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viernes, 11 de septiembre de 2015

Joaquín Ruíz Lorente - Una de las mejores anécdotas que he oido



Hace unos meses tuve la suerte de ir con Lolo Sainz a impartir una sesión sobre equipos de alto rendimiento a Zaragoza. Estos talleres tienen dos partes, una primera en la que a través de la increíble experiencia de Lolo en los banquillos desgranamos las claves de los equipos de alto rendimiento, y después una segunda en la que los participantes viven la experiencia de ser entrenados por una leyenda del basket.

En esta ocasión la parte de cancha la hicimos en el estupendo pabellón del CAI de Zaragoza, y tuvimos la visita del entrenador del CAI, Joaquín Ruíz Lorente.

Me sorprendió muy gratamente conocer a un sólido profesional, que ama el baloncesto, y que lleva la humildad como bandera. Algo que cada vez admiro más. Lejos de resubirse por los focos de su cancha, se mostró cercano y compartió con nosotros sus experiencias y una de las mejores anécdotas sobre baloncesto que he oído, y que no tengo por menos que compartir con vosotros:

Cuando Joaquín era niño su ídolo era Corbalán. Veía todos los partidos que podía y siempre que iba a jugar a Zaragoza hacía lo posible para ir a verle. Un día se armó de valor y decidió escribir a Corbalán para pedirle que si en su siguiente visita a Zaragoza  podía acercarse a su hotel para que le firmara un autógrafo.

Cuál fue la sorpresa de Joaquín cuando recibió en su casa una camiseta de entrenamiento del Real Madrid, de las que eran reversibles de dos colores, firmada por el gran capitán.

A partir de ese día el actual entrenador del CAI se hizo un fijo cada vez que el Madrid jugaba en la capital aragonesa, visitando el hotel de la concentración y saludando siempre que podía al capitán blanco.

Poco a poco Joaquín fue creciendo y su pasión por el baloncesto lo llevaron a jugar en las categorías inferiores del CAI de Zaragoza, y un día el sueño de todo niño se cumplió y formó parte de la plantilla del primer equipo de su ciudad como base. El inicio de una andadura que le llevaría a jugar 18 temporadas en la máxima categoría.

Es esa temporada, llegó el momento de que el CAI tuviera que viajar a la capital para jugar contra el Real Madrid. Joaquín nunca viajaba con el equipo porque era el jugador más junior y apenas jugaba. Pero en esta ocasión uno de sus compañeros le dijo al por aquel entonces entrenador Pepe Laso, que tenía una increíble admiración por Corbalán. Y decidió convocarle.

El partido contra el Madrid no fue como les hubiera gustado a los maños y a falta de dos minutos perdían de veinte. En ese momento Pepe Laso tuvo un gran detalle con el joven Joaquín, y acercándose a él le dijo “Cámbiate que sales. Ahí tienes a tu ídolo. Disfrútalo”.

El joven Joaquín no daba crédito a los que le estaba pasando y casi tropezándose salto a la cancha para cumplir el gran sueño de poder jugar con Corbalán en el campo del Real Madrid.

En su primera jugada los nervios le traicionaron y se botó el balón en el pie perdiéndolo. Trató de reponerse y en el siguiente ataque y subiendo el balón se encontró de frente a su ídolo. Corbalán, que le había reconocido, tuvo un increíble gesto y le dijo “Entra que te dejo”.

¿¡¿¡Entra que te dejo!?!? Joaquín estaba desconcertado. ¿Sería verdad? ¿Se quería reír de él? El joven base se armó de valor y penetró con decisión hacia la canasta blanca. Su defensor, Corbalán, hizo un elegante pero inútil movimiento para cubrirle dejándole así anotar su primera canasta contra el Real Madrid.

“¡Nunca me alegrado tanto de una derrota de mi equipo!” añadía Joaquín Ruíz Lorente para terminar su fantástica anécdota.


Da gusto encontrar gente que vive sus éxitos desde la sencillez, porque sin duda la humildad hace grandes a los buenos profesionales.

lunes, 18 de febrero de 2013

ÑBA, un ejemplo en las duras y a las maduras (2 de 2)



Continuando el repaso de nuestros ÑBAs tenemos a:

Ricky Rubio
Tras un debut deslumbrante en la NBA, las lesiones le persiguen y su rodilla no le deja centrarse sólo en desplegar su gran juego. Valiente y luchador, entrena duro para adaptarse, recuperar la confianza y poder dar lo mejor que tiene. Su entrenador cree en él y sus compañeros lo consideran clave. Él trabaja, entrena, juega y vive para dar lo mejor, incluso tiene fuerzas para animar a su compañero Pau en estos momentos complicados “Si los Lakers no lo quieren, aquí tiene un sitio”. Un equipo es un equipo, aunque lo separen miles de kilómetros.

Víctor Claver
Claver se embarca en una difícil aventura, lanzándose a la NBA, siendo novato, extranjero, blanco y con un juego no fácil de encajar. Ha paso por muchos altibajos, pasando del filial a la titularidad con muchas escalas largas en el banquillo. Pero Víctor no se arrepiente de nada. Con humildad y actitud positiva quiere aprender y saborear al máximo esta experiencia “No me arrepiento de nada por mucho momentos duros que haya. Lo bueno se disfruta y ya está. De esos momentos se aprende de verdad. Esto te hace crecer no sólo como jugador sino también como persona”. Ese espíritu de lucha y de superación marca de la roja le hace inasequible al desaliento.

Serge Ibaka
Ibaka junto a Marc son la cara de la moneda. Su equipo los Thunder apuestan claramente por él haciéndole un contrato millonario y a traspasando al Mejor Sexto Hombre de la NBA, Harden. Ibaka asume su rol de muro infranqueable, intimidando incluso a las grandes estrellas cuando pisan su zona, pero además trabaja muy duro fuera de la cancha para tratar de sumar cada vez más en ataque. Suena para el All Star de este año lo que sería un gran premio a su esfuerzo y su entrega.



Humildad, capacidad de sacrificio, lealtad, entrega, actitud positiva, afán de superación, resistencia al desánimo… pilares comunes que unen a todos los jugadores que forman parte de nuestra flamante Selección Española. Un estilo homogéneo de jugar que se reconoce independientemente de las circunstancias y del equipo. Profesionales de primer nivel que no critican públicamente, que dan lo mejor, que se esfuerzan, que mantienen la sonrisa para hacérselo más fácil a sus compañeros, que siempre luchan por el nombre del equipo que llevan en su pecho sin pensar muchas veces en el nombre del jugador que llevan en su espalda.

lunes, 6 de junio de 2011

Corresponsales AdP: "El flaco de todos" por Alfonso Loaiza

Soy un mendigo del fútbol y voy sombrero en mano suplicando: "una linda jugadita" por los campos sin importarme el equipo que juega decía el escritor Eduardo Galeano. Una forma de vida que compartimos otros muchos aficionados a este lindo deporte. Aficionados que necesitamos del futbolista creativo que se sale del libreto y te mete el gozo en el cuerpo con una genialidad. Juan Carlos Valerón es de ese escaso ramillete que aún reivindica el placer de jugar. El canario posiblemente no sea tan veloz ni tenga tanta fuerza como muchos entrenadores demandan actualmente como si fueran la velocidad y la potencia sinónimos de fútbol.

Valerón es otra cosa. Se sale de los márgenes, no es explosivo ni raudo, pero atesora tanta osadía y fantasía como pocos. Da igual la edad, no hay jugadores viejos o jóvenes, hay jugadores malos o buenos, decía Santiago Bernabéu. El mediapunta deportivista es magia, un libro abierto de lo que es el fútbol auténtico. Quizás le haya perjudicado su cara de buena gente, su inseparable sonrisa o su nacionalidad, no lo sé. Muchos dicen que no ha jugado en un gran club. Mentira despiadada. Valerón junto a otros ilustres del equipo gallego como Mauro Silva, Fran, Donato, Tristán crearon fantasías al mundo entero e hicieron grande al Deportivo de la Coruña.

El descenso del equipo coruñés me trae al recuerdo pases imposibles como en el Olímpico de Múnich a Makaay o a Diego Tristán ante el Manchester United, goles que aún tengo en la retina como el de Highbury ante el Arsenal de Henry, millones de recuerdos imborrables: tacones y regates prodigiosos, el Centenariazo o su fantástico Mundial de Corea y Japón. Y es que mi mejor amigo en la infancia era del Depor, del SuperDepor, de padre haitiano y mulato le entusiasmaban los brasileños. Tan poca cosa los humanos, que al final somos de los que nos parecemos. Y puede que por eso a mí me queden tantas imágenes en la memoria de su equipo.

No creo que sea al único. Mi generación, la que por fin ha decidido salir a la calle a reclamar lo que es suyo, ha inhalado mucho deportivismo. Han sido 20 años en Primera. Los mismos que tiene un servidor, y no se nos olvidarán jamás. Disfruté mucho de pequeño con Valerón y todavía hoy era de los pocos que hacía que volviera a ser ese niño travieso que comía bollicaos a escondidas. Siempre lo guardaremos en nuestra memoria como un tesoro, porque si eres del fútbol, tienes que ser de Valerón.

