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lunes, 20 de junio de 2011

Y tú, ¿dirigirías un club de fútbol?

Estoy seguro que a muchos de los que colaboramos o pasamos por aquí, si nos preguntasen si aceptaríamos estar en la Junta Directiva de un club gestionando (de verdad, y no sólo ocupando el sillón y haciendo lo que dice el Presi), todos aceptaríamos sin pensárnoslo dos veces. Nuestro amigo José Ignacio Rivero, de este blog, ha tenido la oportunidad de vivirlo como Vicepresidente del Real Madrid.

El fútbol es un deporte que gusta a casi todo el mundo, tiene notoriedad y visibilidad, es glamouroso, produce muchas satisfacciones en la gente (también a veces tristezas, pero se olvidan pronto)... Parece que, a primera vista, todo es positivo. Sin embargo, viéndolo con una cierta distancia, quizás no es el mejor sitio para meter la cabeza, ¿no?

¿Qué hace especialmente compleja la gestión de una club?

1. Salariamente, el club funciona como una pirámide invertida. El presidente casi nunca cobra; el director general cobra más que el presidente; el entrenador más que el director general; y los jugadores más que el entrenador. Los futbolistas no tienen un poder de iure pero sí de facto. En el mundo de la empresa, saber quién tiene poder y quién no, y cuánto es esencial. Recuerden a Florentino Pérez yéndose del Real Madrid en su rueda de prensa: "He maleducado a los jugadores".

2. Los salarios te comprometen jurídicamente. Con lo que si un club desciende (véase Deportivo de la Coruña), sus ingresos se pueden ver reducidos un 70% y los gastos permanecer casi fijos: un auténtico caos. Cuando ocurre lo contrario (véase el recién ascendido Granada), la cosa no es mucho mejor, porque si bien los ingresos crecen, los jugadores inmediatamente piden revisiones salariales... y casi siempre hay que aceptarlas. El juego es asimétrico.

3. La paciencia y el fútbol se llevan mal. En el fútbol, una temporada ya es largo plazo y así es difícil consolidar nada. Construir un proyecto, un modelo de club deportivo, requiere de visión, planificación, mucho compromiso y la paciencia del Santo Job para no dejarse influir por los resultados inmediatos y la presión de los seguidores. Lo mismo pasa en política, se vive de manera muy cortoplacista, cuando el auténtico reto está en la educación que implica planificar a largo (ver post El Real Madrid se lleva mal con la paciencia).

4. El poder de los medios de comunicación también hay que citarlo. Que meten mucho ruido alrededor y añaden un componente de presión nada sencillo de admistrar. Las palabras se interpretan, los silencios se interpretan, los gestos se interpretan... Es difícil pensar y tomar decisiones con frescura cuando los focos de las cámaras están continuamente apuntando el zoom hacia uno. En otras ocasiones se generan polémicas donde no existen y a veces pueden convertirse en reales. José Ángel Sánchez, lo primero que hizo al llegar al Real Madrid en el año 2000, fue coger a su equipo de marketing y trasladarlo de las oficinas del club a otras oficinas fuera del estadio para trabajar más tranquilo. ¿Su motivo? No estar en medio del tsunami informativo en el que vive un club como el de Chamartín.

5. Los balances económicos no se celebran en Cibeles, ni en Neptuno, ni en Canaletas. A la gente le da igual si el club tiene deuda, pérdidas, hipotecas o cualquier otra carga económica. Lo que quiere ver es jugar y ganar a su equipo. Eso de la austeridad presupestaria al aficionado le trae al fresco, y sin embargo, es fundamental para que otras áreas puedan funcionar oportunamente. Con lo que si por garantizar la estabilidad presupuestaria se decide no fichar, y los resultados no acompañan, se le tiraran encima argumentando que no ha hecho nada, que no ha fichado a nadie, que se tiene que marchar...

6. El equilibro entre la vertiente empresarial y deportiva no siempre es fácil. El equipo directivo siempre quiere ingresar más; al equipo deportivo lo que le interesa es jugar bien y ganar. En este ecosistema conciliar ambas parcelas es una labor ardua. Publicidad, giras, eventos, amistosos, pretemporadas dudosas... Son necesarios, pero ¿hasta qué punto? Decía un directivo del Real Madrid en una ocasión: "La moda convirtió a los futbolistas en hombres muy ocupados que en sus ratos libres juegan al fútbol. Entrevistas, publicidad, negocios: todo contribuye a ese yupismo que los tiene en permanente estado de alerta, cada día más alejados de sus deberes profesionales". Los déficits de los clubes y los incrementos exponenciales de los salarios obligan a buscar fuentes de financiación más allá de las clásicas de socios, abonados y taquilla, pero no se puede exprimir tanto la naranja que amargue el zumo (ver post Fan Equity: el valor de la marca en los clubes de fútbol y ¿Fútbol y negocio? Sí, gracias).

7. El fútbol es ingrato con sus dirigentes porque tiene poca o ninguna memoria (sólo pasado cierto tiempo). Bernabéu, después de todo lo que consiguió, poco antes de fallecer, en un partido contra el Gijón, abandonó muy enfadado el palco tras la pitada de la afición. Durante el mandato de Laporta, el club blaugrana lo ganó todo, pero parece que la gente le quitá mérito a su gestión diciendo que han sido los excelentes jugadores procedentes de La Masía y también el entrenador procedente de ahí; y Jesús Gil, por ejemplo, tuvo muchos amagos de mandarlo todo a paseo. Si lo haces mal, te crujen; si lo haces bien, la gestión pasa bastante desapercibida.

8. El factor suerte es para muchos superior en este sector. Puedes hacerlo muy bien en los despachos que al final todo se decide en la cancha, en cómo estén los jugadores, o incluso el árbitro con sus decisiones, afortunadas o no, condicionar el desenlace. Inocencio Arias, que fue directivo en el equipo merengue decía: "La característica en este negocio es que dependemos de que un señor acierte a meter el balón en la red contraria. De eso depende la gestión de un club. Mi gestión y la de la Junta Directiva. Todo queda olvidado en función de que el balón entre o no. Yo dependo de que un jugador le dé al  balón con el exterior o el interior del pie. Eso es así". Todo es discutible pero puede haber bastante de cierto... Se podrían poner muchos ejemplos. ¿Qué hubiese pasado si Paraguay hubiese marcado su penalti contra España en el Mundial de Sudáfrica en cuartos? ¿Fue fallo de Cardoso o acierto de Iker?... Las estadísticas (se meten el 70% de los penalties) dicen que fue más fallo del paraguayo... (ver post El balón tiene razones que la razón no entiende).

Y tú, ¿aceptarías la oferta de un club para estar al frente?.

lunes, 21 de marzo de 2011

Entrevista a Gaizka Mendieta

Gaizka Mendieta (Bilbao, 1974) es uno de los futbolistas españoles de referencia de la década de los 90, sobre todo, por su etapa en el Valencia CF (1992-2001) con el que llegó a ganar una Copa del Rey (1999) –marcando en la final el mejor gol de su carrera– y una Supercopa de España (1999), además de disputar dos finales de Champions League (2000 y 2001), siendo en ambas ediciones elegido mejor mediocampista de la competición.

Del club valenciano pasó al Lazio en un fichaje histórico de 48 millones de euros -el más alto por un futbolista español hasta el reciente fichaje de Fernando Torres por el Chelsea- después de rechazar una oferta del Real Madrid. En Il Calcio no tuvo mucha suerte, donde apenas jugó 13 partidos. De vuelta a España y tras jugar un año en el FC Barcelona a las órdenes de Van Gaal, emigró al fútbol inglés, al Middlesbrough FC, un club modesto con aspiraciones en el que permaneció de 2003 a 2008. En su primera temporada disputó 31 partidos y ganó la Curling Cup (2004), lo que le permitió al club disputar la UEFA al año siguiente, llegando a la final que perdería contra el Sevilla.

Con la selección nacional, Mendieta jugó alrededor de 40 partidos y disputó la Eurocopa de 2000 y el Mundial de 2002. Hoy, desde Inglaterra, donde vive actualmente, tiene la amabilidad de atender a Aprende del Deporte para charlar sobre el fútbol y la vida.

"Un entrenador se gana la autoridad con honestidad"

FRANCISCO ALCAIDE. Para empezar Gaizka, ¿qué cambios ha experimentado el fútbol en el juego en la última década y hacia dónde se dirige?
GAIZKA MENDIETA. Creo que el aspecto físico es cada vez más importante. Por supuesto la calidad técnica es imprescindible pero siempre acompañada de la condición física. En mi opinión, una buena planificación en la que se sepa administrar a los jugadores durante todo la temporada es vital. La combinación de ambas facetas es ideal; hoy día los futbolistas se han convertido en atletas.

F. A.: Has jugado en España, Inglaterra e Italia. ¿Qué diferencias existen hoy entre el fútbol inglés y el español, tanto dentro del terreno de juego como fuera del mismo?
G. M.: Creo que cada vez menos, aunque lógicamente hay aspectos culturales que afortunadamente no van a cambiar. El fútbol ingles ha sufrido cambios, en mi opinión para bien, sobre todo en cuanto a la preparación de los partidos, en la manera de entrenar, en la manera de jugar pero aun con todo han conseguido mantener la esencia de su fútbol, su forma de entenderlo que es algo que el fútbol ingles nunca debería perder y que lo hace tan atractivo. Los partidos son de tú a tú, abiertos hasta el último segundo en el que el ataque y la verticalidad priman por encima de todo. En España, los partidos se temporizan más o bien con la posesión del balón o sin él. Aun así para mi son estos dos países son los que mejor fútbol practican, tanto para el espectador como para el futbolista.

