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lunes, 18 de febrero de 2013

ÑBA, un ejemplo en las duras y a las maduras (2 de 2)



Continuando el repaso de nuestros ÑBAs tenemos a:

Ricky Rubio
Tras un debut deslumbrante en la NBA, las lesiones le persiguen y su rodilla no le deja centrarse sólo en desplegar su gran juego. Valiente y luchador, entrena duro para adaptarse, recuperar la confianza y poder dar lo mejor que tiene. Su entrenador cree en él y sus compañeros lo consideran clave. Él trabaja, entrena, juega y vive para dar lo mejor, incluso tiene fuerzas para animar a su compañero Pau en estos momentos complicados “Si los Lakers no lo quieren, aquí tiene un sitio”. Un equipo es un equipo, aunque lo separen miles de kilómetros.

Víctor Claver
Claver se embarca en una difícil aventura, lanzándose a la NBA, siendo novato, extranjero, blanco y con un juego no fácil de encajar. Ha paso por muchos altibajos, pasando del filial a la titularidad con muchas escalas largas en el banquillo. Pero Víctor no se arrepiente de nada. Con humildad y actitud positiva quiere aprender y saborear al máximo esta experiencia “No me arrepiento de nada por mucho momentos duros que haya. Lo bueno se disfruta y ya está. De esos momentos se aprende de verdad. Esto te hace crecer no sólo como jugador sino también como persona”. Ese espíritu de lucha y de superación marca de la roja le hace inasequible al desaliento.

Serge Ibaka
Ibaka junto a Marc son la cara de la moneda. Su equipo los Thunder apuestan claramente por él haciéndole un contrato millonario y a traspasando al Mejor Sexto Hombre de la NBA, Harden. Ibaka asume su rol de muro infranqueable, intimidando incluso a las grandes estrellas cuando pisan su zona, pero además trabaja muy duro fuera de la cancha para tratar de sumar cada vez más en ataque. Suena para el All Star de este año lo que sería un gran premio a su esfuerzo y su entrega.



Humildad, capacidad de sacrificio, lealtad, entrega, actitud positiva, afán de superación, resistencia al desánimo… pilares comunes que unen a todos los jugadores que forman parte de nuestra flamante Selección Española. Un estilo homogéneo de jugar que se reconoce independientemente de las circunstancias y del equipo. Profesionales de primer nivel que no critican públicamente, que dan lo mejor, que se esfuerzan, que mantienen la sonrisa para hacérselo más fácil a sus compañeros, que siempre luchan por el nombre del equipo que llevan en su pecho sin pensar muchas veces en el nombre del jugador que llevan en su espalda.

lunes, 11 de febrero de 2013

ÑBA, un ejemplo en las duras y a las maduras (1 de 2)



Cuando escribimos Eduardo Schell y yo Basuketoboru, una de las cosas que más nos llamó la atención cuando entrevistamos a la Selección ganadora de mundial de Japón y a todo su entorno, fue la importancia que le daban a los valores.

José Luís Sáez, el presidente de la Federación Española, nos contó cómo le encargó al ahora nominado al Hall de la Fama Lolo Sainz, que creara una filosofía de equipo que les permitiera llegar a lo más alto.

Ahora casi quince años después, dentro y fuera de la cancha, con la camiseta de la Selección o con la de cualquiera de sus equipos, los miembros de la roja son un ejemplo de estilo y de valores deportivos, incluso cuando la mayoría de nuestros internacionales que están jugando en la NBA no lo están pasando especialmente bien:

Pau Gasol
Tras un arranque de ensueño donde ganó dos anillos con una gran aportación al equipo, está viviendo sus momentos más oscuros. Casi lo traspasan varias veces, la directiva y el entrenador no le apoyan, ahora le sientan y quieren que sea el “líder” del banquillo, y sólo cuenta en algunas ocasiones con el apoyo de su compañero Kobe.
En esta situación que hundiría o acomodaría al más pintado, Pau dice que aunque no le gusta su situación, lo importante es el equipo. “Esta es una experiencia de aprendizaje para mí. Quiero formar parte de este equipo y quiero que funcione” declaró para Marca hace unos días. Sin duda la humildad es su gran palanca que le hace ser el jugador que es, mirando siempre hacia adelante y anteponiendo el equipo a sus propios intereses,

José Manuel Calderón
En su último año de contrato, tras años superando a todos los fichajes que hacía su propio equipo para sustituirle, mantiene la sonrisa y su lealtad al equipo, dejando en un segundo plano a Kyle Lowry, y firmando unas jornadas de ensueño llegando a ser MVP. Grande de dentro y fuera su declaraciones son una lección para todos “Seré el mejor profesional mientras esté aquí”.
Ahora finalmente traspasado a los Pistons, donde parece que su actitud positiva y su impecable profesionalidad es valorada por su nuevo entrenador Lawrence Frank quien le promete una plaza de titular. Por supuesto Calderón, sigue sonriendo “Estoy feliz de estar en una situación con un equipo que realmente me quiere".