Se merecía un pequeño tributo por tantos homenajes al fútbol que nos ha brindado. Puede que el Flaco no aparezca entre los mejores de este tiempo en los libros de historia, pero sea en Primera o en Segunda, Juan Carlos Valerón nos pertenece a cada uno de nosotros. Tras el término del encuentro, la afición del Deportivo no recriminó nada, no se fue nadie de Riazor, han sido muchos años de disfrute, ojalá sea sólo un año en el infierno. Valerón lo ha prometido: "Vamos a devolver al equipo donde se merece" Palabra del Flaco de todos.


lunes, 9 de mayo de 2011

El colegial que navegó por el mundo

Michael Perham era un joven de 16 años natural de Herfordshire, Inglaterra, que tenía un sueño. No se trataba de conocer al solista de su grupo favorito, ni salir con la chica más guapa del instituto, ni siquiera ganar con sus amigos un torneo de Warcraft, su sueño era muy singular: convertirse en la persona más joven en dar la vuelta al mundo navegando en solitario sin escalas.

Esto más que un sueño es una odisea titánica. Muchos experimentados marinos han muerto afrontando este reto, no sólo por los grandes adversarios meteorológicos, ni por los traicioneros recovecos que esconden los siete mares, sino por la gran dureza mental de la prueba. De hecho muchos de los navegantes que lo han intentando, murieron no por un naufragio sino arrojándose por la borda.

Todos los referentes de la marina británica desaconsejaron el intento porque se trataba de una prueba extremadamente dura, porque Mike no estaba preparado ya que apenas había navegado en solitario, y porque además el barco estaba muy baqueteado y seguramente no iba a aguantar. Para añadir más tensión y complicar aún más si cabe el viaje, antes de la salida se enteraron que Zac Sunderland, un estadunidense de 16 años comenzaba su propia circunnavegación por el record, lo que convertía la travesía en una carrera contrarreloj.

Sus padres le apoyaron, le buscaron fondos, le financiaron, le animaron y le entrenaron para que pudiera buscar su sueño. Un sueño que le podía costar la vida con poco más de 16 años. ¿Cuántos padres se comportarían así? ¿Fueron irresponsables o inspiradores? ¿Se deben dar alas a los sueños de las personas que dependen de nosotros o hacerles ver que es imposible alcanzarlos?

El 15 de noviembre de 2008, el día de la salda, Mike no podía parar de llorar. Según sus palabras se encontraba sobrecogido y abrumado. Sentía que había olvidado incluso lo más básico y no daba pie con bola para sacar el barco de Portsmouth. El padre al verlo, con una gran templanza le cogió por los hombros y mirándole a los ojos le dijo: “Mike, todo va a ir bien. Cómo estoy aquí no paras de hacerme preguntas de las que conoces la respuesta, pero en cuanto estés sólo sabrás que hacer”. Y con un fuerte abrazo se bajó del barco dejando a su hijo sólo, llorando de miedo, ante la que podría ser la última vez que se veían.

Impresionante. ¡Qué capacidad de confiar y de generar confianza! En nuestras organizaciones muchos directivos son incapaces de delegar nimias tareas sin estar supervisándolas cada diez minutos, y estos padres son capaces de dejar que su hijo viva una aventura que puede acabar con su propia vida con una generosidad y una serenidad increíbles.

La travesía fue de todo menos fácil. El barco, cómo preveían los expertos, no aguantó y se averiaba continuamente, lo que le obligó a renunciar al reto sin paradas, y a buscar el record con escalas. Además a 10 semanas de conseguir su objetivo, Zak Sunderland se convirtió en el más joven en realizar dicha travesía, por lo que si tenía cualquier problema, sería más mayor que Zak al terminar y no podría reclamar el record para el que tan duramente había trabajado.

Tras muchos problemas técnicos, imprevistos, tormentas e incluso un huracán a pocos días del final, olas tan grandes que cubrían el velero, noches sin dormir pensando que el barco se iba a partir, el riesgo de ir sin motor, cientos de vitales decisiones, mucho miedo y más de nueve meses de aventura Mike logró su sueño. A las 9:47 del jueves 27 de agosto de 2009 Michael Perham se convierte en la persona más joven en circunnavegar el mundo en solitario, arrebatándole el record a Zac Sunderland quien ostentó este título tan sólo diez semanas.

Ahora, tras el éxito en su gran aventura, Mike tiene un nuevo reto: ser la persona más joven en dar la vuelta al mundo volando en solitario http://www.challengemike.com/worldflying.htm .

Es inspirador que haya gente valiente, dispuesta a luchar por lograr sus sueños, aunque en el intento les vaya la vida. Pero me parece aun más inspirador que existan personas capaces no sólo de no truncar los sueños de los demás, sino de darles alas. Personas que empujan, que no transmiten sus miedos, que alimentan las ilusiones, que cambian el “no” por el “¿Por qué no?”, y que además lo hacen con generosidad y humildad.

Si en las empresas, en la política y en la sociedad tuviéramos más padres de Michael Perham, que fuesen capaces de sacar lo mejor que llevamos dentro, en lugar de tantos endiosados que sólo buscan salir bien en la foto, otro gallo nos cantaría y seguro seríamos capaces de lograr los grandes retos que tenemos por delante.




















lunes, 26 de julio de 2010

Cristiano Ronaldo debe ir a ver al Doctor

Muchas veces se dice que el dinero y el éxito hacen que los profesionales se acomoden y dejen de ser competitivos. Desgraciadamente es un hecho muy habitual, aunque siempre hay grandes excepciones como el mítico Michael Jordan o mi ídolo Magic Johnson, quienes lo dieron todo por sus equipos y por sus carreras hasta el último día que pisaron una cancha… ¡Incluso después!

La semana pasada vi con mi amigo @raulelsiete, quien te hace saborear todos los deportes por lo mucho que sabe de ellos, el Gran Premio de Sachsenring de Moto GP, donde pudimos disfrutar de otro gran ejemplo, esta vez sobre las veloces ruedas de Valentino Rossi.

Rossi es el piloto que más carreras ha logrado ganar en la historia de los mundiales de motociclismo, record que le arrebató a Ángel Nieto en 2008. A sus 31 años ha ganado nueve campeonatos del mundo, uno en 125cc, uno en 250cc y siete en la categoría reina de Moto GP. Un palmarés espectacular, al que acompaña según la revista GK su novena posición en el ranking de los deportistas mejores pagados de 2010.

Pero es en el 2010, en un campeonato que tiene muy difícil ganar, donde “El Doctor”, como se le conoce en los circuitos, está forjando su imagen de leyenda. El pasado 5 de junio durante los entrenamientos del Gran Premio de Italia de Moto GP, Valentino Rossi sufrió una grave caída en la que se rompió la tibia y el peroné. Tras una complicada operación los médicos estimaron un tiempo de recuperación de al menos dos meses.

40 días ha tardado Rossi en volver a subir a su motocicleta y competir de nuevo en un mundial que no va a poder ganar debido a su lesión. Una imagen impresionante la del piloto italiano en el Gran Premio de Alemania yendo con las muletas hasta la moto, sobre la que no sólo aguantó toda la carrera sino que estuvo a punto de conseguir pódium, pero al final, el australiano Stoner le arrebató la tercera plaza ¡en la última curva! Aún más llamativa era la cara de todo su equipo al verle conducir con la pierna fracturada mientras todos rezaban para que no le ocurriese nada, ya que otra caída podría ser fatal. Sus palabras al respecto han sido “Si puedo hacerlo, ¿por qué no voy a competir?” Es más el italiano no vuelve sólo de cara a la galería, su retorno le ofrece un reto y quiere ganar este campeonato “En 2006 le recuperé 52 puntos a Hayden en seis carreras. ¿Por qué no puedo ahora recuperar 104 en once?”.

La otra cara de la moneda, a mi modo de ver, la pone el “fotografiadísimo” Cristiano Ronaldo y su actuación en el grandioso Mundial de Sudáfrica que ganó nuestra magnífica Selección. En los octavos de final Portugal y España se le vieron las caras. La Roja se enfrentó a un grupo de diez jugadores entregados que pelearon todo el partido y a su divo que estrenaba nuevo look con una cresta, que fue lo poco que se le vio. Más allá de su falta de resultados, que puede ser debida a muchas circunstancias, yo me quede perplejo ante la imagen de Cristiano Ronaldo sentado en el césped, arreglándose las medias tras una pérdida de balón, mientras sus compañeros se mataban a defender, incluso cuando su equipo iba perdiendo y quedaban apeados del Mundial.

¿Es posible que exista un líder sin compromiso? Su actitud que le ha valido todo tipo de críticas en el país vecino, desde las de un mito del fútbol portugués como Figo quien ha dicho que “Para mí, un capitán, independientemente del fracaso o éxito, debe siempre defender al equipo y dar la cara por él”, o el propio seleccionador portugués Carlos Queiroz, a quién Ronaldo acusó de la derrota contra España, “Si el tamaño de la camiseta es demasiado pequeño para alguien no debería formar parte del equipo”.

¡Qué diferencia entre “El Doctor” y CR! ¿Por qué uno se entrega al 100% poniendo en riesgo su propia carrera y el otro no se motiva ni defendido la camiseta de su país en una eliminatoria del mundial? No olvidemos que el palmarés de Ronaldo es muy inferior al de Rossi (a la edad de CR, Valentino ya había ganado 6 mundiales de motociclismo), y en los ingresos seguro que no tanto. Desde mi humilde opinión se trata de una cuestión de profesionalidad, Cristiano Ronaldo es un buen jugador, Valentino Rossi es un gran profesional.

