada poner un broche de oro a un pequeño gran milagro de gestión de personas.

martes, 9 de marzo de 2010

Me gusta "La Roja"


Estoy seguro que en estos momentos en nuestro país, es fácil compartir este pensamiento, pero creo que en general también en todo el mundo por todos aquellos que amamos el fútbol.
Una vez más, el miércoles pasado volví a tener esa sensación de “sentirme bien”, viendo jugar al fútbol. Sé que hubo fases en el partido contra Francia en las que pensé que podríamos estar apartándonos de esa forma de hacer fútbol total, a la que nos está acostumbrando nuestra selección. Es muy atractivo verles tocar, pero por momentos se olvidaron que el objetivo del fútbol debe empujar a los jugadores a tirar a puerta y eso parecía relegado en algunos tramos del partido.
Hoy no voy a hablar de ese partido contra Francia, hoy quiero hablar de Vicente del Bosque. Es verdad que la base de este equipo la hizo Luis, entrenador que para mí merece todos los respetos del mundo del fútbol, pero creo que es Vicente del Bosque el que les ha hecho disfrutar de la selección. Pero hay algo, que es aún más importante, y es que desde que Vicente se incorporó como entrenador, en cuanto a resultados, sus cifras son inmejorables, teniendo en cuenta que Luis había dejado el listón muy alto y además la selección es una balsa de paz y armonía, y así lo dicen todos los agentes que la rodean.

Del Bosque es un buen entrenador. Sin duda a los profesionales hay que medirles por resultados y Vicente los tiene, pero pienso que hay que tener en consideración no solamente el resultado, sino también los comportamientos y con Del Bosque ya se sabe que los comportamientos que nos vamos a encontrar, son en todo momento razonables, humanos, desprovistos de tensión, amables, serios, comprometidos, ejemplares, porque la mayoría de las personas que le conocen bien, afirman, que la cualidad más importante suya es que antes que entrenador, es persona, una gran persona.

En el mundo que hemos construido, que importante es encontrarnos con líderes que llevan como bandera su comportamiento humano. Ser persona es sin duda para muchos, el principal valor que debería tener un líder, sería condición necesaria sin lugar a duda. Algunos dirán que para un líder eso no es suficiente, y yo lo comparto, está bien no es suficiente, pero es necesario, ya que con esa base construir otro tipo de competencias, comportamientos, características y habilidades que hagan que el profesional se convierta en el líder al que todos seguiríamos, es mucho más fácil.

Me gusta ver jugar a la Roja de Vicente del Bosque, la Roja en la que juegan muchachos de todas las partes de nuestro país, que tienen una única misión, ganar, jugando bien y por ello haciéndonos felices a los demás. Me gusta verla jugar en armonía, dónde parece que no tienen lugar los egos desmesurados, dónde la alegría domina, dónde se pueden conseguir grandes logros porque se trabaja en equipo, dónde el líder sabe comprender los diferentes momentos, buenos y malos y hacernos entender a todos, repito, a todos, haciéndonos soñar que podemos ser tan buenos y eficientes como los mejores.

Ojalá Vicente que tengas esa suerte, que el mundo del fútbol te la conceda y nos hagas campeones del mundo, pasando a la historia de los grandes entre los grandes, tu modelo es saludable para nuestra sociedad.
Me gusta la roja… y admiro el comportamiento de su líder.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Reflexiones sobre Liderazgo


