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viernes, 17 de septiembre de 2010

Mi lectura de la lucha por las medallas en Turquía


Más allá de la tristeza provocada por nuestro papel en el campeonato, creo que este Mundial nos ha dejado algunas lecciones interesantes que no deberíamos dejar que la decepción ocultara.
Así que para ahondar en el acalorado debate de esta semana en el blog, a raíz del artículo de mi buen amigo Eduardo Schell, os voy a dar mi visión.
Del campeón poco tengo que decir. Un equipo a un alto nivel, al que sólo la España que conocemos podía haber hecho sombra, como ocurrió en el amistoso previo. Sin España, campeón seguro.

Por todos es sabido que la Federación Internacional siempre hace todo lo posible para que el país anfitrión llegue a la fase final, con el fin de lograr la mayor garantía posible de tener los pabellones llenos con el público local. En este campeonato la norma se ha cumplido y Turquía, a pesar de haber hecho un gran campeonato se terminó convirtiendo en el convidado de piedra de la final. Si bien quiero destacar el magnífico trabajo de mi buen amigo Bogdan Tanjevic, quien supo liderar con una energía y un carisma magistrales, para motivar y empujar a su equipo hasta lograr el metal.

Compartiendo el pódium nos encontramos a una Lituania, que con una buena preparación, paso de ser apabullada por España en los amistosos a remontarnos 18 puntos y a lograr una merecida medalla de bronce.

El cuarto puesto esconde a mi modo de ver a una de las perlas de este campeonato: Serbia. Un equipo muy joven, que ha hecho méritos para mucho más por su juego, por la cohesión de su equipo y por la fuerza y la gran técnica que han derrochado durante todo el mundial. Su magnífico juego me ha hecho recordar muchas veces al de la Yugoslavia de la época de oro. Me ha llenado de satisfacción ver a uno de los grandes veteranos de la cancha como es Dusan Ivkovic, dar una magistral lección de cómo dirigir un equipo, sintonizando con los jugadores, apoyándoles con el cariño de un padre pero marcando el rumbo al mismo tiempo con la firmeza de un líder nato. Tengo que reconocer que también he sentido un poco de envidia, no sé si sana, al ver que hay países que sí consideran la veteranía y la experiencia una virtud (aviso para los malpensados: no me estoy postulando para ningún puesto).

El quinto puesto fue para una selección agotada que necesita encontrar un nuevo modelo al haber perdido a su generación de oro. Aun así Argentina supo adaptarse a la situación, y jugar el partido por el quinto puesto centrados y motivados para conseguir relegarnos al tan olvidado sexto puesto.

Y en ese puesto quedó nuestra selección. Sextos. Un puesto que no recordábamos que existía hace casi una década. Sin duda un puesto que sabe a fracaso porque nuestra escuadra aspiraba al pódium por trayectoria y por la gran calidad de los jugadores que estuvieron en Turquía.

Para mí España ha girado como una moneda en el aire. Dando la cara en los amistosos previos, jugando a un gran nivel que alimentó aun más nuestras esperanzas, y desgraciadamente mostrando la cruz durante todo el campeonato, siendo un mal dibujo de la de años, o incluso días, atrás.

Yo veo una de las principales causas ha estado en la lesión de Calderón, un gran veterano en la dirección de equipos, que con su ausencia dejó un gran hueco en la cancha que el joven Ricky Rubio, simplemente por su inexperiencia ya que tiene un gran futuro, no supo llenar, pero también provocó un gran vacío de liderazgo en el vestuario que ha hecho tambalear los fundamentos de la roja.
Está claro que el equipo echó de menos a un seguro de vida como es Pau, pero esto no debe servir como excusa, y mucho menos para utilizarla públicamente durante la competición porque al hacerlo se infravalora a la excelente plantilla que sí fue a jugar, y además se mina su confianza.

Estos días muchos de vosotros me habéis preguntado sobre cuál es el futuro de nuestra selección. Yo no comparto la idea, por muchos repetida, de que esta generación ha llegado a su final. Una derrota no significa el final de un ciclo. Ya veréis como estos jugadores durante esta temporada van a ser piedras fundamentales para sus clubs. Para luchar contra las crisis y las adversidades hay que innovar y buscar soluciones nuevas, esto implicará incorporar algunos jugadores nuevos, para poco a poco evolucionar, que no tirar, el modelo de juego hasta encontrar nuestro estilo de juego.

Yo quiero transmitiros una visión de optimismo, ya que creo que el año que viene, en el Europeo de Lituania, si sabemos aprender de nuestros errores, volveremos a ver a la selección que nos hace soñar. No creo que sea época de pedir dimisiones, sino de buscar soluciones, y en eso estoy seguro que el actual presidente de la FEB acertará, a pesar de los muchos detractores que está teniendo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Intentando descifrar el sexto puesto

Debacle. Fin de ciclo. Desastre. Fracaso. Han sido las palabras que más he escuchado y leído tras la eliminación de la selección española en cuartos de final ante Serbia. No estoy de acuerdo. Como dije en el anterior post, no hay que edulcorar la realidad, pero tampoco creo que haya que ser el más tremendista. Tengo la sensación que si la crítica no es apocalíptica, no le vale al gran público deseoso y ansioso de carnaza. Y si hace falta, se altera (que no edulcora) la realidad. Como en el Europeo de Polonia el año pasado cuando camino del oro, cuando peor venían dadas, parece que hubo una matanza interna. Si no fuese porque uno conoce al grupo...

