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lunes, 24 de enero de 2011

La concetración de Nadal

De Nadal hablamos en este blog una y otra vez. No nos cansamos. Nos enamora su capacidad de lucha, su entrega, y su sencillez. La forma como se enfrenta al éxito y a la derrota sería la envidia del mismo Rudyard Kipling. Sus valores, su cercanía, su naturalidad...

Pero hoy, en esta mini reflexión os quiero dejar elvídeo que captaron las cámaras de televisión cuando se lesionó en los cuartos de final de Australia. ¿Rendirse? ¿Hacerse la víctima por haberse lesionado? Eso no entra dentro del imaginario de Nadal.

Lolo Sainz lo comenta siempre que habla de él. La capacidad de concentración de Nadal es su punto fuerte. Cuanto tiene fijado su objetivo, todo en el se conjura para conseguirlo, incluso sus propio sistema nervioso para no transmitir demasiado dolor.




"¡No me retiro ni cagando!"

¡Qué actitud! ¡Qué grande Nadal!

lunes, 7 de septiembre de 2009

Nadal vs Scariolo


Nadal está poco a poco tratando de volver a por sus fueros. Tras dos meses y medio en el dique seco provocados por su lesión en ambas rodillas, Rafa perdió el número uno en el ranking ATP. Sólo una lesión pudo pararle. Ahora se enfrenta de nuevo a un gran slam en el abierto de Estados Unidos después de ser cuartofinalista en Montreal y semifinalista en Cincinnati. A cualquier mortal tras esa lesión le surgirían dudas sobre sus límites, pero Rafa está por encima de los demás “El deporte es una ilusión, un esfuerzo extra siempre. Uno no sabe nunca dónde está el límite, nunca se sabe cuándo va a volver a ganar ni cuándo parará de hacerlo. Esto es dar siempre el máximo y estar preparado. Sobre todo, para que, cuando venga, la inspiración te pille con buena actitud y trabajando.” Ha declarado tras el partido contra Almagro. Un actitud envidiable que mantiene a las duras y a las maduras, y que sin duda le llevará de nuevo a lo más alto del tenis mundial.

Por otro lado los de Scariolo, un gran equipo al que admiro profundamente, y al que tuve ocasión de conocer en profundidad cuando escribí con Eduardo Schell el libro Basuketoboru. Un grupo excepcional, formado por grandes jugadores, con la cabeza muy bien amueblada y que con su joven edad nos pueden enseñar mucho a todos. Pero aparece una duda tras la abultada derrota de la Selección con Lituania (94-72), su primer amistoso fuera de casa ¿Está España preparada para sufrir? Los nuestros son unos ganadores natos, desbordan calidad y son un verdadero equipo, pero ¿Están preparados para un europeo mucho más duro que el de Madrid, con un público en contra y unos árbitros caseros?
Siempre decimos que hay que aprender de los errores, Eduardo Schell hizo esta reflexión en su post “Los fracasos necesarios”. Decimos que es muy difícil aprender de los éxitos porque nos solemos dejar embriagar por ellos. Pero recientemente unos investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts han realizado un experimento en el que han demostrado que el cerebro aprende más de más de los éxitos que de los fracasos.

Victor Frankl decía en su libro “El hombre en busca de sentido” que lo único que nos pertenece, porque nadie nos puede quitar, es nuestra actitud. En unos momentos tan complicados económicamente como los actuales, ¿Qué actitud tienen los profesionales de nuestras organizaciones? ¿Saben superarse y dar ese esfuerzo extra como Rafa Nadal o los éxitos de la mayor bonanza de nuestro país nos hacen dudar sobre cómo van afrontar este reto, como el equipo de Scariolo?

lunes, 4 de mayo de 2009

Rafa Nadal: un embajador de valores

7–6 y 6–2 fue el tanteo que le valió ayer domingo a Rafael Nadal (Manacor, 1986) para desentenderse del serbio Novak Djokovic y alzarse con el Masters 1000 de Roma (cuarta vez que lo consigue) sumando de este modo 36 títulos internacionales a su carrera. Número 1 de la ATP desde agosto de 2008 y Premio Príncipe de Asturias del Deporte ese mismo año, Nadal sigue haciendo historia en las canchas a pesar de su juventud (22 años) y es ejemplo de otras muchas cosas.

El pasado 3 de marzo se presentaba en el IESE Business School de Madrid un “business case” con el título: “Rafael Nadal: el campeón y la persona”; un caso de estudio elaborado por el profesor del IESE, Santiago Álvarez de Mon, que ha contado con la ayuda principal de Carlos Costa, manager de Nadal, así como del resto de la familia del jugador mallorquín. Antes del acto pude charlar con Santiago y Carlos y después disfrutar de la conferencia–coloquio en la que se combinó la proyección de videos de Rafa con un “mano a mano” entre ambos sobre el pasado, presente y futuro del tenista.

