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domingo, 1 de julio de 2012

Corresponsales AdP: Previo a la final, SER vs TENER by José Carlos Carrasquet



Erich Fromm es un famoso sociólogo alemán que con un estilo simple y directo analiza las patologías producidas por la obsesión de tener, y propone priorizar una orientación al ser. 
 
Tener o ser son dos disposiciones que engloban cada una de las circunstancias que rodean a un ser humano, y si bien es cierto, que nadie está totalmente entregado a uno de estos polos, sí que en cada individuo puede identificarse cierta predilección por cada uno de ellos, así como una clara orientación general del global de la sociedad hacia el lado del tener. En general la valoración de lo que tenemos, adquiere más importancia de lo que realmente somos..
 
Estos dos modos, tener o ser, traspasan todas las esferas de la vida en sociedad, no reduciéndose a la problemática de la propiedad privada: el aprendizaje, la memoria, la conversación, la lectura, el ejercicio de la autoridad, la fe, el amor, son todas esferas en las cuales una persona puede orientarse por tener o por ser. No todo se reduce a tener objetos, a tener posesiones; se pueden tener hijos u optar por ser padres, se pueden tener amigos (miles de ellos en facebook) u optar por ser cómplice de unos pocos, se puede tener un título de nobleza, o por el contrario ser noble.
 
Cómo veis esa disyuntiva esta presente en todos los ámbitos de la sociedad, y el deporte no escapa a ello. Ahora, en plena disputa de la Eurocopa,  asisto con incredulidad al debate continúo generado por el juego de la selección española y la táctica de su entrenador.
 
España, es una selección que se ha caracterizado, al menos desde que yo tengo uso de razón, por la obsesión de TENER grandes títulos. El objetivo era conseguir algo que la hiciera referente, y que aupará al deporte rey a la más altas cotas, consiguiendo el reconocimiento de todos. Un título europeo en blanco y negro era un bagaje demasiado pobre para sacarle brillo a un palmarés.
 
En ese camino en busca de la gloria, que yo recuerde, las gestas no han sido muchas. En mi memoria está una hipnótica goleada a Malta, que ante lo insólito del hecho congregó a familias enteras ante el televisor mientras José Ángel de la Casa se desgarraba la voz cantando cada uno de los goles. O una Eurocopa con Arconada, para mi el mejor portero nunca visto, héroe y villano a la vez, que permitió ver por primera vez a mi generación, a la ahora llamada Roja en una final. O una remontada épica en dos minutos ante Yugoslavia en el Mundial de Corea, que nos ofreció la imagen de dos figuras totalmente contrapuestas en todos los sentidos, como Camacho yGuardiola abrazados en éxtasis ante lo inesperado del hecho. 
 
El resto, si mi memoria no me falla, desilusiones, eliminaciones prematuras, y el paso infranqueable de los cuartos de final. Y así, año a año, lustro a lustro, decenio a decenio la inquietud por TENER aumentaba, y la ansiedad de los combinados que se presentaban a los grandes eventos hacía que su nivel de competitividad bajara con respecto a las prestaciones habituales de los jugadores en sus equipos de origen. No había un patrón definido, no había un estilo de juega, no había una filosofía establecida. No ERAN un equipo.
 
Con la llegada de la Eurocopa del 2008, y después de desterrar por fin la “furia” como el elemento principal de identificación, se empezó a gestar una forma de interpretar el juego. Forma que poco a poco fue haciéndose petrea, y que acabó adoptando, como los buenos vinos, una denominación de origen: el ”tiki-taka”.
 
Con ese estilo, el actual seleccionador, Del Bosque, ha llevado al equipo español a cotas que muchos pensaban que ya no verían. Y a parte de la victoria en el pasadoMundial de Sudáfrica 2010, si la memoria no me falla, creo recordar que únicamente tiene dos derrotas en su palmarés. Un equipo con un sello propio, y que lo identifica en el campo. Todas las selecciones saben lo que ES este equipo.
 
Pero ahora, en un giro incomprensible, parece que no es suficiente con SER. Parece que, al igual que en otros ámbitos se ansía más el TENER. No gusta lo que se ES, y el único objetivo es volver a hacerse con el título en juego y así TENER una Copa más que haga a esta selección única, al ser la primera que encadena dos Europeos y un Mundial. Anda algo disgustado el seleccionador con todo este debate, y creo que no le falta razón.
 
Fromm pronosticaba que el ansía del TENER era la verdadera causa  de la crisis de la sociedad occidental, sus malestares y el posible camino que terminará con la vida humana en este planeta. Puede que ese sea el camino que han elegido algunos para su selección.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Corresponsales AdP: El Rey Guardiola a Muerto, ¡Viva el Rey! por José Carlos Carrasquet


El rey ha muerto, viva el rey, es un lema o grito que se emplea como expresión ritual en la sucesión de las monarquías, especialmente en el reino de Francia (Le roi est mort, vive le roi) y en la corona británica (The King is dead, long live the King).
 
Con tal lema se pretendía evitar la peligrosa situación política que se plantea en un interregno, además de servir como última ocasión de vitorear al rey fallecido y primera ocasión de hacerlo con el nuevo rey. Y desde el viernes, y viendo la rapidez con la que se sucedieron los acontecimientos, no veo otra frase que defina, aunque sea de forma metafórica, la situación actual en Can Barça.
 
Y es que mal que les pesé a algunos, el reinado de Pep en estos cuatro años ha sido indiscutible. Desde que un treintañero se presentó en el Camp Nou con la profética frase “Agárrense los cinturones, porqué tengo la sensación que nos vamos a divertir”, los súbditos culés no hemos parado de disfrutar, y porqué no decirlo, babear, ante una catarata de juego y títulos que nadie podía imaginar. Nadie pensaba, que aquel joven entrenador, sin apenas experiencia y con un simple año de bagaje en la Segunda B, iba a expandir el imperio blaugrana por el mundo, derrotando a las antiguas supremacías que reinaban hasta entonces en el planeta.

