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viernes, 17 de septiembre de 2010

Mi lectura de la lucha por las medallas en Turquía


Más allá de la tristeza provocada por nuestro papel en el campeonato, creo que este Mundial nos ha dejado algunas lecciones interesantes que no deberíamos dejar que la decepción ocultara.
Así que para ahondar en el acalorado debate de esta semana en el blog, a raíz del artículo de mi buen amigo Eduardo Schell, os voy a dar mi visión.
Del campeón poco tengo que decir. Un equipo a un alto nivel, al que sólo la España que conocemos podía haber hecho sombra, como ocurrió en el amistoso previo. Sin España, campeón seguro.

Por todos es sabido que la Federación Internacional siempre hace todo lo posible para que el país anfitrión llegue a la fase final, con el fin de lograr la mayor garantía posible de tener los pabellones llenos con el público local. En este campeonato la norma se ha cumplido y Turquía, a pesar de haber hecho un gran campeonato se terminó convirtiendo en el convidado de piedra de la final. Si bien quiero destacar el magnífico trabajo de mi buen amigo Bogdan Tanjevic, quien supo liderar con una energía y un carisma magistrales, para motivar y empujar a su equipo hasta lograr el metal.

Compartiendo el pódium nos encontramos a una Lituania, que con una buena preparación, paso de ser apabullada por España en los amistosos a remontarnos 18 puntos y a lograr una merecida medalla de bronce.

El cuarto puesto esconde a mi modo de ver a una de las perlas de este campeonato: Serbia. Un equipo muy joven, que ha hecho méritos para mucho más por su juego, por la cohesión de su equipo y por la fuerza y la gran técnica que han derrochado durante todo el mundial. Su magnífico juego me ha hecho recordar muchas veces al de la Yugoslavia de la época de oro. Me ha llenado de satisfacción ver a uno de los grandes veteranos de la cancha como es Dusan Ivkovic, dar una magistral lección de cómo dirigir un equipo, sintonizando con los jugadores, apoyándoles con el cariño de un padre pero marcando el rumbo al mismo tiempo con la firmeza de un líder nato. Tengo que reconocer que también he sentido un poco de envidia, no sé si sana, al ver que hay países que sí consideran la veteranía y la experiencia una virtud (aviso para los malpensados: no me estoy postulando para ningún puesto).

El quinto puesto fue para una selección agotada que necesita encontrar un nuevo modelo al haber perdido a su generación de oro. Aun así Argentina supo adaptarse a la situación, y jugar el partido por el quinto puesto centrados y motivados para conseguir relegarnos al tan olvidado sexto puesto.

Y en ese puesto quedó nuestra selección. Sextos. Un puesto que no recordábamos que existía hace casi una década. Sin duda un puesto que sabe a fracaso porque nuestra escuadra aspiraba al pódium por trayectoria y por la gran calidad de los jugadores que estuvieron en Turquía.

Para mí España ha girado como una moneda en el aire. Dando la cara en los amistosos previos, jugando a un gran nivel que alimentó aun más nuestras esperanzas, y desgraciadamente mostrando la cruz durante todo el campeonato, siendo un mal dibujo de la de años, o incluso días, atrás.

Yo veo una de las principales causas ha estado en la lesión de Calderón, un gran veterano en la dirección de equipos, que con su ausencia dejó un gran hueco en la cancha que el joven Ricky Rubio, simplemente por su inexperiencia ya que tiene un gran futuro, no supo llenar, pero también provocó un gran vacío de liderazgo en el vestuario que ha hecho tambalear los fundamentos de la roja.
Está claro que el equipo echó de menos a un seguro de vida como es Pau, pero esto no debe servir como excusa, y mucho menos para utilizarla públicamente durante la competición porque al hacerlo se infravalora a la excelente plantilla que sí fue a jugar, y además se mina su confianza.

Estos días muchos de vosotros me habéis preguntado sobre cuál es el futuro de nuestra selección. Yo no comparto la idea, por muchos repetida, de que esta generación ha llegado a su final. Una derrota no significa el final de un ciclo. Ya veréis como estos jugadores durante esta temporada van a ser piedras fundamentales para sus clubs. Para luchar contra las crisis y las adversidades hay que innovar y buscar soluciones nuevas, esto implicará incorporar algunos jugadores nuevos, para poco a poco evolucionar, que no tirar, el modelo de juego hasta encontrar nuestro estilo de juego.

