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lunes, 11 de febrero de 2013

ÑBA, un ejemplo en las duras y a las maduras (1 de 2)



Cuando escribimos Eduardo Schell y yo Basuketoboru, una de las cosas que más nos llamó la atención cuando entrevistamos a la Selección ganadora de mundial de Japón y a todo su entorno, fue la importancia que le daban a los valores.

José Luís Sáez, el presidente de la Federación Española, nos contó cómo le encargó al ahora nominado al Hall de la Fama Lolo Sainz, que creara una filosofía de equipo que les permitiera llegar a lo más alto.

Ahora casi quince años después, dentro y fuera de la cancha, con la camiseta de la Selección o con la de cualquiera de sus equipos, los miembros de la roja son un ejemplo de estilo y de valores deportivos, incluso cuando la mayoría de nuestros internacionales que están jugando en la NBA no lo están pasando especialmente bien:

Pau Gasol
Tras un arranque de ensueño donde ganó dos anillos con una gran aportación al equipo, está viviendo sus momentos más oscuros. Casi lo traspasan varias veces, la directiva y el entrenador no le apoyan, ahora le sientan y quieren que sea el “líder” del banquillo, y sólo cuenta en algunas ocasiones con el apoyo de su compañero Kobe.
En esta situación que hundiría o acomodaría al más pintado, Pau dice que aunque no le gusta su situación, lo importante es el equipo. “Esta es una experiencia de aprendizaje para mí. Quiero formar parte de este equipo y quiero que funcione” declaró para Marca hace unos días. Sin duda la humildad es su gran palanca que le hace ser el jugador que es, mirando siempre hacia adelante y anteponiendo el equipo a sus propios intereses,

José Manuel Calderón
En su último año de contrato, tras años superando a todos los fichajes que hacía su propio equipo para sustituirle, mantiene la sonrisa y su lealtad al equipo, dejando en un segundo plano a Kyle Lowry, y firmando unas jornadas de ensueño llegando a ser MVP. Grande de dentro y fuera su declaraciones son una lección para todos “Seré el mejor profesional mientras esté aquí”.
Ahora finalmente traspasado a los Pistons, donde parece que su actitud positiva y su impecable profesionalidad es valorada por su nuevo entrenador Lawrence Frank quien le promete una plaza de titular. Por supuesto Calderón, sigue sonriendo “Estoy feliz de estar en una situación con un equipo que realmente me quiere".

Marc Gasol
Firme como roca, y con la determinación de una locomotora Marc se abre paso un año más en los Memphis, ahora considerado su estrella. Tras haber estado ya en el All Star del año pasado, no baja su rendimiento ni se acomoda en los laureles: anota, defiende, tapona y lleva a su equipo cada vez más arriba. Coherente con su gran capacidad de lucha y su actitud ganadora, quiere más, objetivos más altos y nuevos retos, para seguir aprendiendo y creciendo. Siempre superándose para dar lo mejor que tiene a su equipo. De casta le viene al galgo.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Corresponsales AdP: El Rey Guardiola a Muerto, ¡Viva el Rey! por José Carlos Carrasquet


El rey ha muerto, viva el rey, es un lema o grito que se emplea como expresión ritual en la sucesión de las monarquías, especialmente en el reino de Francia (Le roi est mort, vive le roi) y en la corona británica (The King is dead, long live the King).
 
Con tal lema se pretendía evitar la peligrosa situación política que se plantea en un interregno, además de servir como última ocasión de vitorear al rey fallecido y primera ocasión de hacerlo con el nuevo rey. Y desde el viernes, y viendo la rapidez con la que se sucedieron los acontecimientos, no veo otra frase que defina, aunque sea de forma metafórica, la situación actual en Can Barça.
 
Y es que mal que les pesé a algunos, el reinado de Pep en estos cuatro años ha sido indiscutible. Desde que un treintañero se presentó en el Camp Nou con la profética frase “Agárrense los cinturones, porqué tengo la sensación que nos vamos a divertir”, los súbditos culés no hemos parado de disfrutar, y porqué no decirlo, babear, ante una catarata de juego y títulos que nadie podía imaginar. Nadie pensaba, que aquel joven entrenador, sin apenas experiencia y con un simple año de bagaje en la Segunda B, iba a expandir el imperio blaugrana por el mundo, derrotando a las antiguas supremacías que reinaban hasta entonces en el planeta.

Y cual vasallos, los seguidores azulgranas nos pusimos en manos del nuevo Rey, y acatamos cualquiera de sus decisiones como buenas, sabiendo que todas ellas iban a ser tomadas en beneficio del pueblo. Decisiones valientes, como lo fueron prescindir de Ronnie y Deco sólo ocupar el cargo. Decisiones arriesgadas como fue dejar marchar a un Eto’o en plenitud goleadora. Decisiones incomprensibles, como fue el rechazo de Ibra con tan sólo un año en el equipo. Todas ellas aceptadas, y a pesar de alguna crítica surgida, todas ellas asumidas. Todo a cambio por la perpetuidad de un sistema de juego y valores que todavía hoy hacen del equipo azulgrana, a pesar de los reveses sufridos esta última semana, el mejor del mundo. El gusto por el juego de toque, el cuidado de la cantera, el mimo de las jerarquías del vestuario, las formas cuidadas en la imagen y el lenguaje, han hecho de Pep un ícono de la historia azulgrana.

Una historia, la suya, que ha sido breve. Una historia intensa, vivida al cien por cien, y que le ha llevado a vaciarse de tal forma que el final ha llegado antes de lo que muchos hubiéramos deseado. Ha sido víctima Guardiola de su propio éxito, el cual le llevó en su primera temporada a conseguir un hito nunca logrado en la historia del fútbol. La consecución de forma consecutiva de todos los títulos puestos en juego. Seis títulos, seis trofeos que se pasearon de forma gloriosa por todo el territorio culé, como muestra de la supremacía lograda.

A partir de ese momento, cualquier otro hito nunca alcanzaría los logros de ese primer año. Cualquier temporada posterior sólo podría igualar esa primera. Cualquier derrota culé sería vista como un paso atrás en un equipo que lo había ganado TODO, absolutamente TODO. Y a ello se lanzaron jugadores y técnicos. Y año tras año, con unos niveles de exigencia brutales, se asumía que el objetivo debía ser cada uno de los títulos puestos en juego. No había períodos intranscendentes, no había títulos menores, no había partidos de trámite. Y así, poco a poco, el equipo se ha ido desgastando, y con él, su máximo representante.

Han sido cuatro años no sólo de fútbol. Han sido cuatro años de sentimientos y golpes duros. La enfermedad de Abidal, la de Tito Vilanova, la lesión de Villa, los enfrentamientos con Ibra, la presión de la prensa, la tensión de los clásicos, que han sido llevados a una dimensión de intensidad y disputa no vista hasta la fecha, las tertulias nocturnas que amparándose en la oscuridad, intentaban acabar con el que veían el máximo responsable de la perdida de esplendor blanca, los fines de ciclo... Ahora sí, Hermel, ahora sí. Fin del ciclo de Pep. Estará por ver si el del Barça.