Y cual vasallos, los seguidores azulgranas nos pusimos en manos del nuevo Rey, y acatamos cualquiera de sus decisiones como buenas, sabiendo que todas ellas iban a ser tomadas en beneficio del pueblo. Decisiones valientes, como lo fueron prescindir de Ronnie y Deco sólo ocupar el cargo. Decisiones arriesgadas como fue dejar marchar a un Eto’o en plenitud goleadora. Decisiones incomprensibles, como fue el rechazo de Ibra con tan sólo un año en el equipo. Todas ellas aceptadas, y a pesar de alguna crítica surgida, todas ellas asumidas. Todo a cambio por la perpetuidad de un sistema de juego y valores que todavía hoy hacen del equipo azulgrana, a pesar de los reveses sufridos esta última semana, el mejor del mundo. El gusto por el juego de toque, el cuidado de la cantera, el mimo de las jerarquías del vestuario, las formas cuidadas en la imagen y el lenguaje, han hecho de Pep un ícono de la historia azulgrana.

Una historia, la suya, que ha sido breve. Una historia intensa, vivida al cien por cien, y que le ha llevado a vaciarse de tal forma que el final ha llegado antes de lo que muchos hubiéramos deseado. Ha sido víctima Guardiola de su propio éxito, el cual le llevó en su primera temporada a conseguir un hito nunca logrado en la historia del fútbol. La consecución de forma consecutiva de todos los títulos puestos en juego. Seis títulos, seis trofeos que se pasearon de forma gloriosa por todo el territorio culé, como muestra de la supremacía lograda.

A partir de ese momento, cualquier otro hito nunca alcanzaría los logros de ese primer año. Cualquier temporada posterior sólo podría igualar esa primera. Cualquier derrota culé sería vista como un paso atrás en un equipo que lo había ganado TODO, absolutamente TODO. Y a ello se lanzaron jugadores y técnicos. Y año tras año, con unos niveles de exigencia brutales, se asumía que el objetivo debía ser cada uno de los títulos puestos en juego. No había períodos intranscendentes, no había títulos menores, no había partidos de trámite. Y así, poco a poco, el equipo se ha ido desgastando, y con él, su máximo representante.

Han sido cuatro años no sólo de fútbol. Han sido cuatro años de sentimientos y golpes duros. La enfermedad de Abidal, la de Tito Vilanova, la lesión de Villa, los enfrentamientos con Ibra, la presión de la prensa, la tensión de los clásicos, que han sido llevados a una dimensión de intensidad y disputa no vista hasta la fecha, las tertulias nocturnas que amparándose en la oscuridad, intentaban acabar con el que veían el máximo responsable de la perdida de esplendor blanca, los fines de ciclo... Ahora sí, Hermel, ahora sí. Fin del ciclo de Pep. Estará por ver si el del Barça.

Todos hechos y causas que han dejado exhausto al Rey. Y el Rey ha abdicado. Y ha abdicado en un momento crítico. En la semana más dura que se recuerda en esos cuatro años de gloria. En la semana en la que la pérdida de dos partidos ha supuesto el decir adiós a los dos principales títulos del año. En la semana en la que se constata que esta será la peor temporada en palmarés en número de trofeos llevados a las vitrinas del Museo.

Y así ha puesto en bandeja de plata a sus detractores el argumento propicio para un último ataque. Sinceramente creo que aquí Pep se ha equivocado. No en la decisión sino en el momento de anunciarla. Tenía que haber previsto que esta situación se podía dar, y que la demora del anuncio de su final, podía verse asociada con la derrota. Y así, la lectura que asociaría su marcha con el primer periodo de derrotas del equipo, haría que sus detractores vendieran la imagen de abandonar a la institución en su peor momento.

Al resto, sólo nos quedan palabras de agradecimiento hacia su gestión, dedicación y obra. Una obra que nos ha mostrado como de bonito puede ser este deporte, y que ha llevado a la institución a cotas a las que nadie ha llegado nunca. Ahora, su sucesor, Tito Vilanova, tendrá la misión de preservarla, y desde su propio criterio volver a la conquista de los territorios perdidos en las últimas batallas. La reconquista ha empezado. Y el nuevo Rey tiene las fuerzas intactas. Larga vida al Rey.

martes, 10 de abril de 2012

Corresponsales AdP: Periodistas indignos y Periodistas Indignados de Alfonso Loiza


El corazón del periodismo se ha entristecido por los corrillos de las redacciones. Éstas parecen oficinas de funcionarios, hospitales donde los empleados se limitan a dar palabras y forma a la realidad para salvar sus vidas. “Los periodistas engordan y los periódicos adelgazan”, escribe Juan Villoro. La generación más preparada es la más aséptica, la que menos sale a la calle. Pocos son los que escuchan y muchos los que hablan. Últimamente en el periodismo deportivo se dedican a analizar para sacar las conclusiones del medio, en lugar de reflexionar para que las saquen los lectores. Ahí se supone que residía la magia de este oficio, el del tú y no el de yo. Marca y AS hablan de un Villarato y Sport y El Mundo Deportivo, de otro. La moda va para largo. El vender la mercancía sin previo paso por el filtro del sentido común es el camino. Y si al trayecto se le añade la perspectiva de las filias y fobias, mejor será el tránsito por las tripas de este abominable negocio.

Cuenta Cappa en su libro “La intimidad del fútbol” que, en el Mundial de México, Maradona envió una pelota hacia donde estaban los periodistas, en un entrenamiento, y uno de ellos se la devolvió con la mano. “¡Cómo van a hablar de fútbol estos tipos si la agarran con la manos! ¡Por Dios!”, aseveró. Quizá no le falte razón a esa espontaneidad del Pelusa. Hemos acatado con resignación la máxima de que en fútbol se hable de todo menos de fútbol. O no nos gusta mucho este bello deporte o somos unos cobardes. Pocos mencionaron el pase preciosista de Özil, pero sí su expulsión. También hubo espacio para los gestos de Cristiano, las demás tarjetas rojas o si Pepe o Mourinho dijeron filho de puta o hijo de puta. ¿Cómo no iba a haberlo? El fútbol, un juego, es así el producto mejor vendible en nuestro país. Un circo. Una especie de Gran Hermano donde prima el esperpento. Da lo mismo que participen concursantes con la historia del fútbol en su cabeza, como Xavi, o en sus pies, como Messi; los premios de las portadas se repartirán según la histeria que generen en el receptor.

