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lunes, 6 de junio de 2011

Corresponsales AdP: "El flaco de todos" por Alfonso Loaiza

Soy un mendigo del fútbol y voy sombrero en mano suplicando: "una linda jugadita" por los campos sin importarme el equipo que juega decía el escritor Eduardo Galeano. Una forma de vida que compartimos otros muchos aficionados a este lindo deporte. Aficionados que necesitamos del futbolista creativo que se sale del libreto y te mete el gozo en el cuerpo con una genialidad. Juan Carlos Valerón es de ese escaso ramillete que aún reivindica el placer de jugar. El canario posiblemente no sea tan veloz ni tenga tanta fuerza como muchos entrenadores demandan actualmente como si fueran la velocidad y la potencia sinónimos de fútbol.

Valerón es otra cosa. Se sale de los márgenes, no es explosivo ni raudo, pero atesora tanta osadía y fantasía como pocos. Da igual la edad, no hay jugadores viejos o jóvenes, hay jugadores malos o buenos, decía Santiago Bernabéu. El mediapunta deportivista es magia, un libro abierto de lo que es el fútbol auténtico. Quizás le haya perjudicado su cara de buena gente, su inseparable sonrisa o su nacionalidad, no lo sé. Muchos dicen que no ha jugado en un gran club. Mentira despiadada. Valerón junto a otros ilustres del equipo gallego como Mauro Silva, Fran, Donato, Tristán crearon fantasías al mundo entero e hicieron grande al Deportivo de la Coruña.

El descenso del equipo coruñés me trae al recuerdo pases imposibles como en el Olímpico de Múnich a Makaay o a Diego Tristán ante el Manchester United, goles que aún tengo en la retina como el de Highbury ante el Arsenal de Henry, millones de recuerdos imborrables: tacones y regates prodigiosos, el Centenariazo o su fantástico Mundial de Corea y Japón. Y es que mi mejor amigo en la infancia era del Depor, del SuperDepor, de padre haitiano y mulato le entusiasmaban los brasileños. Tan poca cosa los humanos, que al final somos de los que nos parecemos. Y puede que por eso a mí me queden tantas imágenes en la memoria de su equipo.

No creo que sea al único. Mi generación, la que por fin ha decidido salir a la calle a reclamar lo que es suyo, ha inhalado mucho deportivismo. Han sido 20 años en Primera. Los mismos que tiene un servidor, y no se nos olvidarán jamás. Disfruté mucho de pequeño con Valerón y todavía hoy era de los pocos que hacía que volviera a ser ese niño travieso que comía bollicaos a escondidas. Siempre lo guardaremos en nuestra memoria como un tesoro, porque si eres del fútbol, tienes que ser de Valerón.

Se merecía un pequeño tributo por tantos homenajes al fútbol que nos ha brindado. Puede que el Flaco no aparezca entre los mejores de este tiempo en los libros de historia, pero sea en Primera o en Segunda, Juan Carlos Valerón nos pertenece a cada uno de nosotros. Tras el término del encuentro, la afición del Deportivo no recriminó nada, no se fue nadie de Riazor, han sido muchos años de disfrute, ojalá sea sólo un año en el infierno. Valerón lo ha prometido: "Vamos a devolver al equipo donde se merece" Palabra del Flaco de todos.


jueves, 31 de marzo de 2011

Corresponsales AdP: Keita y Macherano Picapedreros por Alfonso Loaiza

"El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos". Michael Jordan.

El deporte no es ganar, ganar y volver a ganar, como proclamaba Luis Aragonés antes de ser el instigador del Tiqui-Taca. No todo vale. Las formas importan. El éxito no es lo que debería primar en este mundo de la competitivad. Ya Homero nos explicó en la Ilíada que lo que realmente nos sirve de enseñanza es el camino y no la llegada.

Lo que importa en la vida es no olvidar tu historia: de dónde vienes, quién eres y tener siempre los pies en el suelo. Pasar por el filtro del sentido común y que impere la sensatez. Quizás ese haya sido el sudoku que han hecho Keita y Mascherano para llegar al Barcelona. Todo lo que han logrado ha sido gracias a la ética del trabajo y a la dedicación diaria. El tesón de ambos no tiene límites. Reclaman el fútbol de siempre, el de equipo. Están para servir al escudo que llevan en el pecho y no al dorsal que portan en la espalda. Arriman el hombro cuando la situación lo demanda.

No son Messi, ni Xavi, ni Iniesta. No se han criado en la Masía. No son titulares. Pero cumplen a las mil maravillas siempre. Pertenecen al espíritu estajanovista y picapedrero, pero con altas dosis de toque de balón. No desentonan nunca. Hacen obras de arte sin hacer más de lo que saben. Como explicó Carlos Boyero en su columna del País con Pepe Reina, representan el señorío en sentido amplio de la palabra: son capaces de hacer suya la victoria de sus compañeros.

La imagen de Keita y Mascherano es la metáfora de este Barcelona de Pep Guardiola. El altruismo y la generosidad personificadas. Ambos son internacionales, uno capitán de Argentina y el otro de Mali. Aceptan la suplencia con una entereza sobrehumana. Son en el buen sentido de la palabra "buenos". No solo no crean malos rollos, sino que son junto a Abidal, de los más queridos en el vestuario. Dejan huella, no porque intenten hacer grandes cosas con el cuero, sino porque todo lo que realizan es con el corazón. Y eso tiene un valor gigantesco. Es la base para que el fútbol encuentre sus frutos del deseo. Solo jugando por y para todos se conseguirá el ansiado premio de la victoria de lo colectivo sobre lo individual.

Los dos centrocampistas vienen de continentes como África y Sudamérica en los que para salir adelante se explora la sencillez. Mientras, aquí en el Viejo Continente, fuente de riqueza y estupideces, prima la vanidad y el engreimiento. Nadie pone su granito de arena, todos nos pisoteamos. Ya en España la profesión de mi fallecido abuelo: picapedrero, se ha quedado anquilosada en esa palabra que sirve solo para que mi madre y más profesoras de Lengua la pongan en los exámenes preparatorios de selectividad como ejemplo de parasintética: un vocablo compuesto y derivado.

Le debía unas palabras a mi abuelo Ragüe. Este mes cumpliría años. Un picapedrero. Como Keita y Mascherano. Nos enseñan que a veces vale más ganarse a la gente que un título. El fútbol pasa, los trofeos se llenan de polvo y son las personas las que perduran. Gente como los mediocampistas culés no tienen precio. Keita y Mascherano, dos hombres de alma picapedrera, una filosofía de vida. La belleza de lo simple.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Éxito vs Prestigio


En estos tiempos donde todo corre extremadamente deprisa; donde se quiere recoger el fruto al mismo tiempo que sembramos; donde se quiere alcanzar la cima a cualquier precio siempre y cuando sea inmediato; precisamente en estos tiempos, me gustaría daros mi personal teoría sobre la diferencia entre éxito y prestigio.

Sin entrar a valorar de quién fue la culpa, lo que es evidente es que determinados valores que antes cuidábamos y transmitíamos han sido usurpados por la fiebre del oro, y como variante de ésta, el encumbramiento del éxito a una nueva categoría de “deidad”.

Sin embargo, y lo digo por experiencia, del mismo modo que se suele alcanzar el éxito por el camino de la normalidad, del esfuerzo, de la coherencia y del método, también suele ocurrir que, una vez alcanzado, las sirenas del dinero, del poder ficticio, de la notoriedad y de los halagos consiguen que nuestro particular Ulises se quite los tapones de cera de los oídos y sucumba a la tontería, a la ignorancia y a la autocomplacencia propia de un pavo real que pronto será cocinado en Navidad.


Desgraciadamente para ellos, cuando se dan cuenta, están rebozados de salsa y dispuestos en el plato para ser engullidos por el olvido, el desprecio y por la injusta frase que dice: “pero qué se creía éste...”, mientras se busca con desesperación coronar al siguiente pavo real.

Afortunadamente para el ejemplo de muchos deportistas y personas, existen otros que cuando logran un éxito, se blindan sus oídos con una doble capa de cera y no solo resisten a los silbidos de sirena que les volverían locos, sino que aprovechan esa coyuntura para responsabilizar sus comportamientos y actitudes dentro y fuera de su escenario, para reafirmar el camino que le ha llevado a la meta y para servir de modelo ejemplar a los demás.

Para mi, los primeros son los estandartes del mal llamado éxito, los actores de un Gran Hermano que tienen sus 10 minutos de gloria y después hasta nunca. Pobrecillos, creen que el dinero les hará inmunes.

Los segundos son los poseedores de prestigio, aquellos que trazan una línea de comportamiento vital y la siguen sin desviarse ni un ápice, cambie lo que cambie el entorno y las circunstancias personales. Y lo hacen por coherencia y porque entienden que el triunfo es una responsabilidad más que un premio.

Estos últimos meses hemos podido observar paradigmas de ambos modelos en muchos de nuestros más notorios deportistas, pero también en los empresarios, financieros y políticos. Como yo sigo catalogándome como un idealista o un romántico, me agarro a cualquier tabla que me ayude a no ahogarme en lo que creo que es un mar de vulgaridad. Por eso me siento plenamente feliz que los tres finalistas del Balón de Oro de la FIFA sean Messí, Xavi e Iniesta de mis amores, que diría el gran Camacho.

Feliz Navidad y, si podéis, comeros un pavo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Lo que aprendí en Guatemala sobre liderazgo




Los integrantes de la Selección de Fútbol Sala que ganamos el primer campeonato del mundo, estamos escribiendo un libro para conmemorar su décimo aniversario (fue el 3 de diciembre de 2000 en Guatemala).

Aunque es más largo que los post que suelo publicar, me apetecía compartir con vosotros uno de los capítulos que estoy escribiendo para ese libro, sobre las lecciones que aprendimos el equipo técnico. Espero que os guste.