Hablar hoy en día sobre liderazgo no resulta fácil. Existen multitud de teorías y escritos que nos pueden versar sobre el asunto con bastante profundidad. En mi caso, siguiendo mi particular filosofía de vida, no me atrevo a escribir de nada que no haya experimentado previamente en carnes propias.
La primera cuestión es la que todo el mundo se hace: ¿el líder nace o se hace? Mi particular opinión es que necesita de ambos. Un líder tiene que tener la carga genética que pueda desarrollarse y un ambiente o un adiestramiento que la alimente.
La clave es que una persona que ostente un cargo de responsabilidad puede mandar o liderar. En el primer caso, los subordinados se limitarán a obedecer por simples cuestiones de supervivencia; harán lo estrictamente necesario para cumplir para no ser reprendidos o culpados. En el segundo caso, los subordinados ascienden a la categoría de colaboradores, pues se sienten parte del proyecto, de la idea o de la visión y sienten que el cumplimiento de los objetivos es, en parte, culpa de ellos. Con esta última teoría, los participantes alimentan su autoestima, que es la fuente natural de la acción humana y perciben que son útiles dentro del proyecto o de la organización.
Os voy a dejar dos claros ejemplos de este asunto en distintas áreas de mi experiencia:
Cuando digo a mi secretaria que mañana a las 9 h tengo un comité directivo y tiene que hacer un informe para presentarlo, ella se limita simplemente a realizarlo y entregármelo. Ahora bien, si la digo que mañana necesito su ayuda porque tengo un comité directivo y tengo que triunfar, estoy convencido que ella va a estar toda la noche si es necesario para elaborar el mejor informe que pueda hacer, pues parte de mi triunfo es su éxito y alimentará su autoestima como eficiente colaboradora del objetivo en cuestión. Estoy compartiendo el éxito.
En el ámbito deportivo, os puedo contar otra historia: Cuando era Seleccionador Nacional, preparaba los partidos del siguiente modo: Mostraba a los jugadores un vídeo del rival y, en una pizarra, realizaba una matriz con las fortalezas y debilidades del contrario. Cuando finalizaba el vídeo, cada jugador tenía que decir una fortaleza o una debilidad que había visto en el rival. A continuación, volvía a preguntar a cada uno para que me diera una solución de cómo debilitar la fortaleza o cómo aprovechar la debilidad. Evidentemente, mi mayor experiencia y conocimiento hacía que algunas respuestas fueran redirigidas mediante el método mayéutico hacia el objetivo si resultaba un disparate su contestación.
El resultado final era que habíamos diseñado una estrategia que era de ellos y que en la pista debían defenderla y morir por ella. No era una imposición del jefe, sino una orientación del líder.
Reconozco que este método no es sencillo si se tiene un alto sentido de la vanidad, pero os puedo asegurar que es tremendamente efectivo para alcanzar nuestros objetivos propuestos si uno sabe en todo momento el papel que representa.
Como colofón y a modo de reflexión, os dejo una aseveración personal: La verdadera enfermedad de la actual sociedad del siglo XXI no es el cáncer o el sida, sino la vanidad.
Me encantaría estar equivocado.

martes, 13 de octubre de 2009

Ronaldo, Alonso, Goiri ¿Salarios adecuados?




Cristiano Ronaldo llega al Real Madrid en el verano de 2009 tras protagonizar, como algunos lo han denominado, el record Guinness de los contratos deportivos: ¡94 millones de euros de traspaso + 12 millones de € al año para el jugador durante 6 temporadas! Las críticas por tan impresionante dispendio en medio de la crisis se oyeron desde el Arzobispado de Barcelona, al Presidente del Gobierno, (quizás porque ambos son culés y les hubiese gustado que fichara por el Barça…, naturalmente es una broma.), pasando por todo tipo de medios internacionales, federaciones deportivas y tertulianos por doquier.


Hace unos días la prensa deportiva anuncia el fichaje de Fernando Alonso por parte de la mítica escudería Ferrari por ¡El doble de lo que cobra Cristiano Ronaldo por temporada! ¡25 millones de euros anuales! Esta vez me sorprendió las pocas voces que se alzaron para señalar el multimillonario contrato. No entendía muy bien el porqué.


Pero el otro día, ojeando la prensa, encontré una noticia que apagaba por completo los “escándalos” Ronaldo y Alonso: tras su salida del BBVA, el Consejero Delegado José Ignacio Goirigolzarri, cobrará ¡53 millones de euros de indemnización! Esta cifra venía acompañada por otras cantidades muy superiores que banqueros de otros países se habían llevado desde 2007. Está claro que las críticas de todos los rincones de la sociedad por estas retribuciones, han clamado al cielo por cantidad tan abusiva, haciéndonos que nos olvidemos de los dos deportistas citados anteriormente.


Pero pienso que si el Real Madrid ha hecho tan “espeluznante” inversión por Ronaldo, estoy convencido que antes de que termine su contrato, el club espera recuperar el dinero invertido más algún dividendo ganancial, ¡Si conoceré al genio de las finanzas que rige al Real Madrid!
Y lo mismo pienso en el caso de Alonso, ¿O es que Ferrari no espera sacar rendimiento de este fichaje? Y el Sr. Goirigolzarri, ¿Cuánto dinero habrá hecho ganar al BBVA para retirarse con tan importante “morterón” en el bolsillo?


Pero dicho esto, quiero volver a la realidad, al día a día, recalcando que creo que todos los profesionales se merecen una retribución tan importante como marque la oferta de su mercado, pero también enfocando este asunto desde la dinámica de equipo y sus consecuencias.