No soy nadie para dar lecciones, tengo 21 años, pocos pinitos hechos en este trabajo y mil batallas por vivir. Sin embargo, creo necesario distinguir el grano de la paja y para ello rescato una aseveración del escritor de “Fútbol a sol y sombra”, Eduardo Galeano: “La vida se reduce a indignos e indignados“. Ocurre lo mismo en el periodismo deportivo. El periodista deportivo es indignado o indigno. El indigno se hace de oro a costa de ‘teorías conspiranoides’ sobre los árbitros y va con la camiseta del Barcelona o del Real Madrid adherida, no a su corazón, debemos reconocernos como humanos para ser honestos, sino a la de su pluma como acérrimo. Además, aparecen en televisión para dar gritos; viendo cómo está el panorama pronto será un signo de elegancia no salir en ella.

El indignado trata la información con rigor y se detiene para reflexionar sobre el juego. En un mundo indigno es probable que le den más palos a los indignados que a los indignos. Aún está mal visto unir la inteligencia con fútbol y mucho menos a éste con la cultura. No obstante, el indignado no ha de derrumbarse; la clave, supongo, que estará en tener fuego y pasión, en no perder el entusiasmo, una palabra preciosa que viene a significar poseer a los dioses dentro. Indica que en la travesía por el desierto no estarán solos. Tengamos ojos, poros y oídos abiertos y la conciencia despierta por la dignidad del deporte y del fútbol auténticos. En una entrevista con el subdirector del AS, Juanma Trueba, me explicó que para hacer una buena crónica había que encontrar nuestra propia voz. La voz ha de ser la del impertinente, nunca la del imprudente y siempre la del indignado. Periodismo no es un servicio, no son audiencias; es un derecho, son voces para los lectores.

Pienso como el poeta Luis García Montero que “el fútbol es lo más importante de las cosas no importantes”, pero es innegable el impacto que tiene el deporte rey en la vida de las personas y sobre todo en los jóvenes. Todos volvemos a nuestra infancia gracias a esos benditos 90 minutos. Los pequeños imitan a sus ídolos y, lamentablemente, hoy día se fomenta un mundo único para ganadores, no para luchadores y eso que, a veces, esos luchadores triunfan, como el Levante que está en Champions. Y si nos gusta tanto el fútbol es por ese encanto, por los versos escritos por el humilde rebelde desde la poesía de los sueños posibles.

El fútbol es también arma de futuro. No hay mejor ventana al mundo que la del balompié. Admito que uno de los mejores maestros que he tenido ha sido este lindo juego y mi aula más preciada para aprender de la vida sigue siendo la de este deporte. Esos niños no deberían crecer mediante la cultura del exitismo porque, un día, esos niños se harán mayores y será tarde para darse cuenta que admitir la derrota es la prueba donde se miden a los hombres. Los periodistas deportivos indignados deberían comentárselo a los indignos y a las altas esferas de la mercadotecnia de la comunicación. Por artículo o por twitter mediante 140 caracteres. Para algo deberíamos emplear estas tecnologías y no para aplaudirnos a nosotros mismos. Vivir en la histeria permanente puede traer consecuencias devastadoras.

jueves, 23 de febrero de 2012

Corresponsales AdP: El extraño caso de la renovación de Guardiola de José Carlos Carrasquet


Como cada año por estas fechas, y desde que Guardiola es entrenador del F.C. Barcelona, la noticia más esperada y el tema más manido, es el de su renovación. Cada mes de febrero, la historia se repite, y como en un bucle infinito las portadas y noticias de los diferentes medios se fotocopian año tras año. ¿Renovará Guardiola?

Y normalmente, cada año, una vez finalizada la vorágine de partidos que supone la disputa de las eliminatorias de la Copa del Rey, el técnico azulgrana, decide que ha llegado el momento de estampar su firma en un nuevo contrato y prorrogar su continuidad un año más. Está manera de hacer, viene cimentada, entiendo, en su conocimiento del club, y en la mala experiencia que Pep tuvo en el momento de su adiós como jugador azulgrana. Hay que recordar, que el de Santpedor, después de haber protagonizado la etapa más espectacular de la historia culé, que él mismo se ha encargado de superar como entrenador, tuvo una salida más bien triste del club que lo vio crecer.

Pero aún y así, suena raro, parece extraño, ese continuo dilema que se plantea año tras año, y que hace tener al club, jugadores y seguidores en ascuas, preguntándose si la ansiada firma de Pep llegará. Y digo que es extraño, porque en este mundo cambiante que nos ha tocado vivir, una de las aspiraciones que buscan la mayoría de los humanos es la estabilidad. Ante la disyuntiva entre un contrato fijo, o uno temporal renovable año tras año, la mayoría, por no decir el noventa y nueve por ciento de las personas elegirían la primera opción.

Pero Guardiola no. Guardiola duda, y la pregunta es el origen de esa indecisión. Normalmente la duda se origina a partir de un pensamiento negativo. El “no” poder enfrentarse a un objetivo con el pleno convencimiento de su consecución nos genera dudas en cuanto a las posibilidades de llevarlo a cabo. Es por tanto evidente, que algo no cuadra en la cabeza del técnico azulgrana. Aparentemente el hecho de que una persona deba enfrentarse a una dificultad es un perjuicio, y ahí podría radicar una de las causas de esa demora. Guardiola entrevé una dificultad que entiende que no puede superar.

¿Pero cuál es esa dificultad? ¿Los jugadores? El técnico azulgrana se encuentra rodeado de jugadores que le aprecian, y que no paran de enviar mensajes abogando por su continuidad. Pep, cogió un grupo derrotado, y sumido en el caos, y lo llevó en menos de un año a las más altas cotas del universo futbolístico, alcanzando logros sin igual en la historia de este deporte. Título a título, temporada a temporada, los jugadores supervivientes a las altas exigencias del técnico, han crecido tanto de forma individual como colectivo. No es de extrañar por tanto, la veneración que éstos profesan por su técnico. Veteranos, que no desean vivir otra era de desastres en los últimos años de su carrera, y jóvenes, que ven cómo la filosofía de cantera del técnico les abre las puertas de un vestuario, que no hace muchos años les estaba vetada.

¿La exigencia de la afición? Si bien es cierto que en el fútbol, el pasado no existe, y que la historia se escribe casi partido a partido, también lo es, que la afición azulgrana suele ser bastante complaciente con aquellos que le han dado triunfos. Y así, ahora el crédito que Guardiola se ha ganado después de tres años increíbles en casi infinito. Y a pesar de algunas voces discordantes, que abogan por la magnificencia de la plantilla como la clave del éxito, en su mayoría el socio y aficionado culé, ve a Pep y su equipo técnico como las claves de un cambio de mentalidad en el habitual pesimismo de la entidad.

