viernes, 12 de febrero de 2010

Pau Gasol: "No me ahogo en los elogios"


Pau Gasol, ejemplo de liderazgo en estado puro. Un amplio extracto de la entrevista publicada en Marca con el ala pívot de los Lakers. Se puede aprender mucho de él y merece la pena una reflexión.

Usted siempre ha dicho que se mueve por retos. Recapitulemos: Copa y Liga ACB además de MVP, ‘rookie’ del año, llevó a Memphis a ‘playoffs’, ha sido MVP de la semana, oro europeo y mundial además de la plata olímpica, otras dos de plata y una de bronce en Europeos, campeón de la NBA, éste será su tercer ‘All Star’... ¿Qué le queda a Gasol?
Seguir ganando títulos año tras año.(...)Fuera de la NBA: el oro olímpico es el título que más deseo y que no he conseguido.

Pasan los años, caen los títulos. ¿De dónde saca tantas dosis de motivación?
Es mi personalidad, me considero muy ambicioso, me encanta ganar y lo paso muy mal cuando pierdo, va en contra de mi personalidad, de mis valores y de mi forma de ser.

Ha llovido desde que en 2001 emprendiese su particular odisea y diera un salto con riesgo a la NBA. ¿Imaginó éste camino?
Para nada, nunca lo soñé. Mi mentalidad es cortoplacista, de mirar lo que tengo ahora delante y lo que puedo hacer para dar el máximo y demostrar a todos y a mí mismo de lo que soy capaz. A partir de ahí, lo que venga, bienvenido es. No suelo esperar a ver qué pasará en cinco años, nunca voy más allá del día a día porque te distrae de las metas a corto plazo, que son las importantes.

Lo mejor y lo peor de sus dos años como ‘laker’?
He crecido en popularidad, aunque es algo que me satisface porque atrae otras cosas, pero no me ha supuesto ningún problema grande. Soy bastante tranquilo, soy bastante de casa, no he cambiado en casi nada mi forma de vivir y todo han sido cosas positivas. Hasta jugar dos meses más de temporada y más partidos, porque eso quiere decir que lo hacemos bien y significa que optamos a los títulos. Espero que siga así muchos años

Acaban de demostrar que pueden ganar sin Kobe. Un buen mensaje para los rivales y para ustedes mismos.
Para la química y el funcionamiento del equipo es importante. Somos un equipo con bastantes jugadores y mucha profundidad de banquillo. Hay jugadores que cuando están otros en la pista no pueden contribuir tanto, no pueden hacer muchas cosas, pero se ha demostrado en estas circustancias que pueden aportar y jugar a un gran nivel, y también ganar partidos importantes como en Portland o San Antonio, que son dos rivales muy duros.

Sin Kobe, recaen más los galones de líder sobre usted.
He estado muchos años desarrollando el papel de líder tanto en los veranos en la selección como en Memphis y no me supone ninguna dificultad ni presión extra. (...)No tengo problemas en asumir ese rol por las circunstancias. Lo que tengo claro es que todos deseamos estar al completo y a tope.

¿Ha logrado quitarse ya esa etiqueta mediática de blando?
No lo sé si me la he quitado o no, porque nunca la he creído cierta. Se me puede considerar un jugador con técnica, talento... No he sido nunca un leñador pero he demostrado muchas veces mi capacidad de competir y de dureza en muchos casos. De no ser así, no habría llegado hasta aquí. Es algo a lo que no le doy muchas vueltas y no me merece mucha credibilidad, aunque es una opinión puntual de alguien que así lo ha considerado.

Desde su traspaso a los Lakers le ha llovido una inmensa cantidad de elogios. Desde sus compañeros hasta rivales y por supuesto entrenadores. ¿Es fácil digerirlos sin dejarse llevar?
Agradezco los elogios, pero no me ahogo en ellos. A las críticas no les presto atención, soy buen conocedor de mí mismo, intento autoanalizarme cada día en el espejo para saber lo que estoy haciendo bien, qué puedo hacer mejor, en qué estoy fallando y en qué no. Los elogios los agradeces porque son sinónimo de que estás haciendo las cosas bien. Luego, cuando llegan los palos, por lo que sea, pues tampoco dejo que me afecten. Al final del día me siento satisfecho, o casi siempre, con lo que he hecho, con mi trabajo y dedicación al equipo. Unas veces te puede salir mejor y otras peor, pero mi conciencia está tranquila cuando me voy a dormir sabiendo que he dado el máximo.

