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domingo, 12 de septiembre de 2010

Intentando descifrar el sexto puesto

Debacle. Fin de ciclo. Desastre. Fracaso. Han sido las palabras que más he escuchado y leído tras la eliminación de la selección española en cuartos de final ante Serbia. No estoy de acuerdo. Como dije en el anterior post, no hay que edulcorar la realidad, pero tampoco creo que haya que ser el más tremendista. Tengo la sensación que si la crítica no es apocalíptica, no le vale al gran público deseoso y ansioso de carnaza. Y si hace falta, se altera (que no edulcora) la realidad. Como en el Europeo de Polonia el año pasado cuando camino del oro, cuando peor venían dadas, parece que hubo una matanza interna. Si no fuese porque uno conoce al grupo...

Tras cuatro años irrepetibles (campeones del mundo en 2006 y de Europa en 2009 además de subcampeones olímpicos 2007 y de Europa 2007), España se ha adentrado en el terreno de lo desconocido: la lucha por intentar quedar quinto. Adiós a las medallas a las que nos ha malacostumbrado este equipo que no se apeaba de las semifinales desde 2005. Y a esto hay que añadir la plata europea de 2003 y el bronce de 2001 logrado en Turquía. Dos años antes, la plata de París'99, aunque eso era otra época. La que coincidía con el inicio de la leyenda mundial de unos juniors de oro que ya habían conquistado Europa.

Pero eso es otra historia. Toca el presente: ¿Fin de ciclo? No lo creo, no creo que se pueda hablar de esto con jugadores tan jovenes y expertos como Ricky, Llull, Rudy, Marc Gasol o Claver y en la recámara otros como Sergio Rodríguez y Carlos Suárez. ¿Que rueden cabezas? Tampoco. ¿Excusas aprovechando las bajas de Pau y Calde? No he visto/escuchado ni una por parte de Scariolo/jugadores/FEB ¿Decepción? Sí. Un palo. Tremendo. Y acentuado tras quedar sexta y no quinta. Sigo pensando que esta misma selección que ha acabado quinta podría haberse plantado en la final y ganar el oro (vs USA jugando un partido casi perfecto para paliar su físico) o al menos haberse vuelto a casa con una medalla al cuello.

Cito el anterior post: España no ha jugado bien en la primera fase. Lo ha visto hasta un ciego. Despertó en el momento de la verdad, los cruces de octavos. Parecía que el click estaba cerca. Y Serbia, con un triple desde los 9 metros, lo evitó. Unas veces, el triple no entra como en la semifinal de Japón 2006 y se da pie a la leyenda, otras veces entra una de dos y te quedas con cara de tonto en casa (plata europea'07) y otras veces, el triple entra. Y adiós a la posibilidad de un encore más difícil todavía: medalla mundial sin Pau ni Calde. Era un salto sin red. Y yo soy de los que aplaude en el anodino circo a los funambulistas que pueden caer a un pozo lleno de caimanes y alimañas.

Pero reducirlo todo al triple o no de Teodosic sería simplista. España no ha sido España en toda la primera parte y está fuera. De una forma dolorosa y que ha generado dudas y a muchos apuntando a la cabeza de Scariolo. Y de Sáez.

Scariolo. Un genio de la pizarra. No ha estado fino en tramos, se emperró en las dos unidades. A ratos funcionó de lo lindo. Otras chirrió. Piden su cabeza. Antes de eso: ¿A quien ponemos? Hay una norma absurda de incompatibilidad en España. Y Scariolo, pese a ser italiano (algo que parece ser que molesta) es un currante nato, un perfeccionista y un gran seleccionador. Sería absurdo prescindir de él. Me parece una de los mejores entrenadores de Europa y aunque tuve alguna duda de cómo se adaptaría el año pasado a su rol de seleccionador aparcando algunos de sus tics de entrenador, sigo creyendo que es el mejor para el cargo. Aunque sea italiano.