Tras cuatro años irrepetibles (campeones del mundo en 2006 y de Europa en 2009 además de subcampeones olímpicos 2007 y de Europa 2007), España se ha adentrado en el terreno de lo desconocido: la lucha por intentar quedar quinto. Adiós a las medallas a las que nos ha malacostumbrado este equipo que no se apeaba de las semifinales desde 2005. Y a esto hay que añadir la plata europea de 2003 y el bronce de 2001 logrado en Turquía. Dos años antes, la plata de París'99, aunque eso era otra época. La que coincidía con el inicio de la leyenda mundial de unos juniors de oro que ya habían conquistado Europa.

Pero eso es otra historia. Toca el presente: ¿Fin de ciclo? No lo creo, no creo que se pueda hablar de esto con jugadores tan jovenes y expertos como Ricky, Llull, Rudy, Marc Gasol o Claver y en la recámara otros como Sergio Rodríguez y Carlos Suárez. ¿Que rueden cabezas? Tampoco. ¿Excusas aprovechando las bajas de Pau y Calde? No he visto/escuchado ni una por parte de Scariolo/jugadores/FEB ¿Decepción? Sí. Un palo. Tremendo. Y acentuado tras quedar sexta y no quinta. Sigo pensando que esta misma selección que ha acabado quinta podría haberse plantado en la final y ganar el oro (vs USA jugando un partido casi perfecto para paliar su físico) o al menos haberse vuelto a casa con una medalla al cuello.

Cito el anterior post: España no ha jugado bien en la primera fase. Lo ha visto hasta un ciego. Despertó en el momento de la verdad, los cruces de octavos. Parecía que el click estaba cerca. Y Serbia, con un triple desde los 9 metros, lo evitó. Unas veces, el triple no entra como en la semifinal de Japón 2006 y se da pie a la leyenda, otras veces entra una de dos y te quedas con cara de tonto en casa (plata europea'07) y otras veces, el triple entra. Y adiós a la posibilidad de un encore más difícil todavía: medalla mundial sin Pau ni Calde. Era un salto sin red. Y yo soy de los que aplaude en el anodino circo a los funambulistas que pueden caer a un pozo lleno de caimanes y alimañas.

Pero reducirlo todo al triple o no de Teodosic sería simplista. España no ha sido España en toda la primera parte y está fuera. De una forma dolorosa y que ha generado dudas y a muchos apuntando a la cabeza de Scariolo. Y de Sáez.

Scariolo. Un genio de la pizarra. No ha estado fino en tramos, se emperró en las dos unidades. A ratos funcionó de lo lindo. Otras chirrió. Piden su cabeza. Antes de eso: ¿A quien ponemos? Hay una norma absurda de incompatibilidad en España. Y Scariolo, pese a ser italiano (algo que parece ser que molesta) es un currante nato, un perfeccionista y un gran seleccionador. Sería absurdo prescindir de él. Me parece una de los mejores entrenadores de Europa y aunque tuve alguna duda de cómo se adaptaría el año pasado a su rol de seleccionador aparcando algunos de sus tics de entrenador, sigo creyendo que es el mejor para el cargo. Aunque sea italiano.

¿Qué ha fallado? Sustituir a Pau, el mejor jugador de la historia del baloncesto español, es imposible. Intentarlo, como quedó claro desde el principio, una idiotez. Pretenderlo, una aún mayor. Hay que intentar paliarlo. Y eso se ha intentado. Si a esta baja le añades la de Calderón, te quedas sin dos titulares de tu quinteto y dos piezas determinante. Pese a todo, ni una excusa.
La baja de Calderón alteró la composición inicial del esquema. Raul (que bien pudo ser Sergio Rodríguez), ha estado bien en su rol, pero el esqueleto ya no era el mismo. En twitter me dicen que por qué no han jugado más Claver o San Emeterio. Creen que con su concurso el resultado habría sido distinto. Ojalá, peor lo dudo. Que los 12 destaquen es complicado, hay roles y los veteranos están ahí para cuando la cosa se pone fea. Lo contrario sería enviar al paredón a los soldados indefensos e inexpertos. Eso sí, como también he tweetcomentado, y antes del Argentina-España, también habría dado más minutos a San Emeterio.
En el desequilibrio forzoso por la baja de Calde, el gran perjudicado ha sido Ricky, del que olvidamos su edad:19 años. Lo bueno es que a base de palos se aprende, que se lo digan a Sergio Rodríguez en Portland. Y la base que sustentará España los próximos años ha tomado nota: Ricky, Llull, Rudy, Marc y por la tele Sergio Rodríguez y Carlos Suárez. Con esta nómina de jóvenes expertos se me antoja difícil hablar de fin de ciclo. Y Navarro, Felipe y Pau, entre otros, no se han jubilado, aunque su presencia cada año a partir de ahora se me antoja complicada y llegará con cuentagotas. Ojalá me equivoque. Y si se siguen uniendo a la causa pese a su físico, será por su espectacular compromiso e identificación.

El caso más sangrante ha sido el de Garbajosa. Criticado injustamente. El aficionado medio piensa que esto es una liga fantástica y que basta con juntar a dos tios que promedian 15 puntos. No es así. Él hace de experto veterano y desempeña un rol clave dentro y fuera. Lo injusto es pensar que ha de tener el rol de 2006. Sus intangibles y calidad + inteligencia le convierten en indispensable dentro de un grupo. "Las estadísticas son como un bikini", me dijo una vez Maljkovic: "Te dejan ver mucho, peor no lo más importante". Si decide descansar, se le echará mucho de menos. Pasará con él como con Carlos Jiménez. Que son dos jugadores insustituibles.


