domingo, 16 de mayo de 2010

Lo que la victoria esconde (II)

En los libros de historia deportiva, en los famosos almanaques, aparecen los ganadores. A veces, los vencidos en la final. No si un equipo juega bien o mal. Si ha ganado con un esquema defensivo, o si ha perdido pero ha jugado haciendo poesía futbolística. Para unos lo importante es ganar, da igual cómo. Para otros hay un camino, una vía y no todo se centra en el resultadismo. Aunque, muchas veces se alaba esta última opción para escudarse en un fallido intento de lograr un título.
Ahora, en plena fase final toca el momento del análisis y retomando un post antíguo (Lo que la victoria esconde), me pregunto si los títulos sirven de excusa para apostar por el continuismo o hay que rehuir de esto para renovarse.

Igualmente, al revés: ¿La falta de títulos ha de ser sinónimo de revolución? En este sentido, la Selección Española de Baloncesto en esta última década me ha parecido un ejemplo a seguir como bien hemos refeljado en 'Basuketoboru': ha sabido formar un grupo fuerte compacto, homogéneo, con caracter etc y ha ido introduciendo paulatinamente -pese a la consecuicón de títulos- sangre fresca para garantizar un relevo generacional.

Hay varios ejemplos que tratar:
1. Atlético de Madrid. Tras un temporada más que turbulenta se ha logrado, de momento la Europa League, se opta a la Copa del Rey y a las respectivas Supercopas. Todo esto con cambio de entrenador de por medio, fichajes, bajas, el divorcio de la directiva (bicefálica, para enrarecer todo esto un poco más) con la dirección deportiva y declaraciones encontradas entre los dirigentes llegándose a lamentar la no venta de algunas de las grandes estrellas del equipo que a la postre han sido decisivos para a consecución del título/s.

Lo que meses atrás parecía un desastre ahora es todo alegría con celebración por las calles de Madrid. ¿Ahora qué? ¿Los éxitos lo camuflan todo? ¿Hay que ignorar los éxitos y hacer revolución? ¿Fichajes y bajas? ¿El entrenador ha de seguir? ¿Si es así es por que han llegado títulos o porque hay un trabajo detrás? ¿La dirección deportiva ha de continuar o se ha de ir en otra dirección? ¿Si no se sigue, cómo se explica tras la llegada de los títulos?


2. FC Barcelona.
Repetir lo irrepetible era complicado y de seis títulos ha vuelto a conquistar uno: la Liga. La más cara en puntos de la historia y en la última jornada. ¿Éxito o fracaso? Solo uno título frente a los históricos seis, las cuentas son claras, los dos fichajes, el multimillonario Ibrahmovic y el costoso Chygrinsky, no han rendido y se queda algún que otro cadaver en el armario futbolístico de Guardiola, como es el caso de Henry (además de Ibra). Pero en global, las sensaciones transmitidas son positivas: hay equipo, un proyecto, un estilo, una forma de entender el fútbol con jugadores muy comprometidos y con jóvenes jugadores salidos de la cantera con roles muy importantes dando continuidad al proyecto. Además, parece que el fichaje de David Villa está atado y Cesc podría estar en camino.

¿Ahora qué? ¿Tabla rasa, muchos fichajes o pequeños retoques? Parece que esto último salvo que serán pequeños retoques pero de gran calidad. ¿Guardiola ha perdido crédito? ¿Y la dirección deportiva? ¿Habrán aprendio ambas partes del verano pasado con el tema de los fichajes? Y una importante: ¿Cómo impactará la llegada del nuevo presidente? ¿Si no es de la linea continuista de Laporta, el no delfín marcará otro rumbo? ¿Se hará notar o apostará por una línea de perfil bajo?

3. Real Madrid. Primer año de mandato de Florentino Pérez tras su cacareado regreso salvador y acaba igual que los anteriores tres antes de su espantada años atrás: en blanco. Cuatro años, ningún título. Esta última temporada si cabe aun más sangrante que las anteriores por los costosísimos fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y Xavi Alonso (Granero, Albiol y Arbeloa al margen). Está claro que armar un proyecto requiere su tiempo, pero las sensaciones que transmite este no son nada positivas. Desde el principio, tal y como reflejamos en un post anterior, dio la sensación que la botadura del lujosísimo transatlántico de Florentino empezó con una grieta enorme en el casco: Pellegrini llegó como entrenador casi con alfileres, como bien demostró la corta duración de su contrato. (En cambio en la sección de baloncesto fue al reves: el equipo entorno al entrenador, Messina, aunque los resultados van camino de ser los mismos). Y nunca hubo un mensaje claro, rotundo y categórico de aporyo al técnico frente a las críticas.

¿Ahora qué? Si se hace caso a las proféticas palabras de Florentino, poco debería suceder ya que anunció a bombo y platillo que haría en un año lo que se tendría que hacer en tres. Si esto es así, será difícil de comprender ya que las sensaciones, respecto al Barça, no pueden ser peores. ¿Si se despide a Pellegrini, a quién se pone? ¿A Mourinho? ¿Otro nuevo bandazo en búsqueda de un estilo de juego que nunca se ha llegado a instalar bajo los mandatos de Florentino salvo con Del Bosque (al que echaron por la puerta de atrás)? ¿A seguir tirando de talonario como el verano pasado sin resultado alguno? ¿Otra vez listas negras de jugadores para que al final sigan los mismos? Igual es el momento de hacer un análisis profundo y evaluar realmente si el concepto de fichar cromos galácticos conduce a algún sitio. ¿Sucederá esto o se seguirán despejando balones fuera eludiendo culpas y buscando falsos culpables?

1 comentario:

Eugenio de Andrés dijo...

El equivalente en las organizaciones osn los resultados, por ellos hay muchas empresas (malas pero muy extendidas)que son capaces de pasar por encima de buenos profesionales, de prinicpios éticos, de buenas soluciones, y en cambio cuando se logran se tapan las miserias de muchos malos jefes, equipos exhaustos, etc.
Los resultados o las victorias son como las mareas cuando llegan tapan todo, pero cuando se van dejan al descubierto toda la "basura".

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