¿Qué ha fallado? Sustituir a Pau, el mejor jugador de la historia del baloncesto español, es imposible. Intentarlo, como quedó claro desde el principio, una idiotez. Pretenderlo, una aún mayor. Hay que intentar paliarlo. Y eso se ha intentado. Si a esta baja le añades la de Calderón, te quedas sin dos titulares de tu quinteto y dos piezas determinante. Pese a todo, ni una excusa.
La baja de Calderón alteró la composición inicial del esquema. Raul (que bien pudo ser Sergio Rodríguez), ha estado bien en su rol, pero el esqueleto ya no era el mismo. En twitter me dicen que por qué no han jugado más Claver o San Emeterio. Creen que con su concurso el resultado habría sido distinto. Ojalá, peor lo dudo. Que los 12 destaquen es complicado, hay roles y los veteranos están ahí para cuando la cosa se pone fea. Lo contrario sería enviar al paredón a los soldados indefensos e inexpertos. Eso sí, como también he tweetcomentado, y antes del Argentina-España, también habría dado más minutos a San Emeterio.
En el desequilibrio forzoso por la baja de Calde, el gran perjudicado ha sido Ricky, del que olvidamos su edad:19 años. Lo bueno es que a base de palos se aprende, que se lo digan a Sergio Rodríguez en Portland. Y la base que sustentará España los próximos años ha tomado nota: Ricky, Llull, Rudy, Marc y por la tele Sergio Rodríguez y Carlos Suárez. Con esta nómina de jóvenes expertos se me antoja difícil hablar de fin de ciclo. Y Navarro, Felipe y Pau, entre otros, no se han jubilado, aunque su presencia cada año a partir de ahora se me antoja complicada y llegará con cuentagotas. Ojalá me equivoque. Y si se siguen uniendo a la causa pese a su físico, será por su espectacular compromiso e identificación.

El caso más sangrante ha sido el de Garbajosa. Criticado injustamente. El aficionado medio piensa que esto es una liga fantástica y que basta con juntar a dos tios que promedian 15 puntos. No es así. Él hace de experto veterano y desempeña un rol clave dentro y fuera. Lo injusto es pensar que ha de tener el rol de 2006. Sus intangibles y calidad + inteligencia le convierten en indispensable dentro de un grupo. "Las estadísticas son como un bikini", me dijo una vez Maljkovic: "Te dejan ver mucho, peor no lo más importante". Si decide descansar, se le echará mucho de menos. Pasará con él como con Carlos Jiménez. Que son dos jugadores insustituibles.


No creo que haya que culpabilizar a uno del resultado final. Ha sido la suma de pequeños detalles y dos grandes, las bajas de Pau y Calde. Entre esos detalles: 1. La reestructuración de la configuración inicial (se apostó por dos bases y el comodín de Llull en lugar de tres para añadir centímetros por la baja de Pau); 2. El rendimiento menor de puntales jovenes/expertos como Ricky (aprenderá del exceso de presión), Rudy (salvo ante Grecia, en algunos minutos, y contra Argentina para el quinto puesto no ha sido él) y Marc, al que la amigdalitis tocó en su peor momento, no ha sido Marc y menos Pau, algo que era absurdo ya que son dos jugadores distintos aunque algunos esperaban que sucediera; 3. La asignación de roles y la falta de reordenación de los mismos por parte de Scariolo para aprovechar el despertar de Fran Vázquez, que debió jugar más, y el buen momento de Reyes antes de su recaída del cuello, e incluso San Emeterio, aunque en su caso le tapan Navarro y Rudy; 4. Hubo fallos de concentración, extraños en un grupo experimentado como este y que dejó escapar 16 puntos ante Lituania, aunque convendría no confundir esto con falta de hambre; 5. La pizarra no funcionó en determinadas jugadas clave (los jugadores son humanos y no robots). 6. Y luego, el triple de Teodosic. ¿Haber hecho falta? Estaba bien así.

¿Lo positivo? Hay grupo, base y jugadores. Y ante todo, compromiso. El mostrado por los que están, y por los que no están y quieren estar. Hay ganas de seguir creciendo y de seguir haciendo historia. De ampliarla. Si es que es posible. Turquía será, con suerte, un doloroso punto y seguido a una trayectoria inmaculada que ha escrito las páginas más gloriosas de la historia del baloncesto español. Y esto, conviene no olvidarlo, esta ha de ser la base sobre la que seguir creciendo. No es fácil lo logrado, ni mantenerse: a EE.UU. le ha costado 16 años volver a ser campeón del Mundo.

