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domingo, 14 de agosto de 2011

Madres y deportistas, generosidad y confianza

Hace unas semanas escribía un post sobre los padres de los deportistas, y cómo su ejemplo marcaba y condicionaba su desarrollo, de igual forma que el “walking the talk” de los líderes, que dicen los anglosajones, determina el comportamiento de sus equipos.
Hoy ha caído en mis manos, gracias a mis estupendas vacaciones en la costa murciana, el suplemento del periódico La Opinión. En él he encontrado un artículo sobre las madres de cinco jugadores del Barça: Messi, Xavi, Piqué, Iniesta y Valdés, que me ha parecido muy interesante porque evidencia algunas de las características fundamentales del liderazgo femenino.
Prácticamente todas ellas se han tenido que enfrentar a una de las decisiones más duras para una madre: separarse de sus hijos, en este caso a una edad muy temprana para que ellos pudieran vivir un sueño de dudoso final en aquel momento. La madre de Piqué dejó, y apoyó, a su hijo para que con 17 años se fuera al Manchester así como la de Iniesta tuvo que decidir si lo mejor para su hijo era irse a vivir con 14 años a la Massía (desde Albacete) para poder ser futbolista.
El caso de la madre de Valdés fue mucho más duró ya que dejó a su hijo con 10 años en la Massía, mientras que toda la familia, por motivos del trabajo del padre, se trasladó a Tenerife. Aunque le iban a ver todos los meses varias veces, Victor sufría y lloraba mucho cada vez que tenía que separarse de sus padres, por lo que antes de un año Valdés se fue a vivir a Canarias con su familia. A los 13 años Víctor decidió volver de nuevo a la Massía tras ver un reportaje de sus compañeros en la televisión.
Ahora que tanto hablamos en la empresa de la necesidad de dar autonomía a los profesionales para que sean capaces de implicarse, de lo importante de hacer ‘empowerment’, de delegar, de dar espacio para que las personas de un equipo puedan desarrollarse plenamente, el ejemplo de estas madres me parece terriblemente importante. Cuando hay jefes que nos son capaces de dejar que sus equipos tomen la menor decisión, que les asfixian diciéndoles cada minuto lo que tienen que hacer, sin dejarles espacio para que aporten e impidiéndoles crecer, estas madres, con una materia tan sensible como sus propios hijos son un ejemplo de la generosidad y la confianza que tenemos que ser capaces de desarrollar para convertirnos en verdaderos líderes.
La madre de Piqué dice en la entrevista que ella sabía que Gerard podía conseguir afrontar el gran reto de vivir en otro país, lejos de su familia, con un montón de gente extraña, porque es una persona muy extrovertida y emocionalmente fuerte, que puede afrontar situaciones complicadas aun pasándolo mal, “A mi otro hijo le hubiera sido casi imposible hacerlo”, reconoce Montserrat Bernabéu.
Este es otro estupendo ejemplo de otras de las cualidades del liderazgo femenino, que en este caso los varones deberíamos entrenar mucho más: la empatía y la capacidad de conocer la parte más “soft” de las personas. Es importante conocer las capacidades emocionales de nuestras personas para ser capaces de entender como motivarles, como orientarles y como dirigirles. Muchos profesionales tienen fracasos en sus trabajos porque ha habido muchos jefes que no han sabido leer su personalidad y les han hecho enfrentarse a retos para los que no estaban preparados.
No sólo lo que luce es importante, y el ejemplo de estas madres capaces de dejar a sus hijos vivir su propio sueño, renunciando y sacrificándose, apoyándoles con una palabra o una sonrisa a tiempo, es un ejemplo del que sin duda tenemos mucho que aprender todos los que lideramos un equipo.

viernes, 27 de mayo de 2011

Corresponsales AdP: Wembley. Segunda parte por José Carlos Carrasquet

Hace pocos días se conmemoró el 19 aniversario de la consecución de la primera Copa de Europa en Wembley por parte del F.C. Barcelona. Para muchos culés, entre los que me incluyo, fue el primer gran éxito vivido por el equipo. Hasta la fecha, habíamos subsistido a base de Recopas, Copas del Rey, y alguna que otra Liga aquí y allá que celebrábamos como los mayores éxitos conseguidos. Ya no hablemos de aquellos que nos recordaban las Copas de Feria, la Copa Ibérica, y otras competiciones ya extintas, que a los de mi generación les sonaban a tiempos muy, muy lejanos, a NoDo y a películas en blanco y negro.

Todavía recuerdo como viví ese partido, sentado en el sofá de casa, con mi padre, y con el miedo en el cuerpo de que se repitiera el fatal desenlace de Sevilla. Mi padre aún iba más allá, y se acordaba de Berna, el Benfica, y los famosos postes. Y es que en eso si que estábamos unidos esas dos generaciones de culés. El miedo al fracaso, a la derrota, nos atenazaba. Éramos pesimistas por naturaleza, y ante cualquier adversidad ya veíamos imposible la consecución del objetivo. Recuerdo, que con el 0-0 final fui incapaz de aguantar la tensión, y buceando por los diferentes canales del mando (no tantos como ahora), me topé con el combate final de.. Rocky III!!!. Y allí me quedé, bueno, nos quedamos, viendo a Silvester Stallone y Mister T, dándose mamporros, mientras Barça y Samporia disputaban la prórroga. Y de repente, gritos por el patio de luces, follón en la calle, saltos del Sr Guillem, socio culé que vivía justo encima de nosotros...y... Gooool de Koeman. Papa.., cambia, cambia!!!!!.. Y allí, casi de rodillas, vimos la repetición. El zambobazo del holandés, las carreras de celebración hacia la banda, a Cruyff enganchándose el pié con la valla publicitaria. Al pobre Juan Carlos con la cabeza casi fuera de sitio por el codazo que le pegó Nando en la piña de celebración. Y allí seguimos, entonces ya todos, mi madre y mi hermana se unieron a los 10 minutos finales. Allí estábamos todos apretujados en el sofá, contando los minutos, deseando que aquel calvo, Lombardo se llamaba, parará de correr por la banda, mirando el reloj, pidiéndole al árbitro que pitará ya, aunque quedaran todavía cinco minutos para acabar.