¿Será el entorno del club? Es de todos conocido el “feeling” que mantenían Laporta yGuardiola, en la anterior etapa presidencial. Etapa que no hace falta recordar como finalizó, y que mantiene aún vigente un proceso judicial contra el expresidentes azulgrana por los abusos económicos durante su gestión. Proceso judicial ante el que Pep se ha postulado de forma totalmente transparente haciendo ver su desacuerdo por las medidas tomadas por la actual junta. Pero también es cierto que ésta, ha puesto todas las facilidades posibles para que el cuerpo técnico se encuentre cómodo en sus funciones, y ha realizado todas las gestiones que éste ha requerido, tanto en forma de fichajes (Cesc y Aléxis), como de bajas (Ibrahimoviccomo caso más sonado).

Analizado así, pocas son las dudas que Pep debería tener. Teniendo a su lado, a directiva, equipo y afición, casi se podría decir que tiene comiendo en su mano a la totalidad de los estamentos que sostienen el club.

Y aquí, debería tener Guardiola presente, que él a su vez, también ha crecido al albor de la grandeza del club. Club que le ha permitido hacer y deshacer a su antojo. Club que le ha dado todo lo necesario para desarrollar su trabajo. Club que necesita, una planificación conforme a su grandeza, y que no puede quedar continuamente a las expensas de una única persona. Debe ser Guardiola, el primero en entender, como hombre de club que es, que esta continua exposición a los medios, es un arma más de presión, que se suma a la que ya tiene como técnico del equipo más laureado del momento.

Por otro lado, estamos presenciando la primera temporada, en la que el equipo no ha rendido como en las precedentes. Y mereciéndolo o no, se encuentra muy distanciado del liderato. Tan distanciado, que hace casi imposible la reedición del título de Liga. Una visión simplista de la situación, podría dar a entender que cual capitán del Concordia, el máximo representante de la nave se baja en el momento que más se le necesita. Ese también debería ser un planteamiento que Pep se debería hacer en el momento de tomar su decisión.

Decisión, que si tanto se demora, será porque está más cerca del “si” que de la negación. Aunque es su defensa, os dejo una frase de Henry Ford, que resume la actual situación:

“Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes... estás en lo cierto.”

jueves, 1 de diciembre de 2011

Corresponsales AdP: Lo realmente importante de Javier Brizuela


El deporte, como la vida misma, es un inmenso escenario en el que se citan elementos contradictorios. Los sentimientos más nobles con las pasiones más bajas; el compañerismo y la solidaridad con la trampa y la deslealtad. En el fútbol, la ingente exposición mediática de sus protagonistas y el fervor popular que provocan acentúan la contradicción.

Se puede ver de todo en el campo, y, por pura estadística, no todo puede ser bueno. La competitividad extrema propicia algunos casos límite, como la sucesión de partidos Barça-Madrid con la que nos obsequiaron los designios del calendario el curso pasado. Una ronda de enfrentamientos que en varios momentos pareció una oda al juego subterráneo. La España futbolística se dividió. En la Supercopa, con el famoso dedo de Mourinho en el ojo de Vilanova en medio de una tángana bochornosa, se rozó lo grotesco.

Futbolistas y entrenadores, como cualquier persona de este mundo, tienen sus errores, pero también saben hacer bien las cosas. El célebre código no escrito en el que se declara que lo que pasa en un encuentro se queda dentro del terreno de juego es una manera de relativizar los acontecimientos cuando está en riesgo el trabajo de toda la temporada y tienes las pulsaciones aceleradas. Con tanta presión, la probabilidad de equivocarse se incrementa, lo que realza la importancia de pedir perdón cuando el comportamiento dista de ser ejemplar.

La semana pasada Mourinho no se disculpó por el dedazo, pero le deseó una rápida recuperación a Vilanova, operado de la glándula parótida. Lo hizo contestando a la pregunta de una periodista y parecía sincero. El preparador portugués tiene actitudes reprobables, pero están enfocadas hacia un contexto competitivo. Fuera de él tiene sentimientos, aunque algunos no lo crean, y en esas habló el martes sobre el segundo entrenador del Barcelona.

Los deportistas, ante todo, son personas, y saben valorar lo realmente importante. Como dijo Guardiola, es secundario ganar en Milán cuando tu segundo entrenador está pasando por un mal momento. Al Barça ya le afectó una circunstancia similar o peor el año pasado con el tumor de hígado de Abidal. Entonces, Madrid y Olympique de Lyon tuvieron el bonito detalle de redactar un mensaje de ánimo que se vio en los videomarcadores del Bernabéu antes del inicio de su partido de vuelta de octavos de la Champions. Además, los 22 jugadores regresaron al césped tras el pitido final para mostrar unas camisetas, preparadas para la ocasión, con el lema “Ánimo Abidal”.

Si el afectado hubiese sido alguien del Real Madrid, la reacción del eterno rival habría sido la misma, aunque se muestren en el campo como enemigos irreconciliables.

Otro caso, seguramente el más grave, es el del hijo de Carlos Martins, centrocampista portugués del Granada. Su retoño, llamado Gustavo y de solo tres años, padece un problema en la médula ósea que impide a ésta la producción del nivel necesario de plaquetas y glóbulos rojos. La única solución para el chaval es un trasplante. En la búsqueda de un donante, varios futbolistas se han movilizado y los seguidores del Granada han hecho colas para comprobar si su sangre es compatible con la del pequeño Gustavo. Su padre, destrozado, declaró en “El Larguero” que sigue jugando porque a su hijo le gusta verle en acción.

Estas circunstancias nos ayudan a organizar la escala de prioridades. El fútbol, como cualquier deporte, es un medio para trabajar o disfrutar, no una cuestión de vida o muerte (que me perdone Bill Shankly).

Los aficionados violentos olvidaron esto hace demasiado tiempo. Los verdaderos protagonistas, por fortuna, lo siguen recordando. 

jueves, 13 de octubre de 2011

Corresponsales AdP: Jose Carlos Carrasquet - Guardiola y la Gestión del Cambio


El cambio, la innovación, la calidad, el conocimiento e incluso la creatividad no son conceptos nuevos en el marco del desarrollo de cualquier organización. En el ámbito de la empresa, y por ende, en el de la sociedad y el deporte, se han desarrollado un sinfín de modelos teóricos destinados a hacer frente a una situación cada vez más compleja y diversa, con el objetivo de mejorar, en definitiva el funcionamiento de las organizaciones.

