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domingo, 1 de julio de 2012

Corresponsales AdP: Previo a la final, SER vs TENER by José Carlos Carrasquet



Erich Fromm es un famoso sociólogo alemán que con un estilo simple y directo analiza las patologías producidas por la obsesión de tener, y propone priorizar una orientación al ser. 
 
Tener o ser son dos disposiciones que engloban cada una de las circunstancias que rodean a un ser humano, y si bien es cierto, que nadie está totalmente entregado a uno de estos polos, sí que en cada individuo puede identificarse cierta predilección por cada uno de ellos, así como una clara orientación general del global de la sociedad hacia el lado del tener. En general la valoración de lo que tenemos, adquiere más importancia de lo que realmente somos..
 
Estos dos modos, tener o ser, traspasan todas las esferas de la vida en sociedad, no reduciéndose a la problemática de la propiedad privada: el aprendizaje, la memoria, la conversación, la lectura, el ejercicio de la autoridad, la fe, el amor, son todas esferas en las cuales una persona puede orientarse por tener o por ser. No todo se reduce a tener objetos, a tener posesiones; se pueden tener hijos u optar por ser padres, se pueden tener amigos (miles de ellos en facebook) u optar por ser cómplice de unos pocos, se puede tener un título de nobleza, o por el contrario ser noble.
 
Cómo veis esa disyuntiva esta presente en todos los ámbitos de la sociedad, y el deporte no escapa a ello. Ahora, en plena disputa de la Eurocopa,  asisto con incredulidad al debate continúo generado por el juego de la selección española y la táctica de su entrenador.
 
España, es una selección que se ha caracterizado, al menos desde que yo tengo uso de razón, por la obsesión de TENER grandes títulos. El objetivo era conseguir algo que la hiciera referente, y que aupará al deporte rey a la más altas cotas, consiguiendo el reconocimiento de todos. Un título europeo en blanco y negro era un bagaje demasiado pobre para sacarle brillo a un palmarés.
 
En ese camino en busca de la gloria, que yo recuerde, las gestas no han sido muchas. En mi memoria está una hipnótica goleada a Malta, que ante lo insólito del hecho congregó a familias enteras ante el televisor mientras José Ángel de la Casa se desgarraba la voz cantando cada uno de los goles. O una Eurocopa con Arconada, para mi el mejor portero nunca visto, héroe y villano a la vez, que permitió ver por primera vez a mi generación, a la ahora llamada Roja en una final. O una remontada épica en dos minutos ante Yugoslavia en el Mundial de Corea, que nos ofreció la imagen de dos figuras totalmente contrapuestas en todos los sentidos, como Camacho yGuardiola abrazados en éxtasis ante lo inesperado del hecho. 
 
El resto, si mi memoria no me falla, desilusiones, eliminaciones prematuras, y el paso infranqueable de los cuartos de final. Y así, año a año, lustro a lustro, decenio a decenio la inquietud por TENER aumentaba, y la ansiedad de los combinados que se presentaban a los grandes eventos hacía que su nivel de competitividad bajara con respecto a las prestaciones habituales de los jugadores en sus equipos de origen. No había un patrón definido, no había un estilo de juega, no había una filosofía establecida. No ERAN un equipo.
 
Con la llegada de la Eurocopa del 2008, y después de desterrar por fin la “furia” como el elemento principal de identificación, se empezó a gestar una forma de interpretar el juego. Forma que poco a poco fue haciéndose petrea, y que acabó adoptando, como los buenos vinos, una denominación de origen: el ”tiki-taka”.
 
Con ese estilo, el actual seleccionador, Del Bosque, ha llevado al equipo español a cotas que muchos pensaban que ya no verían. Y a parte de la victoria en el pasadoMundial de Sudáfrica 2010, si la memoria no me falla, creo recordar que únicamente tiene dos derrotas en su palmarés. Un equipo con un sello propio, y que lo identifica en el campo. Todas las selecciones saben lo que ES este equipo.
 