Este Campeonato del mundo no solo nos dio la oportunidad de inscribirnos en la historia, sino que, además, nos sirvió como banco de pruebas de una manera hasta entonces no conocida, por lo menos en el fútbol-sala, de dirigir grupos.

La clave fue no engañarnos. Cuando diseñamos la preparación del Mundial, nos dimos cuenta que teníamos que trabajar muy, pero que muy duro. Esta intensidad necesaria solo se puede lograr con un grupo de jugadores muy comprometidos y entusiasmados con la misión, algo con lo que no contábamos de antemano, por lo menos con una parte del grupo (ya hemos contado los problemas iniciales que se produjeron con la lista definitiva de jugadores). Ante este panorama, optamos por introducir constantes elementos de motivación en todas las tareas diseñadas en los entrenamientos. Por ejemplo, si teníamos programado como objetivo la mejora del disparo a portería, se formaban parejas de jugadores y competían entre ellos, formando eliminatorias que dieran un ganador final. Todos los datos se registraban y después se pasaban a unas listas que se ponían en la sala de ocio destinada para uso de jugadores que habíamos dispuesto en el hotel. Allí todos podían ver quién iba el primero en la competición de disparos a portería, pero también en asistencias, en recuperaciones, etc.
También recogíamos datos colectivos en los partidos y los comparábamos unos entre otros, lo que nos servía para fijar objetivos concretos de cada partido de entrenamiento, amistoso u oficial; Si en el anterior partido habíamos perdido 15 balones, el objetivo en el próximo era perder menos de esa cifra y así en todas las variables registradas: recuperaciones de balón, disparos entre los tres palos, faltas cometidas, etc. Con este método conseguimos fomentar la competitividad máxima en todos los ejercicios y la motivación diaria para afrontar sesiones verdaderamente duras.

Otro aspecto innovador, aunque ya esbozado en concentraciones anteriores, fue crear un microclima de intimidad. Para ello, exigimos a la organización del Campeonato que nos otorgaran una planta del hotel exclusivamente para la expedición, incluida una habitación (el taller) sin muebles ni cama donde pusimos mesas para lectura, juego de cartas, televisión y conversación. Con ello fomentamos la convivencia y la sensación de hogar en un lugar tan despersonalizado como un hotel gigantesco de 5 estrellas. Por allí uno podía pasearse en calzoncillos, descalzo, dar gritos, cantar o hacer lo que realmente le apeteciera, dentro de las normas cívicas y del respeto. Un dato elocuente es que todo el mundo tenía, por motu propio, las puertas de las habitaciones abiertas de par en par.

Otra lección que aprendimos los técnicos en este Campeonato fue a manejar la comunicación. Hasta entonces, la preparación de los partidos se hacía con horas y datos interminables sobre los rivales. Vídeos de partidos, cortes de jugadas, de estrategias, etc, etc. En definitiva, ejecutábamos el manual de un técnico inseguro: atiborrar a datos a los jugadores con la excusa de que nada se nos escapara o para justificar ante los demás que trabajamos mucho. La experiencia y la ciencia nos demostró que el jugador sólo aguanta un vídeo o explicación unidireccional como mucho de 15 o 20 minutos; el resto del tiempo nos mira con los ojos pero su mente está en otro sitio; incluso se está mofando de los zapatos tan feos que llevamos. En este sentido, el hecho de contar en mi equipo de trabajo con ex jugadores de alta competición e internacionales (yo me incluyo entre ellos) nos ayudó muchísimo a entender a los chicos.
Como experiencia pionera, pusimos en práctica una manera de preparar los partidos mucho más participativa y divertida. Veíamos un vídeo preparado de antemano de 15 minutos más o menos. A partir de ahí hacíamos una matriz en una pizarra donde dividíamos entre fortalezas y debilidades. Después del vídeo, uno a uno todos los jugadores nos tenían que decir una virtud o un defecto del equipo que habían visto en el vídeo (nuestro rival). Yo los anotaba y, una vez concluida la ronda, comenzábamos otra donde cada jugador nos tenía que dar una solución de cómo minimizar la fortaleza apuntada o cómo explotar la debilidad observada. Si alguno decía alguna barbaridad, en vez de ridiculizarle, utilizábamos el método socrático, es decir, le hacíamos preguntas a sus respuestas para que se diera cuenta del error y razonara la conclusión acertada. Con este método no solo fomentamos la atención (todo el mundo sabía que tenía que participar, por lo que prestaba atención al vídeo y las explicaciones), sino que creamos un clima de participación donde todos, absolutamente todos (jóvenes y veteranos) se sentían importantes. Además, con el paso de los años, se creó una cultura táctica enorme.

Dicen que la necesidad te obliga a sondear caminos no explorados anteriormente, y este fue el caso que nos ocurrió con la inteligencia emocional. Hacía poco tiempo que había leído el libro de Daniel Goleman que trataba sobre este tipo de inteligencia, pero nunca pensé que íbamos a hacer un doctorado sobre esta materia en Guatemala. Desde el autoconocimiento, la automotivación, el autocontrol (los intentos de desequilibrarnos emocionalmente fueron constantes e ignominiosos), pasando por una habilidad que nos ayudó muchísimo a engrasar la convivencia del grupo: la empatía. Las anécdotas contadas por los jugadores sobre las cervezas y el restaurante de comida basura son verdad, pero nosotros lo hablábamos en la intimidad y nos poníamos en la piel de los jugadores: la comida en el hotel no era la más adecuada para un deportista, entrenaban muy duro y, además, la sensación de engañar de modo venial a los “jefes” te produce un sentimiento de placer y complicidad que ayuda a unir los grupos. En este caso, nos hacíamos los tontos por imperativo legal. Además, de esta experiencia, aprendimos que llevar cocinero y alimentos de tu país puede convertirse en el mejor fichaje del equipo, como así hicimos a partir e Guatemala.

Otro asunto que descubrimos fue la importancia de que el equipo técnico o de responsables permanezca unido de manera monolítica, pues en estos ambientes es muy fácil caer en la tentación de dar la razón a un jugador u otra persona del ambiente exterior sin caer en la cuenta que va en sentido contrario a las directrices emanadas de la Dirección. Lo que en primera instancia es una fisura, se convierte después en grieta y, finalmente, en ruptura. Os puedo asegurar que en mi vida profesional he conocido a algún personaje especialista en estas lides y que ha hecho un auténtico destrozo en muchos grupos con la única intención de conseguir su objetivo, casi siempre espurio.

Por último, hubo una habilidad que desempeñamos por intuición y de la que no fuimos conscientes hasta ahora, cuando los nuevos descubrimientos en neurociencia han desvelado la relación entre pensamiento-emoción-acción. Esta teoría viene a decir de manera muy simplista (pido perdón a los científicos) que cada pensamiento (acto mental) desencadena una reacción fisiológica (emoción) que te lleva a ejecutar una acción. Ejemplo: Oyes un ruido en la oscuridad y piensas que es un ladrón; ante esa información que llega al cerebro, el organismo segrega unas sustancias (adrenalina o cortisol) que hacen que salgas huyendo o que te quedes paralizado. Pues bien, si quieres modificar los comportamientos, necesariamente debes cambiar los pensamientos, que normalmente están influenciados por la genética, la educación, las experiencias, los valores y las creencias.
Nosotros en esos tiempos no éramos conscientes de todo esto, pero la intuición de llevar 20 años metidos en esto de los equipos humanos nos hizo saber lo que era bueno o malo para el grupo. De este modo, sabiendo que algunos jugadores habían sido impactados e intoxicados emocionalmente sobre las causas de una decisión que tomamos exclusivamente por motivos deportivos, sus comportamientos y actitudes estaban condicionados por ese pensamiento. Con esa premisa, nuestra labor fue demostrar, a través del ejemplo, lo erróneo de esa manera de pensar y, desde el respeto a cada opinión, ir modificándola poco a poco. Una vez cambiado el pensamiento, la emoción de rabia y apatía se pudo convertir en simpatía y complicidad y entonces la acción dio un vuelco: De entrenar y convivir de modo frío y políticamente correcto pasamos a hacerlo con pasión y compromiso. Además, la dinámica general iniciada acabó por engullir las últimas reticencias individuales que quedaban. Todavía guardo frescas en mi memoria las jugosas conversaciones con determinados jugadores en la fiesta de celebración del Campeonato, lo que nos reafirmó que algo (todavía no sabíamos definirlo) habíamos hecho muy bien.

En cuanto a la planificación deportiva pura y dura, tanto Jose A. Diaz Rincón (El profe) como yo entendemos que es tan necesaria y aburrida como todas las planificaciones, pues el papel lo aguanta todo y lo realmente difícil es resolver los problemas que aparecen cuando cambias las flechas del gráfico o las tareas diseñadas por seres humanos que tienen que ejecutarlas .

No obstante, si alguien que lea estas líneas está interesado en adquirirlas, solo tienen que ponerse en contacto con nosotros e inmediatamente las tendrán.

Para terminar os dejo un video resumen de la final de aquel maravilloso mundial para que disfrutéis como yo recordándolo.








martes, 5 de octubre de 2010

Corresponsales AdP: La Eterna Juventud por Alfonso Loaiza

Miguel Ángel Jiménez está viviendo un sueño, sigue jugando de fábula y ha reconquistado con Europa la Ryder Cup. Sus victorias con 46 años son la prueba fehaciente de que en su cuerpo habita el alma de un joven con gen ganador. El golfista andaluz se ha convertido en el único jugador que ha logrado tres victorias esta temporada en el circuito Europeo. El Omega European Masters, el Alstom Open de Francia y el Omega Dubai Desert Classic han sido sus triunfos. Dubai, Francia y Suiza las tierras conquistadas individualmente. Y la Ryder Cup con el combinado europeo ha sido el culmen final de una temporada espectacular.


