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domingo, 18 de julio de 2010

Lecciones de un Mundial Inolvidable


Cuando sólo han pasado unos días desde la victoria de la Selección española en el Campeonato del Mundo de Sudáfrica y aunque todavía nos embriaguen sus recuerdos, podemos exponer algunas enseñanzas que, a mi juicio, nos ha dejado la trayectoria del combinado nacional.

La primera es que en esta vida la grandeza del éxito está íntimamente relacionada con el grado de dificultad encontrado en el camino. Para todos aquellos que pensaban que ya teníamos la Copa antes de viajar a Sudáfrica, les aconsejo que se pongan a jugar aunque sea un torneo de amigos para así comprobar que nadie regala nada.

La segunda es que, ante la adversidad (primer partido y derrota), la reflexión, la autocrítica, la confianza en el trabajo realizado y en los componentes del grupo es una necesidad. También en estos casos se demuestra el grado de cohesión del grupo, pues lo más fácil es que cada elemento se preocupe de salvar su trasero o desviar la atención.

La tercera, y esta es extensible a la empresa, es que cada partido hay que jugarlo sin perder la identidad pero adaptándose al entorno o circunstancias (Partido contra Chile o Paraguay). Lo más importante en estos casos es la meta, no el camino, aunque lógicamente sin traicionar sus principios.

La cuarta es el valor del equipo. Durante el campeonato y después en las celebraciones hemos podido observar cómo el núcleo más mediático (jugadores y técnico) destacaban y valoraban a médicos, fisios, utilleros, etc. Una máquina es perfecta porque todas las piezas funcionan sincronizadamente, sin importar el oropel social que se les conceda. Para ello es imprescindible que cada uno conozca su puesto, función y rol, términos parecidos pero que no lo son.

La quinta tiene que ver con el nivel de activación óptima, que podemos definir como el estado anímico donde nos sentimos capaces de lograr todo aquello que nos propongamos. Existe a dos niveles: individual y grupal. El primero tiene que ver con el autoconocimiento y la automotivación y le corresponde a cada uno entrenarlo y ejercerlo; el segundo se circunscribe a la temperatura emocional del grupo y el doctor es el entrenador, quien recetará motivación si el grupo está relajado (nivel por debajo de esa línea óptima) o relajación si el grupo está ansioso (nivel por encima de la línea óptima).
Estos conceptos del deporte son perfectamente exportables a cualquier área de la sociedad y a la vida misma.

La sexta se refiere a la humildad como mejor aliada del éxito. En todo el campeonato hemos podido ver imágenes, escuchar declaraciones y observar gestos en el equipo español que implicaban máximo respeto al rival y naturalidad en los momentos tensos (antes, durante y después de los partidos). Y como la competición es un claro espejo donde se refleja cómo eres en realidad, podemos aseverar que estos chicos y quienes les dirigen les sobra esa virtud.

La última, pero no la menos importante, es el liderazgo. En este sentido hemos podido observar cómo Vicente Del Bosque lo ha ejercido de manera silenciosa. Sin estridencias, sin rencor, sin gestos para la galería ha sabido transmitir serenidad, sentido común, reconocimiento constante a sus chicos, saber ponerse en un segundo lugar e incluso valorar la labor de su antecesor en la gran obra maestra lograda.

Como corolario, podemos asegurar que este equipo nos ha dado una lección a esta sociedad española que en los últimos tiempos ha estado más preocupada en parecer que en ser, que ha elegido el camino rápido del éxito y del dinero sin importarle dejar en el camino los valores y principios que ayudan a construir algo serio y sólido.

Por todo ello, muchas gracias CAMPEONES.

lunes, 21 de junio de 2010

El balón tiene razones que la razón no entiende

Uno de los motivos por los que el fútbol desata tanta pasión se debe a la imprevisibilidad del desenlace. El misterio del resultado, corto casi siempre, incrementa la incertidumbre que, según algunos estudios empíricos, es la variable más determinante para acudir al estadio o seguir un partido de fútbol.

Este carácter imprevisible del resultado hace que el deporte rey sea capaz de desafiar el status quo del poder. No respeta las jerarquías tradicionales y pasa por alto cualquier consideración política o económica. Minúsculos países que apenas cuentan en las escena internacional son capaces de plantarle cara a las grandes potencias mundiales sin ningún tipo de timidez. Lo dijo en una ocasión el camerunés Roger Milla: «Gracias al fútbol un país pequeño puede ser grande».

En lo que llevamos de Mundial hemos visto cómo Inglaterra, la madre del fútbol, fue incapaz de ganar a Argelia y a Estados Unidos; Italia sufrió contra Paraguay y Nueva Zelanda, y en ambos casos no fue capaz de pasar de un empate; Serbia le sacó los colores a Alemania después de ganar por un gol a cero; a Francia, campeona del mundo en 1998, la dejó en evidencia México; igual que Corea del Sur con Grecia, triunfadora de la Eurocopa 2004; y lo más llamativo, Suiza calmó a la marea roja tras imponerse por la victoria mínima.

