lunes, 21 de septiembre de 2009

Sobre el ferrocarril alemán, las estrellas y el grupo


A lo largo de la historia se han establecido diferentes clasificaciones de los grupos humanos. Así, han surgido agrupaciones más o menos absurdas en función de las razas, las religiones, los signos del zodiaco, las clases sociales, los números... Es posible que estas clasificaciones se hayan establecido con el único propósito de reducir la extraordinaria complejidad del ser humano y del mundo que le rodea. Lo que sí es cierto es que los clasificadores resultan, por lo general, muy beneficiados de la aplicación de sus catálogos. Y quizá ésta sea la razón por la que algún tiempo atrás, traté de construir una teoría para clasificar las selecciones de fútbol. Para ello me ayudé de los medios de transporte. Encontré algunas metáforas interesantes: Brasil es un jet privado, Argentina un SUV elegante, Italia es un transbordador de sólido acero y Alemania es, por encima de todo, un potente y fiable ferrocarril.
De todos(as) los medios de transporte (selecciones), el ferrocarril (Alemania) es el (la) más predecible. Es posible que no sea puntual, pero es seguro que su trayecto es invariable. Y en esa fiabilidad germana recae su atractivo. No hay sorpresas, sólo trabajo, mecánica e inalterabilidad. Y a muchos nos fascina. Puede ser porque para los alemanes la rendición no exista. Es posible que nos hechice su permanente afán de victoria. Puede ser que nos cautive su solidaridad y cohesión, que transforma piezas variadas en verdaderas ingenierías humanas.
Muchos futboleros arguyen que siempre ha habido mejores jugadores que los alemanes. Y están en lo cierto. Gullit y Franco Baresi tuvieron más calidad que Lothar Matthäus. Zico y Maradona fueron mejores que Rummenigge. Pelé y Cruyff superaron en muchos aspectos a Beckenbauer. Puskas y Czibor fueron superiores a Fritz Walter. Sin embargo, el valor añadido de Alemania nunca ha estado limitado a la aportación figuras individuales. La diferencia la ha marcado el equipo. No en vano durante el mundial de 1990 a Matthäus le acompañaron Rudi Völler, Jürgen Klinsmann, Thomas Hässler, Pierre Littbarski y Andreas Brehme, entre otros. Con Rummenigge se alinearon en 1980 Harold Schumacher, Manfred Kaltz, Uli Stielike, Hans-Peter Briegel y Bernd Schuster, por ejemplo. En la Eurocopa de 1972 Beckenbauer jugó con Sepp Maier, Paul Breitner, Jupp Heynckes, Günter Netzer y “Torpedo” Müller. Por último, Fritz Walter obró el “Milagro de Berna” junto con Posipal, "Der boss" Rahn y Morlock. Y esta amalgama de talento y músculo, de voluntad y consistencia, parece que ha conformado en los últimos cincuenta años un equipo sólido y fiable. Como los buenos ferrocarriles.
Las organizaciones siempre necesitan del talento. Pero también del orden. Dependen de la brillantez tanto como de la armonía. Esta reflexión me asaltó ayer en la grada del Bernabéu, desde la que, de forma nitidísima, se pudo ver cómo 11 jugadores muy bien ordenados pudieron durante muchos minutos con la constelación. Pero volvamos a nuestro tema… El fútbol alemán no ha dado nunca (a mi entender) el mejor jugador del mundo en un instante determinado. Pero casi siempre ha contado con buenos jugadores, grandes atletas y con uno de los mejores equipos del planeta. No en vano, como indicó el gran Gary Lineker, el futbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania. Puede que al buen ariete inglés le pudiera la ofuscación de la derrota, sin embargo, desde el Mundial de 1966, Alemania sólo ha faltado de las primeras cuatro posiciones en dos ocasiones (EE.UU. ’94 y Francia ‘98). “Sólo” han ganado dos mundiales en ese tiempo, pero… ha jugado la final en cuatro ocasiones más. Es decir, siguiendo la corriente apostadora que nos invade, se garantiza una presencia en la final en un ¡50%! (en los últimos cuarenta años). Y una presencia en la semifinal en más de un 80% de los casos en ese mismo tiempo… ¿No es esto mucho más de lo que nosotros exigiríamos para cualquiera de nuestros proyectos personales o profesionales?...
Quizá todos recordemos el Mundial de México 1986 por Maradona (la mano de Dios, el Barrilete Cósmico…), por el penalti de Eloy, por el "Buitre" en Querétaro, por la venda de Camacho o por el gol fantasma de Míchel… pero yo, no sé la razón, recuerdo la remontada de Alemania contra Argentina (a la sazón muy superior) en la Final. Luego, marcó Burruchaga, pero en los diez minutos anteriores creo que todos pensamos que ganaría Alemania. Ese ferrocarril.

5 comentarios:

Antonio dijo...

Me encanta tu estilo, haces artículos muy trabjados y documentados.
¡Enhorabuena!

Eugenio de Andrés dijo...

Este tema que planteas, en pleno "MAdrid de las Estrellas Versión 2.0" está de máxima actualidad.
Equipo vs Estrellas. Creo que la clave éstá en el compromiso. Si se encuentra la forma de implicarles en el proyecto, los super talentos pueder ser productivos pero sino... ya conocemos el resultado. Ya lo dijo Ulrich en su fómula del talento: Talento = Capacidad x Compromiso.

Ese es el gran reto en las organizaciones... y en el nuevo Real Madrid

Ricardo Colomo dijo...

Antonio, muchas gracias por los elogios. Siempre se agradece que alguien aprecie tu trabajo. Trato de escribir con algo más que con la memoria. Igual es porque cada día me falla más...
Eugenio, sí, en el trasfondo de todo esto está, entre otros, el partido contra el Jerez... y en la cuasi-dualidad en la que vivimos, la comparación con el Barça es, en lo que llevamos de temporada, aún, imposible.

Marketing Deportivo dijo...

Vaya partido el del Jerez.

El fútbol tiene cuatro áreas de actuación.

-Técnica
-Táctica
-Preparación Física
-y Psicología

Las tres primeras son importantes pero la última...imprescindible. Y es un poco de lo que hablaís casi siempre aquí. Que todo el mundo entienda su rol, se sienta importante en el grupo, esté motivado...conseguir eso es la principal tarea de Pellegrini (aunque de táctica los blancos van un poco justos de momento). Y es dificílisimo .

Saludos a todos,

Juan

PD Me ha gustado mucho lo de Alemania, ese ferrocarril.

Ricardo Colomo dijo...

Amigo Juan, gracias por tu comentario.

Sobre lo del Jerez, en relación a la táctica, es evidente que el Real Madrid necesita de mucho trabajo aún para conseguir que los mecanismos básicos del fútbol actual(defensa en zona, achicamiento, 2 para 1, ayudas, desmarque coordinado...) se lleven a cabo con soltura. De momento, a la exigencia de los otros equipos les ha podido la pegada estilo Foreman que evidencia. Veremos qué ocurre con equipos más poderosos...

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