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lunes, 21 de marzo de 2011

Entrevista a Gaizka Mendieta

Gaizka Mendieta (Bilbao, 1974) es uno de los futbolistas españoles de referencia de la década de los 90, sobre todo, por su etapa en el Valencia CF (1992-2001) con el que llegó a ganar una Copa del Rey (1999) –marcando en la final el mejor gol de su carrera– y una Supercopa de España (1999), además de disputar dos finales de Champions League (2000 y 2001), siendo en ambas ediciones elegido mejor mediocampista de la competición.

Del club valenciano pasó al Lazio en un fichaje histórico de 48 millones de euros -el más alto por un futbolista español hasta el reciente fichaje de Fernando Torres por el Chelsea- después de rechazar una oferta del Real Madrid. En Il Calcio no tuvo mucha suerte, donde apenas jugó 13 partidos. De vuelta a España y tras jugar un año en el FC Barcelona a las órdenes de Van Gaal, emigró al fútbol inglés, al Middlesbrough FC, un club modesto con aspiraciones en el que permaneció de 2003 a 2008. En su primera temporada disputó 31 partidos y ganó la Curling Cup (2004), lo que le permitió al club disputar la UEFA al año siguiente, llegando a la final que perdería contra el Sevilla.

Con la selección nacional, Mendieta jugó alrededor de 40 partidos y disputó la Eurocopa de 2000 y el Mundial de 2002. Hoy, desde Inglaterra, donde vive actualmente, tiene la amabilidad de atender a Aprende del Deporte para charlar sobre el fútbol y la vida.

"Un entrenador se gana la autoridad con honestidad"

FRANCISCO ALCAIDE. Para empezar Gaizka, ¿qué cambios ha experimentado el fútbol en el juego en la última década y hacia dónde se dirige?
GAIZKA MENDIETA. Creo que el aspecto físico es cada vez más importante. Por supuesto la calidad técnica es imprescindible pero siempre acompañada de la condición física. En mi opinión, una buena planificación en la que se sepa administrar a los jugadores durante todo la temporada es vital. La combinación de ambas facetas es ideal; hoy día los futbolistas se han convertido en atletas.

F. A.: Has jugado en España, Inglaterra e Italia. ¿Qué diferencias existen hoy entre el fútbol inglés y el español, tanto dentro del terreno de juego como fuera del mismo?
G. M.: Creo que cada vez menos, aunque lógicamente hay aspectos culturales que afortunadamente no van a cambiar. El fútbol ingles ha sufrido cambios, en mi opinión para bien, sobre todo en cuanto a la preparación de los partidos, en la manera de entrenar, en la manera de jugar pero aun con todo han conseguido mantener la esencia de su fútbol, su forma de entenderlo que es algo que el fútbol ingles nunca debería perder y que lo hace tan atractivo. Los partidos son de tú a tú, abiertos hasta el último segundo en el que el ataque y la verticalidad priman por encima de todo. En España, los partidos se temporizan más o bien con la posesión del balón o sin él. Aun así para mi son estos dos países son los que mejor fútbol practican, tanto para el espectador como para el futbolista.

F. A.: ¿Y con Italia?
G. M.: En Italia el aspecto fisico-tactico es muy importante, donde a veces llega a tener demasiada presencia y hace que los partidos en ocasiones sean menos vistosos.

F. A.: ¿Cuáles son las principales lecciones te ha enseñado el fútbol?
G. M.: El fútbol te enseña muchas cosas, vives buenas y malas experiencias y de todas ellas se aprende. Y creo que el deporte en general. En el caso del fútbol te enseña principalmente a ser respetuoso, tolerante, a ser persona además de futbolista. Afortunadamente hoy en día el fútbol necesita de personas ademas de buenos futbolistas, ya que los jugadores son el ejemplo y el espejo en el que se miran muchos niños y creo que es una responsabilidad que los futbolistas hoy en día asumen.

F. A.: Una vez José Antonio Camacho decía: “Cuando un entrenador entra en un vestuario los jugadores dicen: éste manda o éste no pinta nada”. ¿Cómo se gana uno la autoridad en un vestuario?
G. M.: Con honestidad. Creo que si preguntas a los futbolistas todos quieren que se les diga la verdad, quieren un entrenador que te hable y que te sepa explicar qué es lo que tienes que hacer para jugar o para entrar en el equipo si no lo estás. Por supuesto, hay decisiones que no a todos gustan pero al final sabes que es por el bien del grupo, y por eso mismo todos deberían entenderlo. Ahí es donde el cuerpo técnico debe cumplir su papel para tener a todo el mundo motivado, cosa que no es fácil con una plantilla de un equipo de fútbol.