Las cantidades que hemos comentado parecen cifras que pueden escapar a toda lógica, y lo que es peor, se pueden convertir en un atentado a los valores del equipo, tanto deportivo como empresarial. Porque ¿hemos pensado en los demás miembros del equipo? ¿Cómo reaccionarán los “otros” ante tan desmedida diferencia salarial? ¿O es que los “otros” no trabajan de igual manera para hacer más grande a su Club o Empresa? ¿Qué pasaría si los “otros” bajarán su rendimiento por no sentirse valorados o si sólo encontraran su motivación con subidas salariales descomunales? ¿En qué situación quedan los Entrenadores, Directores, que a la larga son los que tienen que poner orden y disciplina en el equipo gestionando estás diferencias salariales? ¿Cuál es el mensaje que hay que dar a los “otros” de estas organizaciones, empresas o clubs, para que entiendan que es también bueno para ellos?


Yo he sido deportista y técnico profesional, desgraciadamente para mí y mi cuenta bancaria, en una época en la que no se cobraban estas cantidades y en un deporte que cotiza a otro nivel. Cerré desde el Real Madrid el fichaje de Felipe Reyes, que fue el más caro de la historia del Club en su sección de baloncesto hasta 2004, irrisorio y pura calderilla comparando con las cantidades de las que estamos hablando, y aún así hubo que hilar muy fino para que el grupo no se resintiera. Uno, que se siente muy orgulloso de cómo se enfoco este problema, tiene vértigo al pensar cómo podría solucionar el tremendo “embolado” que supone convencer a los “otros”… ¡Menos mal que no me toca a mí!


Ardua tarea les espera pues, a Presidentes, Directores Generales, Directores Deportivos, etc., para hacer comprender a los “otros” lo importante que es para la Empresa o Club los fichajes e indemnizaciones “estratosféricos”, que sin duda lo serán. Ellos, más que hilar van a tener que hacer encaje de bolillos, para que sus equipos no se deshilachen, y de verdad, es lo que les deseo, porque si lo consiguen, aquí tendrán un ferviente admirador.

lunes, 8 de junio de 2009

¿El entrenador marca la diferencia?


Quisiera avanzar un poco más en una materia que Eduardo Schell abordó en su post del mes de mayo “¿El estilo se impone o viene impuesto?”, pero mi enfoque pretende ser diferente.
Eduardo planteaba si el entrenador (líder, jefe, entrenador) impone el estilo o si el estilo ya está limitado por las características, habilidades, talento, competencias,… del colectivo que se dirige o incluso por el de la organización /club al que pertenece.
Yo quiero referirme a que habitualmente el entrenador marca la diferencia, es cierto que un colectivo en situaciones extremas puede funcionar al margen del jefe, pero eso es casi heroico.
Estamos acostumbrados a ver lo que estoy mencionando. El Barcelona de la Liga 07-08 quedó a 18 puntos del Real Madrid. Poco después y casi con el mismo equipo y por supuesto en ambos casos con los mismos hombres que se suponen son la base del talento y del estilo de juego del Barcelona actual, ha sido capaz de hacer un triplete, ¿Pep tendrá algo del culpa?
El Real Madrid, en su primera vuelta, estaba cosechando derrotas tanto en casa como en sus salidas, tras la llegada de Juande, ha hecho hasta el partido con el Barcelona, uno de los mejores resultados de su historia, ¿Juande tendrá algo que ver en ello?
El Español, el Osasuna, el Almería, son ejemplos en esta temporada de que un cambio en el entrenador ha significado, con el mismo equipo un cambio en los resultados.
Un buen jefe es sin duda el desencadenante de que los valores/talentos existentes en cada individuo salgan a la luz y se conviertan por su participación en la armonía y el poder de un equipo.
Un equipo es mucho más que la suma del talento de los individuos que lo componen.
El problema es que no siempre se deja hacer su trabajo a los entrenadores y como todos los colectivos no son iguales y hay algunos que tienen especial dificultad, no todos los entrenadores por buenos profesionales que sean están capacitados para abordar cualquier equipo, aunque por supuesto, siempre hay formas para poder ayudar al entrenador a realizar su tarea y conseguir las metas.
En la empresa sucede lo mismo, por ejemplo en el sector financiero. Estamos habituados a contemplar como una oficina bancaria que evoluciona mal, cambia dicha tendencia sin modificar nada, tan sólo cambiando al director de la misma, si se elige bien, y viceversa una oficina que funciona bien, se le cambia al director, y no se acierta con la persona, y sin lugar a dudas, pasa a tener malos resultados.
El jefe/entrenador, es el campo, la semilla, los nutrientes, y el riego dónde crecen los grandes equipos, y con esto no estoy hablando precisamente de los entrenadores mediáticos o figuras. Los mejores jefes, entrenadores son aquellos que con individuos normales y/o talentosos obtienen resultados excelentes y pasan de una forma discreta y humilde desapercibidos, tal vez de esos en España, Vicente del Bosque sea un grandísimo ejemplo.