La profesionalidad es una cualidad poco valorada, y mucho menos extendida en el mundo del deporte y de la empresa. Ser profesional implica hacer lo que toca en cada momento, obliga a comportarse con humildad y autocrítica, te hace ser responsable y dar lo que uno puede sin necesidad de tener un jefe que te lo exija. Ser profesional es defender todos tus derechos, pero sin faltar a ninguna de tus obligaciones. Ser profesional es saber sonreír y firmar autógrafos, igual que defender la camiseta de la empresa que te paga. Necesitamos más profesionales en las organizaciones actuales para poder cambiar la forma en la que se hacen los negocios, y para ello tenemos que elegir bien nuestros ídolos y modelos cómo Rossi o los miembros de nuestras selecciones de fútbol y baloncesto.

Por eso yo le recomendaría a Cristiano Ronaldo, y a todos los malos profesionales que pululan por nuestras empresas, que vayan a ver al “Doctor”, a ver si aprenden y se les pega algo.

PD.: Ayer, en el Gran Premio de Laguna Seca (USA), Rossi consiguió la tercera plaza y subió al pódium.

domingo, 18 de julio de 2010

Lecciones de un Mundial Inolvidable


Cuando sólo han pasado unos días desde la victoria de la Selección española en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica y aunque todavía nos embriaguen sus recuerdos, podemos exponer algunas enseñanzas que, a mi juicio, nos ha dejado la trayectoria del combinado nacional.

La primera es que en esta vida la grandeza del éxito está íntimamente relacionada con el grado de dificultad encontrado en el camino. Para todos aquellos que pensaban que ya teníamos la Copa antes de viajar a Sudáfrica, les aconsejo que se pongan a jugar aunque sea un torneo de amigos para así comprobar que nadie regala nada.

La segunda es que, ante la adversidad (primer partido y derrota), la reflexión, la autocrítica, la confianza en el trabajo realizado y en los componentes del grupo es una necesidad. También en estos casos se demuestra el grado de cohesión del grupo, pues lo más fácil es que cada elemento se preocupe de salvar su trasero o desviar la atención.

La tercera, y esta es extensible a la empresa, es que cada partido hay que jugarlo sin perder la identidad pero adaptándose al entorno o circunstancias (Partido contra Chile o Paraguay). Lo más importante en estos casos es la meta, no el camino, aunque lógicamente sin traicionar sus principios.

La cuarta es el valor del equipo. Durante el campeonato y después en las celebraciones hemos podido observar cómo el núcleo más mediático (jugadores y técnico) destacaban y valoraban a médicos, fisios, utilleros, etc. Una máquina es perfecta porque todas las piezas funcionan sincronizadamente, sin importar el oropel social que se les conceda. Para ello es imprescindible que cada uno conozca su puesto, función y rol, términos parecidos pero que no lo son.

La quinta tiene que ver con el nivel de activación óptima, que podemos definir como el estado anímico donde nos sentimos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos. Existe a dos niveles: individual y grupal. El primero tiene que ver con el autoconocimiento y la automotivación y le corresponde a cada uno entrenarlo y ejercerlo; el segundo se circunscribe a la temperatura emocional del grupo y el doctor es el entrenador, quien recetará motivación si el grupo está relajado (nivel por debajo de esa línea óptima) o relajación si el grupo está ansioso (nivel por encima de la línea óptima).
Estos conceptos del deporte son perfectamente exportables a cualquier área de la sociedad y a la vida misma.

La sexta se refiere a la humildad como mejor aliada del éxito. En todo el campeonato hemos podido ver imágenes, escuchar declaraciones y observar gestos en el equipo español que implicaban máximo respeto al rival y naturalidad en los momentos tensos (antes, durante y después de los partidos). Y como la competición es un claro espejo donde se refleja cómo eres en realidad, podemos aseverar que estos chicos y quienes les dirigen les sobra esa virtud.

La última, pero no la menos importante, es el liderazgo. En este sentido hemos podido observar cómo Vicente Del Bosque lo ha ejercido de manera silenciosa. Sin estridencias, sin rencor, sin gestos para la galería ha sabido transmitir serenidad, sentido común, reconocimiento constante a sus chicos, saber ponerse en un segundo lugar e incluso valorar la labor de su antecesor en la gran obra maestra lograda.

Como corolario, podemos asegurar que este equipo nos ha dado una lección a esta sociedad española que en los últimos tiempos ha estado más preocupada en parecer que en ser, que ha elegido el camino rápido del éxito y del dinero sin importarle dejar en el camino los valores y principios que ayudan a construir algo serio y sólido.

Por todo ello, muchas gracias CAMPEONES.

lunes, 5 de julio de 2010

10 reflexiones sobre los arbitros y sus errores


Desgraciadamente siempre que se habla de los árbitros de fútbol es con motivo de algún incidente en su desempeño, que ha causado, “daños”, irreparables para alguien.
En el Mundial de Sudáfrica ya han sucedido “acontecimientos” que han sido vividos en los respectivos países, con la intensidad y emotividad que genera la injusticia en las decisiones arbitrales. Quisiera aprovechar esta oportunidad que me facilita el protagonismo que da los errores cometidos, para reflexionar sobre determinados conceptos que creo son de vital importancia en el desarrollo de la vida tal y como hoy se entiende y que tienen un importante reflejo en el mundo de los árbitros de fútbol:

1. Las institucionesLa única forma posible de la vida en sociedad se fundamenta en la existencia de instituciones de diversa índole que hagan posible el funcionamiento social. Esto es así desde las sociedades más primitivas, hasta el siglo XXI, lo importante es la fuerza que deben tener esas instituciones y la forma de regularlas para que esa fuerza no se aplique de forma incorrecta.
¿Quién gobierna a los árbitros? ¿Quién los elige y de qué forma? ¿Quién les dota de las herramientas necesarias para poder ejercer adecuadamente su labor? ¿Cómo se les forma? ¿Cuáles son los principios éticos que rigen a ese órgano de gobierno de árbitros?
Creo que las respuestas a estas y otras cuestiones básicas, deberían ser los fundamentos en los que construir una institución tan esencial para el funcionamiento de una actividad, en este caso deportiva, como es el conjunto de árbitros.

2. La necesidad de un árbitro
Siempre que se produce una actividad lucrativa o no, en la que intervienen varios “actores” aparece la inevitable necesidad de un tercero que decida en los conflictos. En muchos casos, esta figura recae en los jefes o responsables. Es muy difícil encontrar la autorregulación y resolución autónoma de incidencias en un colectivo. En mi opinión para concebir la vida en sociedad es preciso hablar de la existencia de árbitros. En el fútbol son parte esencial y determinante.

3. La justicia
La justicia es ciega se dice, y cuando así lo expresamos estamos indicando que justicia y objetividad son consustanciales. Existen instituciones que establecen unas reglas o normas y mediante árbitros formados en esas reglas, se decide sobre lo acontecido con total objetividad y en base a la información disponible para la toma de decisión. ¡Qué difícil es ser objetivo!, eso en sí mismo, tiene un altísimo nivel de dificultad, pero además es que el nivel de información necesario para decidir y el tiempo de decisión son muy escasos en el mundo del fútbol y si esto es así ¿por qué no planteamos soluciones a este problema
 

4. El error humano y los métodos para intentar limitarlo
No es comprensible que en el caso del fútbol no se apliquen soluciones tecnológicas a situaciones que no deberían tener ni la más mínima dificultad para ser clarificadas como por ejemplo, de reciente protagonismo “los goles fantasmas” o para qué hablar de los fuera de juego. ¿Por qué sometemos a los árbitros a una decisión desinformada cuando puede resolverse con información fehaciente?

5. Los tópicos interesados
Es muy habitual que se justifique la no utilización de herramientas tecnológicas en asistencia de el equipo arbitral con argumentos carentes de fundamento como: “eso es lo que da vida al fútbol”; “lo que crea interés y polémica”; “es el método tradicional y modificarlo daría mucha lentitud al juego”, si todos los argumentos son esos o parecidos…

6. El equilibrio vs la parcialidad
Es misión del árbitro intentar evitar que el juego evolucione por ámbitos ajenos al reglamento. Su misión es equilibrar, tranquilizar, que no ralentizar el juego. Es preciso dejar competir con fuerza pero limpiamente, y es preciso también eliminar cualquier tipo de actuación punible. Pero, qué difícil es la imparcialidad cuando se está viendo jugar a nuestro equipo, que habitual es oír comentarios totalmente contrapuestos sobre una misma jugada cuando hablan aficionados de equipos contrarios, esto quiere decir que el equilibrio y la objetividad está casi siempre reñida con la emoción que sentimos cuando hablamos de nuestro equipo.

7. El respetoEl árbitro necesita para poder ser eficiente, crear la confianza y el respeto necesarios para ejercer su función. Es cierto que goza del poder otorgado a su función pero si no genera autoridad, su desempeño estaría seriamente afectado. También es preciso que el árbitro trate con respeto a los jugadores y cuide del respeto que unos deben de tener con otros, en beneficio del espectáculo. Una cosa es competir y otra el desprecio y la falta de respeto.