F. A.: ¿Y con Italia?
G. M.: En Italia el aspecto fisico-tactico es muy importante, donde a veces llega a tener demasiada presencia y hace que los partidos en ocasiones sean menos vistosos.

F. A.: ¿Cuáles son las principales lecciones te ha enseñado el fútbol?
G. M.: El fútbol te enseña muchas cosas, vives buenas y malas experiencias y de todas ellas se aprende. Y creo que el deporte en general. En el caso del fútbol te enseña principalmente a ser respetuoso, tolerante, a ser persona además de futbolista. Afortunadamente hoy en día el fútbol necesita de personas ademas de buenos futbolistas, ya que los jugadores son el ejemplo y el espejo en el que se miran muchos niños y creo que es una responsabilidad que los futbolistas hoy en día asumen.

F. A.: Una vez José Antonio Camacho decía: “Cuando un entrenador entra en un vestuario los jugadores dicen: éste manda o éste no pinta nada”. ¿Cómo se gana uno la autoridad en un vestuario?
G. M.: Con honestidad. Creo que si preguntas a los futbolistas todos quieren que se les diga la verdad, quieren un entrenador que te hable y que te sepa explicar qué es lo que tienes que hacer para jugar o para entrar en el equipo si no lo estás. Por supuesto, hay decisiones que no a todos gustan pero al final sabes que es por el bien del grupo, y por eso mismo todos deberían entenderlo. Ahí es donde el cuerpo técnico debe cumplir su papel para tener a todo el mundo motivado, cosa que no es fácil con una plantilla de un equipo de fútbol.

F. A.: Nuestra experiencia nos dice que uno de los grandes enemigos de los equipos son los egos, sobre todo allí donde se acumula mucho talento excepcional. ¿Cómo viven los jugadores considerados "normales" la presencia de otros considerados "estrellas" en un equipo?
G. M.: Cada uno debería de saber cuál es su rol en el equipo; hay jugadores que juegan siempre, otros que juegan casi siempre, otros que juegan en algunas ocasiones... pero aunque suene a tópico, es una verdad contrastada: todos los jugadores son igual de importantes, ya que la exigencia del fútbol hoy en dia requiere de la totalidad de la plantilla a lo largo de una temporada. Y de nuevo la figura del entrenador (cuerpo técnico) es muy importante para que todos los jugadores se sientan imprescindibles dentro del equipo.

F. A.: El fútbol es un ámbito exagerado donde todo se magnifica, victorias y derrotas, que ponen a prueba el equilibrio emocional de sus protagonistas: los futbolistas. ¿Cómo ve Gaizka el papel de los medios de comunicación deportivos?
G. M.: Tienen mucho poder. Tienen mucha influencia sobre los aficionados y sobre todo lo que rodea al mundo del deporte. Son capaces de manipular la información en función de sus propios intereses. También es verdad que hacen llegar a los aficionados mucha información que de otra manera sería imposible.

F.A.: ¿Qué es más difícil de gestionar, el éxito o el fracaso?
G. M.: Creo que ambos, si bien los extremos son siempre complicados. Personalmente opino que hay que tener un equilibrio; es lo mejor para la estabilidad emocional, para que la confianza del jugador sea constante y no tenga altibajos, así como tampoco su rendimiento. Dicho esto, probablemente el fracaso requiera de más atención, cuidado y dedicación.

F. A.: En el fútbol es importante el cuatros aspectos: físico, emocional, táctico y de gestión. ¿Qué importancia das a cada uno de ellos?
G. M.: Para asegurar un trabajo profesional bien hecho, que no el éxito (en eso entraríamos a valorar otros factores) los cuatro son necesarios. Por supuesto, con esos cuatro será más probable que se consigan éxitos, que sólo con alguno/s de ellos por separado.

F. A.: ¿Qué es lo más difícil en la gestión de un vestuario?
G. M.: Me parece que el entrenador ha de ser un buen psicólogo. Tiene 25-30 jugadores/personas y tiene que conseguir que todos ellos estén motivados y contentos con su situación, que todos entiendan y acepten la dirección en el grupo. Y para eso creo, como decía antes, que la sinceridad es muy importante.

F. A.: El FC Barcelona lleva unos años de éxito espectacular en los que parece que el agotamiento no asoma por ningún lugar. ¿Cómo se consigue mantener ese nivel de sana tensión sin caer en el acomodamiento que entendemos es algo natural?
G. M.: Eso se lo tendríamos que preguntar a Pep, porque sin duda alguna creo que es uno de los secretos del éxito del Barça. Cuando ves a un equipo que no baja nunca los brazos, ni siquiera cuando va ganando 3-0, podemos asegurar que hay un gran trabajo detrás de eso. Sin duda hay que estar muy encima de los jugadores y conocerlos bien, si es verdad que es algo que se entrena, que se perfecciona con los entrenamientos, con el dialogo.

F. A.: ¿En qué medida los jugadores profesionales son conscientes de la necesidad de desarrollar su “empleabilidad” para cuando termine su vida deportiva?
G. M.: Afortunadamente creo que eso ha cambiado o ha ido cambiando. Y ahí tiene mucho que ver la gente de la que se rodea un jugador y me parece que cada vez están mejor asesorados.

F. A.: Para acabar Gaizka. ¿Qué te gustaría ser de mayor? ¿Qué planes de futuro tienes?
G. M.: Pues de alguna manera me gustaría estar vinculado al fútbol, aunque de momento no sé todavía muy bien como. Así que seguiremos buscando y esperando.

Gaizka Mendieta, futbolista

1. ¿Mou o Pep?: Pep.
2. ¿Cristiano Ronaldo o Messi?: Messi.
3. ¿Quién ganará la Champions?: Espero que un equipo español.
4. ¿Y la Liga?: Barça.
5. ¿Y la Copa del Rey?: Barça.
6. Un futbolista histórico de referencia para ti: Me gustaba Gullit. Fuerza y calidad.
7. Un entrenador histórico de referencia para ti: En mi carrera, Hector Nuñez fue el primero que me dio continuidad en el Valencia.
8. Un estadio especial en tu carrera de futbolista: Mestalla.
9. Un partido especial en tu carrera de futbolista: La final de la copa del Rey de 1999.
10. Un canción para motivarse antes de un partido: Rock and Roll.

Gaizka Mendieta, persona

1. Defínete en dos palabras: leal y respetuoso.
2. Un consejo para los consejos: perseverancia.
3. Una virtud que aprecias: honestidad
4. Un defecto que no soportas: Mentir
5. Una película que recomendarías: High Fidelity, de Stephen Frears.
6. Un libro que recomendarías. On the road, de Jack Keruac.
7. El mayor aliado del hombre es: el hombre (el ser humano).
8. El mayor enemigo del hombre es: el hombre ( el ser humano).
9. Lo que más echas en falta en la sociedad: respeto, solidaridad.

Os dejamos el mejor gol de Gaizka Mendieta en su carrera, en la final de la Copa del Rey de 1999 contra el Atlético de Madrid.


* Merece la pena también ver el excelente reportaje de Fiebre Maldini sobre Mendieta  (01/06/09) donde habla de su trayectoria futbolista..

martes, 1 de febrero de 2011

¿Qué libros de deporte leería?

En Fútbol: Fenómeno de Fenómenos (@fenomdfenom) hay un apartado dedicado a Fútbol y Literatura en el que recomendamos muchos libros relacionados con el mundo del balompié, la mayoría de los cuales se pueden clasificar en alguna de las siguientes categorías: Biografías (de jugadores o entrenadores), Historia (del deporte, clubes, campeonatos), Rivalidades (Derbis Madrid-Baça, Betis-Sevilla...), Fenómenos extradeportivos (influencia en política, economía, sociedad...) o Curiosidades y anécdotas, entre otros. Hoy, sin embargo, quiero recomendar 10 libros variados realizados por protagonistas de diferentes deportes, bastantes de ellos de reciente aparición. Aquí van:

1. Todos mis hermanos, de Manel Estiarte. El mejor jugador de waterpolo español, bautizado como el Jordan del agua, participante en 6 Juegos Olímpicos (oro en el 96 y plata en 92) y Premio Príncipe de Asturias del Deporte en 2001, cuenta su trayectoria deportiva y no deportiva en este relato donde se apuntan claves interesantes para la gestión de equipos. Hoy día Manel es Director de Relaciones Institucionales del FC Barcelona.

2. Capitanes, de Luis Villarejo. Excelente relato de uno de los periodistas deportivos que lleva más años al pié del cañón. La obra se centra en lo que son los entresijos de la gestión de un vestuario y más concretamente en la figura del capitán como hombre de peso que ejerce de referencia y aglutinador de voluntades. Cañizares dice: “Ser capitán tiene dos momentos alegres: el día que te nombran y el día que lo dejas”.

3. Rafa Nadal. Crónica de un fenómeno, de Jaume Pujol–Galceran y Manel Serras Vila. Magnífica obra en la que participa toda la familia del deportista contanto sus orígenes, su evolución y trayectoria hasta llegar a ser el número uno del mundo, y donde se pueden extraer muchos valores (tanto de Rafa, como de su tío Toni y resto de gente que hay detrás) de aplicación para la vida misma.