Cualquier organización, basa su día a día, en la continua evolución, y en una profunda revisión de sus formas de hacer, que busca adaptarse a la condiciones sumamente cambiantes que le rodean..“Renovarse o morir”, es una manida frase que se utiliza en estos casos, y que pretende, de una forma simple, hacer ver que, aquello que en un momento funcionó, y dio la posibilidad de grandes triunfos, en otro, puede que no sea así, y nos lleve al fracaso.

Desde que Guardiola llegó al banquillo azulgrana, en el que implantó un nuevo modelo de organización futbolística, su esquema conceptual de esta deporte ha ido variando, y a cada temporada transcurrida, nos ha presentado novedades, destinadas a no crear un modelo de equipo estático, si no en continuo cambio y evolución.

Creo que esta característica del técnico azulgrana es la que le hace diferente a sus antecesores en el cargo. Si echamos la vista atrás, y nos quedamos en las épocas del afamado Dream Team y de Rickjaard, veremos que las causas del declive de estas dos concepciones futbolísticas tuvieron idéntica forma de perecer. Y es que aquello, que en su día fue novedad, y sorprendió a los rivales en un primer momento, no evolucionó lo suficiente, para que, una vez conocido, y contrarestado por éstos, saber adaptarse a las nuevas problemáticas planteadas. Y así el 3-4-3 de Cruyff fue perdiendo fuerza ante las tácticas defensivas rivales, y el acomodamiento y dejadez dejó a la brillante generación comandada por Ronaldinho con un palmarés menos brillante del que se preveía.

Y Pep, como integrante de aquellas dos formaciones míticas, observó de cerca el auge y declive de ambas. Supo captar la esencia de estas dos concepciones de juego, y a partir de ellas creo la que ahora le identifica. Pero si observamos las evoluciones de este equipo, veremos que, lejos de quedarse enquistado en un modelo, se ha visto obligado a introducir paulatinamente nuevos conceptos organizacionales, lo que implica someterse a todo un conjunto de cambios, a fin de responder a las cada vez mayores exigencias que le presenten sus competidores.. Y así, aquel equipo que se nos presento ante todos, con un nuevo paradigma de juego, identificado por una agobiante presión en la zona defensiva del rival, y una constante búsqueda del balón y verticalidad, ha ido variando, hasta mostrarse tal cual es hoy.

Este concepto, que tratado de forma abstracta parece fácil de aplicar, no tiene los resultados deseados si no se cumplen antes una serie de condiciones.. Para la puesta en marcha e implementación de un proceso de cambio, es necesario cumplir un conjunto de requisitos generales, como por ejemplo, un estilo de dirección que fomente la comunicación y el diálogo y una cierta jerarquización de los diferentes niveles. En resumen, un cambio o transformación no puede ser impuesto desde arriba, sino que ha de ser comprendido y asumido por todas las personas involucradas. No debemos olvidar que un cambio o transformación siempre significa para los personas una amenaza de sus estatus actual o incluso de su medio de subsistencia. No olvidemos que una reestructuración puede significar la pérdida de un puesto que se tenía asegurado.

Y aquí Guardiola vuelve a marcar diferencias con sus antecesores. Cruyff, tenía un concepto de organización futbolística totalmente jerárquico, y en el que prevalecía su criterio por encima de todo y de todos. No digamos, ya Van Gaal, que protagonizó escenas delirantes en sus dos etapas como técnico azulgrana, y que mostró tintes dictatoriales en cada una de las decisiones que se tomaban en la gestión del equipo. Rickjaard, sin embargo, fue la cara contra opuesta al “furioso” holandés, y mostró un tono afable y complaciente, que permitió como vulgarmente se dice que los jugadores “se le subieran a la chepa”, haciéndose éstos dueños del vestuario, e invirtiendo así la pirámide de la jerarquía.

Pep, sin embargo, muestra unas dotes de comunicación excepcionales, y explica constantemente a sus jugadores que espera de ellos, que les pide. Se podrían enumerar múltiples detalles que así lo demuestran. Desde un Abidal, que pensó en dejar el equipo al primera temporada, al considerarse infravalorado y tratado con un juvenil ante las constantes explicaciones y correcciones del técnico., para pasar a según él mismo declaró, a disfurtar de los mejores años de su vida deportiva. Desde un Keyta, que en una final de Champions pudó exponer sus dificultades para jugar de lateral izquierdo, y ante su sugerencia fue substituido en el once inicial por Silvinho. Desde un Messi, que ha aprendido a ser uno más en el campo, y que abandonó su excesivo juego individual, para poner todo su talento al servicio de un colectivo. Desde un Mascherano, que viniendo de ser considerado el mejor medio centro del mundo, refuerza ahora la zaga azulgrana como central, y en muchas ocasiones como único integrante de esa zona. Y desde un Thiago, que previendo que su juego preciosista y de seda no encajaba con el tipo de juego que se practica, ha adaptado su forma de jugar, para así poder disponer de minutos de calidad esta temporada.

Y esta temporada, estamos viviendo, lo que para mi es el máximo exponente de este concepto, el cambio continuo. Cada partido de los azulgranas supone una sorpresa, cada partido de los de Pep nos presenta una nueva forma de afrontarlo, cada partido del Barça presenta formaciones y esquemas totalmente diferentes al anterior.

El objetivo, a mi entender, es el de condicionar a los técnicos contrarios, de forma que éstos se vean sorprendidos por la puesta en escena de los azulgrana. Ya han sido varios los entrenadores, Garrido, Manzano y Preciado, que han reconocido su sorpresa por la disposición táctica del equipo. Y a este nivel, en el que sólo los mejores llegan a ocupar los banquillos, y en los que los más dotados están sobre el campo, los minutos de sorpresa y reubicación en el campo, tienen su precio. Y si observamos, los escasos seis partidos disputados, en casi todos ellos, en esos minutos los culés han finiquitado sus partidos, o han dispuesto de ocasiones para ello. El fútbol, como deporte y juego, tiene un alto componente de azar, que puede condicionar algunas de las apuestas, y no siempre aquello que sobre la pizarra parece una solución fiable, se traslada de forma correcta al terreno de juego. Mestalla fue una prueba de un proceso erróneo de estrategia de juego, que hubo que rectificar sobre la marcha.