domingo, 31 de mayo de 2009

LeBron James, cuando no basta con tener al mejor



En una relajada charla, Jerry West, leyenda entre leyendas de la NBA, dejó una interesante reflexión: "El mejor jugador que hay en la NBA es LeBron James. Me gustaría ver cuántos partidos ganarían los Cavaliers sin él". La respuesta la acabamos de ver. Con la peor versión de LeBron James (¡25 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias!) , Cleveland se ha quedado fuera de la final de la NBA, que medirá a Lakers y Orlando.

Orlando ha eliminado a Cleveland en 6 partidos para sorpresa de muchos. Los Cavaliers pueden tener al mejor jugador de la NBA y que ha tenido unos promedios estratosféricos (28.4 puntos, 7.6 rebotes y 7.2 asistencias en Liga Regular y 35.3 puntos, 9.1 rebotes y 7.3 asistencias en playoffs), pero no ha bastado para eliminar a Orlando. Rashard Lewis, nº2 de los Magic, resumía la clave de la eliminación de Cleveland: "LeBron es un gran jugador, pero para ganar necesitas algo más que un buen jugador. Necesitas cinco jugadores en la cancha y gente saliendo desde el banquillo".

Orlando, salvo por Dwight 'Superman' Howard tiene menos gancho mediático que Cleveland, pero ha dejado claro el camino hacia el éxito cargándose a Boston (actual campeón) y Cleveland (el gran favorito) pese a que perdió en febrero por lesión lo que restaba de temporada a su base titular y All Star Jameer Nelson. La clave de Orlando ha sido que se ha comportado como un equipo con un gran líder (Howard) capaz de echarse al equipo a la espalda bien secundado por dos estiletes de lujo (Rashard Lewis y Turkoglu), tener una serie de especialistas en todos los campos como Pietrus, Lee y Redick, y que ha contado con un entrenador, que sin ser un gran virtuosos como Van Gundy, que sido capaz de sacar lo mejor de cada jugador. Hasta una leyenda del playground callejero como Rafer Alston se ha comportado como un líder desde su llegada en plena temporada para suplir al lesionado Nelson.

Michael Jordan supo en su día que sin Pippen y el resto de los llamados 'Jordanaires' (Kerr, Kukoc, Pippen y compañía) no podría ganar el anillo de la NBA. Kobe Bryant, tras su divorcio traumático con Shaq, también se dio cuenta de que él solito jamás volvería a ganar un anillo y por eso celebró la llegada de Pau Gasol el año pasado a unos Lakers que por fin empezaban a comportarse como un equipo y en el que todos se sentían importantes porque Kobe les hacía sentirse así. Hasta les dedicó su MVP. Ahora, LeBron podrá reflexionar sobre la importancia del equipo y de que uno no puede contra un equipo de 12 ni contra cinco por muy LeBron James que sea.

jueves, 5 de marzo de 2009

Juande y Guardiola, el triunfo del liderazgo inteligente


Cuando el verano pasado Guardiola cogió las riendas de un Barça desorientado, nadie daba un duro por él. “Inexperto”, ”sin carácter”… todo tipo de lindezas se podían leer en la prensa deportiva y en cualquier charla de bar. De igual forma cuando Juande se hizo cargo del Club Blanco, otra tanda de piropos cubrieron las tertulias y las páginas de los periódicos.

Ahora, meses después, con la perspectiva que da el tiempo, uno se da cuenta de que sí hay un estilo de entrenar, de liderar, que da resultados, y que los técnicos de los dos clubs más importantes de España, y de gran parte del mundo, comparten. Los principales rasgos de este liderazgo inteligente son:

- Autoridad: Más allá del cargo que ostentan, del poder que les otorga el club, se han ganado en sus entornos y con la prensa, un merecido respeto. Defienden sus ideas con firmeza pero sin vehemencia, y sin perder nunca las formas. “El líder soy yo” ha dicho esta semana Guardiola, siempre al frente, siempre dando la cara. Así se gana la autoridad de un grupo.
- Exigencia no intransigente: Marcan las pautas, implantan su estilo, pero convenciendo, ganando voluntades, sin doblar el brazo a nadie. Teniendo presente los objetivos y el bien del equipo por encima. El trabajo duro está en su ideario pero ninguno a tratado de convertir su equipo en una galera.
- Dirección Personalizada: Sin ser ninguno de los dos grandes comunicadores, saben cómo llegar a cada una de sus personas. Conseguir convencer a Eto'o o a Xavi, no tiene nada que ver. Las herramientas para motivar a Guti o a Gago distan un mundo entre sí. Tienen flexibilidad y recursos, y saben cómo aplicarlos en cada caso para conseguir los objetivos.
- Visión de Equipo: Ambos saben leer un equipo a la perfección, tienen claro que el bien común debe prevalecer, que el escudo del pecho es más importante que los nombres de la espalda. Conocen y fomentan el código de su equipo, los respetan y nunca los traicionan.