No creo que haya que culpabilizar a uno del resultado final. Ha sido la suma de pequeños detalles y dos grandes, las bajas de Pau y Calde. Entre esos detalles: 1. La reestructuración de la configuración inicial (se apostó por dos bases y el comodín de Llull en lugar de tres para añadir centímetros por la baja de Pau); 2. El rendimiento menor de puntales jovenes/expertos como Ricky (aprenderá del exceso de presión), Rudy (salvo ante Grecia, en algunos minutos, y contra Argentina para el quinto puesto no ha sido él) y Marc, al que la amigdalitis tocó en su peor momento, no ha sido Marc y menos Pau, algo que era absurdo ya que son dos jugadores distintos aunque algunos esperaban que sucediera; 3. La asignación de roles y la falta de reordenación de los mismos por parte de Scariolo para aprovechar el despertar de Fran Vázquez, que debió jugar más, y el buen momento de Reyes antes de su recaída del cuello, e incluso San Emeterio, aunque en su caso le tapan Navarro y Rudy; 4. Hubo fallos de concentración, extraños en un grupo experimentado como este y que dejó escapar 16 puntos ante Lituania, aunque convendría no confundir esto con falta de hambre; 5. La pizarra no funcionó en determinadas jugadas clave (los jugadores son humanos y no robots). 6. Y luego, el triple de Teodosic. ¿Haber hecho falta? Estaba bien así.

¿Lo positivo? Hay grupo, base y jugadores. Y ante todo, compromiso. El mostrado por los que están, y por los que no están y quieren estar. Hay ganas de seguir creciendo y de seguir haciendo historia. De ampliarla. Si es que es posible. Turquía será, con suerte, un doloroso punto y seguido a una trayectoria inmaculada que ha escrito las páginas más gloriosas de la historia del baloncesto español. Y esto, conviene no olvidarlo, esta ha de ser la base sobre la que seguir creciendo. No es fácil lo logrado, ni mantenerse: a EE.UU. le ha costado 16 años volver a ser campeón del Mundo.

Y acabo como finalicé el último post: el fracaso sería no levantarse. Y hay mimbres para seguir andando.

domingo, 18 de julio de 2010

Lecciones de un Mundial Inolvidable


Cuando sólo han pasado unos días desde la victoria de la Selección española en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica y aunque todavía nos embriaguen sus recuerdos, podemos exponer algunas enseñanzas que, a mi juicio, nos ha dejado la trayectoria del combinado nacional.

La primera es que en esta vida la grandeza del éxito está íntimamente relacionada con el grado de dificultad encontrado en el camino. Para todos aquellos que pensaban que ya teníamos la Copa antes de viajar a Sudáfrica, les aconsejo que se pongan a jugar aunque sea un torneo de amigos para así comprobar que nadie regala nada.

La segunda es que, ante la adversidad (primer partido y derrota), la reflexión, la autocrítica, la confianza en el trabajo realizado y en los componentes del grupo es una necesidad. También en estos casos se demuestra el grado de cohesión del grupo, pues lo más fácil es que cada elemento se preocupe de salvar su trasero o desviar la atención.

La tercera, y esta es extensible a la empresa, es que cada partido hay que jugarlo sin perder la identidad pero adaptándose al entorno o circunstancias (Partido contra Chile o Paraguay). Lo más importante en estos casos es la meta, no el camino, aunque lógicamente sin traicionar sus principios.

La cuarta es el valor del equipo. Durante el campeonato y después en las celebraciones hemos podido observar cómo el núcleo más mediático (jugadores y técnico) destacaban y valoraban a médicos, fisios, utilleros, etc. Una máquina es perfecta porque todas las piezas funcionan sincronizadamente, sin importar el oropel social que se les conceda. Para ello es imprescindible que cada uno conozca su puesto, función y rol, términos parecidos pero que no lo son.

La quinta tiene que ver con el nivel de activación óptima, que podemos definir como el estado anímico donde nos sentimos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos. Existe a dos niveles: individual y grupal. El primero tiene que ver con el autoconocimiento y la automotivación y le corresponde a cada uno entrenarlo y ejercerlo; el segundo se circunscribe a la temperatura emocional del grupo y el doctor es el entrenador, quien recetará motivación si el grupo está relajado (nivel por debajo de esa línea óptima) o relajación si el grupo está ansioso (nivel por encima de la línea óptima).
Estos conceptos del deporte son perfectamente exportables a cualquier área de la sociedad y a la vida misma.

La sexta se refiere a la humildad como mejor aliada del éxito. En todo el campeonato hemos podido ver imágenes, escuchar declaraciones y observar gestos en el equipo español que implicaban máximo respeto al rival y naturalidad en los momentos tensos (antes, durante y después de los partidos). Y como la competición es un claro espejo donde se refleja cómo eres en realidad, podemos aseverar que estos chicos y quienes les dirigen les sobra esa virtud.

La última, pero no la menos importante, es el liderazgo. En este sentido hemos podido observar cómo Vicente Del Bosque lo ha ejercido de manera silenciosa. Sin estridencias, sin rencor, sin gestos para la galería ha sabido transmitir serenidad, sentido común, reconocimiento constante a sus chicos, saber ponerse en un segundo lugar e incluso valorar la labor de su antecesor en la gran obra maestra lograda.

Como corolario, podemos asegurar que este equipo nos ha dado una lección a esta sociedad española que en los últimos tiempos ha estado más preocupada en parecer que en ser, que ha elegido el camino rápido del éxito y del dinero sin importarle dejar en el camino los valores y principios que ayudan a construir algo serio y sólido.

Por todo ello, muchas gracias CAMPEONES.

lunes, 12 de julio de 2010

La Roja y el ejemplo de la ÑBA

Tras la inesperada derrota ante Suiza en el primer partido del Mundial, escribíamos que España tenía un inmejorable espejo en el que mirarse para acabar ganando el título: la Selección Española de Baloncesto. Los caminos, paralelos, se han acabado cruzando y ahora mismo ambas son las vigentes campeonas del mundo y de Europa.