Para el andaluz esta temporada es la más especial que ha vivido con diferencia. Y no es para menos. Muchos le daban por muerto, pero los viejos rockeros nunca fallecen. El golfista del puro les está dando santa sepultura a todos sus enterradores demostrando día tras día que la juventud no es un tiempo de la vida sino un estado del espíritu. No ha perdido sus hábitos desde su infancia. Es un golfista con ideas revolucionarias que se sale de la manada. No se considera un integrante del rebaño de los políticamente correctos del elitista mundo del golf. Su filosofía de vida no ha cambiado ni un ápice. En una entrevista al diario AS ha admitido que ahora sólo sueña con estar en el chiringuito comiendo pescaito junto a su madre. La juventud no es una sustancia inherente a los años, se adquiere y se inserta en las venas con sangre combativa sin tenerse en cuenta la edad. Somos finitos, pero en la juventud no existen límites ni fronteras. Es un estado de ánimo y su permanencia depende de nosotros. Miguel Ángel Jiménez es el mismo de toda la vida, el hombre que no tiene que esconderse cuando se fuma un puro. Un ejemplo de juventud en la que mucho tienen que ver sus orígenes. Ya que empezó con 15 años trabajando de caddie (persona que transporta los palos) y aprovechó para jugar al golf a escondidas cuando no había nadie en el campo. Ese es el espíritu que le ha llevado al éxito. El de hacerse fuerte ante los desafíos. El de conjugar a la vez los verbos soñar y luchar para que no mengüen sus esperanzas. El de la eterna juventud. El andaluz no cuenta los días, hace que los días cuenten. El malagueño nos ha demostrado fervientemente a los más jóvenes que los años hay que llenarlos de vida y no la vida de años. Esta Ryder ya es un incunable de nuestro deporte nacional. ¡A disfrutar veinteañero!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mi lectura de la lucha por las medallas en Turquía


Más allá de la tristeza provocada por nuestro papel en el campeonato, creo que este Mundial nos ha dejado algunas lecciones interesantes que no deberíamos dejar que la decepción ocultara.
Así que para ahondar en el acalorado debate de esta semana en el blog, a raíz del artículo de mi buen amigo Eduardo Schell, os voy a dar mi visión.
Del campeón poco tengo que decir. Un equipo a un alto nivel, al que sólo la España que conocemos podía haber hecho sombra, como ocurrió en el amistoso previo. Sin España, campeón seguro.

Por todos es sabido que la Federación Internacional siempre hace todo lo posible para que el país anfitrión llegue a la fase final, con el fin de lograr la mayor garantía posible de tener los pabellones llenos con el público local. En este campeonato la norma se ha cumplido y Turquía, a pesar de haber hecho un gran campeonato se terminó convirtiendo en el convidado de piedra de la final. Si bien quiero destacar el magnífico trabajo de mi buen amigo Bogdan Tanjevic, quien supo liderar con una energía y un carisma magistrales, para motivar y empujar a su equipo hasta lograr el metal.

Compartiendo el pódium nos encontramos a una Lituania, que con una buena preparación, paso de ser apabullada por España en los amistosos a remontarnos 18 puntos y a lograr una merecida medalla de bronce.

El cuarto puesto esconde a mi modo de ver a una de las perlas de este campeonato: Serbia. Un equipo muy joven, que ha hecho méritos para mucho más por su juego, por la cohesión de su equipo y por la fuerza y la gran técnica que han derrochado durante todo el mundial. Su magnífico juego me ha hecho recordar muchas veces al de la Yugoslavia de la época de oro. Me ha llenado de satisfacción ver a uno de los grandes veteranos de la cancha como es Dusan Ivkovic, dar una magistral lección de cómo dirigir un equipo, sintonizando con los jugadores, apoyándoles con el cariño de un padre pero marcando el rumbo al mismo tiempo con la firmeza de un líder nato. Tengo que reconocer que también he sentido un poco de envidia, no sé si sana, al ver que hay países que sí consideran la veteranía y la experiencia una virtud (aviso para los malpensados: no me estoy postulando para ningún puesto).

El quinto puesto fue para una selección agotada que necesita encontrar un nuevo modelo al haber perdido a su generación de oro. Aun así Argentina supo adaptarse a la situación, y jugar el partido por el quinto puesto centrados y motivados para conseguir relegarnos al tan olvidado sexto puesto.

Y en ese puesto quedó nuestra selección. Sextos. Un puesto que no recordábamos que existía hace casi una década. Sin duda un puesto que sabe a fracaso porque nuestra escuadra aspiraba al pódium por trayectoria y por la gran calidad de los jugadores que estuvieron en Turquía.

Para mí España ha girado como una moneda en el aire. Dando la cara en los amistosos previos, jugando a un gran nivel que alimentó aun más nuestras esperanzas, y desgraciadamente mostrando la cruz durante todo el campeonato, siendo un mal dibujo de la de años, o incluso días, atrás.

Yo veo una de las principales causas ha estado en la lesión de Calderón, un gran veterano en la dirección de equipos, que con su ausencia dejó un gran hueco en la cancha que el joven Ricky Rubio, simplemente por su inexperiencia ya que tiene un gran futuro, no supo llenar, pero también provocó un gran vacío de liderazgo en el vestuario que ha hecho tambalear los fundamentos de la roja.
Está claro que el equipo echó de menos a un seguro de vida como es Pau, pero esto no debe servir como excusa, y mucho menos para utilizarla públicamente durante la competición porque al hacerlo se infravalora a la excelente plantilla que sí fue a jugar, y además se mina su confianza.

Estos días muchos de vosotros me habéis preguntado sobre cuál es el futuro de nuestra selección. Yo no comparto la idea, por muchos repetida, de que esta generación ha llegado a su final. Una derrota no significa el final de un ciclo. Ya veréis como estos jugadores durante esta temporada van a ser piedras fundamentales para sus clubs. Para luchar contra las crisis y las adversidades hay que innovar y buscar soluciones nuevas, esto implicará incorporar algunos jugadores nuevos, para poco a poco evolucionar, que no tirar, el modelo de juego hasta encontrar nuestro estilo de juego.

Yo quiero transmitiros una visión de optimismo, ya que creo que el año que viene, en el Europeo de Lituania, si sabemos aprender de nuestros errores, volveremos a ver a la selección que nos hace soñar. No creo que sea época de pedir dimisiones, sino de buscar soluciones, y en eso estoy seguro que el actual presidente de la FEB acertará, a pesar de los muchos detractores que está teniendo.

jueves, 27 de mayo de 2010

¿Es bueno el fichaje de Mourinho?

Apunto sólo algunas ideas, desde un punto de vista meramente descriptivo:

- Si el fichaje de Mourinho es bueno o no, los resultados lo dirán. Lo hemos dicho muchas veces: al éxito (y al fracaso) siempre se le encuentran justificación. El problema de toda decisión de gestión es que se sustenta en unas expectativas, y luego, las expectativas se cumplen o no. Es el riesgo de toda inversión, como la vida misma.

- Hace un año el nuevo equipo directivo del Real Madrid apostó por un entrenador, Pellegrini, y un año después el chileno está fuera. ¿Fracaso del entrenador o del equipo directivo que le fichó? Algunos dirán que los directivos se equivocan y otros que ese equipo directivo no es válido. Cuestión de gustos, cuestión de interpretaciones... como la vida misma. Lo que sí sé se echa en falta en el fútbol falta un alto componente de retribución variable, tanto para jugadores como para directivos, que cuando los resultados no sean los esperados vean reducirse su nómina en un componente significativo.

- La llegada de Mourinho viene avalada por su trayectoria pasada en el Inter, Chelsea y Oporto. 18 títulos adornan su currículum, pero como sucede en la vida misma, resultados pasados no son garantía de resultados futuros. Cada desafío es un nuevo reto en el que hay que partirse la cara, y ningún desafío es fácil. Pensar lo contrario es ingenuidad.

- Todo éxito (o fracaso) es en términos comparativos. Por eso, a pesar de que el Real Madrid ha sumado el mayor número de puntos de su historia en la Liga, el Barcelona ha sido el campeón. ¿Qué quiero decir? Que no basta ser bueno (o muy bueno) sino mejor que el resto. Camacho dijo en una ocasión: "El principal problema del Madrid es el Barça". Lo bien o mal que lo haga el Madrid de Mourinho estará condicionado por lo bien o mal que lo haga el Barcelona de Pep.

- Con independencia de los resultados, Mourinho se va a beneficiar de una cosa: del trabajo hecho por Pellegrini. Al inicio de temporada llegaron nuevos jugadores (CR, Kaká, Benzema... hasta ocho) y nuevo entrenador y todo ese engranaje era necesario engrasarlo. Como decía Di Stéfano: "El fútbol no se juega sólo en el campo, se juega conociendo al compañero, al que más asiduamente tienes al lado; la colectividad hay que hacerla a base de entendimientos personales, el hablar, el charlar , el estar, no es sólo cuestión de ir a entrenar todos los días, es cuestión de convivir. Y ahí sale el entendimiento cerebral de los individuos, se sabe como respira el compañero, se sabe cómo funciona, sabes los movimientos, cómo se apoya, dónde mira...". Esa labor está hecha y no es peccata minuta.

- Al Real Madrid se le juzgará, fundamentalmente, por su trayectoria en la Champions League, que es donde compite de igual a igual con otros equipos de similares presupuestos y es donde tiene que demostrar que es un "grande". Sabemos que a partir de Octavos, el pase a la siguiente ronda de la competición es eliminatoria, y a partido de ida-vuelta cualquier error -arbitral, defensivo, etc- se paga carísimo. Por mucho equipo que se tenga, el éxito hay que ganárselo con sangre, sudor y lágrimas.

- Muchas veces el problema no es ganar o perder, sino el exceso de expectativas. Creer que con un nombre (Real Madrid) y con nombres (CR, Kaká, Higuaín...) se ganan títulos es una ingenuidad. La autocomplacencia es peligrosísima. Detrás de cualquier logro destacable hay mucha reciedumbre, concentración, labor de equipo, comunicación, ilusión, liderazgo, estudio de los contrarios, estado de ánimo, etc, etc, etc.