Y pitó…. Por fin teníamos un título. EL TÍTULO. Por fin dos generaciones de culés que lo habían visto pasar tan cerca conseguían su anhelado objetivo. Yo me olvidé de los penaltys de Sevilla, y del maldito Duckadam. Mi padre de los postes cuadrados de aquella portería. Aquello ya no contaba, era pasado. Éramos Campeones de Europa.

Creo que esa falta fabricada entre Bakero, Stoichcov y Koeman, es el punto culminante de la historia del Barça. Hay otros, la final de Basilea, el Barça de les Cinc Copes...... Pero ningún momento hasta aquel día ha sido tan trascendental para el devenir futuro del club. Fue la constatación de un modelo que aun perdura, fue la implantación de un sistema de juego, que con variantes, sigue vigente, fue la liberación de una tensión mal entendida, que hizo, que a partir de entonces el club dejará de lado sus complejos, y viéndose ya con un título mayor asumiera sin dudas la grandeza que por historia, afición y ambición se le suponía. Fue en definitiva, un giro profundo en la dinámica del club. Giro que le ha llevadao a que este sábado, después de la consecución de dos Copas de Europa más, volvamos a estar en Wembley disputando una nueva final.

Una nueva final, que volveré a ver en el sofá de casa, esta vez con mis hijos, que no entienden lo que les explico. Que no entienden de derrotas. Que no entienden que yo tenga miedo a perderla. Papá!!!.. Si siempre ganamos!!!!... Ese es el máximo logro del gol de Koeman. La gestación de una generación de ganadores, que no sufre por la derrota, que la ve como un accidente, y que afronta cualquier competición desde el que sabe que la va a conseguir. Y ese es el primer paso para lograrlo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Qué representa un Barça-Madrid?

Quedan apenas unas semanas para que se dispute uno de los partidos más seguidos a nivel planetario (1.000 millones de audiencia televisa; ver post Real Madrid-Barcelona: un clásico de macrocifras), que este año adquiere unas connotaciones especiales si tenemos en cuenta que el Barça vive uno de los mejores momentos de su historia y el Real Madrid parece resurgir con la figura de Mourinho. Pero más allá de lo deportivo, ¿por qué el interés por este partido y la rivalidad entre ambos clubes?

En mi libro Fútbol: Fenómeno de Fenómenos relato parte de ello. Comprender lo que representa el “gran clásico” implica darse un paseo por la propia historia personal de Cataluña y del estado español. A finales del siglo XIX, Barcelona era una región industrial con una importante actividad mercantil. Tan sólo EEUU, Inglaterra y Francia podían competir con la producción textil catalana. No obstante, si bien Cataluña contaba con un protagonismo económico notable, el poder político estaba concentrado en Madrid, con lo que los intereses del gobierno central y los de los capitalistas catalanes chocaban frontalmente. Para los nacionalistas, Cataluña era símbolo de la modernidad y el progreso, mientras que Madrid era símbolo del subdesarrollo y el retraso. Mientras el centro luchaba por salir adelante, la burguesía catalana abría sus puertas a las influencias extranjeras a través del comercio.

Esta supremacía catalana no era del agrado del Estado español que la veía como una región de ideas separatistas. Por su parte, los catalanes acusaban al Estado de falta de sensibilidad ante la realidad social. En este contexto histórico surgió el Barcelona Football Club que fue fundado oficialmente el 29 de noviembre de 1899 por el suizo Joan Gamper. Un año después, el 28 de octubre de 1900, a iniciativa de Ángel Rodríguez, nacería la Sociedad Española de Football, que más tarde pasaría a llamarse Club Español de Football, y en 1912, con la concesión del título de “real” por parte de Alfonso XIII, Real Club Deportivo Español. El club blanquiazul, compuesto por castellanos, nació como reacción al club catalán, formado en su mayoría por extranjeros. Pronto, la rivalidad entre ambos equipos se dejó notar. El nombre de “español”, en primer lugar, y el título de “real” después, no eran del agrado de la hinchada culé que veía ambos símbolos una provocación a lo que Cataluña representaba. De este modo el RCD Español se convirtió en el gran rival del FC Barcelona, “el espectro del centralismo en su propia casa” y, en consecuencia, “el enemigo interior a combatir”. El diario Marca recogía en sus páginas: “Mientras el Español era un equipo patriota formado por buenos y sanos españoles, el Barcelona era catalanista hasta la médula haciendo propaganda de un régimen insoportable”.

Asimismo, el club blaugrana desde sus orígenes manifestó activamente sus simpatías políticas participando en numerosos actos para reivindicar la causa catalana, algo que el club blanquizaul no hizo: “El Español y el Barcelona llevaban una mascarilla demasiado pequeña para que no se adivinara enseguida el verdadero sentido de ellas. El deporte era la careta que cubría el sentido político. Uno, el Español, dirigido por personalidades de un matiz conocidísimo como español y patriota y que, arrastrados a la lucha, procuraron de su peculio engrandecer al club y a su nombre, para mostrar al rival de lo que eran capaces un buen puñado de buenos españoles fuesen de dónde fuesen. Otro, el Barcelona, ocupado constantemente en dar en el seno de la sociedad el tono catalanista hasta en su correspondencia, acudía con banderas de colores a actos políticos catalanistas”.

El 14 de junio de 1915, el Barcelona y el Júpiter disputaban en Les Corts –antiguo estadio del club culé– un partido de homenaje al Orfeó catalán. La banda de música de un buque británico atracado en el puerto aprovechó el descanso del partido para interpretar el himno español. Los 12.000 asistentes catalanes presentes comenzaron a abuchear. El desprecio le costó al club una sanción, el estadio se clausuró 6 meses y Gamper tuvo que exiliarse.

Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923–1929) se eliminó la bandera catalana y la lengua oficial fue abolida. Con los dos principales modos de expresión eliminados, muchos vieron en el barcelonismo una forma de manifestar su reacción contra el régimen y un símbolo de resistencia nacionalista, por lo que se afiliaron al club culé. La bandera del Barça sustituyó a la senyera en las manifestaciones políticas de la época, lo que sirvió para reforzar más la vinculación del equipo con la autonomía catalana: “El fútbol español ha jugado ciertos protagonismos políticos en determinados momentos. Sus socios y simpatizantes se han servido muchas veces del poder de convocatoria de la entidad para convertirla en banderín de enganche. Algunos clubes han sido en sí mismos la representación más evidente de un movimiento político en los momentos en que éste ha estado perseguido”.

Con la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931, se abría un nuevo episodio en la historia de España. En 1932, se reconocía el carácter diferencial de Cataluña al tiempo que el RCD Español era despojado del título de “real”. Sin embargo, la guerra civil (1936–39), la derrota de la República y la llegada del Generalísimo al poder, marcó una nueva etapa. El invento del Barça como “el ejercito sin armas de una nación sin estado” o “la sublimación épica del pueblo catalán en un equipo de fútbol” se hizo más evidente con Franco en el poder. Por si fuera poco, el presidente del Barça, Josep Sunyol, había sido fusilado en 1936 por la Coalición Nacionalista: “El Barça fue el símbolo de la posición política de la burguesía nacional y de la pequeña burguesía catalana hasta la guerra civil; después, fue la única forma de expresión elíptica de un conjunto de sentimientos. La prueba principal de esta afirmación reside en el hecho de que los inmigrantes integrados son seguidores del Barça, los no integrados, del Español”.

Con el Caudillo, la rivalidad futbolística con un marcado carácter regional a través del enfrentamiento entre periquitos y culés, quedó en un segundo plano y se trasladó al enfrentamiento entre el Real Madrid –símbolo de la españolidad– y Barcelona –símbolo de la catalanidad–. Franco, al igual que Primo de Rivera, trató de eliminar cualquier brote nacionalista, pero mientras este último reaccionó también de manera aplastante contra el Barça, el primero, más inteligente, vio al club culé como un mal menor con el que convivir y por medio del cual los catalanes podían desahogarse: “[Franco] trató de borrar todas las rivalidades regionales en España, excepto en el fútbol. Promovió el fútbol como un medio saludable para que las regiones descargasen sus tensiones. Como los catalanes no tenían partidos políticos, ni gobierno regional, ni derecho alguno a usar su propia lengua, pusieron todo su orgullo cultural en el Barça. En un partido del Barça, la gente podía gritar en catalán y cantar canciones tradicionales cuando no podía hacerlo en ningún otro lugar”.

Pronto, el fútbol como catalizador de la oposición regionalista adquirió una dimensión mayor: “Lo que está muy claro en el fútbol español es que el deporte balompédico es, en realidad, un semanal enfrentamiento político. El Real Madrid representa algo, y el barcelonista lo sabe; el Barça representa otro algo también, y el madridista también lo sabe”. El presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu, refiriéndose al presidente del RCD Español entre 1967 y 1969, Juan Vila–Reyes, decía: “Le admiro porque preside en Cataluña un club que se llama Español. Eso sí que tiene mérito”. Para el escritor Vázquez Montalbán, “el Barcelona y el Real Madrid son algo más que un club porque asumen valores políticos añadidos. El Barcelona sería algo así como el ejército simbólico desarmado del nacionalismo catalán, y el Real Madrid, el representante del Estado español, papel que se le atribuyó en los tiempos de Franco”.

Durante la dictadura, el Barça sería fichado en los archivos de la Dirección General de Seguridad, como “elemento peligroso y hostil al régimen”. En el expediente abierto al club con el número 29708, se detallaba: “Este club explota su rivalidad con el Español para hacer política catalanista y le rodea un público apasionado, en su mayor parte de ideas separatistas”. Vázquez Montalbán escribió: “Cuarto en la lista de organizaciones que purgar, después de los comunistas, los anarquistas y los separatistas, se hallaba el Fútbol Club Barcelona”.

En 1943, ambos clubes debían medirse en partido de semifinales de la Copa del Generalísmo. En aquella época se había decretado una amnistía que amparaba a los exiliados durante la guerra. En el Barça militaban tres jugadores que habían permanecido huidos después de una gira por América con el club. El partido de ida en Les Corts se había resuelto a favor de los catalanes por 3-0. Antes del comienzo del encuentro de vuelta, uno de los máximos responsables de seguridad entró en el vestuario blaugrana y les recordó: “No olvidéis que algunos de vosotros estáis jugando gracias, únicamente, a la generosidad del régimen, que ha olvidado vuestra falta de patriotismo”. El club culé recibió una sonora goleada: 11–1. Del incidente dio cuenta Samarach en el diario La Prensa. La crónica fue objeto de felicitación por la directiva barcelonista pero el atrevimiento le valió una sanción ejemplar y tuvo que dejar de escribir. El artículo decía: “Quizá si la victoria hubiera sido 4–0  nos volcaríamos a reprochar a éste o aquel jugador del Barcelona. Pero un 11–1 son diez tantos de ventaja. Muchos, demasiados, para que no se busque otra razón que pueda explicarnos este resultado. Si los azulgranas hubieran jugado mal, francamente mal, el marcador no hubiera alcanzado esa cifra astronómica. Lo que pasa es que no jugaron”.

Filosofía culé

La filosofía del Barça viene definida por el lema acuñado por Cirici y Mercè Valera en 1975 “más que un club”, frase que sintetiza de manera explícita los valores que el conjunto blaugrana representa: “Casi nunca una frase tan corta ha podido significar tantas cosas. Cuando alguien ha dicho que el FC Barcelona era más que un club, estaba aludiendo a un fenómeno sorprendente, y creemos que único en el mundo, de una institución deportiva revestida de tanta trascendencia”. Otro presidente de la institución, Narcís de Carreras, lo expresaba en estos términos: “Somos lo que somos y representamos lo que representamos”; igual que el dirigente Agustí Montal i Costa (1969-1977): “El Barça es mucho más que un club. Uno de los éxitos del Barcelona es su poder como entidad integradora de la gente que llega a nuestra tierra y se identifica por medio de nuestro club con nuestra manera de ser”.