8. La fuerza de la mentira
Qué difícil es interpretar lo que es realidad y lo que es mentira cuando el que pretende engañar es un verdadero experto en la materia (desgraciadamente en muchos casos se denomina “habilidad”,”experiencia”, o “maestría”, algo que sólo deben tener el calificativo de vergüenza). La provocación disimulada, la agresión encubierta, la teatralidad intencionada, son premiados en muchos casos por las aficiones y como consecuencia de ello son justificados por muchos. Para los árbitros es muy difícil de distinguir, pero en muchas ocasiones, a posteriori, se descubre el engaño, en estos casos siempre deberían actuar las instituciones pertinentes y castigar muy severamente al autor y a su equipo, al objeto de erradicar de los campos las actuaciones teatrales y los comportamientos provocadores y engañosos.
 

9. La violenciaEs en esta materia en donde el árbitro debe actuar firme y decididamente para evitarla con actuaciones preventivas y en el peor de los casos, castigarla con toda dureza y sin ningún tipo de consentimiento. Pero hay otro tipo de violencia en dónde los árbitros y las instituciones tienen un gran campo de actuación, y es la violencia que se genera en las gradas. Hay que establecer castigos siempre ejemplares que hagan de las gradas, el sitio agradable desde donde nos gusta ver el espectáculo del fútbol.

10. La humildadEl poder es el mayor enemigo del que lo ostenta, por eso es en la humildad, en los comportamientos y en la escenificación de los mismos, en donde se manifiesta la grandeza de la autoridad. Los árbitros tienen mucho que avanzar en este campo.

En fin, pido disculpas por haber querido hablar de tantos valores en torno a los árbitros y como consecuencia de ello no haber profundizado en ninguno dejando muchos temas en el aire. Pero he querido abrir el tema a la reflexión para declarar un apoyo a la profesión de árbitro y una profunda crítica a las instituciones del mundo del fútbol que tanto daño hacen con la falta de construcción necesaria para ejercer esa actividad y con el poco respeto y apoyo a las personas que lo ejercen con ilusión y profesionalidad.

En una grandísima medida, la culpa es de los dirigentes, que no están a la altura de las circustancias.

lunes, 10 de mayo de 2010

Manzano, el líder callado

En una de las mejores ligas del mundo es habitual que el foco siempre se centre en las grandes estrellas mediáticas como CR, Messi, o en el capítulo de los entrenadores en Guardiola, o en quien entrene al Barça o al Real Madrid. Pero veinte plantillas dan para mucho y, con el buen nivel que hay en la LFP española, esconden grandes tesoros, que renuncian a su imagen pública centrándose "simplemente" en ser buenos profesionales.


Uno de esos diamantes callados, es a mi entender Gregorio Manzano, y lo está demostrando una vez más en el Mallorca. El club isleño tiene posibilidades en la última jornada de liga de conseguir una plaza para la Champions, siempre y cuando ganen al Espanyol y el Sevilla, eso sí, pierda ante el Almería. Unas cábalas no muy sencillas pero en cualquier caso, un grandísimo triunfo para un club que esta temporada empezó con muchos problemas internos, con escándalos, con medio equipo nuevo, sustituyendo además jugadores como Jurado o Arango por otros de un perfil técnico, al menos sobre el papel, inferior. Mucho se le ha preguntado por la diferencia de calidad de la plantilla con respecto a la temporada pasada, pero Manzano nunca dejo sentir eso a su equipo “La pasada campaña teníamos un corte de juego más técnico y combinativo. Estaban Cléber Santana, Jurado y Arango, por decir algunos, que eran distintos a los que tenemos hoy, que forman un equipo mucho más físico, más de trabajo colectivo que de trabajo individual. Ahora jugamos con otras bazas”.

¿Cuál es su secreto? Un arte especial para adaptarse a las circunstancias, para positivizar y para crear equipo, sobre todo eso, porque Manzano es un gran creador de equipos. En sus propias palabras “En todos los equipos que he entrenado he intentado crearles una dinámica de estabilidad, de confianza y de superación. Intento convencer a los jugadores de que pueden hacer mucho más de lo que en potencia tienen. Los resultados nos están acompañado y el equipo ha ido creciendo en autoestima y confianza”.

Además hay un hecho que complica aún más la situación de la plantilla mallorquina, y que evidencia más todavía la talla de Manzano como líder: el equipo a día de hoy todavía no ha cobrado parte de sus fichas correspondientes a la temporada pasada.

Pero estas circunstancias no han amilanado en ningún momento al técnico jienense quien ha conseguido un pequeño milagro manteniendo al Mallorca en puestos de competiciones europeas durante toda la temporada, ¡desde la primera jornada!

Un gran ejemplo de cómo un verdadero líder, con humildad y constancia, con saber hacer y sin aspavientos, ha conseguido que un grupo de personas normales, con motivos para no querer entregarse, como es el vil metal, se hayan convertido en un verdadero equipo que consigue resultados muy por encima de sus posibilidades teóricas, según decían los entendidos a principios de temporada.

Cuando llega el líder, aparece el equipo, y Manzano sin los focos de Guardiola o Pellegrini, lo ha demostrado. Ojalá que consiga en esta última jornada poner un broche de oro a un pequeño gran milagro de gestión de personas.

martes, 9 de febrero de 2010

Liderazgo por ejemplo



Mandela: "En los momentos más difíciles, ¿dónde encuentras la inspiración para ser un buen líder?"
Pienaar: "En intentar ser un buen ejemplo para los demás".

Es un extracto de Invictus, la película de Clint Eastwood inspirada en el relato de John Carling. La respuesta del capitán de la selección de rugby es corta, breve. Pero directa. Y resume a la perfección lo que debería de ser un jefe. Luego, ante los All Blacks de Lomu lo pone en práctica: "Me romperé el brazo, la pierna, el cuello, lo que haga falta, pero no dejaré que se vaya".


El ejemplo, en deporte y empresa, es crucial. Más en estos tiempos. El líder, el buen líder, cobra una importancia tremenda. Y su trabajo, además de liderar con ejemplo es el de aunar fuerzas y crear un equipo. Un equipo que funcione como un todo. Como dice el juego de palabras anglosajon, "there's no I in TEAM": No hay I -como letra y en referencia al 'yo' en EQUIPO". Y sigue con el significado de la palabra EQUIPO: "TEAM: Together Everyone Achieves More. "Unidos Todos Logramos -sumamos- Más".

Los ejemplos más recentes los vemos en el el triunfo de los Saints de Nueva Orleans en la Superbowl logrando un título para una ciudad devastada hace unos años o en el último partido ganado por los Lakers ante los Spurs. Sin Kobe, el gran líder, ni Bynum, el joven y prometedor pívot titular, los californianos ganan a los texanos. Pau, inconmensurable con 21 puntos, 19 rebotes, 5 tapones y 8 asistencias razona la clave de la victoria: "No estaba Kobe y todos tuvimos que dar un paso al frente como equipo". Más que al baloncesto, los Lakers jugaron al 'teamball', a un deporte en el que cada uno es tan importante como el de al lado y sin el cual el equipo no suma.

En la frase de Pienaar hay una interesante reflexión sobre el rol de un jefe. Un jefe ha de ser un ejemplo de liderazgo por convicción, no por imposición. Y si es un buen líder será consciente de sus virtudes y sus defectos, algo que no todos ven. Si uno tiene carencias, ¿no será conveniente tener a alguien útil a tu lado que te ayude a superarlas? Está claro que no todo los jefes nacen sabiendo y que de pronto pasas de estar encerrado en la carcel en una habitáculo minúsculo a poder dirigir un país, pero llegado el momento uno tiene que liderar por ejemplo. Y el mejor ejemplo es el de la humildad, el de no creerte superior a nadie y el de ser consciente de que uno sólo no puede triunfar, que necesita un equipo, un equipo que le arrope en los momentos difíciles -y en los buenos- y que le sepa aconsejar. El Mandela de Eastwood no se cuelga ninguna medalla. Se rodea de un grupo variado de gente con la que habla y que no se limita a asentir cada vez que el líder abre la boca. Flaco favor hacen los palmeros. El Mandela de Eatswood reune valores del buen jefe:une, y agradece el trabajo en equipo, implica, hace partícipes a todos y ante todo hace que sean mejores.

martes, 19 de enero de 2010

Cruyff, Canales y Talento Joven

Uno de los seguidores de este blog y de nuestro canal en Twitter (@aprendeldeporte), Luís Sancho (@luis_sancho), me ha sugerido esta tarde que podría ser interesante hacer una reflexión sobre la opinión que ha dado hoy Johan Cruyff en la columna que tiene en el diario “El Periódico” sobre el tan hablado fichaje por parte del Real Madrid del que parece puede ser la nueva perla del fútbol español, el jovencísimo jugador del Racing de Santander, Canales.

Tras leer detenidamente su columna, creo que Luís Sancho tenía razón y que tiene muchas reflexiones que nos pueden ser interesante cuando hablamos de identificar y gestionar adecuadamente el talento joven en nuestras organizaciones:
  • “Yo no sé si Canales acabará fichando o no por el Madrid. O por cualquier otro grande-grande. Lo único que deseo, siendo tan joven, es que no lo estropeen”: Una reflexión seguro compartida por muchos aficionados del fútbol que hemos visto muchos casos de jóvenes promesas que se han convertido en juguetes rotos por sucumbir a la ambición o al rodillo de los grandes clubs. Esta circunstancia también se ha dado en el mercado laboral, por ejemplo a principios de los 2000 cuando a cualquier recién licenciado en informática se le ofrecía un sueldo millonario por sus servicios de programador. Cuando la burbuja explotó, la mayoría de ellos perdieron su puesto de trabajo y tuvieron que “digerir” la normalización de sus salarios con un gran coste emocional. Es muy difícil hacer un buen profesional, y muy fácil convertirlo en un mal empleado.

