jueves, 9 de abril de 2009

El fútbol es la juventud eterna

“El fútbol es la juventud eterna”, decía hace poco Paolo Maldini (Milán, 1968) en una entrevista. Dentro de poco, el día 31 de mayo, colgará las botas y dará su adiós definitivo al fútbol. Entrará en la historia del fútbol como uno de los mejores jugadores de las últimas décadas.

Perteneció al histórico Milán que gobernó Europa a finales de los ochenta y principios de los noventa con jugadores de enorme talla –Baresi, Gullit, Rijkaard, Donadoni, Tassotti, Van Basten, Ancelotti, Costacurta...– y capitaneados por el visionario Arrigo Sacchi. “Así se juega en el paraíso”, decía en cierta ocasión la Gazzeta dello Sport. El mundo se rindió a los pies de aquel equipo que le endoso un 5–0 al Madrid de la “Quinta del Buitre” en San Siro.

Muchas son las lecciones que podemos extraer de Paolo Maldini. Destacamos sólo algunas:

Lealtad: debutó en 1985 y todavía continúa en el mismo club: 24 años y más de 1.000 partidos, lo que en una época de lealtades frágiles y compromisos pusilánimes tienen un gran mérito. Para triunfar hay que sentir lo que se hace; tener un compromiso extraordinario con la causa; una entrega incondicional al proyecto del que uno forma parte. Sólo entonces se está en condiciones de hacer cosas grandes. Quien se deja seducir exclusivamente por cuestiones crematísticas puede rendir temporalmente, pero antes o después su esfuerzo queda en entredicho.

Ejemplo: Emilio Butragueño escribía de él: “En todos los sectores de la sociedad hay una serie de personas que por su ejemplo y manera de ser dejan un profundo legado a las futuras generaciones. Son aquéllas que engrandecen su profesión, la dignifican y la convierten en una escuela de valores aplicables a cualquier ámbito; su actitud, su comportamiento, su calidad humana, en definitiva, abren un camino que es seguido por los demás”. Ser un referente para otros significa ante todo predicar con el ejemplo e ir un paso por delante enarbolando la bandera. Como dice un axioma: Verba movent, exempla trahunt (Las palabras mueven, los ejemplos arrastran).

Discreción: a pesar de su trayectoria no es la estrella que más brilla. Eso demuestra como muchas veces hay gente que hace una labor callada, poco vistosa, pero tremendamente eficaz. Los éxitos son siempre colectivos y en la trastienda de cualquier logro importante hay mucha gente que pasa desapercibida pero cuya contribución es esencial. Michel, que sufrió sus marcajes, afirmaba de él: “Si se trata de ser grande, Maldini es uno de ellos. Una estrella atípica, sin Balón de Oro ornamental, pero con el galardón de la profesión. Un esférico más grande y relleno de reconocimientos nacidos del respeto”.

Estabilidad emocional: “Jugar en la ciudad en la que nací y crecí, en mi entorno, me da equilibrio. Si además el club responde a tus ambiciones, el matrimonio llega a infinito”, decía Maldini. Lo hemos dicho muchas veces: es imposible tener un buen desempeño profesional sin contar con una estabilidad personal. Si hay una palabra imprescindible en el ejercicio de las labores de gobierno es “equilibrio”. De otro modo, se suele acabar contrayendo ciertas patologías que no son nada beneficiosas en las tareas directivas y de cuyos comportamientos se ven damnificados los empleados.

Espíritu joven: cumplirá 41 años el próximo 26 de junio pero matiene la ilusión y las ganas de los inicios. Hay jóvenes viejos y viejos jóvenes. Es lo que en el mundo de la zoología se conoce como “neotenia”, que no es otra cosa que la capacidad de mantener ciertas cualidades de las especies más jóvenes en la edad adulta. Su compañero Kaká se hacía la siguiente pregunta: “¿Cómo es posible que este hombre, después de ganarlo todo, mantenga la motivación por llegar el primero a cada entrenamiento?”. Otra lección importante en tiempos de prejubilaciones desmedidas: cuidado con confudir edad con falta de ánimo. Hay bisoños blanditos que se vienen abajo a la mínima; y otros ya con arrugas que mantienen la fuerza y la garra.

Competitivo: los ganadores no se conforman con cualquier cosa. Quieren ganar siempre y cada logro conseguido necesita ser renovado por otro nuevo que le ayude a crecer un poco más. No admiten otro resultado que no sea la victoria y perder les produce alergia. El hambre por conseguir cosas se mantiene inalterable a pesar del transcurso del tiempo. Su currículum lo adorna 5 Champions League (sólo le supera Gento con 6) y otras 5 Supercopas de Europa, 7 Scudettos, 1 Copa de Italia y 4 Mundiales disputados: Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98 y Corea–Japón.