Uno de los acontecimientos más relevantes en la historia del club como institución, fue el memorable 5–0 en el Estadio Santiago Bernabéu la noche del 18 de febrero de 1974, con Cruyff como director de orquesta. Algunas crónicas apuntan peyorativamente que el proceso de transición hacia la democracia no comenzó en diciembre de 1973 con el asesinato del almirante Carrero Blanco sino aquella noche épica: “El Barcelona acababa de derrotar a sus mortales rivales del Real Madrid, y prácticamente todo el mundo, jóvenes y viejos, hombres y mujeres por igual, salió a la calle para celebrarlo. Aquella noche hubo más senyeras rojas y amarillas que banderas azulgranas del Barça, particularmente a lo largo de las Ramblas y en la plaza de Catalunya, y la canción que cantaba la multitud era el himno catalán proscrito, Els segadors”. La humillación sirvió para que algunos calificaran a ese año como el mil novecientos cero cinco. Hoy todavía la gesta se sigue celebrando: “Hay victorias tan gozosamente sentidas que son motivo de celebraciones en aniversarios señalados. Para el Barça es casi fiesta de guardar el 0–5 de 1974 en el Estadio Bernabéu. Los veinte años de aquella gesta no pasaron inadvertidos. Humillar al contrario, aunque sea con efemérides que no han vivido miles de socios, forma parte de la pugna permanente”.

Con la democracia en marcha

El 28 de diciembre de 1975, poco después de la muerte de Franco, el Real Madrid debía jugar en el Nou Camp. Los catalanes esperaban con ansia el encuentro. Numerosas banderas catalanas lograron colarse al interior del estadio. El equipo local venció por 2-1. La afición estalló de alegría y celebró la victoria deportiva con sabor político. Años más tarde y ya con la democracia más consolidada, en una final histórica de la Copa del Rey en 1983, el Barça se imponía a su eterno rival por 2-1, triunfo que el alcalde socialista de la ciudad catalana, Pascual Margall, calificó así: “Esta victoria satisface los deseos de todo un pueblo”.

El presidente del Barça hasta 2010, Joan Laporta, también hizo gala de su catalanidad durante su viaje oficial a Bosnia–Herzegovina en 2005. En el discurso ante las autoridades del país decía: “El Barça es un club de Barcelona, capital de nuestro país, Catalunya. Estamos orgullosos de ser catalanes y aquí podemos manifestar esos sentimientos con el mismo orgullo que vosotros decís que sois bosnios”. En una entrevista a El Mundo, el dirigente decía: “El Barça es un club poliédrico, promueve unos valores que son universales como el civismo, la deportividad y el hecho diferencial de que es un club catalán de fútbol que está muy vinculado y entroncado con la sociedad catalana. Para un catalán del Barça, la catalanidad del club es muy importante”. Y también: “La catalanidad del Barça es una realidad. Es entendida, comprendida y aceptada por todo el barcelonismo. Nuestra directiva es catalanista. El Barça ha tenido históricamente un papel extraordinario para promover los valores del catalanismo. A nivel político también ha tenido ese papel. Ya desde sus inicios, Gamper, que era suizo, tuvo la habilidad de vincular al club con Cataluña. En los años 20, la entidad ya se posicionó en cuestiones como el apoyo al Estatut y se consideró al Barça como el club de Cataluña. Ahora somos más que un club en Cataluña, más que un club en España y estamos en el marco de una estrategia corporativa para ser más que un club en el mundo”.

En la actualidad (y como siempre), en Can Barça los triunfos barcelonistas son celebrados por el soci culé con un “¡Visca el Barça!” seguido de un incondicional “¡Visca Catalunya!”, símbolo ideológico de la identidad del club con el regionalismo catalán..

domingo, 16 de mayo de 2010

Lo que la victoria esconde (II)

En los libros de historia deportiva, en los famosos almanaques, aparecen los ganadores. A veces, los vencidos en la final. No si un equipo juega bien o mal. Si ha ganado con un esquema defensivo, o si ha perdido pero ha jugado haciendo poesía futbolística. Para unos lo importante es ganar, da igual cómo. Para otros hay un camino, una vía y no todo se centra en el resultadismo. Aunque, muchas veces se alaba esta última opción para escudarse en un fallido intento de lograr un título.
Ahora, en plena fase final toca el momento del análisis y retomando un post antíguo (Lo que la victoria esconde), me pregunto si los títulos sirven de excusa para apostar por el continuismo o hay que rehuir de esto para renovarse.

Igualmente, al revés: ¿La falta de títulos ha de ser sinónimo de revolución? En este sentido, la Selección Española de Baloncesto en esta última década me ha parecido un ejemplo a seguir como bien hemos refeljado en 'Basuketoboru': ha sabido formar un grupo fuerte compacto, homogéneo, con caracter etc y ha ido introduciendo paulatinamente -pese a la consecuicón de títulos- sangre fresca para garantizar un relevo generacional.

Hay varios ejemplos que tratar:
1. Atlético de Madrid. Tras un temporada más que turbulenta se ha logrado, de momento la Europa League, se opta a la Copa del Rey y a las respectivas Supercopas. Todo esto con cambio de entrenador de por medio, fichajes, bajas, el divorcio de la directiva (bicefálica, para enrarecer todo esto un poco más) con la dirección deportiva y declaraciones encontradas entre los dirigentes llegándose a lamentar la no venta de algunas de las grandes estrellas del equipo que a la postre han sido decisivos para a consecución del título/s.

Lo que meses atrás parecía un desastre ahora es todo alegría con celebración por las calles de Madrid. ¿Ahora qué? ¿Los éxitos lo camuflan todo? ¿Hay que ignorar los éxitos y hacer revolución? ¿Fichajes y bajas? ¿El entrenador ha de seguir? ¿Si es así es por que han llegado títulos o porque hay un trabajo detrás? ¿La dirección deportiva ha de continuar o se ha de ir en otra dirección? ¿Si no se sigue, cómo se explica tras la llegada de los títulos?