Marc Gasol
Firme como roca, y con la determinación de una locomotora Marc se abre paso un año más en los Memphis, ahora considerado su estrella. Tras haber estado ya en el All Star del año pasado, no baja su rendimiento ni se acomoda en los laureles: anota, defiende, tapona y lleva a su equipo cada vez más arriba. Coherente con su gran capacidad de lucha y su actitud ganadora, quiere más, objetivos más altos y nuevos retos, para seguir aprendiendo y creciendo. Siempre superándose para dar lo mejor que tiene a su equipo. De casta le viene al galgo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

España activa el modo campeón

Lituania. Primer rival de entidad de España. Fue aniquilada en una primera parte memorable que quedará para el recuerdo con una exhibición superlativa de baloncesto tanto en ataque (62 puntos) como en defensa (encajando 36 puntos ante una de las grandes favoritas al oro). España rozó la perfección con una memorable actuación a la altura de la final olímpica de Pekín 2008 y la de Japón 2008. Con dos apuntes: en China se puso en jaque a la renovada versión de EE.UU. y en el Mundial se hizo sin Pau. Da igual. El show de España ante Lituania fue para enmarcar. Justo cuando se cumplen #cincoañosdeloro.

Fue el primer gran test ante un rival que aspira a todo. Y España respondió por todo lo alto. Cuanto mayor es la exigencia, mayor es la respuesta: salió enchufada desde el calentamiento (no como ante Polonia y Portugal, rivales infinitamente inferiores) y dio una auténtica lección de juego en equipo, esfuerzo colectivo, sacrificio, compromiso, ayuda al compañero, compenetración e implicación.

Fue todo un puñetazo en la mesa. Un mensaje a los rivales. España activó el modo campeón. Y lo hizo sin tener que recurrir a Pau en el primer cuarto. Otros referentes, como Calderón, asumieron un rol mayor. Se crecieron. Y se vinieron arriba.Y las rotaciones mantuvieron el nivel. Todos sumaron. Llull lo resumió a la perfección tras el partido: "Aquí todos sabemos cual es nuestro rol y lo que es importante es que los actores secundarios cada vez estamos sumando más y vamos ayudando".

Y entre la euforia colectiva por el clinic baloncestístico que pudo acabar en sangría de puntos, apareció la mesura. El mensaje del equipo, del gupo, fue único, alto y claro y perfectamente puede estar resumido en las palabras de Scariolo: "Hemos jugado muy bien pero no hay que ceder a la euforia. Lo importante es que este es un grupo muy cohesionado y en el que todos estamos muy enganchados"

sábado, 3 de septiembre de 2011

#Cincoañosdeloro y el Equipo Perfecto


3 de septiembre de 2006. #cincoañosdeloro. Una fecha que cambió nuestras vidas: España se proclamó campeona del mundo de baloncesto tras un inmaculado torneo en Japón. Nació la leyenda de la ÑBA, un equipo perfectamente conjuntado plagado de talento capaz de superar todo tipo de dificultades desde la unión, el sacrificio, el esfuerzo, el compromiso y la ilusión. Un equipo formado por 12 jugadores capaces de moverse como uno solo que se convirtió en un espejo en el que mirarse en lo deportivo, en lo humano y en lo profesional.

Ellos 12 y los invisibles que les rodearon (ese grupo de trabajadores indispensables que no atraían los focos pero que eran clave para que la maquinaria estuviera perfectamente engrasada: cuepo técnico, ayudantes, físios, delegado, preparador físico y todo el organigrama de la FEB) provocaron el 'parto' de 'Basuketoboru', un libro en el que los héroes de Japón desvelaban las claves para triunfar dentro y fuera de la cancha en el plano deportivo y empresarial.

Con la ayuda de más de 500 entrevistados variopintos del mundo del deporte (jugadores, entrenadores, directivos y presidentes) y empresarial, dimos con los 12 valores fundamentales para crear un grupo de trabajo de éxito en lo deportivo y en lo empresarial. Los 12 héroes de Japón representaban esos valores que siguen vigentes hoy en día. Más que nunca, se puede aprender del deporte.

• Capacidad de sacrificio Marc Gasol: "Ser parte de la Selección es un orgullo y uno hace lo que haga falta para poder formar parte de este grupo. Si el seleccionador me pide que me dé 100 cabezazos contra un muro, pues voy y lo hago. Es más, me doy 200".