Trabajo en equipo: “¿Qué le ha enseñado el fútbol?”, le preguntaba un periodista. La respuesta es de ganador: “Que si sólo piensas en ti mismo, y no en los demás, nunca alcanzas objetivos”. Un proverbio sentencia: “Si quieres ir rápido, ve sólo; si quieres llegar lejos, ve con otros”. Señores, quien vaya de “Robinson Crusoe” por la vida sus posibilidades de éxito son muy limitadas. Todos tenemos carencias y límites que necesitamos compensar para armar un conjunto competente. No hay más.

Capacidad de aprender: no es un tipo que vaya por la vida creyendo que lo sabe todo, sino que es una esponja que se empapa de todos y todo. Respecto a sus entrenadores decía: “Lidholm me habló de la importancia de la creatividad, con Sacchi aprendí todo sobre la táctica y con Capello supe el verdadero valor de la mentalidad”.

Queda poco para su adiós definitivo para el fútbol. El fútbol llorará esta despedida. Para homenajearle, el Director General del club rossonero, Adriano Galliani, ya ha anunciado que se retirará la camiseta número 3 de la alineación del equipo. Enhorabuena Maldini por tu trayectoria y gracias por todo lo que hemos aprendido..

7 comentarios:

Fernando dijo...

Magnífico artículo, Paco, y magnífica lección la que nos deja Maldini para la vida y para los negocios.

Hace poco leía un artículo en El País, en su suplemento de Negocios (creo que escrito por Jaime Muro Benayas) en el que hacía hincapié en la necesidad de que los empleados se vinculasen más con las empresas para salir de esta espiral en la que nos hemos visto envueltos a nivel mundial. Ejemplos de Maldini no hacen sino dar la razón a quienes pensamos que el rendimiento está directamente relacionado con el compromiso.

Un abrazo y enhorabuena

FAH dijo...

@Fernando. Muchas gracias. En breve quiero leer un libro que ha publicado Ferrán Soriano, ex vicepresidente del fc barcelona y ahora Presidente de Spanair, con el título "La pelota no entra por azar" y donde el tema del compromiso está presente. gracias por pasarte y participar. abrazo.

Ricardo Colomo dijo...

Buen jugador este Maldini. Pero sobre estos temas de la lealtad... En fin, que la frase clave es "Si además el club responde a tus ambiciones, el matrimonio llega a infinito"... Me pregunto si Maldini hubiera pertenecido, digamos al Nápoles (tras un tiempo de fulgor Maradonístico y Alemaoístico, entre otros, estuvo en segunda...) o al Génova (aquel club que recordarán todos los buenos aficionados del pobre Oviedo) o a tantos otros... En fin que la lealtad (le debo un post a esto), está entendida desde el cumplimiento de las expectativas (las primeras las crematísticas, las segundas, las de desarrollo). Y me temo que si no te pagan lo que crees que vales y tienes otras alternativas... pues adiós. Todo esto de la lealtad me lo creo a medias. En los jugadores y en todos nosotros.

FAH dijo...

@Ricardo Colomo. Estoy de acuerdo contigo. Está claro que lo primero que hay que dejar resuelto en una empresa es la cuestión monetario. El salario para cada persona debe estar a precios de mercado (equidad externa) y justo dentro de la organización (equidad interna). Pero el dinero como factor "higiénico", por debajo de un determinado nivel es "desmotivador" pero a partir de un nivel no es "motivador". Sobre este tema se pueden escribir muchas cosas interesantes. salu2.

Ricardo Colomo dijo...

Exacto, FAH, exacto. Da gusto ver que alguien ha leído algo.
El gran Herzberg , un clásico:

http://harvardbusinessonline.hbsp.harvard.edu/b01/en/common/item_detail.jhtml?id=R0301F

José Ignacio Rivero dijo...

Estupenda reflexion Paco, todo lo que señalas, me parece interasante, pero yo quiero llevarte al momento de decir adios.
que dificil es decir adios, sobre todo cuando se ha vivido intensamente algo. Empezar una nueva etapa plena de zonas desconocidas, de caminos no andados, de nuevos retos... Pero al mismo tiempo, que apasionante es vivir y tener que empezar de nuevo tantas y tantas veces como sea necesario o convenien. Haberlo hecho bien en una etapa no garantiza el exito de la siguiente, y es en eso donde reside lo mas apasionante de la vida, siempre hay que seguir luchando, la memoria es muy fragil y nadie perdona los fracasos de hoy por los exitos del pasado.
Suerte Maldini, tienes valores para afrontar esta nueva etapa.

FAH dijo...

José Ignacio,

Qué interesante lo que comentas... y qué difícil como apuntas. Precisamente a raíz de ese tema, cuando Zinedine Zidane se retiró escribí un artículo en el diario Cinco Días titulado: "Zinedine Zidane y el adiós del directivo", donde abordaba esta cuestión. Dejo el link por si os apetece leerlo:

http://www.cincodias.com/articulo/opinion/Zinedine-Zidane-adios-directivo/20060427cdscdiopi_2/cdsopi/

Un abrazo,

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