2. FC Barcelona.
Repetir lo irrepetible era complicado y de seis títulos ha vuelto a conquistar uno: la Liga. La más cara en puntos de la historia y en la última jornada. ¿Éxito o fracaso? Solo uno título frente a los históricos seis, las cuentas son claras, los dos fichajes, el multimillonario Ibrahmovic y el costoso Chygrinsky, no han rendido y se queda algún que otro cadaver en el armario futbolístico de Guardiola, como es el caso de Henry (además de Ibra). Pero en global, las sensaciones transmitidas son positivas: hay equipo, un proyecto, un estilo, una forma de entender el fútbol con jugadores muy comprometidos y con jóvenes jugadores salidos de la cantera con roles muy importantes dando continuidad al proyecto. Además, parece que el fichaje de David Villa está atado y Cesc podría estar en camino.

¿Ahora qué? ¿Tabla rasa, muchos fichajes o pequeños retoques? Parece que esto último salvo que serán pequeños retoques pero de gran calidad. ¿Guardiola ha perdido crédito? ¿Y la dirección deportiva? ¿Habrán aprendio ambas partes del verano pasado con el tema de los fichajes? Y una importante: ¿Cómo impactará la llegada del nuevo presidente? ¿Si no es de la linea continuista de Laporta, el no delfín marcará otro rumbo? ¿Se hará notar o apostará por una línea de perfil bajo?

3. Real Madrid. Primer año de mandato de Florentino Pérez tras su cacareado regreso salvador y acaba igual que los anteriores tres antes de su espantada años atrás: en blanco. Cuatro años, ningún título. Esta última temporada si cabe aun más sangrante que las anteriores por los costosísimos fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y Xavi Alonso (Granero, Albiol y Arbeloa al margen). Está claro que armar un proyecto requiere su tiempo, pero las sensaciones que transmite este no son nada positivas. Desde el principio, tal y como reflejamos en un post anterior, dio la sensación que la botadura del lujosísimo transatlántico de Florentino empezó con una grieta enorme en el casco: Pellegrini llegó como entrenador casi con alfileres, como bien demostró la corta duración de su contrato. (En cambio en la sección de baloncesto fue al reves: el equipo entorno al entrenador, Messina, aunque los resultados van camino de ser los mismos). Y nunca hubo un mensaje claro, rotundo y categórico de aporyo al técnico frente a las críticas.

¿Ahora qué? Si se hace caso a las proféticas palabras de Florentino, poco debería suceder ya que anunció a bombo y platillo que haría en un año lo que se tendría que hacer en tres. Si esto es así, será difícil de comprender ya que las sensaciones, respecto al Barça, no pueden ser peores. ¿Si se despide a Pellegrini, a quién se pone? ¿A Mourinho? ¿Otro nuevo bandazo en búsqueda de un estilo de juego que nunca se ha llegado a instalar bajo los mandatos de Florentino salvo con Del Bosque (al que echaron por la puerta de atrás)? ¿A seguir tirando de talonario como el verano pasado sin resultado alguno? ¿Otra vez listas negras de jugadores para que al final sigan los mismos? Igual es el momento de hacer un análisis profundo y evaluar realmente si el concepto de fichar cromos galácticos conduce a algún sitio. ¿Sucederá esto o se seguirán despejando balones fuera eludiendo culpas y buscando falsos culpables?

sábado, 10 de abril de 2010

Real Madrid vs Barcelona: más que fútbol


Escribo este post antes de que se celebre el clásico de todas las temporadas de la liga española y luego adrede, quiero dar a mis palabras el sentido del acontecimiento y no el análisis del resultado y el diagnóstico de las causas que lo motivaron, ni las consecuencias que ese resultado tendrá para ambos equipos.
Un Madrid-Barcelona, es sin duda uno de los acontecimientos mundiales más importantes que tiene el fútbol, hay otros también muy importantes, pero nadie puede poner en duda que este enfrentamiento es ha sido y será uno de los eventos más importantes que todos los años nos da el fútbol.
Y es de esto de lo que quiero hablar, del impacto social que vamos a vivir en los próximos días y por ello de la importancia de todo lo que suceda en torno a él.
Es difícil que a lo largo de la semana previa al encuentro hayamos podido aproximarnos a un medio de comunicación de nuestro país en dónde no se haya hablado de algo relacionado con lo que sucederá el próximo dia 10 a las 22 hh. Las televisiones, las radios, los periódicos, tanto los deportivos como el resto, nos están bombardeando con alineaciones pronósticos, anuncios del fin del mundo para entrenadores, catástrofes que se desencadenarán para el equipo que pierda la contienda y un sinfín de propuestas cargadas de sentimientos, ilusiones, pasión y en fin, todo lo que seamos capaces de imaginar.
Que grandísima oportunidad para aprovechar esa fuerza que supone el enfrentamiento y trasladar verdaderos referentes que ayudasen a demostrar que el fútbol es algo más que un deporte, que en el fútbol podemos ver reflejado todo lo bueno y lo malo que tiene nuestra sociedad, pero podemos verlo en algo sabiendo que es una confrontación incruenta, un juego, un acontecimiento que volverá a repetirse dos veces al año todas las temporadas y que la situación cambia radicalmente de un año para otro, pensemos en el Madrid-Barcelona de la temporada 2007-2008 en la que el Barcelona hizo el pasillo a un Real Madrid triunfante y en dónde recibió un resultado muy duro en forma de goleada y tan solo dos meses después, el Real Madrid-Barcelona del 2008-2009 supuso para el Real Madrid una derrota también en términos de goleada pero de signo contrario.
Todo eso es el fútbol. Una réplica de la vida que se repite todos los años en el caso de las competiciones locales y continentales y cada cuatro años en el caso de las confrontaciones entre naciones.
Hay un equipo que gana y todos luchan con la ilusión de alguna vez ser el agraciado, pero la mayoría no lo conseguirá nunca o es muy difícil que lo consiga.
Pues bien, qué oportunidad para que directivos, técnicos, jugadores, aficionados, periodistas, etc. demuestren la grandeza de los comportamientos:

• Previamente al partido con templanza en las afirmaciones, con ilusión por la lucha y el esfuerzo en búsqueda de la victoria con el respeto que merece todo contrincante que no enemigo, invitando a todos a participar en ese grandioso momento del espectáculo, viviendo las aficiones el comportamiento que todos deseamos, apoyo incondicional a los suyos y respeto al contrario y por supuesto asunción del resultado con madurez, sea el que sea.