F. A.: Nuestra experiencia nos dice que uno de los grandes enemigos de los equipos son los egos, sobre todo allí donde se acumula mucho talento excepcional. ¿Cómo viven los jugadores considerados "normales" la presencia de otros considerados "estrellas" en un equipo?
G. M.: Cada uno debería de saber cuál es su rol en el equipo; hay jugadores que juegan siempre, otros que juegan casi siempre, otros que juegan en algunas ocasiones... pero aunque suene a tópico, es una verdad contrastada: todos los jugadores son igual de importantes, ya que la exigencia del fútbol hoy en dia requiere de la totalidad de la plantilla a lo largo de una temporada. Y de nuevo la figura del entrenador (cuerpo técnico) es muy importante para que todos los jugadores se sientan imprescindibles dentro del equipo.

F. A.: El fútbol es un ámbito exagerado donde todo se magnifica, victorias y derrotas, que ponen a prueba el equilibrio emocional de sus protagonistas: los futbolistas. ¿Cómo ve Gaizka el papel de los medios de comunicación deportivos?
G. M.: Tienen mucho poder. Tienen mucha influencia sobre los aficionados y sobre todo lo que rodea al mundo del deporte. Son capaces de manipular la información en función de sus propios intereses. También es verdad que hacen llegar a los aficionados mucha información que de otra manera sería imposible.

F.A.: ¿Qué es más difícil de gestionar, el éxito o el fracaso?
G. M.: Creo que ambos, si bien los extremos son siempre complicados. Personalmente opino que hay que tener un equilibrio; es lo mejor para la estabilidad emocional, para que la confianza del jugador sea constante y no tenga altibajos, así como tampoco su rendimiento. Dicho esto, probablemente el fracaso requiera de más atención, cuidado y dedicación.

F. A.: En el fútbol es importante el cuatros aspectos: físico, emocional, táctico y de gestión. ¿Qué importancia das a cada uno de ellos?
G. M.: Para asegurar un trabajo profesional bien hecho, que no el éxito (en eso entraríamos a valorar otros factores) los cuatro son necesarios. Por supuesto, con esos cuatro será más probable que se consigan éxitos, que sólo con alguno/s de ellos por separado.

F. A.: ¿Qué es lo más difícil en la gestión de un vestuario?
G. M.: Me parece que el entrenador ha de ser un buen psicólogo. Tiene 25-30 jugadores/personas y tiene que conseguir que todos ellos estén motivados y contentos con su situación, que todos entiendan y acepten la dirección en el grupo. Y para eso creo, como decía antes, que la sinceridad es muy importante.

F. A.: El FC Barcelona lleva unos años de éxito espectacular en los que parece que el agotamiento no asoma por ningún lugar. ¿Cómo se consigue mantener ese nivel de sana tensión sin caer en el acomodamiento que entendemos es algo natural?
G. M.: Eso se lo tendríamos que preguntar a Pep, porque sin duda alguna creo que es uno de los secretos del éxito del Barça. Cuando ves a un equipo que no baja nunca los brazos, ni siquiera cuando va ganando 3-0, podemos asegurar que hay un gran trabajo detrás de eso. Sin duda hay que estar muy encima de los jugadores y conocerlos bien, si es verdad que es algo que se entrena, que se perfecciona con los entrenamientos, con el dialogo.

F. A.: ¿En qué medida los jugadores profesionales son conscientes de la necesidad de desarrollar su “empleabilidad” para cuando termine su vida deportiva?
G. M.: Afortunadamente creo que eso ha cambiado o ha ido cambiando. Y ahí tiene mucho que ver la gente de la que se rodea un jugador y me parece que cada vez están mejor asesorados.

F. A.: Para acabar Gaizka. ¿Qué te gustaría ser de mayor? ¿Qué planes de futuro tienes?
G. M.: Pues de alguna manera me gustaría estar vinculado al fútbol, aunque de momento no sé todavía muy bien como. Así que seguiremos buscando y esperando.

Gaizka Mendieta, futbolista

1. ¿Mou o Pep?: Pep.
2. ¿Cristiano Ronaldo o Messi?: Messi.
3. ¿Quién ganará la Champions?: Espero que un equipo español.
4. ¿Y la Liga?: Barça.
5. ¿Y la Copa del Rey?: Barça.
6. Un futbolista histórico de referencia para ti: Me gustaba Gullit. Fuerza y calidad.
7. Un entrenador histórico de referencia para ti: En mi carrera, Hector Nuñez fue el primero que me dio continuidad en el Valencia.
8. Un estadio especial en tu carrera de futbolista: Mestalla.
9. Un partido especial en tu carrera de futbolista: La final de la copa del Rey de 1999.
10. Un canción para motivarse antes de un partido: Rock and Roll.