· En el pasado Europeo, la ÑBA perdió el primer partido ante Serbia, a la postre subcampeona, y se desataron las criticas ventajistas que luego se subirían al carro cuando se recondujo la situación. El grupo, sólido, fuerte y homogéneo, se hizo aún más fuerte ante las críticas. "Todo lo que no te mata te hace más fuerte", comentarían. En este Mundial, la selección de fútbol, catalogada como gran favorita y que salvaría el paupérrimo nivel de juego del Mundial, arrancó con derrota ante Suiza, que a diferencia de los balcánicos se quedó fuera de la primera fase. Se dispararon las alarmas y se puso en duda todo. El grupo se replegó y se hizo fuerte.
· Tras ese tropiezo de la ÑBA, hubo una victoria rácana ante Gran Bretaña para seguir vivos. Lo importante no era el juego, sino ganar. Ya más tarde se trataría de reencontrar sensaciones. Con La Roja pasó lo mismo ante Honduras. Al tiempo que se respiraba, se ganaban horas para recuperar a los tocados en ambos ejemplos.


· Con el pase de ronda se empezó a recobrar la confianza del exterior. Dentro, nunca se perdió. Había confianza en el trabajo previo. La Roja venía de ganar dos años antes la Eurocopa y tras un batacazo en la Copa de Confederaciones. En el basket, la trayectoria le avalaba aun más al grupo: 2006 oro mundial, 2007 plata europea, 2008 plata olímpica (amen de la plata europea de 2003 y el bronce de 2001).


· La ÑBA claramente fue de menos a más, como La Roja. La confianza en el trabajo colectivo, el esfuerzo, la capacidad de sacrificio y la entrega eran clave. Había un bloque en el que las individualidades se ponían a servicio del grupo. Lo importante era el resultado final. La ÑBA acabó barriendo en los cruces, primero a Francia (66-86), invicta hasta entonces, luego a Grecia (82-64) y acabó arrollando a Serbia, verdugo del primer día para colgarse el ansiado oro europeo (85-63).


· La figura del entrenador también ha sido centro de polémica. En la ÑBA, desde la destitución de Pepu antes de los Juegos de 2008, tras anunciar él que dejaría la selección, el puesto del seleccionador ha vivido en el ojo del huracán. Primero con Aíto, gran estratega y que puso en peligro el grupo con sus caprichosas decisiones y el trato al jugador, y luego Scariolo, principalmente por ser italiano. Pese al relevo en el banquillo, los éxitos post Pepu llegaron no sin antes unas duras críticas. Con Del Bosque ha sucedido lo mismo. Luis Aragonés, escocido aun e instalado en un rencor permanente, no tardó en cargar contra los que fueron sus jugadores. Los ventajistas atizaron a Del Bosque, que siempre respondió con una sonrisa y pasó de polémicas. Evitó ser el protagonista. Sabia decisión. Los mismos que le criticaron, luego le alabaron por sus cambios y su precisión al dirigir el equipo.


· El talento al servicio del grupo. Ha sido clave en las dos selecciones. Afortunadamente hay overbooking de buenos jugadores. No caben todos. No pueden jugar todos. Y lo mejor es que los que juegan se entregan el grupo, a la causa común. Aparcan su ego y trabajan por la meta común.

jueves, 8 de julio de 2010

El giro de Xavi


Cuando veo jugar a Xavi siento envidia. Posee (prácticamente) todas las cualidades que puedo imaginar en un futbolista de creación. Y esa panoplia infinita de virtudes me abruma. Quizá del nutrido conjunto de capacidades que Xavi suele desplegar en el campo, el control seguido de un giro que precede a un cambio de sentido del juego, es, sin duda, la que considero su característica más personal. Ese gesto técnico es su marca de la casa. No recuerdo otro jugador que lo haya interpretado con mayor excelencia. Ni Guardiola, ni Zidane, ni Maradona, ni Cruyff, ni Laudrup, ni Ronaldinho… ellos desplegaban otras técnicas, pero ese giro… ese giro es de Xavi.
El giro refleja muchas cualidades. El giro es conocimiento de la situación del juego, de la posición de los contrarios, de las capacidades de los compañeros… El giro es confianza en su propia capacidad técnica. Es humildad por la austeridad en la ausencia de artificio. El giro es determinación en la búsqueda del objetivo y flexibilidad en los medios para alcanzarlo. Es ese otro fútbol que a muchos nos apasiona. Es mando y gestión. Es gobierno.
En esta semifinal histórica de Suráfrica contra Alemania, Xavi ha sido nombrado el hombre del partido. Como muchos otros españoles estoy ahora algo ronco de gritar. De gritar gol… pero también de gritar “dásela a Xavi” y “dásela al bueno”. Esos gritos se han producido durante todo el partido, pero en especial en los últimos minutos. No en vano, cada vez que la pelota alcanzaba al de Terrassa, muchos respirábamos con un cierto alivio futbolero, esperando que, tras el giro, Xavi encontrara nuevas y mejores perspectivas.
En esta selección de ensueño, todos los aficionados tenemos nuestros favoritos. Unos se inclinan por la fulgurante eficacia de Villa, otros por la contundencia y pujanza de Ramos, otros por la trepidante delicadeza de Iniesta, algunos por la fiabilidad de Casillas o por el rendimiento de Busquets. Pero yo soy del giro de Xavi. Por todo lo que significa.
Muchos somos demasiado jóvenes para haber visto jugar a Luis Suárez, “El arquitecto” quien, según mi padre, es el mejor jugador español de todos los tiempos (Balón de Oro 1960). Pero para mí, Xavi es el mejor jugador español de todos los tiempos; al menos de los míos.