Y acabo como finalicé el último post: el fracaso sería no levantarse. Y hay mimbres para seguir andando.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El fracaso es no levantarse

Cuando uno se acostumbrada a comer caviar, una buena lubina a la sal se te indigesta. No digamos unas insípidas pero nutritivas varitas de merluza congelada con las que muchos hemos crecido.
En esas estamos en el Mundial de baloncesto: la Selección Española de baloncesto nos ha mal acostumbrado en el éxito y en cuanto la máquina chirría aparecen las críticas y los críticos. Está claro que no hay que edulcorar ni encubrir y que hay que criticar, pero para construir y no para destruir. No con esta selección que se ha ganado el suficiente crédito y respeto: vigente campeona del mundo (2006) y de Europa (2009) y subcampeona olímpica (2008 vs USA). Además, en este fantástico ciclo de cuatro años, la plata europea de 2007. Y hay que recordar que desde Paris'99 con Lolo Sainz en el banquillo, España siempre ha tocado metal en los Europeos (salvo en 2005 que fue cuarta) y todas las veces con entrenadores distintos.


La trayectoria avala a esta selección, a este grupo, que se ha ganado el derecho a que se crea en él. Sin ir más lejos, la conquista del oro europeo del año pasado en Polonia arrancó con una derrota ante Serbia precedida por un traspiés ante Lituania en el último amistoso. Tras el varapalo ante Serbia, España estuvo casi cinco minutos eliminada virtualmente. Entonces escribí: Falta un día menos para el oro. Era el momento de creer en el grupo. Y el oro llegó tornando en loas y aplausos las cuchilladas y las críticas.
Este año, el inicio ha sido idéntico. O peor: Inesperada derrota ante Francia, pequeño resurgir sin convencer ante Nueva Zelanda y varapalo sonoro ante Lituania tras ir ganando por 16 creando un mar de dudas. Fue el momento de aprovechar y cargar contra la selección y de disparar las críticas y de recordar que el seleccionador, Sergio Scariolo, era y es italiano.



Que España no era España lo veía hasta un ciego. No había sensaciones positivas, faltaba alegría, faltaba chispa, falta 'mojo' y faltaba Pau. Y Calderón, baja a última hora por lesión que trastocó la composición inicial de la selección y los planes previstos.
Era el momento de las críticas. Y también el momento de creer pese a que el camino era el más complicado: ganando a Líbano y Canadá, las dos cenicientas del grupo, a España se le dibujaba un camino muy complicado como tercera de grupo: Grecia en octavos y EE.UU. en cuartos. El apocalipsis para los críticos.

Una última victoria de Nueva Zelanda a Francia situó a España segunda. Demasiado premio para tan poco demostrado. Pero el azar, la suerte -que es para el que la trabaja, dicen- aupó a España a la segunda plaza y a cruzarse con Grecia, que intentó evitar el lado difícil del cuadro (España y EE.UU.) y le salió mal la jugada.
Lolo Sainz, puede hablar con conocimiento de causa de lo que es la suerte de un resultado con el que no cuentas. En París'99, España estaba fuera, haciendo las maletas rumbo al avión cuando un inesperado resultado la clasificó. Acabó ganando la plata. Ahí se gestó el espíritu y el compromiso de hoy.

El caso es que esta España, que no jugaba a nada y donde sobraba todo el mundo según los críticos, se personó en octavos y se cargó a Grecia dando un puñetazo en la mesa para meterse en cuartos ante la combativa Serbia, que ganó a España al inicio de Polonia'09 y fue arrollada en la final por la misma España.
El caso es que sigo creyendo en este selección, porque me ha demostrado que hay que creer en ella y porque conozco bien a los jugadores tras tantos años, aunque está claro que algún día, muy a nuestro pesar, nos caeremos del podio. Nadie dijo que esto fuese a ser fácil. Por muchos motivos: baja de Pau, lesión de Calderón, alto nivel de otras selecciones, hay que jugar sin el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, lesiones de jugadores, malos momentos de forma de otros...
Pese a todo, el compromiso de los jugadores está ahí. Y no se puede dudar de él. Bueno, algunos sí dudan de ellos: he leído que Scariolo es italiano, que Marc no es la sombra de su hermano, que Garbajosa y Mumbrú están de prestado, que otros jugadores tenían que estar ahí, que los suplentes no dan la talla, que falta relevo generacional y por supuesto, que el gran culpable de todo esto es José Luis Sáez, el demonio en persona.