Y es que el fútbol, a pesar de ser un mundo dominado por la oferta y la demanda del dinero, sigue siendo tan primitivo como siempre: once jugadores contra once intentando meter el balón en la portería contraria. El sociólogo brasileño Roberto Matta, escribía: «La inmensa popularidad del fútbol es porque en la cancha se vive algo así como la sociedad perfecta: absoluta igualdad, equidad, libertad dentro de ciertas reglas, no hay favoritismos, cada cual vale por su talento, méritos, y eso da una idea de una sociedad perfectamente organizada». Planteamiento en el que coincidía Roy Atkinson quien antes de un encuentro afirmaba: «Voy a dar un pronóstico: puede pasar cualquier cosa»; igual que Vujadin Boskov: «El fútbol es imprevisible porque todos los partidos empiezan con cero a cero».

En el fútbol no todo es controlable, lo que deja margen suficiente para que el azar cobre protagonismo de diferentes maneras. Por ejemplo, a través los errores arbitrales. En este deporte, caracterizado por marcadores ajustados, los equivocaciones del señor colegiado son casi siempre determinantes en del resultado final del partido. Por eso, en alguna ocasión se ha dicho que «hablar de fútbol y no hablar del árbitro es tan difícil como contar el cuento de caperucita roja y no hacer alusión al lobo feroz». Durante el presente Mundial ya hemos visto algunas decisiones comprometidas, entre ellas, la del español Undiano Mallenco en el Alemania-Serbia que expulsó a Klose en el minuto 36 cuando todavía quedaba una hora de partido. La decisión del árbitro navarro ha dado lugar en el país germano a la creación un grupo en Facebook con el título: «Cómprate unas gafas, a lo mejor así ves lo que es una falta».

Tampoco es fácil de prever los errores humanos que pueden dejar fuera de la competición a cualquier selección. Le ocurrió a Robert Green con Inglaterra; su desafortunada actuación le valió el puesto al siguiente partido y una lluvia de críticas en su país; le pasó a Casillas que tampoco estuvo muy fino en el gol del suizo Fernandes; o al guardameta japonés Kawashima cuyo despiste en el encuentro contra Holanda dio la victoria a la selección de los tulipanes por la mínima.

Igualmente podríamos hablar de eso que algunos han denominado la «lotería» de los penalties. Muchas veces esa «suerte» (buena o mala, según se mire) ha dejado en el camino a selecciones con pedigrí en el panorama futbolístico. El pasado viernes, el teutón Podolski falló una pena máxima contra la selección de Antic, gracias a lo cual los yugoslavos se llevaron los tres puntos.

En definitiva, el fútbol, con su magia y capacidad de sorpresa, sigue siendo el terreno perfecto para aquellas naciones que quieren hacer historia con los goles. El diario Wal Fadjri de Dakar, tras la victoria de Senegal a Francia en el Mundial de 2002, recogía en sus páginas: «El fútbol, patria de todos los desheredados del planeta, continua siendo una vitrina esencial para aquellos que no quieren morir en la insignificancia»..

lunes, 15 de marzo de 2010

Real Madrid eliminado de la Champions. ¿Y ahora qué?


El miércoles pasado el Real Madrid se vio apeado de la Champions por un modesto Olympic de Lyon. Un serio varapalo para un equipo que quería aspirar a lo más alto, al menos sobre el papel. La reflexión que quiero compartir con vosotros hoy es cómo afrontar el día siguiente. Cómo levantar a un equipo después de sufrir un golpe, que interpreto que debe haber sido duro, al menos para los buenos profesionales del equipo.

Sin duda es un momento muy delicado y complicado, y para que lo comprendáis un poco mejor os voy a contar una experiencia similar que yo viví cuando entrenaba al Joventut de Badalona.

En mi segunda temporada en el Joventut, tras ganar la liga ACB la temporada anterior, llegamos a la Final Four de Estambul como el mejor equipo europeo del momento tras vencer en el partido de semifinales al Estudiantes. En la gran final nos esperaba el Partizan de Belgrado, dirigido por Zeljko Obradovic y liderado por dos cracks que eran Predrag Danilovic y Aleksandar Djordjevic.
Fue un partido de mucha tensión para todos nosotros, tanta que algunas de nuestras estrellas la acusaron demasiado y no consiguieron brillar a su nivel habitual. Aún así llegamos al final del partido empatados, y a pocos segundos de la conclusión, nuestro base Tomás Jofresa logró una canasta que nos ponía dos puntos arriba. La victoria estaba muy cerca, casi podíamos tocarla, pero de repente apareció Djordjevic. Nunca olvidaré como Sasha cruzó toda la cancha y lanzó, justo delante de mí, un triple imposible, cayéndose, desequilibrado, pero decisivo que entró, acabando con nuestro sueño y dando la victoria al Partizan por un punto en el último segundo de partido.

Aquí podéis ver los últimos minutos de partido para que os pongáis en situación:






La decepción fue inmensa. Éramos mejor equipo, jugamos mermados por la falta de experiencia en estos partidos y aún así íbamos ganando 5 segundos antes del pitido final, pero en un abrir y cerrar de ojos todo por lo que habíamos peleado tanto tiempo se esfumó ante nuestros atónitos ojos.

¿Cómo se levanta esto? ¿Cómo se recompone una ilusión hecha trizas? ¿Cómo se logra que un equipo recupere las fuerzas para seguir peleando el fin de semana siguiente? No sé si hay fórmulas para esto, yo sólo sé que nos fuimos al vestuario y que lloramos, que nos lamentamos una y mil veces de lo cerca que lo habíamos tenido y de la oportunidad que se nos había escapado.