4. Jugar con el corazón, de Xesco Espar. "El éxito en el deporte no se persigue, sino que se atrae por quien te conviertes día a día". El propio jugador dice: "A pesar de que la esclavitud fue abolida ya hace tiempo, hoy en dia ha aparecido una forma mucho más sutil de esclavitud: la falta de confianza en nosotros mismo, que nos lleva a actuar como recurso de los demás". El ex jugador y entrenador de balonmano reflexiona a través de su experiencia sobre múltiples temas.

5. Antes de que se me olvide, de Juan Manuel López Iturriaga. Con la guasa que le caracteriza, Itu cuenta su periplo por el mundo del basket y su vida una vez abandonada las canchas. Crónicas algunas conocidas ("como mi elevado coeficiente intelectual") y otras no tanto ("como que estuve liado con Fernando Martín, mito por excelencia del baloncesto español"). Un relato imprescindible para pasárselo bien.

6. 336 historias del fútbol mundial, de Alfredo Relaño. La fina pluma del Director del Diario As, nos deja un relato por día del año sobre muchas cuestiones desconocidas para la mayoría de la gente. ¿Sabe Vd. que el penalti nació en la disputa del Trofeo Ramón de Carranza en Cádiz? ¿O que el Manchester y el Liverpool, rivales encarnizados, amañaron un partido para que el primero no descendiera?

7. Abrazos y zancadillas, de José Javier Santos. Un libro que merece la pena para conocer la sala de máquinas de la profesión periodística. Abrazos (momentos buenos) y zancadillas (momentos duros). Filtraciones, confidencias, noticias que no se pueden dar, luchas de poder en los medios... Un relato desde dentro (JJ Santos lleva 30 años de profesión) y curiosidades varias, como cuando se filtró en 2000 un informe de jugadores de Pirri, pero éste previendo que ocurriría, puso una errata diferente en todas las copias que hizo a sus colaboradores para saber quién se lo dio a los periodistas.

8. Fiebre en las gradas, de Nick Hornby. Un clásico que luego fue llevado al cine en 1997 por David Evans, en el que se relata la historia de un aficionado al Arsenal (es autobiográfico en parte), y cómo las victorias y derrotas de los gunners (cañoneros) influye en su vida personal. Las anécdotas y situaciones cómicas son variopintas.

9. Fútbol. Una religión laica en busca de Dios, de Manuel Vázquez Montalbán. Uno de los escritores y periodistas que mejor ha diseccionado el fútbol en todas sus facetas: deportiva, política, social... Un libro a título póstumo en el que como dice el autor "el fútbol calificado de opio del pueblo en tiempos de las dictaduras se ha convertido en la droga dura de las democracias".

10. Basuketoboru, de Eduardo Schell (@eduardoschell) y Eugenio de Andrés (@rrhhpersonas). No es fácil conocer las claves que rigen la gestión de equipos tanto dentro como fuera del vestuario. Este tándem, uno del periodismo (Eduardo) y otro de la empresa (Eugenio), entrevistaron a los campeones del mundo de baloncesto en Japón 2006, para hablar de comunicación, liderazgo, gestión del éxito y el fracaso..

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Es el fútbol una escuela de valores?

No siempre. Triste espectáculo el que vimos ayer en el Camp Nou. Patadas, codazos, desprecios, insultos, provocaciones… y todo ello protagonizado por los jugadores de los dos clubes más importantes del mundo –Real Madrid y Barcelona– y ante un público de cientos de millones de personas en todo el planeta.

Mal ejemplo que, por desgracia, no es nuevo. Semanas atrás el juego de declaraciones Mou–Preciado y resto de entrenadores que se sumaron a la causa, también fue bochornoso para lo que es este deporte, que en sus orígenes, a finales del siglo XIX, cuando empezó a introducirse en los public schools ingleses "sirvió para alejar a los alumnos de otras actividades poco aconsejables como la bebida y los juegos de azar, al tiempo que se descubrió como un magnífico medio para fomentar la lealtad, la capacidad de sacrificio, la colaboración mutua y la subordinación a la idea de equipo. En colegios como Harrow, Eton, Charterhouse, Winchester, Westminster y Shrewsbury, organizaban partidos como parte esencial del currículum con especial énfasis en el orden, la disciplina y el espíritu de equipo. El deporte comenzó a aparecer en los horarios de las escuelas y la participación en el fútbol por parte de los estudiantes adquirió un carácter obligatorio" (ver Fútbol: Fenómeno de Fenómenos, pág. 242 y ss.).

El Papa Juan Pablo II, en un discurso dirigido a 150 representantes de la UEFA a los que recibió en el Vaticano, expresaba la importancia del fútbol profesional como aglutinador de valores. Así decía su mensaje:

"Hoy, el fútbol se ha convertido en un fenómeno de masas que enfatiza la responsabilidad de aquellos que se ocupan de su organización y promueven la expansión de este deporte tanto a nivel profesional como amateur. Están llamados a no perder nunca de vista las significativas posibilidades educativas que el fútbol puede desarrollar. Por otra parte, los deportistas, especialmente los más famosos, nunca deberían olvidar que se convierten en modelos para el mundo de la juventud. Por ello, es importante que, además de desarrollar sus capacidades deportivas, sean cuidadosos para cultivar esas cualidades humanas y espirituales que harán de ellos auténticos ejemplos positivos ante la opinión pública. Pido que todos los profesionales del mundo del fútbol, desde sus organizadores hasta sus profesionales de la comunicación, unan esfuerzos para asegurar que el fútbol no pierda nunca su genuina característica de actividad deportiva, que no quede sumergida por otras preocupaciones, especialmente las de carácter económico. Las estructuras que componen la industria del fútbol están llamadas a ser un terreno de auténtica humanidad en el que los jóvenes sean incitados a aprender los grandes valores de la vida y a difundir las grandes virtudes que constituyen la base de una digna convivencia humana, como la tolerancia, el respeto de la dignidad humana, la paz y la fraternidad".
Hoy mismo he estado con José Ignacio Rivero, Presidente de Tatum y colaborador de este blog, y hacíamos referencia junto a Eugenio de Andrés, al comentario que hacía el comentarista la aguja (del blog El espectador),  respecto al post No, así no, no de cualquier forma que escribía el propio José Ignacio sobre el “caso Contador”.

Allí la aguja decía: "No es lo mismo deporte que deporte profesional (en realidad esto último es un oxímoron). El deporte profesional no es ese mundo de valores y referentes del que hablas, es un mundo interesado, artero y torticero. Un mundo de manipulación, de mentira y de traiciones. Todo vale con tal de que… ¡no te pillen! Con su mentalidad, asumen riesgos calculados. Al final, quizá por ir tanto el cántaro a la fuente, o quizá por exceso de confianza, acaban pillándolos. Pero hasta ese momento la cuenta corriente se ha ido engrosando".

Quizás lleve razón nuestro amigo. Aprende del Deporte nace con una vocación clara: ser una correa de transmisión de valores del deporte para su aplicación en cualquier ámbito de la vida. Sin embargo, parece que Deporte y Deporte Profesional son dos cosas diferentes.

Tengo que pensar más sobre ello, pero sí que a menudo el Deporte Profesional –al menos en el fútbol– se asocia sólo a grandes sumas de dinero, comisiones, tarjetas de crédito, glamour, lujo, rentabilidad, compra de partidos… y como decía el negro Fontanarrosa, "el amor del hincha es lo único amateur que queda en el fútbol, ahora centro de una comercialización absoluta"; algo en lo que coincidía Eduardo Galeano: "El fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. Los periodistas especializados hablan cada vez menos de las habilidades de los jugadores y cada vez más de sus cotizaciones. Los dirigentes, los empresarios, los contratistas y demás cortadores del bacalao ocupan un espacio creciente en las crónicas futboleras. Antes, los «pases» se referían al viaje de la pelota de un jugador al otro; ahora, los «pases» aluden más bien al viaje del jugador de uno a otro club o de un país a otro. ¿Cuánto están rindiendo los famosos en relación a la inversión? Los especialistas nos bombardean con el vocabulario de los tiempos: oferta, compra, opción de compra, venta, cesión en préstamo, valorización, desvalorización".

Un conocido directivo del balompié afirmaba en una ocasión: "La moda convirtió a los futbolistas en hombres muy ocupados que en sus ratos libres juegan al fútbol. Entrevistas, publicidad, negocios: todo contribuye a ese yupismo que los tiene en permanente estado de alerta, cada día más alejados de sus deberes profesionales".

El fútbol nos permite pasar buenos momentos de ocio y socializa igual que ir de tapas o copas, ¿pero hoy día puede ser considerado el deporte (fútbol) profesional una escuela de valores? Vosotros diréis..

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Qué representa un Barça-Madrid?

Quedan apenas unas semanas para que se dispute uno de los partidos más seguidos a nivel planetario (1.000 millones de audiencia televisa; ver post Real Madrid-Barcelona: un clásico de macrocifras), que este año adquiere unas connotaciones especiales si tenemos en cuenta que el Barça vive uno de los mejores momentos de su historia y el Real Madrid parece resurgir con la figura de Mourinho. Pero más allá de lo deportivo, ¿por qué el interés por este partido y la rivalidad entre ambos clubes?