Nos vamos, creo yo, esta temporada a acostumbrar, a ver lo que hasta ahora se denominaban “guardioladas”, y es que el técnico azulgrana, viendo el potencial increíble de casi todos los miembros de su plantilla, ha optado esta año, por planificar cada partido de forma individual, apartándose de la línea que le ha caracterizado estos últimos tres años, en las que sólo trece o catorce jugadores se hacían acreedores de su confianza. Tiene Pep, en su cuarto ciclo, una idea, que se podría resumir en un slogan publicitario..”Un partido, una idea!”.

Veremos si los integrantes de la plantilla, hasta ahora acostumbrados a un status permanente en una temporada, son capaces de asumir este nuevo giro. Sólo la capacidad del staff técnico azulgrana, para hacerles ver la necesidad de esta nueva situación, como la aceptación de los jugadores como integrantes de un éxito colectivo y no individual, harán posible la aceptación de este nuevo cambio, que estoy convencido, nos va a llevar nuevamente a conseguir grandes éxitos esta temporada. Camino vamos de ello.

lunes, 6 de junio de 2011

Corresponsales AdP: "El flaco de todos" por Alfonso Loaiza

Soy un mendigo del fútbol y voy sombrero en mano suplicando: "una linda jugadita" por los campos sin importarme el equipo que juega decía el escritor Eduardo Galeano. Una forma de vida que compartimos otros muchos aficionados a este lindo deporte. Aficionados que necesitamos del futbolista creativo que se sale del libreto y te mete el gozo en el cuerpo con una genialidad. Juan Carlos Valerón es de ese escaso ramillete que aún reivindica el placer de jugar. El canario posiblemente no sea tan veloz ni tenga tanta fuerza como muchos entrenadores demandan actualmente como si fueran la velocidad y la potencia sinónimos de fútbol.

Valerón es otra cosa. Se sale de los márgenes, no es explosivo ni raudo, pero atesora tanta osadía y fantasía como pocos. Da igual la edad, no hay jugadores viejos o jóvenes, hay jugadores malos o buenos, decía Santiago Bernabéu. El mediapunta deportivista es magia, un libro abierto de lo que es el fútbol auténtico. Quizás le haya perjudicado su cara de buena gente, su inseparable sonrisa o su nacionalidad, no lo sé. Muchos dicen que no ha jugado en un gran club. Mentira despiadada. Valerón junto a otros ilustres del equipo gallego como Mauro Silva, Fran, Donato, Tristán crearon fantasías al mundo entero e hicieron grande al Deportivo de la Coruña.

El descenso del equipo coruñés me trae al recuerdo pases imposibles como en el Olímpico de Múnich a Makaay o a Diego Tristán ante el Manchester United, goles que aún tengo en la retina como el de Highbury ante el Arsenal de Henry, millones de recuerdos imborrables: tacones y regates prodigiosos, el Centenariazo o su fantástico Mundial de Corea y Japón. Y es que mi mejor amigo en la infancia era del Depor, del SuperDepor, de padre haitiano y mulato le entusiasmaban los brasileños. Tan poca cosa los humanos, que al final somos de los que nos parecemos. Y puede que por eso a mí me queden tantas imágenes en la memoria de su equipo.

No creo que sea al único. Mi generación, la que por fin ha decidido salir a la calle a reclamar lo que es suyo, ha inhalado mucho deportivismo. Han sido 20 años en Primera. Los mismos que tiene un servidor, y no se nos olvidarán jamás. Disfruté mucho de pequeño con Valerón y todavía hoy era de los pocos que hacía que volviera a ser ese niño travieso que comía bollicaos a escondidas. Siempre lo guardaremos en nuestra memoria como un tesoro, porque si eres del fútbol, tienes que ser de Valerón.

Se merecía un pequeño tributo por tantos homenajes al fútbol que nos ha brindado. Puede que el Flaco no aparezca entre los mejores de este tiempo en los libros de historia, pero sea en Primera o en Segunda, Juan Carlos Valerón nos pertenece a cada uno de nosotros. Tras el término del encuentro, la afición del Deportivo no recriminó nada, no se fue nadie de Riazor, han sido muchos años de disfrute, ojalá sea sólo un año en el infierno. Valerón lo ha prometido: "Vamos a devolver al equipo donde se merece" Palabra del Flaco de todos.


viernes, 27 de mayo de 2011

Corresponsales AdP: Wembley. Segunda parte por José Carlos Carrasquet

Hace pocos días se conmemoró el 19 aniversario de la consecución de la primera Copa de Europa en Wembley por parte del F.C. Barcelona. Para muchos culés, entre los que me incluyo, fue el primer gran éxito vivido por el equipo. Hasta la fecha, habíamos subsistido a base de Recopas, Copas del Rey, y alguna que otra Liga aquí y allá que celebrábamos como los mayores éxitos conseguidos. Ya no hablemos de aquellos que nos recordaban las Copas de Feria, la Copa Ibérica, y otras competiciones ya extintas, que a los de mi generación les sonaban a tiempos muy, muy lejanos, a NoDo y a películas en blanco y negro.

Todavía recuerdo como viví ese partido, sentado en el sofá de casa, con mi padre, y con el miedo en el cuerpo de que se repitiera el fatal desenlace de Sevilla. Mi padre aún iba más allá, y se acordaba de Berna, el Benfica, y los famosos postes. Y es que en eso si que estábamos unidos esas dos generaciones de culés. El miedo al fracaso, a la derrota, nos atenazaba. Éramos pesimistas por naturaleza, y ante cualquier adversidad ya veíamos imposible la consecución del objetivo. Recuerdo, que con el 0-0 final fui incapaz de aguantar la tensión, y buceando por los diferentes canales del mando (no tantos como ahora), me topé con el combate final de.. Rocky III!!!. Y allí me quedé, bueno, nos quedamos, viendo a Silvester Stallone y Mister T, dándose mamporros, mientras Barça y Samporia disputaban la prórroga. Y de repente, gritos por el patio de luces, follón en la calle, saltos del Sr Guillem, socio culé que vivía justo encima de nosotros...y... Gooool de Koeman. Papa.., cambia, cambia!!!!!.. Y allí, casi de rodillas, vimos la repetición. El zambobazo del holandés, las carreras de celebración hacia la banda, a Cruyff enganchándose el pié con la valla publicitaria. Al pobre Juan Carlos con la cabeza casi fuera de sitio por el codazo que le pegó Nando en la piña de celebración. Y allí seguimos, entonces ya todos, mi madre y mi hermana se unieron a los 10 minutos finales. Allí estábamos todos apretujados en el sofá, contando los minutos, deseando que aquel calvo, Lombardo se llamaba, parará de correr por la banda, mirando el reloj, pidiéndole al árbitro que pitará ya, aunque quedaran todavía cinco minutos para acabar.