La verdad es que tenía un gran equipo, muy profesional y con un gran espíritu de lucha, pero sin duda habíamos entrado en una gran crisis. En aquel momento pensé que la adversidad que nos embargaba podía ser una gran oportunidad para poder realizar cambios en nuestro trabajo que nos ayudara a combatir la propia crisis, y me recordé a mí mismo que el entrenador debe influir con su actitud, para que los jugadores actúen de forma responsable y conseguir que sean productivos. En ello me apoye, y tras las lágrimas, al día siguiente me puse manos a la obra, intentando trasmitirles un nuevo reto, otro motivo por el que seguir luchando: ganar la Liga. ¿Y cómo lo hice?:
- Siendo objetivo a la hora de identificar los problemas y definir la estrategia.
- Buscando nuevos retos que ayudaran al equipo a recuperar la motivación.
- Consiguiendo la confianza de los jugadores a base de cambios de estrategias. Los entrenamientos son fundamentales.
- Encarando los problemas y conflictos. ¿Será verdad lo de Ronaldo e Higüaín?, pues, a atajar el problema.
- No especulando con lo que ocurría. Di una información trasparente y veraz a los jugadores y a la opinión pública.
- Luchando por mantener los valores, lealtad, integridad, honestidad, esfuerzo, sacrificio, etc.
- Y pidiéndoles, SER UN EQUIPO, no con palabras, sino con hechos. Es la mejor manera de combatir una crisis.
Los profesionales, los equipos, logran su sentido cuando tienen un objetivo, un reto que conquistar, y eso fue lo que les di. Teníamos que resarcirnos y volver a ser campeones de la ACB. Y funcionó, aquel año, tras la decepción de Estambul, llegó la alegría y conseguimos ganar por segunda vez consecutiva la liga.
No sé como lo enfocara Pellegrini (para empezar tendría que cambiar su imagen de derrotado, ya que no debe olvidar que él es la cabeza visible del equipo, el jefe, y por lo tanto la persona en la que se tienen que fijar sus jugadores para salir adelante y con esa tristeza lo único que conseguirá es que el equipo entre en una etapa de profunda melancolía que le hará un daño irreversible. ¡Por favor Sr. Pellegrini, sonría! Y recupere su personalidad de gran entrenador, por Ud. y por el equipo). No sé si la plantilla actual del Real Madrid tiene los pilares que tenía aquel gran equipo de la Penya, pero, si por algo se mide a los campeones es por su capacidad de mantenerse en pie, y por ser capaces de levantarse una vez más que sus rivales.

Lolo Sainz

P.D. No es mi intención criticar al Sr. Pellegrini, al que tengo por un gran profesional y al que debo un gran respeto, y que estoy seguro que llevará al Real Madrid a grandes logros. Simplemente me he limitado a exponer lo que me paso a mí hace muchos años y que considero que hay una gran similitud entre ambas situaciones. Por eso, los dos nos llamamos Manuel.

lunes, 15 de febrero de 2010

Iñaki Ochoa de Olza: La Esperanza de la Amistad


Hace unos días tuve la suerte de ver en un programa de televisión sobre deportes Informe Robinson un documento muy especial que quisiera compartir, sobre todo para que aquellos que no lo han visto, lo hagan, merece la pena. Este documento gráfico nos permite comprender mejor la importancia del comportamiento humano.

Somos capaces de abordar los mayores retos, de tener una generosidad sin límite, o mejor dicho por encima del límite de lo razonable, arriesgar seriamente nuestra vida por otros y al mismo tiempo como vemos tantas veces en el día a día de cualquier empresa, institución, partido político, club deportivo, país, etc., pues bien, desgraciadamente, somos capaces también de tener comportamientos deleznables, impropios de un ser capaz de pensar y de comprende el mal que se está haciendo.

En este programa, veremos la primera parte de este enunciado. Un grupo de 18 alpinistas de élite y otras muchas personas luchando por salvar a un amigo, arriesgándolo todo, arriesgando la vida. Iñaki Ochoa de Olza debió ser una de esas personas que a todos nos gustaría tener entre sus amigos, así lo demuestran todos los comentarios que sobre él se mencionan en el documento del Informe Robinson.

Os dejo los enlaces del programa por si queréis disfrutar de ello:

Primera parte (7 min): Informe Robinson - Rescate de Iñaki Ochoa de Olza 1/3
Segunda parte (8 min): Informe Robinson - Rescate de Iñaki Ochoa de Olza 2/3Tercera Parte (7 min): Informe Robinson - Rescate de Iñaki Ochoa de Olza 3/3

Qué difícil es comprender cómo personas ponen en riesgo su vida compitiendo contra ellos mismos, y contra los elementos, luchando previamente para conseguir fondos con los que poder abordar sus proyectos, superando en el desarrollo de los mismos todo tipo de pruebas físicas en las que se pone al límite la capacidad humana…

¿Qué mueve a estas personas? Una fuerza interna poderosísima. La capacidad de lucha, la capacidad de esfuerzo, la superación por encima del límite, la capacidad de sufrimiento, el carácter inquebrantable, el espíritu de equipo, la generosidad…Todos estos valores, y un espíritu aventurero y competitivo sin límites son la motivación que impulsan a estas personas a lograr cosas “imposibles” o por lo menos que la mayoría de las personas consideramos imposibles.

Iñaki fue excepcional, sin duda y por ello la operación de rescate que se desarrolló intentando salvar su vida fue también excepcional. Lamentablemente el cuerpo de Iñaki no pudo aguantar y no se logró llegar a tiempo… Heroicidad, generosidad, valentía, fe, confianza, emoción, amistad, paz de conciencia, se descubre en los comentarios de todas las entrevistas que se hacen en el documento.