Yo quiero transmitiros una visión de optimismo, ya que creo que el año que viene, en el Europeo de Lituania, si sabemos aprender de nuestros errores, volveremos a ver a la selección que nos hace soñar. No creo que sea época de pedir dimisiones, sino de buscar soluciones, y en eso estoy seguro que el actual presidente de la FEB acertará, a pesar de los muchos detractores que está teniendo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Intentando descifrar el sexto puesto

Debacle. Fin de ciclo. Desastre. Fracaso. Han sido las palabras que más he escuchado y leído tras la eliminación de la selección española en cuartos de final ante Serbia. No estoy de acuerdo. Como dije en el anterior post, no hay que edulcorar la realidad, pero tampoco creo que haya que ser el más tremendista. Tengo la sensación que si la crítica no es apocalíptica, no le vale al gran público deseoso y ansioso de carnaza. Y si hace falta, se altera (que no edulcora) la realidad. Como en el Europeo de Polonia el año pasado cuando camino del oro, cuando peor venían dadas, parece que hubo una matanza interna. Si no fuese porque uno conoce al grupo...

Tras cuatro años irrepetibles (campeones del mundo en 2006 y de Europa en 2009 además de subcampeones olímpicos 2007 y de Europa 2007), España se ha adentrado en el terreno de lo desconocido: la lucha por intentar quedar quinto. Adiós a las medallas a las que nos ha malacostumbrado este equipo que no se apeaba de las semifinales desde 2005. Y a esto hay que añadir la plata europea de 2003 y el bronce de 2001 logrado en Turquía. Dos años antes, la plata de París'99, aunque eso era otra época. La que coincidía con el inicio de la leyenda mundial de unos juniors de oro que ya habían conquistado Europa.

Pero eso es otra historia. Toca el presente: ¿Fin de ciclo? No lo creo, no creo que se pueda hablar de esto con jugadores tan jovenes y expertos como Ricky, Llull, Rudy, Marc Gasol o Claver y en la recámara otros como Sergio Rodríguez y Carlos Suárez. ¿Que rueden cabezas? Tampoco. ¿Excusas aprovechando las bajas de Pau y Calde? No he visto/escuchado ni una por parte de Scariolo/jugadores/FEB ¿Decepción? Sí. Un palo. Tremendo. Y acentuado tras quedar sexta y no quinta. Sigo pensando que esta misma selección que ha acabado quinta podría haberse plantado en la final y ganar el oro (vs USA jugando un partido casi perfecto para paliar su físico) o al menos haberse vuelto a casa con una medalla al cuello.

Cito el anterior post: España no ha jugado bien en la primera fase. Lo ha visto hasta un ciego. Despertó en el momento de la verdad, los cruces de octavos. Parecía que el click estaba cerca. Y Serbia, con un triple desde los 9 metros, lo evitó. Unas veces, el triple no entra como en la semifinal de Japón 2006 y se da pie a la leyenda, otras veces entra una de dos y te quedas con cara de tonto en casa (plata europea'07) y otras veces, el triple entra. Y adiós a la posibilidad de un encore más difícil todavía: medalla mundial sin Pau ni Calde. Era un salto sin red. Y yo soy de los que aplaude en el anodino circo a los funambulistas que pueden caer a un pozo lleno de caimanes y alimañas.

Pero reducirlo todo al triple o no de Teodosic sería simplista. España no ha sido España en toda la primera parte y está fuera. De una forma dolorosa y que ha generado dudas y a muchos apuntando a la cabeza de Scariolo. Y de Sáez.

Scariolo. Un genio de la pizarra. No ha estado fino en tramos, se emperró en las dos unidades. A ratos funcionó de lo lindo. Otras chirrió. Piden su cabeza. Antes de eso: ¿A quien ponemos? Hay una norma absurda de incompatibilidad en España. Y Scariolo, pese a ser italiano (algo que parece ser que molesta) es un currante nato, un perfeccionista y un gran seleccionador. Sería absurdo prescindir de él. Me parece una de los mejores entrenadores de Europa y aunque tuve alguna duda de cómo se adaptaría el año pasado a su rol de seleccionador aparcando algunos de sus tics de entrenador, sigo creyendo que es el mejor para el cargo. Aunque sea italiano.