Gaizka Mendieta, persona

1. Defínete en dos palabras: leal y respetuoso.
2. Un consejo para los consejos: perseverancia.
3. Una virtud que aprecias: honestidad
4. Un defecto que no soportas: Mentir
5. Una película que recomendarías: High Fidelity, de Stephen Frears.
6. Un libro que recomendarías. On the road, de Jack Keruac.
7. El mayor aliado del hombre es: el hombre (el ser humano).
8. El mayor enemigo del hombre es: el hombre ( el ser humano).
9. Lo que más echas en falta en la sociedad: respeto, solidaridad.

Os dejamos el mejor gol de Gaizka Mendieta en su carrera, en la final de la Copa del Rey de 1999 contra el Atlético de Madrid.


* Merece la pena también ver el excelente reportaje de Fiebre Maldini sobre Mendieta  (01/06/09) donde habla de su trayectoria futbolista..

jueves, 25 de marzo de 2010

La lealtad como forma de vida

Hace no mucho charlaba con nuestro compañero Lolo Sáinz sobre las lecciones del deporte y su aplicación al mundo de la gestión y la empresa. Muchas e interesantes son las enseñanzas que se pueden extraer. Dejo algunas de las cuestiones tratadas con Lolo y sus respuestas:

FRANCISCO ALCAIDE: Para empezar Lolo, ¿cuáles son las tres principales lecciones que te ha enseñado el baloncesto y que aplicas hoy día a tu vida?
LOLO SAINZ: La primera lección que me enseñó el baloncesto y que sigo ejerciendo hoy día incluso en mi casa es el intentar “ser siempre un equipo”. En mi casa no somos mi mujer, mis hijos y yo. Somos todos juntos un equipo que participamos conjuntamente dando nuestra opinión, viendo cómo se pueden solucionar ciertos asuntos, hablando sobre la forma de desarrollar nuevos proyectos, etc. En el baloncesto todo se basa en el trabajo en equipo.

La segunda lección que intento poner en práctica son los valores que emanan del basket. Hay muchos que son importantes –concentración, motivación, comunicación, humildad, confianza, etc.– pero desde mi punto de vista hay uno que es el más determinante: la lealtad. Siempre he intentado ser una persona muy leal, tanto en todos los equipos en los que he estado, como con mi familia y con el resto de la gente. La lealtad es el camino que conduce al bienestar.

La tercera lección que destacaría es el agradecimiento que tengo a las personas que han estado muchos años a mi lado, especialmente mi familia, porque han sabido sacrificarse para que yo hiciese una carrera deportiva. La vida de un entrenador en un equipo deportivo es de un enorme sacrificio y de una gran soledad, y si no estás acompañado del apoyo de los tuyos es imposible salir adelante. Diría que ellos se han sacrificado incluso más que yo.

F. A.: Has destacado lo importante que es “ser un equipo”. Nuestra experiencia nos dice que en las organizaciones existen muchos egos, que son uno de los grandes enemigos del trabajo en equipo. ¿Cómo se gestionan los egos para que la estabilidad no se tambalee y la situación se vaya de las manos?

L. S.: A lo largo de mi carrera deportiva me he encontrado con muchos grandes egos, como por ejemplo, Drazen Petrovic. Nunca he presumido de ser un gran experto tácticamente, mi mayor mérito ha sido la dirección de personas como un equipo. Siempre he intentado reconducir esos egos al redil de lo que es un equipo. No obstante, un entrenador no lo puede hacer sólo y tiene que contar con la colaboración del resto de la gente, que gracias a su generosidad, contribuya a la adaptación de los jugadores con mayor ego para que se involucren y participen del objetivo común del equipo. Esto no resulta fácil porque todo el mundo el mundo tiene su orgullo. Para conseguirlo, siempre he intentado buscar en mis equipos lo que llamo “el otro líder”, un jugador que es el que va ayudar intensamente a combatir estas cuestiones. La figura de este “otro líder” es esencial. Juan Antonio Corbalán o Clifford Luyk han sido dos de mis “otros líderes”. Gente siempre dispuesta a colaborar en pro de un objetivo común.

F. A.: Algo parecido nos contaba Jorge Valdano respecto al Mundial de México 86. En aquella selección se hizo un pacto en el vestuario para estar al servicio de “El Pelusa” y conseguir su integración con normalidad, ya que tener ese “genio”, a pesar de sus caprichos, excentricidades y de las dificultades de convivencia que originan, les iba a hacer ser campeones del mundo.

L. S.: Así es, y creo que hay otro aspecto muy importante a tener en cuenta por las personas responsables de liderar un equipo. Quienes estén en puestos de dirección deben ser grandes negociadores. Tienen que negociar con el individuo su incorporación al equipo, y con el equipo la aceptación de ese individuo para el equipo.

F. A.: Prácticamente toda la actividad directiva se acaba reconduciendo a negociaciones formales o informales con clientes, empleados, proveedores, administraciones... ¿Cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta para abordar una negociación con éxito?