Este es el perfil del director de personas que se necesita hoy en día en las organizaciones, líderes exigentes pero cercanos y que sepan gestionar personas. ¿Cómo se han formado Juande y Guardiola como líderes? ¿Cómo estamos formando a los líderes de nuestras empresas? ¿Estarán preparados para asumir los retos que tienen que afrontar?
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miércoles, 11 de febrero de 2009

El jefe perfecto


"Pienso que se puede saber mucho de una persona por la forma en que juega al baloncesto". La frase es de Barack Obama, otrora conocido como 'Barry O'Bomber' con el 23 a la espalda del Hawaii's Punahou High School. No le falta razón. El baloncesto, como hemos explicado en 'Basuketoboru', es el deporte de equipo por excelencia y del que más y mejores valores se pueden aprender y aplicar al mundo de la empresa.

También se puede saber cómo es un jefe en función de cómo se comporta en el banquillo y cómo es su filosofía:
1. Dusko Ivanovic. Convierte a sus jugadores en atletas, siempre demanda la perfección y no para de gritar, gesticular y quejarse en el banquillo. Nunca se queja de las bajas ni las pone como excusa. Los bases son los que más le sufren y ven limitada su creatividad. Cuando cogen el balón siempre le mirán para ver qué jugada ordenan.
2. Aíto García Reneses. Otro creador de atletas y que lleva la rotación en los partidos al paroxismo con actuaciones de apenas 90 segundos y descanso para volver a salir dos minutos más etc etc. Saca el máximo rendimiento de jugadores medianos o mediocres y siempre ha apostado por los jóvenes cuando no eran conocidos: Pau, Navarro, Rudy, Ricky etc. La duda es si este sistema sirve para todos los equipos y jugadores. En la selección, pese a la plata olímpica, quedó claro que no.
3. Sergio Scariolo. Seguramente el mejor entrenador de Europa y ahora seleccionador de España. Un auténtico estudioso de la materia hasta límites insospechados. Calculador, estratega, le gusta tener todo bajo control... algo que le ha traido problemas históricamente con los jefes por su afán de querer siempre lo mejor. Su reto ahora es saber reconvertirse y amoldarse al grupo de la selección, "el mejor grupo de jugadores que jamás tendré".
4. Boza Maljkovic. Pionero en muchos aspectos, explotó mejor que nadie el basket control (término del que reniega e incluso odia que le atribuyan) con un equipo limitadísimo como el Limoges para proclamarse campeón de la Euroliga. En aquella época analizó los recursos que tenía y los explotó sabiamente. El paso de los años le pasó factura. No supo reciclarse.
5. Pepu Hernández. Tras una vida en el Estudiantes, con pocos recursos aunque viviendo por encima de lo permitido, le llegó el éxito con la Selección española de baloncesto al frente de un equipo histórico repleto de talento: oro en el Mundial de Japón'06 y plata en el Europeo'07. Supo captar lo que necesitaba ese grupo: libertad dentro de un órden y unas consignas básicas para hacer funcionar todo bajo unas premisas que se basaban en el respeto y la confianza.
6. Joan Plaza. Precursor y responsable directamente de la nueva moda: apostar por los entrenadores asistentes de perfil bajo (ej: Plaza en el Madrid, Xavi Pascual en el Barça, Sito Alonso en la Penya...). Le llegó el cargo casi por descarte pero supo aprovechar la oportunidad aplicando el aprendizaje previo junto a los mejores (Nolis, Comas, Aito, Maljkovic).
7. Phil Jackson. Sus nueve anillos de campeón de la NBA le sitúan como uno de los mejores de la historia junto al mítico Red Auerbach. Los más críticos destacan que siempre ha ganado los títulos teniendo al mejor jugador del momento (Jordan-Piipen en los Bulls y Kobe-Shaq en los Lakers) y a un gran equipo. Es verdad, pero lo más destacable de Jackson es su sabiduría a la hora de rodearse de los mejores ayudantes y su inquietud por formar al jugador y a la persona regalándoles libros ect. por una creencia acertada: cuanto más culto/listo seas fuera de la cancha, mejor para jugar dentro.