Pero ahora, en un giro incomprensible, parece que no es suficiente con SER. Parece que, al igual que en otros ámbitos se ansía más el TENER. No gusta lo que se ES, y el único objetivo es volver a hacerse con el título en juego y así TENER una Copa más que haga a esta selección única, al ser la primera que encadena dos Europeos y un Mundial. Anda algo disgustado el seleccionador con todo este debate, y creo que no le falta razón.
 
Fromm pronosticaba que el ansía del TENER era la verdadera causa  de la crisis de la sociedad occidental, sus malestares y el posible camino que terminará con la vida humana en este planeta. Puede que ese sea el camino que han elegido algunos para su selección.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Rudy y la prueba del tres


Luol Deng, alero sudanés de 2,06 de los Chicago Bulls e internacional con Gran Bretaña. Esta era la primera prueba de fuego (medio/bajo) de la selección española de baloncesto. Descartado Carlos Suárez (esto es otro debate-yo le habría llevado-), Sergio Scariolo decidió afrontar el Eurobasket de Lituania sin un '3' alto y entre algunos aficionados cundió el pánico y que cierto sector crítico aprovechó sin dudar: ¿Pero cómo se va a defender a un equipo con un alero alto si no tenemos?

A la primera, se ha visto como: Se ha aprovechado la rapidez de Rudy y su mayor explosividad en algunas facetas de juego para intentar detener a este portentoso alero. El resultado, tremendamente positivo: victoria, que era lo importante, y Deng se quedó en 17 puntos con apenas 4 canastas en 14 intentos en juego. Nada mal. Rudy, muy motivado se anticipó al pase, no dejó que recibiera y cuando éste se hacía con el balón estaba preparada la trampa: si penetraba a canasta ahí le esperaban los dos Gasol o uno de ellos con Ibaka.

Es decir, se defendió atacando y con un trabajo en EQUIPO, como twitteabamos antes del partido, con un esfuerzo colectivo. Se defendió atacando, con actitud. Se subió un paso. Importante de cara a Lituania y Turquía.

lunes, 24 de enero de 2011

La concetración de Nadal

De Nadal hablamos en este blog una y otra vez. No nos cansamos. Nos enamora su capacidad de lucha, su entrega, y su sencillez. La forma como se enfrenta al éxito y a la derrota sería la envidia del mismo Rudyard Kipling. Sus valores, su cercanía, su naturalidad...

Pero hoy, en esta mini reflexión os quiero dejar elvídeo que captaron las cámaras de televisión cuando se lesionó en los cuartos de final de Australia. ¿Rendirse? ¿Hacerse la víctima por haberse lesionado? Eso no entra dentro del imaginario de Nadal.

Lolo Sainz lo comenta siempre que habla de él. La capacidad de concentración de Nadal es su punto fuerte. Cuanto tiene fijado su objetivo, todo en el se conjura para conseguirlo, incluso sus propio sistema nervioso para no transmitir demasiado dolor.




"¡No me retiro ni cagando!"

¡Qué actitud! ¡Qué grande Nadal!

martes, 5 de octubre de 2010

Corresponsales AdP: La Eterna Juventud por Alfonso Loaiza

Miguel Ángel Jiménez está viviendo un sueño, sigue jugando de fábula y ha reconquistado con Europa la Ryder Cup. Sus victorias con 46 años son la prueba fehaciente de que en su cuerpo habita el alma de un joven con gen ganador. El golfista andaluz se ha convertido en el único jugador que ha logrado tres victorias esta temporada en el circuito Europeo. El Omega European Masters, el Alstom Open de Francia y el Omega Dubai Desert Classic han sido sus triunfos. Dubai, Francia y Suiza las tierras conquistadas individualmente. Y la Ryder Cup con el combinado europeo ha sido el culmen final de una temporada espectacular.