En mi libro Fútbol: Fenómeno de Fenómenos relato parte de ello. Comprender lo que representa el “gran clásico” implica darse un paseo por la propia historia personal de Cataluña y del estado español. A finales del siglo XIX, Barcelona era una región industrial con una importante actividad mercantil. Tan sólo EEUU, Inglaterra y Francia podían competir con la producción textil catalana. No obstante, si bien Cataluña contaba con un protagonismo económico notable, el poder político estaba concentrado en Madrid, con lo que los intereses del gobierno central y los de los capitalistas catalanes chocaban frontalmente. Para los nacionalistas, Cataluña era símbolo de la modernidad y el progreso, mientras que Madrid era símbolo del subdesarrollo y el retraso. Mientras el centro luchaba por salir adelante, la burguesía catalana abría sus puertas a las influencias extranjeras a través del comercio.

Esta supremacía catalana no era del agrado del Estado español que la veía como una región de ideas separatistas. Por su parte, los catalanes acusaban al Estado de falta de sensibilidad ante la realidad social. En este contexto histórico surgió el Barcelona Football Club que fue fundado oficialmente el 29 de noviembre de 1899 por el suizo Joan Gamper. Un año después, el 28 de octubre de 1900, a iniciativa de Ángel Rodríguez, nacería la Sociedad Española de Football, que más tarde pasaría a llamarse Club Español de Football, y en 1912, con la concesión del título de “real” por parte de Alfonso XIII, Real Club Deportivo Español. El club blanquiazul, compuesto por castellanos, nació como reacción al club catalán, formado en su mayoría por extranjeros. Pronto, la rivalidad entre ambos equipos se dejó notar. El nombre de “español”, en primer lugar, y el título de “real” después, no eran del agrado de la hinchada culé que veía ambos símbolos una provocación a lo que Cataluña representaba. De este modo el RCD Español se convirtió en el gran rival del FC Barcelona, “el espectro del centralismo en su propia casa” y, en consecuencia, “el enemigo interior a combatir”. El diario Marca recogía en sus páginas: “Mientras el Español era un equipo patriota formado por buenos y sanos españoles, el Barcelona era catalanista hasta la médula haciendo propaganda de un régimen insoportable”.

Asimismo, el club blaugrana desde sus orígenes manifestó activamente sus simpatías políticas participando en numerosos actos para reivindicar la causa catalana, algo que el club blanquizaul no hizo: “El Español y el Barcelona llevaban una mascarilla demasiado pequeña para que no se adivinara enseguida el verdadero sentido de ellas. El deporte era la careta que cubría el sentido político. Uno, el Español, dirigido por personalidades de un matiz conocidísimo como español y patriota y que, arrastrados a la lucha, procuraron de su peculio engrandecer al club y a su nombre, para mostrar al rival de lo que eran capaces un buen puñado de buenos españoles fuesen de dónde fuesen. Otro, el Barcelona, ocupado constantemente en dar en el seno de la sociedad el tono catalanista hasta en su correspondencia, acudía con banderas de colores a actos políticos catalanistas”.

El 14 de junio de 1915, el Barcelona y el Júpiter disputaban en Les Corts –antiguo estadio del club culé– un partido de homenaje al Orfeó catalán. La banda de música de un buque británico atracado en el puerto aprovechó el descanso del partido para interpretar el himno español. Los 12.000 asistentes catalanes presentes comenzaron a abuchear. El desprecio le costó al club una sanción, el estadio se clausuró 6 meses y Gamper tuvo que exiliarse.

Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923–1929) se eliminó la bandera catalana y la lengua oficial fue abolida. Con los dos principales modos de expresión eliminados, muchos vieron en el barcelonismo una forma de manifestar su reacción contra el régimen y un símbolo de resistencia nacionalista, por lo que se afiliaron al club culé. La bandera del Barça sustituyó a la senyera en las manifestaciones políticas de la época, lo que sirvió para reforzar más la vinculación del equipo con la autonomía catalana: “El fútbol español ha jugado ciertos protagonismos políticos en determinados momentos. Sus socios y simpatizantes se han servido muchas veces del poder de convocatoria de la entidad para convertirla en banderín de enganche. Algunos clubes han sido en sí mismos la representación más evidente de un movimiento político en los momentos en que éste ha estado perseguido”.

Con la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931, se abría un nuevo episodio en la historia de España. En 1932, se reconocía el carácter diferencial de Cataluña al tiempo que el RCD Español era despojado del título de “real”. Sin embargo, la guerra civil (1936–39), la derrota de la República y la llegada del Generalísimo al poder, marcó una nueva etapa. El invento del Barça como “el ejercito sin armas de una nación sin estado” o “la sublimación épica del pueblo catalán en un equipo de fútbol” se hizo más evidente con Franco en el poder. Por si fuera poco, el presidente del Barça, Josep Sunyol, había sido fusilado en 1936 por la Coalición Nacionalista: “El Barça fue el símbolo de la posición política de la burguesía nacional y de la pequeña burguesía catalana hasta la guerra civil; después, fue la única forma de expresión elíptica de un conjunto de sentimientos. La prueba principal de esta afirmación reside en el hecho de que los inmigrantes integrados son seguidores del Barça, los no integrados, del Español”.

Con el Caudillo, la rivalidad futbolística con un marcado carácter regional a través del enfrentamiento entre periquitos y culés, quedó en un segundo plano y se trasladó al enfrentamiento entre el Real Madrid –símbolo de la españolidad– y Barcelona –símbolo de la catalanidad–. Franco, al igual que Primo de Rivera, trató de eliminar cualquier brote nacionalista, pero mientras este último reaccionó también de manera aplastante contra el Barça, el primero, más inteligente, vio al club culé como un mal menor con el que convivir y por medio del cual los catalanes podían desahogarse: “[Franco] trató de borrar todas las rivalidades regionales en España, excepto en el fútbol. Promovió el fútbol como un medio saludable para que las regiones descargasen sus tensiones. Como los catalanes no tenían partidos políticos, ni gobierno regional, ni derecho alguno a usar su propia lengua, pusieron todo su orgullo cultural en el Barça. En un partido del Barça, la gente podía gritar en catalán y cantar canciones tradicionales cuando no podía hacerlo en ningún otro lugar”.

Pronto, el fútbol como catalizador de la oposición regionalista adquirió una dimensión mayor: “Lo que está muy claro en el fútbol español es que el deporte balompédico es, en realidad, un semanal enfrentamiento político. El Real Madrid representa algo, y el barcelonista lo sabe; el Barça representa otro algo también, y el madridista también lo sabe”. El presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu, refiriéndose al presidente del RCD Español entre 1967 y 1969, Juan Vila–Reyes, decía: “Le admiro porque preside en Cataluña un club que se llama Español. Eso sí que tiene mérito”. Para el escritor Vázquez Montalbán, “el Barcelona y el Real Madrid son algo más que un club porque asumen valores políticos añadidos. El Barcelona sería algo así como el ejército simbólico desarmado del nacionalismo catalán, y el Real Madrid, el representante del Estado español, papel que se le atribuyó en los tiempos de Franco”.

Durante la dictadura, el Barça sería fichado en los archivos de la Dirección General de Seguridad, como “elemento peligroso y hostil al régimen”. En el expediente abierto al club con el número 29708, se detallaba: “Este club explota su rivalidad con el Español para hacer política catalanista y le rodea un público apasionado, en su mayor parte de ideas separatistas”. Vázquez Montalbán escribió: “Cuarto en la lista de organizaciones que purgar, después de los comunistas, los anarquistas y los separatistas, se hallaba el Fútbol Club Barcelona”.

En 1943, ambos clubes debían medirse en partido de semifinales de la Copa del Generalísmo. En aquella época se había decretado una amnistía que amparaba a los exiliados durante la guerra. En el Barça militaban tres jugadores que habían permanecido huidos después de una gira por América con el club. El partido de ida en Les Corts se había resuelto a favor de los catalanes por 3-0. Antes del comienzo del encuentro de vuelta, uno de los máximos responsables de seguridad entró en el vestuario blaugrana y les recordó: “No olvidéis que algunos de vosotros estáis jugando gracias, únicamente, a la generosidad del régimen, que ha olvidado vuestra falta de patriotismo”. El club culé recibió una sonora goleada: 11–1. Del incidente dio cuenta Samarach en el diario La Prensa. La crónica fue objeto de felicitación por la directiva barcelonista pero el atrevimiento le valió una sanción ejemplar y tuvo que dejar de escribir. El artículo decía: “Quizá si la victoria hubiera sido 4–0  nos volcaríamos a reprochar a éste o aquel jugador del Barcelona. Pero un 11–1 son diez tantos de ventaja. Muchos, demasiados, para que no se busque otra razón que pueda explicarnos este resultado. Si los azulgranas hubieran jugado mal, francamente mal, el marcador no hubiera alcanzado esa cifra astronómica. Lo que pasa es que no jugaron”.