Todos hechos y causas que han dejado exhausto al Rey. Y el Rey ha abdicado. Y ha abdicado en un momento crítico. En la semana más dura que se recuerda en esos cuatro años de gloria. En la semana en la que la pérdida de dos partidos ha supuesto el decir adiós a los dos principales títulos del año. En la semana en la que se constata que esta será la peor temporada en palmarés en número de trofeos llevados a las vitrinas del Museo.

Y así ha puesto en bandeja de plata a sus detractores el argumento propicio para un último ataque. Sinceramente creo que aquí Pep se ha equivocado. No en la decisión sino en el momento de anunciarla. Tenía que haber previsto que esta situación se podía dar, y que la demora del anuncio de su final, podía verse asociada con la derrota. Y así, la lectura que asociaría su marcha con el primer periodo de derrotas del equipo, haría que sus detractores vendieran la imagen de abandonar a la institución en su peor momento.

Al resto, sólo nos quedan palabras de agradecimiento hacia su gestión, dedicación y obra. Una obra que nos ha mostrado como de bonito puede ser este deporte, y que ha llevado a la institución a cotas a las que nadie ha llegado nunca. Ahora, su sucesor, Tito Vilanova, tendrá la misión de preservarla, y desde su propio criterio volver a la conquista de los territorios perdidos en las últimas batallas. La reconquista ha empezado. Y el nuevo Rey tiene las fuerzas intactas. Larga vida al Rey.

martes, 20 de marzo de 2012

¿Todo vale a la hora de realizar los traspasos en un equipo?

Os dejo la entrevista que @EduardoSchell tuvo a bien hacerme la semana pasada en Marca sobre el final del culebrón de los traspasos realizados por los Lakers. Espero que os guste.


El traspaso de Derek Fisher y el de Luke Walton vuelve a dejar de manifiesto que los Lakers no entienden de sentimentalismos. Ya intentaron traspasar a Odom y a Gasol, dos piezas fundamentales en los éxitos recientes. ¿Es buena esta frialdad? ¿Vale todo? ¿No hay que cuidar mejor a tu producto? ¿Vale todo para triunfar? El asunto es delicado, nadie mejor que Eugenio de Andrés*, experto en gestión de Recursos Humanos, para valorar los traspasos de los Lakers y su gestión desde el punto de vista empresarial y humano. ¿Afectarán estos movimientos al vestuario amarillo?
"Partiendo de la base que en una empresa privada cualquier decisión tiene cabida para tratar de mejor los resultados de una organización, desde mi punto de vista no todas son lícitas, y es muy corto de miras el tomar determinadas decisiones buscando meramente un rédito económico o deportivo. Más, teniendo en cuenta los éxitos recientes de los Lakers desde la llegada de Pau Gasol: dos anillos y tres finales consecutivas no merecen un cambio tan radical por el mal resultado de la pasada campaña".
¿Vale todo? "Claro que no, quien dirige un equipo sin cabeza, se estrellará, y quien lo hace sin corazón se quedará solo", dice. Lo mejor es tratar de sintetizar y esquematizar el posible impacto de estos traspasos. Habla Eugenio de Andrés:
A favor de los Lakers

· No hay que tener miedo a tomar decisiones difíciles, quien no vale o no aporta al proyecto no tiene cabida en él. Quien dirige un equipo sin cabeza, se estrellará, pero quien lo hace sin corazón se quedará solo

· Acabado todo este culebrón de traspasos y fallidas operaciones, lo mejor es que los que están saben que están ahí. Al menos hasta final de año. Muchos saben que no estarán mucho tiempo y que no les queda demasiado. Saben que no tendrán muchas oportunidades más de ganar anillo. Como dijo Ron Harper en su reciente visita a MARCA, se trata de "intentar el último hurra". Un último billete para el tren del anillo. Daños colaterales al margen, el grupo tiene la posibilidad de intentar hacer algo grande.


En contra de los Lakers
· Las decisiones difíciles no se pueden dilatar en el tiempo ni se pueden filtrar al equipo, y mucho menos a la opinión pública, ya que lo que provoca reacciones muy negativas para el equipo, como ha ocurrido con Odom, quien se enfadó con motivo y buscó su salida tras el 'no traspaso de Chris Paul', o con Pau quien a pesar de apelar a su gran profesionalidad ha visto mermado su juego.

· Deben responder a un proyecto y una estrategia de futuro. Querer arreglar el largo plazo, con decisiones cortoplacistas es un error garrafal.

· Hay aspectos que deben estar por encima de los resultados económicos, como es la cultura y los valores de una organización, de un equipo. Esto lo confirmaron tanto los miembros de la Selección Española que ganaron el mundial de Japón, como una gran parte de profesionales del baloncesto a los que entrevistamos para el estudio del libro 'Basuketoboru' explicando el éxito de la selección. Los valores de un equipo son su ADN, cuando se manipula o se les da la espalda, el equipo se queda sin identidad, sin rumbo. Prescindir torpemente de Derek Fisher, jugador con un rol clave en la consecución de los últimos anillos de la NBA del club angelino y alma máter del vestuario, a priori es una decisión equivocada. El dinero no lo es todo, el vestuario, el estilo, las personas, son determinantes. Él conocía perfectamente su rol dentro del equipo, en la cancha y en el vestuario y esto será complicado de suplir. En uno de los cursos que impartimos en Tatum junto al ex seleccionador Lolo Sáinz, éste cuenta cómo reestructuró la selección, antes de ganar la medalla de plata en el europeo de París'99, manteniendo en el equipo al mítico Súper Epi para que le ayudara a crear equipo desde el vestuario.

· Al fin de cuentas lo que un líder debe buscar es que los miembros de su equipo pongan todo su capacidad al servicio del equipo, pero por muy buenos que sean los jugadores, su capacidad siempre se ve matizada por su compromiso. Es decir, no vale con ser bueno, es necesario querer hacerlo bien. Y estas decisiones de la directiva de los Lakers lanzan un complicado mensaje: Odom y su versatilidad y compromiso están fuera desde hace meses, Gasol ha sufrido una situación complicada ya que desde su 'no traspaso' hasta el cierre del mercado ha vivido en la incertidumbre de no saber qué iba a pasar con él escuchando constantes rumores y noticias de que le ponían en el mercado y ahora Fisher, el eterno capitán y líder del vestuario (además de presidente del sindicato de jugadores) está fuera. Y los que se quedan la única garantía que tienen es que saben que están hasta verano, luego nadie lo sabe a ciencia cierta.