- El fútbol, como la vida, es ilusión, porque siempre que hay cambios sabiendo que previamente no ha habido éxitos, todo parece de color rosa. Ocurre habitualmente cuando comienza una nueva temporada. Esperanza a la enésima potencia que muchas veces carece de fundamento racional.

Sólo me queda una duda respecto al futuro: si Mourinho no ganase ningún título, ¿qué pasaría?.

domingo, 16 de mayo de 2010

Lo que la victoria esconde (II)

En los libros de historia deportiva, en los famosos almanaques, aparecen los ganadores. A veces, los vencidos en la final. No si un equipo juega bien o mal. Si ha ganado con un esquema defensivo, o si ha perdido pero ha jugado haciendo poesía futbolística. Para unos lo importante es ganar, da igual cómo. Para otros hay un camino, una vía y no todo se centra en el resultadismo. Aunque, muchas veces se alaba esta última opción para escudarse en un fallido intento de lograr un título.
Ahora, en plena fase final toca el momento del análisis y retomando un post antíguo (Lo que la victoria esconde), me pregunto si los títulos sirven de excusa para apostar por el continuismo o hay que rehuir de esto para renovarse.

Igualmente, al revés: ¿La falta de títulos ha de ser sinónimo de revolución? En este sentido, la Selección Española de Baloncesto en esta última década me ha parecido un ejemplo a seguir como bien hemos refeljado en 'Basuketoboru': ha sabido formar un grupo fuerte compacto, homogéneo, con caracter etc y ha ido introduciendo paulatinamente -pese a la consecuicón de títulos- sangre fresca para garantizar un relevo generacional.

Hay varios ejemplos que tratar:
1. Atlético de Madrid. Tras un temporada más que turbulenta se ha logrado, de momento la Europa League, se opta a la Copa del Rey y a las respectivas Supercopas. Todo esto con cambio de entrenador de por medio, fichajes, bajas, el divorcio de la directiva (bicefálica, para enrarecer todo esto un poco más) con la dirección deportiva y declaraciones encontradas entre los dirigentes llegándose a lamentar la no venta de algunas de las grandes estrellas del equipo que a la postre han sido decisivos para a consecución del título/s.

Lo que meses atrás parecía un desastre ahora es todo alegría con celebración por las calles de Madrid. ¿Ahora qué? ¿Los éxitos lo camuflan todo? ¿Hay que ignorar los éxitos y hacer revolución? ¿Fichajes y bajas? ¿El entrenador ha de seguir? ¿Si es así es por que han llegado títulos o porque hay un trabajo detrás? ¿La dirección deportiva ha de continuar o se ha de ir en otra dirección? ¿Si no se sigue, cómo se explica tras la llegada de los títulos?


2. FC Barcelona.
Repetir lo irrepetible era complicado y de seis títulos ha vuelto a conquistar uno: la Liga. La más cara en puntos de la historia y en la última jornada. ¿Éxito o fracaso? Solo uno título frente a los históricos seis, las cuentas son claras, los dos fichajes, el multimillonario Ibrahmovic y el costoso Chygrinsky, no han rendido y se queda algún que otro cadaver en el armario futbolístico de Guardiola, como es el caso de Henry (además de Ibra). Pero en global, las sensaciones transmitidas son positivas: hay equipo, un proyecto, un estilo, una forma de entender el fútbol con jugadores muy comprometidos y con jóvenes jugadores salidos de la cantera con roles muy importantes dando continuidad al proyecto. Además, parece que el fichaje de David Villa está atado y Cesc podría estar en camino.

¿Ahora qué? ¿Tabla rasa, muchos fichajes o pequeños retoques? Parece que esto último salvo que serán pequeños retoques pero de gran calidad. ¿Guardiola ha perdido crédito? ¿Y la dirección deportiva? ¿Habrán aprendio ambas partes del verano pasado con el tema de los fichajes? Y una importante: ¿Cómo impactará la llegada del nuevo presidente? ¿Si no es de la linea continuista de Laporta, el no delfín marcará otro rumbo? ¿Se hará notar o apostará por una línea de perfil bajo?

3. Real Madrid. Primer año de mandato de Florentino Pérez tras su cacareado regreso salvador y acaba igual que los anteriores tres antes de su espantada años atrás: en blanco. Cuatro años, ningún título. Esta última temporada si cabe aun más sangrante que las anteriores por los costosísimos fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y Xavi Alonso (Granero, Albiol y Arbeloa al margen). Está claro que armar un proyecto requiere su tiempo, pero las sensaciones que transmite este no son nada positivas. Desde el principio, tal y como reflejamos en un post anterior, dio la sensación que la botadura del lujosísimo transatlántico de Florentino empezó con una grieta enorme en el casco: Pellegrini llegó como entrenador casi con alfileres, como bien demostró la corta duración de su contrato. (En cambio en la sección de baloncesto fue al reves: el equipo entorno al entrenador, Messina, aunque los resultados van camino de ser los mismos). Y nunca hubo un mensaje claro, rotundo y categórico de aporyo al técnico frente a las críticas.

¿Ahora qué? Si se hace caso a las proféticas palabras de Florentino, poco debería suceder ya que anunció a bombo y platillo que haría en un año lo que se tendría que hacer en tres. Si esto es así, será difícil de comprender ya que las sensaciones, respecto al Barça, no pueden ser peores. ¿Si se despide a Pellegrini, a quién se pone? ¿A Mourinho? ¿Otro nuevo bandazo en búsqueda de un estilo de juego que nunca se ha llegado a instalar bajo los mandatos de Florentino salvo con Del Bosque (al que echaron por la puerta de atrás)? ¿A seguir tirando de talonario como el verano pasado sin resultado alguno? ¿Otra vez listas negras de jugadores para que al final sigan los mismos? Igual es el momento de hacer un análisis profundo y evaluar realmente si el concepto de fichar cromos galácticos conduce a algún sitio. ¿Sucederá esto o se seguirán despejando balones fuera eludiendo culpas y buscando falsos culpables?

lunes, 3 de mayo de 2010

Guardiola va por ti


No descubrimos nada nuevo si afirmo que el mundo del fútbol es un mundo plagado de extremos y, por qué no, de excesos. Un universo en el que la pasión golea a la razón y donde la creación de corrientes de opinión se ha convertido en una Champions League paralela a la que se disputa en el césped.

Viene a colación esta introducción porque me he quedado anonadado leyendo y escuchando opiniones, sentencias, juicios y valoraciones sobre Guardiola tras la eliminatoria pasada entre Barcelona e Inter de Milán.

Resulta que, después del éxito histórico del Barcelona la temporada pasada, Pep Guardiola se convirtió en un icono para todo el mundo del fútbol y, añadiría, para toda la sociedad. ¡Qué valiente en sus decisiones! ¡Qué conferencias de prensa! ¡Qué inteligente! Hasta cuando se rascaba la nariz (si lo ha hecho en público alguna vez) exclamábamos: ¡Qué estilazo!
Resulta que ahora, nada más perder la eliminatoria, tenemos que aguantar comentarios como que nadie entiende los cambios de Maxwell y Jefrén, que si ha perdido los nervios, que no es tan elegante como parecía, que si le puede la presión, etc, etc.

Podréis comprender que desde mi arista como entrenador, pues un entrenador lo es hasta la muerte aunque desempeñe otras labores, me suba por las paredes debido a la impotencia por la injusticia, desconocimiento y ciertas dosis de envidia que transpiran esos comentarios.
Vaya por delante mi declaración de madridista y mi confesión de que no conozco personalmente a Guardiola y que juzgo este asunto como simple observador y conocedor de la mente de un entrenador. Desde esa atalaya, no puedo estar de acuerdo ni con las exageraciones laudatorias del año pasado ni con las exacerbadas críticas del presente. Para reforzar lo primero, os diré que no creo en los entrenadores sobrehumanos (definición que él con sus actos y palabras siempre ha contrarrestado). Para refutar lo segundo, afirmaré que alguien que ha conseguido que su grupo alcance los éxitos de la temporada anterior no puede dejar de tener, de un día para otro, excelentes competencias para dirigir un equipo de altísimo rendimiento.

Los entrenadores somos muy conscientes que desempeñamos el rol del clavito en un abanico: somos pequeños, no generamos aire, no tenemos la estética de las varillas, pero somos la parte del todo que unimos, que coordinamos, que equilibramos una serie de distintas funciones, cualidades y personalidades en busca de conseguir un objetivo común en un entorno “huracanizado”. Fuera de todo esto, lo que queda es una industria que nada tiene que ver con el verdadero deporte, pero que mueve millones de euros, de ilusiones, de pasiones y, claro está, de intereses.
Tenía razón mi padre cuando me contaba que el deporte nacional, en esta querida España, consiste en crear ídolos para después recrearse en destruirlos.