• Durante el encuentro en ese momento en el que cientos de millones de personas en todo el mundo están pendientes en tiempo real de lo que está sucediendo en el césped, jugadores, afición y directivos deberán ser un ejemplo de los valores que el deporte debe atesorar y que desgraciadamente tantas veces están ausentes en los enfrentamientos deportivos: Lucha, esfuerzo, ilusión, entrega, respeto, valentía, trabajo en equipo, solidaridad, deportividad, simpatía, templanza, equilibrio, todo eso y mucho más puede verse reflejado en lo que suceda en el palco, en los banquillos, en las gradas y en el césped y todo el mundo en todos los continentes lo va a ver.

• Y por último después de la contienda, la aceptación del resultado y el tratamiento de la victoria y de la derrota y su digestión como un ejercicio más de referencia para el mundo.

No sé cuál será el resultado, a mí me gustaría uno, y es que cuando todos los que hayan visto el partido lo recuerden y hablen de él, digan “qué partido tan impresionante, el juego fue maravilloso pero el comportamiento de todos ha sido ejemplar y eso es lo más importante”. Que todo el mundo mire con sana envidia a nuestro país, en dónde dos de los más grandes equipos del mundo compiten ejemplarmente por ser el mejor de ese día o de ese año.

Todo lo demás, es…

Y si se cumple todo eso, a mí me gustaría algo más, que gane el mejor pero lo siento, espero que el mejor sea el Real Madrid.

martes, 23 de febrero de 2010

¿Se puede dirigir a quien no se conoce?

Decía Lee Iacocca que "dirigir empresas es, sobre todo, dirigir personas". Sin lugar a dudas, es la parte más compleja de cualquier negocio. Nuestro compañero José Ignacio Rivero me confesaba un día: "Las personas son lo más apasionante que hay en el mundo, pero lo más complejo y para lo que nunca se conoce todo lo necesario".

¿Y por qué es tan difícil dirigir personas?

Primero. Únicos. Cada persona es un mundo, con sus motivaciones, miedos, dudas y contradicciones. Decía Baltasar Gracián: "Visto un león están vistos todos; vista una oveja, todas; visto un hombre, uno, sólo uno, y aún así, poco conocido". Lo que funciona para uno, no vale para otro. Hay gente más sensible que otra; más ambiciosa que otras; más individualista que otra... Es imposible dirigir personas de manera estandarizada.

Segundo. Contradictorios.
Los seres humanos somos la combinación de razón, emoción y voluntad; una mezcla nada sencilla de administrar. A veces el corazón nos dice una cosa y la cabeza otra. No solos capaces de ponernos de acuerdo con nosotros mismos, lo que dificulta enormemente la gestión por parte de un tercero.

Tercero. Insatisfechos. Si tengo un jefe estupendo, me pagan poco; si tengo un buen jefe y cobro bien, viajo demasiado; si tengo un buen jefe, cobro bien y viajo lo justo, entonces no me gustan mis compañeros... Siempre hay un "pero". Como dice Enrique Rojas: "La felicidad es como una manta que nos tapa y siempre deja una parte al descubierto"; o "como un puzzle en el que siempre falta alguna pieza". Es imposible garantizar la satisfacción plena de ningún humano.

Cuarto. Intereses. Un directivo es una especie de malabarista que maneja muchos platos y tiene que intentar que no se le caiga ninguno. Los directivos deben atender a las necesidades de sus empleados, pero también de clientes, proveedores, accionistas y resto de stakeholders. Compatibilizar los intereses de unos y otros (a veces divergentes) no resulta nada sencillo.

¿Cuál es la solución entonces?

Conocer muy bien a cada miembro de tu equipo. Un directivo debe ser un experto en cada uno de los seres humanos que tiene alrededor suyo. Recuerdo las palabras que me decía Patricia Mantel, Directora Corporativa de Desarrollo Directivo de Repsol: "El directivo tiene que gestionar equipos, pero sobre todo, individuos". Un directivo debe ser una especie de torero que sabe darle a cada persona la lidia que necesita. Como decía un taurino: "Los hay que echan la cabeza abajo, y hay que torearlos por arriba, para que se crezcan. Otros en cambio, menean la cabeza hacia arriba, y a esos hay que tirarles la muleta abajo, para que humillen".

En cierta ocasión le pregunté a nuestro colega Lolo Sáinz cuál era la clave para dirigir personas. Y me contestaba: "La clave para aprender a dirigir personas está en dedicarle tiempo a la gente. Conócela y aprende cómo son. Un buen líder tiene que mostrar un gran interés por las personas con las que trabaja. La gente sufre, padece, llora... como cualquiera de nosotros. Hay que saber muy bien de quien pié cojea cada miembro del equipo, lo que redunda en una mejora de la comunicación. A aprender a dirigir a las personas se empieza sabiendo muy bien cómo son esas personas".

Todo esto lo cuento porque hoy mismo en el briefing del "Informe Robinson" de Canal Plus, Iniesta comentaba una de las claves del Barça: "Nos conocemos mucho. Sin mirar ya sabemos dónde está el otro". 7 jugadores de la cantera fueron titulares en la última edición de la final de Champions del año pasado, además de que el entrenador también provenga de La Masía. Y es que no podría ser de otro manera. Como Alfredo Di Stéfano comentaba en cierta ocasión: "El fútbol no se juega sólo en el campo, se juega conociendo al compañero, al que más asiduamente tienes al lado; la colectividad hay que hacerla a base de entendimientos personales, el hablar, el charlar , el estar, no es sólo cuestión de ir a entrenar todos los días, es cuestión de convivir. Y ahí sale el entendimiento cerebral de los individuos, se sabe como respira el compañero, se sabe cómo funciona, sabes los movimientos, cómo se apoya, dónde mira...".