¿Qué ha fallado? Sustituir a Pau, el mejor jugador de la historia del baloncesto español, es imposible. Intentarlo, como quedó claro desde el principio, una idiotez. Pretenderlo, una aún mayor. Hay que intentar paliarlo. Y eso se ha intentado. Si a esta baja le añades la de Calderón, te quedas sin dos titulares de tu quinteto y dos piezas determinante. Pese a todo, ni una excusa.
La baja de Calderón alteró la composición inicial del esquema. Raul (que bien pudo ser Sergio Rodríguez), ha estado bien en su rol, pero el esqueleto ya no era el mismo. En twitter me dicen que por qué no han jugado más Claver o San Emeterio. Creen que con su concurso el resultado habría sido distinto. Ojalá, peor lo dudo. Que los 12 destaquen es complicado, hay roles y los veteranos están ahí para cuando la cosa se pone fea. Lo contrario sería enviar al paredón a los soldados indefensos e inexpertos. Eso sí, como también he tweetcomentado, y antes del Argentina-España, también habría dado más minutos a San Emeterio.
En el desequilibrio forzoso por la baja de Calde, el gran perjudicado ha sido Ricky, del que olvidamos su edad:19 años. Lo bueno es que a base de palos se aprende, que se lo digan a Sergio Rodríguez en Portland. Y la base que sustentará España los próximos años ha tomado nota: Ricky, Llull, Rudy, Marc y por la tele Sergio Rodríguez y Carlos Suárez. Con esta nómina de jóvenes expertos se me antoja difícil hablar de fin de ciclo. Y Navarro, Felipe y Pau, entre otros, no se han jubilado, aunque su presencia cada año a partir de ahora se me antoja complicada y llegará con cuentagotas. Ojalá me equivoque. Y si se siguen uniendo a la causa pese a su físico, será por su espectacular compromiso e identificación.

El caso más sangrante ha sido el de Garbajosa. Criticado injustamente. El aficionado medio piensa que esto es una liga fantástica y que basta con juntar a dos tios que promedian 15 puntos. No es así. Él hace de experto veterano y desempeña un rol clave dentro y fuera. Lo injusto es pensar que ha de tener el rol de 2006. Sus intangibles y calidad + inteligencia le convierten en indispensable dentro de un grupo. "Las estadísticas son como un bikini", me dijo una vez Maljkovic: "Te dejan ver mucho, peor no lo más importante". Si decide descansar, se le echará mucho de menos. Pasará con él como con Carlos Jiménez. Que son dos jugadores insustituibles.


No creo que haya que culpabilizar a uno del resultado final. Ha sido la suma de pequeños detalles y dos grandes, las bajas de Pau y Calde. Entre esos detalles: 1. La reestructuración de la configuración inicial (se apostó por dos bases y el comodín de Llull en lugar de tres para añadir centímetros por la baja de Pau); 2. El rendimiento menor de puntales jovenes/expertos como Ricky (aprenderá del exceso de presión), Rudy (salvo ante Grecia, en algunos minutos, y contra Argentina para el quinto puesto no ha sido él) y Marc, al que la amigdalitis tocó en su peor momento, no ha sido Marc y menos Pau, algo que era absurdo ya que son dos jugadores distintos aunque algunos esperaban que sucediera; 3. La asignación de roles y la falta de reordenación de los mismos por parte de Scariolo para aprovechar el despertar de Fran Vázquez, que debió jugar más, y el buen momento de Reyes antes de su recaída del cuello, e incluso San Emeterio, aunque en su caso le tapan Navarro y Rudy; 4. Hubo fallos de concentración, extraños en un grupo experimentado como este y que dejó escapar 16 puntos ante Lituania, aunque convendría no confundir esto con falta de hambre; 5. La pizarra no funcionó en determinadas jugadas clave (los jugadores son humanos y no robots). 6. Y luego, el triple de Teodosic. ¿Haber hecho falta? Estaba bien así.

¿Lo positivo? Hay grupo, base y jugadores. Y ante todo, compromiso. El mostrado por los que están, y por los que no están y quieren estar. Hay ganas de seguir creciendo y de seguir haciendo historia. De ampliarla. Si es que es posible. Turquía será, con suerte, un doloroso punto y seguido a una trayectoria inmaculada que ha escrito las páginas más gloriosas de la historia del baloncesto español. Y esto, conviene no olvidarlo, esta ha de ser la base sobre la que seguir creciendo. No es fácil lo logrado, ni mantenerse: a EE.UU. le ha costado 16 años volver a ser campeón del Mundo.