Muchos de estos críticos se subirán al carro si al final, felizmente, llega la medalla. Muchos se han subido al carro del baloncesto con los éxitos recientes y no perdonan el despido de Pepu. Sí, Pepu fue un gran técnico, y así los escribimos en Basuketoboru. Se vió en Japón 2006 donde empezó la leyenda con un cuento de Disney. También chirrió en 2007 (es humano) y fue él quien anunció que dejaba la selección tras Pekín 2008. Sólo se adelantaron los plazos. Además, sin él, se ha ganado una plata olímpica con otro entrenador (Aito) y un oro europeo con otro (Scariolo). ¿No ha llegado el momento de pasar página?
Otros críticos piensan que la selección es como una Liga Fantástica en la que con juntar a 12 tios que promedien 15 puntos o más es la solución. Eso ha hecho en los últimos años EE.UU. y a sí le fue. Tuvo que reconvertirse. Y para volver a triunfar copió el modelo de España. No me lo invento. Me lo dijo el presidente de la Federación de EE.UU. en Pekín 2008.
Otros muchos no entienden de liderazgo, de intangibles, de grupo, de trabajo en equipo, de esfuerzo, de compromiso. Esto no lo refleja la estadística, engañosa en tantas ocasiones.

El miércoles toca Serbia. Si España sigue siendo España, la nueva España post Pau-Calde y que se vio ante Grecia, ganará y pasará a semis ante Turquía (presumiblemente), anfitriona de este Mundial. Y luego, la final, ante EE.UU. (presumiblemente). Y yo creo en España. Desde el sufrimiento. Así sabrá mejor. Y si no llega (al igual que si llega), a analizar para poder seguir construyendo. Llegar cuesta, mantenerse más. Esto solo lo hacen los grandes. Ya que el verdadero fracaso no es caer, si no no saber levantarse.

viernes, 2 de octubre de 2009

El Arte de la Guerra de Scariolo


En uno de los capítulos del Arte de la Guerra, Sun Tzu habla de la importancia de estudiar profundamente la guerra y todas las variables que intervienen. Destaca cinco factores clave: la influencia moral, el clima, el terrerno, el mando y la doctrina. "Con inlfuencia moral me refiero a lo que motiva a la gente a estar en armonía con sus líderes, a fin de que les puedan acompañar en vida y muerte sin miedo a morir. Con mando me refero a las cualidades de inteligencia sinceridad, humanidad coraje y severidad del general", señala. En un acertado comentario, Chang Yü, historiador chino cuya obra principal fue Pai Chaing Chuan: Las biografías de Cien Generales, deja una interesante reflexión: "Cuando alguien trata a la gente con benevolencia, justicia, rectitud, y deposita en ella la confianza, el ejército estará espiritualmente unido y estará feliz de servir a sus líderes. El Libro de las Mutaciones dice: 'Con la alegría de superar dificultades, la gente se olvida del peligro de la muerte'".

En el pasado Eurobasket, el general Scariolo dio un claro ejemplo de mando y su inteligencia para amoldarse al grupo en determinados aspectos, y no al revés, fue decisiva en la consecución del oro. Hace muchos años que creo que es el mejor entrenador y un estratega casi inigualable por su afán de superación y tenacidad, y casi obsesión perfeccionista por el trabajo. En Polonia dejó claro que también es un gran seleccionador y un buen gestor humano, que es igual de importante que lo primero.

España llega al Europeo con muchos jugadores importantes tocados o lesionados y tras un fuerte varapalo en el último amistoso. A la primera, la situación se complica con una derrota ante Serbia que deja malas sensaciones. Se salva una 'primera' final ante Gran Bretaña, pero las sensaciones siguen sin recuperarse y se gana a Eslovenia en la prórroga para pasar a la segunda fase con España moviéndose en un terreno desconocido desde muchos años atras: el de la duda. Scariolo se reune con los jugadores y en una charla abierta en la que no se buscan ni culpables ni responsables sino soluciones, el seleccionador pregunta si él es el problema. Que un 'jefe' haga esto es digno de mención y elogio. El grupo es claro: "No". Y la solución que dan es seguir trabajando y ser más intensos. José Luis Sáez, presidente de la FEB, transmite a Jorge Garbajosa, co capitán junto a Navarro, su diagnóstico: "Aquí el único problema que veo son vuestras caras serias, que hace mucho que no las veía. A vosotros os caracterza la ilusión, las ganas de pasarlo bien y disfrutar en la cancha". A partir de ahí, el grupo reacciona. Sufre un pequeño varapalo ante Turquía aunque las sensaciones ya empiezan a ser mejores, y se llega al oro.

