martes, 25 de noviembre de 2008

Holanda 1988. El triunfo de los culpables.



Las situaciones de transición suponen circunstancias difíciles para las organizaciones. En el caso del fútbol, quizá el caso más claro es la Holanda de los primeros años 80.
Aquella selección del fútbol total que maravilló en los setenta comenzó su declive en la Eurocopa de 1980. Allí, en su último partido, contra la campeona, la Checoslovaquia de Panenka, comenzaron ocho años de desengaños. El empate a uno no les sirvió para pasar la primera fase. En aquel equipo aún figuraban muchos de los compañeros de Cruyff: el portero Schrijvers, el oso del estadio De Meer; los gemelos Willy y René Van der Kerkhof, que personalizaban la llegada y la clase; Krol, prototipo del zaguero seguro y técnico; “Bombardero” Haan, el genio sacrificado o Rep, el potente extremo que, sin embargo, pasó sin hacer ruido por el Valencia. Eran futbolistas acostumbrados a ganar. En su selección y en sus clubes. Pero aquel fue el último gran torneo para aquella generación prodigiosa. Trataron de clasificarse para España 1982, apoyados por figuras en ciernes como Gullit, Kieft, Rijkaard y Van Breukelen. No les fue posible. Un gol de Platini en París dio el pase a Francia, a la postre cuarta. Volvieron a intentarlo para la Eurocopa de Francia 1984, ya sin Neeskens, Rep ni René van der Kerkhof en el equipo, pero reforzados con Erwin y Ronald Koeman, Wouters, Vanenburg y Van Basten. Sin embargo, en la mayor hazaña futbolística que se recuerda en nuestro país, aquella España inquebrantable y misteriosa doblegó a Malta 12-1 dejando fuera a los tulipanes por la mejor diferencia de goles. Fue la despedida de Schrijvers, Haan y Krol. España jugó y perdió la final maldita del Parque de los Príncipes.
El último de los supervivientes de los mundiales de 1974 y 1978, Willy Van der Kerkhof, terminó su carrera internacional en el partido crucial de Holanda en su clasificación para el mundial de México 1986. La Bélgica de Pfaff, Gerets, Vandenbergh y Ceulemans apeó a Holanda por tercera vez consecutiva. Bélgica, tras eliminar a España en cuartos, terminó cuarta.
Menos de tres años después, Holanda venció con brillantez por dos goles a cero a la URSS de Dassaev y Belanov. Era la final de la Eurocopa 1988. Y allí, levantando la copa Henry Delaunay, estaban todos los que habían fracasado con anterioridad. Algunos tres veces, otros dos, otros una… pocos eran los inmaculados. No quedaba ningún veterano de Argentina 78. Todos eran nuevos, todos habían sido culpables. Ahora pasarían a la historia.
Puede que la presión de los veteranos impidiera el desarrollo de todos aquellos talentos. Quizá sólo cuando se sintieron independientes se desarrollase su verdadero potencial como grupo. Superando sus fracasos. Cambiando.

3 comentarios:

Eugenio de Andrés dijo...

Tu reflexión me parece muy interesante, y creo que tiene un reflejo claro en el mundo de la empresa. "La veteranía es un grado" un lema que hoy en día todavía está vigente en las organizaciones. Un gran error que premia el falso compromiso, en forma de permanencia frente a los resultados. Los trienios ganan a la productividad. Unas diferencias cada vez mayores entre los veteranos y los noveles, porque las empresas no saben gestionar los méritos de los profesionales. Antigüedad no es sinónimo de experiencia, al menos no es todos los casos. Las organizaciones que quieran seducir al mejor talento deben apostar por modelos que primen el desempeño, los resultados y la calidad humana y abandonar otro tipo de criterios discriminatorios más propios de otra época.

Ricardo Colomo dijo...

La experiencia es siempre un valor. Pero en ocasiones, el lastre del éxito pasado es demasiada carga para el proyecto futuro. Esta es una de las cuestiones claves, por ejemplo, de las empresas familiares. El modelo que ha sido exitoso en el pasado, muchas veces no es válido en nuevas circunstancias, o simplemente, ya no cuenta con las prestaciones necesarias... y la estrategia en el cóctel del capital humano debe cambiar.

FAH dijo...

Algunas ideas más a vuestras reflexiones:

1. "La experiencia es la madre de la ciencia"; y "sabe más el diablo por viejo que por diablo". Dicho esto a menudo se confunde "experiencia" con "infalibilidad". Tener experiencia no significa saberlo todo de todo, por lo que la humildad jamás debería olvidarse. Además en tiempos donde las cosas cambian tan rápido hay que tener cuidado con replicar comportamientos. Como decía Jean Paul Getty: "In times of rapid change experience could be your worst enemy".

2. Ser joven no signfica "no saber nada de nada". En Google lo saben bien. Muchas veces se recurre a los "expertos" y hay que buscar la frescura en otras áreas. En Google dicen: "Good ideas can come from everywhere". Están en permanente contacto con estudiantes, usuarios, bloggers, universidades y cualquier persona.

3. Ser mayor no significa ser viejo o estar obsoleto. "Hay viejos jóvenes y viejos jóvenes". Ayer Raúl, el jugador del Real Madrid resolvió nuevamente la papeleta. Lleva 300 goles en Liga y 62 Champions. Seguro que tiene muchas cosas que enseñar a otros que están empezando. Y como dice Warren Bennis: "70´s is the new 50´s" (Los 70 son los nuevos 50). La edad de los 70 ahora no es la de antes.

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