Un abrazo a todos.

lunes, 26 de abril de 2010

EQUIPO, no individualidades



"Lo individual no tiene importancia, lo importante es lo colectivo, nadie puede ser el MVP sin la ayuda de sus compañeros". La reflexión es de Álex Mumbrú, internacional de la selección española de baloncesto y alero del Bilbao Basket. Sabe bien lo que dice. Le avalan unos cuantos títulos: campeón del Mundo (2006), campeón de Europa (2009) y plata (2007) y subcampeón olímpico (2008) entre otros.
Horas después, desde EEUU, llegan las siguientes declaraciones de un frustrado Carmelo Anthony, una de las grandes estrellas de la NBA: "Estoy haciendo todo lo posible por ganarle a los Jazz, de verdad, pero no puedo". Los Denver Nuggets, con factor cancha a favor, están siendo barridos por los Jazz, que están jugando por encima de sus posibilidades sin dos de sus cuatro grandes estrellas: Okur y Kirilenko.
Ahí radica la gran diferencia. Anthony intenta la guerra por su cuenta y fracasa. Mumbrú busca el esfuerzo del colectivo y logra el éxito desde la unidad. En Denver, Anthony se siente sólo y se pone el disfraz de superheroe para fracasar.
Horas más tarde, en su primera comparecencia pública en España tras una gran temporada en la NBA con los Grizzlies, a Marc Gasol se le pide una valoración de su gran año en el que ha mejorado todas y cada una de sus estadísticas e incluso llegó a sonar para el All Star de la NBA. Marc, acertado como siempre en cada una de sus reflexiones, es tajante: "No puedo hacer una valoración desde lo individual ya que para mí el baloncesto es un deporte de equipo, de colectivo. Y como equipo hemos mejorado mucho".
Y él, que alaba al equipo, tiene gran parte de culpa del éxito de su equipo, que ha rozado los playoffs en una conferencia tan dura como el oeste. Él es de esos jugadores que hace mejores a los demás. De ahí el ya mencionado significado de la palabra TEAM (Equipo) en ocasiones anteriores: "Together Eveyone Achieves More" (Juntos, todos logramos más)

sábado, 10 de abril de 2010

Real Madrid vs Barcelona: más que fútbol


Escribo este post antes de que se celebre el clásico de todas las temporadas de la liga española y luego adrede, quiero dar a mis palabras el sentido del acontecimiento y no el análisis del resultado y el diagnóstico de las causas que lo motivaron, ni las consecuencias que ese resultado tendrá para ambos equipos.
Un Madrid-Barcelona, es sin duda uno de los acontecimientos mundiales más importantes que tiene el fútbol, hay otros también muy importantes, pero nadie puede poner en duda que este enfrentamiento es ha sido y será uno de los eventos más importantes que todos los años nos da el fútbol.
Y es de esto de lo que quiero hablar, del impacto social que vamos a vivir en los próximos días y por ello de la importancia de todo lo que suceda en torno a él.
Es difícil que a lo largo de la semana previa al encuentro hayamos podido aproximarnos a un medio de comunicación de nuestro país en dónde no se haya hablado de algo relacionado con lo que sucederá el próximo dia 10 a las 22 hh. Las televisiones, las radios, los periódicos, tanto los deportivos como el resto, nos están bombardeando con alineaciones pronósticos, anuncios del fin del mundo para entrenadores, catástrofes que se desencadenarán para el equipo que pierda la contienda y un sinfín de propuestas cargadas de sentimientos, ilusiones, pasión y en fin, todo lo que seamos capaces de imaginar.
Que grandísima oportunidad para aprovechar esa fuerza que supone el enfrentamiento y trasladar verdaderos referentes que ayudasen a demostrar que el fútbol es algo más que un deporte, que en el fútbol podemos ver reflejado todo lo bueno y lo malo que tiene nuestra sociedad, pero podemos verlo en algo sabiendo que es una confrontación incruenta, un juego, un acontecimiento que volverá a repetirse dos veces al año todas las temporadas y que la situación cambia radicalmente de un año para otro, pensemos en el Madrid-Barcelona de la temporada 2007-2008 en la que el Barcelona hizo el pasillo a un Real Madrid triunfante y en dónde recibió un resultado muy duro en forma de goleada y tan solo dos meses después, el Real Madrid-Barcelona del 2008-2009 supuso para el Real Madrid una derrota también en términos de goleada pero de signo contrario.
Todo eso es el fútbol. Una réplica de la vida que se repite todos los años en el caso de las competiciones locales y continentales y cada cuatro años en el caso de las confrontaciones entre naciones.
Hay un equipo que gana y todos luchan con la ilusión de alguna vez ser el agraciado, pero la mayoría no lo conseguirá nunca o es muy difícil que lo consiga.
Pues bien, qué oportunidad para que directivos, técnicos, jugadores, aficionados, periodistas, etc. demuestren la grandeza de los comportamientos:

• Previamente al partido con templanza en las afirmaciones, con ilusión por la lucha y el esfuerzo en búsqueda de la victoria con el respeto que merece todo contrincante que no enemigo, invitando a todos a participar en ese grandioso momento del espectáculo, viviendo las aficiones el comportamiento que todos deseamos, apoyo incondicional a los suyos y respeto al contrario y por supuesto asunción del resultado con madurez, sea el que sea.

• Durante el encuentro en ese momento en el que cientos de millones de personas en todo el mundo están pendientes en tiempo real de lo que está sucediendo en el césped, jugadores, afición y directivos deberán ser un ejemplo de los valores que el deporte debe atesorar y que desgraciadamente tantas veces están ausentes en los enfrentamientos deportivos: Lucha, esfuerzo, ilusión, entrega, respeto, valentía, trabajo en equipo, solidaridad, deportividad, simpatía, templanza, equilibrio, todo eso y mucho más puede verse reflejado en lo que suceda en el palco, en los banquillos, en las gradas y en el césped y todo el mundo en todos los continentes lo va a ver.

• Y por último después de la contienda, la aceptación del resultado y el tratamiento de la victoria y de la derrota y su digestión como un ejercicio más de referencia para el mundo.

No sé cuál será el resultado, a mí me gustaría uno, y es que cuando todos los que hayan visto el partido lo recuerden y hablen de él, digan “qué partido tan impresionante, el juego fue maravilloso pero el comportamiento de todos ha sido ejemplar y eso es lo más importante”. Que todo el mundo mire con sana envidia a nuestro país, en dónde dos de los más grandes equipos del mundo compiten ejemplarmente por ser el mejor de ese día o de ese año.

Todo lo demás, es…

Y si se cumple todo eso, a mí me gustaría algo más, que gane el mejor pero lo siento, espero que el mejor sea el Real Madrid.

miércoles, 7 de abril de 2010

El método Butler

En las películas de Hollywood es raro que no haya final feliz. Y más en las de deportes. En la clásica historia de David contra Goliath, el héroe de la Cenicienta siempre encesta el último tiro (Hoosiers), conecta el batazo para home run ganador (El Mejor), lanza un pase prodigioso para un antológico touchdown (Jerry McGuire) o mete un gol con una chilena prodigiosa (Evasión o victoria). La mayoría de las veces todo sucede a cámara lenta, con música y hasta con focos estallando como fuegos artificiales.


Esta vez, el cuento de la cenicienta no tuvo el final feliz deseado por todo. Aunque lo rozó. El tiro ganador para tumbar al todopoderoso y favorito estuvo a punto de entrar: el tiro voló casi desde el centro del campo, sonó la bocina y en pleno prime time televisivo y 70.930 espectadores mirando, el balón golpeó el tablero, luego el aro... y se salió. (video)

Ahí se acabó el cuento de la Universidad de Butler y Duke sumó su cuarto título de la mano de su técnico Mike Krzyzewski, que desde 2006 compatibiliza su cargo con el de seleccionador nacional absoluto. De haber entrado ese tiro, la leyenda de Butler se habría convertido en una de las mayores gestas deportivas de la historia del deporte estadounidense.

No entró. Se quedó a un paso de la gesta, pero ha sido un ejemplo a seguir. Butler es una pequeña universidad de apenas 4.000 estudiantes que vive a la sombra de las grandes del estado como Indiana, Indiana St, Purdue o Notre Dame. Hasta ahora solo se la conocía porque en su pabellón jugaba en la película de Hoosiers el equipo entrenado por Gene Hackman. Esa mítica película está inspirada en la gesta del instituo de Milan High, que en 1954 conquista el título viniendo de la nada. En la ficción, Jimmy Chitwood anota el último tiro y la cenicienta tiene un final feliz.

Todos esperaban una secuela de Hoosiers pero en la realidad con Butler, pero Hayward no pudo hacer de Chitwood pare deleite de Mike Krzyzewski, que sumó su cuarto título sudando mucho y tras una controvertida decisión técnica impropia de alguien que se supone que es un gurú, aunque en la retina siguen las explicaciones que dio cuando EE.UU. perdió en el Mundial de Japón la semifinal ante Grecia: "El 4 es muy bueno, el 8 también, el 15 muy alto...". No se sabía ni los nombres.

Ante Butler, la jugada le salió bien, pero estuvo a punto de ser otra víctima de la cenicienta, que en su camino al título sumaba 25 victorias consecutivas y se cargó en los playoffs a tres gigantes favoritos como Syracuse, Kansas State y los Spartans de Michigan State.

El sueño se truncó en la final. Pero Butler demostró que sin una gran estrella y un entrenador treintañero que aparcó su prometedora carrera en la industria farmaceutica se puede llegar lejos. ¿La receta? Trabajo en equipo, confianza, esfuerzo y sacrificio con identidad y sello propio. Lo comentaba antes de la final Ronald Nored, base de los Bulldogs de Butler: "El sueño de cualquier jugador es anotar el tiro ganador en la gran final. Nosotros lo que queremos es ser el que defiende al rival que tira ese gran tiro y hacer que no entre".

Ese es en definitiva el método Butler.

martes, 9 de marzo de 2010

Me gusta "La Roja"


Estoy seguro que en estos momentos en nuestro país, es fácil compartir este pensamiento, pero creo que en general también en todo el mundo por todos aquellos que amamos el fútbol.
Una vez más, el miércoles pasado volví a tener esa sensación de “sentirme bien”, viendo jugar al fútbol. Sé que hubo fases en el partido contra Francia en las que pensé que podríamos estar apartándonos de esa forma de hacer fútbol total, a la que nos está acostumbrando nuestra selección. Es muy atractivo verles tocar, pero por momentos se olvidaron que el objetivo del fútbol debe empujar a los jugadores a tirar a puerta y eso parecía relegado en algunos tramos del partido.
Hoy no voy a hablar de ese partido contra Francia, hoy quiero hablar de Vicente del Bosque. Es verdad que la base de este equipo la hizo Luis, entrenador que para mí merece todos los respetos del mundo del fútbol, pero creo que es Vicente del Bosque el que les ha hecho disfrutar de la selección. Pero hay algo, que es aún más importante, y es que desde que Vicente se incorporó como entrenador, en cuanto a resultados, sus cifras son inmejorables, teniendo en cuenta que Luis había dejado el listón muy alto y además la selección es una balsa de paz y armonía, y así lo dicen todos los agentes que la rodean.