Para el andaluz esta temporada es la más especial que ha vivido con diferencia. Y no es para menos. Muchos le daban por muerto, pero los viejos rockeros nunca fallecen. El golfista del puro les está dando santa sepultura a todos sus enterradores demostrando día tras día que la juventud no es un tiempo de la vida sino un estado del espíritu. No ha perdido sus hábitos desde su infancia. Es un golfista con ideas revolucionarias que se sale de la manada. No se considera un integrante del rebaño de los políticamente correctos del elitista mundo del golf. Su filosofía de vida no ha cambiado ni un ápice. En una entrevista al diario AS ha admitido que ahora sólo sueña con estar en el chiringuito comiendo pescaito junto a su madre. La juventud no es una sustancia inherente a los años, se adquiere y se inserta en las venas con sangre combativa sin tenerse en cuenta la edad. Somos finitos, pero en la juventud no existen límites ni fronteras. Es un estado de ánimo y su permanencia depende de nosotros. Miguel Ángel Jiménez es el mismo de toda la vida, el hombre que no tiene que esconderse cuando se fuma un puro. Un ejemplo de juventud en la que mucho tienen que ver sus orígenes. Ya que empezó con 15 años trabajando de caddie (persona que transporta los palos) y aprovechó para jugar al golf a escondidas cuando no había nadie en el campo. Ese es el espíritu que le ha llevado al éxito. El de hacerse fuerte ante los desafíos. El de conjugar a la vez los verbos soñar y luchar para que no mengüen sus esperanzas. El de la eterna juventud. El andaluz no cuenta los días, hace que los días cuenten. El malagueño nos ha demostrado fervientemente a los más jóvenes que los años hay que llenarlos de vida y no la vida de años. Esta Ryder ya es un incunable de nuestro deporte nacional. ¡A disfrutar veinteañero!

viernes, 5 de febrero de 2010

El Penalty Anulado y el Autocontrol


No vamos a descubrir el mundo si decimos que, actualmente, vivimos en una sociedad de locos: Mucho ruido, muchas prisas, cero en paciencia, mucha competitividad y un largo etcétera de sinónimos. Lo observamos en la calle, en los aviones, en las empresas y, como no, en el deporte.
Sin embargo, desde que Daniel Goleman nos descubrió que tenemos un cerebro atávico al que le llega antes la información y que reacciona primitivamente en primer lugar y tenemos otro racional, al que le llega esa información un poco después y que pone orden y sosiego a esa reacción, está en nuestras manos, mediante el entrenamiento, controlar esos impulsos primarios.
Como estamos en http://www.aprendedeldeporte.com/, vamos a poner un ejemplo del mundo de la alta competición para extrapolar a nuestra vida diaria que acabo de vivir en Hungría.

Acaba de finalizar el Campeonato de Europa de Fútbol-Sala y pudimos observar cómo en el partido de cuartos de final se enfrentaban España y Rusia. Después del empate en el tiempo reglamentario vinieron los fatídicos penaltis. En el definitivo, España marca un golazo que los dos árbitros no ven y se arma la marimorena. Para todo aquél que haya jugado alguna vez, comprenderá que, a máximas pulsaciones, el que actúa es el cerebro reptiliano, el primitivo, por lo que es de imaginar que lo que le apetece a uno ante esa injusticia es liarse a mamporros o algo similar.
Sin embargo, pudimos observar un gesto que a todos nos da una autentica lección de autocontrol: El portero Luís Amado (España), en primer lugar no entiende nada; en un segundo paso, intuye que lo van a anular y, por último, se aleja del tumulto porque entiende que tiene que seguir con su tarea (parar penaltis) y no le interesa desequilibrarse emocionalmente. En efecto, en las siguientes rondas de tiros detiene el definitivo y España a las semifinales y luego a ser campeón.

Es este un bello ejemplo de cómo, ante una situación de máximo estrés que te impide ver el horizonte, se aleja para no dejarse llevar por las llamas de la pasión y se centra únicamente en la tarea, en el objetivo final.