· Cuando uno toma decisiones complicadas debe tratar de hacerlo lo mejor posible con la gente que se va, sobre todo por la gente que se queda, ya que esta va a ver en sus compañeros su futuro. Que los jugadores, de los que esperas su entrega total para ganar el campeonato, vean que en cuanto el vil dinero entra en escena tú no eres más que un peón con el que juegan a su antojo, no creo que ayude mucho. Estos comportamientos provocan que los jugadores vayan a lo suyo, que el concepto de equipo no exista. Quizás, por este tipo decisiones, la NBA sea un sitio tan individualista.
· La magia de los equipos no se construye con el talonario, lo hacen las personas. Los corazones no se inspiran con decisiones teóricamente buena sobre el papel, lo hacen cuando sientes la lealtad, los valores o la confianza en ellos mismos.
· En este sentido el comportamiento de los Lakers en los últimos meses con Pau Gasol dista mucho de ser ejemplar. En ocasiones hay que afrontar complicadas remodelaciones de los proyectos pero no se puede tener en vilo a un pilar fundamental de los éxitos recientes y a alguien tan valioso dentro y fuera de la cancha como es Pau. He añorado que un directivo de la franquicia saliera públicamente y respaldara a Gasol poniendo fin a los rumores y especulaciones de su posible traspaso. Con tanta especualción sobre su futuro es normal que alguien humano como Pau haya podido ver mermado su rendimiento. Además, situándole de una forma tan descarada en el mercado han podido depreciar su valor

miércoles, 30 de junio de 2010

Menosprecio al capitán


Al de casa, tanto en el deporte como en la empresa, se le tiende a menospreciar o infravalorar a favor del de fuera. En igualdad de ocasiones, al canterazo, al que se ha formado en casa, al que sabe de qué va esto y entiende los valores de un club más allá de lo meramente deportivo, se le suele dar de lado mientras que se valora mucho más el talento ajeno que llega de fuera. Antes de que salte nadie: sí, está el Barça de Guardiola con su Masia y los infinitos canterazos que forman y arman el equipo.

En las últimas semanas se ha rizado el rizo con el menosprecio al capitán con tres casos especialmente duros: Felipe Reyes, Berni Rodríguez y Roger Grimau.

Felipe Reyes. Capitán del Real Madrid y MVP de la ACB en la 2008-09 además de miembro de la generación de los júniors de oro y pieza clave en los éxitos de la selección. Llegó el verano pasado Ettore Messina para armar un nuevo proyecto y fue claro: no me vale ninguno de los que hay salvo Llull, por juventud, y Reyes no tendrá protagonismo conmigo así que si se va o se le vende no me importa.
¿Cómo se puede no querer al MVP de la Liga? Primero, imagino, por desconocimiento absoluto de la competición, del equipo y del jugador. Al final, Reyes acabó siendo el mejor del equipo junto a Llull. Eso sí, reconvirtiendo su juego pasando de ser un bregador en la zona a un jugador abierto capaz de anotar triples. ¿Reconversión o mutación? No, instinto de supervivencia.
Resulta que Reyes acababa contrato esta temporada. El club tenía una opción de prórroga unilateral pero ya le dijo que estaba fuera de mercado y que tendría que ganarse la renovación, a la baja, en los playoffs. De traca. El pívot asume que en estos tiempos su caché puede estar fuera de mercado, pero prioriza seguir en el club pese a no ser del gusto de Messina.
Se acaba ganando la renovación. Con matices. Durante todo el año, el último de contrato no hay contactos para iniciar negociaciones. Se espera a que acabe la Liga y llegan las prisas: 10 días después del último partido expira la cláusula unilateral, o se le renueva a ese precio o queda libre. Al final, in extremis, el último día se le renueva. El club le ofrecía dos años y menos dinero, más de medio millón menos. Él quería tres años.
El coste social y deportivo de no renovarle era elevadísimo y entonces llegó la orden presidencial de su renovación. El jugador la acepta. Otro, habría cogido la puerta.

Berni Rodríguez: Capitán del Unicaja, también miembro de los júniors de oro y campeón del Mundo con España en 2006 y subcampeón de Europa en 2007 y olímpico en 2008. Formado en las categorías inferiores del club, ha vivido los mejores y los peores momentos. Él siempre ha estado ahí. Y como capitán del equipo siendo apenas un imberbe.
Tanto con él como con Cabezas el club ha tenido un trato diferenciador. Discriminatorio. En lo negativo. No se le ha valorado como se debía. Ni en lo deportivo ni en lo económico. Cada vez que ha habido que recortar unos euros en el presupuesto siempre se ha tocado el bolsillo de los mismos para luego malgastar y pagar por encima de mercado a otros de fuera de dudoso talento y sus cuantiosas rescisiones.
El jugador, el capitán, acababa contrato ahora tras una etapa de dos temporadas a las órdenes de Aíto, un técnico dado a llegar a un sitio y cargarse a los ídolos locales y suplirlos con gente de fuera.
El club tenía una cláusula de renovación unilateral. Se le ofrece en una negociación inicial renovar y ampliar en años pero a la baja con un recorte del 30%. Su salario no es para tirar cohetes. El jugador prioriza al club y decide quedarse. Hay cambio de directiva. La nueva, con gente de la casa que le conoce a la perfección, le notifica por carta que el club no ejecuta la cláusula. Berni se queda en paro virtual. Le llaman para negociar: menos años y aun menos dinero. El capitán, con ofertas de fuera, prioriza seguir y acaba firmando 2+1+1.

Roger Grimau. Capitán del Barcelona. Ha sido internacional con la selección y un líder en la sombra en el cuadro azulgrana. Un polivalente jugador instalado en la clase media pero capaz de dar minutos de gran calidad en ataque y en defensa. Un extraño pero eficaz desatascador.
Tras una temporada inolvidable, por la supremacía del Barça ganando la Supercopa, la Copa y la Euroliga, y por perder sorprendentemente la ACB tras arrollar todo el año, la continuidad del capitán está más que en el alero. Tiene todas las papeletas para salir en la reestructuración del Barça.

(Apunte. Fernando San Emeterio. Ni es capitán del Baskonia ni ha estado ahí toda la vida. Apenas un par de temporadas. Intentaron venderle el pasado verano como fuera y hasta tenía equipo, pero la operación no cuajó. Pasó de apestado a ser el mejor del equipo con permiso de Splitter. Y lo mejor: su canasta y tiro libre adicional casi sobre la bocina en la prórroga le dio el título de campeón al Baskonia. A ver si le respetan algo más).
Está claro que ningún jugador o trabajador ha de tener jamás su puesto asegurado, pero la tendencia al menosprecio al de casa es sangrante. Al de casa se le pide, se le demanda, un rendimiento por encima de posibilidades y luego que acepte los recortes.