Y pitó…. Por fin teníamos un título. EL TÍTULO. Por fin dos generaciones de culés que lo habían visto pasar tan cerca conseguían su anhelado objetivo. Yo me olvidé de los penaltys de Sevilla, y del maldito Duckadam. Mi padre de los postes cuadrados de aquella portería. Aquello ya no contaba, era pasado. Éramos Campeones de Europa.

Creo que esa falta fabricada entre Bakero, Stoichcov y Koeman, es el punto culminante de la historia del Barça. Hay otros, la final de Basilea, el Barça de les Cinc Copes...... Pero ningún momento hasta aquel día ha sido tan trascendental para el devenir futuro del club. Fue la constatación de un modelo que aun perdura, fue la implantación de un sistema de juego, que con variantes, sigue vigente, fue la liberación de una tensión mal entendida, que hizo, que a partir de entonces el club dejará de lado sus complejos, y viéndose ya con un título mayor asumiera sin dudas la grandeza que por historia, afición y ambición se le suponía. Fue en definitiva, un giro profundo en la dinámica del club. Giro que le ha llevadao a que este sábado, después de la consecución de dos Copas de Europa más, volvamos a estar en Wembley disputando una nueva final.

Una nueva final, que volveré a ver en el sofá de casa, esta vez con mis hijos, que no entienden lo que les explico. Que no entienden de derrotas. Que no entienden que yo tenga miedo a perderla. Papá!!!.. Si siempre ganamos!!!!... Ese es el máximo logro del gol de Koeman. La gestación de una generación de ganadores, que no sufre por la derrota, que la ve como un accidente, y que afronta cualquier competición desde el que sabe que la va a conseguir. Y ese es el primer paso para lograrlo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Corresponsales AdP: Keita y Macherano Picapedreros por Alfonso Loaiza

"El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos". Michael Jordan.

El deporte no es ganar, ganar y volver a ganar, como proclamaba Luis Aragonés antes de ser el instigador del Tiqui-Taca. No todo vale. Las formas importan. El éxito no es lo que debería primar en este mundo de la competitivad. Ya Homero nos explicó en la Ilíada que lo que realmente nos sirve de enseñanza es el camino y no la llegada.

Lo que importa en la vida es no olvidar tu historia: de dónde vienes, quién eres y tener siempre los pies en el suelo. Pasar por el filtro del sentido común y que impere la sensatez. Quizás ese haya sido el sudoku que han hecho Keita y Mascherano para llegar al Barcelona. Todo lo que han logrado ha sido gracias a la ética del trabajo y a la dedicación diaria. El tesón de ambos no tiene límites. Reclaman el fútbol de siempre, el de equipo. Están para servir al escudo que llevan en el pecho y no al dorsal que portan en la espalda. Arriman el hombro cuando la situación lo demanda.

No son Messi, ni Xavi, ni Iniesta. No se han criado en la Masía. No son titulares. Pero cumplen a las mil maravillas siempre. Pertenecen al espíritu estajanovista y picapedrero, pero con altas dosis de toque de balón. No desentonan nunca. Hacen obras de arte sin hacer más de lo que saben. Como explicó Carlos Boyero en su columna del País con Pepe Reina, representan el señorío en sentido amplio de la palabra: son capaces de hacer suya la victoria de sus compañeros.

La imagen de Keita y Mascherano es la metáfora de este Barcelona de Pep Guardiola. El altruismo y la generosidad personificadas. Ambos son internacionales, uno capitán de Argentina y el otro de Mali. Aceptan la suplencia con una entereza sobrehumana. Son en el buen sentido de la palabra "buenos". No solo no crean malos rollos, sino que son junto a Abidal, de los más queridos en el vestuario. Dejan huella, no porque intenten hacer grandes cosas con el cuero, sino porque todo lo que realizan es con el corazón. Y eso tiene un valor gigantesco. Es la base para que el fútbol encuentre sus frutos del deseo. Solo jugando por y para todos se conseguirá el ansiado premio de la victoria de lo colectivo sobre lo individual.

Los dos centrocampistas vienen de continentes como África y Sudamérica en los que para salir adelante se explora la sencillez. Mientras, aquí en el Viejo Continente, fuente de riqueza y estupideces, prima la vanidad y el engreimiento. Nadie pone su granito de arena, todos nos pisoteamos. Ya en España la profesión de mi fallecido abuelo: picapedrero, se ha quedado anquilosada en esa palabra que sirve solo para que mi madre y más profesoras de Lengua la pongan en los exámenes preparatorios de selectividad como ejemplo de parasintética: un vocablo compuesto y derivado.

Le debía unas palabras a mi abuelo Ragüe. Este mes cumpliría años. Un picapedrero. Como Keita y Mascherano. Nos enseñan que a veces vale más ganarse a la gente que un título. El fútbol pasa, los trofeos se llenan de polvo y son las personas las que perduran. Gente como los mediocampistas culés no tienen precio. Keita y Mascherano, dos hombres de alma picapedrera, una filosofía de vida. La belleza de lo simple.

martes, 5 de octubre de 2010

Corresponsales AdP: La Eterna Juventud por Alfonso Loaiza

Miguel Ángel Jiménez está viviendo un sueño, sigue jugando de fábula y ha reconquistado con Europa la Ryder Cup. Sus victorias con 46 años son la prueba fehaciente de que en su cuerpo habita el alma de un joven con gen ganador. El golfista andaluz se ha convertido en el único jugador que ha logrado tres victorias esta temporada en el circuito Europeo. El Omega European Masters, el Alstom Open de Francia y el Omega Dubai Desert Classic han sido sus triunfos. Dubai, Francia y Suiza las tierras conquistadas individualmente. Y la Ryder Cup con el combinado europeo ha sido el culmen final de una temporada espectacular.