Y acabo como finalicé el último post: el fracaso sería no levantarse. Y hay mimbres para seguir andando.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El fracaso es no levantarse

Cuando uno se acostumbrada a comer caviar, una buena lubina a la sal se te indigesta. No digamos unas insípidas pero nutritivas varitas de merluza congelada con las que muchos hemos crecido.
En esas estamos en el Mundial de baloncesto: la Selección Española de baloncesto nos ha mal acostumbrado en el éxito y en cuanto la máquina chirría aparecen las críticas y los críticos. Está claro que no hay que edulcorar ni encubrir y que hay que criticar, pero para construir y no para destruir. No con esta selección que se ha ganado el suficiente crédito y respeto: vigente campeona del mundo (2006) y de Europa (2009) y subcampeona olímpica (2008 vs USA). Además, en este fantástico ciclo de cuatro años, la plata europea de 2007. Y hay que recordar que desde Paris'99 con Lolo Sainz en el banquillo, España siempre ha tocado metal en los Europeos (salvo en 2005 que fue cuarta) y todas las veces con entrenadores distintos.


La trayectoria avala a esta selección, a este grupo, que se ha ganado el derecho a que se crea en él. Sin ir más lejos, la conquista del oro europeo del año pasado en Polonia arrancó con una derrota ante Serbia precedida por un traspiés ante Lituania en el último amistoso. Tras el varapalo ante Serbia, España estuvo casi cinco minutos eliminada virtualmente. Entonces escribí: Falta un día menos para el oro. Era el momento de creer en el grupo. Y el oro llegó tornando en loas y aplausos las cuchilladas y las críticas.
Este año, el inicio ha sido idéntico. O peor: Inesperada derrota ante Francia, pequeño resurgir sin convencer ante Nueva Zelanda y varapalo sonoro ante Lituania tras ir ganando por 16 creando un mar de dudas. Fue el momento de aprovechar y cargar contra la selección y de disparar las críticas y de recordar que el seleccionador, Sergio Scariolo, era y es italiano.



Que España no era España lo veía hasta un ciego. No había sensaciones positivas, faltaba alegría, faltaba chispa, falta 'mojo' y faltaba Pau. Y Calderón, baja a última hora por lesión que trastocó la composición inicial de la selección y los planes previstos.
Era el momento de las críticas. Y también el momento de creer pese a que el camino era el más complicado: ganando a Líbano y Canadá, las dos cenicientas del grupo, a España se le dibujaba un camino muy complicado como tercera de grupo: Grecia en octavos y EE.UU. en cuartos. El apocalipsis para los críticos.

Una última victoria de Nueva Zelanda a Francia situó a España segunda. Demasiado premio para tan poco demostrado. Pero el azar, la suerte -que es para el que la trabaja, dicen- aupó a España a la segunda plaza y a cruzarse con Grecia, que intentó evitar el lado difícil del cuadro (España y EE.UU.) y le salió mal la jugada.
Lolo Sainz, puede hablar con conocimiento de causa de lo que es la suerte de un resultado con el que no cuentas. En París'99, España estaba fuera, haciendo las maletas rumbo al avión cuando un inesperado resultado la clasificó. Acabó ganando la plata. Ahí se gestó el espíritu y el compromiso de hoy.

El caso es que esta España, que no jugaba a nada y donde sobraba todo el mundo según los críticos, se personó en octavos y se cargó a Grecia dando un puñetazo en la mesa para meterse en cuartos ante la combativa Serbia, que ganó a España al inicio de Polonia'09 y fue arrollada en la final por la misma España.
El caso es que sigo creyendo en este selección, porque me ha demostrado que hay que creer en ella y porque conozco bien a los jugadores tras tantos años, aunque está claro que algún día, muy a nuestro pesar, nos caeremos del podio. Nadie dijo que esto fuese a ser fácil. Por muchos motivos: baja de Pau, lesión de Calderón, alto nivel de otras selecciones, hay que jugar sin el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, lesiones de jugadores, malos momentos de forma de otros...
Pese a todo, el compromiso de los jugadores está ahí. Y no se puede dudar de él. Bueno, algunos sí dudan de ellos: he leído que Scariolo es italiano, que Marc no es la sombra de su hermano, que Garbajosa y Mumbrú están de prestado, que otros jugadores tenían que estar ahí, que los suplentes no dan la talla, que falta relevo generacional y por supuesto, que el gran culpable de todo esto es José Luis Sáez, el demonio en persona.