Lo curioso es que en los tres casos, los tres capitanes son figuras que dan ejemplo dentro y fuera de la cancha con su compromiso, entrega, liderazgo, capacidad de sacrificio y voluntad. Además, tienen años por delante de buen baloncesto. No piden una jubilación anticipada.
A diferencia de otros capitanes y líderes que hacen desplantes públicos a los entrenadores (como Cristiano Ronaldo a Quieroz en el España-Portugal), siempre han mostrado una lealtad increíble. Podían haber rajado y han callado. Han obviado los agravios y los menosprecios.

Jamás entenderé como un club/empresa puede tratar así a los suyos (en la globalidad de la palabra), a los de casa, a los que saben de qué va esto, a los que han mamado los valores de toda la vida, a los que son los primeros en dar ejemplo… Luego, llega el iluminado de turno y piensa que puede armar un equipo campeón con 10 fichajes por temporada llenando la plantilla de mercenarios apátridas que se mueven por dinero. Sí, hay contadas excepciones, pero no es el camino.

jueves, 25 de marzo de 2010

La lealtad como forma de vida

Hace no mucho charlaba con nuestro compañero Lolo Sáinz sobre las lecciones del deporte y su aplicación al mundo de la gestión y la empresa. Muchas e interesantes son las enseñanzas que se pueden extraer. Dejo algunas de las cuestiones tratadas con Lolo y sus respuestas:

FRANCISCO ALCAIDE: Para empezar Lolo, ¿cuáles son las tres principales lecciones que te ha enseñado el baloncesto y que aplicas hoy día a tu vida?
LOLO SAINZ: La primera lección que me enseñó el baloncesto y que sigo ejerciendo hoy día incluso en mi casa es el intentar “ser siempre un equipo”. En mi casa no somos mi mujer, mis hijos y yo. Somos todos juntos un equipo que participamos conjuntamente dando nuestra opinión, viendo cómo se pueden solucionar ciertos asuntos, hablando sobre la forma de desarrollar nuevos proyectos, etc. En el baloncesto todo se basa en el trabajo en equipo.

La segunda lección que intento poner en práctica son los valores que emanan del basket. Hay muchos que son importantes –concentración, motivación, comunicación, humildad, confianza, etc.– pero desde mi punto de vista hay uno que es el más determinante: la lealtad. Siempre he intentado ser una persona muy leal, tanto en todos los equipos en los que he estado, como con mi familia y con el resto de la gente. La lealtad es el camino que conduce al bienestar.

La tercera lección que destacaría es el agradecimiento que tengo a las personas que han estado muchos años a mi lado, especialmente mi familia, porque han sabido sacrificarse para que yo hiciese una carrera deportiva. La vida de un entrenador en un equipo deportivo es de un enorme sacrificio y de una gran soledad, y si no estás acompañado del apoyo de los tuyos es imposible salir adelante. Diría que ellos se han sacrificado incluso más que yo.

F. A.: Has destacado lo importante que es “ser un equipo”. Nuestra experiencia nos dice que en las organizaciones existen muchos egos, que son uno de los grandes enemigos del trabajo en equipo. ¿Cómo se gestionan los egos para que la estabilidad no se tambalee y la situación se vaya de las manos?

L. S.: A lo largo de mi carrera deportiva me he encontrado con muchos grandes egos, como por ejemplo, Drazen Petrovic. Nunca he presumido de ser un gran experto tácticamente, mi mayor mérito ha sido la dirección de personas como un equipo. Siempre he intentado reconducir esos egos al redil de lo que es un equipo. No obstante, un entrenador no lo puede hacer sólo y tiene que contar con la colaboración del resto de la gente, que gracias a su generosidad, contribuya a la adaptación de los jugadores con mayor ego para que se involucren y participen del objetivo común del equipo. Esto no resulta fácil porque todo el mundo el mundo tiene su orgullo. Para conseguirlo, siempre he intentado buscar en mis equipos lo que llamo “el otro líder”, un jugador que es el que va ayudar intensamente a combatir estas cuestiones. La figura de este “otro líder” es esencial. Juan Antonio Corbalán o Clifford Luyk han sido dos de mis “otros líderes”. Gente siempre dispuesta a colaborar en pro de un objetivo común.

F. A.: Algo parecido nos contaba Jorge Valdano respecto al Mundial de México 86. En aquella selección se hizo un pacto en el vestuario para estar al servicio de “El Pelusa” y conseguir su integración con normalidad, ya que tener ese “genio”, a pesar de sus caprichos, excentricidades y de las dificultades de convivencia que originan, les iba a hacer ser campeones del mundo.

L. S.: Así es, y creo que hay otro aspecto muy importante a tener en cuenta por las personas responsables de liderar un equipo. Quienes estén en puestos de dirección deben ser grandes negociadores. Tienen que negociar con el individuo su incorporación al equipo, y con el equipo la aceptación de ese individuo para el equipo.

F. A.: Prácticamente toda la actividad directiva se acaba reconduciendo a negociaciones formales o informales con clientes, empleados, proveedores, administraciones... ¿Cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta para abordar una negociación con éxito?

L. S.: En primer lugar, convencer a la persona con la que estás negociando, que lo que propones es por el bien del equipo y por el bien suyo, de tal manera que no piense que le estás intentando engañar. Convencerle de que si él equipo triunfa él va a triunfar. La historia está escrita de grandes egos que no se integraron en el equipo, el equipo fracaso y ellos con el equipo. Otro punto importante es negociar con tu gente que esa persona es sumamente necesaria y hay que integrarla para ganar. En el Real Madrid tuvimos un directivo que era un gran negociador: Raimundo Saporta. Él justificaba la inclusión de grandes jugadores porque harían más grande al equipo, pero siempre y cuando el equipo lo aceptara como tal, de tal modo que todos ganaran.

F. A.: En cierta ocasión José Antonio Camacho afirmaba: “Cuando un entrenador entra en un vestuario los jugadores dicen: éste manda o éste no pinta nada”. ¿Cómo se gana uno la autoridad y qué es lo que hace que se pierda?

L. S.: Tengo muy claro cómo se pierde: aplicando la autoridad como un dictador que nada más ve lo suyo y no comprende a la gente que tiene enfrente. Hablando con un antiguo jugador que hoy es entrenador, decía que nota que los entrenadores jóvenes tienen un camino definido por el que seguir y les cuesta mucho apartarse de él cuando es necesario. No cuentan con la flexibilidad oportuna para ver más allá de lo que ellos piensan. Les falta mano izquierda para capear las distintas situaciones que requieren formas de gestionar diferentes. No se puede llegar a un vestuario con el látigo y empezar a sacudir sin escuchar a nadie. Hay que comunicarse con la gente y hacerles comprender cómo es el equipo. Es una forma de ganarte al jugador porque le estás dando protagonismo y le estás inculcando que es parte esencial del equipo. Naturalmente que el líder, entrenador, tiene que tener autoridad para que pueda aplicar disciplina dentro del grupo de trabajo y así poder mantener esos valores que nos va definir como equipo, equipo ganador, ¡claro! Pero esa autoridad no te la regalan, se gana, y hay que ejercerla dentro del más estricto respeto hacia las personas que forman nuestro equipo de trabajo.