Filosofía culé

La filosofía del Barça viene definida por el lema acuñado por Cirici y Mercè Valera en 1975 “más que un club”, frase que sintetiza de manera explícita los valores que el conjunto blaugrana representa: “Casi nunca una frase tan corta ha podido significar tantas cosas. Cuando alguien ha dicho que el FC Barcelona era más que un club, estaba aludiendo a un fenómeno sorprendente, y creemos que único en el mundo, de una institución deportiva revestida de tanta trascendencia”. Otro presidente de la institución, Narcís de Carreras, lo expresaba en estos términos: “Somos lo que somos y representamos lo que representamos”; igual que el dirigente Agustí Montal i Costa (1969-1977): “El Barça es mucho más que un club. Uno de los éxitos del Barcelona es su poder como entidad integradora de la gente que llega a nuestra tierra y se identifica por medio de nuestro club con nuestra manera de ser”.

Uno de los acontecimientos más relevantes en la historia del club como institución, fue el memorable 5–0 en el Estadio Santiago Bernabéu la noche del 18 de febrero de 1974, con Cruyff como director de orquesta. Algunas crónicas apuntan peyorativamente que el proceso de transición hacia la democracia no comenzó en diciembre de 1973 con el asesinato del almirante Carrero Blanco sino aquella noche épica: “El Barcelona acababa de derrotar a sus mortales rivales del Real Madrid, y prácticamente todo el mundo, jóvenes y viejos, hombres y mujeres por igual, salió a la calle para celebrarlo. Aquella noche hubo más senyeras rojas y amarillas que banderas azulgranas del Barça, particularmente a lo largo de las Ramblas y en la plaza de Catalunya, y la canción que cantaba la multitud era el himno catalán proscrito, Els segadors”. La humillación sirvió para que algunos calificaran a ese año como el mil novecientos cero cinco. Hoy todavía la gesta se sigue celebrando: “Hay victorias tan gozosamente sentidas que son motivo de celebraciones en aniversarios señalados. Para el Barça es casi fiesta de guardar el 0–5 de 1974 en el Estadio Bernabéu. Los veinte años de aquella gesta no pasaron inadvertidos. Humillar al contrario, aunque sea con efemérides que no han vivido miles de socios, forma parte de la pugna permanente”.

Con la democracia en marcha

El 28 de diciembre de 1975, poco después de la muerte de Franco, el Real Madrid debía jugar en el Nou Camp. Los catalanes esperaban con ansia el encuentro. Numerosas banderas catalanas lograron colarse al interior del estadio. El equipo local venció por 2-1. La afición estalló de alegría y celebró la victoria deportiva con sabor político. Años más tarde y ya con la democracia más consolidada, en una final histórica de la Copa del Rey en 1983, el Barça se imponía a su eterno rival por 2-1, triunfo que el alcalde socialista de la ciudad catalana, Pascual Margall, calificó así: “Esta victoria satisface los deseos de todo un pueblo”.

El presidente del Barça hasta 2010, Joan Laporta, también hizo gala de su catalanidad durante su viaje oficial a Bosnia–Herzegovina en 2005. En el discurso ante las autoridades del país decía: “El Barça es un club de Barcelona, capital de nuestro país, Catalunya. Estamos orgullosos de ser catalanes y aquí podemos manifestar esos sentimientos con el mismo orgullo que vosotros decís que sois bosnios”. En una entrevista a El Mundo, el dirigente decía: “El Barça es un club poliédrico, promueve unos valores que son universales como el civismo, la deportividad y el hecho diferencial de que es un club catalán de fútbol que está muy vinculado y entroncado con la sociedad catalana. Para un catalán del Barça, la catalanidad del club es muy importante”. Y también: “La catalanidad del Barça es una realidad. Es entendida, comprendida y aceptada por todo el barcelonismo. Nuestra directiva es catalanista. El Barça ha tenido históricamente un papel extraordinario para promover los valores del catalanismo. A nivel político también ha tenido ese papel. Ya desde sus inicios, Gamper, que era suizo, tuvo la habilidad de vincular al club con Cataluña. En los años 20, la entidad ya se posicionó en cuestiones como el apoyo al Estatut y se consideró al Barça como el club de Cataluña. Ahora somos más que un club en Cataluña, más que un club en España y estamos en el marco de una estrategia corporativa para ser más que un club en el mundo”.

En la actualidad (y como siempre), en Can Barça los triunfos barcelonistas son celebrados por el soci culé con un “¡Visca el Barça!” seguido de un incondicional “¡Visca Catalunya!”, símbolo ideológico de la identidad del club con el regionalismo catalán..

jueves, 23 de septiembre de 2010

La figura del capitán

Hacía tiempo que tenía pendiente escribir sobre el libro Capitanes (LID Editorial, 2010), de Luis Villarejo, periodista que fue Jefe de Fútbol en la Agencia EFE, Redactor Jefe de Marca y Adjunto al Director de Comunicación del Real Madrid, además de colaborador en diferentes programas de televisión y radio y columnista de Sportyou.

A Luis, una de las personas de referencia del periodismo deportivo en nuestro país, le conocí personalmente hace un par de meses cuando a ambos nos invitaron antes del Mundial de Sudáfrica al programa Punto de mira –dirigido por Antonio Izquierdo– de Antena 3 Televisión (Canal internacional), para hablar de nuestros respectivos libros –Capitanes y Fútbol: Fenómeno de Fenómenos–, del fenómeno fútbol y de la selección española.

El libro se centra en lo que son los entresijos de la gestión de un vestuario y más concretamente en la figura del capitán como hombre de peso que ejerce de referencia y aglutinador de voluntades. En la obra participan muchos jugadores importantes de este deporte que aportan sus testimonios en primera persona. Entre otros: Cesc Fábregas, Raúl González, Fernando Torres, Diego Forlán, Andoni Zubizarreta, Emilio Butragueño, Michel o Michael Laudrup, entre otros.

El prólogo corre a cargo de Vicente Del Bosque –seleccionador nacional– y de Fernando Hierro –Director Deportivo de la RFEF–. El primero dice: “La gestión de Recursos Humanos es un factor interesante en la dirección de grupos deportivos. En mi caso, doy importancia a la sencillez, a la humildad, al buen ambiente en un vestuario. Este tipo de detalles no garantiza resultados, pero ayuda a la búsqueda del éxito. El premio está más cerca desde una atmósfera limpia que desde una convivencia donde existe un grupo de menor armonía”.

El segundo, por su parte, apunta: “La capitanía en un club de fútbol o en una selección nacional es un orgullo para todo aquel jugador que ha soñado de niño con ser profesional. El fútbol es pasión, es responsabilidad, es solidaridad, aúna voluntades y desde el liderazgo consensuado en un vestuario, los clubes y federaciones progresan en sintonía con el objetivo de cumplir sus retos deportivos y empresariales (…). La puesta en escena de un capitán implica un desgaste enorme: las funciones van desde resolver problemas domésticos dentro del vestuario, abordar situaciones de crisis con los medios de comunicación, ayudar a los más jóvenes, ejercer de psicólogo en algunos momentos, hasta elevar la moral de la plantilla. En mi época, además, vivimos un cambio espectacular en las estructuras del propio fútbol como deporte y como negocio”. Y continúa: “Un capitán representa la imagen de un equipo de jugadores, pero también la de un club o la de una selección. Por eso su papel es esencial. El día que Andoni Zubizarreta me cedió el brazalete de España me dijo: Lo siento mucho, la que te ha caído encima”. El propio Hierro sentencia: “El 80 ó 90% del esfuerzo de un capitán está dirigido a resolver situaciones de crisis”.

Pero el libro no sólo habla de la gestión de recursos humanos dentro del vestuario sino que contiene anécdotas y referencias históricas interesantes. Por ejemplo, una de las que más me ha gustado es que el brazalate es el único elemento del uniforme de la selección española que no lo fabrica la multinacional Adidas. El resto, chándal, camiseta, pantalón, medias, botas, espinilleras, gorros, guantes, calzoncillos, maletas de viaje… lleva el sello Adidas. La cinta que rodea el brazo del capitán se sigue fabricando de forma artesanal y la Federación lo sigue comprando a Deportes Cóndor, una emblemática tienda de deportes situada en la calle Conde de Peñalver 22, en el barrio de Salamanca de Madrid que pertenece a la familia Blas Pardo Ruiz desde que nació hace más de tres cuartos de siglo. Cualquier madrileño conoce esta tienda.

Muchos son los comentarios de los futbolistas que pasean por el libro de Luis Villarejo. Destaco sólo algunos:

– Santiago Cañizares: “Ser capitán tiene dos alegrías. Las mismas que la vida de un barco: el día que lo compras y el día que lo vendes. El primer partido y cuando dejas el brazalete, son los dos únicos momentos interesantes. Yo, al dejarlo, me liberé”.

– Fernando Torres: “Años después, aún guardo en mi móvil los dos mensajes que recibí tras fichar por el Liverpool. Los capitanes Steven Gerrard y Jaime Carragher me daban una cálida bienvenida. En los entrenamientos son siempre los primeros en liderar los ejercicios. Su entusiasmo es contagioso”.

– Cesc Fábregas: “Good morning, skipper [Buenos días, capitán]. Cuando los empleados del Arsenal me saludan así todas las mañanas, aún me da reparo. El Arsenal es un club grande y con historia. Y yo me siento orgulloso de ser parte de ella”.

– Emilio Butragueño: "La primera premisa del fútbol es que no todos los capitanes son líderes, sobre todo cuando es un cargo que se hereda (...). El líder debe pensar que es uno más del grupo. Sin el grupo, él no gana, por eso la humildad y la solidaridad son dos rasgos del líder. Si es egoísta, aunque sólo sea un poco, el grupo lo capta y pierde su jerarquía entre compañeros. La generosidad y el altruismo son fundamentales".