Me comentaba después, que desde que practicó kárate de pequeño, aprendió a concentrarse en lo verdaderamente importante y a desdeñar lo superfluo, abstraerse del entorno. Cuando estudié de joven algo de psicología, un profesor me dijo: Si estás muy enfadado con el árbitro porque ha pitado algo que consideras injusto, lo primero que tienes que hacer es desviar la atención del foco que te origina ese desasosiego y centrarte rápidamente en la pelota que se va a poner en juego.

Ahora que somos algo más mayores y tenemos grandes responsabilidades, podemos actuar del mismo modo cuando algún problema nos ahoga y pensamos que se acaba el mundo: Pensar y centrarnos en la meta. De este modo nos aseguraremos de no gastar energía inútilmente y dejarla para aplicarla a lo que realmente nos hará más grandes, a nosotros y al equipo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

La Resignación


Creo que fueron los chinos los primeros en definir una crisis: Problema u oportunidad. Viene esto a cuenta porque, en estos tiempos de turbulencias y malos augurios, los humanos tendemos con demasiada frecuencia a escudarnos en excusas y etiquetas como “no hay dinero, hay miedo, nadie compra..” o en el ámbito del deporte “los árbitros, la mala suerte, etc, etc.”.

Leyendo a Eduardo Punset, me quedé con una definición: “el cerebro humano no busca la verdad, sino que busca su supervivencia”. Precisamente esto explica como, ante una dificultad o un fracaso, todos buscamos una explicación fuera de nuestro comportamiento. Sin embargo, mi experiencia me dice que la solución o el problema casi siempre viene dictada por nuestra actitud ante esa dificultad.

Os contaré una experiencia para corroborarlo: Recuerdo que en año 2000, estábamos disputando el Campeonato del Mundo FIFA en Guatemala. El comienzo fue fantástico, ganando y mostrando una imagen muy sólida y postulándonos como un verdadero aspirante a destronar a los hasta entonces imbatibles brasileños (tres veces campeones del mundo de tres ediciones disputadas). Pero entonces llegó el infortunio: En el partido previo a la disputa de semifinales, nuestro segundo portero se lesiona en el calentamiento; avanza el partido y, cuando quedan unos minutos para el final, nuestro portero titular sale a cortar un balón largo y, en vez de golpear al mismo, lo hace al pie del rival. El dolor es inhumano y acaba el partido. Al final del mismo, ambos van al hospital y les hacen pruebas. Resultado: El primero tiene fractura de uno de los dedos de la mano y el segundo fractura de un dedo del pie. El ambiente en el hotel, una vez se saben los resultados, se convierte en drama: Los lesionados llorando, observando que se les escapa un sueño, y el resto del equipo contagiado, llorando por sus compañeros y, en su interior, pensando que se desmorona el trabajo realizado.

Imagino que todos vosotros os habréis encontrado en alguna situación similar en vuestras carreras profesionales, y la experiencia nos dicta que la solución dependerá de nuestra capacidad de tomar la decisión adecuada. En este caso particular, recuerdo que no bajé a cenar y me quedé en la habitación pensando qué hacer. Al final de la cena, aparecí y pedí por favor al Presidente de la Federación Española de Fútbol y al Secretario de Estado para el deporte que nos dejaran solos. En ese momento descubrí en mí una fuerza y convicción que no conocía y les dije, con una rabia incontenida, que ningún éxito en la vida se consigue sin dificultad, que debíamos confiar en el trabajo realizado previamente y que debíamos encontrar en nuestro interior la fuerza necesaria para ganar por nuestros compañeros que estaban lesionados.