Es posible que en el mundo que hemos creado existan personas como éstas, comportamientos como éstos, proyectos como éstos, cargados de valor y de enseñanza.

Para mí esta experiencia que nos trae el deporte, me deja con un sabor triste pero una enseñanza maravillosa: podemos cambiar, podemos ser diferentes.

Me sumo al poema del que hablaba Eduardo hace unos días y que era para Nelson Mandela fuente de esperanza:
“…Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.”

viernes, 5 de febrero de 2010

El Penalty Anulado y el Autocontrol


No vamos a descubrir el mundo si decimos que, actualmente, vivimos en una sociedad de locos: Mucho ruido, muchas prisas, cero en paciencia, mucha competitividad y un largo etcétera de sinónimos. Lo observamos en la calle, en los aviones, en las empresas y, como no, en el deporte.
Sin embargo, desde que Daniel Goleman nos descubrió que tenemos un cerebro atávico al que le llega antes la información y que reacciona primitivamente en primer lugar y tenemos otro racional, al que le llega esa información un poco después y que pone orden y sosiego a esa reacción, está en nuestras manos, mediante el entrenamiento, controlar esos impulsos primarios.
Como estamos en http://www.aprendedeldeporte.com/, vamos a poner un ejemplo del mundo de la alta competición para extrapolar a nuestra vida diaria que acabo de vivir en Hungría.

Acaba de finalizar el Campeonato de Europa de Fútbol-Sala y pudimos observar cómo en el partido de cuartos de final se enfrentaban España y Rusia. Después del empate en el tiempo reglamentario vinieron los fatídicos penaltis. En el definitivo, España marca un golazo que los dos árbitros no ven y se arma la marimorena. Para todo aquél que haya jugado alguna vez, comprenderá que, a máximas pulsaciones, el que actúa es el cerebro reptiliano, el primitivo, por lo que es de imaginar que lo que le apetece a uno ante esa injusticia es liarse a mamporros o algo similar.
Sin embargo, pudimos observar un gesto que a todos nos da una autentica lección de autocontrol: El portero Luís Amado (España), en primer lugar no entiende nada; en un segundo paso, intuye que lo van a anular y, por último, se aleja del tumulto porque entiende que tiene que seguir con su tarea (parar penaltis) y no le interesa desequilibrarse emocionalmente. En efecto, en las siguientes rondas de tiros detiene el definitivo y España a las semifinales y luego a ser campeón.

Es este un bello ejemplo de cómo, ante una situación de máximo estrés que te impide ver el horizonte, se aleja para no dejarse llevar por las llamas de la pasión y se centra únicamente en la tarea, en el objetivo final.

Me comentaba después, que desde que practicó kárate de pequeño, aprendió a concentrarse en lo verdaderamente importante y a desdeñar lo superfluo, abstraerse del entorno. Cuando estudié de joven algo de psicología, un profesor me dijo: Si estás muy enfadado con el árbitro porque ha pitado algo que consideras injusto, lo primero que tienes que hacer es desviar la atención del foco que te origina ese desasosiego y centrarte rápidamente en la pelota que se va a poner en juego.

Ahora que somos algo más mayores y tenemos grandes responsabilidades, podemos actuar del mismo modo cuando algún problema nos ahoga y pensamos que se acaba el mundo: Pensar y centrarnos en la meta. De este modo nos aseguraremos de no gastar energía inútilmente y dejarla para aplicarla a lo que realmente nos hará más grandes, a nosotros y al equipo.

martes, 3 de noviembre de 2009

Raquel Domínguez, un ejemplo que te hace sentir pequeño

Hace unas semanas tuve la oportunidad de conocer a una mujer que me dejó impresionado. Se llama Raquel y cuando tenía 19 años sufrió una enfermedad desconocida, una idiopatia que llaman los médicos para denominar a lo que no encuentran explicación, que le provocó una artroescapulectomía que le privó casi totalmente del movimiento de sus brazos. Para que lo entendamos los profanos, es como si se le fueran desintegrando los hombros, lo que ha provocado que tengan literalmente que atornillarle los brazos. Un proceso nada sencillo, ya que se ha tenido que enfrentar a más de 20 operaciones (es posible que cuando leas esto ya haya pasado por la número 21, espero que con éxito). Con la alegría y la ilusión que transmite permanentemente, lo cuenta diciendo que está competiendo con Cher por el número de operaciones, “de momento me gana por dos, pero creo que a mí me están quedando mejor los pómulos”.

Hasta aquí podía ser un caso de más de los miles y miles de personas que con una discapacidad se enfrentan día a día a una sociedad que no se lo pone fácil. Pero Raquel, ha ido más allá. Decidió apoyarse en el deporte para afrontar su nueva situación y eligió hacerlo con un deporte que le supusiera un verdadero reto: ¡la natación! ¡A mariposa! ¿Cómo se puede nadar a mariposa sin brazos te preguntarás? Pues con una especia de movimiento ondulatorio, muy similar al que utilizan los delfines. Con esta técnica ha conseguido ser campeona de España en su modalidad en 50m, 100m y 200m mariposa y además en 200m estilo. ¿Impresionante verdad? Pues el tema no queda ahí.