También me ha sorprendido lo que Luis Medina Cantalejo, árbitro español presente en el Mundial de Alemania 2006, dice: "El conocimiento de algo como son las reglas del juego es algo que no se prodiga mucho entre jugadores, entrenadores, y si se me permite, entre periodistas y aficionados".

El libro está formado por 16 capítulos, 2 de los cuales me han gustado especialmente. El primero es el capítulo 6 titulado: El capitán en los despachos. Comunicación con la presidencia; un tema siempre complejo para el capitán que hace de correa de transmisión entre las oficinas y el césped. El segundo es el capítulo 8 titulado: De continente a continente. De Japón al sueño africano. Siempre me ha interesado mucho cómo afectan las diferencias culturales a las relaciones personales (ver post Outliers y el Índice de Distancia al Poder). Es un capítulo el que Xavier Azcargorta habla de su paso por Bolivia, China y Japón, y de cómo la diferente cultura de cada país condiciona, por un lado, la forma de entrenar, y por otro, la forma de elegir al capitán. En las mentalidades latinas y mediterráneas el factor antigüedad pesa mucho mientras que en las anglosajonas son más partidarias del carisma y la personalidad. De ahí que podemos decir que hay capitanes que no son líderes y líderes que no son capitanes.

En definitiva, un libro imprescindible para quien le guste el fútbol y más aún para quienes les guste el balompié y la gestión de personas. El libro recoge lo que no se ve de este deporte a primera vista, lo que no se retransmite por la cámara y que sólo los protagonistas, los futbolistas, viven de primera mano.

Os dejo una pequeña vídeo-entrevista a Luis Villarejo justo después del acto de presentación del libro en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas:
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lunes, 21 de junio de 2010

El balón tiene razones que la razón no entiende

Uno de los motivos por los que el fútbol desata tanta pasión se debe a la imprevisibilidad del desenlace. El misterio del resultado, corto casi siempre, incrementa la incertidumbre que, según algunos estudios empíricos, es la variable más determinante para acudir al estadio o seguir un partido de fútbol.

Este carácter imprevisible del resultado hace que el deporte rey sea capaz de desafiar el status quo del poder. No respeta las jerarquías tradicionales y pasa por alto cualquier consideración política o económica. Minúsculos países que apenas cuentan en las escena internacional son capaces de plantarle cara a las grandes potencias mundiales sin ningún tipo de timidez. Lo dijo en una ocasión el camerunés Roger Milla: «Gracias al fútbol un país pequeño puede ser grande».

En lo que llevamos de Mundial hemos visto cómo Inglaterra, la madre del fútbol, fue incapaz de ganar a Argelia y a Estados Unidos; Italia sufrió contra Paraguay y Nueva Zelanda, y en ambos casos no fue capaz de pasar de un empate; Serbia le sacó los colores a Alemania después de ganar por un gol a cero; a Francia, campeona del mundo en 1998, la dejó en evidencia México; igual que Corea del Sur con Grecia, triunfadora de la Eurocopa 2004; y lo más llamativo, Suiza calmó a la marea roja tras imponerse por la victoria mínima.

Y es que el fútbol, a pesar de ser un mundo dominado por la oferta y la demanda del dinero, sigue siendo tan primitivo como siempre: once jugadores contra once intentando meter el balón en la portería contraria. El sociólogo brasileño Roberto Matta, escribía: «La inmensa popularidad del fútbol es porque en la cancha se vive algo así como la sociedad perfecta: absoluta igualdad, equidad, libertad dentro de ciertas reglas, no hay favoritismos, cada cual vale por su talento, méritos, y eso da una idea de una sociedad perfectamente organizada». Planteamiento en el que coincidía Roy Atkinson quien antes de un encuentro afirmaba: «Voy a dar un pronóstico: puede pasar cualquier cosa»; igual que Vujadin Boskov: «El fútbol es imprevisible porque todos los partidos empiezan con cero a cero».

En el fútbol no todo es controlable, lo que deja margen suficiente para que el azar cobre protagonismo de diferentes maneras. Por ejemplo, a través los errores arbitrales. En este deporte, caracterizado por marcadores ajustados, los equivocaciones del señor colegiado son casi siempre determinantes en del resultado final del partido. Por eso, en alguna ocasión se ha dicho que «hablar de fútbol y no hablar del árbitro es tan difícil como contar el cuento de caperucita roja y no hacer alusión al lobo feroz». Durante el presente Mundial ya hemos visto algunas decisiones comprometidas, entre ellas, la del español Undiano Mallenco en el Alemania-Serbia que expulsó a Klose en el minuto 36 cuando todavía quedaba una hora de partido. La decisión del árbitro navarro ha dado lugar en el país germano a la creación un grupo en Facebook con el título: «Cómprate unas gafas, a lo mejor así ves lo que es una falta».

Tampoco es fácil de prever los errores humanos que pueden dejar fuera de la competición a cualquier selección. Le ocurrió a Robert Green con Inglaterra; su desafortunada actuación le valió el puesto al siguiente partido y una lluvia de críticas en su país; le pasó a Casillas que tampoco estuvo muy fino en el gol del suizo Fernandes; o al guardameta japonés Kawashima cuyo despiste en el encuentro contra Holanda dio la victoria a la selección de los tulipanes por la mínima.

Igualmente podríamos hablar de eso que algunos han denominado la «lotería» de los penalties. Muchas veces esa «suerte» (buena o mala, según se mire) ha dejado en el camino a selecciones con pedigrí en el panorama futbolístico. El pasado viernes, el teutón Podolski falló una pena máxima contra la selección de Antic, gracias a lo cual los yugoslavos se llevaron los tres puntos.

En definitiva, el fútbol, con su magia y capacidad de sorpresa, sigue siendo el terreno perfecto para aquellas naciones que quieren hacer historia con los goles. El diario Wal Fadjri de Dakar, tras la victoria de Senegal a Francia en el Mundial de 2002, recogía en sus páginas: «El fútbol, patria de todos los desheredados del planeta, continua siendo una vitrina esencial para aquellos que no quieren morir en la insignificancia»..

jueves, 27 de mayo de 2010

¿Es bueno el fichaje de Mourinho?

Apunto sólo algunas ideas, desde un punto de vista meramente descriptivo:

- Si el fichaje de Mourinho es bueno o no, los resultados lo dirán. Lo hemos dicho muchas veces: al éxito (y al fracaso) siempre se le encuentran justificación. El problema de toda decisión de gestión es que se sustenta en unas expectativas, y luego, las expectativas se cumplen o no. Es el riesgo de toda inversión, como la vida misma.

- Hace un año el nuevo equipo directivo del Real Madrid apostó por un entrenador, Pellegrini, y un año después el chileno está fuera. ¿Fracaso del entrenador o del equipo directivo que le fichó? Algunos dirán que los directivos se equivocan y otros que ese equipo directivo no es válido. Cuestión de gustos, cuestión de interpretaciones... como la vida misma. Lo que sí sé se echa en falta en el fútbol falta un alto componente de retribución variable, tanto para jugadores como para directivos, que cuando los resultados no sean los esperados vean reducirse su nómina en un componente significativo.

- La llegada de Mourinho viene avalada por su trayectoria pasada en el Inter, Chelsea y Oporto. 18 títulos adornan su currículum, pero como sucede en la vida misma, resultados pasados no son garantía de resultados futuros. Cada desafío es un nuevo reto en el que hay que partirse la cara, y ningún desafío es fácil. Pensar lo contrario es ingenuidad.

- Todo éxito (o fracaso) es en términos comparativos. Por eso, a pesar de que el Real Madrid ha sumado el mayor número de puntos de su historia en la Liga, el Barcelona ha sido el campeón. ¿Qué quiero decir? Que no basta ser bueno (o muy bueno) sino mejor que el resto. Camacho dijo en una ocasión: "El principal problema del Madrid es el Barça". Lo bien o mal que lo haga el Madrid de Mourinho estará condicionado por lo bien o mal que lo haga el Barcelona de Pep.

- Con independencia de los resultados, Mourinho se va a beneficiar de una cosa: del trabajo hecho por Pellegrini. Al inicio de temporada llegaron nuevos jugadores (CR, Kaká, Benzema... hasta ocho) y nuevo entrenador y todo ese engranaje era necesario engrasarlo. Como decía Di Stéfano: "El fútbol no se juega sólo en el campo, se juega conociendo al compañero, al que más asiduamente tienes al lado; la colectividad hay que hacerla a base de entendimientos personales, el hablar, el charlar , el estar, no es sólo cuestión de ir a entrenar todos los días, es cuestión de convivir. Y ahí sale el entendimiento cerebral de los individuos, se sabe como respira el compañero, se sabe cómo funciona, sabes los movimientos, cómo se apoya, dónde mira...". Esa labor está hecha y no es peccata minuta.

- Al Real Madrid se le juzgará, fundamentalmente, por su trayectoria en la Champions League, que es donde compite de igual a igual con otros equipos de similares presupuestos y es donde tiene que demostrar que es un "grande". Sabemos que a partir de Octavos, el pase a la siguiente ronda de la competición es eliminatoria, y a partido de ida-vuelta cualquier error -arbitral, defensivo, etc- se paga carísimo. Por mucho equipo que se tenga, el éxito hay que ganárselo con sangre, sudor y lágrimas.