Muchas lecciones se pueden extraer de la figura del joven balear que sirven de ejemplo para el directivo actual. Destaco sólo algunas:

Talento: capacidad natural para hacer ciertas cosas que se manifiesta no sólo al coger la raqueta sino en su prodigioso físico, en la coordinación de sus movimientos o en la asimilación de espacios. Como se suele decir, “lo que natura no da, Salamanca no presta”. La genética ha dotado a Rafa de ciertas cualidades que luego ha potenciado y complementado. Con otras palabras, la cosecha era buena.

Ambición: no le gusta perder a nada. Es de esa clase de tipos que no admite otro resultado que no sea la victoria. Tiene mentalidad ganadora y la derrota le produce alergia. Álvarez de Mon escribía: “Hay jugadores que pierden los partidos en el vestuario, incluso antes de salir a la cancha. Le miras a los ojos y ves la mirada de un perdedor. Nadal, si pierde, lo hace en la ducha, exhausto, con su motor de gasolina totalmente vacío, y por méritos del contrario. El no pierde, le gana el otro”.

Estabilidad emocional: que la proporciona su entorno: madre, padre, tío, hermana, novia... En cierta ocasión, Carlos Costa, que lleva también a otros tenistas, afirmaba: “A la hora de fichar a un jugador no valoramos sólo el talento, el potencial tenístico, sino también el entorno”. El de Rafa es especialmente bueno. Toda la familia es una piña que tiene claro quién es el protagonista y rema en la misma dirección con el único objetivo de que el joven tenga la tranquilidad necesaria para hacer bien su trabajo y seguir sumando títulos y reconocimientos. El propio tenista decía: “En Mallorca todo es más cercano y tienes a la familia mucho más encima que cuando vives en una gran ciudad. Además, mi familia está muy unida y he pasado mucho tiempo con mis tíos, abuelos y también, por supuesto, con mis amigos”.

Concentración: no se relaja ni un momento. Está metido en el partido y pendiente de lo que hay que hacer sin despistarse un segundo. Sigue a rajatabla el sabio consejo de Sun Tzu en “El arte de la guerra”: “No te contentes con alguna ventaja pequeña o una victoria a medias; tal cosa podría ser tu cebo destinado a vencerte. Debes mantenerte en guarda incluso después de que tengas los visos de una victoria completa”. Novak Djokovic aseguraba: “Nadal es el único tenista capaz de mantener el mismo nivel de concentración desde el primer al último punto del partido”.

Capacidad de sufrimiento: “Para ser feliz hay que ser austero”, decía Toni –su tío y entrenador– en agosto de 2008. Y proseguía: “En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él... Y eso es lo que no hace la gente hoy en día. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: 'Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar”. El nivel de exigencia de Toni con Rafa siempre ha sido muy elevado. Todavía a fecha de hoy a Rafa le parece excesivo lo que su tío le apretaba de pequeño: “Con mi tío tuve una infancia deportiva muy exigente. Toni me pedía demasiado y cuando las cosas no salían bien se enfadaba bastante. En mi opinión me exigía demasiado y aún hoy me sigue pareciendo excesivo, pero te prepara para el futuro”.

Perseverancia: como afirma un dicho inglés: “Winners never quit; quitters never win” (Los ganadores nunca abandonan; los que abandonan nunca ganan). El escritor Honoré Balzac escribía algo parecido: “La constancia es el fondo de la virtud”. Detrás de cualquier historia de éxito hay mucha reciedumbre y capacidad de sacrificio; entrega incondicional a la causa; derroche de esfuerzo sin límites. Quien piense que llegar arriba es cuestión de suerte, además de un ingenuo es un envidioso.

Madurez precoz: siempre ha sido el mayor de toda la familia: primer hijo, sobrino y nieto, lo que le ha llevado a reducir los periodos de aprendizaje gracias al contacto con gente más mayor. Según Carlos Costa, “hoy día el primo más mayor de Rafa tiene diez años, por tanto, él desde siempre se ha relacionado con adultos. Es una de las claves de su madurez. De pequeño tenía conversaciones de adulto”. Esto le ha ser inteligente para distinguir sabiamente entre la oportunidad y el riesgo: “Acepta todas las opiniones y es lo suficientemente inteligente como para saber lo que le conviene”.

Equilibrio: los elogios a menudo debilitan y el éxito conduce casi inevitablemente al acomodamiento. Toni es un tipo que representa al “malo” de la película. No deja que ningún triunfo se le suba nada a la cabeza. Cuando todos le pasan la mano por el hombro él pone sobre la mesa sus defectos para que mantenga los pies en el suelo.

Resistencia mental: su manager lo tiene claro: “La cabeza es el 90% de un deportista. Si alguien tiene la técnica de Rafa pero no su cabeza es imposible ser el número uno del mundo”. Disciplina espartana y estoicismo son epítetos que sientan bien al de Manacor.