Entre medias, el grupo hace autogestión cierra filas y se muestra más unido que nunca pese a los palos que llueven. "Lo que no nos ha matado nos ha hecho más fuertes", comenta Garbajosa. El grupo se reencuentra y se suelta con el general Scariolo al frente. Es elocuente la forma de gestionar y afrontar la final ante Serbia, el rival que hizo tambalear los cimientos de la selección en la primera jornada.

En el video que adjunto a partir delminuto 4 se ve la charla táctica de Scariolo antes de la final: no hay pizarra, ni tácticas y sí un video proyectado que habla de lo dura que ha sido la travesía hasta llegar al oro. Como dijo Sun Tzu: Conoce al enemigo y conócete a tí mismo. Así, en cien batallas jamás estarás en peligro".
Merece ver este extracto del documental de Veo7 Un oro de película: Así es el dia de la final, paseo matinal, la charla etc. Todo restando cierta trascendencia al partido. Me recuerda a la final del Mundial de Japón con los jugadores jugando toda la mañana a la pocha y olvidándose de la hora del partido: http://www.youtube.com/watch?v=ziBFXhxJaQA

lunes, 7 de septiembre de 2009

Nadal vs Scariolo


Nadal está poco a poco tratando de volver a por sus fueros. Tras dos meses y medio en el dique seco provocados por su lesión en ambas rodillas, Rafa perdió el número uno en el ranking ATP. Sólo una lesión pudo pararle. Ahora se enfrenta de nuevo a un gran slam en el abierto de Estados Unidos después de ser cuartofinalista en Montreal y semifinalista en Cincinnati. A cualquier mortal tras esa lesión le surgirían dudas sobre sus límites, pero Rafa está por encima de los demás “El deporte es una ilusión, un esfuerzo extra siempre. Uno no sabe nunca dónde está el límite, nunca se sabe cuándo va a volver a ganar ni cuándo parará de hacerlo. Esto es dar siempre el máximo y estar preparado. Sobre todo, para que, cuando venga, la inspiración te pille con buena actitud y trabajando.” Ha declarado tras el partido contra Almagro. Un actitud envidiable que mantiene a las duras y a las maduras, y que sin duda le llevará de nuevo a lo más alto del tenis mundial.

Por otro lado los de Scariolo, un gran equipo al que admiro profundamente, y al que tuve ocasión de conocer en profundidad cuando escribí con Eduardo Schell el libro Basuketoboru. Un grupo excepcional, formado por grandes jugadores, con la cabeza muy bien amueblada y que con su joven edad nos pueden enseñar mucho a todos. Pero aparece una duda tras la abultada derrota de la Selección con Lituania (94-72), su primer amistoso fuera de casa ¿Está España preparada para sufrir? Los nuestros son unos ganadores natos, desbordan calidad y son un verdadero equipo, pero ¿Están preparados para un europeo mucho más duro que el de Madrid, con un público en contra y unos árbitros caseros?
Siempre decimos que hay que aprender de los errores, Eduardo Schell hizo esta reflexión en su post “Los fracasos necesarios”. Decimos que es muy difícil aprender de los éxitos porque nos solemos dejar embriagar por ellos. Pero recientemente unos investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts han realizado un experimento en el que han demostrado que el cerebro aprende más de más de los éxitos que de los fracasos.

Victor Frankl decía en su libro “El hombre en busca de sentido” que lo único que nos pertenece, porque nadie nos puede quitar, es nuestra actitud. En unos momentos tan complicados económicamente como los actuales, ¿Qué actitud tienen los profesionales de nuestras organizaciones? ¿Saben superarse y dar ese esfuerzo extra como Rafa Nadal o los éxitos de la mayor bonanza de nuestro país nos hacen dudar sobre cómo van afrontar este reto, como el equipo de Scariolo?

miércoles, 11 de febrero de 2009

El jefe perfecto


"Pienso que se puede saber mucho de una persona por la forma en que juega al baloncesto". La frase es de Barack Obama, otrora conocido como 'Barry O'Bomber' con el 23 a la espalda del Hawaii's Punahou High School. No le falta razón. El baloncesto, como hemos explicado en 'Basuketoboru', es el deporte de equipo por excelencia y del que más y mejores valores se pueden aprender y aplicar al mundo de la empresa.