  • “A los 18 años has de aprender tanto, como persona y como futbolista, que si desembarcas en un grande demasiado pronto tu equipaje es tan corto que las mochilas más pesadas de los que te rodean te dejan absolutamente atrás”: Los jóvenes son muy influenciables y el equipo en el que tienen que trabajar determina en gran medida su éxito o su trabajo. Para un futbolista de 18 compartir vestuario con sus ídolos como Cristiano Ronaldo o Kaka, cobrar un sueldo millonario o estar todos los días en los medios es un sueño muy difícil de asimilar. Coincido plenamente con la reflexión de Cruyff en el sentido que para ser un buen profesional, primero hay que ser persona. Si muchos de los directivos de las organizaciones, con un poder, económico y real, infinitamente más limitado del que adquiriría Canales en el Real Madrid, pierden el norte con facilidad y se creen lo que no son, que se puede esperar de un niño. Los principios y valores, son los cimientos de la persona. Si la base es endeble, el árbol crecerá torcido, por mucho abono que le echemos.

  • “El fútbol es una carrera corta, pero no tanto. Si tienes calidad a los 18 y haces las cosas bien, tienes un montón de años por delante. A los 18 años no necesitas muchos ceros en la nómina”: Como sabéis hablamos mucho del cortoplacismo en este blog, es uno de los grandes enemigos de nuestra sociedad. Lo queremos todo ya: el éxito, el sueldo, la notoriedad… todo. Y si no lo conseguimos en seguida, somos unos fracasados o unos ilusos. Hay otra forma de hacer las cosas. El dinero no es lo único, no garantiza la felicidad, ni tampoco el conseguir los objetivos. Qué gran ejemplo de cómo afrontar una carrera con visión de futuro es Nadal. Cómo su familia, su entrenador han conseguido construir una buena base, con fuertes valores, que le han permitido no deslumbrarse por su fulgurante éxito, y saber afrontar las vacas flacas con humildad, tenacidad y entrega.

  • “El fútbol será todo lo profesional que queramos, pero aún firmando un contrato profesional, la edad es la que es y la formación es fundamental”: A los jóvenes hay que darles oportunidades, hay que apostar por ellos. Pero para que puedan aprovecharlas es necesario que les demos los medios necesarios. La formación es una herramienta fundamental como dice el holandés, pero no pensemos sólo en los talleres que organiza Recursos Humanos, el rol del jefe es el determinante. ¿Nuestros directivos están preparados para formar y desarrollar a las nuevas generaciones que llegan a hoy a nuestras organizaciones? ¿Comprenden sus motivaciones? ¿Sus expectativas? Un buen líder puede conseguir oro con una buena material prima, como ha sido el caso de Aito García Reneses con Ricky Rubio en el Jouventut, en cambio un mal jefe, como un mal profesor, es capaz de convertir a la mejor de las promesas en el empleado más gris.

¿Están nuestras organizaciones preparadas para las nuevas generaciones?


jueves, 10 de diciembre de 2009

Balón de Oro al futbolista desconocido


Hemos creado un mundo en el que sólo tiene cabida el éxito, todo está dispuesto para que el mecanismo que alimentamos indefinidamente nos haga ir cada vez más rápidos por un camino que sabemos, o por lo menos así lo creo yo, que conduce a destinos que tienen muy mala pinta.

La situación mundial que estamos viviendo en la actualidad tiene paralizado a 3/4 partes del mundo, a los que no tiene posibilidades, y totalmente desconcertado al otro cuarto, los que las tienen, pero tienen demasiado miedo a perder sus privilegios y se han atrincherado en sus cuarteles de invierno.

Pues bien, esto que nos ha sucedido, no tiene sus orígenes en una crisis inmobiliaria, financiera o de materias primas, ni está fundada en los desastres de una guerra mundial devastadora, tiene sus orígenes en una crisis de valores, de principios, de fundamentos y por supuesto, también en una crisis de líderes de talla que puedan ser los referentes con los que construir un futuro diferente y sólido.

Esto evidentemente contagia a todos los ámbitos de la vida, incluido al mundo del deporte, y muy especialmente al fútbol que es el más extendido de todos.

Una vez leí que existen en el mundo más de 250 millones de fichas federativas de personas que practican este deporte de modo “oficial”. Seguramente esta cifra se multiplicaría por cuatro si tenemos en cuenta todos aquellos que lo practican de manera informal en miles de descampados, en miles de calles, en miles de colegios,… Aún así estoy seguro que las 100 personas que más saben de fútbol en todo el mundo, sólo conocen a unos pocos miles, y de esos pocos tan sólo uno, una vez al año, alcanza el deseado premio del Balón de Oro.

Es decir cientos de millones de practicantes, unos pocos miles conocidos y sólo unas decenas pasan a la historia contada del fútbol mundial… como sucede con la vida misma, millones se esfuerzan durante toda la vida, unos pocos gozan de todo tipo de privilegios y tan sólo a alguno, el mundo le rinde toda su admiración. Otra vez, la medida del éxito vuelve a ser el reconocimiento, la riqueza, el poder…

Mi reflexión de hoy, puede que influida por los preparativos navideños, es la siguiente: Ser capaz de vivir haciendo lo que te gusta… ¿No es un gran éxito?

Es estupendo que te den el Balón de Oro. Pero lo verdaderamente maravilloso son todos los demás que hacen con su trabajo, con sus ilusiones, con su esfuerzo, aún sabiendo que nunca serán ni ricos ni famosos, que este deporte tenga la importancia que tiene.

Por eso hoy quiero pensar en los millones de futbolistas no conocidos, no recordados, ellos son al fútbol lo que la mayoría de los ciudadanos somos a la vida, los que la hacemos posible.

Hay vida fuera del éxito material, hay vida en lo cotidiano, en lo normal, en lo sencillo, en los partidos que vemos de nuestros hijos, en los partidos jugados con una pelota de trapo en el tercer mundo, en los partidos de las llamadas clases inferiores, en los de las personas invidentes, en los que juegan los amigos por la noche, en su ilusión, en sus miradas, en sus risas, en su compañerismo auténtico…

Por eso aunque hay que darle la enhorabuena a Messi por su Balón de Oro, hoy, tan sólo por esta vez, quiero felicitar y hacer un pequeño pero sincero homenaje a todo los que alguna vez habéis jugado de una u otra forma al fútbol, a los habéis reído y llorado, a los que habéis hecho amigos para siempre, a los que habéis dado una patada a un balón por el mero hecho de disfrutar la vida un poco más. A todos vosotros, a todos nosotros, a todos los futbolistas desconocidos mi Balón de Oro personal.

Gracias por existir, y espero que al menos cuando jugabais al fútbol, fueseis felices.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Divismos

Según el diccionario de la RAE, divo, en su primera acepción se define como “Dicho de un artista del mundo del espectáculo, y en especial de un cantante de ópera: Que goza de fama superlativa”. El sabio catálogo apunta además que el término es usado en muchas ocasiones en sentido peyorativo. El caso es que esa fama superlativa suele ser un distorsionador de la realidad importante y, para muchos, incomprensible. En este entorno, los “divos” y “divas” se encuentran allá donde su fama les sitúa. Y así nos encontramos divos operísticos, rockeros, poperos, teatrales, cinematográficos, literarios… y ante esta avalancha, los “mortales” nos topamos con historias sobre flores de colores como requisito para alojarse en un hotel, toallas por miles para actuar en determinado evento, compras estrafalarias, destrozos… Excesos propios del divo-a: divismos, tal y como recoge la RAE.

Y luego está esto del fútbol. Claro. Son muchos los ejemplos de divismo en el mundo del fútbol, en el de antes, aunque en menor medida, y en el de ahora. Se trata de otro tipo de excesos, resulta evidente. Pero son excesos, no lo olvidemos. Hablemos del Real Madrid-Almería.

Un día de incipiente frío mesetario de principios de diciembre, en pleno puente, el Almería visita el Bernabéu. Un buen portero (Diego Alves), un interior rápido de la estirpe íbera-escurridiza tan característica de las Hispanias Bética, Lusitana y Tarraconense (Albert Crusat), un medio granítico de destacables cualidades defensivas (M’bami) y algunos honrados profesionales más, dirigidos por el mejor rematador de la historia de Chamartín (Hugo Sánchez). Entre los locales, Cristiano vuelve al Bernabéu en Liga. La cosa empieza muy bien para los blancos. Pero Alves hace su trabajo. Tras 20 minutos frenéticos de empuje blanco, Alves mantiene su red tal y como la dejó el linier. Diez minutos después, Cristiano, acostado a la derecha del gol norte, centra con clase a la cabeza Ramos. Sergio se eleva, poderoso, sobre Acasiete, algo tímido, la verdad. Golazo. Tras la celebración circense del sevillano, Cristiano, le recuerda que el pase ha sido suyo. Nos vamos al descanso.