Del Bosque es un buen entrenador. Sin duda a los profesionales hay que medirles por resultados y Vicente los tiene, pero pienso que hay que tener en consideración no solamente el resultado, sino también los comportamientos y con Del Bosque ya se sabe que los comportamientos que nos vamos a encontrar, son en todo momento razonables, humanos, desprovistos de tensión, amables, serios, comprometidos, ejemplares, porque la mayoría de las personas que le conocen bien, afirman, que la cualidad más importante suya es que antes que entrenador, es persona, una gran persona.

En el mundo que hemos construido, que importante es encontrarnos con líderes que llevan como bandera su comportamiento humano. Ser persona es sin duda para muchos, el principal valor que debería tener un líder, sería condición necesaria sin lugar a duda. Algunos dirán que para un líder eso no es suficiente, y yo lo comparto, está bien no es suficiente, pero es necesario, ya que con esa base construir otro tipo de competencias, comportamientos, características y habilidades que hagan que el profesional se convierta en el líder al que todos seguiríamos, es mucho más fácil.

Me gusta ver jugar a la Roja de Vicente del Bosque, la Roja en la que juegan muchachos de todas las partes de nuestro país, que tienen una única misión, ganar, jugando bien y por ello haciéndonos felices a los demás. Me gusta verla jugar en armonía, dónde parece que no tienen lugar los egos desmesurados, dónde la alegría domina, dónde se pueden conseguir grandes logros porque se trabaja en equipo, dónde el líder sabe comprender los diferentes momentos, buenos y malos y hacernos entender a todos, repito, a todos, haciéndonos soñar que podemos ser tan buenos y eficientes como los mejores.

Ojalá Vicente que tengas esa suerte, que el mundo del fútbol te la conceda y nos hagas campeones del mundo, pasando a la historia de los grandes entre los grandes, tu modelo es saludable para nuestra sociedad.
Me gusta la roja… y admiro el comportamiento de su líder.

jueves, 14 de enero de 2010

Lo que la victoria esconde


Estaba claro que repetir lo irrepetible era complicado y los que le tenían ganas a Guardiola –por su éxito meteórico, liderazgo, discurso, por no conceder entrevistas etc-
no han desperdiciado la eliminación copera ante el Sevilla para criticarle. Se le ha señalado como el culpable por la derrota de la ida, por no haber puesto al once de gala. De haber sido al revés, es decir, victoria mínima en la ida y haber sacado un equipo suplente en la vuelta como prueba de soberbia, entendería las críticas tras la eliminación. Pero no ahora, ya que Guardiola ha sido fiel ha su estilo en todo momento.


Ahora, resulta que esta derrota es síntoma inequívoco de que el Barça está en crisis. ¿Y el Sevilla? ¿Es ahora intratable cuando hace jornadas que en Liga no carbura y hasta se especulaba con la destitución del entrenador en caso de caer en Copa? Una vez más es evidente que la distancia que separa el éxito del fracaso es una finísima línea, llamada cortoplacismo.
A Guardiola se le ha criticado que no sacó el once de gala en la ida y que fueron demasiadas concesiones. ¿Aguanta el once de gala jugando todo el año sin descansar? Pese a los 6 títulos, se ha apuntado que la plantilla azulgrana es corta. De ahí las rotaciones. Hay que buscar minutos a los que menos juegan para que puedan estar en condiciones de estar al máximo nivel cuando se les necesite. De lo contrario, no van a salir de la nada al máximo, digo yo.


La victoria, en numerosas ocasiones, es perjudicial ya que esconde defectos. La derrota, sinónimos de fracaso, en numerosas ocasiones, puede convertirse en algo positivo. Recuerdo que en las concentraciones de la selección de baloncesto, cuando todo iba rodado en los amistosos y solo se sumaban victorias, Alberto Herreros, que ya desempeñaba el rol del veterano en un grupo donde predominaban los juniors de oro, me decía que prefería llegar al torneo de turno (Europeo, Mundial, Juegos) con alguna derrota. "Quiero ver cómo reacciona el grupo, cómo se sobrepone, cómo se reagrupa y cómo sale adelante", decía. Quería ver cómo se reconvertía una mala experiencia en algo positivo. Hacerlo durante el torneo era casi imposible.
Algo parecido sucedió en el pasado Europeo de Polonia. España barrió en la preparación, encajó una durísima derrota ante Lituania antes del Torneo y empezó perdiendo con Serbia. El grupo, ya experto y veterano, no se descompuso pese a las dudas que atravesaron y salió adelante. Hasta ganar el oro. "Mejor que nos pase ahora esta derrota en el primer partido cuando tiene solución que en los cruces de cuartos, semis o final", razonaba el grupo.


Ettore Messina, coleccionista de Final Fours y que pasa por ser una de las grandes vacas sagradas de los banquillos europeos, dejaba hace unos días una interesante reflexión. Tras un inmaculado arranque liguero de 11-0, el Real Madrid encajaba dos derrotas seguidas ante dos débiles rivales Prokom Polaco y Obradoiro, ganaba al campeón de Europa –Panathinaikos- y perdía consecutivamente ante Baskonia, Barça y Estudiantes: 5 derrotas en 6 partidos. La crisis/bache era evidente. El técnico italiano era categórico: "Más que esta racha de derrotas, me ha sorprendido más el arranque que tuvimos". La crisis había coincidido con las lesiones de Llull, Reyes, Van den Spiegel y otras puntuales como Vidal, Hansen o Bullock. Si a esto se le añade que el proyecto nacía de cero con nuevo banquillos, directiva y hasta ocho jugadores nuevos (Prigioni, Kaukenas, Vidal, Hansen, Dasic, Velickovic, Lavrinovic, Garbajosa), ciertamente no era lógico lo que había pasado al inicio. Tampoco tanta derrota junta. El caso es que ni el entrenador ni la directiva dieron por buena la racha inicial. Sí era positivo sumar victorias teniendo en cuenta que todo era nuevo, pero vieron más allá: se siguió buscando refuerzos en el mercado –llega Marko Jaric, que merece un capítulo aparte y ahora Ante Tomic-, trabajando a varios meses vista y se comprobó la importancia de varios jugadores que no iban a tener al principio tanto pese específico.
Ahora, se verá si el Barça, tras encajar el primer revés de la era Guardiola, está preparado para salir, para reaccionar. Y ahora, sin el viento tan a favor, se podrá ver si Guardiola sigue fiel a su estilo de ir implementando jugadores jóvenes de la cantera. Hasta ahora, al Barça le ha ido todo de frente. No ha sido casualidad y si más una causalidad -algunos argumentarán ciertas ayudas- que les ha llevado al éxito, eso que según Xavi Pascual, técnico del Barça de Basket, "no es más que una cima de fracasos".

jueves, 10 de diciembre de 2009

Balón de Oro al futbolista desconocido


Hemos creado un mundo en el que sólo tiene cabida el éxito, todo está dispuesto para que el mecanismo que alimentamos indefinidamente nos haga ir cada vez más rápidos por un camino que sabemos, o por lo menos así lo creo yo, que conduce a destinos que tienen muy mala pinta.

La situación mundial que estamos viviendo en la actualidad tiene paralizado a 3/4 partes del mundo, a los que no tiene posibilidades, y totalmente desconcertado al otro cuarto, los que las tienen, pero tienen demasiado miedo a perder sus privilegios y se han atrincherado en sus cuarteles de invierno.

Pues bien, esto que nos ha sucedido, no tiene sus orígenes en una crisis inmobiliaria, financiera o de materias primas, ni está fundada en los desastres de una guerra mundial devastadora, tiene sus orígenes en una crisis de valores, de principios, de fundamentos y por supuesto, también en una crisis de líderes de talla que puedan ser los referentes con los que construir un futuro diferente y sólido.

Esto evidentemente contagia a todos los ámbitos de la vida, incluido al mundo del deporte, y muy especialmente al fútbol que es el más extendido de todos.

Una vez leí que existen en el mundo más de 250 millones de fichas federativas de personas que practican este deporte de modo “oficial”. Seguramente esta cifra se multiplicaría por cuatro si tenemos en cuenta todos aquellos que lo practican de manera informal en miles de descampados, en miles de calles, en miles de colegios,… Aún así estoy seguro que las 100 personas que más saben de fútbol en todo el mundo, sólo conocen a unos pocos miles, y de esos pocos tan sólo uno, una vez al año, alcanza el deseado premio del Balón de Oro.

Es decir cientos de millones de practicantes, unos pocos miles conocidos y sólo unas decenas pasan a la historia contada del fútbol mundial… como sucede con la vida misma, millones se esfuerzan durante toda la vida, unos pocos gozan de todo tipo de privilegios y tan sólo a alguno, el mundo le rinde toda su admiración. Otra vez, la medida del éxito vuelve a ser el reconocimiento, la riqueza, el poder…

Mi reflexión de hoy, puede que influida por los preparativos navideños, es la siguiente: Ser capaz de vivir haciendo lo que te gusta… ¿No es un gran éxito?

Es estupendo que te den el Balón de Oro. Pero lo verdaderamente maravilloso son todos los demás que hacen con su trabajo, con sus ilusiones, con su esfuerzo, aún sabiendo que nunca serán ni ricos ni famosos, que este deporte tenga la importancia que tiene.

Por eso hoy quiero pensar en los millones de futbolistas no conocidos, no recordados, ellos son al fútbol lo que la mayoría de los ciudadanos somos a la vida, los que la hacemos posible.