También se puede saber cómo es un jefe en función de cómo se comporta en el banquillo y cómo es su filosofía:
1. Dusko Ivanovic. Convierte a sus jugadores en atletas, siempre demanda la perfección y no para de gritar, gesticular y quejarse en el banquillo. Nunca se queja de las bajas ni las pone como excusa. Los bases son los que más le sufren y ven limitada su creatividad. Cuando cogen el balón siempre le mirán para ver qué jugada ordenan.
2. Aíto García Reneses. Otro creador de atletas y que lleva la rotación en los partidos al paroxismo con actuaciones de apenas 90 segundos y descanso para volver a salir dos minutos más etc etc. Saca el máximo rendimiento de jugadores medianos o mediocres y siempre ha apostado por los jóvenes cuando no eran conocidos: Pau, Navarro, Rudy, Ricky etc. La duda es si este sistema sirve para todos los equipos y jugadores. En la selección, pese a la plata olímpica, quedó claro que no.
3. Sergio Scariolo. Seguramente el mejor entrenador de Europa y ahora seleccionador de España. Un auténtico estudioso de la materia hasta límites insospechados. Calculador, estratega, le gusta tener todo bajo control... algo que le ha traido problemas históricamente con los jefes por su afán de querer siempre lo mejor. Su reto ahora es saber reconvertirse y amoldarse al grupo de la selección, "el mejor grupo de jugadores que jamás tendré".
4. Boza Maljkovic. Pionero en muchos aspectos, explotó mejor que nadie el basket control (término del que reniega e incluso odia que le atribuyan) con un equipo limitadísimo como el Limoges para proclamarse campeón de la Euroliga. En aquella época analizó los recursos que tenía y los explotó sabiamente. El paso de los años le pasó factura. No supo reciclarse.
5. Pepu Hernández. Tras una vida en el Estudiantes, con pocos recursos aunque viviendo por encima de lo permitido, le llegó el éxito con la Selección española de baloncesto al frente de un equipo histórico repleto de talento: oro en el Mundial de Japón'06 y plata en el Europeo'07. Supo captar lo que necesitaba ese grupo: libertad dentro de un órden y unas consignas básicas para hacer funcionar todo bajo unas premisas que se basaban en el respeto y la confianza.
6. Joan Plaza. Precursor y responsable directamente de la nueva moda: apostar por los entrenadores asistentes de perfil bajo (ej: Plaza en el Madrid, Xavi Pascual en el Barça, Sito Alonso en la Penya...). Le llegó el cargo casi por descarte pero supo aprovechar la oportunidad aplicando el aprendizaje previo junto a los mejores (Nolis, Comas, Aito, Maljkovic).
7. Phil Jackson. Sus nueve anillos de campeón de la NBA le sitúan como uno de los mejores de la historia junto al mítico Red Auerbach. Los más críticos destacan que siempre ha ganado los títulos teniendo al mejor jugador del momento (Jordan-Piipen en los Bulls y Kobe-Shaq en los Lakers) y a un gran equipo. Es verdad, pero lo más destacable de Jackson es su sabiduría a la hora de rodearse de los mejores ayudantes y su inquietud por formar al jugador y a la persona regalándoles libros ect. por una creencia acertada: cuanto más culto/listo seas fuera de la cancha, mejor para jugar dentro.


La pregunta ahora es quién es el entrenador perfecto y el jefe ideal. Seguramente habrá que coger lo mejor de cada uno, pero siempre he pensado que el mejor jefe es ese que te exije pero que delega en tí y te defiende mostrando una confianza ciega y absoluta. Esta semana, Marca publicaba una entrevista con Jorge Garbajosa, jugador de la selección y del Khimki ruso donde coincide con Scariolo, y dejaba, como siempre, interesantes reflexiones:
1. "Ser un líder no es pegar cuatro gritos, sino predicar con el ejemplo. Si hay que currar más, tienes que ser el primero, y si hay que hacer 10 sprints más, has de ser el primero de la fila. En los momentos importantes tienes que ser el primero en dar un paso al frente".
2. "El que no te exige no te hace mejorar".

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