L. S.: En primer lugar, convencer a la persona con la que estás negociando, que lo que propones es por el bien del equipo y por el bien suyo, de tal manera que no piense que le estás intentando engañar. Convencerle de que si él equipo triunfa él va a triunfar. La historia está escrita de grandes egos que no se integraron en el equipo, el equipo fracaso y ellos con el equipo. Otro punto importante es negociar con tu gente que esa persona es sumamente necesaria y hay que integrarla para ganar. En el Real Madrid tuvimos un directivo que era un gran negociador: Raimundo Saporta. Él justificaba la inclusión de grandes jugadores porque harían más grande al equipo, pero siempre y cuando el equipo lo aceptara como tal, de tal modo que todos ganaran.

F. A.: En cierta ocasión José Antonio Camacho afirmaba: “Cuando un entrenador entra en un vestuario los jugadores dicen: éste manda o éste no pinta nada”. ¿Cómo se gana uno la autoridad y qué es lo que hace que se pierda?

L. S.: Tengo muy claro cómo se pierde: aplicando la autoridad como un dictador que nada más ve lo suyo y no comprende a la gente que tiene enfrente. Hablando con un antiguo jugador que hoy es entrenador, decía que nota que los entrenadores jóvenes tienen un camino definido por el que seguir y les cuesta mucho apartarse de él cuando es necesario. No cuentan con la flexibilidad oportuna para ver más allá de lo que ellos piensan. Les falta mano izquierda para capear las distintas situaciones que requieren formas de gestionar diferentes. No se puede llegar a un vestuario con el látigo y empezar a sacudir sin escuchar a nadie. Hay que comunicarse con la gente y hacerles comprender cómo es el equipo. Es una forma de ganarte al jugador porque le estás dando protagonismo y le estás inculcando que es parte esencial del equipo. Naturalmente que el líder, entrenador, tiene que tener autoridad para que pueda aplicar disciplina dentro del grupo de trabajo y así poder mantener esos valores que nos va definir como equipo, equipo ganador, ¡claro! Pero esa autoridad no te la regalan, se gana, y hay que ejercerla dentro del más estricto respeto hacia las personas que forman nuestro equipo de trabajo.

F. A.: Epi comentaba: “He estado en equipos que se comunicaban y en otros que no y en mi experiencia los primeros rendían más y que esa comunicación se trasladaba a los tiempos muertos, al vestuario y fuera de la cancha”. ¿Cuál es tu opinión sobre la importancia de la comunicación?

L. S.: La comunicación es clave y sin ella es imposible que exista un equipo. Además, la comunicación es una herramienta clave en la negociación, que como he dicho anteriormente, es esencial para el buen funcionamiento de la organización. Por otro lado, aunque la comunicación es siempre importante todavía lo es aún más en épocas difíciles, donde es fundamental mantener a la gente unido y conseguir que remen en la misma dirección.

F. A.: A lo largo de su carrera profesional dirigiendo equipos, ¿cuál es la situación más delicada que has vivido, cómo la gestionaste y qué lección aprendiste?

L. S.: La situación actual de crisis que vive el país es algo cotidiana en el mundo del deporte en el que las crisis aparecen en muchas ocasiones, sobre todo, en equipos grandes. He tenido bastantes momentos complicados a lo largo de mi carrera, he intentado gestionarlos a través de la innovación, que no es otra cosa que ser capaz de modificar cosas creativamente para conseguir que la motivación no decaiga. Recuerdo un final de Liga en el que durante los play–offs tuvimos un contratiempo grave: se nos lesionó Corbalán, un jugador vital para el equipo que además era el único base con el que contábamos ya que el recambio era un chaval (Carbonell) muy joven. ¿Cómo solucionamos esta situación? Innovando. Decidí jugar con dos “no bases”: Biriukov e Iturriaga, y la cosa funcionó. Por otro lado, diría también que en los momentos delicados es determinante la comunicación y estar unidos todo el equipo.

F. A.: Una vez te escuche decir: “El entrenador tiene que ser líder, organizador, maestro, confidente, amigo. En resumen, conductor de hombres”. ¿Cómo ha aprendió Lolo Sainz a dirigir personas y cuáles son las pautas que recomendaría?

L. S.: La clave para aprender a dirigir personas está en dedicarle tiempo a la gente. Conócela y aprende cómo son. Un buen líder tiene que mostrar un gran interés por las personas con las que trabaja. La gente sufre, padece, llora... como cualquiera de nosotros. Hay que saber muy bien de quien pié cojea cada miembro del equipo, lo que redunda en una mejora de la comunicación. A aprender a dirigir a las personas se empieza sabiendo muy bien cómo son esas personas. Apuntaría también que un buen líder tampoco intenta imponer siempre su propio criterio sistemáticamente sino que sabe escuchar y armonizar puntos de vista diferentes..

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