La pregunta ahora es quién es el entrenador perfecto y el jefe ideal. Seguramente habrá que coger lo mejor de cada uno, pero siempre he pensado que el mejor jefe es ese que te exije pero que delega en tí y te defiende mostrando una confianza ciega y absoluta. Esta semana, Marca publicaba una entrevista con Jorge Garbajosa, jugador de la selección y del Khimki ruso donde coincide con Scariolo, y dejaba, como siempre, interesantes reflexiones:
1. "Ser un líder no es pegar cuatro gritos, sino predicar con el ejemplo. Si hay que currar más, tienes que ser el primero, y si hay que hacer 10 sprints más, has de ser el primero de la fila. En los momentos importantes tienes que ser el primero en dar un paso al frente".
2. "El que no te exige no te hace mejorar".

sábado, 17 de enero de 2009

Raúl, un ejemplo para directivos

Os dejo un artículo que publico hoy en el diario Cinco Días con el título: «Raúl, un ejemplo para directivos». Lo reproduzco a continuación.

«El pasado domingo, el jugador del Real Madrid, Raúl González Blanco, cumplía su partido 500 en la Liga española. Tan sólo otros cinco futbolistas –Andoni Zubizarreta (622), Eusebio Sacristán (543), Paco Buyo (542), Manolo Sanchís (523) y Miquel Soler (504)– han alcanzado esa cifra, pero con la diferencia de que el 7 blanco ha sido el más joven en hacerlo. Además, para celebrar esta hazaña anotó un gol (el 212 de su carrera en este torneo) y su equipo se alzó con el triunfo a domicilio por 0 a 3 contra el Mallorca.

¿Qué es lo que pueden aprender los directivos del jugador de la casa blanca? Apuntamos algunas ideas:

Mentalidad ganadora: es de esa clase de tipos que no admite otro resultado que no sea la victoria. En cierta ocasión decía: «Sólo me doy un diez en ganas de ganar». Toda la gente que marca diferencias son personas muy competitivas. Si hay algo que les produce alergia y no soportan es la derrota.

Ambición: cada reto conseguido necesita renovarlo por otro nuevo. Cada cota la convierte inmediatamente en el valle de la siguiente cima. Tiene hambre. Y es que nadie vuela demasiado alto siendo excesivamente conformista. A lo largo de su carrera ha ido sucesivamente batiendo récords. Debutó con tan sólo 17 años; fue el más joven en llegar a los 100 goles en el Real Madrid; es el segundo máximo goleador en la historia madridista (a tan sólo 2 de alcanzar a Di Stéfano) y el segundo con más partidos (a 32 de Manolo Sanchís); es el máximo goleador de la selección española desde 2003; máximo goleador (64 goles) de la Liga de Campeones y máximo goleador de la historia en competiciones europeas (66 goles); y ahora el más joven en llegar a los 500 partidos.

Tolerancia a la presión: Jorge Valdano, que le hizo debutar el 29 de octubre de 1994, escribía de él: «Se siente cómodo en los momentos cruciales. Donde al común de los mortales le entran dudas, él tiene certezas; donde todos tiemblan, él disfruta. Resulta increíble lo poco que le cuesta lograr cosas difíciles». Di Stéfano sentenció: «Raúl consigue lo que muy pocos se animan a hacer: entrar a un estadio con cien mil personas y jugar como si estuviera en el barrio». Así son los ganadores, gente a la que la adversidad les sirve de acicate e incluso les divierte.

Convicción: tiene tal confianza en sí mismo que cualquier cosa que intenta parece estar destinada a tener un desenlace positivo. Valdano también dijo de él: «Si una jugada tiene diez respuestas posibles, puede que Raúl no elija la mejor, pero su decisión tiene tal carga de fe, que terminará convenciéndonos». Mucha gente se queda en el camino por no creer demasiado en ellos mismos. La autoestima es determinante en la consecución de objetivos.

Inteligencia: en los inicios de su carrera profesional tuvo un desliz con la noche. Pecados de juventud. Al inteligente no se le mide por cometer o no errores –todos fallamos– sino por su habilidad para aprender de ellos. No volvió a tropezar en la misma piedra. Gracias a su madurez precoz, él mismo se dio cuenta que lo que había hecho no estaba bien, entonó el «mea culpa», enderezó el rumbo y siguiendo sumando partidos, goles, títulos y premios.

