jueves, 25 de junio de 2009

El compromiso de los ganadores


Pau Gasol liderará la selección española de Scariolo en el próximo europeo de septiembre. Una excelente noticia que adelantó mi compañero de Marca Jesús Sánchez. Había dudas al respecto. Aguantar un exigente calendario de 82 partidos de liga regular casi cada dos noches con viajes de costa a costa sin descanso en un equipo tan exigente como los Lakers y siendo un jugador con un rol crucial no es fácil. Luego llegan los playoffs a vida o muerte y si ganas el anillo has cumplido. Si no, prepárate para las críticas más feroces en EE.UU.

La presión a la que está sometido Pau es tremenda. Lo normal es que descansase este verano y le diese una tregua a su espalda. Pero no. Su insaciable afán de superación, su sed de triunfos, sus ganas de hacer historia y colgarse la medalla de oro europea que se le han escapado en dos ocasiones han hecho que diga Sí a la llamada de Scariolo. Y me da que si Pau va, no es para perder el tiempo.

La selección no aceptará otra cosa que no sea el oro. Su grado de autoexigencia es el máximo. Infinito, diría. Ellos son los primeros en marcarse las cotas más altas. Saben que están ante la oportunidad de su vida de seguir haciendo historia. Desde la medalla de plata de París’99 con Lolo al frente, esta selección no ha parado de cosechar éxitos sin que los cambios de entrenadores afecten: bronce europeo enn 2001 y las platas de 2003 y 2007, el oro mundial de 2006 y la plata olímpica de 2008. Ahora toca la de oro.

Los 12 que vayan y dos, tres o cuatro que se queden fuera de la lista pero que podrían ir, bien podrían estar de vacaciones. No van por dinero. Son los clubes los que les pagan. Pero demuestra un grado de compromiso increíble con la Selección, la Federación y el grupo. Son ganadores, gente comprometida que sigue siendo humilde y leal pese a la lluvia de éxitos y que quiere seguir haciendo historia. Ya lo apuntó Lolo en un post anterior. La clave es la gran familia que se ha formado. Que los jugadores sean los importantes, que se diviertan trabajando y ganando y sobre todo que cada verano sigan esperando impacientes la llamada de la selección aunque eso les cueste problemas con sus equipos aquí y allí. El compromiso adquirido está fuera de toda duda. Lo han demostrado con mucho sacrificio.

4 comentarios:

Marketing Deportivo dijo...

Diversión. Esa es la clave. Más que el compromiso, diría yo.

Estos tíos se divierten muchísimo cuando están en la selección o, al menos, esa es la sensación que a mí me dejan.

Es como si la selección fuese su equipo de verdad, al que pertenecen realmente. Desde aquel partido de Lisboa en el 99.

Por cierto, la diversión y la pertenencia son dos conceptos aplicables a la empresa y que brillan por su ausencia.

¿Cuánta gente se lo pasa bien en su trabajo?

¿Cuánta gente piensa que el puesto de trabajo que ocupa será para toda la vida?

Yo tengo claro donde quiero trabajar (en una entidad deportiva) pero trabajo en el sitio equivocado por circunstancias (una agencia de publicidad) y ni me lo paso bien, ni me quiero quedar aquí toda la vida. De hecho, si me pudiera ir mañana a otro sitio, mejor que mejor.

Saludos!

FAH dijo...

Buen post, Eduardo. ¡Qué importante es el sentido lúdico del trabajo y de la vida! Recomiendo una película: "En busca de Bobby Fisher", es la mezcla de espontaneidad y disciplina, de diversión y presión... abrazo.

eduardo schell dijo...

Diversión, ocio, estar a gusto... Todo eso lleva a rendir más en el trabajo y a magnificar el orgullo de pertenencia a un bloque.

he visto como buenos equipos (o normales) han cosechado títulos gracias a una química de trabajo excelente y como otros muy buenos han sufrido batacazos importantes cuando la 'higiene laboral' no era ni mucho meno la más adecuada.

Tambíén he visto como grandes equipos se esforzaban por paliar un ambiente laboral lamentable impuesto por un jefe altivo e impresentable con poco tacto... y al final han logrado un resultado increíble...

Eugenio de Andrés dijo...

El Director del Centro de Calidd de Vida de la Universidad de Clearemont realizó un estudio para conocer lo que distinguía a los estudiantes excelentes, que sacaban todo o casi todo matrículas, y los estudiantes normales. El resultado fue que el facto determinate no era la universidad donde estudiaba, su coeficiente intelectual o su nivel socio económico, sino como apuntaba @Marketing Deportivo que se divertían.

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