F. A.: Epi comentaba: “He estado en equipos que se comunicaban y en otros que no y en mi experiencia los primeros rendían más y que esa comunicación se trasladaba a los tiempos muertos, al vestuario y fuera de la cancha”. ¿Cuál es tu opinión sobre la importancia de la comunicación?

L. S.: La comunicación es clave y sin ella es imposible que exista un equipo. Además, la comunicación es una herramienta clave en la negociación, que como he dicho anteriormente, es esencial para el buen funcionamiento de la organización. Por otro lado, aunque la comunicación es siempre importante todavía lo es aún más en épocas difíciles, donde es fundamental mantener a la gente unido y conseguir que remen en la misma dirección.

F. A.: A lo largo de su carrera profesional dirigiendo equipos, ¿cuál es la situación más delicada que has vivido, cómo la gestionaste y qué lección aprendiste?

L. S.: La situación actual de crisis que vive el país es algo cotidiana en el mundo del deporte en el que las crisis aparecen en muchas ocasiones, sobre todo, en equipos grandes. He tenido bastantes momentos complicados a lo largo de mi carrera, he intentado gestionarlos a través de la innovación, que no es otra cosa que ser capaz de modificar cosas creativamente para conseguir que la motivación no decaiga. Recuerdo un final de Liga en el que durante los play–offs tuvimos un contratiempo grave: se nos lesionó Corbalán, un jugador vital para el equipo que además era el único base con el que contábamos ya que el recambio era un chaval (Carbonell) muy joven. ¿Cómo solucionamos esta situación? Innovando. Decidí jugar con dos “no bases”: Biriukov e Iturriaga, y la cosa funcionó. Por otro lado, diría también que en los momentos delicados es determinante la comunicación y estar unidos todo el equipo.

F. A.: Una vez te escuche decir: “El entrenador tiene que ser líder, organizador, maestro, confidente, amigo. En resumen, conductor de hombres”. ¿Cómo ha aprendió Lolo Sainz a dirigir personas y cuáles son las pautas que recomendaría?

L. S.: La clave para aprender a dirigir personas está en dedicarle tiempo a la gente. Conócela y aprende cómo son. Un buen líder tiene que mostrar un gran interés por las personas con las que trabaja. La gente sufre, padece, llora... como cualquiera de nosotros. Hay que saber muy bien de quien pié cojea cada miembro del equipo, lo que redunda en una mejora de la comunicación. A aprender a dirigir a las personas se empieza sabiendo muy bien cómo son esas personas. Apuntaría también que un buen líder tampoco intenta imponer siempre su propio criterio sistemáticamente sino que sabe escuchar y armonizar puntos de vista diferentes..

jueves, 3 de diciembre de 2009

Recordando a Fernando Martín


Hoy hace veinte años que Fernando decidió dejarnos dentro de un vacio imposible de rellenar, y si le preguntáramos el porqué de su ida el respondería sin más, “porque quiero y porque ya sois mayorcitos para vayáis solos por la vida”. Y es que Fernando se había convertido en el alma mater de nuestro equipo, a quien todos nosotros, antes de dar un paso, le consultábamos, aunque solo fuese con la mirada.
Me vienen una cantidad enorme de añoranzas de la convivencia con Fernando, donde su personalidad arrolladora le convirtió, no solo en un gran jugador, sino en el espejo donde muchos de sus compañeros, tanto de su equipo como de rivales, se miraban para medirse y para tratar de aprender lo emanaba de este espectacular deportista. “Sed vosotros mismos” era uno de sus muchos slogan.
Nada más incorporarse al Real Madrid, con apenas 20 años, jugamos un Campeonato del Mundo de Clubes y en su segundo partido metió la friolera de 50 puntos. Su espíritu ganador y su afán de superación quedaron patentes, lo que hizo que el fabuloso Oscar Becerra Smith me dijera en un aparte: “¡De donde habéis sacado a esta cosa!”
Y es que su portento físico, para poder paliar su “escasa estatura”, su concentración y su espontaneidad le llevaron a ser uno de los jugadores, que digo uno, el jugador más competitivo que jamás he visto. Esta competitividad le llevaba a crecerse ante las dificultades, a no rendirse nunca y a buscar soluciones a todo lo que parecía imposible, encontrando así motivo de superación y satisfacción personal en todo lo que hacía. Sabemos que las personas competitivas denotan un gran interés en hacer las cosas mejor que los demás y de esta manera convertirse en un ganador, naturalmente estamos hablando de Fernando y esta ha sido su definición como jugador y como persona. Esa competitividad le llevaba a asumir responsabilidades que le hacían mentalmente muy fuerte y de esa manera transmitir una gran seguridad, al igual que una gran confianza al equipo. (Fernando fue capaz de transmitir su fortaleza mental y su apoyo al equipo para conseguir el triunfo en el Palau ante el Barça sin jugar un solo segundo, sólo con su presencia. Naturalmente estaba lesionado).
Como ganador que era, se comprometía sin fisuras con lo que hacía. Si daba su palabra, la cumplía. Era un trabajador nato porque sabía que los resultados dependían de uno mismo, y porque siempre quería ayudar al equipo, formando parte de la solución para conseguir los objetivos y asumiendo siempre los retos más difíciles. Era un triunfador porque sabía que la adversidad era un buen maestro, porque respetaba a aquellos que le podían ganar, y porque como él decía: “soy bueno pero puedo mejorar”, mientras buscaba siempre una forma de superarse.
A pesar de esa lejanía tan cercana de Fernando, desde aquí quiero transmitir mi agradecimiento y admiración por este gran personaje del mundo de la canasta, añorando sus comportamientos ejemplares sobre cómo debía ser un profesional, añorando sus constantes lecciones de optimismo los días previos a los partidos, añorando la confianza que nos transmitía los minutos antes del salto inicial, añorando su entrega, su capacidad de concentración, su competitividad, su espontaneidad y su compromiso por ser los mejores… añorándole siempre.
Y en esa lejanía tan cercana vivo mi particular recuerdo de este fuera de serie, echando de menos el poder estar con él y con sus compañeros, por los gloriosos momentos que me hicieron vivir en esta profesión tan ingrata como es la de entrenador y que ellos, con Fernando a la cabeza, la convirtieron en el mayor deleite que puede tener un enamorado del baloncesto.