Sencillez y humildad: camina por la vida como número uno del mundo pero con estilo campechano, algo que siempre conecta con el público. Es un fuera de serie en las canchas de tenis y un tipo de lo más normal y corriente fuera de ellas. Esta actitud reduce la presión y permite trabajar más tranquilo. “Te prometo que ni me levanto ni me acuesto pensando que soy el número uno”, decía hace poco. En este punto la familia también juega un rol esencial: “Nadal está formado y tiene una educación que hace que, al margen de si juega mejor o peor, siga siendo una gran persona y un gran tenista”.

Ilusión: la mantiene viva como el primer día. Cada reto es renovado por otro nuevo que le sirve de acicate y tira de él hacia delante. Todos los sabemos: cuando las ilusiones se desvanecen el talento está amortizado. Creer que uno ha tocado techo es el primer paso para realizar un trabajo mediocre

Ocio: no es complicado encontrársele comiendo unas 'cookies' de chocolate: “Puede que al estómago no le siente bien, pero a la mente sí”, decía en una ocasión al encontrarse con un periodista. Quien sólo trabaja acaba trabajando peor, o como decía el poeta húngaro Attila József (1905–1937), “los hombres que no saben divertirse me dan miedo”. Es necesario que el arco, cada cierto tiempo, se destense y descanse. A Rafa también le gusta ir a pescar, jugar al golf y a la Playstation.

Deportividad o fair play: lo que en el mundo de la empresa vendría a ser la ética. En un ganador la destreza técnica debe ir acompañada de la calidad humana. No vale cualquier cosa. Saber ganar y saber perder, tanto dentro de la pista como fuera. Tras recibir el Príncipe de Asturias de 2008 abanderaba la candidatura del suizo Roger Federer para el próximo año “porque se merece este galardón”.

Aceptación de la transitoriedad: “Todo esto es momentáneo; si no lo supiera, la castaña sería grande”. Y también: “Al fin y al cabo, la vida da bastantes vueltas; hoy puedo estar aquí como número uno y dentro de cinco o diez años, ser como cualquier otra persona. En el futuro espero ser eso, alguien normal y corriente”. Todos los “grandes” son conscientes de que el éxito es efímero y aceptan el sino del deportista.

En definitiva, ¿qué representa Rafael Nadal? Según el autor del “caso de estudio”, el manacorí es “un embajador de valores: disciplina, perseverancia, saber perder, saber ganar, optimismo, ilusión, fortaleza de ánimo, etc, que nuestra sociedad, blandita y comodita, necesita como el comer”.

lunes, 16 de febrero de 2009

Nadal, el poder del equipo


Nadal, al igual que a miles de españoles, me tiene cautivado. Es una persona sencilla, humilde, constante, luchadora, con una gran fortaleza mental y un poder de concentración, cuanto menos, sorprendente, desde el cual emana un espíritu de tranquilidad que nos envuelve a todos. Es capaz de darle la vuelta a un partido en contra, de no amilanarse por la presión de tener dos bolas de partido en contra, de estar metido y pendiente de lo que hay que hacer sin despistarse ni un segundo hasta que el partido ha finalizado. Jim Courier definió su actitud estupendamente “Le encanta la batalla y no importa si pierde el primer set. Al segundo siguiente ya está listo para ganar.”
Rafa es un portento al que todos admiramos, pero hoy no quiero hablar de él sino de su entorno, del equipo que le apoya. Su entrador es su tío, Toni Nadal, sus padres Ana María y Sebastián y toda su familia cierra filas en torno a él. Jamás se les ha subido a la cabeza el éxito de Rafa. Se han esforzado en orientarle, en darle una buena educación, en hacer de él una buena persona. ¡Qué gran diferencia con el entorno de otros supuestos “grandes” deportistas, que solo son aconsejados en función de sus intereses personales, y que incluso arremeten contra sus entrenadores y Clubs si con ello consiguen sus nefastos objetivos personales!
Rafa es leal a su gente, porque su gente siempre le ha sido leal, no diciéndole lo que quiere oír en cada momento, eso es fácil y no tiene valor, sino aconsejándole, siendo estrictos con él cuando ha sido necesario, apoyándole, haciéndole crecer, normalizando una situación que deslumbraría al mismísimo Salomón.
Si cuando termina el partido y uno vuelve a casa, tiene a su gente que le arropa y le protege, le anima y no le obliga a llevar una careta de Superman, sino que le permite ser uno mismo, con sus virtudes y sus defectos, entonces, si tienes eso, creces como persona y como profesional tienes un trampolín que te lanza a lo más alto. Yo así lo he sentido a lo largo de toda mi carrera como entrenador, mi familia ha sido mi equipo, mi norte y mi refugio, y me ha hecho poder afirmar, parafraseando el dicho, que siempre detrás de un gran deportista hay una gran familia, ¡Verdad Rafa!
P.D. Ayer Rafa perdió la Final del Torneo de Rotterdam contra Murray, esto reafirma todavía más en mi admiración hacía este singular deportista, porque ha demostrado, además, que es humano.

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