Tras conseguir todas esas medallas, decide que no quiere acomodarse, que necesita un reto por el que pelear y abandona la natación para pasarse a la marcha. 20 Km marcha. Tras meses de preparación consigue llegar al campeonato de España, y participa en una carrera muy dura, donde su objetivo se convierte en finalizar la prueba. Tras lograrlo con esfuerzo descomunal, ¡cuál es su sorpresa al oír por megafonía que ha batido el record de Andalucía!

Recientemente ha decidido reinventarse de nuevo y se ha pasado al maratón donde está a muy poco de conseguir una marca suficiente para entrar en el campeonato de España. Todo esto sin ayuda económica de ninguna institución, ni siquiera de la Junta de su Andalucía natal.

Sin duda es una historia de superación increíble, que además Raquel protagoniza con una sonrisa indeleble. Un ejemplo al que deberíamos recurrir cuando pensamos que los problemas a los que nos enfrentamos en nuestro día a día son “inmensos”.

Pero donde me gustaría centrar la reflexión de hoy es en la capacidad de Raquel de reinventarse, en su fuerza de voluntad para salirse de su zona de confort y empezar de nuevo en otro campo donde pueda encontrar un reto. ¿Cuántos deportistas serían capaces de cambiar de especialidad tras alcanzar las cotas más altas en su campo? Sólo algunos de los más grandes han sido capaces de hacerlo (como Michael Jordan, que cambio durante unos años el baloncesto por el baseball). ¿Y cuántos de nosotros o de los profesionales de nuestras organizaciones serían capaces de hacerlo? Muy pocos, sería una valoración generosa. A nosotros, en las empresas, nos asusta cualquier cambio, por pequeño que sea: nos oponemos, nos negamos, nos rebelamos, pataleamos y hasta lloramos, todo lo que haga falta por no cambiar nuestra forma de hacer, aunque tengamos mucho que ganar.

Estamos viviendo una realidad empresarial, y profesional, donde la seguridad se está convirtiendo en un riesgo, necesitamos abrirnos a nuevas ideas, a nuevas formas de hacer, de pensar, de liderar, y el miedo y el inmovilismo son dos de nuestros grandes enemigos.

Los barcos están más seguros en el puerto, pero como Raquel nos demuestra cada día, los barcos no han sido construidos para eso.

viernes, 2 de octubre de 2009

El Arte de la Guerra de Scariolo


En uno de los capítulos del Arte de la Guerra, Sun Tzu habla de la importancia de estudiar profundamente la guerra y todas las variables que intervienen. Destaca cinco factores clave: la influencia moral, el clima, el terrerno, el mando y la doctrina. "Con inlfuencia moral me refiero a lo que motiva a la gente a estar en armonía con sus líderes, a fin de que les puedan acompañar en vida y muerte sin miedo a morir. Con mando me refero a las cualidades de inteligencia sinceridad, humanidad coraje y severidad del general", señala. En un acertado comentario, Chang Yü, historiador chino cuya obra principal fue Pai Chaing Chuan: Las biografías de Cien Generales, deja una interesante reflexión: "Cuando alguien trata a la gente con benevolencia, justicia, rectitud, y deposita en ella la confianza, el ejército estará espiritualmente unido y estará feliz de servir a sus líderes. El Libro de las Mutaciones dice: 'Con la alegría de superar dificultades, la gente se olvida del peligro de la muerte'".

En el pasado Eurobasket, el general Scariolo dio un claro ejemplo de mando y su inteligencia para amoldarse al grupo en determinados aspectos, y no al revés, fue decisiva en la consecución del oro. Hace muchos años que creo que es el mejor entrenador y un estratega casi inigualable por su afán de superación y tenacidad, y casi obsesión perfeccionista por el trabajo. En Polonia dejó claro que también es un gran seleccionador y un buen gestor humano, que es igual de importante que lo primero.

España llega al Europeo con muchos jugadores importantes tocados o lesionados y tras un fuerte varapalo en el último amistoso. A la primera, la situación se complica con una derrota ante Serbia que deja malas sensaciones. Se salva una 'primera' final ante Gran Bretaña, pero las sensaciones siguen sin recuperarse y se gana a Eslovenia en la prórroga para pasar a la segunda fase con España moviéndose en un terreno desconocido desde muchos años atras: el de la duda. Scariolo se reune con los jugadores y en una charla abierta en la que no se buscan ni culpables ni responsables sino soluciones, el seleccionador pregunta si él es el problema. Que un 'jefe' haga esto es digno de mención y elogio. El grupo es claro: "No". Y la solución que dan es seguir trabajando y ser más intensos. José Luis Sáez, presidente de la FEB, transmite a Jorge Garbajosa, co capitán junto a Navarro, su diagnóstico: "Aquí el único problema que veo son vuestras caras serias, que hace mucho que no las veía. A vosotros os caracterza la ilusión, las ganas de pasarlo bien y disfrutar en la cancha". A partir de ahí, el grupo reacciona. Sufre un pequeño varapalo ante Turquía aunque las sensaciones ya empiezan a ser mejores, y se llega al oro.

Entre medias, el grupo hace autogestión cierra filas y se muestra más unido que nunca pese a los palos que llueven. "Lo que no nos ha matado nos ha hecho más fuertes", comenta Garbajosa. El grupo se reencuentra y se suelta con el general Scariolo al frente. Es elocuente la forma de gestionar y afrontar la final ante Serbia, el rival que hizo tambalear los cimientos de la selección en la primera jornada.