Valentía: sin riesgo no hay evolución ni crecimiento. Como afirmaba Sun Tzu: «Donde hay grandes recompensas hubo hombres valientes». La seguridad no es una virtud que defina a los que descubren nuevos mundos, a los que dejan atrás records históricos, a los que cambian las reglas... Cuentan que cuando fue a Zaragoza a jugar su primer partido oficial, en el vestuario, rodeado de veteranos, mientras todos calentaban, se hizo un rondo y se atrevió a hacerle un caño al capitán, Manolo Sanchís.

Humildad y generosidad: en el debate nacional sobre si debía o no ir a la selección para la Eurocopa pasada adaptó una postura discreta digna de elogio. Sabía que los intereses colectivos estaban por encima de los individuales. No buscó generar polémicas desestabilizadoras aunque le fuesen beneficiosas. En cualquier equipo –deportivo y empresarial– la estabilidad y la unión son el primer requisito para conseguir cosas grandes. Los egos, los personalismos, las individualidades son demoledores para los equipos de trabajo.

Resistencia: como todos, Raúl ha pasado por momentos difíciles, pero su fortaleza emocional le ha permitido aguantar los sinsabores con madurez. Hay personas que suben y luego caen. Él ha sabido mantenerse sin dejarse dominar por la depresión del momento. Ninguna biografía –ni en lo personal ni en lo profesional– es una línea recta. Periodos mejores y peores se alternan, por ello, saber resistir es un sello distintivo de las personalidades más valiosas.

Trabajo: cuando llegó al primer equipo la pierna derecha la tenía de adorno, era un enclenque con cara de niño y se pasaba el partido corriendo. A base de trabajo, poco a poco fue ganando habilidad con la diestra, su musculatura fue tomando forma, fue dosificando su energía en el terreno de juego y demostrando a todo el mundo que haría historia en el balompié. Quien piense que llegar arriba es cuestión de suerte, además de un ingenuo es un envidioso. Detrás de cualquier éxito hay mucha reciedumbre y capacidad de sacrificio.

Deportividad: o fair play o ética (en el mundo de la empresa). En un ganador, la destreza técnica debe ir acompañada de la calidad humana. No vale cualquier cosa con tal de conseguir resultados. Un dato: su currículum está limpio de tarjeta rojas.

Al hablar de Raúl los elogios se acumulan: «Raúl parece brasileño» (Ronaldo); «Todos sabemos lo que representa Raúl no sólo para su equipo, sino para el fútbol» (Trezeguet); «El Madrid ha fichado a grandes jugadores, pero el mejor es Raúl y lo tenían en la cantera» (Fergurson); «Raúl es el Madrid y el Madrid es Raúl» (Butragueño).

Enhorabuena, Raúl, por lo conseguido hasta el momento y ánimo para los nuevos retos. Seguiremos aprendiendo de ti».

Publicado por Francisco Alcaide Hernández. http://franciscoalcaide.blogspot.com/.
Cinco Días, sábado 17 enero 2009.
http://www.cincodias.com/articulo/Directivos/Raul-ejemplo-directivos/20090117cdscdidir_3/cdspor/ .

martes, 30 de diciembre de 2008

¿Nace o se hace?

Hace algún tiempo, impartiendo una sesión de «Liderazgo» en un MBA, surgió la clásica pregunta acerca de si el líder «nace o se hace». Sin entrar en la cuestión –que viene de lejos–, un alumno comentó algunas ideas sobre el tema tomando como referencia un artículo que había leído relacionado con el mundo del deporte.

El artículo –con el título: «Pospongan el sexo hasta el mes de abril»– está firmado por Xavier Sala–i–Martín (Profesor de la Universidad de Columbia) y apareció con fecha de 17 de enero de 2007 en «La Vanguardia». Lo reproduzco a continuación:

«Hace un par de semanas fui a la página web de la UEFA para votar a los jugadores del equipo del año 2006 –les confieso que sin ninguna intención de ser imparcial, no nos engañemos, ya que quería votar a los candidatos del Barça–. Al leer las pequeñas biografías, me percaté de que tres de nuestros diez nominados (Gio, Márquez y Zambrotta) habían nacido en Febrero. Curiosa coincidencia, pensé. Eso me llevó a fijarme en la fecha de nacimiento de los demás candidatos barcelonistas y constaté que 9 de los 10 habían nacido en la primera mitad del año –la excepción era Deco, nacido en septiembre–. Seguí mirando y vi que el 60% de los nominados de los otros equipos también había nacido entre enero y junio. Sorprendido, fui a la web del Barça y descubrí que el 70% de los jugadores del primer equipo son de la primera mitad del año. Es más, el 43% han nacido en el primer trimestre y sólo dos jugadores –Saviola y Ezquerro– han nacido en el último –ambos son de diciembre–.