Mano de santo, que diría mi abuela. Al final de la charla surgió un deseo irrefrenable de doblegar a las circunstancias y manejar nosotros nuestro futuro. En ese momento observé de manera clara que seríamos campeones, como así sucedió, ganando por primera vez en la vida a los invencibles brasileños ¡Y jugando con el tercer portero!
Ahora, con la perspectiva del tiempo, observo que lo más común hubiera sido resignarnos y apelar a la mala suerte, a la adversidad , de este modo, hubiéramos sido perdonados por la opinión pública, pero nos hubiéramos quedado sin un preciado logro que cambió totalmente nuestro futuro y, más importante, que nos demostró que las circunstancias exteriores pueden ser manejadas desde nuestra fuerza interior.

Por tanto, si hubiésemos hecho caso a nuestra carga genética, nos hubiésemos conformado con una derrota de las circunstancias sobre nuestra voluntad, pero demostramos que puede ser de otra manera.

La lectura es bastante clara: La resignación es una muerte en vida y la lucha es un deseo de seguir viviendo con dignidad. A partir de ahí, el resultado da igual porque habremos ganado.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Nadal vs Scariolo


Nadal está poco a poco tratando de volver a por sus fueros. Tras dos meses y medio en el dique seco provocados por su lesión en ambas rodillas, Rafa perdió el número uno en el ranking ATP. Sólo una lesión pudo pararle. Ahora se enfrenta de nuevo a un gran slam en el abierto de Estados Unidos después de ser cuartofinalista en Montreal y semifinalista en Cincinnati. A cualquier mortal tras esa lesión le surgirían dudas sobre sus límites, pero Rafa está por encima de los demás “El deporte es una ilusión, un esfuerzo extra siempre. Uno no sabe nunca dónde está el límite, nunca se sabe cuándo va a volver a ganar ni cuándo parará de hacerlo. Esto es dar siempre el máximo y estar preparado. Sobre todo, para que, cuando venga, la inspiración te pille con buena actitud y trabajando.” Ha declarado tras el partido contra Almagro. Un actitud envidiable que mantiene a las duras y a las maduras, y que sin duda le llevará de nuevo a lo más alto del tenis mundial.

Por otro lado los de Scariolo, un gran equipo al que admiro profundamente, y al que tuve ocasión de conocer en profundidad cuando escribí con Eduardo Schell el libro Basuketoboru. Un grupo excepcional, formado por grandes jugadores, con la cabeza muy bien amueblada y que con su joven edad nos pueden enseñar mucho a todos. Pero aparece una duda tras la abultada derrota de la Selección con Lituania (94-72), su primer amistoso fuera de casa ¿Está España preparada para sufrir? Los nuestros son unos ganadores natos, desbordan calidad y son un verdadero equipo, pero ¿Están preparados para un europeo mucho más duro que el de Madrid, con un público en contra y unos árbitros caseros?
Siempre decimos que hay que aprender de los errores, Eduardo Schell hizo esta reflexión en su post “Los fracasos necesarios”. Decimos que es muy difícil aprender de los éxitos porque nos solemos dejar embriagar por ellos. Pero recientemente unos investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts han realizado un experimento en el que han demostrado que el cerebro aprende más de más de los éxitos que de los fracasos.

Victor Frankl decía en su libro “El hombre en busca de sentido” que lo único que nos pertenece, porque nadie nos puede quitar, es nuestra actitud. En unos momentos tan complicados económicamente como los actuales, ¿Qué actitud tienen los profesionales de nuestras organizaciones? ¿Saben superarse y dar ese esfuerzo extra como Rafa Nadal o los éxitos de la mayor bonanza de nuestro país nos hacen dudar sobre cómo van afrontar este reto, como el equipo de Scariolo?

jueves, 4 de junio de 2009

Benabeu vs Calderon: Actitudes en tiempos de crisis


El estadio Santiago Bernabéu fue inaugurado el 14 de diciembre de 1947 con una capacidad de 75.145 espectadores, de los cuales 27.645 eran plazas de asiento. En la actualidad con más de 1000 partidos de liga disputados en él, dispone de 80.354 localidades todas de asiento, consiguiendo en 2007 la calificación de Estadio Élite de la UEFA.