En el inicio de la segunda parte, el Real Madrid se descompone (según un agudo espectador sentado a mi espalda, aún más de lo que estaba…). Iker salva una estirándose abajo a su izquierda. En la jugada siguiente, en pleno desconcierto blanco, Soriano empata de rebote. Luego, Uche marca también. El rumor va en aumento. Cristiano se agita. Se le tuerce la cosa. Escucha algo resignado las indicaciones de Alonso que, superado por M’bami, trata de recomponer la figura del equipo con evidentes gestos que exhortan a sus compañeros a juntar las líneas. Cristiano va a lo suyo. En una jugada como otra cualquiera, agrede a Crusat, al que le saca una cabeza. Roja directa, espeta el parroquiano de detrás, algo mosqueado ya. Y esto es lo que piden los jugadores del Almería. El portugués, lejos de arrepentirse, manda callar a sus oponentes. Mantenella e no enmendalla. Alonso ladea la cabeza.

El empuje del Madrid propicia el empate de Higuaín y, tras esto, viene la jugada del penalti, a juicio de muchos, inexistente. Cristiano se apodera de la pelota, decidido a arreglar el desaguisado pateando desde los once metros. Chuta con su derecha a la derecha de Alves quien, adivinando la trayectoria, se estira y salva. El rechace lo recoge Benzema que, a la sazón, llega con presteza sospechosa. Marca, eso sí, de forma inapelable. Cristiano se queda absorto en los once metros. Granero se dirige al luso quien, en su mundo de divo, no comprende cómo él no forma parte de la fiesta. Ni mira a su compañero.

Aquello sigue, ya en otro tono, con el Almería muy menguado. Dos minutos después, Higuaín se escapa por la derecha. En su carrera, ve a Cristiano que cobra ventaja por el centro gracias a su extraordinaria velocidad. Centra. Cristiano acomoda su carrera a la llegada del balón y marca. En su celebración se dirige a la esquina este del fondo sur, justo al lado contrario de donde le llegó el pase. Donde están los fotógrafos. Va quitándose la camiseta. Cuando por fin se zafa de ella, le espera la foto. Allí está él, sin un compañero que le haga sombra. Como un Antínoo del siglo XXI. Pleno de sí.

Tarjeta amarilla, era evidente. Cinco minutos después, llega el exceso final. En una jugada donde Cristiano tuvo la oportunidad de combinar con hasta tres compañeros, se entregó a la filigrana innecesaria. Ortiz, que no quiere ser parte de la fiesta, le tira una tarascada fea. El portugués devuelve el golpe aún más a destiempo. Segunda amarilla. Igual era roja directa, pero como indica el acta, se trata de la segunda amarilla. Dos espectadores a mi derecha comentan, algo azorados, el pase de modelos del cuarto gol y se acuerdan de su inutilidad. El agudo parroquiano recuerda que el próximo partido de liga se juega en Mestalla, que no es poca cosa. Este ha sido el partido de Cristiano, para lo bueno, que es muchísimo y para lo malo, que es más de lo que debería.

Cristiano vale el precio de la entrada. Y es, de largo, el mejor jugador del equipo. Sin embargo, se hace difícil pensar en un liderazgo del luso en el grupo a tenor de su comportamiento. ¿Cómo se podría adecuar sus actuaciones a lo que se espera de él? ¿de qué forma se han de conducir sus excesos? ¿cómo gestionarlo? ¿quién debe hacerlo? En suma, ¿cómo alinear los objetivos individuales con los grupales en los equipos humanos? Aquella vieja pregunta con una esquiva respuesta...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

A vueltas con Agassi


Hace algunos meses ya traté en este foro las tribulaciones de André Agassi para recuperar su puesto en la cumbre del tenis a partir de su batacazo de 1997. Hasta hace sólo unas semanas todos pensábamos que su pérdida de estatus se debió a una lesión de muñeca y a ciertos problemas sentimentales... Ahora, en la publicación autobiográfica 'Open: an autobiography', el tenista revela que, en aquel año, consumió la metanfetamina Cristal. Pero la historia no acaba ahí, ya que también confiesa que un test rutinario reveló el positivo y que, tras una carta alegatoria (y mentirosa) dirigida a la ATP, la Asociación de Tenistas Profesionales tapó el asunto… Esta circunstancia ha provocado reacciones inculpatorias tanto dentro del tenis (Federer, Nadal, Becker, Bruguera, Arantxa Sánchez Vicario…) como fuera del mismo. Y estas reacciones han arreciado cuando se han filtrado algunas de las opiniones sobre sus compañeros que el de Las Vegas ha incluido en su seguro best-seller.
Toda esta historia más o menos triste me sugiere una serie de reflexiones sobre el asunto nuclear de la confesión y el proceso de ocultación que expongo a continuación para su reflexión:

  1. La multiplicidad de raseros. También en el tenis. Parece que a Agassi le pasaron por alto aspectos que otros tenistas tuvieron que pagar(Korda, uno de los mejores reveses que recuerdo, nandrolona, Mariano Puerta, rival de Nadal en su primer Roland Garros, clembuterol en 2004 y epinefrina en 2005, Guillermo Coria, nandrolona en 2001 o más recientemente Volandri, salbutamol e Ivo Minar, methylhexanamina). Muchos podrán indicar que la droga que fue detectada en Agassi se toma con fines recreativos, pero aquí nos encontramos el caso de Gasquet (cocaína). El bueno de Richard sostiene que un beso produjo el intercambio de sustancias entre una desconocida y él mismo... Sea como sea, cumplió la sanción. No sabemos si el francés es culpable desde un punto de vista moral o no, pero lo cierto es que la cocaína, droga-plaga recreativa de nuestra era, ha alcanzado también a grandes tenistas en el pasado (Vitas Gerulaitis, Pat Cash…). Y en este escenario, quizá lo menos que puede hacer un tenista es poner en entredicho la credibilidad de la ATP, como ha hecho Michael Stich. En esta incierta circunstancia en la que se encuentra la ATP atisbamos, eso sí, un rasgo bello; enconmiable: la solidaridad. Sí, amigos lectores, la asociación de tenistas, atónita ante la "injusta" duda arraigada en la opinión pública en relación a la limpieza de otros sectores (el sector financiero, el institucional…), se suma a la lista de instituciones en entredicho.
  2. El nombre como marca. Mi buen amigo E. introdujo en mi vida hace ya algún tiempo las LoveMarks. Una Lovemark, siguiendo el concepto enunciado por Roberts, viene a ser algo así como aquella “marca” que produce lealtad en el consumidor más allá de lo razonable. Está claro que si en los últimos años ha habido un jugador LoveMark, ese es Agassi. Y lo ha explotado de forma admirable. Ha rodado spots legendarios: con pelo, sin pelo, con Brooke, sin Brooke y con Steffi, sin niños, con niños... Y todo eso se le debió derrumbar a Agassi cuando el positivo llegó a sus manos. No sabemos aún si este 'Open: an autobiography', vuelve a ser una consecuencia de las capacidades mercadotécnicas del de Nevada…Pero de ser así, esta sería una forma igualmente admirable de llamar la atención sobre sí. Y deseo dejar de lado si Agassi "necesita" los royalties del libro o no, o si, como él mismo confiesa, el sentimiento de culpa y la necesidad de revelar la verdad le ha conducido a la "confesión".
Está claro que en esta historia lo que podemos aprender del deporte no es mucho, al menos no mucho y edificante. Sí podemos aprender que, como en el resto de las facetas humanas, hay un grupo de privilegiados que disfrutan de beneficios por encima de lo imaginable y otros que no. Que unos pocos rentabilizan su posición y a esos, el stablishment no les dejará caer jamás. A los demás: el conducto reglamentario. Si hay suerte, claro.
Y por último, ruego me disculpen, está el esperpento de la peluca… ¡Inadmisible! Aquí, reconozco, que me ha podido el orgullo alopécico. André, amigo, compañero, pero también eso…

jueves, 16 de julio de 2009

Una charla con Michael Jordan



"Dios disfrazado de jugador de baloncesto". Así le definió Larry Bird, que le caló mejor que nadie. Un ganador que cuando anotó la canasta decisiva en la final Universitaria con North Carolina para ganar su primer título dejó claro que era distinto. “Michael, será la canasta más importante de tu carrera”, le dijo su entrenador. ¿Su respuesta? “Ya veremos”. Y ahí empezó su carrera. El mejor adiós posible habría sido el de su sexto anillo con aquella mítica canasta a falta de 4 segundos tras un robo a Karl Malone. La foto de aquel tiro es digna de premio con todos los aficionados tirándose de los pelos y gritando sabiendo ya que el balón iba a entrar cuando iba por el aire. Pero Jordan quiso volver a jugar. Algunos, los puristas, no se lo perdonaron nunca.

Han pasado ya unos cuantos años de su retirada y este año lidera la lista de leyendas que ingresarán en el Hall of Fame de la NBA. Al leer la noticia, la nostalgia se adueñó de mí, me puse a ver vídeos y pensé que era una ocasión para 'postear' sobre Michael Jordan en este blog. Y me acordé que en octubre de 2006 tuve la oportunidad de realizar un 'uno contra uno' contra MJ. Fue en Barcelona durante una gira promocional. Me atendió a mí, y luego a Buenafuente (No es chulería, fue el orden real..). Diez minutos de conversación con Dios. Tenía fiebre ese día, pero no perdió la sonrisa. Amable, cercano y cordial en todo momento.