En el video que adjunto a partir delminuto 4 se ve la charla táctica de Scariolo antes de la final: no hay pizarra, ni tácticas y sí un video proyectado que habla de lo dura que ha sido la travesía hasta llegar al oro. Como dijo Sun Tzu: Conoce al enemigo y conócete a tí mismo. Así, en cien batallas jamás estarás en peligro".
Merece ver este extracto del documental de Veo7 Un oro de película: Así es el dia de la final, paseo matinal, la charla etc. Todo restando cierta trascendencia al partido. Me recuerda a la final del Mundial de Japón con los jugadores jugando toda la mañana a la pocha y olvidándose de la hora del partido: http://www.youtube.com/watch?v=ziBFXhxJaQA

jueves, 24 de septiembre de 2009

Lecciones del Europeo de Baloncesto

El pasado domingo finalizó el campeonato europeo de basket celebrado en Polonia donde la selección española se alzó con la medalla de oro después de derrotar en la final a los serbios por 85-63.

Pero, ¿qué lecciones nos ha dejado el certamen? Apunto sólo algunas:

Toda travesía atraviesa por momentos complicados. Es ley de vida. Ninguna biografía, ni en lo personal ni en lo profesional, es una línea recta. Más bien sucede todo lo contrario, cualquier meta que merezca la pena está plagada de obstáculos que hay que sortear. Si las cosas fuesen tan fáciles de conseguir como algunos piensan cualquier persona lograría lo que desease.

Resistencia emocional. Una de las cualidades que mejor define a las personalidades que llegan más alto es la capacidad para soportar el dolor. Según un estudio internacional sobre liderazgo con directivos de referencia, casi todos suelen ser personas que en su juventud (a partir de los 14 años) han tenido problemas muy graves de los que han salido adelante con mucho sacrificio. Lo decía Camilo José Cela: "Quien resiste, vence".

Gestión de las críticas. Me viene a la memoria las palabras de Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, a colación de esta cuestión: "Con frecuencia tomo una decisión sabiendo que seré criticado, pero con la seguridad de que saldré victorioso. Un líder debe tener la suficiente confianza para pensar que demostrará que ha sabido tomar la decisión adecuada. Aunque hay que ser humilde, se debe aceptar que, por el momento, la razón por la que eres tú y no esas personas quienes toman la decisión es que tú estás al mando y ellos no. No le haces ningún bien a nadie si, al igual que Hamlet, no eres capaz de soportar el peso de las convicciones". Así de simple. Hagas lo que hagas te van a criticar, y si no haces nada también, porque algo deberías haber hecho.

La importancia del equipo. Que se sustenta en tres aspectos: objetivos claros, complementariedad de sus miembros y mucha unión. Los tres son importantes pero el más difícil de suplir es el último. Cuando en un equipo cada uno sólo mira por lo suyo ese proyecto está condenado al fracaso. La práctica de la generosidad y la humildad son fundamentales para no poner en peligro esa unión tan imprescindible. Es uno de los secretos del conjunto español.

Cualquier resultado es la consecuencia de un trabajo previo. Nada se consigue de un día para otro, todo tarda en llegar. Entre la siembra y la siega hay periodos de sequía y malas cosechas. El jugador del Memphis Grizzlies, Marc Gasol, no se olvido de ello: "Estoy muy contento por este nuevo éxito, aunque debemos acordarnos de generaciones anteriores con jugadores como Alberto Herreros, Alfonso Reyes o Carlos Jiménez para entender los que estamos consiguiendo. Es un trabajo que viene de muy lejos".

Rectificar es de sabios. Durante el campeonato hubo declaraciones poco afortunadas de algún jugador, pero su humildad para comerse el orgullo y rectificar, le dignifica. Fallar, fallamos todos, la diferencia es que unos saben reconocer sus errores y otros no, algo que a la larga daña mucho la convivencia.

El éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano. El otro día en mi blog personal escribía un post donde me hacía eco de unas palabras del pensador Fernández Aguado: "De vez en cuando, un fracaso sirve para filtrar a los amigos de los meramente interesados. No es fácil diferenciar cuando se está en la cúspide, pero sencillísimo hacerlo en el fracaso. ¡Cuántos y cuántas parecen buenas y amigables personas mientras las cosas van bien para tornarse desagradecidas en los periodos de fracaso. Esa lección antropológica sólo se aprende en la práctica, ningún máster puede transmitirla...". Cuando todo son parabienes muchos se enorgullecen de ser españoles, pero en cuanto las cosas se tuercen un poco miran para otro lado. Sucedió durante los primeros compases del Europeo.

Hasta que no pasa el rabo todo es toro. Un dicho muy taurino que bien se podría aplicar a lo sucedido en Polonia. Muchos dictaron sentencia antes de tiempo y los resultados les quitaron la razón. Lo comentamos en el post de "Respeto" escrito por José Ignacio Rivero: "Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla".

Estoy seguro que los expertos en basket de este blog (Lolo, Eduardo y Eugenio) podrán aportar otras muchas lecciones interesantes..

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Selección de basket: Confianza, fe y compromiso


Acabada la primera fase del Europeo, toca hacer balance de España: sorprendente derrota ante Serbia, complicado triunfo ante G.Bretaña y sufrida victoria en la prórroga (que no debió ser) ante Eslovenia. Total: a segunda fase arrastrando una victoria y una derrota. No es el mejor de los escenarios, ni el previsto, pero tampoco el peor. En los cruces, los del otro lado se pondrán a temblar al ver a España por abajo.