P.D. Mi más entrañable recuerdo a su madre Carmela, a su hijo Jan y a sus hermanos, en especial a Antonio, que aguantó como un jabato la perdida de Fernando.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Respeto


APRENDE DEL DEPORTE es un bonito nombre para nuestro blog, pero ¿es sólo eso?, no, yo creo que cuando lo elegimos, todos coincidíamos en que en el deporte hay innumerables referentes de aplicación universal a la vida profesional y por qué no, a la personal también.
Pero avancemos un poco más, ¿de qué debemos aprender?, del comportamiento de los deportistas, de los directivos, de los aficionados, de los clubes, de los medios de comunicación deportivos, de los periodistas deportivos, de los árbitros,…


En general, todos los agentes que actúan entorno al deporte podrían ser referentes en sus actuaciones, ya que normalmente la notoriedad, la tienen casi garantizada por la gran proyección que el deporte tiene para la sociedad en todo tipo de países, y para la casi totalidad de la población.
Pero ¿de qué tenemos que aprender? De los éxitos, de los fracasos, del esfuerzo, del talento, de la lucha, del intento de la superación, de la fama, del trabajo de equipo, del entrenamiento y la preparación,…
Pues bien, yo creo que de todo eso y de muchas más cosas deberíamos de sacar enseñanzas para nosotros mismos y para ponerles de ejemplo a los demás.
Pero yo quisiera destacar algo que en mi opinión es uno de los problemas más importantes que estamos viviendo ya desde hace mucho tiempo en el mundo y que es muy fácil encontrar ejemplos en el mundo del deporte de fácil comprensión.


Me refiero a dos temas:
Uno, el cortoplacismo y otro la fragilidad de las opiniones que nos hacen pasar de la alabanza a la crítica en cuestión de un solo resultado, de un mínimo acontecimiento y/o de la razonable imposibilidad de triunfar al máximo de forma permanente.


¿Ejemplos?
Nuestra selección de Baloncesto no cabe la menor duda de que es una de las selecciones europeas mejores de todos los tiempos, capaz de no arrodillarse ante EEUU, pero eso es muy difícil de mantenerlo en el tiempo. Es cierto que en este Europeo no está al máximo nivel que en otros campeonatos, por lo que necesitarían más el apoyo de todos nosotros los aficionados, los periodistas,… para intentar suplir los problemas existentes, lesiones, ausencias, baja forma de algún jugador, cambio de entrenador, etc… No siempre se puede ganar, pero no tenemos que tratar la derrota como al deshonor o la falta de entrega. Son un gran grupo, que siempre ha luchado con ambición de ganar y que a veces no lo han conseguido.

Sigo sintiéndome orgulloso de que hayan existido y hayan ayudado a crecer al baloncesto en nuestro país y porque no sean el ejemplo, con las otras selecciones, de hombres y mujeres de esa disciplina en España. Que ha demostrado (el trabajo realizado por la Federación) que el medio y el largo plazo existe y que cuando se trabaja con rigor, disciplina, entusiasmo y profesionalidad, los resultados son mejores y más estables. Creo que la Federación de Baloncesto ha demostrado un camino distinto al cortoplacismo, pero que nunca ha dado la espalda al resultado.


Por todo ello sigamos ese camino y si en este Europeo no conseguimos la victoria deseada, no matemos a nadie, analicemos, diagnostiquemos y sigamos trabajando con rigor y disciplina y todos apoyando para reencontrar otra vez todos los éxitos buscados.
Todos los jugadores que están en la selección son excelentes pero alguna vez no están a la altura de lo que pueden hacer, seamos respetuosos con ellos.

jueves, 25 de junio de 2009

El compromiso de los ganadores


Pau Gasol liderará la selección española de Scariolo en el próximo europeo de septiembre. Una excelente noticia que adelantó mi compañero de Marca Jesús Sánchez. Había dudas al respecto. Aguantar un exigente calendario de 82 partidos de liga regular casi cada dos noches con viajes de costa a costa sin descanso en un equipo tan exigente como los Lakers y siendo un jugador con un rol crucial no es fácil. Luego llegan los playoffs a vida o muerte y si ganas el anillo has cumplido. Si no, prepárate para las críticas más feroces en EE.UU.

La presión a la que está sometido Pau es tremenda. Lo normal es que descansase este verano y le diese una tregua a su espalda. Pero no. Su insaciable afán de superación, su sed de triunfos, sus ganas de hacer historia y colgarse la medalla de oro europea que se le han escapado en dos ocasiones han hecho que diga Sí a la llamada de Scariolo. Y me da que si Pau va, no es para perder el tiempo.

La selección no aceptará otra cosa que no sea el oro. Su grado de autoexigencia es el máximo. Infinito, diría. Ellos son los primeros en marcarse las cotas más altas. Saben que están ante la oportunidad de su vida de seguir haciendo historia. Desde la medalla de plata de París’99 con Lolo al frente, esta selección no ha parado de cosechar éxitos sin que los cambios de entrenadores afecten: bronce europeo enn 2001 y las platas de 2003 y 2007, el oro mundial de 2006 y la plata olímpica de 2008. Ahora toca la de oro.

Los 12 que vayan y dos, tres o cuatro que se queden fuera de la lista pero que podrían ir, bien podrían estar de vacaciones. No van por dinero. Son los clubes los que les pagan. Pero demuestra un grado de compromiso increíble con la Selección, la Federación y el grupo. Son ganadores, gente comprometida que sigue siendo humilde y leal pese a la lluvia de éxitos y que quiere seguir haciendo historia. Ya lo apuntó Lolo en un post anterior. La clave es la gran familia que se ha formado. Que los jugadores sean los importantes, que se diviertan trabajando y ganando y sobre todo que cada verano sigan esperando impacientes la llamada de la selección aunque eso les cueste problemas con sus equipos aquí y allí. El compromiso adquirido está fuera de toda duda. Lo han demostrado con mucho sacrificio.

jueves, 9 de abril de 2009

El fútbol es la juventud eterna

“El fútbol es la juventud eterna”, decía hace poco Paolo Maldini (Milán, 1968) en una entrevista. Dentro de poco, el día 31 de mayo, colgará las botas y dará su adiós definitivo al fútbol. Entrará en la historia del fútbol como uno de los mejores jugadores de las últimas décadas.

Perteneció al histórico Milán que gobernó Europa a finales de los ochenta y principios de los noventa con jugadores de enorme talla –Baresi, Gullit, Rijkaard, Donadoni, Tassotti, Van Basten, Ancelotti, Costacurta...– y capitaneados por el visionario Arrigo Sacchi. “Así se juega en el paraíso”, decía en cierta ocasión la Gazzeta dello Sport. El mundo se rindió a los pies de aquel equipo que le endoso un 5–0 al Madrid de la “Quinta del Buitre” en San Siro.

Muchas son las lecciones que podemos extraer de Paolo Maldini. Destacamos sólo algunas:

Lealtad: debutó en 1985 y todavía continúa en el mismo club: 24 años y más de 1.000 partidos, lo que en una época de lealtades frágiles y compromisos pusilánimes tienen un gran mérito. Para triunfar hay que sentir lo que se hace; tener un compromiso extraordinario con la causa; una entrega incondicional al proyecto del que uno forma parte. Sólo entonces se está en condiciones de hacer cosas grandes. Quien se deja seducir exclusivamente por cuestiones crematísticas puede rendir temporalmente, pero antes o después su esfuerzo queda en entredicho.