lunes, 5 de julio de 2010

10 reflexiones sobre los arbitros y sus errores


Desgraciadamente siempre que se habla de los árbitros de fútbol es con motivo de algún incidente en su desempeño, que ha causado, “daños”, irreparables para alguien.
En el Mundial de Sudáfrica ya han sucedido “acontecimientos” que han sido vividos en los respectivos países, con la intensidad y emotividad que genera la injusticia en las decisiones arbitrales. Quisiera aprovechar esta oportunidad que me facilita el protagonismo que da los errores cometidos, para reflexionar sobre determinados conceptos que creo son de vital importancia en el desarrollo de la vida tal y como hoy se entiende y que tienen un importante reflejo en el mundo de los árbitros de fútbol:

1. Las institucionesLa única forma posible de la vida en sociedad se fundamenta en la existencia de instituciones de diversa índole que hagan posible el funcionamiento social. Esto es así desde las sociedades más primitivas, hasta el siglo XXI, lo importante es la fuerza que deben tener esas instituciones y la forma de regularlas para que esa fuerza no se aplique de forma incorrecta.
¿Quién gobierna a los árbitros? ¿Quién los elige y de qué forma? ¿Quién les dota de las herramientas necesarias para poder ejercer adecuadamente su labor? ¿Cómo se les forma? ¿Cuáles son los principios éticos que rigen a ese órgano de gobierno de árbitros?
Creo que las respuestas a estas y otras cuestiones básicas, deberían ser los fundamentos en los que construir una institución tan esencial para el funcionamiento de una actividad, en este caso deportiva, como es el conjunto de árbitros.

2. La necesidad de un árbitro
Siempre que se produce una actividad lucrativa o no, en la que intervienen varios “actores” aparece la inevitable necesidad de un tercero que decida en los conflictos. En muchos casos, esta figura recae en los jefes o responsables. Es muy difícil encontrar la autorregulación y resolución autónoma de incidencias en un colectivo. En mi opinión para concebir la vida en sociedad es preciso hablar de la existencia de árbitros. En el fútbol son parte esencial y determinante.

3. La justicia
La justicia es ciega se dice, y cuando así lo expresamos estamos indicando que justicia y objetividad son consustanciales. Existen instituciones que establecen unas reglas o normas y mediante árbitros formados en esas reglas, se decide sobre lo acontecido con total objetividad y en base a la información disponible para la toma de decisión. ¡Qué difícil es ser objetivo!, eso en sí mismo, tiene un altísimo nivel de dificultad, pero además es que el nivel de información necesario para decidir y el tiempo de decisión son muy escasos en el mundo del fútbol y si esto es así ¿por qué no planteamos soluciones a este problema
 

4. El error humano y los métodos para intentar limitarlo
No es comprensible que en el caso del fútbol no se apliquen soluciones tecnológicas a situaciones que no deberían tener ni la más mínima dificultad para ser clarificadas como por ejemplo, de reciente protagonismo “los goles fantasmas” o para qué hablar de los fuera de juego. ¿Por qué sometemos a los árbitros a una decisión desinformada cuando puede resolverse con información fehaciente?

5. Los tópicos interesados
Es muy habitual que se justifique la no utilización de herramientas tecnológicas en asistencia de el equipo arbitral con argumentos carentes de fundamento como: “eso es lo que da vida al fútbol”; “lo que crea interés y polémica”; “es el método tradicional y modificarlo daría mucha lentitud al juego”, si todos los argumentos son esos o parecidos…

6. El equilibrio vs la parcialidad
Es misión del árbitro intentar evitar que el juego evolucione por ámbitos ajenos al reglamento. Su misión es equilibrar, tranquilizar, que no ralentizar el juego. Es preciso dejar competir con fuerza pero limpiamente, y es preciso también eliminar cualquier tipo de actuación punible. Pero, qué difícil es la imparcialidad cuando se está viendo jugar a nuestro equipo, que habitual es oír comentarios totalmente contrapuestos sobre una misma jugada cuando hablan aficionados de equipos contrarios, esto quiere decir que el equilibrio y la objetividad está casi siempre reñida con la emoción que sentimos cuando hablamos de nuestro equipo.

7. El respetoEl árbitro necesita para poder ser eficiente, crear la confianza y el respeto necesarios para ejercer su función. Es cierto que goza del poder otorgado a su función pero si no genera autoridad, su desempeño estaría seriamente afectado. También es preciso que el árbitro trate con respeto a los jugadores y cuide del respeto que unos deben de tener con otros, en beneficio del espectáculo. Una cosa es competir y otra el desprecio y la falta de respeto.

8. La fuerza de la mentira
Qué difícil es interpretar lo que es realidad y lo que es mentira cuando el que pretende engañar es un verdadero experto en la materia (desgraciadamente en muchos casos se denomina “habilidad”,”experiencia”, o “maestría”, algo que sólo deben tener el calificativo de vergüenza). La provocación disimulada, la agresión encubierta, la teatralidad intencionada, son premiados en muchos casos por las aficiones y como consecuencia de ello son justificados por muchos. Para los árbitros es muy difícil de distinguir, pero en muchas ocasiones, a posteriori, se descubre el engaño, en estos casos siempre deberían actuar las instituciones pertinentes y castigar muy severamente al autor y a su equipo, al objeto de erradicar de los campos las actuaciones teatrales y los comportamientos provocadores y engañosos.
 