Hay vida fuera del éxito material, hay vida en lo cotidiano, en lo normal, en lo sencillo, en los partidos que vemos de nuestros hijos, en los partidos jugados con una pelota de trapo en el tercer mundo, en los partidos de las llamadas clases inferiores, en los de las personas invidentes, en los que juegan los amigos por la noche, en su ilusión, en sus miradas, en sus risas, en su compañerismo auténtico…

Por eso aunque hay que darle la enhorabuena a Messi por su Balón de Oro, hoy, tan sólo por esta vez, quiero felicitar y hacer un pequeño pero sincero homenaje a todo los que alguna vez habéis jugado de una u otra forma al fútbol, a los habéis reído y llorado, a los que habéis hecho amigos para siempre, a los que habéis dado una patada a un balón por el mero hecho de disfrutar la vida un poco más. A todos vosotros, a todos nosotros, a todos los futbolistas desconocidos mi Balón de Oro personal.

Gracias por existir, y espero que al menos cuando jugabais al fútbol, fueseis felices.

lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Fútbol y negocio? Sí, gracias

Ayer domingo, con ocasión del Barça-Madrid, fue la primera vez que un partido de fútbol se podía seguir en las pantallas gigantes de cine (8 euros/adultos y 6 euros/niños) dando lugar a "otra forma de ver" el deporte rey con imágenes de alta calidad aunque sin locución pero dando protagonismo al sonido ambiente del estadio que permite apreciar hasta el golpeo del balón. 51 salas de cine en 20 ciudades españolas dieron esta posibilidad para que acudiesen más de 16.000 personas (se agotaron todas las butacas), lo que dan como resultado unos 128.000 euros de recaudación.

Desde mi punto de vista, creo que este "océano azul" (siguiendo al profesor coreano del INSEAD, Chan Kim) de Mediapro tiene grandes posibilidades de futuro, así como los servicios y productos complementarios que se puedan desarrollar y que seguro que ya tienen a la espera de ser testados.

Pero el tema concreto que quiero abordar en este post es que en muchas ocasiones, distintos periodistas me han hecho la misma pregunta: "¿No se ha convertido el fútbol en un negocio?". En los medios de comunicación suele aparecer cada cierto tiempo el siguiente titular: "¿Fútbol o negocio?"

Con frecuencia la palabra "negocio" tiene connotaciones negativas cuando gracias a los "negocios" se desarrollan los países y tienen trabajo miles de ciudadanos. De hecho, si estamos en "crisis" es porque no hay "negocio", es decir, no hay actividad económica que hace que el consumo se anime incentivando la inversión y el empleo.

Daré sólo algunos datos:

- El fútbol genera para la economía 9.000 millones de euros entre efectos directos (taquilla, camisetas, publicidad...) e indirectos (hoteles, aviones, restaurantes...). ¿Saben Vds. lo que supuso ayer un Barça-Madrid para los bares? Si un día normal se piden 4 barriles de cerveza por local, en un partido como el de ayer suelen ser entre 8 y 10.

- El club blaugrana puso en taquilla cerca de 17.000 localidades (el resto son de abonados) cuyo precio oscilaba entre 75 euros y 225 euros. Echen cuentas. Además, la compañía Serhs Alimentació que se encarga de la explotación de los 125 puntos de venta de comida del estadio, estimó una facturación de 170.000 euros.

- El Estado gracias al balón ingresa entre impuestos (IS, IRPF, IVA) y cotizaciones a la seguridad social 1.000 millones de euros.

- Sólo la quiniela supone 500 millones de euros al año, unos 13 millones de euros por jornada, además de ser la gran ilusión de la semana para mucha gente cuya economía doméstica no es boyante.

- Las apuestas on line representan 800 millones de euros anuales, de las cuales el 70% las concentran el deporte rey.

- Si tuviésemos en cuenta lo que genera el fútbol en el mundo y considerásemos al balompié un país, sería la 17ª economía del mundo.

¿Son estos datos un problema?

Habitualmente tendemos a simplificar la realidad porque simplificar la realidad nos ayuda a entenderla, aunque sea falsa. ¿No podemos hablar con más naturalidad de fútbol y negocio? ¿No es también un negocio la alimentación (bien básico), la farmacia (salud, lo más importante), el transporte, etc, etc y nadie dice nada? ¿No pueden ser fútbol y negocio partners complementarios en lugar de sustitutivos? ¿No pueden convivir pacíficamente?

El fútbol ayuda (y mucho) a la economía de un país y da de comer a más de 85.000 personas. Pero no es sólo eso sino también otras muchas cosas que a menudo pasan desapercibidas. El fútbol es también un:

- Fenómeno solidario: es la mayor caja de resonancia que existe. Su capacidad y rapidez de convocatoria es inigualable. Ha prestado su ayuda a todo tipo de causas: contra la pobreza, la guerra, la violencia de género, los accidentes de tráfico, las catástrofes naturales... Pregunten a quienes han ido a países del tercer mundo con fundaciones de clubes y les contarán de la labor inconmensurable del balón.

- Fenómeno educativo: el fútbol enseña muchas cosas como dijimos en otro post; entre otras cosas, el trabajo en equipo, la solidaridad, la generosidad, el fair play, la aceptación de la derrota, el esfuerzo... Ni más ni menos que un Premio Nobel de literatura, Albert Camus, dijo: "Porque después de muchas y variadas experiencias, lo que más sé acerca de la moral y las obligaciones del hombre se lo debo al fútbol.

- Fenómeno social: cumple muy bien necesidades que están presentes en todo ser humano como: la necesidad de grupo (no hay otro tan sólido; entre los aficionados conviven hombres y mujeres, niños y adultos, gente de izquierdas y derechas, de alto y bajo nivel económico...), la necesidad de socialización (de compartir, vivir, hablar, charlar, disfrutar), la necesidad de desatascar tensiones (en un estadio se puede chillar, gritar, cantar... incluso encorbatado) o la necesidad de logro (los clubes son instituciones de gran reconocimiento en el ámbito local, nacional e internacional y ser parte de ellas produce gran ilusión y satisfacción).

- Fenómeno cultural: ya que ha sido fuente de inspiración de muchos artistas de todas las disciplinas: cine, literatura, pintura, escultura, música... La cinta "Días de fútbol" con Fernando Tejero como principal protagonista recaudó en 2003 más de 10 millones de euros y 2.350.000 espectadores pasaron por taquilla.

Cuidemos el fútbol porque su aportación en todos los ámbitos es indiscutible. ¿Que tiene algunos aspectos negativos? Seguramente, como todo, pero los positivos superan ampliamente a las aristas menos amables.

* Más información en "Fútbol: Fenómeno de Fenómenos": http://www.fenomenodefenomenos.com/.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Lecciones del Europeo de Baloncesto

El pasado domingo finalizó el campeonato europeo de basket celebrado en Polonia donde la selección española se alzó con la medalla de oro después de derrotar en la final a los serbios por 85-63.

Pero, ¿qué lecciones nos ha dejado el certamen? Apunto sólo algunas:

Toda travesía atraviesa por momentos complicados. Es ley de vida. Ninguna biografía, ni en lo personal ni en lo profesional, es una línea recta. Más bien sucede todo lo contrario, cualquier meta que merezca la pena está plagada de obstáculos que hay que sortear. Si las cosas fuesen tan fáciles de conseguir como algunos piensan cualquier persona lograría lo que desease.

Resistencia emocional. Una de las cualidades que mejor define a las personalidades que llegan más alto es la capacidad para soportar el dolor. Según un estudio internacional sobre liderazgo con directivos de referencia, casi todos suelen ser personas que en su juventud (a partir de los 14 años) han tenido problemas muy graves de los que han salido adelante con mucho sacrificio. Lo decía Camilo José Cela: "Quien resiste, vence".

Gestión de las críticas. Me viene a la memoria las palabras de Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, a colación de esta cuestión: "Con frecuencia tomo una decisión sabiendo que seré criticado, pero con la seguridad de que saldré victorioso. Un líder debe tener la suficiente confianza para pensar que demostrará que ha sabido tomar la decisión adecuada. Aunque hay que ser humilde, se debe aceptar que, por el momento, la razón por la que eres tú y no esas personas quienes toman la decisión es que tú estás al mando y ellos no. No le haces ningún bien a nadie si, al igual que Hamlet, no eres capaz de soportar el peso de las convicciones". Así de simple. Hagas lo que hagas te van a criticar, y si no haces nada también, porque algo deberías haber hecho.

La importancia del equipo. Que se sustenta en tres aspectos: objetivos claros, complementariedad de sus miembros y mucha unión. Los tres son importantes pero el más difícil de suplir es el último. Cuando en un equipo cada uno sólo mira por lo suyo ese proyecto está condenado al fracaso. La práctica de la generosidad y la humildad son fundamentales para no poner en peligro esa unión tan imprescindible. Es uno de los secretos del conjunto español.

Cualquier resultado es la consecuencia de un trabajo previo. Nada se consigue de un día para otro, todo tarda en llegar. Entre la siembra y la siega hay periodos de sequía y malas cosechas. El jugador del Memphis Grizzlies, Marc Gasol, no se olvido de ello: "Estoy muy contento por este nuevo éxito, aunque debemos acordarnos de generaciones anteriores con jugadores como Alberto Herreros, Alfonso Reyes o Carlos Jiménez para entender los que estamos consiguiendo. Es un trabajo que viene de muy lejos".

Rectificar es de sabios. Durante el campeonato hubo declaraciones poco afortunadas de algún jugador, pero su humildad para comerse el orgullo y rectificar, le dignifica. Fallar, fallamos todos, la diferencia es que unos saben reconocer sus errores y otros no, algo que a la larga daña mucho la convivencia.

El éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano. El otro día en mi blog personal escribía un post donde me hacía eco de unas palabras del pensador Fernández Aguado: "De vez en cuando, un fracaso sirve para filtrar a los amigos de los meramente interesados. No es fácil diferenciar cuando se está en la cúspide, pero sencillísimo hacerlo en el fracaso. ¡Cuántos y cuántas parecen buenas y amigables personas mientras las cosas van bien para tornarse desagradecidas en los periodos de fracaso. Esa lección antropológica sólo se aprende en la práctica, ningún máster puede transmitirla...". Cuando todo son parabienes muchos se enorgullecen de ser españoles, pero en cuanto las cosas se tuercen un poco miran para otro lado. Sucedió durante los primeros compases del Europeo.