¿Cómo es su relación con Phil Jackson y sus curiosos métodos de motivación?
Es una buena relación, bastante buena, muy buena, aunque también discrepo en ocasiones de sus formas de intentar motivarte a través de la prensa. Muchas veces lo hace bien, pero otras, hay comentarios que quizás yo no haría en público y sí más dentro del equipo. Pero tiene una metodologia que funciona. A nadie le gusta que le den caña en la prensa, sea medio en broma, medio en serio, con ese tono irónico que él tiene, pero me llevo muy bien con él. Inspira mucho respeto, todo lo que dice lo escuchas con mucha atención, es bueno en conceptos, ideas para el juego, para el partido, sabe leer muy bien los partidos. A mí me ha llegado en una época muy buena de madurez y soy capaz de mirar más allá, de asimilar lo que dice.

Usted se ha instalado ya en la élite, es un fijo, suma tres ‘All Star’. ¿Soñó con esto?Nunca lo imaginé, nunca soñé con llegar tan alto ni mucho menos. Nunca, ni de pequeño, he pensado más allá del día a día ni de ir más que paso a paso.

martes, 9 de febrero de 2010

Liderazgo por ejemplo



Mandela: "En los momentos más difíciles, ¿dónde encuentras la inspiración para ser un buen líder?"
Pienaar: "En intentar ser un buen ejemplo para los demás".

Es un extracto de Invictus, la película de Clint Eastwood inspirada en el relato de John Carling. La respuesta del capitán de la selección de rugby es corta, breve. Pero directa. Y resume a la perfección lo que debería de ser un jefe. Luego, ante los All Blacks de Lomu lo pone en práctica: "Me romperé el brazo, la pierna, el cuello, lo que haga falta, pero no dejaré que se vaya".


El ejemplo, en deporte y empresa, es crucial. Más en estos tiempos. El líder, el buen líder, cobra una importancia tremenda. Y su trabajo, además de liderar con ejemplo es el de aunar fuerzas y crear un equipo. Un equipo que funcione como un todo. Como dice el juego de palabras anglosajon, "there's no I in TEAM": No hay I -como letra y en referencia al 'yo' en EQUIPO". Y sigue con el significado de la palabra EQUIPO: "TEAM: Together Everyone Achieves More. "Unidos Todos Logramos -sumamos- Más".

Los ejemplos más recentes los vemos en el el triunfo de los Saints de Nueva Orleans en la Superbowl logrando un título para una ciudad devastada hace unos años o en el último partido ganado por los Lakers ante los Spurs. Sin Kobe, el gran líder, ni Bynum, el joven y prometedor pívot titular, los californianos ganan a los texanos. Pau, inconmensurable con 21 puntos, 19 rebotes, 5 tapones y 8 asistencias razona la clave de la victoria: "No estaba Kobe y todos tuvimos que dar un paso al frente como equipo". Más que al baloncesto, los Lakers jugaron al 'teamball', a un deporte en el que cada uno es tan importante como el de al lado y sin el cual el equipo no suma.

En la frase de Pienaar hay una interesante reflexión sobre el rol de un jefe. Un jefe ha de ser un ejemplo de liderazgo por convicción, no por imposición. Y si es un buen líder será consciente de sus virtudes y sus defectos, algo que no todos ven. Si uno tiene carencias, ¿no será conveniente tener a alguien útil a tu lado que te ayude a superarlas? Está claro que no todo los jefes nacen sabiendo y que de pronto pasas de estar encerrado en la carcel en una habitáculo minúsculo a poder dirigir un país, pero llegado el momento uno tiene que liderar por ejemplo. Y el mejor ejemplo es el de la humildad, el de no creerte superior a nadie y el de ser consciente de que uno sólo no puede triunfar, que necesita un equipo, un equipo que le arrope en los momentos difíciles -y en los buenos- y que le sepa aconsejar. El Mandela de Eastwood no se cuelga ninguna medalla. Se rodea de un grupo variado de gente con la que habla y que no se limita a asentir cada vez que el líder abre la boca. Flaco favor hacen los palmeros. El Mandela de Eatswood reune valores del buen jefe:une, y agradece el trabajo en equipo, implica, hace partícipes a todos y ante todo hace que sean mejores.

viernes, 5 de febrero de 2010

El Penalty Anulado y el Autocontrol


No vamos a descubrir el mundo si decimos que, actualmente, vivimos en una sociedad de locos: Mucho ruido, muchas prisas, cero en paciencia, mucha competitividad y un largo etcétera de sinónimos. Lo observamos en la calle, en los aviones, en las empresas y, como no, en el deporte.
Sin embargo, desde que Daniel Goleman nos descubrió que tenemos un cerebro atávico al que le llega antes la información y que reacciona primitivamente en primer lugar y tenemos otro racional, al que le llega esa información un poco después y que pone orden y sosiego a esa reacción, está en nuestras manos, mediante el entrenamiento, controlar esos impulsos primarios.
Como estamos en http://www.aprendedeldeporte.com/, vamos a poner un ejemplo del mundo de la alta competición para extrapolar a nuestra vida diaria que acabo de vivir en Hungría.