El problema, como decía Lolo, es que "hay que dedicarle tiempo a la gente"; precisamente algo de lo que los directivos no van sobrados. Por otro lado, la tecnología, que parece de gran ayuda a veces puede convertirse en un inconveniente, ya que si bien "nos acerca a los más lejanos muchas veces nos distancia de los más próximos". Estamos dependiendo tanto de la tecnología que a veces se pierde el contacto físico, cara a cara, que es fundamental. Un día conversando con Jorge Valdano me apuntaba: "En el Real Madrid hace 5 años era obligatorio que los jugadores fueran en habitaciones dobles; hoy van a habitaciones individuales; se meten en internet, la play station, el teléfono móvil... Eso es legítimo, pero nos pone demasiado en contacto con nosotros mismos y genera un distanciamiento con los demás que es contraproducente ya que la comunicación existe para resolver las desconfianzas y mejorar la complicidad tan necesaria en la actividad empresarial. Las relaciones son cada vez más frías y menos carnales. Todo parece que empuja hacia el individualismo. Algunos soportes como internet o intranet ayudan muchísimo a una buena comunicación con gente que está en otro continente pero nos alejan de la gente que está en la oficina de al lado".

Me despido. Ya saben lo que decía Peter Drucker: "El 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación". A mí, con el permiso de Drucker, me gusta decir que el 60% como mínimo. El éxito de cualquier relación (amistad, pareja, profesional...) reside en una comunicación fluida. Una comunicación deficiente arruina cualquier relación humana. El inolvidable Juan Antonio San Epifanio, Epi, manifestaba en una entrevista: "He estado en equipos que se comunicaban y en otros que no y en mi experiencia los primeros rendían más. Esa comunicación se trasladaba a los tiempos muertos, al vestuario y fuera de la cancha. Y eso ayuda mucho". ¿Y de que depende una buena comunicación? De 1 variable: la confianza. En otro post hablaremos de ello..

lunes, 1 de febrero de 2010

El fútbol es la única vía de escape

"El fútbol es la única vía de escape en el infierno de Haití", comentaba hace unos días Yves Jean-Bart, Presidente de la Federación Haitiana. Y continuaba: "Los niños, a pesar de la desgracia, siguen jugando en las calles con la misma ilusión de siempre. Para nosotros es lo único que tenemos. Estamos desesperados porque la ayuda no llega. Falta agua y comida, pero no perdemos la alegría".

La importancia del fútbol en Haití es tal que el Presidente de la Federación mandó hace unos días una carta a la Embajada de Estados Unidos pidiendo que "no se destruyan las canchas de fútbol. Los helicópteros del Ejercito aterrizan allí y no dejan sitio para que los niños puedan jugar".

A pesar de que la adversidad de la situación, de que la tierra sigue temblando y de la lluvia y los mosquitos (los grandes problemas ahora), los haitianos no se perdieron el Madrid y Barça del pasado fin de semana: "Las calles se paralizaron. El país se divide en dos cuando juegan ambos equipos", aseguraba Yves Jean-Bart.

Desde España se ha planteado a través de Facebook la posibilidad de jugar un "clásico" Madrid-Barça en el país caribeño. Yves Jean-Bart, consciente de esta iniciativa, apunta: "Sería fantástico. Con la ayuda del fútbol podremos salir adelante más pronto. Queremos dar las gracias a todos los españoles. Los clubes han dado una muestra de gran humanidad". El Real Madrid ha puesto en marcha el "Proyecto Haití: Construir el Futuro" para reconstruir una escuela en Haití.

A menudo, cuando los periodistas me preguntan sobre el fenómeno fútbol, casi todas sus cuestiones se centran en tres aspectos: política, economía y pasión social. Pocas veces reparan en que el fútbol es una gran caja de resonancia cuyo poder y rapidez de convocatoria es inigualable.

Cuando hay una desgracia, el fútbol es la primera alternativa a la que se acude, y éste, siempre generoso está ahí para tender una mano. El fútbol ha prestado su ayuda a todo tipo de causas: contra la pobreza, contra la droga, contra los accidentes de tráfico o cuando hay catástrofes naturales (como los tsunamis de Aceh en la isla indonesia de Sumatra en 2004 o el último terremoto de Haití).

Deberíamos ser justos con este deporte, y además de poner el énfasis en si es un negocio, si se utiliza políticamente o si es caldo de cultivo de episodios violentos, saber descubrir sus enormes posibilidades al servicio de los demás. Jules Rimet en su obra Le fútbol et le rapprochement des peuples (El fútbol y el acercamiento de los pueblos) destacaba “la aptitud del fútbol para suscitar la comprensión y el acercamiento mutuo”. Así es..

jueves, 23 de abril de 2009

Las claves de la recta final


La liga dura aproximadamente 9 meses, y en su actual composición en España, se juegan 38 partidos. Pues bien, normalmente casi todos los años se decide lo más importante en los últimos 8 partidos, es decir, estamos en este momento, entrando en el tramo decisivo de nuestra liga.
Analicémoslo con las cifras de este año cuando quedan por disputar 24 puntos:
- Entre el primer y segundo clasificado hay tan sólo una diferencia de 6 puntos.
- Hay cinco equipos con un máximo de 6 puntos de diferencia, que se juegan su participación en la Champion.
- 6 equipos con una diferencia máxima de 9 puntos se juegan su participación en la UEFA.
- Hay 11 equipos que pueden verse implicados en el descenso, siendo la diferencia entre el mejor clasificado y el equipo que hace el corte, de 6 puntos.
Parece que las cifras nos dan la razón. Durante 8 meses hemos dicho, escrito, publicado, miles de comentarios sobre éste, y este otro equipo, sobre qué bien o qué mal estaba tal equipo, pero machaconamente uno y otro año, es el tramo final el que pone a cada uno en la posición definitiva de la clasificación de la liga.
Hablaremos en las próximas jornadas de victorias heroicas, de remontadas de leyenda, de salvamentos in extremis, etc… Esta es la hora de la verdad, y lo más importante es llegar en este momento con ilusión y fuerza para cumplir nuestras metas.

Nada está perdido ni ganado, todo está por decidir y lo que pase a partir de esta jornada configurará la clasificación final.

La victoria de la Liga, la clasificación para la Champion o la UEFA, el descenso a segunda, están en juego y cualquier equipo está en el momento, en el que, independientemente de lo pasado hasta hoy, es posible matemáticamente modificar el resultado final, teniendo en cuenta que todos están sujetos a la victoria, al empate o la pérdida.

