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domingo, 1 de julio de 2012

Corresponsales AdP: Previo a la final, SER vs TENER by José Carlos Carrasquet



Erich Fromm es un famoso sociólogo alemán que con un estilo simple y directo analiza las patologías producidas por la obsesión de tener, y propone priorizar una orientación al ser. 
 
Tener o ser son dos disposiciones que engloban cada una de las circunstancias que rodean a un ser humano, y si bien es cierto, que nadie está totalmente entregado a uno de estos polos, sí que en cada individuo puede identificarse cierta predilección por cada uno de ellos, así como una clara orientación general del global de la sociedad hacia el lado del tener. En general la valoración de lo que tenemos, adquiere más importancia de lo que realmente somos..
 
Estos dos modos, tener o ser, traspasan todas las esferas de la vida en sociedad, no reduciéndose a la problemática de la propiedad privada: el aprendizaje, la memoria, la conversación, la lectura, el ejercicio de la autoridad, la fe, el amor, son todas esferas en las cuales una persona puede orientarse por tener o por ser. No todo se reduce a tener objetos, a tener posesiones; se pueden tener hijos u optar por ser padres, se pueden tener amigos (miles de ellos en facebook) u optar por ser cómplice de unos pocos, se puede tener un título de nobleza, o por el contrario ser noble.
 
Cómo veis esa disyuntiva esta presente en todos los ámbitos de la sociedad, y el deporte no escapa a ello. Ahora, en plena disputa de la Eurocopa,  asisto con incredulidad al debate continúo generado por el juego de la selección española y la táctica de su entrenador.
 
España, es una selección que se ha caracterizado, al menos desde que yo tengo uso de razón, por la obsesión de TENER grandes títulos. El objetivo era conseguir algo que la hiciera referente, y que aupará al deporte rey a la más altas cotas, consiguiendo el reconocimiento de todos. Un título europeo en blanco y negro era un bagaje demasiado pobre para sacarle brillo a un palmarés.
 
En ese camino en busca de la gloria, que yo recuerde, las gestas no han sido muchas. En mi memoria está una hipnótica goleada a Malta, que ante lo insólito del hecho congregó a familias enteras ante el televisor mientras José Ángel de la Casa se desgarraba la voz cantando cada uno de los goles. O una Eurocopa con Arconada, para mi el mejor portero nunca visto, héroe y villano a la vez, que permitió ver por primera vez a mi generación, a la ahora llamada Roja en una final. O una remontada épica en dos minutos ante Yugoslavia en el Mundial de Corea, que nos ofreció la imagen de dos figuras totalmente contrapuestas en todos los sentidos, como Camacho yGuardiola abrazados en éxtasis ante lo inesperado del hecho. 
 
El resto, si mi memoria no me falla, desilusiones, eliminaciones prematuras, y el paso infranqueable de los cuartos de final. Y así, año a año, lustro a lustro, decenio a decenio la inquietud por TENER aumentaba, y la ansiedad de los combinados que se presentaban a los grandes eventos hacía que su nivel de competitividad bajara con respecto a las prestaciones habituales de los jugadores en sus equipos de origen. No había un patrón definido, no había un estilo de juega, no había una filosofía establecida. No ERAN un equipo.
 
Con la llegada de la Eurocopa del 2008, y después de desterrar por fin la “furia” como el elemento principal de identificación, se empezó a gestar una forma de interpretar el juego. Forma que poco a poco fue haciéndose petrea, y que acabó adoptando, como los buenos vinos, una denominación de origen: el ”tiki-taka”.
 
Con ese estilo, el actual seleccionador, Del Bosque, ha llevado al equipo español a cotas que muchos pensaban que ya no verían. Y a parte de la victoria en el pasadoMundial de Sudáfrica 2010, si la memoria no me falla, creo recordar que únicamente tiene dos derrotas en su palmarés. Un equipo con un sello propio, y que lo identifica en el campo. Todas las selecciones saben lo que ES este equipo.
 
Pero ahora, en un giro incomprensible, parece que no es suficiente con SER. Parece que, al igual que en otros ámbitos se ansía más el TENER. No gusta lo que se ES, y el único objetivo es volver a hacerse con el título en juego y así TENER una Copa más que haga a esta selección única, al ser la primera que encadena dos Europeos y un Mundial. Anda algo disgustado el seleccionador con todo este debate, y creo que no le falta razón.
 
Fromm pronosticaba que el ansía del TENER era la verdadera causa  de la crisis de la sociedad occidental, sus malestares y el posible camino que terminará con la vida humana en este planeta. Puede que ese sea el camino que han elegido algunos para su selección.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La figura del capitán

Hacía tiempo que tenía pendiente escribir sobre el libro Capitanes (LID Editorial, 2010), de Luis Villarejo, periodista que fue Jefe de Fútbol en la Agencia EFE, Redactor Jefe de Marca y Adjunto al Director de Comunicación del Real Madrid, además de colaborador en diferentes programas de televisión y radio y columnista de Sportyou.

