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lunes, 1 de marzo de 2010

El novato que planta cara al jefe Michael Jordan

En en el deporte, como en la vida, como en la empresa, vemos constantes ejemplos de jefes que se rodean trabajadores de fácil halago y cuya única misión es asentir al jefe en todo a sabiendas de que está o puede estar equivocado. En el reciente post con la excusa de Invictus lo debatíamos. Siempre he creído que un buen jefe ha de rodearse de gente dispar con espíritu crítico y que busque lo mejor, el bien común y no el suyo propio con una escalada de ascensos fáciles. Hay un tipo de jefes que no quiere gente brillante en su entorno. Así, le resultará más fácil brillar. Otros, los más inteligentes prefieren rodearse de gente crítica, con distintas miras y distintos perfiles. Hay dos caminos: el de regalar los oídos o el del alzar la voz buscando el debate o la reflexión. Seguramente el segundo no te lleve tan alto como el primero, y en numerosas ocasiones te puede ocasionar múltiples problemas, quebraderos de cabeza y la etiqueta de inconformista, rebelde o incómodo. Cada uno es libre de elegir.

Gerald Henderson ha apostado por el segundo. Al base novato de los Charlotte Bobcats poco o nada le ha importado que su jefe sea el mismísimo Michael Jordan. Para estrenar su compra de la totalidad de la franquicia, Jordan fue a ver a sus jugadores al entrenamiento y retó a Gerald Henderson a un concurso de tiro, el clásico 'BURRO' o 'POTRO' que en EE.UU. es el HORSE: haces una jugada o tiro y tu rival ha de igualarlo, de lo contrario va sumando letras y si completa HORSE, pierde.

Henderson le ganó el primer partido (video) a Jordan, que empezó ganando el segundo anotando un tiro libre con los ojos cerrados. Aun con pantalones vaqueros tomó la delantera con un triple y picó al novato: "¿Qué te pensabas, que sólo había machacado en mi carrera?". Henderson, producto universitario de Duke, la archienemiga de de la North Carolina de MJ, no se cortó:"Acabarás fallando en algún momento". Jordan siguió: "Eso pensaban en Cleveland" (en referencia a su tiro en el último seguido para ganar los playoffs de 1989). Pero Air empezó a fallar y Henderson ganó también el segundo. No hubo tercero. "Creo que se iba a jugar al golf ahora, pero es genial tenerle por aquí", comentó Henderson.

La anécdota sirve para iustrar el planteamiento inicial y que tipo de persona prefieres/puedes ser ante tu jefe. A muchos de los jugadores les habría temblado la mano sólo de haber hablado con Jordan (normal, a mí se me cayó la grabadora al suelo al entrevistarle), otros habrían dejado ganar al jefe y otros, como Henderson, habrían intentado ganarle. Seguro que Jordan preferiría algo de competitividad, como así ha sucedido con el novato. Ahora toca debate sobre la actitud del rookie con su jefe: ¿Personalidad, temerario, inconsciente?

Recuerdo que cuando entrevisté con Eugenio a los campeones del mundo y al seleccionador para 'Basuketoboru, la Selección Española de Baloncesto desvela sus claves para triunfar', tocamos el tema de si es bueno rebatir al jefe. Todos los jugadores aseguraron que sí dentro del respeto y la cordialidad. Es bueno el diálogo y la comunicación, e incluso comentaban la anécdota de cómo variaron la táctica en defensa de un partido a petición del grupo. Pepu, entonces seleccionador, también argumentaba que prefería jugadores que se rebelasen en cierto modo y que alzasen la voz.

jueves, 16 de julio de 2009

Una charla con Michael Jordan



"Dios disfrazado de jugador de baloncesto". Así le definió Larry Bird, que le caló mejor que nadie. Un ganador que cuando anotó la canasta decisiva en la final Universitaria con North Carolina para ganar su primer título dejó claro que era distinto. “Michael, será la canasta más importante de tu carrera”, le dijo su entrenador. ¿Su respuesta? “Ya veremos”. Y ahí empezó su carrera. El mejor adiós posible habría sido el de su sexto anillo con aquella mítica canasta a falta de 4 segundos tras un robo a Karl Malone. La foto de aquel tiro es digna de premio con todos los aficionados tirándose de los pelos y gritando sabiendo ya que el balón iba a entrar cuando iba por el aire. Pero Jordan quiso volver a jugar. Algunos, los puristas, no se lo perdonaron nunca.

Han pasado ya unos cuantos años de su retirada y este año lidera la lista de leyendas que ingresarán en el Hall of Fame de la NBA. Al leer la noticia, la nostalgia se adueñó de mí, me puse a ver vídeos y pensé que era una ocasión para 'postear' sobre Michael Jordan en este blog. Y me acordé que en octubre de 2006 tuve la oportunidad de realizar un 'uno contra uno' contra MJ. Fue en Barcelona durante una gira promocional. Me atendió a mí, y luego a Buenafuente (No es chulería, fue el orden real..). Diez minutos de conversación con Dios. Tenía fiebre ese día, pero no perdió la sonrisa. Amable, cercano y cordial en todo momento.

Aquí va un pequeño extracto de aquella charla

En su afán de perfeccionamiento y de ser el mejor, ¿eras de los que se quedaba horas y horas extra ensayando su tiro incluso en los días de descanso?Desde siempre me esforcé al máximo por mejorar y me he dedicado mucho al baloncesto, mi gran pasión. Todos los días hacía sesiones extra de perfeccionamiento de tiro con ejercicios de secuencias y la verdad es que creo que dio su buen resultado.

¿Recuerdas algún consejo que te marcara especialmente y te sirviese a lo largo de tu carrera?
Sí, claro, cómo no. Me quedo con las sabias palabras de mi entrenador en la Universidad de North Carolina, Dean Smith. Me dijo: “Michael, nunca podrás cumplir las expectativas de los demás, has de esforzarte en cumplir tus metas, sólo entonces serás feliz”.

¿Y lograste cumplir tus metas?No es que las cumpliera, es que las sobrepasé de una forma increíble. Jamás soñé con llegar donde he llegado.

Cuando ya eras una estrella y estaba claro que eras el mejor jugador de todos, ¿Qué te motivaba a seguir jugando al máximo y dominar cada partido?
Siempre pensaba que habría alguna persona en la grada que era la primera vez que me veía jugar en directo y simplemente no quería defraudar a esa persona, ni a mis fans ni a mi equipo. Jugué a tope cada partido de mi vida hasta vaciarme y hasta asegurarme que ya no me dejaba nada por detrás. He dado todo lo que tenía para dar.

¿Era duro estar tan mentalizado?Yo simplemente me esforzaba al máximo en cada partido y quería asegurarme de que todos aquellos que alguna vez habían oído algo de Michael Jordan supiesen que era verdad.

¿Cómo te gustaría que te recordasen en el futuro?
Simplemente como una persona que disfrutaba al máximo jugando al baloncesto.

Además de ser el mejor, eres un icono, un modelo a seguir. ¿Eso era presión extra?
Sí, creo que sí. La gente venía a verme jugar y esperaba un gran partido, pero creo que más que presión yo me lo tomaba como un desafío constante para ser el mejor, un reto y como una muestra de respeto mutuo.


Eduardo Schell

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