Pensé que había desenterrado algo interesante pero un rápido googleo demostró que el fenómeno ya estaba descubierto y que numerosos estudios, incluyendo uno de los freakonomistas Levitt y Dubner, constatan que la mayor parte de los atletas de elite han nacido en el primer semestre del año: el 55% de los jugadores de fútbol de la primera división española, el 59% de los de las ligas profesionales de Reino Unido, Brasil, Francia, Holanda, Bélgica o Japón, el 59% de los jugadores de la ACB (por cierto, uno de los estudiosos del tema en el básquet es el doctor Franchek Drobnic del FC Barcelona) y el 58% de los tenistas profesionales han nacido entre enero y junio.

En las categorías infantiles las diferencias son todavía más abismales: el 83% de la selección española sub–17, el 91% de los de la selección sub–19, el 80% de las categorías inferiores de básquet del Barça y el 84% de los del Real Madrid son de la primera mitad del año.

¿Cómo se explica todo esto? El psicólogo francés Michel Guaquelin argumentó que los primeros meses del año están bajo la influencia zodiacal de Marte, dios de la guerra… pero la solución astrológica basada en el horóscopo es poco convincente. En realidad, la explicación del fenómeno entre los jóvenes es muy sencilla: al ser el 1 de enero la fecha de corte para determinar si un chaval juega en una categoría u otra, los chicos nacidos en enero juegan en los mismos equipos que los nacidos en diciembre del mismo año. A igualdad de talento, los entrenadores que quieren ganar acaban confiando más en los que han nacido primero porque, a esa edad, son más rápidos y tienen un físico superior. Por lo tanto, es normal que haya más jugadores nacidos en el primer semestre en los equipos buenos de categorías inferiores.

La paradoja, sin embargo, es que el fenómeno continúa siendo cierto entre los profesionales adultos, una vez las diferencias físicas han desaparecido. ¿Cómo se explica eso? Aquí es donde una curiosidad estadística del mundo del fútbol se transforma en un experimento social interesante. Si nos preguntásemos aquello de: para triunfar en la vida, ¿es más importante el talento o el aprendizaje? (es decir: ¿El triunfador nace o se hace?), ¿cómo lo investigaríamos? Una manera sería dividir aleatoriamente a los jóvenes en dos grupos: a unos se les permitiría estudiar, practicar o aprender y al otro no. Si a los 25 años la proporción de triunfadores es la misma en los dos grupos, concluiríamos que el aprendizaje ha servido de poco y el éxito viene determinado por el talento innato. Si, por el contrario, los que han podido estudiar y practicar llegan más lejos, concluiríamos que el triunfador se hace.

El problema es que los científicos sociales no podemos hacer este tipo de experimentos –eso sería jugar con la vida de las personas– y aquí es donde reaparece el deporte: al dividir a los chicos en grupos basándose en una cosa tan aleatoria como es la fecha de nacimiento, las autoridades deportivas han confeccionado un experimento social casi perfecto que soluciona la paradoja de por qué los atletas nacidos en el primer semestre dominan también a nivel profesional: al jugar más minutos cuando son pequeños, los nacidos a primeros de año adquirieren más experiencia y aprenden más que los que no juegan tanto (por ejemplo, aprenden a no dejarse llevar por los nervios en momentos clave). A la edad de 25 años, las diferencias de físico desaparecen pero la experiencia permanece. Conclusión: la práctica y el aprendizaje juegan un papel muy importante a la hora de determinar el éxito.

Como evidencia adicional, déjenme decir que en la Bundesliga sólo el 38% de jugadores ha nacido en los primeros seis meses del año. Obviamente el horóscopo no puede explicar este fenómeno, pero nosotros sí: la fecha de corte en las ligas infantiles alemanas no es el 1 de enero sino el 1 de agosto por lo que los que juegan y adquieren experiencia en Alemania no son los nacidos en la primera mitad del año sino en la segunda.

La constatación de que el éxito viene determinado en gran medida por el aprendizaje y no sólo por el talento innato comporta dos consejos prácticos: Primero, si quieren que sus hijos triunfen en la vida, explíquenles que deben trabajar como locos. Es más, que no escojan la carrera que tiene más salida sino la que más les atraiga ya que es imposible dedicar el tiempo necesario para sobresalir si uno no hace algo que le gusta. Y segundo, si ustedes quieren que sus hijos sean deportistas de elite … ya saben: pospongan el sexo hasta el mes de abril»..

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