Aquí va un pequeño extracto de aquella charla

En su afán de perfeccionamiento y de ser el mejor, ¿eras de los que se quedaba horas y horas extra ensayando su tiro incluso en los días de descanso?Desde siempre me esforcé al máximo por mejorar y me he dedicado mucho al baloncesto, mi gran pasión. Todos los días hacía sesiones extra de perfeccionamiento de tiro con ejercicios de secuencias y la verdad es que creo que dio su buen resultado.

¿Recuerdas algún consejo que te marcara especialmente y te sirviese a lo largo de tu carrera?
Sí, claro, cómo no. Me quedo con las sabias palabras de mi entrenador en la Universidad de North Carolina, Dean Smith. Me dijo: “Michael, nunca podrás cumplir las expectativas de los demás, has de esforzarte en cumplir tus metas, sólo entonces serás feliz”.

¿Y lograste cumplir tus metas?No es que las cumpliera, es que las sobrepasé de una forma increíble. Jamás soñé con llegar donde he llegado.

Cuando ya eras una estrella y estaba claro que eras el mejor jugador de todos, ¿Qué te motivaba a seguir jugando al máximo y dominar cada partido?
Siempre pensaba que habría alguna persona en la grada que era la primera vez que me veía jugar en directo y simplemente no quería defraudar a esa persona, ni a mis fans ni a mi equipo. Jugué a tope cada partido de mi vida hasta vaciarme y hasta asegurarme que ya no me dejaba nada por detrás. He dado todo lo que tenía para dar.

¿Era duro estar tan mentalizado?Yo simplemente me esforzaba al máximo en cada partido y quería asegurarme de que todos aquellos que alguna vez habían oído algo de Michael Jordan supiesen que era verdad.

¿Cómo te gustaría que te recordasen en el futuro?
Simplemente como una persona que disfrutaba al máximo jugando al baloncesto.

Además de ser el mejor, eres un icono, un modelo a seguir. ¿Eso era presión extra?
Sí, creo que sí. La gente venía a verme jugar y esperaba un gran partido, pero creo que más que presión yo me lo tomaba como un desafío constante para ser el mejor, un reto y como una muestra de respeto mutuo.


Eduardo Schell

jueves, 25 de junio de 2009

El compromiso de los ganadores


Pau Gasol liderará la selección española de Scariolo en el próximo europeo de septiembre. Una excelente noticia que adelantó mi compañero de Marca Jesús Sánchez. Había dudas al respecto. Aguantar un exigente calendario de 82 partidos de liga regular casi cada dos noches con viajes de costa a costa sin descanso en un equipo tan exigente como los Lakers y siendo un jugador con un rol crucial no es fácil. Luego llegan los playoffs a vida o muerte y si ganas el anillo has cumplido. Si no, prepárate para las críticas más feroces en EE.UU.

La presión a la que está sometido Pau es tremenda. Lo normal es que descansase este verano y le diese una tregua a su espalda. Pero no. Su insaciable afán de superación, su sed de triunfos, sus ganas de hacer historia y colgarse la medalla de oro europea que se le han escapado en dos ocasiones han hecho que diga Sí a la llamada de Scariolo. Y me da que si Pau va, no es para perder el tiempo.

La selección no aceptará otra cosa que no sea el oro. Su grado de autoexigencia es el máximo. Infinito, diría. Ellos son los primeros en marcarse las cotas más altas. Saben que están ante la oportunidad de su vida de seguir haciendo historia. Desde la medalla de plata de París’99 con Lolo al frente, esta selección no ha parado de cosechar éxitos sin que los cambios de entrenadores afecten: bronce europeo enn 2001 y las platas de 2003 y 2007, el oro mundial de 2006 y la plata olímpica de 2008. Ahora toca la de oro.

Los 12 que vayan y dos, tres o cuatro que se queden fuera de la lista pero que podrían ir, bien podrían estar de vacaciones. No van por dinero. Son los clubes los que les pagan. Pero demuestra un grado de compromiso increíble con la Selección, la Federación y el grupo. Son ganadores, gente comprometida que sigue siendo humilde y leal pese a la lluvia de éxitos y que quiere seguir haciendo historia. Ya lo apuntó Lolo en un post anterior. La clave es la gran familia que se ha formado. Que los jugadores sean los importantes, que se diviertan trabajando y ganando y sobre todo que cada verano sigan esperando impacientes la llamada de la selección aunque eso les cueste problemas con sus equipos aquí y allí. El compromiso adquirido está fuera de toda duda. Lo han demostrado con mucho sacrificio.

jueves, 4 de junio de 2009

Benabeu vs Calderon: Actitudes en tiempos de crisis


El estadio Santiago Bernabéu fue inaugurado el 14 de diciembre de 1947 con una capacidad de 75.145 espectadores, de los cuales 27.645 eran plazas de asiento. En la actualidad con más de 1000 partidos de liga disputados en él, dispone de 80.354 localidades todas de asiento, consiguiendo en 2007 la calificación de Estadio Élite de la UEFA.

El estadio Vicente Calderón fue inaugurado el 2 de octubre de 1966 con una capacidad para 62.000 espectadores sentados, convirtiendo se en el primer estadio de Europa en tener todo su aforo de asiento. En la actualidad tiene una capacidad de 54.851 espectadores y en 2003 consiguió la calificación de Estadio Élite de la UEFA

Dos grandes estadios de dos grandes equipos. Si nos atenemos a sus cifras el Bernabeú gana sobradamente con una capacidad de casi 35.000 espectadores más que el Calderón. Pero las cifras no siempre lo dicen todo.
Temporada 2006/2007 Emerson jugador curtido en mil campos le pide a Capelo no jugar en el Bernabeú que le pita cada vez que toca el balón. Temporada 2008/2009 cada vez que Drenthe salta al campo de juego pitos y risas acompañan al jugador quien juega cada vez más nervioso e intimidado. Temporada 2008/2009 racha de cinco victorias consecutivas y el Bernabeú pita a Marcelo y Heinze cada vez que entran en juego. Muchos son los casos recientes pero esto ha ocurrido históricamente en este campo, los aficionados recuerdan un partido de la antigua Copa de Europa en el que el Real Madrid ganaba 3-1 a un equipo capeón de esta competición y la grada no dejar de pitar a su equipo. Otra circustancia habitual es que apenas 1000 aficionados del equipo contrario hagan más ruido y transmitan más calor a su equipo que 79.000 espectadores blancos.

En este aspecto el Calderón gana por goleada. La afición del Calderón se convierte en el jugador número 12, apoya incondicionalmente a su equipo, empujándole, animándole, o consolándole. Lo hizo en primera y en segunda, lo hace en los partidos importante y en los aburridos. Incluso algunas veces la hinchada colchonera es capaz de cambiar el signo de un partido con sus cánticos y su aliento haciendo ganar partidos en los que el equipo solo no hubiera sido capaz.
Más allá de querer de provocar un derbi dialectico, cosa que no sé si es posible evitar cuando se juntan merengues y colchoneros, me gustaría hacer la reflexión sobre la actitud en las situaciones de crisis como la que estamos atravesando en España.

Ante los problemas podemos optar por dos actitudes la del Bernabéu, quejándonos de todo lo malo que nos ocurre, viendo siempre el lado malo de las situaciones (“Sí ganamos pero no jugamos nada” o “Jugamos muy bonito pero aquí lo que importa es ganar”), criticando a los compañeros (Drenthe, Emerson, etc.) y pitando todas las decisiones con nuestros comportamientos y comentarios. O bien optar por la actitud del Calderón, queriendo ser protagonista, luchando y marcando goles desde nuestra pequeña mesa, poniendo al mal tiempo buen cara, buscando siempre el sumar un granito de arena para salir de la mala racha.

En la situación actual, en las organizaciones necesitamos líderes y profesionales con la actitud de la hinchada rojiblanca que quieran ser parte de la solución y no del problema. ¿Qué hace más daño un jugador que no corre todo lo que puede u ochenta mil personas criticando a su equipo? Necesitamos cambiar la crítica por la autocrítica, la envidia por confianza y la soberbia por humildad, y sólo así tendremos la afición necesaria para hacer de nuestra organización un fortín para la crisis.

domingo, 24 de mayo de 2009

Toni Nadal: el liderazgo discreto

Hace algunas semanas escribí un post titulado: “Rafa Nadal: un embajador de valores”, en el que hablaba de algunas de las principales cualidades que hacen que el jugador manacorí sea a fecha de hoy día el número uno del mundo. Sin embargo, dicen que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”, y podríamos añadir que “detrás de un gran deportista siempre hay un gran entrenador”. Hoy quiero detenerme en una figura discreta, anónima y poco vistosa, pero tremendamente importante en la carrera del tenista mallorquín. Él es Toni Nadal, una persona que ha sabido inculcar con su ejemplo muchos valores a su sobrino. Destacamos algunos:

Humildad: En enero de 2004, Nadal se presentó en el Open de Australia después de haber disfrutado su primera final en el circuito, concretamente en Auckland (Nueva Zelanda), instalado ya entre los 50 primeros de la ATP y con la vitola de ser la nueva promesa del tenis mundial. Allí, en Melbourne, Carlos Costa, su representante, se preocupó de buscarle alojamiento en el mejor hotel de la ciudad, el Crown, en la ladera del río Yarra. Cuando Toni descubrió todo aquello, se lo hizo saber inmediatamente:

– Rafael no puede ir a ese hotel. Ahí van las estrellas, los grandes jugadores, y él todavía no lo es. Búscanos algo más humilde, como a la categoría actual de Rafael.