9. La violenciaEs en esta materia en donde el árbitro debe actuar firme y decididamente para evitarla con actuaciones preventivas y en el peor de los casos, castigarla con toda dureza y sin ningún tipo de consentimiento. Pero hay otro tipo de violencia en dónde los árbitros y las instituciones tienen un gran campo de actuación, y es la violencia que se genera en las gradas. Hay que establecer castigos siempre ejemplares que hagan de las gradas, el sitio agradable desde donde nos gusta ver el espectáculo del fútbol.

10. La humildadEl poder es el mayor enemigo del que lo ostenta, por eso es en la humildad, en los comportamientos y en la escenificación de los mismos, en donde se manifiesta la grandeza de la autoridad. Los árbitros tienen mucho que avanzar en este campo.

En fin, pido disculpas por haber querido hablar de tantos valores en torno a los árbitros y como consecuencia de ello no haber profundizado en ninguno dejando muchos temas en el aire. Pero he querido abrir el tema a la reflexión para declarar un apoyo a la profesión de árbitro y una profunda crítica a las instituciones del mundo del fútbol que tanto daño hacen con la falta de construcción necesaria para ejercer esa actividad y con el poco respeto y apoyo a las personas que lo ejercen con ilusión y profesionalidad.

En una grandísima medida, la culpa es de los dirigentes, que no están a la altura de las circustancias.

lunes, 21 de junio de 2010

El balón tiene razones que la razón no entiende

Uno de los motivos por los que el fútbol desata tanta pasión se debe a la imprevisibilidad del desenlace. El misterio del resultado, corto casi siempre, incrementa la incertidumbre que, según algunos estudios empíricos, es la variable más determinante para acudir al estadio o seguir un partido de fútbol.

Este carácter imprevisible del resultado hace que el deporte rey sea capaz de desafiar el status quo del poder. No respeta las jerarquías tradicionales y pasa por alto cualquier consideración política o económica. Minúsculos países que apenas cuentan en las escena internacional son capaces de plantarle cara a las grandes potencias mundiales sin ningún tipo de timidez. Lo dijo en una ocasión el camerunés Roger Milla: «Gracias al fútbol un país pequeño puede ser grande».

En lo que llevamos de Mundial hemos visto cómo Inglaterra, la madre del fútbol, fue incapaz de ganar a Argelia y a Estados Unidos; Italia sufrió contra Paraguay y Nueva Zelanda, y en ambos casos no fue capaz de pasar de un empate; Serbia le sacó los colores a Alemania después de ganar por un gol a cero; a Francia, campeona del mundo en 1998, la dejó en evidencia México; igual que Corea del Sur con Grecia, triunfadora de la Eurocopa 2004; y lo más llamativo, Suiza calmó a la marea roja tras imponerse por la victoria mínima.

Y es que el fútbol, a pesar de ser un mundo dominado por la oferta y la demanda del dinero, sigue siendo tan primitivo como siempre: once jugadores contra once intentando meter el balón en la portería contraria. El sociólogo brasileño Roberto Matta, escribía: «La inmensa popularidad del fútbol es porque en la cancha se vive algo así como la sociedad perfecta: absoluta igualdad, equidad, libertad dentro de ciertas reglas, no hay favoritismos, cada cual vale por su talento, méritos, y eso da una idea de una sociedad perfectamente organizada». Planteamiento en el que coincidía Roy Atkinson quien antes de un encuentro afirmaba: «Voy a dar un pronóstico: puede pasar cualquier cosa»; igual que Vujadin Boskov: «El fútbol es imprevisible porque todos los partidos empiezan con cero a cero».

En el fútbol no todo es controlable, lo que deja margen suficiente para que el azar cobre protagonismo de diferentes maneras. Por ejemplo, a través los errores arbitrales. En este deporte, caracterizado por marcadores ajustados, los equivocaciones del señor colegiado son casi siempre determinantes en del resultado final del partido. Por eso, en alguna ocasión se ha dicho que «hablar de fútbol y no hablar del árbitro es tan difícil como contar el cuento de caperucita roja y no hacer alusión al lobo feroz». Durante el presente Mundial ya hemos visto algunas decisiones comprometidas, entre ellas, la del español Undiano Mallenco en el Alemania-Serbia que expulsó a Klose en el minuto 36 cuando todavía quedaba una hora de partido. La decisión del árbitro navarro ha dado lugar en el país germano a la creación un grupo en Facebook con el título: «Cómprate unas gafas, a lo mejor así ves lo que es una falta».

Tampoco es fácil de prever los errores humanos que pueden dejar fuera de la competición a cualquier selección. Le ocurrió a Robert Green con Inglaterra; su desafortunada actuación le valió el puesto al siguiente partido y una lluvia de críticas en su país; le pasó a Casillas que tampoco estuvo muy fino en el gol del suizo Fernandes; o al guardameta japonés Kawashima cuyo despiste en el encuentro contra Holanda dio la victoria a la selección de los tulipanes por la mínima.

Igualmente podríamos hablar de eso que algunos han denominado la «lotería» de los penalties. Muchas veces esa «suerte» (buena o mala, según se mire) ha dejado en el camino a selecciones con pedigrí en el panorama futbolístico. El pasado viernes, el teutón Podolski falló una pena máxima contra la selección de Antic, gracias a lo cual los yugoslavos se llevaron los tres puntos.

En definitiva, el fútbol, con su magia y capacidad de sorpresa, sigue siendo el terreno perfecto para aquellas naciones que quieren hacer historia con los goles. El diario Wal Fadjri de Dakar, tras la victoria de Senegal a Francia en el Mundial de 2002, recogía en sus páginas: «El fútbol, patria de todos los desheredados del planeta, continua siendo una vitrina esencial para aquellos que no quieren morir en la insignificancia»..

jueves, 17 de junio de 2010

Toca aprender de la selección de baloncesto


La inesperada derrota de España en el Mundial de Sudáfrica ante Suiza ha provocado un bajonazo en la euforía colectiva. Se ha pasado de ser la grandísima favorita que iba a salvar con su 'jogo bonito' el catastrófico inicio del Mundial, a ser todo un mar de dudas y a reabrir debates: el de la portería con Casillas, si hay que jugar más por las bandas con Navas, si ha de entrar Cesc por Busquets y retrasar a Xabi Alonso, si tenía que jugar Iniesta, el estado de Torres...

