domingo, 31 de mayo de 2009

LeBron James, cuando no basta con tener al mejor



En una relajada charla, Jerry West, leyenda entre leyendas de la NBA, dejó una interesante reflexión: "El mejor jugador que hay en la NBA es LeBron James. Me gustaría ver cuántos partidos ganarían los Cavaliers sin él". La respuesta la acabamos de ver. Con la peor versión de LeBron James (¡25 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias!) , Cleveland se ha quedado fuera de la final de la NBA, que medirá a Lakers y Orlando.

Orlando ha eliminado a Cleveland en 6 partidos para sorpresa de muchos. Los Cavaliers pueden tener al mejor jugador de la NBA y que ha tenido unos promedios estratosféricos (28.4 puntos, 7.6 rebotes y 7.2 asistencias en Liga Regular y 35.3 puntos, 9.1 rebotes y 7.3 asistencias en playoffs), pero no ha bastado para eliminar a Orlando. Rashard Lewis, nº2 de los Magic, resumía la clave de la eliminación de Cleveland: "LeBron es un gran jugador, pero para ganar necesitas algo más que un buen jugador. Necesitas cinco jugadores en la cancha y gente saliendo desde el banquillo".

Orlando, salvo por Dwight 'Superman' Howard tiene menos gancho mediático que Cleveland, pero ha dejado claro el camino hacia el éxito cargándose a Boston (actual campeón) y Cleveland (el gran favorito) pese a que perdió en febrero por lesión lo que restaba de temporada a su base titular y All Star Jameer Nelson. La clave de Orlando ha sido que se ha comportado como un equipo con un gran líder (Howard) capaz de echarse al equipo a la espalda bien secundado por dos estiletes de lujo (Rashard Lewis y Turkoglu), tener una serie de especialistas en todos los campos como Pietrus, Lee y Redick, y que ha contado con un entrenador, que sin ser un gran virtuosos como Van Gundy, que sido capaz de sacar lo mejor de cada jugador. Hasta una leyenda del playground callejero como Rafer Alston se ha comportado como un líder desde su llegada en plena temporada para suplir al lesionado Nelson.

Michael Jordan supo en su día que sin Pippen y el resto de los llamados 'Jordanaires' (Kerr, Kukoc, Pippen y compañía) no podría ganar el anillo de la NBA. Kobe Bryant, tras su divorcio traumático con Shaq, también se dio cuenta de que él solito jamás volvería a ganar un anillo y por eso celebró la llegada de Pau Gasol el año pasado a unos Lakers que por fin empezaban a comportarse como un equipo y en el que todos se sentían importantes porque Kobe les hacía sentirse así. Hasta les dedicó su MVP. Ahora, LeBron podrá reflexionar sobre la importancia del equipo y de que uno no puede contra un equipo de 12 ni contra cinco por muy LeBron James que sea.

6 comentarios:

Javi dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, en un equipo aunque se tenga al mejor trabajador (o jugador en este caso) no nos va a garantizar el éxito. Es mucho mejor tener un equipo equilibrado donde todos trabajen en la misma línea y sobre todo donde haya un líder que guíe al equipo y que ayude a CREAR EQUIPO, algo que falta en muchísimas empresas donde los directivos no buscan crear equipos sino sólo buscan los resultados a corto plazo sin importar la integración de las personas.

Eugenio de Andrés dijo...

Este problema se acentúa cuando el líder se cree el mejor de todos. Cuando sabe más que nadie, hace todo mejor que nadie, y no puede aprender nada de los demás. En ese momento el equipo está perdido.

Me dijo una vez un gran directivo: "Si llega el momento en el que liderando un equipo, sientes que eres el mejor del grupo, el que más sabe, el que hace todo mejor que los demás, entonces estás perdido. Lo mejor para todos es que lo dejes."

Adrián dijo...

Afortunadamente, el baloncesto sigue siendo un deporte de equipo. Incluso en la época en la que surgieron 2 grandes líderes como "Magic" Johnson y Larry Bird, nombres como los de Worthy, Green y Jabbar en los Lakers, y McHale, Ainge y Parish en los Celtics fueron fundamentales para la consecución de los objetivos a largo plazo. Sin embargo, un superclase puede ser decisivo en momentos puntuales de una temporada. De hecho, ya vimos a LeBron James encestar un triple estratosférico en los últimos instantes del 2º partido de la serie contra Orlando. Mirando un poco más atrás, ¿cómo podríamos olvidar aquellos 62 puntos que Drazen Petrovic (D.E.P.) encestó para ayudar al Real Madrid a ganar la final de la Recopa de Europa del 89?

Lolo Sainz dijo...

En aquella ocasión tener un gran jugador nos fue muy útil, ya que contra muchas opiniones que tildan a Drazen de individualista en aquel partido, su actuación respondió a una petición mía ya que Fernando Martín estaba jugando con una mano rota y no teníamos más alternativas.
Pero coincido plenamente con Eduardo y con los demás en que un jugador no hace un equipo, y aunque puede ayudar a ganar partidos, no consigue títulos.

eduardo schell dijo...

Para mí la clave del éxito es el equipo.
Un par de detalles:
1. Sobre Petrovic, aunque su comportamiento pudo parecer individualista, como bien apunta Lolo, fue en favor del equipo.
2. Eugenio, hay veces que los líderes/jefes etc se rodean de gente mediocre o menos brillante para destacar aun más y parecer mejores. Este pecado es lamentable y desgraciadamente creo que es algo bastante común.
3. El verdadero líder es el que hace mejores a los demás

Adrián dijo...

Es cierto que, visto desde fuera, Drazen podía parecer individualista, pero es un privilegio contar con Lolo para aportar luz sobre estos temas. Me gustaría agradecer a Lolo el hecho de que comparta su tiempo con todos nosotros hablando sobre temas tan interesantes. El blog cada vez está mejor. ¡Seguid así!

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