lunes, 9 de mayo de 2011

El colegial que navegó por el mundo

Michael Perham era un joven de 16 años natural de Herfordshire, Inglaterra, que tenía un sueño. No se trataba de conocer al solista de su grupo favorito, ni salir con la chica más guapa del instituto, ni siquiera ganar con sus amigos un torneo de Warcraft, su sueño era muy singular: convertirse en la persona más joven en dar la vuelta al mundo navegando en solitario sin escalas.

Esto más que un sueño es una odisea titánica. Muchos experimentados marinos han muerto afrontando este reto, no sólo por los grandes adversarios meteorológicos, ni por los traicioneros recovecos que esconden los siete mares, sino por la gran dureza mental de la prueba. De hecho muchos de los navegantes que lo han intentando, murieron no por un naufragio sino arrojándose por la borda.

Todos los referentes de la marina británica desaconsejaron el intento porque se trataba de una prueba extremadamente dura, porque Mike no estaba preparado ya que apenas había navegado en solitario, y porque además el barco estaba muy baqueteado y seguramente no iba a aguantar. Para añadir más tensión y complicar aún más si cabe el viaje, antes de la salida se enteraron que Zac Sunderland, un estadunidense de 16 años comenzaba su propia circunnavegación por el record, lo que convertía la travesía en una carrera contrarreloj.

Sus padres le apoyaron, le buscaron fondos, le financiaron, le animaron y le entrenaron para que pudiera buscar su sueño. Un sueño que le podía costar la vida con poco más de 16 años. ¿Cuántos padres se comportarían así? ¿Fueron irresponsables o inspiradores? ¿Se deben dar alas a los sueños de las personas que dependen de nosotros o hacerles ver que es imposible alcanzarlos?

El 15 de noviembre de 2008, el día de la salda, Mike no podía parar de llorar. Según sus palabras se encontraba sobrecogido y abrumado. Sentía que había olvidado incluso lo más básico y no daba pie con bola para sacar el barco de Portsmouth. El padre al verlo, con una gran templanza le cogió por los hombros y mirándole a los ojos le dijo: “Mike, todo va a ir bien. Cómo estoy aquí no paras de hacerme preguntas de las que conoces la respuesta, pero en cuanto estés sólo sabrás que hacer”. Y con un fuerte abrazo se bajó del barco dejando a su hijo sólo, llorando de miedo, ante la que podría ser la última vez que se veían.

Impresionante. ¡Qué capacidad de confiar y de generar confianza! En nuestras organizaciones muchos directivos son incapaces de delegar nimias tareas sin estar supervisándolas cada diez minutos, y estos padres son capaces de dejar que su hijo viva una aventura que puede acabar con su propia vida con una generosidad y una serenidad increíbles.

La travesía fue de todo menos fácil. El barco, cómo preveían los expertos, no aguantó y se averiaba continuamente, lo que le obligó a renunciar al reto sin paradas, y a buscar el record con escalas. Además a 10 semanas de conseguir su objetivo, Zak Sunderland se convirtió en el más joven en realizar dicha travesía, por lo que si tenía cualquier problema, sería más mayor que Zak al terminar y no podría reclamar el record para el que tan duramente había trabajado.

Tras muchos problemas técnicos, imprevistos, tormentas e incluso un huracán a pocos días del final, olas tan grandes que cubrían el velero, noches sin dormir pensando que el barco se iba a partir, el riesgo de ir sin motor, cientos de vitales decisiones, mucho miedo y más de nueve meses de aventura Mike logró su sueño. A las 9:47 del jueves 27 de agosto de 2009 Michael Perham se convierte en la persona más joven en circunnavegar el mundo en solitario, arrebatándole el record a Zac Sunderland quien ostentó este título tan sólo diez semanas.

Ahora, tras el éxito en su gran aventura, Mike tiene un nuevo reto: ser la persona más joven en dar la vuelta al mundo volando en solitario http://www.challengemike.com/worldflying.htm .

Es inspirador que haya gente valiente, dispuesta a luchar por lograr sus sueños, aunque en el intento les vaya la vida. Pero me parece aun más inspirador que existan personas capaces no sólo de no truncar los sueños de los demás, sino de darles alas. Personas que empujan, que no transmiten sus miedos, que alimentan las ilusiones, que cambian el “no” por el “¿Por qué no?”, y que además lo hacen con generosidad y humildad.

Si en las empresas, en la política y en la sociedad tuviéramos más padres de Michael Perham, que fuesen capaces de sacar lo mejor que llevamos dentro, en lugar de tantos endiosados que sólo buscan salir bien en la foto, otro gallo nos cantaría y seguro seríamos capaces de lograr los grandes retos que tenemos por delante.




















2 comentarios:

Anónimo dijo...

holla amigos su espacio online es muy bueno,esto es la tercera vez que vi tu website, bon trabajo!
hasta

Eugenio de Andres dijo...

Muchas gracias, nos alegra mucho que te resulte interesante.

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