Ejemplo: Emilio Butragueño escribía de él: “En todos los sectores de la sociedad hay una serie de personas que por su ejemplo y manera de ser dejan un profundo legado a las futuras generaciones. Son aquéllas que engrandecen su profesión, la dignifican y la convierten en una escuela de valores aplicables a cualquier ámbito; su actitud, su comportamiento, su calidad humana, en definitiva, abren un camino que es seguido por los demás”. Ser un referente para otros significa ante todo predicar con el ejemplo e ir un paso por delante enarbolando la bandera. Como dice un axioma: Verba movent, exempla trahunt (Las palabras mueven, los ejemplos arrastran).

Discreción: a pesar de su trayectoria no es la estrella que más brilla. Eso demuestra como muchas veces hay gente que hace una labor callada, poco vistosa, pero tremendamente eficaz. Los éxitos son siempre colectivos y en la trastienda de cualquier logro importante hay mucha gente que pasa desapercibida pero cuya contribución es esencial. Michel, que sufrió sus marcajes, afirmaba de él: “Si se trata de ser grande, Maldini es uno de ellos. Una estrella atípica, sin Balón de Oro ornamental, pero con el galardón de la profesión. Un esférico más grande y relleno de reconocimientos nacidos del respeto”.

Estabilidad emocional: “Jugar en la ciudad en la que nací y crecí, en mi entorno, me da equilibrio. Si además el club responde a tus ambiciones, el matrimonio llega a infinito”, decía Maldini. Lo hemos dicho muchas veces: es imposible tener un buen desempeño profesional sin contar con una estabilidad personal. Si hay una palabra imprescindible en el ejercicio de las labores de gobierno es “equilibrio”. De otro modo, se suele acabar contrayendo ciertas patologías que no son nada beneficiosas en las tareas directivas y de cuyos comportamientos se ven damnificados los empleados.

Espíritu joven: cumplirá 41 años el próximo 26 de junio pero matiene la ilusión y las ganas de los inicios. Hay jóvenes viejos y viejos jóvenes. Es lo que en el mundo de la zoología se conoce como “neotenia”, que no es otra cosa que la capacidad de mantener ciertas cualidades de las especies más jóvenes en la edad adulta. Su compañero Kaká se hacía la siguiente pregunta: “¿Cómo es posible que este hombre, después de ganarlo todo, mantenga la motivación por llegar el primero a cada entrenamiento?”. Otra lección importante en tiempos de prejubilaciones desmedidas: cuidado con confudir edad con falta de ánimo. Hay bisoños blanditos que se vienen abajo a la mínima; y otros ya con arrugas que mantienen la fuerza y la garra.

Competitivo: los ganadores no se conforman con cualquier cosa. Quieren ganar siempre y cada logro conseguido necesita ser renovado por otro nuevo que le ayude a crecer un poco más. No admiten otro resultado que no sea la victoria y perder les produce alergia. El hambre por conseguir cosas se mantiene inalterable a pesar del transcurso del tiempo. Su currículum lo adorna 5 Champions League (sólo le supera Gento con 6) y otras 5 Supercopas de Europa, 7 Scudettos, 1 Copa de Italia y 4 Mundiales disputados: Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98 y Corea–Japón.

Trabajo en equipo: “¿Qué le ha enseñado el fútbol?”, le preguntaba un periodista. La respuesta es de ganador: “Que si sólo piensas en ti mismo, y no en los demás, nunca alcanzas objetivos”. Un proverbio sentencia: “Si quieres ir rápido, ve sólo; si quieres llegar lejos, ve con otros”. Señores, quien vaya de “Robinson Crusoe” por la vida sus posibilidades de éxito son muy limitadas. Todos tenemos carencias y límites que necesitamos compensar para armar un conjunto competente. No hay más.

Capacidad de aprender: no es un tipo que vaya por la vida creyendo que lo sabe todo, sino que es una esponja que se empapa de todos y todo. Respecto a sus entrenadores decía: “Lidholm me habló de la importancia de la creatividad, con Sacchi aprendí todo sobre la táctica y con Capello supe el verdadero valor de la mentalidad”.

Queda poco para su adiós definitivo para el fútbol. El fútbol llorará esta despedida. Para homenajearle, el Director General del club rossonero, Adriano Galliani, ya ha anunciado que se retirará la camiseta número 3 de la alineación del equipo. Enhorabuena Maldini por tu trayectoria y gracias por todo lo que hemos aprendido..

jueves, 19 de marzo de 2009

Nunca caminarás sólo

Hace poco más de una semana pude asistir al partido de Champions League entre el Liverpool y el Real Madrid que se disputó en el estadio de Anfiel Road y que será derribado en no mucho tiempo. A pesar del resultado (4–0 a favor de los reds) el espectáculo fue realmente sorprendente. Además, fue un encuentro histórico porque era la primera vez que el club merengue pisaba el césped del estadio inglés.

En Inglaterra, cuna del fútbol moderno, el balompié también tiene un significado especial. Algunos afirman que para los ingleses “el fútbol es la medida de todas las cosas”. Según un estudio publicado en “The Economist” con el título “Imperial Amnesia” (Amnesia Imperial) para los jóvenes británicos “la razón citada más a menudo para sentirse orgulloso de ser británico era la habilidad nacional para el fútbol y no el recuerdo de un gran imperio u otras razones”.

El fútbol constituye uno de los pilares fundamentales de la cultura británica y sus estadios registran a menudo un lleno casi absoluto. El porcentaje de asistencia a los estadios de la Premier League ronda el 95%, veinte puntos porcentuales por encima de la asistencia a los campos de la Liga española.

Dentro de la hinchada inglesa, la afición del Liverpool es una de las más incondicionales. El vínculo entre el club de fútbol y la ciudad viene de largo. Asentada en el noroeste de Inglaterra, la ciudad de la música y el fútbol fue un gran puerto marítimo durante la expansión comercial del Imperio Británico en los siglos XVIIII y XIX. Ya en el siglo XX, continuó siendo una ciudad obrera dependiente económicamente de su actividad portuaria que debido a la ralentización económica supuso la quiebra a muchos astilleros que dejaron en paro a muchas personas.