A Luis, una de las personas de referencia del periodismo deportivo en nuestro país, le conocí personalmente hace un par de meses cuando a ambos nos invitaron antes del Mundial de Sudáfrica al programa Punto de mira –dirigido por Antonio Izquierdo– de Antena 3 Televisión (Canal internacional), para hablar de nuestros respectivos libros –Capitanes y Fútbol: Fenómeno de Fenómenos–, del fenómeno fútbol y de la selección española.

El libro se centra en lo que son los entresijos de la gestión de un vestuario y más concretamente en la figura del capitán como hombre de peso que ejerce de referencia y aglutinador de voluntades. En la obra participan muchos jugadores importantes de este deporte que aportan sus testimonios en primera persona. Entre otros: Cesc Fábregas, Raúl González, Fernando Torres, Diego Forlán, Andoni Zubizarreta, Emilio Butragueño, Michel o Michael Laudrup, entre otros.

El prólogo corre a cargo de Vicente Del Bosque –seleccionador nacional– y de Fernando Hierro –Director Deportivo de la RFEF–. El primero dice: “La gestión de Recursos Humanos es un factor interesante en la dirección de grupos deportivos. En mi caso, doy importancia a la sencillez, a la humildad, al buen ambiente en un vestuario. Este tipo de detalles no garantiza resultados, pero ayuda a la búsqueda del éxito. El premio está más cerca desde una atmósfera limpia que desde una convivencia donde existe un grupo de menor armonía”.

El segundo, por su parte, apunta: “La capitanía en un club de fútbol o en una selección nacional es un orgullo para todo aquel jugador que ha soñado de niño con ser profesional. El fútbol es pasión, es responsabilidad, es solidaridad, aúna voluntades y desde el liderazgo consensuado en un vestuario, los clubes y federaciones progresan en sintonía con el objetivo de cumplir sus retos deportivos y empresariales (…). La puesta en escena de un capitán implica un desgaste enorme: las funciones van desde resolver problemas domésticos dentro del vestuario, abordar situaciones de crisis con los medios de comunicación, ayudar a los más jóvenes, ejercer de psicólogo en algunos momentos, hasta elevar la moral de la plantilla. En mi época, además, vivimos un cambio espectacular en las estructuras del propio fútbol como deporte y como negocio”. Y continúa: “Un capitán representa la imagen de un equipo de jugadores, pero también la de un club o la de una selección. Por eso su papel es esencial. El día que Andoni Zubizarreta me cedió el brazalete de España me dijo: Lo siento mucho, la que te ha caído encima”. El propio Hierro sentencia: “El 80 ó 90% del esfuerzo de un capitán está dirigido a resolver situaciones de crisis”.

Pero el libro no sólo habla de la gestión de recursos humanos dentro del vestuario sino que contiene anécdotas y referencias históricas interesantes. Por ejemplo, una de las que más me ha gustado es que el brazalate es el único elemento del uniforme de la selección española que no lo fabrica la multinacional Adidas. El resto, chándal, camiseta, pantalón, medias, botas, espinilleras, gorros, guantes, calzoncillos, maletas de viaje… lleva el sello Adidas. La cinta que rodea el brazo del capitán se sigue fabricando de forma artesanal y la Federación lo sigue comprando a Deportes Cóndor, una emblemática tienda de deportes situada en la calle Conde de Peñalver 22, en el barrio de Salamanca de Madrid que pertenece a la familia Blas Pardo Ruiz desde que nació hace más de tres cuartos de siglo. Cualquier madrileño conoce esta tienda.

Muchos son los comentarios de los futbolistas que pasean por el libro de Luis Villarejo. Destaco sólo algunos:

– Santiago Cañizares: “Ser capitán tiene dos alegrías. Las mismas que la vida de un barco: el día que lo compras y el día que lo vendes. El primer partido y cuando dejas el brazalete, son los dos únicos momentos interesantes. Yo, al dejarlo, me liberé”.

– Fernando Torres: “Años después, aún guardo en mi móvil los dos mensajes que recibí tras fichar por el Liverpool. Los capitanes Steven Gerrard y Jaime Carragher me daban una cálida bienvenida. En los entrenamientos son siempre los primeros en liderar los ejercicios. Su entusiasmo es contagioso”.

– Cesc Fábregas: “Good morning, skipper [Buenos días, capitán]. Cuando los empleados del Arsenal me saludan así todas las mañanas, aún me da reparo. El Arsenal es un club grande y con historia. Y yo me siento orgulloso de ser parte de ella”.