Es la hora de que las aficiones olviden los malos momentos y apoyen a sus equipos, con todo su entusiasmo, por encima de cualquier otro sentimiento o deseo.
Que los entrenadores motiven y empujen a la pelea a sus equipos, haciéndoles ver que nada está perdido o ganado y que todo se puede conseguir si desde hoy trabajamos unidos y con ilusión.

Que los jugadores se esfuercen al máximo en demostrar lo mejor que tienen como futbolistas y como personas, no decaigan hasta el minuto siguiente a que el árbitro pite el final del encuentro, que no den un partido por perdido, aunque se enfrenten al mejor clasificado y se queden sólo con 9 jugadores. Que no den una pelota por perdida. Que se cuiden al máximo, durante los días que quedan hasta el final de la temporada, su preparación física y su concentración en la victoria. Que ayuden en el vestuario a levantar el espíritu de lucha, o las ansias de ganar, y la confianza en poder hacerlo.
Si un equipo consigue juntar todos esos elementos, estoy seguro que conseguirá su meta.
Esto sucede con frecuencia en el mundo empresarial de forma parecida, nunca nada se puede dar por perdido o por ganado.
Todos los años se establecen ranking y todos los años por arriba y por abajo se producen modificaciones, algunas esperadas y otras no.
Es el esfuerzo, la disciplina, el rigor, la constancia, el trabajo en equipo, etc., es decir la aplicación recurrente de valores, de validez universal, lo que acaba haciendo la diferencia.
En el mundo empresarial también se puede en el último trimestre, cambiar, mejorar o empeorar, el resultado de un ejercicio, hay que cortar en un momento determinado para abordar el último y definitivo tramo. ¿Es mejor mantener desde el principio el nivel necesario?, sin duda, pero es en último tramo, en dónde si nos despistamos perderemos el “título”.
Vivamos estas apasionantes jornadas que nos quedan de esta temporada, y cuando acabe, asumamos el resultado.

Pensemos que el éxito y el fracaso, son igual de traidores y hay que tratarlos de la misma forma, con humildad y pensando siempre que… inmediatamente comienza una nueva competición en al que podemos cambiar nuestra actuación y seguir luchando en busca del resultado deseado.

viernes, 27 de marzo de 2009

El partido mas largo

El lunes pasado el Ricoh Manresa, contra todo pronóstico, venció al poderoso Barça en el que se ha convertido en el partido más largo de la historia de la ACB con una duración de tres horas y seis minutos, tras cuatro prórrogas.


La entrega y la actitud de un equipo pequeño han podido con el poderío de un gran club lleno de talento, provocando la primera derrota del Barça fuera de casa tras cuatro meses. El Barça afronta el partido como un trámite antes del gran enfrentamiento contra el TAU en los playoff de cuartos de la Euroliga. El Manresa en cambio se prepara y se concentra en su partido, pone todas sus energías, todas sus ganas. No da el partido por perdido en ningún momento, lucha, se entrega, incluso superando la lesión al principio de la segunda parte de uno de sus hombres más importantes, Josh Asselin. Y subido a los hombros de su afición es capaz de hacer frente a un equipo muy superior prórroga tras prórroga, y de derrotarlo dejando en la memoria de sus seguidos un recuerdo imposible de borrar.

En la época en la que vivimos las empresas debemos conseguir trasladar a nuestros equipos la mentalidad del Ricoh Manresa, debemos luchar creyendo en nuestras posibilidades, superando el desanimo, funcionando como un equipo. La crisis es un rival poderoso, pero torres más grandes han caído, y podemos derrotarla con entrega y la actitud positiva. Es cierto que nosotros no contamos con una afición que nos lleve en volandas, sino con unos medios de comunicación sensacionalistas que multiplican todo lo malo que ocurre, llenos de iluminados comentaristas agoreros que anuncian nuestro final con su bola de cristal. Por eso también es clave la capacidad de concentración, mirando siempre nuestros objetivos, trabajando duro y olvidando si nuestro rival es mil veces más fuerte que nosotros, porque como dice José Ignacio la clave para triunfar no está en no caer nunca, sino en saber levantarse rápidamente, y desde luego en no dejar de intentarlo por el miedo a caer.

viernes, 20 de febrero de 2009

Los fracasos necesarios


La Copa del Rey de la ACB es el torneo de baloncesto por excelencia. Baloncesto en estado puro concentrado en cuatro días. Si pierdes, a tu casa. Así de simple. Sólo puede quedar uno. El más mínimo fallo te cuesta el partido, no hay margen para el error y los tiempos tienen que estar muy bien medidos: acertar con el planteamiento inicial, con las defensas asignadas, tener la suficiente capacidad de reacción como para corregir errores y defectos sobre la marcha, acertar en el momento de pedir tiempos muertos, tener la capacidad para sorprender al entrenador rival con un planteamiento novedoso y no visto hasta el momento etc.

El Regal Barcelona cuenta con una plantilla de primer nivel. Incluso un internacional como Jordi Trías (ex MVP de la Copa) apenas juega. En el tramos final de la pasada campaña, Xavi Pascual, ayudante entonces del consagrado Dusko Ivanovic, asumía las riendas del equipo tras el despido del montenegrino. "Con esta plantilla no se puede hacer más", dijo. Y a la calle. Pascual, sin grandes alardes, metió al Barça en la final de la ACB.

El técnico debuta en esta Copa del Rey. Lo hace sin miedos, sin presión ni complejos. Hablando relajadamente con él, me decía que no temía pagar la novatada. "Una vez, un técnico veteranísimo me dijo una vez que la experiencia no es más que el cúmulo de fracasos", me dice Pascual. "Así que casi prefiero venir de novato e intentar dar la sorpresa, ¿no?", sonríe.

El otro día escuchaba otra interesante reflexión. "El éxito no es más que una cima de fracasos". Lo que trasladado al mundo real, y empleando una frase que me dijo un jugador de la selección que ahora mismo no recuerdo, significa: "Para llegar lejos tienes que comer mucha mierda".

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