Acaba de finalizar el Campeonato de Europa de Fútbol-Sala y pudimos observar cómo en el partido de cuartos de final se enfrentaban España y Rusia. Después del empate en el tiempo reglamentario vinieron los fatídicos penaltis. En el definitivo, España marca un golazo que los dos árbitros no ven y se arma la marimorena. Para todo aquél que haya jugado alguna vez, comprenderá que, a máximas pulsaciones, el que actúa es el cerebro reptiliano, el primitivo, por lo que es de imaginar que lo que le apetece a uno ante esa injusticia es liarse a mamporros o algo similar.
Sin embargo, pudimos observar un gesto que a todos nos da una autentica lección de autocontrol: El portero Luís Amado (España), en primer lugar no entiende nada; en un segundo paso, intuye que lo van a anular y, por último, se aleja del tumulto porque entiende que tiene que seguir con su tarea (parar penaltis) y no le interesa desequilibrarse emocionalmente. En efecto, en las siguientes rondas de tiros detiene el definitivo y España a las semifinales y luego a ser campeón.

Es este un bello ejemplo de cómo, ante una situación de máximo estrés que te impide ver el horizonte, se aleja para no dejarse llevar por las llamas de la pasión y se centra únicamente en la tarea, en el objetivo final.

Me comentaba después, que desde que practicó kárate de pequeño, aprendió a concentrarse en lo verdaderamente importante y a desdeñar lo superfluo, abstraerse del entorno. Cuando estudié de joven algo de psicología, un profesor me dijo: Si estás muy enfadado con el árbitro porque ha pitado algo que consideras injusto, lo primero que tienes que hacer es desviar la atención del foco que te origina ese desasosiego y centrarte rápidamente en la pelota que se va a poner en juego.

Ahora que somos algo más mayores y tenemos grandes responsabilidades, podemos actuar del mismo modo cuando algún problema nos ahoga y pensamos que se acaba el mundo: Pensar y centrarnos en la meta. De este modo nos aseguraremos de no gastar energía inútilmente y dejarla para aplicarla a lo que realmente nos hará más grandes, a nosotros y al equipo.

lunes, 1 de febrero de 2010

El fútbol es la única vía de escape

"El fútbol es la única vía de escape en el infierno de Haití", comentaba hace unos días Yves Jean-Bart, Presidente de la Federación Haitiana. Y continuaba: "Los niños, a pesar de la desgracia, siguen jugando en las calles con la misma ilusión de siempre. Para nosotros es lo único que tenemos. Estamos desesperados porque la ayuda no llega. Falta agua y comida, pero no perdemos la alegría".

La importancia del fútbol en Haití es tal que el Presidente de la Federación mandó hace unos días una carta a la Embajada de Estados Unidos pidiendo que "no se destruyan las canchas de fútbol. Los helicópteros del Ejercito aterrizan allí y no dejan sitio para que los niños puedan jugar".

A pesar de que la adversidad de la situación, de que la tierra sigue temblando y de la lluvia y los mosquitos (los grandes problemas ahora), los haitianos no se perdieron el Madrid y Barça del pasado fin de semana: "Las calles se paralizaron. El país se divide en dos cuando juegan ambos equipos", aseguraba Yves Jean-Bart.

Desde España se ha planteado a través de Facebook la posibilidad de jugar un "clásico" Madrid-Barça en el país caribeño. Yves Jean-Bart, consciente de esta iniciativa, apunta: "Sería fantástico. Con la ayuda del fútbol podremos salir adelante más pronto. Queremos dar las gracias a todos los españoles. Los clubes han dado una muestra de gran humanidad". El Real Madrid ha puesto en marcha el "Proyecto Haití: Construir el Futuro" para reconstruir una escuela en Haití.

A menudo, cuando los periodistas me preguntan sobre el fenómeno fútbol, casi todas sus cuestiones se centran en tres aspectos: política, economía y pasión social. Pocas veces reparan en que el fútbol es una gran caja de resonancia cuyo poder y rapidez de convocatoria es inigualable.

Cuando hay una desgracia, el fútbol es la primera alternativa a la que se acude, y éste, siempre generoso está ahí para tender una mano. El fútbol ha prestado su ayuda a todo tipo de causas: contra la pobreza, contra la droga, contra los accidentes de tráfico o cuando hay catástrofes naturales (como los tsunamis de Aceh en la isla indonesia de Sumatra en 2004 o el último terremoto de Haití).

Deberíamos ser justos con este deporte, y además de poner el énfasis en si es un negocio, si se utiliza políticamente o si es caldo de cultivo de episodios violentos, saber descubrir sus enormes posibilidades al servicio de los demás. Jules Rimet en su obra Le fútbol et le rapprochement des peuples (El fútbol y el acercamiento de los pueblos) destacaba “la aptitud del fútbol para suscitar la comprensión y el acercamiento mutuo”. Así es..

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