– Emilio Butragueño: "La primera premisa del fútbol es que no todos los capitanes son líderes, sobre todo cuando es un cargo que se hereda (...). El líder debe pensar que es uno más del grupo. Sin el grupo, él no gana, por eso la humildad y la solidaridad son dos rasgos del líder. Si es egoísta, aunque sólo sea un poco, el grupo lo capta y pierde su jerarquía entre compañeros. La generosidad y el altruismo son fundamentales".

También me ha sorprendido lo que Luis Medina Cantalejo, árbitro español presente en el Mundial de Alemania 2006, dice: "El conocimiento de algo como son las reglas del juego es algo que no se prodiga mucho entre jugadores, entrenadores, y si se me permite, entre periodistas y aficionados".

El libro está formado por 16 capítulos, 2 de los cuales me han gustado especialmente. El primero es el capítulo 6 titulado: El capitán en los despachos. Comunicación con la presidencia; un tema siempre complejo para el capitán que hace de correa de transmisión entre las oficinas y el césped. El segundo es el capítulo 8 titulado: De continente a continente. De Japón al sueño africano. Siempre me ha interesado mucho cómo afectan las diferencias culturales a las relaciones personales (ver post Outliers y el Índice de Distancia al Poder). Es un capítulo el que Xavier Azcargorta habla de su paso por Bolivia, China y Japón, y de cómo la diferente cultura de cada país condiciona, por un lado, la forma de entrenar, y por otro, la forma de elegir al capitán. En las mentalidades latinas y mediterráneas el factor antigüedad pesa mucho mientras que en las anglosajonas son más partidarias del carisma y la personalidad. De ahí que podemos decir que hay capitanes que no son líderes y líderes que no son capitanes.

En definitiva, un libro imprescindible para quien le guste el fútbol y más aún para quienes les guste el balompié y la gestión de personas. El libro recoge lo que no se ve de este deporte a primera vista, lo que no se retransmite por la cámara y que sólo los protagonistas, los futbolistas, viven de primera mano.

Os dejo una pequeña vídeo-entrevista a Luis Villarejo justo después del acto de presentación del libro en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas:
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lunes, 8 de junio de 2009

¿El entrenador marca la diferencia?


Quisiera avanzar un poco más en una materia que Eduardo Schell abordó en su post del mes de mayo “¿El estilo se impone o viene impuesto?”, pero mi enfoque pretende ser diferente.
Eduardo planteaba si el entrenador (líder, jefe, entrenador) impone el estilo o si el estilo ya está limitado por las características, habilidades, talento, competencias,… del colectivo que se dirige o incluso por el de la organización /club al que pertenece.
Yo quiero referirme a que habitualmente el entrenador marca la diferencia, es cierto que un colectivo en situaciones extremas puede funcionar al margen del jefe, pero eso es casi heroico.
Estamos acostumbrados a ver lo que estoy mencionando. El Barcelona de la Liga 07-08 quedó a 18 puntos del Real Madrid. Poco después y casi con el mismo equipo y por supuesto en ambos casos con los mismos hombres que se suponen son la base del talento y del estilo de juego del Barcelona actual, ha sido capaz de hacer un triplete, ¿Pep tendrá algo del culpa?
El Real Madrid, en su primera vuelta, estaba cosechando derrotas tanto en casa como en sus salidas, tras la llegada de Juande, ha hecho hasta el partido con el Barcelona, uno de los mejores resultados de su historia, ¿Juande tendrá algo que ver en ello?
El Español, el Osasuna, el Almería, son ejemplos en esta temporada de que un cambio en el entrenador ha significado, con el mismo equipo un cambio en los resultados.
Un buen jefe es sin duda el desencadenante de que los valores/talentos existentes en cada individuo salgan a la luz y se conviertan por su participación en la armonía y el poder de un equipo.
Un equipo es mucho más que la suma del talento de los individuos que lo componen.
El problema es que no siempre se deja hacer su trabajo a los entrenadores y como todos los colectivos no son iguales y hay algunos que tienen especial dificultad, no todos los entrenadores por buenos profesionales que sean están capacitados para abordar cualquier equipo, aunque por supuesto, siempre hay formas para poder ayudar al entrenador a realizar su tarea y conseguir las metas.
En la empresa sucede lo mismo, por ejemplo en el sector financiero. Estamos habituados a contemplar como una oficina bancaria que evoluciona mal, cambia dicha tendencia sin modificar nada, tan sólo cambiando al director de la misma, si se elige bien, y viceversa una oficina que funciona bien, se le cambia al director, y no se acierta con la persona, y sin lugar a dudas, pasa a tener malos resultados.
El jefe/entrenador, es el campo, la semilla, los nutrientes, y el riego dónde crecen los grandes equipos, y con esto no estoy hablando precisamente de los entrenadores mediáticos o figuras. Los mejores jefes, entrenadores son aquellos que con individuos normales y/o talentosos obtienen resultados excelentes y pasan de una forma discreta y humilde desapercibidos, tal vez de esos en España, Vicente del Bosque sea un grandísimo ejemplo.

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