- Muchas veces el problema no es ganar o perder, sino el exceso de expectativas. Creer que con un nombre (Real Madrid) y con nombres (CR, Kaká, Higuaín...) se ganan títulos es una ingenuidad. La autocomplacencia es peligrosísima. Detrás de cualquier logro destacable hay mucha reciedumbre, concentración, labor de equipo, comunicación, ilusión, liderazgo, estudio de los contrarios, estado de ánimo, etc, etc, etc.

- El fútbol, como la vida, es ilusión, porque siempre que hay cambios sabiendo que previamente no ha habido éxitos, todo parece de color rosa. Ocurre habitualmente cuando comienza una nueva temporada. Esperanza a la enésima potencia que muchas veces carece de fundamento racional.

Sólo me queda una duda respecto al futuro: si Mourinho no ganase ningún título, ¿qué pasaría?.

jueves, 25 de marzo de 2010

La lealtad como forma de vida

Hace no mucho charlaba con nuestro compañero Lolo Sáinz sobre las lecciones del deporte y su aplicación al mundo de la gestión y la empresa. Muchas e interesantes son las enseñanzas que se pueden extraer. Dejo algunas de las cuestiones tratadas con Lolo y sus respuestas:

FRANCISCO ALCAIDE: Para empezar Lolo, ¿cuáles son las tres principales lecciones que te ha enseñado el baloncesto y que aplicas hoy día a tu vida?
LOLO SAINZ: La primera lección que me enseñó el baloncesto y que sigo ejerciendo hoy día incluso en mi casa es el intentar “ser siempre un equipo”. En mi casa no somos mi mujer, mis hijos y yo. Somos todos juntos un equipo que participamos conjuntamente dando nuestra opinión, viendo cómo se pueden solucionar ciertos asuntos, hablando sobre la forma de desarrollar nuevos proyectos, etc. En el baloncesto todo se basa en el trabajo en equipo.

La segunda lección que intento poner en práctica son los valores que emanan del basket. Hay muchos que son importantes –concentración, motivación, comunicación, humildad, confianza, etc.– pero desde mi punto de vista hay uno que es el más determinante: la lealtad. Siempre he intentado ser una persona muy leal, tanto en todos los equipos en los que he estado, como con mi familia y con el resto de la gente. La lealtad es el camino que conduce al bienestar.

La tercera lección que destacaría es el agradecimiento que tengo a las personas que han estado muchos años a mi lado, especialmente mi familia, porque han sabido sacrificarse para que yo hiciese una carrera deportiva. La vida de un entrenador en un equipo deportivo es de un enorme sacrificio y de una gran soledad, y si no estás acompañado del apoyo de los tuyos es imposible salir adelante. Diría que ellos se han sacrificado incluso más que yo.

F. A.: Has destacado lo importante que es “ser un equipo”. Nuestra experiencia nos dice que en las organizaciones existen muchos egos, que son uno de los grandes enemigos del trabajo en equipo. ¿Cómo se gestionan los egos para que la estabilidad no se tambalee y la situación se vaya de las manos?

L. S.: A lo largo de mi carrera deportiva me he encontrado con muchos grandes egos, como por ejemplo, Drazen Petrovic. Nunca he presumido de ser un gran experto tácticamente, mi mayor mérito ha sido la dirección de personas como un equipo. Siempre he intentado reconducir esos egos al redil de lo que es un equipo. No obstante, un entrenador no lo puede hacer sólo y tiene que contar con la colaboración del resto de la gente, que gracias a su generosidad, contribuya a la adaptación de los jugadores con mayor ego para que se involucren y participen del objetivo común del equipo. Esto no resulta fácil porque todo el mundo el mundo tiene su orgullo. Para conseguirlo, siempre he intentado buscar en mis equipos lo que llamo “el otro líder”, un jugador que es el que va ayudar intensamente a combatir estas cuestiones. La figura de este “otro líder” es esencial. Juan Antonio Corbalán o Clifford Luyk han sido dos de mis “otros líderes”. Gente siempre dispuesta a colaborar en pro de un objetivo común.

F. A.: Algo parecido nos contaba Jorge Valdano respecto al Mundial de México 86. En aquella selección se hizo un pacto en el vestuario para estar al servicio de “El Pelusa” y conseguir su integración con normalidad, ya que tener ese “genio”, a pesar de sus caprichos, excentricidades y de las dificultades de convivencia que originan, les iba a hacer ser campeones del mundo.

L. S.: Así es, y creo que hay otro aspecto muy importante a tener en cuenta por las personas responsables de liderar un equipo. Quienes estén en puestos de dirección deben ser grandes negociadores. Tienen que negociar con el individuo su incorporación al equipo, y con el equipo la aceptación de ese individuo para el equipo.

F. A.: Prácticamente toda la actividad directiva se acaba reconduciendo a negociaciones formales o informales con clientes, empleados, proveedores, administraciones... ¿Cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta para abordar una negociación con éxito?

L. S.: En primer lugar, convencer a la persona con la que estás negociando, que lo que propones es por el bien del equipo y por el bien suyo, de tal manera que no piense que le estás intentando engañar. Convencerle de que si él equipo triunfa él va a triunfar. La historia está escrita de grandes egos que no se integraron en el equipo, el equipo fracaso y ellos con el equipo. Otro punto importante es negociar con tu gente que esa persona es sumamente necesaria y hay que integrarla para ganar. En el Real Madrid tuvimos un directivo que era un gran negociador: Raimundo Saporta. Él justificaba la inclusión de grandes jugadores porque harían más grande al equipo, pero siempre y cuando el equipo lo aceptara como tal, de tal modo que todos ganaran.

F. A.: En cierta ocasión José Antonio Camacho afirmaba: “Cuando un entrenador entra en un vestuario los jugadores dicen: éste manda o éste no pinta nada”. ¿Cómo se gana uno la autoridad y qué es lo que hace que se pierda?

L. S.: Tengo muy claro cómo se pierde: aplicando la autoridad como un dictador que nada más ve lo suyo y no comprende a la gente que tiene enfrente. Hablando con un antiguo jugador que hoy es entrenador, decía que nota que los entrenadores jóvenes tienen un camino definido por el que seguir y les cuesta mucho apartarse de él cuando es necesario. No cuentan con la flexibilidad oportuna para ver más allá de lo que ellos piensan. Les falta mano izquierda para capear las distintas situaciones que requieren formas de gestionar diferentes. No se puede llegar a un vestuario con el látigo y empezar a sacudir sin escuchar a nadie. Hay que comunicarse con la gente y hacerles comprender cómo es el equipo. Es una forma de ganarte al jugador porque le estás dando protagonismo y le estás inculcando que es parte esencial del equipo. Naturalmente que el líder, entrenador, tiene que tener autoridad para que pueda aplicar disciplina dentro del grupo de trabajo y así poder mantener esos valores que nos va definir como equipo, equipo ganador, ¡claro! Pero esa autoridad no te la regalan, se gana, y hay que ejercerla dentro del más estricto respeto hacia las personas que forman nuestro equipo de trabajo.

F. A.: Epi comentaba: “He estado en equipos que se comunicaban y en otros que no y en mi experiencia los primeros rendían más y que esa comunicación se trasladaba a los tiempos muertos, al vestuario y fuera de la cancha”. ¿Cuál es tu opinión sobre la importancia de la comunicación?

L. S.: La comunicación es clave y sin ella es imposible que exista un equipo. Además, la comunicación es una herramienta clave en la negociación, que como he dicho anteriormente, es esencial para el buen funcionamiento de la organización. Por otro lado, aunque la comunicación es siempre importante todavía lo es aún más en épocas difíciles, donde es fundamental mantener a la gente unido y conseguir que remen en la misma dirección.

F. A.: A lo largo de su carrera profesional dirigiendo equipos, ¿cuál es la situación más delicada que has vivido, cómo la gestionaste y qué lección aprendiste?

L. S.: La situación actual de crisis que vive el país es algo cotidiana en el mundo del deporte en el que las crisis aparecen en muchas ocasiones, sobre todo, en equipos grandes. He tenido bastantes momentos complicados a lo largo de mi carrera, he intentado gestionarlos a través de la innovación, que no es otra cosa que ser capaz de modificar cosas creativamente para conseguir que la motivación no decaiga. Recuerdo un final de Liga en el que durante los play–offs tuvimos un contratiempo grave: se nos lesionó Corbalán, un jugador vital para el equipo que además era el único base con el que contábamos ya que el recambio era un chaval (Carbonell) muy joven. ¿Cómo solucionamos esta situación? Innovando. Decidí jugar con dos “no bases”: Biriukov e Iturriaga, y la cosa funcionó. Por otro lado, diría también que en los momentos delicados es determinante la comunicación y estar unidos todo el equipo.

F. A.: Una vez te escuche decir: “El entrenador tiene que ser líder, organizador, maestro, confidente, amigo. En resumen, conductor de hombres”. ¿Cómo ha aprendió Lolo Sainz a dirigir personas y cuáles son las pautas que recomendaría?