Muchos de estos críticos se subirán al carro si al final, felizmente, llega la medalla. Muchos se han subido al carro del baloncesto con los éxitos recientes y no perdonan el despido de Pepu. Sí, Pepu fue un gran técnico, y así los escribimos en Basuketoboru. Se vió en Japón 2006 donde empezó la leyenda con un cuento de Disney. También chirrió en 2007 (es humano) y fue él quien anunció que dejaba la selección tras Pekín 2008. Sólo se adelantaron los plazos. Además, sin él, se ha ganado una plata olímpica con otro entrenador (Aito) y un oro europeo con otro (Scariolo). ¿No ha llegado el momento de pasar página?
Otros críticos piensan que la selección es como una Liga Fantástica en la que con juntar a 12 tios que promedien 15 puntos o más es la solución. Eso ha hecho en los últimos años EE.UU. y a sí le fue. Tuvo que reconvertirse. Y para volver a triunfar copió el modelo de España. No me lo invento. Me lo dijo el presidente de la Federación de EE.UU. en Pekín 2008.
Otros muchos no entienden de liderazgo, de intangibles, de grupo, de trabajo en equipo, de esfuerzo, de compromiso. Esto no lo refleja la estadística, engañosa en tantas ocasiones.

El miércoles toca Serbia. Si España sigue siendo España, la nueva España post Pau-Calde y que se vio ante Grecia, ganará y pasará a semis ante Turquía (presumiblemente), anfitriona de este Mundial. Y luego, la final, ante EE.UU. (presumiblemente). Y yo creo en España. Desde el sufrimiento. Así sabrá mejor. Y si no llega (al igual que si llega), a analizar para poder seguir construyendo. Llegar cuesta, mantenerse más. Esto solo lo hacen los grandes. Ya que el verdadero fracaso no es caer, si no no saber levantarse.

jueves, 11 de junio de 2009

¡Pau y Calderón sí jugarán!



Puedo entender la preocupación que pueda embargar en estos momentos al actual Seleccionador Sergio Scariolo al conocer la noticia de que ni Calderón ni Gasol estarán en el Europeo de Polonia, ¡como para no estarlo!, pero creo que los amantes del Baloncesto podemos estar tranquilos. Tranquilidad que incluso emerge del propio Presidente de la Federación, José Luis Sáez que ha pronosticado medalla de Oro. Estoy bastante de acuerdo con él por la historia reciente de nuestra selección y a los hechos me remito:

Final del mundial de Japón. España contra Grecia. Nuestro buque insignia, Pau Gasol no puede jugar el partido porque en la semifinal contra Argentina se había lesionado el tobillo. A pesar de no jugarlo, Pau fue una baza decisiva para ganar el último encuentro que separaba a nuestra Selección del precioso metal. Sus compañeros saltaron a la cancha con unas camisetas que ponían “Pau también juega”. Se conjuraron para ganar a Grecia por su compañero que tanto les había ayudado.

Esta Selección ha aprendido a jugar “subida a hombros de gigantes”. Gigantes cotidianos como Alfonso Reyes, que sin duda ha aupado a su hermano Felipe a ser el gran pívot que es hoy, o Nacho Rodríguez que fue una referencia ganadora durante mucho tiempo para mi admirado Juan Carlos Navarro.
Muchos han sido los jugadores y los técnicos (en la cancha y en la Federación) que han forjado la historia de la actual Armada Invencible en la que se ha convertido nuestra Selección y de la que tan orgullosos estamos todos. Algunos de ellos de renombre, pero otros más bien anónimos o al menos casi olvidados como Iván Corrales o Iñaki de Miguel. Todos ellos han sido pilares fundamentales para el proyecto de la Selección de hoy. Juntos sentaron las bases de la filosofía del equipo actual, que se ha ido mejorando año a año, grupo a grupo, y transmitiendo de veteranos a novatos, a fuego lento, para convertirse en una de las garantías de éxito del proyecto durante muchos años.
Hay dos aspectos muy importantes que muchas veces por egos o por superficialidad se pasan por alto en los equipos:
  1. La historia: Uno no puede entrar en un proyecto como un elefante en una cacharrería. Debe conocer sus tradiciones, sus porqués, sus mitos, sus héroes y sus villanos. Y luego con mucha humildad aprender todo lo posible de ella y con todo respeto tratar de aportar algo. Nunca he entendido el modelo de muchos directivos y políticos, que tras acceder a un nuevo cargo arrasan con todo lo anterior, porque no lo han hecho ellos, y reinventan la rueda, algunas veces cuadrada, sacando pecho por sus hazañas.
  2. Las referencias: Para el crecimiento personal y profesional es importantísimo poder contar con referencias sólidas y coherentes que nos permitan aprender, que nos orienten, que sean un norte en comportamientos y en las actitudes. Yo he tenido la suerte de tener algunas de ellas como Pedro Ferrandiz o el increíble Santiago Bernabéu que han sido ejemplos muy importantes para mí.