Lo que antes eran loas y alabanzas ahora son críticas. Nada nuevo bajo el sol. Es el deporte nacional.

Me recuerda a lo sucedido con la selección de baloncesto en el pasado Europeo de Polonia. La ÑBA perdió en el choque inaugural con Serbia y se abrió la veda de las cuchilladas y las críticas. Ya entonces escribí que era algo totalmente injusto y que los agoreros, que unos días antes veían todo perfecto, se acabarían subiendo al carro. Así sucedió.

Tras aquella derrota ante Serbia, y el triunfo con apuros ante Gran Bretaña, el grupo se hizo fuerte, se unió aun más ante la adversidad y salió fortalecido. Así, hasta acabar arrollando hasta el oro. Hace tiempo escribí sobre la basketbolización del fútbol y cómo ésta selección aprendió de la baloncesto a la hora de formar un grupo humano. Ahí, fuera de la cancha es donde los intangibles son fundamentales aunque la mayoría de los aficionados no saben valorar esto. Sólo se fijan en las estadísticas. Tremendo error. Como dijo Boza Maljkovic: "Las estadísticas son como el bikini. te dejan ver, pero no lo más importante".

Ahora, la selección de fútbol puede seguir inspirándose en la de baloncesto. Eso sí, me hace gracia que con la de baloncesto se afilara el cuchillo a la primera y con la de fútbol se pida paciencia y que esto es un traspiés. Serbia, a la postre fue subcampeona del mundo. Suiza, pese a ser un país encantador donde tengo familia, no creo que llegue a tanto.

Lo dicho, toca aprender una vez más de la selección de baloncesto y los valores que tiene y que están expuestos en el libro Basuketoboru, la selección española de baloncesto desvela sus secretos para triunfar.

martes, 15 de junio de 2010

¡Por fin está aquí el mundial!


Si dijera que sin lugar a dudas estamos viviendo uno de los momentos más complicados que ha vivido la humanidad, desde el punto de vista económico, de su historia, creo que nadie pensaría lo contrario. La práctica totalidad de los gobiernos que tienen que gestionar esta situación van a salir dañados y les costará reponerse ante la opinión de su país de las amargas y dolorosas medidas que para poder salir de esta situación van a tener que adoptar.

“Malos tiempos para la lírica”. Estamos muy probablemente en un momento de gran confusión, “lo económico” lo impregna todo, cientos de millones de personas en todo el mundo han perdido su empleo o están a punto de perderlo, decenas de millones de empresas han desaparecido, en fin… La mayoría de los que eran inmensamente ricos ahora lo son más aunque sólo sea porque los demás somos un poco más pobres. El orden económico mundial se tambalea, el poder se desplaza de los continentes más asentados hacia los económicos emergentes, por lo general ubicados en continentes hasta hoy considerados marginales como Asia y Latinoamérica.

Los principios que hasta hoy han sido válidos para establecer las reglas del “juego” están siendo cuestionados… pero no están saliendo otros en los que fundamentarse. ¿Y entonces?
Pues bien, creo poder afirmar que por lo menos durante un mes y en esta situación inmensamente grave que he intentado narrar, algo nos va a hacer olvidar, algo nos va a emocionar, algo nos va a hacer llorar y reir, saltar de alegría o sumirnos en la tristeza, algo que nos va a unir a los ciudadanos de un país, independientemente de ideologías, independientemente de nuestra situación económica, independientemente de todo, de nacionalismos, de rencores aparentemente irreconciliables.

¿Qué es eso que puede hacer que durante un mes el mundo se distraiga del foco amargo en el que está sumido?

El mundial de Sudáfrica, el fútbol, lo único que no entiende de razas, de ideología, de credos ni de sexo. Eso que nos hace a todos seguidores de nuestro país por un mes. Todos estaremos unidos con una misma ilusión, con un mismo fin, con un mismo deseo, GANAR.
Y esto señoras y señores es la magia del fútbol, no hay nada igual. Cuanto tenemos que aprender de estos momentos.

Podemos trabajar juntos, podemos disfrutar juntos, podemos construir nuestro presente y nuestro futuro juntos, independientemente de todo lo que suceda alrededor. Sentirnos orgullosos de ser parte de un todo representados por un puñado de muchachos que son una muestra de nuestra diversidad, aprovechada de la forma más positiva, diferentes pero juntos con un mismo fin.
¡Cuánto tenemos que aprender del fútbol! La crisis que estamos viviendo es una crisis de valores, de algunos de esos valores que sin duda vamos a ver en el Mundial. Esfuerzo, ilusión, motivación, trabajo en equipo, superación, solidaridad, generosidad, orgullo de pertenencia, rigor, disciplina, entrega…

La vida es maravillosa a pesar de todo y en estos momentos críticos hay también millones de oportunidades, aprovechemos este gran ejemplo.
Aprendamos del deporte, ¡a por ellos! juntos podemos.
¡VIVA EL MUNDIAL Y VIVA EL FÚTBOL!

martes, 30 de marzo de 2010

Misión mundial de fútbol de Sudáfrica 2010: “Sé fiel a ti mismo”


