jueves, 12 de marzo de 2009

Jose Manuel Calderón, un ejemplo para todo


Lo pasó mal al llegar a la NBA. El idioma, un técnico tosco que no confiaba en él ni le transmitía confianza y para colmo, un fuerte dolor en el tobillo malo en su primer entrenamiento en Saint Catharines, a escasos kilómetros de Niagara en su primera pretemporada con los Raptors. "No me voy a quejar, me tengo que ganar un hueco en el equipo", me dijo durante la cena con un costillar de por medio. No se me olvida. Tampoco lo que me contó durante la conquista del Mundial de Japón en 2006 y que me recordó cuando escribimos el libro 'Basuketoboru'. "Un día escuché el rumor que se empezaba a extender por la NBA de que no era un buen tirador y decidí ponerle remedio". Los rivales le flotaban cerrándose más sobre sus compañeros entorpeciendo la fluidez del ataque Raptor. Calderón se puso en manos de los mejores especialistas de tiro. Corrigió su mecánica a base de incontables horas de incansable trabajo que empezaron a dar sus frutos: se hizo con la titularidad de los Raptors y rozó el All Star. Este año ha batido el récord histórico de tiros libres consecutivos desde el arranque de una temporada, es el jugador en activo de la NBA con más tiros libres consecutivos y se quedó al borde de igualar el récord histórico de Michael Williams (97 seguidos).

Él no tenía ni idea al principio de su increíble racha hasta que los periodistas le empezaron a bombardear. Él le quitaba hierro: "Lo que yo haga da igual, lo importante es que gane el equipo". Calderón está hecho de otra pasta. Sólo piensa en el equipo. Si fuese más egoísta le iría mejor en una liga tan individualista como esta, pero no va a cambiar. "Soy así, este es mi juego y es el que me ha traído hasta aquí, ¿para qué voy a cambiar?", me dijo hace poco.

Es un jugador en vías de extinción. Y uno que todo equipo querría tener. Es sacrificado, trabajador hasta la saciedad (lo ha demostrado no contentándose con llegar a la NBA sino mejorando su mecánica de tiro y su liderazgo en la cancha), antepone siempre el bien del grupo al personal (ha jugado con importantes lesiones y demostró cediendo la titularidad al egoísta de Ford el año pasado que no piensa en sí mismo), es generoso (siempre busca el 'extra pass' al compañero en mejor posición en lugar de tirar y anotar intentando mejorar su estadística, implicado ("Da igual i anoto 25puntos ó 2 ó si juego 3 minutos o 33, lo importante es que el equipo gane"), un modelo de profesional (cuando acaba la NBA, lejos de relajarse en la playa se dedica a prepararse a conciencia para llegar a tope a la concentración de la selección y no empezar ahí de cero), tiene un gran afán de superación y además una gran persona (de esto doy fe yo y todos los que le conocen).
Lo dicho, pocos jugadores/deportistas/profesionales de cualquier ámbito como él.

5 comentarios:

Marketing Deportivo dijo...

La verdad es que lo tiene todo.

Si el mundo empresarial contase con más "Calderones", tal vez no estaríamos ahora mismo en la que estamos.

Ricardo Colomo dijo...

Sin duda, Calderón tiene todas estas virtudes, pero además, a ellas yo añadiría la determinación. Se trata de una virtud fundamental. Sólo hay que recordar el último europeo de Madrid y aquella nefasta final frente a la Rusia de Kirilenko. Esa creencia en su objetivo le confería un halo de líder invencible...
Y probablemente esa creencia en la consecución del objetivo (aunque no se consiguiera) es una de las virtudes de los grandes líderes (por ejemplo, del gran Shackleton)...

Senovilla dijo...

Calderón es de lo mejorcito que tenemos en el baloncesto español. Trabaja discretamente por el colectivo y se aleja de intentar ser el protagonista. Hace mejores a sus compañeros, algo que tan sólo queda reflejado en las asistencias...una pena la verdad. Es buen compañero y tiene unas características indispensables, aunque no hablemos de baloncesto.

José Ignacio Rivero dijo...

Sin duda el ejemplo de calderon es de gran valor. Pero la fuerza de este, reside en que no es un comportamiento habitual, ni en el mundo del deporte, ni en el de la empresa. Por eso, es mas singular.
La reflexion la deberiamos centrar en ¿que deberiamos hacer para que casos como el de Jose Manuel Calderon, fuesen mas frecuentes? y muy especialmente en el mundo del deporte, con profesionales de elite, y en el mundo de la empresa, con ejecutivos de primer y segundo nivel.

eduardo schell dijo...

· Al hilo de lo que comenta acertadamente Senovilla:

Tras la publicación del artículo, Calderón se ha convertido en el máximo asistente de la historia de los Toronto Raptors. Calde suma ya 1.795 en cuatro temporadas, un promedio de 6,5 en su carrera y de 8,3 y 8,5 en las dos últimas temporadas. Algo digno de destacar en una liga tan individualista y egoista como la NBA. Toni Kukoc, grande entre grandes que dominó en Europa y luego fue clave en los Bulls de Jordan y Pippen dijo una vez una acertada frase: "Una canasta hace feliz a una persona, una asistencia a dos personas". Esto resume a la perfección lo que es el trabajo en equipo.

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