La historia y las referencias hacen que las personas que integran el equipo estén totalmente comprometidos con la filosofía que emana de la empresa, en este caso la Federación Española de Baloncesto, y con su actuación se implican e involucran en su tarea, controlando y superando las dificultades y adversidades que suceden a su alrededor, trabajando así al máximo de concentración
Por eso Pau y Calderón van a jugar este europeo, igual que lo va a hacer Carlos Jiménez el Gran Capitán, y Alberto Herreros, y Alberto Angulo, y nuestro llorado Fernando Martín, y Corbalán, y Solozabal, y Epi… Y por eso nosotros y nuestra historia, los magníficos miembros de la Selección actual y todos los que han pasado por ella se enfrentarán juntos al reto de traernos a casa la medalla de oro de este Europeo.

Vamos a soñar otra vez…Todos juntos, como una piña, como siempre se ha hecho en la Selección, incluso venciendo inconvenientes y dificultades, como en Fuenteovejuna, todos a una…¡medalla de oro!

jueves, 12 de marzo de 2009

Jose Manuel Calderón, un ejemplo para todo


Lo pasó mal al llegar a la NBA. El idioma, un técnico tosco que no confiaba en él ni le transmitía confianza y para colmo, un fuerte dolor en el tobillo malo en su primer entrenamiento en Saint Catharines, a escasos kilómetros de Niagara en su primera pretemporada con los Raptors. "No me voy a quejar, me tengo que ganar un hueco en el equipo", me dijo durante la cena con un costillar de por medio. No se me olvida. Tampoco lo que me contó durante la conquista del Mundial de Japón en 2006 y que me recordó cuando escribimos el libro 'Basuketoboru'. "Un día escuché el rumor que se empezaba a extender por la NBA de que no era un buen tirador y decidí ponerle remedio". Los rivales le flotaban cerrándose más sobre sus compañeros entorpeciendo la fluidez del ataque Raptor. Calderón se puso en manos de los mejores especialistas de tiro. Corrigió su mecánica a base de incontables horas de incansable trabajo que empezaron a dar sus frutos: se hizo con la titularidad de los Raptors y rozó el All Star. Este año ha batido el récord histórico de tiros libres consecutivos desde el arranque de una temporada, es el jugador en activo de la NBA con más tiros libres consecutivos y se quedó al borde de igualar el récord histórico de Michael Williams (97 seguidos).

Él no tenía ni idea al principio de su increíble racha hasta que los periodistas le empezaron a bombardear. Él le quitaba hierro: "Lo que yo haga da igual, lo importante es que gane el equipo". Calderón está hecho de otra pasta. Sólo piensa en el equipo. Si fuese más egoísta le iría mejor en una liga tan individualista como esta, pero no va a cambiar. "Soy así, este es mi juego y es el que me ha traído hasta aquí, ¿para qué voy a cambiar?", me dijo hace poco.

Es un jugador en vías de extinción. Y uno que todo equipo querría tener. Es sacrificado, trabajador hasta la saciedad (lo ha demostrado no contentándose con llegar a la NBA sino mejorando su mecánica de tiro y su liderazgo en la cancha), antepone siempre el bien del grupo al personal (ha jugado con importantes lesiones y demostró cediendo la titularidad al egoísta de Ford el año pasado que no piensa en sí mismo), es generoso (siempre busca el 'extra pass' al compañero en mejor posición en lugar de tirar y anotar intentando mejorar su estadística, implicado ("Da igual i anoto 25puntos ó 2 ó si juego 3 minutos o 33, lo importante es que el equipo gane"), un modelo de profesional (cuando acaba la NBA, lejos de relajarse en la playa se dedica a prepararse a conciencia para llegar a tope a la concentración de la selección y no empezar ahí de cero), tiene un gran afán de superación y además una gran persona (de esto doy fe yo y todos los que le conocen).
Lo dicho, pocos jugadores/deportistas/profesionales de cualquier ámbito como él.

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