El estadio Vicente Calderón fue inaugurado el 2 de octubre de 1966 con una capacidad para 62.000 espectadores sentados, convirtiendo se en el primer estadio de Europa en tener todo su aforo de asiento. En la actualidad tiene una capacidad de 54.851 espectadores y en 2003 consiguió la calificación de Estadio Élite de la UEFA

Dos grandes estadios de dos grandes equipos. Si nos atenemos a sus cifras el Bernabeú gana sobradamente con una capacidad de casi 35.000 espectadores más que el Calderón. Pero las cifras no siempre lo dicen todo.
Temporada 2006/2007 Emerson jugador curtido en mil campos le pide a Capelo no jugar en el Bernabeú que le pita cada vez que toca el balón. Temporada 2008/2009 cada vez que Drenthe salta al campo de juego pitos y risas acompañan al jugador quien juega cada vez más nervioso e intimidado. Temporada 2008/2009 racha de cinco victorias consecutivas y el Bernabeú pita a Marcelo y Heinze cada vez que entran en juego. Muchos son los casos recientes pero esto ha ocurrido históricamente en este campo, los aficionados recuerdan un partido de la antigua Copa de Europa en el que el Real Madrid ganaba 3-1 a un equipo capeón de esta competición y la grada no dejar de pitar a su equipo. Otra circustancia habitual es que apenas 1000 aficionados del equipo contrario hagan más ruido y transmitan más calor a su equipo que 79.000 espectadores blancos.

En este aspecto el Calderón gana por goleada. La afición del Calderón se convierte en el jugador número 12, apoya incondicionalmente a su equipo, empujándole, animándole, o consolándole. Lo hizo en primera y en segunda, lo hace en los partidos importante y en los aburridos. Incluso algunas veces la hinchada colchonera es capaz de cambiar el signo de un partido con sus cánticos y su aliento haciendo ganar partidos en los que el equipo solo no hubiera sido capaz.
Más allá de querer de provocar un derbi dialectico, cosa que no sé si es posible evitar cuando se juntan merengues y colchoneros, me gustaría hacer la reflexión sobre la actitud en las situaciones de crisis como la que estamos atravesando en España.

Ante los problemas podemos optar por dos actitudes la del Bernabéu, quejándonos de todo lo malo que nos ocurre, viendo siempre el lado malo de las situaciones (“Sí ganamos pero no jugamos nada” o “Jugamos muy bonito pero aquí lo que importa es ganar”), criticando a los compañeros (Drenthe, Emerson, etc.) y pitando todas las decisiones con nuestros comportamientos y comentarios. O bien optar por la actitud del Calderón, queriendo ser protagonista, luchando y marcando goles desde nuestra pequeña mesa, poniendo al mal tiempo buen cara, buscando siempre el sumar un granito de arena para salir de la mala racha.

En la situación actual, en las organizaciones necesitamos líderes y profesionales con la actitud de la hinchada rojiblanca que quieran ser parte de la solución y no del problema. ¿Qué hace más daño un jugador que no corre todo lo que puede u ochenta mil personas criticando a su equipo? Necesitamos cambiar la crítica por la autocrítica, la envidia por confianza y la soberbia por humildad, y sólo así tendremos la afición necesaria para hacer de nuestra organización un fortín para la crisis.