• Ilusión Sergio Rodríguez: "Siempre intento mirar el lado positivo de las cosas por negativa que sea la situación. Analizo lo que pasa y aprendo de lo que me sucede. Ha habido momentos duros pero al final te queda la satisfacción de sobreponerte. La cancha es mi terapia").

• Competitividad Juan Carlos Navarro:"En la Selección hay muchas veces que están mis otros cuatro compañeros trabajando muy duro en la cancha para que yo pueda anotar o conseguir situaciones ventajosas de tiro e intento devolverles la confianza y el trabajo realizado con puntos".

• Espíritu de trabajo Carlos Jiménez:"Es fundamental que todos los miembros del equipo trabajen en la misma línea y que prime el trabajo en equipo. Es fundamental que prime el interés colectivo sobre el individual para el buen funcionamiento".

• Profesionalidad (Rudy Fernández: "Estoy siempre a disposición de lo que me pida el equipo y el seleccionador. Un jugador, por muy bueno que sea, no puede ganar un partido. Necesita siempre el apoyo y la contribución del equipo".

• Compromiso Garbajosa: "El mejor equipo está compuesto por los doce que, como equipo, más rendimiento puedan dar. Puede que seas el máximo anotador de tu equipo pero en la Selección te pueden pedir que te centres más en defender y puede que juegues menos, pero lo haces y ya está, sin malo rollos".

• Actitud positiva Berni Rodríguez: "En un equipo, tan importante es el que mete 30 puntos como el que juega un minuto. Todos contribuyen y lo que cada uno aporta, por poco que parezca aparentemente, es cave para el buen funcionamiento del equipo".

• Generosidad Álex Mumbrú: "Si veo que un compañero tiene un mal día o le cuesta hacer algo, le digo 'no te preocupes que ya lo hago yo por tí'. Sabes que esto es hoy por ti mañana por mí y sé que en la Selección siempre tendré un compañero dispuesto a ayudarme".

• Lealtad José Manuel Calderón: "Da igual si juego 2 ó 35 minutos y da igual si anoto 2 ó 25 puntos. Lo importante es que el equipo gane. El baloncesto es un deporte de equipo en el que las individualidades no bastan para ganar".

• Entrega Felipe Reyes: "Nadie se debe de conformar con lo que ha logrado. El conformista nunca llega a nada en la vida. Yo estoy listo para hacer el papel que se me pida. Mi único objetivo es intentar ayudar y hacer mejor a mi equipo, porque esto es un deporte de equipo".

• Disciplina Carlos Cabezas: "Cada vez se te pide y exige más. A mi me encantan los retos y trabajo para mejorar y crecer como jugador cada día y hacerlo lo mejor posible".

• Humildad Pau Gasol: "Agradezco los elogios, es bonito que reconozcan tu juego, pero sólo me gusta que se reconozca el éxito individual cuando está relacionado con el éxito del equipo. El baloncesto es un deporte de equipo y sin tus compañeros no eres nadie".

PD. Gracias a Rafa Casal @casalfoto por la excelente fotografía que nos sirvió para ilustrar la portada. Una imagen que representa lo que ha e ser un equipo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El fracaso es no levantarse

Cuando uno se acostumbrada a comer caviar, una buena lubina a la sal se te indigesta. No digamos unas insípidas pero nutritivas varitas de merluza congelada con las que muchos hemos crecido.
En esas estamos en el Mundial de baloncesto: la Selección Española de baloncesto nos ha mal acostumbrado en el éxito y en cuanto la máquina chirría aparecen las críticas y los críticos. Está claro que no hay que edulcorar ni encubrir y que hay que criticar, pero para construir y no para destruir. No con esta selección que se ha ganado el suficiente crédito y respeto: vigente campeona del mundo (2006) y de Europa (2009) y subcampeona olímpica (2008 vs USA). Además, en este fantástico ciclo de cuatro años, la plata europea de 2007. Y hay que recordar que desde Paris'99 con Lolo Sainz en el banquillo, España siempre ha tocado metal en los Europeos (salvo en 2005 que fue cuarta) y todas las veces con entrenadores distintos.


La trayectoria avala a esta selección, a este grupo, que se ha ganado el derecho a que se crea en él. Sin ir más lejos, la conquista del oro europeo del año pasado en Polonia arrancó con una derrota ante Serbia precedida por un traspiés ante Lituania en el último amistoso. Tras el varapalo ante Serbia, España estuvo casi cinco minutos eliminada virtualmente. Entonces escribí: Falta un día menos para el oro. Era el momento de creer en el grupo. Y el oro llegó tornando en loas y aplausos las cuchilladas y las críticas.
Este año, el inicio ha sido idéntico. O peor: Inesperada derrota ante Francia, pequeño resurgir sin convencer ante Nueva Zelanda y varapalo sonoro ante Lituania tras ir ganando por 16 creando un mar de dudas. Fue el momento de aprovechar y cargar contra la selección y de disparar las críticas y de recordar que el seleccionador, Sergio Scariolo, era y es italiano.