El representante comentaba después:

– Fue una auténtica lección.

Huyendo de la adulación: El liderazgo es valentía; o dicho de otro manera, sinceridad para decir lo que hay que decir aunque sea duro. Es fácil que los directivos se vean agasajos por sus colaboradores que dicen al jefe lo que le agrada escuchar. Ya decía el artista Pedro Ruiz que “adular es sobornar por los oídos”. Toni, no escurre el bulto y lo que tiene que decir lo plantea sin tapujos. Carlos Costa también contaba la siguiente anécdota:

– Estábamos en el hotel tras una dura jornada de entrenamientos y nos disponíamos a salir a cenar, pero Rafael iba todavía con los pantalones del chándal. Queríamos ir a un restaurante bastante selecto y, como es lógico, se exigía cierta etiqueta; así que no podíamos ir vestidos de cualquier manera. Benito (Pérez Barbadillo) le dijo: «Teóricamente no deberían dejarte entrar con esos pantalones; pero eres Rafael Nadal y no creo que te pongan problemas». Entonces, cuando ya casi nos íbamos, Toni detuvo a Rafael y le dijo: «Yo creo que lo más correcto es que subas a cambiarte». Y lo hizo. Lo que yo me pregunto es cuántos tenistas hubieran hecho lo mismo. Y más aún, a cuántos alguien del entorno se hubiera atrevido a decirles aquello.

Austeridad: un concepto que nunca está de “moda” porque a menudo se confunde con algo poco fashion alejado de quienes son verdaderos campeones acostumbrados al lujo. No obstante, Toni no duda:

– Para ser feliz hay que ser austero. En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él... Y eso es lo que no hace la gente hoy en día. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: 'Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar.

Gracias a esta educación se pueden comprender muchas de las palabras que hoy día salen de la boca de Nadal. En una ocasión el jugador manifestaba:

– Mira qué móvil tengo. Creo que es el peor móvil de todos los tensitas españoles. En el circuito muchos se ríen de mí cuando lo ven, pero hace su función; puedo enviar mensajes y tener los teléfonos de mis amigos. No soy de los que necesitan grandes cosas para ser feliz. Hay gente que es feliz levantándose por la mañana y tomándose una Coca–Cola mirando al mar. Y eso cuesta un euro, ya me dirás. En cambio, hay otros que necesitan comprarse un Ferrari para ser felices. Yo no necesito el mejor móvil ni el mejor ordenador, no quiero grandes mansiones o avionetas particulares como algunos deportistas.

Trabajo, no suerte: La opinión de Toni acerca de la importancia o no de la suerte es muy nítida:

– Rafael ha sido un chico que se ha exigido mucho, que es muy fuerte mentalmente y que tiene una actitud de vida correcta para lograr sus objetivos. En este deporte, como en cualquier otra faceta de la vida, el trabajo y el sacrificio es lo que puede ayudarte a mejorar. No hay más secretos. Si luchas y te esfuerzas, al final te verás recompensado. La suerte te puede hacer ganar un punto, pero no un partido ni un torneo. Esto hay que tenerlo en cuenta.

El peligro de la fama: La gestión del éxito no resulta casi nunca sencilla, máxime cuando se es el número uno del mundo. En las altas esferas se empieza a vivir en una especie de nube alejada alejada de la realidad que dificulta mucho mantener los pies en el suelo. Aquí Toni tampoco tiene duda:

– La fama está muy bien y forma parte del show que te rodea todo esto, pero no es buena. Obliga a compromisos. Te hace vivir en un mundo irreal y es perjudicial porque te quita tiempo a la preparación.

En otra ocasión le decía a su sobrino:

– No te pienses que todas esas chicas que se te acercan lo hacen por tu cara bonita o porque eres simpático; lo que ellas quieren es estar con el número dos [ya número uno] del mundo, con el tenista famoso, así que no te creas tan guapo porque yo lo soy más que tú y ninguna va detrás de mí.

Vocación de servicio: El liderazgo tiene una alta vocación de servicio (serving leadership). Liderar consiste en facilitar que los demás alcance objetivos, porque como decía Jack Welch, “son los demás los que hacen que las cosas ocurran”. Toni Nadal, a pesar de su influencia, tanto deportiva como no deportiva, en el éxito de Rafalet (como le conocen en Mallorca), tiene también claro su lugar sin querer protagonismos innecesarios:

– Rafael es un jugador con talento, con condiciones y que está dispuesto a trabajar para asimilar lo que tú puedas enseñarle. Soy de los que creo que los entrenadores ayudan a los que tienen cualidades. No conozco a ningún entrenador que sea bueno si el jugador no lo es.

Normalidad: Toni siempre ha intentado que la euforia no se desmadrara y ha intentado preservar la “normalidad” alrededor de la vida de Rafa sin que cayese mucho confeti sobre su cabeza. En diversas ocasiones le ha recalcado:

– No eres más que un chico que hace una cosa tan simple como pasar una bola por encima de la red, no te olvides de esto.

Nadal todavía recuerda el año que ganó el campeonato de España alevín de tenis y, delante de toda su familia, cuando celebraban el éxito, Toni sacó un papel del bolsillo y le leyó uno por uno los nombres de los anteriores campeones mientras le preguntaba si los conocía y si alguno de aquellos jugadores había llegado a triunfar en el circuito profesional. La mayoría de nombres eran auténticos desconocidos para Rafa.

Muchas otras cuestiones se pueden apuntar. Las dejo para otro post más adelante y hago una recomendación de libro que merece la pena: “Rafael Nadal. Crónica de un fenómeno” (RBA, 2007), de Jaume Pujol–Galceran y Manel Serras Vila.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Agassi: una historia de grandeza y humildad


El otro día un (gran) amigo me regaló una camiseta dedicada a uno de los deportistas a los que más aprecio. En ella, unos pocos datos resumían una carrera: 3 cortes de pelo, 2.537 pares de calcetines, 14.192 cordajes, 8 Grand Slam… Se trataba de Andre Agassi.
Andre es hijo de un emigrante iraní de origen armenio (su verdadero apellido es Agassian). Para todos los que nos gusta el tenis, Agassi fue un descubrimiento. A mí me impactó allá por 1987. En aquel tiempo en el que McEnroe ya no dominaba la era post-Borg, Iván Lendl era el indiscutible número uno del tenis mundial (sobre todo, tras la final de Roland Garros de 1984…). Sí, Wilander, Becker y Edberg le disputaban su cetro, pero Lendl imponía un estilo. El precioso revés a una mano, la derecha contundente, las muñequeras largas, la raqueta Adidas, el polo de rombos, sus caprichosas pero oportunas pestañas… Sin embargo, aquel hombre impasible no conectaba con el gran público (al menos no conmigo). Y los demás, tampoco. McEnroe resultaba antipático, Edberg, era elegante pero soso, algo así como Wilander, y Becker… pues, no sé. Connors, cuyo encanto resistía desde los tiempos de Borg, ya estaba en franca retirada. Cash lo tenía casi todo, pero era inconstante. Un día como cualquier otro, apareció Agassi. La melena, la ropa, la actitud, las mujeres que le rodeaban… La derecha perfecta, el resto fulgurante, el revés a dos manos, la no-volea… Todo tenía su gracia. Y además, ganaba. Todos le imitamos (en lo que pudimos).
Agassi número uno de la ATP, ganó todos los grand slam (el último tenista hasta hoy en conseguir esta marca) hasta sumar ocho títulos y llegó a siete finales más. Fue campeón olímpico en Atlanta (ganando a aquel Sergi Bruguera tan extraordinario en tres sets), conquistó 17 master series y otros 33 títulos ATP.
Todo le iba bien a Andre hasta 1997, año en el que una lesión de muñeca le llevó al puesto 141 del ranking (en la actualidad los jugadores que sufren lesiones conservan su ranking durante la convalecencia). Y tuvo que volver a empezar. De cero. Jugando Challengers (competiciones de menor presupuesto que los torneos ATP) y solicitando invitaciones para los torneos. Arañando puestos. Llamando a muchas puertas. Añadiendo la humildad a sus virtudes.
Y el caso es que entonces, quizá porque yo mismo había madurado, su figura me pareció aún más relevante. Continuó jugando hasta 2006, ganando desde su lesión más de 35 torneos, entre ellos, 5 grand slam.
Para muchos es difícil volver a empezar. Sin embargo, la determinación en los objetivos es una guía de incalculable valor. En estos tiempos en los que la volatilidad de la economía supone una tendencia, son multitud las organizaciones que se enfrentan a cambios dramáticos. En algunas, los procesos de downsizing exigen una redistribución de funciones que eliminan privilegios de sus empleados. En otras, el necesario reposicionamiento obliga a los directivos a lanzarse a la calle en busca de nuevos clientes y modelos de negocio… y quizá estos sean los casos menos dolorosos.
En un mundo donde la humildad suele ser considerada un signo de debilidad, es posible que muchos deban replantearse ahora su posición al respecto. Pero, sobre todo, no olvidarse de su importancia cuando la tendencia cambie. Puede que esta fuera la verdadera lección para Agassi.

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