Es sabido que para obtener el máximo rendimiento deportivo, se requiere de un entrenamiento global del jugador. Sin embargo, comparadas con los aspectos físicos, técnicos y tácticos, las variables psicológicas no siempre han recibido la atención requerida. En este sentido, un aspecto que me ha llamado la atención en los últimos años es el “efecto selección”. Hay jugadores que tienen un rendimiento excepcional con su equipo de liga y un rendimiento inferior cuando juegan con su Selección Nacional. El “sentir popular” dice que el jugador no es el mismo, como si se produjera una pérdida de su identidad.
Si miramos el panorama nacional e internacional, probablemente nos venga a la mente varios jugadores que históricamente han vivido o pasan esta situación. Un ejemplo, lo podemos encontrar en el caso del jugador del F.C. Barcelona Lionel Messi, considerado por muchos como uno de los mejores jugadores del mundo. Su nivel superlativo en el Barcelona lo coloca en una posición cargada de responsabilidad en la próxima Copa del Mundo con la camiseta número 10 de la Selección Argentina.
Respecto a este aspecto, recientemente, Messi comentó en Radio Metro de Barcelona (26-03-2010) que ''es totalmente diferente jugar en Barcelona a ir a la Selección. Cambian los compañeros, cambia el sistema… No quiero decir que los compañeros de acá sean mejores. La Selección Argentina tiene los mejores jugadores del mundo, pero tenemos poco tiempo y cambia todo. Cuando estemos todos juntos, cuando se reúna el grupo creo que lo vamos a lograr. Si me toca jugar en el Mundial es una buena oportunidad para demostrar eso. Tener el mismo nivel de Barcelona en la Selección. Yo soy el primero que me critico y más que nadie. Soy el primero en querer cambiar eso y no tengo dudas que lo voy a hacer'', prometió Lionel.
Otro caso de jugador que no jugaba bien con su Selección Nacional ha sido el de Fernando Torres. Fue criticado y cuestionado por su desigual rendimiento entre su equipo y la Selección. No fue hasta la Eurocopa del 2008 cuando se reencontró consigo mismo. La propia competición, su rendimiento y los resultados obtenidos permitieron una conexión de Fernando con sus virtudes y fortalezas, dejando de lado sus tensiones y preocupaciones. “Ser el Fernando de siempre”, esta vez, al servicio de la Selección.
Reflexionando sobre los casos de Messi y Torres: ¿La pérdida de identidad se produce sólo por causas externas?. ¿Podemos esperar a una Eurocopa o Mundial para que se produzca el cambio? (si es que se produce). ¿El jugador puede prepararse previamente a nivel psicológico para llegar en plenitud a la competición?. Una posible intervención a estos problemas podemos encontrarla en la aplicación del coaching de identidad, una técnica psicológica que se describe brevemente a continuación.
Coaching de identidad, un entrenamiento psicológico para el máximo rendimiento
La identidad es la capacidad de un individuo de reconocerse en sus características esenciales y en las modificaciones que experimenta en sí mismo. Gran parte de nuestro “yo” está formado por diferentes personajes, hábitos, creencias y prejuicios que alguna vez fueron útiles ante amenazas reales e imaginarias. Percibimos a través de nuestra propia biología, de las experiencias ya vividas, de la cultura con la que convivimos, de las reglas, valores, creencias con las que convivimos. En este sentido, es necesario revisar estos mensajes o perspectivas que han condicionado nuestro comportamiento, debido a que algunos de ellos potencian nuestras acciones, mientras que otros, hoy no nos definen o limitan nuestro desempeño. En función del tipo de observador que seamos (constituido por potencialidades o limitaciones), interpretaremos que ocurre, y de esa interpretación surgirá la acción.
Esta perspectiva nos ofrece dos caras de una misma moneda (ambas conviven en la persona): “el yo interior” y “el yo saboteador”. La primera, ofrece una base positiva (fortaleza) para alcanzar resultados extraordinarios y conseguir una vida más plena y satisfactoria, mientras que la segunda, boicotea de forma consciente o inconsciente los aspectos anteriormente citados.
En este sentido, si el jugador está habitualmente conectando con su “yo saboteador” (exceso de responsabilidad, miedos…) percibirá como amenazante determinadas situaciones (por ejemplo, jugar con la Selección) y verá deteriorado su rendimiento. Por el contrario, si el jugador conecta con su “yo interior” (valores, creencias…), percibirá la situación como un reto y tendrá una mayor probabilidad de conseguir su máximo rendimiento.
A través del coaching de identidad se puede trabajar estos aspectos. Esta técnica psicológica se centra principalmente en descubrir, desarrollar, conectar y pasar a la acción desde la postura del “yo interior”, y además, descubrir y neutralizar al “yo saboteador”. Se trata de una investigación de un compromiso serio con uno mismo, en el cual no hay que cambiar ni transformar nada, sino que se trata de ACEPTAR, TOMAR CONCIENCIA, APRENDER Y POSICIONARSE con nuestra identidad esencial, y desde ahí, focalizar el pensar, sentir y hacer. Es un trabajo “interior” para proyectarse a la acción (competición).
Por tanto, a través del coaching de identidad el jugador potencia su rendimiento, desarrolla su talento, y en el caso de los más jóvenes, reduce los procesos de maduración psicológica.
Para terminar, aunque comprendo que el entrenador es el máximo responsable y principal gestor a nivel psicológico del jugador y del equipo, la labor del psicólogo del deporte (debidamente acreditado, ver: http://www.cop.es/perfiles/contenido/deporte.htm), entendido como un técnico deportivo experto en Psicología al servicio de las necesidades y demandas del entrenador, deportista y del equipo, puede complementar y mejorar el desempeño profesional de los mismos.

Dr. Alejo García-Naveira
Psicólogo, formador, coach e investigador

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