L. S.: La clave para aprender a dirigir personas está en dedicarle tiempo a la gente. Conócela y aprende cómo son. Un buen líder tiene que mostrar un gran interés por las personas con las que trabaja. La gente sufre, padece, llora... como cualquiera de nosotros. Hay que saber muy bien de quien pié cojea cada miembro del equipo, lo que redunda en una mejora de la comunicación. A aprender a dirigir a las personas se empieza sabiendo muy bien cómo son esas personas. Apuntaría también que un buen líder tampoco intenta imponer siempre su propio criterio sistemáticamente sino que sabe escuchar y armonizar puntos de vista diferentes..

martes, 23 de febrero de 2010

¿Se puede dirigir a quien no se conoce?

Decía Lee Iacocca que "dirigir empresas es, sobre todo, dirigir personas". Sin lugar a dudas, es la parte más compleja de cualquier negocio. Nuestro compañero José Ignacio Rivero me confesaba un día: "Las personas son lo más apasionante que hay en el mundo, pero lo más complejo y para lo que nunca se conoce todo lo necesario".

¿Y por qué es tan difícil dirigir personas?

Primero. Únicos. Cada persona es un mundo, con sus motivaciones, miedos, dudas y contradicciones. Decía Baltasar Gracián: "Visto un león están vistos todos; vista una oveja, todas; visto un hombre, uno, sólo uno, y aún así, poco conocido". Lo que funciona para uno, no vale para otro. Hay gente más sensible que otra; más ambiciosa que otras; más individualista que otra... Es imposible dirigir personas de manera estandarizada.

Segundo. Contradictorios.
Los seres humanos somos la combinación de razón, emoción y voluntad; una mezcla nada sencilla de administrar. A veces el corazón nos dice una cosa y la cabeza otra. No solos capaces de ponernos de acuerdo con nosotros mismos, lo que dificulta enormemente la gestión por parte de un tercero.

Tercero. Insatisfechos. Si tengo un jefe estupendo, me pagan poco; si tengo un buen jefe y cobro bien, viajo demasiado; si tengo un buen jefe, cobro bien y viajo lo justo, entonces no me gustan mis compañeros... Siempre hay un "pero". Como dice Enrique Rojas: "La felicidad es como una manta que nos tapa y siempre deja una parte al descubierto"; o "como un puzzle en el que siempre falta alguna pieza". Es imposible garantizar la satisfacción plena de ningún humano.

Cuarto. Intereses. Un directivo es una especie de malabarista que maneja muchos platos y tiene que intentar que no se le caiga ninguno. Los directivos deben atender a las necesidades de sus empleados, pero también de clientes, proveedores, accionistas y resto de stakeholders. Compatibilizar los intereses de unos y otros (a veces divergentes) no resulta nada sencillo.

¿Cuál es la solución entonces?

Conocer muy bien a cada miembro de tu equipo. Un directivo debe ser un experto en cada uno de los seres humanos que tiene alrededor suyo. Recuerdo las palabras que me decía Patricia Mantel, Directora Corporativa de Desarrollo Directivo de Repsol: "El directivo tiene que gestionar equipos, pero sobre todo, individuos". Un directivo debe ser una especie de torero que sabe darle a cada persona la lidia que necesita. Como decía un taurino: "Los hay que echan la cabeza abajo, y hay que torearlos por arriba, para que se crezcan. Otros en cambio, menean la cabeza hacia arriba, y a esos hay que tirarles la muleta abajo, para que humillen".

En cierta ocasión le pregunté a nuestro colega Lolo Sáinz cuál era la clave para dirigir personas. Y me contestaba: "La clave para aprender a dirigir personas está en dedicarle tiempo a la gente. Conócela y aprende cómo son. Un buen líder tiene que mostrar un gran interés por las personas con las que trabaja. La gente sufre, padece, llora... como cualquiera de nosotros. Hay que saber muy bien de quien pié cojea cada miembro del equipo, lo que redunda en una mejora de la comunicación. A aprender a dirigir a las personas se empieza sabiendo muy bien cómo son esas personas".

Todo esto lo cuento porque hoy mismo en el briefing del "Informe Robinson" de Canal Plus, Iniesta comentaba una de las claves del Barça: "Nos conocemos mucho. Sin mirar ya sabemos dónde está el otro". 7 jugadores de la cantera fueron titulares en la última edición de la final de Champions del año pasado, además de que el entrenador también provenga de La Masía. Y es que no podría ser de otro manera. Como Alfredo Di Stéfano comentaba en cierta ocasión: "El fútbol no se juega sólo en el campo, se juega conociendo al compañero, al que más asiduamente tienes al lado; la colectividad hay que hacerla a base de entendimientos personales, el hablar, el charlar , el estar, no es sólo cuestión de ir a entrenar todos los días, es cuestión de convivir. Y ahí sale el entendimiento cerebral de los individuos, se sabe como respira el compañero, se sabe cómo funciona, sabes los movimientos, cómo se apoya, dónde mira...".

El problema, como decía Lolo, es que "hay que dedicarle tiempo a la gente"; precisamente algo de lo que los directivos no van sobrados. Por otro lado, la tecnología, que parece de gran ayuda a veces puede convertirse en un inconveniente, ya que si bien "nos acerca a los más lejanos muchas veces nos distancia de los más próximos". Estamos dependiendo tanto de la tecnología que a veces se pierde el contacto físico, cara a cara, que es fundamental. Un día conversando con Jorge Valdano me apuntaba: "En el Real Madrid hace 5 años era obligatorio que los jugadores fueran en habitaciones dobles; hoy van a habitaciones individuales; se meten en internet, la play station, el teléfono móvil... Eso es legítimo, pero nos pone demasiado en contacto con nosotros mismos y genera un distanciamiento con los demás que es contraproducente ya que la comunicación existe para resolver las desconfianzas y mejorar la complicidad tan necesaria en la actividad empresarial. Las relaciones son cada vez más frías y menos carnales. Todo parece que empuja hacia el individualismo. Algunos soportes como internet o intranet ayudan muchísimo a una buena comunicación con gente que está en otro continente pero nos alejan de la gente que está en la oficina de al lado".

Me despido. Ya saben lo que decía Peter Drucker: "El 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación". A mí, con el permiso de Drucker, me gusta decir que el 60% como mínimo. El éxito de cualquier relación (amistad, pareja, profesional...) reside en una comunicación fluida. Una comunicación deficiente arruina cualquier relación humana. El inolvidable Juan Antonio San Epifanio, Epi, manifestaba en una entrevista: "He estado en equipos que se comunicaban y en otros que no y en mi experiencia los primeros rendían más. Esa comunicación se trasladaba a los tiempos muertos, al vestuario y fuera de la cancha. Y eso ayuda mucho". ¿Y de que depende una buena comunicación? De 1 variable: la confianza. En otro post hablaremos de ello..

lunes, 1 de febrero de 2010

El fútbol es la única vía de escape

"El fútbol es la única vía de escape en el infierno de Haití", comentaba hace unos días Yves Jean-Bart, Presidente de la Federación Haitiana. Y continuaba: "Los niños, a pesar de la desgracia, siguen jugando en las calles con la misma ilusión de siempre. Para nosotros es lo único que tenemos. Estamos desesperados porque la ayuda no llega. Falta agua y comida, pero no perdemos la alegría".

La importancia del fútbol en Haití es tal que el Presidente de la Federación mandó hace unos días una carta a la Embajada de Estados Unidos pidiendo que "no se destruyan las canchas de fútbol. Los helicópteros del Ejercito aterrizan allí y no dejan sitio para que los niños puedan jugar".

A pesar de que la adversidad de la situación, de que la tierra sigue temblando y de la lluvia y los mosquitos (los grandes problemas ahora), los haitianos no se perdieron el Madrid y Barça del pasado fin de semana: "Las calles se paralizaron. El país se divide en dos cuando juegan ambos equipos", aseguraba Yves Jean-Bart.

Desde España se ha planteado a través de Facebook la posibilidad de jugar un "clásico" Madrid-Barça en el país caribeño. Yves Jean-Bart, consciente de esta iniciativa, apunta: "Sería fantástico. Con la ayuda del fútbol podremos salir adelante más pronto. Queremos dar las gracias a todos los españoles. Los clubes han dado una muestra de gran humanidad". El Real Madrid ha puesto en marcha el "Proyecto Haití: Construir el Futuro" para reconstruir una escuela en Haití.

A menudo, cuando los periodistas me preguntan sobre el fenómeno fútbol, casi todas sus cuestiones se centran en tres aspectos: política, economía y pasión social. Pocas veces reparan en que el fútbol es una gran caja de resonancia cuyo poder y rapidez de convocatoria es inigualable.

Cuando hay una desgracia, el fútbol es la primera alternativa a la que se acude, y éste, siempre generoso está ahí para tender una mano. El fútbol ha prestado su ayuda a todo tipo de causas: contra la pobreza, contra la droga, contra los accidentes de tráfico o cuando hay catástrofes naturales (como los tsunamis de Aceh en la isla indonesia de Sumatra en 2004 o el último terremoto de Haití).

Deberíamos ser justos con este deporte, y además de poner el énfasis en si es un negocio, si se utiliza políticamente o si es caldo de cultivo de episodios violentos, saber descubrir sus enormes posibilidades al servicio de los demás. Jules Rimet en su obra Le fútbol et le rapprochement des peuples (El fútbol y el acercamiento de los pueblos) destacaba “la aptitud del fútbol para suscitar la comprensión y el acercamiento mutuo”. Así es..

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