La imagen no ha sido la mejor, de acuerdo, pero tengo fe y máxima confianza en este EQUIPO. Ellos, los jugadores, también. Y eso es lo bueno. Han llovido críticas, obviandose problemas físicos, lesiones y 'tocados'. Principalmente de esos que ya le habían colgado el oro a España antes de jugarse el Europeo. En este país de extremos ahora son esos mismos los que no han tardado en afilar la guadaña. Esos mismos serán los que se suban al carro del oro (si llega, que estoy convencido de que sí) y lo que antes era negro, será blanco.

Lo bueno de este EQUIPO es que los integrantes tienen máxima capacidad de autocrítica. Lo hicieron antes de afrontar el Europeo ("Hace dos años también nos colgaron el oro antes de empezar y hemos de aprender de los errores cometidos, y lo hemos hecho", me decían Navarro y Garbajosa, los cocapitanes), y lo hacen ahora tras una irregular primera fase.

Se han despertado ciertas dudas. Normal. Hay múltiples excusas. Ellos no las buscan. Pero las hay: la ausencia de su base titular desde 2003 y estrella de los Raptors, Jose Manuel Calderón, y la retirada de la selección de Carlos Jiménez, eterno capitán y clave en la defensa, en el trabajo oscuro y decisivo en la selección como destacamos en Basuketoboru. También hay que tener en cuenta los problemas físicos que han arrastrado Pau, Rudy, Navarro, Garbajosa e incluso Marc. Hablamos de cinco jugadores clave..

Lo bueno, como me dicen, es que sólo se puede ir a más. Y que ajustando ciertos detalles, se logrará. El GRUPO, que ha ido incorporando paulatinamente ciertas piezas (Ricky, Claver, Llull), sigue unido, sin fragmentarse y haciendo gala de un enorme compromiso. Esto es clave y el primer éxito de esta selección y Federación.

He recibido ciertos comentarios curiosos en Facebook al tomar una idea prestada de Fran Guillen sobre una comparación con la selección italiana de fútbol: "Mundial de fútbol de 1982. Italia empata sus tres primeros partidos de primera fase contra Polonia, Camerún y Perú y se clasifica por los pelos y como segunda de grupo. Sensaciones lamentables, tensión en el vestuario y la prensa sin dejar títere con ... cabeza. ¿Resultado? Italia campeona del mundo. Quien quiera entender, que entienda". Me apuntaron que "la comparacion es un tanto peregrina, entre otras cosas aquella Italia tenia hambre de victoria y los nuestros llevan muchas medallas colgadas ya en el cogote". Me hizo gracia. Si algo define a este GRUPO es el hambre de victoria. Si no, ¿A cuento de qué iba a estar Pau aquí tras dos eternas temporada con los Lakers y con la presión que recibe? Se podía haber borrado antes de la lista y tras lesionarse, pero no. Demostró su compromiso, sus ganas de ganar y dio ejemplo liderando a un EQUIPO que creo que es un ejemplo de entrega, capacidad de sacrificio y de trabajo.

También me han resultado hilarantes cuando menos ciertos comentarios en los que se atacaba la confección de la Selección. Algunos se rasgan las vestiduras por la presencia de Garbajosa, Mumbrú o Cabezas y reivindican sin saber la presencia de Fran Vázquez o Sergio (ambos declinaron estar) o de Carlos Suárez o Saul Blanco, ambos jugadores sin experiencia internacional al estar en equipos no punteros. La gente cree que una selección es un Supermanager. Y no. Es un EQUIPO, en el que hay que saber gestionar un grupo humano y en el que hay que tener en cuenta intangibles, además de valorar si un veterano como uno de esos tres aludidos puede aportar más en un momento crítico que un novel como Suárez o Blanco (que formarán parte del futuro).

Con un equipo así de comprometido con una causa común, en el que todos los jugadores tienen un mismo objetivo y bien focalizado, la consecución del resultado está más cerca y el éxito deja de ser una casualidad para ser una causalidad. El secreto del éxito de esta Selección pasa por este compromiso de todos y ahí hay que aplaudir la fenomenal gestión realizada por la Federación Española de Baloncesto.

viernes, 8 de mayo de 2009

¿El estilo se impone o viene impuesto?

¿El entrenador impone el estilo o el estilo le viene impuesto? Para mí es más bien lo segundo. Comento esto a raíz de las alabanzas que se ha llevado Guardiola en su primera temporada como entrenador del Barcelona. ¿El Barça juega al estilo Guardiola o el estilo Guardiola es el juego del Barça? Siempre he creído que un entrenador es un mal necesario, algo que ha quedado claro en la selección española de baloncesto: 5 europeos consecutivos llegando al menos a semifinales con 5 seleccionadores distintos desde la plata europea de 1999 con Lolo Sainz al frente (solo en 2005 no se logró medalla) y desde 1999 hasta la plata olímpica de Pekín, siete medallas (5 europeas, un oro mundial y la de los Juegos) con seis entrenadores distintos.

En Pekín, durante los pasados Juegos, Aíto me lo dejó claro durante una charla. "Sería estúpido por mi parte intentar imponer un estilo ignorando la clase de jugadores que tengo", me comentó. Esto me lleva al origen de este post. A un entrenador le puede gustar más jugar al ataque, a la contra o esperar agazapado en defensa, pero al final está hipotecado a la materia prima que tiene. Si sus jugadores son de corte defensivo, por mucho que le guste el 'tiqui-taca', su equipo nunca será uno que enamore por su poesía futbolística.