Hasta que no pasa el rabo todo es toro. Un dicho muy taurino que bien se podría aplicar a lo sucedido en Polonia. Muchos dictaron sentencia antes de tiempo y los resultados les quitaron la razón. Lo comentamos en el post de "Respeto" escrito por José Ignacio Rivero: "Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla".

Estoy seguro que los expertos en basket de este blog (Lolo, Eduardo y Eugenio) podrán aportar otras muchas lecciones interesantes..

lunes, 7 de septiembre de 2009

Nadal vs Scariolo


Nadal está poco a poco tratando de volver a por sus fueros. Tras dos meses y medio en el dique seco provocados por su lesión en ambas rodillas, Rafa perdió el número uno en el ranking ATP. Sólo una lesión pudo pararle. Ahora se enfrenta de nuevo a un gran slam en el abierto de Estados Unidos después de ser cuartofinalista en Montreal y semifinalista en Cincinnati. A cualquier mortal tras esa lesión le surgirían dudas sobre sus límites, pero Rafa está por encima de los demás “El deporte es una ilusión, un esfuerzo extra siempre. Uno no sabe nunca dónde está el límite, nunca se sabe cuándo va a volver a ganar ni cuándo parará de hacerlo. Esto es dar siempre el máximo y estar preparado. Sobre todo, para que, cuando venga, la inspiración te pille con buena actitud y trabajando.” Ha declarado tras el partido contra Almagro. Un actitud envidiable que mantiene a las duras y a las maduras, y que sin duda le llevará de nuevo a lo más alto del tenis mundial.

Por otro lado los de Scariolo, un gran equipo al que admiro profundamente, y al que tuve ocasión de conocer en profundidad cuando escribí con Eduardo Schell el libro Basuketoboru. Un grupo excepcional, formado por grandes jugadores, con la cabeza muy bien amueblada y que con su joven edad nos pueden enseñar mucho a todos. Pero aparece una duda tras la abultada derrota de la Selección con Lituania (94-72), su primer amistoso fuera de casa ¿Está España preparada para sufrir? Los nuestros son unos ganadores natos, desbordan calidad y son un verdadero equipo, pero ¿Están preparados para un europeo mucho más duro que el de Madrid, con un público en contra y unos árbitros caseros?
Siempre decimos que hay que aprender de los errores, Eduardo Schell hizo esta reflexión en su post “Los fracasos necesarios”. Decimos que es muy difícil aprender de los éxitos porque nos solemos dejar embriagar por ellos. Pero recientemente unos investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts han realizado un experimento en el que han demostrado que el cerebro aprende más de más de los éxitos que de los fracasos.

Victor Frankl decía en su libro “El hombre en busca de sentido” que lo único que nos pertenece, porque nadie nos puede quitar, es nuestra actitud. En unos momentos tan complicados económicamente como los actuales, ¿Qué actitud tienen los profesionales de nuestras organizaciones? ¿Saben superarse y dar ese esfuerzo extra como Rafa Nadal o los éxitos de la mayor bonanza de nuestro país nos hacen dudar sobre cómo van afrontar este reto, como el equipo de Scariolo?

lunes, 15 de junio de 2009

Pardeza: La adaptabilidad como respuesta


Recuerdo la primera vez que fui consciente de la existencia de Miguel Pardeza. Creo que se trataba de algo así como una noticia breve en la revista Don Balón. Casi seguro que era verano, porque aquella era la época del año en que mi padre me compraba esta publicación con el propósito de que, al menos por un rato, la paz llegara a una de esas casas de vacaciones del inicio de los años ochenta. El caso es que, en una de las páginas en blanco y negro había una foto y un texto breve. Me llamó la atención y me quedé con el nombre. Algunos meses después, el artículo publicado en el diario EL PAÍS ‘Amancio y la “Quinta del Buitre”’ de Julio César Iglesias cambió la historia de Pardeza y de cuatro de sus compañeros (Míchel, Sanchís, Butragueño y Martín Vázquez).
Desde aquel día de estío, Pardeza siempre me fue cercano. Quizá porque le asumía como mi “descubrimiento”. O porque jugaba de maravilla. O porque parecía que a nadie le importara aquel jugador pequeño y delicado, pero rápido y astuto. O puede que porque se tuvo que marchar del Real Madrid rumbo a Zaragoza. O qué sé yo… La cuestión es que siempre me ha sido simpático.
Cuando colgó las botas, allá por 1998 es posible que ya hubiera enterrado en mi mente la noticia breve de Don Balón, pero no la cercanía al personaje. Y la cuestión es que, por motivos profesionales, tuve cierta relación varios años después con Miguel Pardeza. Gracias a ello, descubrí que, además de un gran jugador, era un articulista elegante y de buen gramaje, y también una persona juiciosa, reflexiva y confiable.
Miguel Pardeza se me presenta como un hombre esencialmente culto. Sin citas artificiosas. Alejado de los eruditos a la violeta, de la charlatanería y del simplismo. Y, por si fuera poco, estas cualidades tan infrecuentes, empapan su prosa y su discurso.
En esta última semana he tenido la oportunidad de ver en la TV, más concretamente en Libertad Digital TV, una entrevista en profundidad con Pardeza, a la sazón nuevo Director Deportivo del Real Madrid. El entrevistador le preguntó por los retos del nuevo cargo.
- “En primer lugar, encajar” – respondió Miguel Pardeza.
Y esta respuesta plena de seguridad, resulta ser el paradigma de la adaptabilidad. Así, en esta flexibilidad se vislumbra la humildad para adaptar nuestro comportamiento a un entorno establecido y la capacidad para superar los frenos al cambio que supone todo nuevo reto profesional. Y en suma, ser capaz de articular la competencia de adaptabilidad emocional, que, entre otras, caracteriza a los gestores emocionalmente inteligentes, como señala Goleman.
Pero esta competencia no es común. Todos conocemos casos de gestores autoritarios y cerriles (y en muchos casos y, por desgracia, exitosos…), ignorantes de los deseos y necesidades de sus subordinados y ajenos al entorno empresarial y económico. Este modelo de gestión cohabita con el de los gestores que, atendiendo a un libro de reciente publicación, construyen organizaciones flexibles, vertebradas en torno a procesos adaptativos.
Deseo todos los éxitos a Miguel Pardeza, pero, sobre todo, espero que pueda mantener su aproximación, y que, con el tiempo, dejemos todos de confundir la audacia con la obstinación.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Agassi: una historia de grandeza y humildad


El otro día un (gran) amigo me regaló una camiseta dedicada a uno de los deportistas a los que más aprecio. En ella, unos pocos datos resumían una carrera: 3 cortes de pelo, 2.537 pares de calcetines, 14.192 cordajes, 8 Grand Slam… Se trataba de Andre Agassi.
Andre es hijo de un emigrante iraní de origen armenio (su verdadero apellido es Agassian). Para todos los que nos gusta el tenis, Agassi fue un descubrimiento. A mí me impactó allá por 1987. En aquel tiempo en el que McEnroe ya no dominaba la era post-Borg, Iván Lendl era el indiscutible número uno del tenis mundial (sobre todo, tras la final de Roland Garros de 1984…). Sí, Wilander, Becker y Edberg le disputaban su cetro, pero Lendl imponía un estilo. El precioso revés a una mano, la derecha contundente, las muñequeras largas, la raqueta Adidas, el polo de rombos, sus caprichosas pero oportunas pestañas… Sin embargo, aquel hombre impasible no conectaba con el gran público (al menos no conmigo). Y los demás, tampoco. McEnroe resultaba antipático, Edberg, era elegante pero soso, algo así como Wilander, y Becker… pues, no sé. Connors, cuyo encanto resistía desde los tiempos de Borg, ya estaba en franca retirada. Cash lo tenía casi todo, pero era inconstante. Un día como cualquier otro, apareció Agassi. La melena, la ropa, la actitud, las mujeres que le rodeaban… La derecha perfecta, el resto fulgurante, el revés a dos manos, la no-volea… Todo tenía su gracia. Y además, ganaba. Todos le imitamos (en lo que pudimos).
Agassi número uno de la ATP, ganó todos los grand slam (el último tenista hasta hoy en conseguir esta marca) hasta sumar ocho títulos y llegó a siete finales más. Fue campeón olímpico en Atlanta (ganando a aquel Sergi Bruguera tan extraordinario en tres sets), conquistó 17 master series y otros 33 títulos ATP.
Todo le iba bien a Andre hasta 1997, año en el que una lesión de muñeca le llevó al puesto 141 del ranking (en la actualidad los jugadores que sufren lesiones conservan su ranking durante la convalecencia). Y tuvo que volver a empezar. De cero. Jugando Challengers (competiciones de menor presupuesto que los torneos ATP) y solicitando invitaciones para los torneos. Arañando puestos. Llamando a muchas puertas. Añadiendo la humildad a sus virtudes.
Y el caso es que entonces, quizá porque yo mismo había madurado, su figura me pareció aún más relevante. Continuó jugando hasta 2006, ganando desde su lesión más de 35 torneos, entre ellos, 5 grand slam.
Para muchos es difícil volver a empezar. Sin embargo, la determinación en los objetivos es una guía de incalculable valor. En estos tiempos en los que la volatilidad de la economía supone una tendencia, son multitud las organizaciones que se enfrentan a cambios dramáticos. En algunas, los procesos de downsizing exigen una redistribución de funciones que eliminan privilegios de sus empleados. En otras, el necesario reposicionamiento obliga a los directivos a lanzarse a la calle en busca de nuevos clientes y modelos de negocio… y quizá estos sean los casos menos dolorosos.
En un mundo donde la humildad suele ser considerada un signo de debilidad, es posible que muchos deban replantearse ahora su posición al respecto. Pero, sobre todo, no olvidarse de su importancia cuando la tendencia cambie. Puede que esta fuera la verdadera lección para Agassi.

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