Para el andaluz esta temporada es la más especial que ha vivido con diferencia. Y no es para menos. Muchos le daban por muerto, pero los viejos rockeros nunca fallecen. El golfista del puro les está dando santa sepultura a todos sus enterradores demostrando día tras día que la juventud no es un tiempo de la vida sino un estado del espíritu. No ha perdido sus hábitos desde su infancia. Es un golfista con ideas revolucionarias que se sale de la manada. No se considera un integrante del rebaño de los políticamente correctos del elitista mundo del golf. Su filosofía de vida no ha cambiado ni un ápice. En una entrevista al diario AS ha admitido que ahora sólo sueña con estar en el chiringuito comiendo pescaito junto a su madre. La juventud no es una sustancia inherente a los años, se adquiere y se inserta en las venas con sangre combativa sin tenerse en cuenta la edad. Somos finitos, pero en la juventud no existen límites ni fronteras. Es un estado de ánimo y su permanencia depende de nosotros. Miguel Ángel Jiménez es el mismo de toda la vida, el hombre que no tiene que esconderse cuando se fuma un puro. Un ejemplo de juventud en la que mucho tienen que ver sus orígenes. Ya que empezó con 15 años trabajando de caddie (persona que transporta los palos) y aprovechó para jugar al golf a escondidas cuando no había nadie en el campo. Ese es el espíritu que le ha llevado al éxito. El de hacerse fuerte ante los desafíos. El de conjugar a la vez los verbos soñar y luchar para que no mengüen sus esperanzas. El de la eterna juventud. El andaluz no cuenta los días, hace que los días cuenten. El malagueño nos ha demostrado fervientemente a los más jóvenes que los años hay que llenarlos de vida y no la vida de años. Esta Ryder ya es un incunable de nuestro deporte nacional. ¡A disfrutar veinteañero!

viernes, 1 de octubre de 2010

Corresponsales AdP: Acacías Sport Club por Guillermo Lázaro

Explicarle a los lectores de Aprende del Deporte los valores que deporte en general, y el baloncesto en concreto ofrece, no será descubrirles nada: Esfuerzo, trabajo en equipo, responsabilidad, solidaridad… Así que voy a tratar de contar una iniciativa concreta que redunda aún más en todo lo positivo que nuestro deporte puede dar.

En Acacías, un pequeño Municipio del interior de Colombia, en el Departamento del Meta, realiza su labor la ONG local Acacías Sport Club que utiliza el deporte como herramienta para el desarrollo de la comunidad y el cambio social.

El Municipio ha crecido mucho en los últimos años, de una estimación de 80.000 habitantes (57.000 censados), más de 5.000 son desplazados forzosos expulsados de sus lugares de origen por el conflicto armado que vive Colombia. De un día a otro, alguno de los actores de ese conflicto (guerrilla, paramilitares o ejército) provoca que miles de personas pierdan su casa, su patrimonio y tengan que huir con lo puesto con todo lo que conlleva llegar a un sitio nuevo, sin red de apoyo, sin trabajo… Los problemas se irán sucediendo: pobreza, marginación, desempleo; y si no se rompe con esa dinámica pueden aparecer casos de delincuencia, consumos, desescolarización de los menores, embarazos adolescentes… Como en todos los conflictos, los más pequeños son las principales víctimas: El 38% de todos los desplazados en Acacías tienen entre 5 y 14 años.

El deporte no sólo proporciona un entretenimiento sano para el niño, alejándole de otros ambientes más nocivos; sino que permite ayudar a romper con ese círculo: Para poder asistir a los entrenamientos es necesario que acudan al colegio, con lo que, aparte de alcanzar una formación, le permite al niño salir de la marginación (que es ese, y no la pobreza, el principal factor de caer en el consumo y/o la delincuencia).

De los 11 grupos y 227 jugadores/as que hay en la actualidad (y con el objetivo de llegar a 70 y 750 durante 2011), con escuelas de baloncesto desde los 5 años; uno de los que más ilusión y cariño le ponen a la hora de trabajar es el de las Madres Líderes, del Programa Nacional de Familias en Acción. Señoras mayores de 40 en su mayoría, que se enfundan la camiseta para revindicar sus derechos como mujeres. Las desigualdades de género es otro de los graves problemas objeto de nuestro trabajo. Se estima, aunque la denuncia no llega casi nunca, que el 67% de las colombianas han sufrido algún tipo de maltrato (físico, psíquico o sexual). Además, la tasa de embarazo adolescente es de un 133 por 1000 (10 veces mayor que en España por ejemplo) y, la prostitución infantil (las niñas prepago) es algo desgraciadamente muy a la orden del día. El trabajo específico que hacemos en igualdad se encamina a lograr una mayor autoestima, conciencia de género e informar acerca de relaciones afectivo-sexuales.

La metodología de trabajo empleada es mediante técnicas de educación no formal, consiguiendo inculcarles a los niños y niñas los valores positivos que el baloncesto tiene, se les previene en el consumo de sustancias o proporcionar un espacio para la utilización responsable del ocio y tiempo libre, entre otros resultados. Empiezan a tomar importancia las redes sociales de Internet (Facebook principalmente) a la hora de contactar e intervenir con los chicos.

¿Y el baloncesto? Si bien no es el fin principal, no olvidamos y mimamos a la herramienta que nos permite alcanzarlo. Con materiales proporcionados con la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto formamos a nuevos entrenadores/educadores que puedan elevar el nivel competitivo del baloncesto en el Municipio (que al comenzar a trabajar era muy bajo).

Para enero de 2011 hemos puesto el objetivo de comenzar la primera liga escolar de Acacías (algo que será novedoso en el país, pues no existen competiciones regulares para escolares), con 10 colegios participando en categorías alevín, infantil y cadete tanto masculino como femenino. Así mismo, se hará un seguimiento de todos los jugadores, con trabajo específico de tecnificación con aquellos más destacados.

En estos días estamos tratando de cerrar la financiación necesaria para poder sostener este proyecto hasta final de 2011, y estamos apelando a esa solidaridad que existe en todos los que conformamos el BA-LON-CES-TO (jugadores, entrenadores, seguidores, medios de comunicación, clubs, patrocinadores, empresas, federaciones…) para poder llevarlo a cabo con éxito.

Para conocer más en profundidad el proyecto pueden visitar la página web http://www.acaciassportclub.info/, desde la cual podrán ayudar al sostenimiento del mismo o escribirnos a info@acaciassportclub.info para informarse de otras maneras de ayudarnos.

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