El caso de Juande Ramos es significativo. Hizo grande al Sevilla con un fútbol de primer nivel y muy del gusto del aficionado conquistando cinco títulos en apenas 15 meses: dos UEFAS, Supercopa de Europa, Copa del Rey y Supercopa de España. Además, tras apenas cuatro meses en el Totenham, ganó la Football League Cup. Luego salió por la puerta de atrás y recaló en el Madrid para obrar una milagrosa racha de resultados hasta la pasada derrota con el Barça en el Bernabeu. Antes de todo esto, ascendió al Rayo, le metió en la UEFA (también al Betis) y tuvo un paso efímero por el Espanyol.

Es verdad que el fútbol del Madrid no ha sido tan brillante como el del Barça, pero los resultados han llegado. ¿El estilo de Juande es el del Sevilla, el del Madrid, el del Rayo o cuál? ¿El Madrid habría jugado igual de bonito que el Barça si hubiese contado con Guardiola de entrenador? ¿Habría jugado el Barça igual de bien con otro entrenador? ¿El éxito de este Barça es Guardiola o el tridente de genios Iniesta-Xavi-Messi? ¿Si al final ganase la Liga el Real Madrid se habría criticado tanto su estilo o se habría dicho que es práctico? ¿Si el Barça de la excelencia futbolística sólo gana la Liga (o nada si ocurriese un tsunami deportivo) en qué casilla de los resultados de los libros/almanques aprecerá que jugó muy bien pero que no ganó nada?

A lo que voy. Para mí el entrenador ha de ser más bien un psicólogo, alguien capaz de llevar un grupo con muchos egos, una persona que sea capaz de poner el talento individual al servicio del grupo y que pueda sacar el máximo provecho de la materia prima de la que dispone fomentando siempre la creatividad y el afán de superación del individuo. El entrenador puede tener una idea de cómo quiere que se hagan las cosas, pero si no tiene las piezas adecuadas, el planteamiento original carece de toda lógica.

Trasladando esto a la empresa: ¿El estilo lo crea el jefe o viene impuesto por el perfil de trabajadores con los que cuenta? ¿Puede triunfar un jefe brillante si no cuenta matería prima de calidad?

martes, 25 de noviembre de 2008

Holanda 1988. El triunfo de los culpables.



Las situaciones de transición suponen circunstancias difíciles para las organizaciones. En el caso del fútbol, quizá el caso más claro es la Holanda de los primeros años 80.
Aquella selección del fútbol total que maravilló en los setenta comenzó su declive en la Eurocopa de 1980. Allí, en su último partido, contra la campeona, la Checoslovaquia de Panenka, comenzaron ocho años de desengaños. El empate a uno no les sirvió para pasar la primera fase. En aquel equipo aún figuraban muchos de los compañeros de Cruyff: el portero Schrijvers, el oso del estadio De Meer; los gemelos Willy y René Van der Kerkhof, que personalizaban la llegada y la clase; Krol, prototipo del zaguero seguro y técnico; “Bombardero” Haan, el genio sacrificado o Rep, el potente extremo que, sin embargo, pasó sin hacer ruido por el Valencia. Eran futbolistas acostumbrados a ganar. En su selección y en sus clubes. Pero aquel fue el último gran torneo para aquella generación prodigiosa. Trataron de clasificarse para España 1982, apoyados por figuras en ciernes como Gullit, Kieft, Rijkaard y Van Breukelen. No les fue posible. Un gol de Platini en París dio el pase a Francia, a la postre cuarta. Volvieron a intentarlo para la Eurocopa de Francia 1984, ya sin Neeskens, Rep ni René van der Kerkhof en el equipo, pero reforzados con Erwin y Ronald Koeman, Wouters, Vanenburg y Van Basten. Sin embargo, en la mayor hazaña futbolística que se recuerda en nuestro país, aquella España inquebrantable y misteriosa doblegó a Malta 12-1 dejando fuera a los tulipanes por la mejor diferencia de goles. Fue la despedida de Schrijvers, Haan y Krol. España jugó y perdió la final maldita del Parque de los Príncipes.
El último de los supervivientes de los mundiales de 1974 y 1978, Willy Van der Kerkhof, terminó su carrera internacional en el partido crucial de Holanda en su clasificación para el mundial de México 1986. La Bélgica de Pfaff, Gerets, Vandenbergh y Ceulemans apeó a Holanda por tercera vez consecutiva. Bélgica, tras eliminar a España en cuartos, terminó cuarta.
Menos de tres años después, Holanda venció con brillantez por dos goles a cero a la URSS de Dassaev y Belanov. Era la final de la Eurocopa 1988. Y allí, levantando la copa Henry Delaunay, estaban todos los que habían fracasado con anterioridad. Algunos tres veces, otros dos, otros una… pocos eran los inmaculados. No quedaba ningún veterano de Argentina 78. Todos eran nuevos, todos habían sido culpables. Ahora pasarían a la historia.
Puede que la presión de los veteranos impidiera el desarrollo de todos aquellos talentos. Quizá sólo cuando se sintieron independientes se desarrollase su verdadero potencial como grupo. Superando sus fracasos. Cambiando.

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