Que España no era España lo veía hasta un ciego. No había sensaciones positivas, faltaba alegría, faltaba chispa, falta 'mojo' y faltaba Pau. Y Calderón, baja a última hora por lesión que trastocó la composición inicial de la selección y los planes previstos.
Era el momento de las críticas. Y también el momento de creer pese a que el camino era el más complicado: ganando a Líbano y Canadá, las dos cenicientas del grupo, a España se le dibujaba un camino muy complicado como tercera de grupo: Grecia en octavos y EE.UU. en cuartos. El apocalipsis para los críticos.

Una última victoria de Nueva Zelanda a Francia situó a España segunda. Demasiado premio para tan poco demostrado. Pero el azar, la suerte -que es para el que la trabaja, dicen- aupó a España a la segunda plaza y a cruzarse con Grecia, que intentó evitar el lado difícil del cuadro (España y EE.UU.) y le salió mal la jugada.
Lolo Sainz, puede hablar con conocimiento de causa de lo que es la suerte de un resultado con el que no cuentas. En París'99, España estaba fuera, haciendo las maletas rumbo al avión cuando un inesperado resultado la clasificó. Acabó ganando la plata. Ahí se gestó el espíritu y el compromiso de hoy.

El caso es que esta España, que no jugaba a nada y donde sobraba todo el mundo según los críticos, se personó en octavos y se cargó a Grecia dando un puñetazo en la mesa para meterse en cuartos ante la combativa Serbia, que ganó a España al inicio de Polonia'09 y fue arrollada en la final por la misma España.
El caso es que sigo creyendo en este selección, porque me ha demostrado que hay que creer en ella y porque conozco bien a los jugadores tras tantos años, aunque está claro que algún día, muy a nuestro pesar, nos caeremos del podio. Nadie dijo que esto fuese a ser fácil. Por muchos motivos: baja de Pau, lesión de Calderón, alto nivel de otras selecciones, hay que jugar sin el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, lesiones de jugadores, malos momentos de forma de otros...
Pese a todo, el compromiso de los jugadores está ahí. Y no se puede dudar de él. Bueno, algunos sí dudan de ellos: he leído que Scariolo es italiano, que Marc no es la sombra de su hermano, que Garbajosa y Mumbrú están de prestado, que otros jugadores tenían que estar ahí, que los suplentes no dan la talla, que falta relevo generacional y por supuesto, que el gran culpable de todo esto es José Luis Sáez, el demonio en persona.

Muchos de estos críticos se subirán al carro si al final, felizmente, llega la medalla. Muchos se han subido al carro del baloncesto con los éxitos recientes y no perdonan el despido de Pepu. Sí, Pepu fue un gran técnico, y así los escribimos en Basuketoboru. Se vió en Japón 2006 donde empezó la leyenda con un cuento de Disney. También chirrió en 2007 (es humano) y fue él quien anunció que dejaba la selección tras Pekín 2008. Sólo se adelantaron los plazos. Además, sin él, se ha ganado una plata olímpica con otro entrenador (Aito) y un oro europeo con otro (Scariolo). ¿No ha llegado el momento de pasar página?
Otros críticos piensan que la selección es como una Liga Fantástica en la que con juntar a 12 tios que promedien 15 puntos o más es la solución. Eso ha hecho en los últimos años EE.UU. y a sí le fue. Tuvo que reconvertirse. Y para volver a triunfar copió el modelo de España. No me lo invento. Me lo dijo el presidente de la Federación de EE.UU. en Pekín 2008.
Otros muchos no entienden de liderazgo, de intangibles, de grupo, de trabajo en equipo, de esfuerzo, de compromiso. Esto no lo refleja la estadística, engañosa en tantas ocasiones.

El miércoles toca Serbia. Si España sigue siendo España, la nueva España post Pau-Calde y que se vio ante Grecia, ganará y pasará a semis ante Turquía (presumiblemente), anfitriona de este Mundial. Y luego, la final, ante EE.UU. (presumiblemente). Y yo creo en España. Desde el sufrimiento. Así sabrá mejor. Y si no llega (al igual que si llega), a analizar para poder seguir construyendo. Llegar cuesta, mantenerse más. Esto solo lo hacen los grandes. Ya que el verdadero fracaso no es caer, si no no saber levantarse.

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