martes, 12 de mayo de 2009

La depresión del Real Madrid



En el partido del pasado sábado el Real Madrid cayó tres a cero ante el Valencia. Un equipo entregado y sin ilusión fue una víctima fácil para el equipo che, que luchó con decisión por una plaza en la Champions para la próxima temporada. Dicen los deportistas que el segundo puesto es el primero de los perdedores, y esa fue la actitud con la que los jugadores del Club Blanco saltaron al terreno de juego. Faltaba chispa y energía, situación que aprovechó el Valencia para abrir el marcador, provocando que la resignación se apoderara de la mayoría de los jugadores merengues. El conformismo se tornó en apatía cuando el Valencia anotó, en apenas tres minutos, el segundo gol por mediación de Silva. Tras él quedaban sesenta largos minutos de calvario y sufrimiento para los del Real Madrid. Esta actitud empezó a provocar en algunos jugadores un estado de impotencia que derivó en irritabilidad, como le ocurrió a Iker Casillas quien lo terminó pagando con uno de los recogepelotas, mostrando su peor cara.
Esta actitud no le gusta a nadie, ni a los aficionados, ni a la directiva, ni al entrenador, pero tampoco a los jugadores. Desgraciadamente es una actitud muy humana, y muy habitual cuando el esfuerzo que tenemos que hacer no vale para nada, no tiene sentido, cuanto por más que luchemos no podemos cambiar la situación. Cuando nos sentimos impotentes, bajamos los brazos y dejamos que el sentimiento de resignación se apodere de nosotros.
Esto le ocurrió al Real Madrid, pero también le está ocurriendo hoy en día a muchos miles de profesionales que ven que la coyuntura económica se está tornando en un juez arbitrario que hace que empresas con un proyecto sólido se vayan a la quiebra y que buenos profesionales pierdan sus puestos de trabajo.
Victor Frankl, superviviente de los campos de concentración nazis, en su libro “El hombre con sentido” dijo que la única cosa que no se le puede arrebatar al ser humano es la actitud con la que afronta los acontecimientos. En las organizaciones tenemos que conseguir cambiar la actitud de nuestros equipos, ser exigentes con sentido, pero sin dejar de insuflar ilusión para que las personas no bajen los brazos en un momento en el que se necesita la máxima potencia para salir de esta dura tormenta. El Real Madrid apelará a sus jugadores con los valores del Club y con escudo que llevan en su pecho para que no se vuelva a repetir. ¿Cómo podemos trasladar eso a las empresas? ¿Qué deberíamos poner en marcha?

viernes, 27 de marzo de 2009

El partido mas largo

El lunes pasado el Ricoh Manresa, contra todo pronóstico, venció al poderoso Barça en el que se ha convertido en el partido más largo de la historia de la ACB con una duración de tres horas y seis minutos, tras cuatro prórrogas.


La entrega y la actitud de un equipo pequeño han podido con el poderío de un gran club lleno de talento, provocando la primera derrota del Barça fuera de casa tras cuatro meses. El Barça afronta el partido como un trámite antes del gran enfrentamiento contra el TAU en los playoff de cuartos de la Euroliga. El Manresa en cambio se prepara y se concentra en su partido, pone todas sus energías, todas sus ganas. No da el partido por perdido en ningún momento, lucha, se entrega, incluso superando la lesión al principio de la segunda parte de uno de sus hombres más importantes, Josh Asselin. Y subido a los hombros de su afición es capaz de hacer frente a un equipo muy superior prórroga tras prórroga, y de derrotarlo dejando en la memoria de sus seguidos un recuerdo imposible de borrar.

En la época en la que vivimos las empresas debemos conseguir trasladar a nuestros equipos la mentalidad del Ricoh Manresa, debemos luchar creyendo en nuestras posibilidades, superando el desanimo, funcionando como un equipo. La crisis es un rival poderoso, pero torres más grandes han caído, y podemos derrotarla con entrega y la actitud positiva. Es cierto que nosotros no contamos con una afición que nos lleve en volandas, sino con unos medios de comunicación sensacionalistas que multiplican todo lo malo que ocurre, llenos de iluminados comentaristas agoreros que anuncian nuestro final con su bola de cristal. Por eso también es clave la capacidad de concentración, mirando siempre nuestros objetivos, trabajando duro y olvidando si nuestro rival es mil veces más fuerte que nosotros, porque como dice José Ignacio la clave para triunfar no está en no caer nunca, sino en saber levantarse rápidamente, y desde luego en no dejar de intentarlo por el miedo a caer.

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