El fútbol se convirtió entonces en el medio donde encontrar la identidad propia y en el símbolo de una reivindicación permanente: “El fútbol es como una metáfora de lo social y lo político en una ciudad marcada por hitos únicos e improbables”. En aquella época llegó al club una de las figuras legendarias en la historia del equipo, el escocés Bill Shankly, que permaneció en el Livepool desde 1959 a 1974, e inauguró su recital de frases antológicas con ésta: “No es casual que vistamos de rojo”; y una manera de entender el fútbol que definió la filosofía del club: “Jugamos para la gente y para su felicidad”. Jugar en el Liverpool, dicen, “es lo más parecido a jugar por una causa”. Joe Fagan, al frente del equipo entre 1983 y 1985, también es recordado por sus constantes referencias a la afición. Las últimas palabras que Fagan decía a sus jugadores antes de saltar al terreno de juego eran: “Podemos ganar, empatar o perder, pero no olviden nunca a la gente que está ahí fuera y nos debemos a ella”.

Las muestras de lealtad de la afición a su equipo llegaron a un punto en que, como decía Michael Robinson, ex jugador de los reds, “no se sabía muy bien quién era el protagonista, si el público o el equipo en aquella loca armonía”. Robinson decidió ser futbolista con 6 años cuando acudió por primera vez a Anfield a ver un partido y quedó prendado por el espíritu que se respiraba: “¡Ni siquiera habían salido a jugar! Con el ambiente tuve bastante para enamorarme de ese club; pensaba, deben ser dioses los que saldrán”.

Antes de comenzar los partidos, “The Kop", como se conoce al fondo donde están los seguidores de los reds, entonan su himno oficial, el “You´ll never walk alone” (Nunca caminarás sólo). Es impresionante el ruido que son capaces de armar. De hecho, para quien no lo sepa, tienen el recórd Guiness de la afición más ruidosa del mundo, galardón que alcanzó el 26 de febrero de 2005 en la final de la Copa de la Liga inglesa disputada en Cardiff (Gales) contra el Chelsea. El nivel de ruido máximo se alcanzó en el primer minuto de juego del partido cuando el noruego del Liverpool, John Arne Riise, marcó el 1–0. En ese momento, la hinchada roja llegó a gritar con una fuerza de 130.7 decibelios, dos por encima del anterior récord fijado en octubre de 2005 por los aficionados de los Denver Broncos de la NFL de Estados Unidos, quienes ostentaban el galardón desde octubre de 2000.

El “You’ll Never Walk Alone” es una canción compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para su musical “Carrusel” de 1945. En el espectáculo original para Broadway fue interpretada por Christine Johnson y también (al final de la trama) por Jan Clayton y un coro. En la película posterior, el tema era interpretado por Claramae Turner (aunque una ahogada por las lágrimas Shirley Jones intenta cantarla primero, pero no puede), y más tarde repetida por la señora Jones y un coro.

En el musical, la canción es interpretada tras la muerte del líder Billy Bigelow, para dar ánimos a Julie Jordan, embarazada y con un niño en ese momento, y repetida en la escena final para animar la ceremonia de graduación en la que Louise (hija de ambos) es partícipe. Como resultado, a día de hoy es muy común que este tema se interprete en esta clase de ceremonias en los Estados Unidos.

La popularidad de esta canción, comenzó ya durante la temporada inicial de esta producción en Broadway que coincidía con la II Guerra Mundial, ya que muchos de los asistentes a la representación tenían maridos, hermanos, novios o prometidos sirviendo en el ejército. El público encontraba consuelo en el mensaje de la canción que transmite un mensaje de esperanza indicando que siempre existe un guía y un amigo con el que podremos contar.

La canción fue interpretada posteriormente por muchos artistas: Frank Sinatra (en 1945), Patti LaBelle and the BlueBelles (1964), Elvis Presley (1968) o Lee Towers (1976). En Inglaterra, la versión más famosa la realizó en 1960 un grupo del barrio de Merseybeat (Liverpool) llamado Gerry & the Pacemakers, quienes alcanzaron con ella el nº1 en las listas británicas y que pasó a convertirse en el himno del club inglés.

Pero, ¿cuál fue la causa real que motivo la decisión de los hinchas de incorporar un día la canción?

Parece ser que durante varios partidos seguidos por la megafonía de Anfield Road sonaba esta canción antes de los partidos. Un día, por circunstancias que se desconocen, no sonó el disco, y entonces “The Kop” comenzó a cantarla incluyéndola rápidamente en su repertorio.

Dejo la letra y también la música. Sin dudas, impresiona, tanto la melodía como el contenido:

When you walk through a storm / Cuando camines atravesando una tormenta
Hold your head up high / Mantén bien alta la cabeza
And don’t be afraid of the dark / Y no te preocupes por la oscuridad
At the end of a storm / Al final de la tormenta
There’s a golden sky / Hay un cielo dorado
And the sweet silver song of a lark / Y el dulce y argentino canto de una alondra

Walk on through the wind, Walk on through the rain / Camina a través del viento, camina a través de la lluvia
Though your dreams be tossed and blown / Aunque tus sueños se vean sacudidos y golpeados
Walk on, walk on, with hope in your heart / Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en el corazónAnd you’ll never walk alone... / Y jamás caminarás solo...You’ll never walk alone / Nunca caminarás solo.
Walk on, walk on, with hope in your heart / Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en el corazónAnd you’ll never walk alone... / Y jamás caminarás solo….You’ll never walk alone / Nunca caminarás solo.

lunes, 16 de febrero de 2009

Nadal, el poder del equipo


Nadal, al igual que a miles de españoles, me tiene cautivado. Es una persona sencilla, humilde, constante, luchadora, con una gran fortaleza mental y un poder de concentración, cuanto menos, sorprendente, desde el cual emana un espíritu de tranquilidad que nos envuelve a todos. Es capaz de darle la vuelta a un partido en contra, de no amilanarse por la presión de tener dos bolas de partido en contra, de estar metido y pendiente de lo que hay que hacer sin despistarse ni un segundo hasta que el partido ha finalizado. Jim Courier definió su actitud estupendamente “Le encanta la batalla y no importa si pierde el primer set. Al segundo siguiente ya está listo para ganar.”
Rafa es un portento al que todos admiramos, pero hoy no quiero hablar de él sino de su entorno, del equipo que le apoya. Su entrador es su tío, Toni Nadal, sus padres Ana María y Sebastián y toda su familia cierra filas en torno a él. Jamás se les ha subido a la cabeza el éxito de Rafa. Se han esforzado en orientarle, en darle una buena educación, en hacer de él una buena persona. ¡Qué gran diferencia con el entorno de otros supuestos “grandes” deportistas, que solo son aconsejados en función de sus intereses personales, y que incluso arremeten contra sus entrenadores y Clubs si con ello consiguen sus nefastos objetivos personales!
Rafa es leal a su gente, porque su gente siempre le ha sido leal, no diciéndole lo que quiere oír en cada momento, eso es fácil y no tiene valor, sino aconsejándole, siendo estrictos con él cuando ha sido necesario, apoyándole, haciéndole crecer, normalizando una situación que deslumbraría al mismísimo Salomón.
Si cuando termina el partido y uno vuelve a casa, tiene a su gente que le arropa y le protege, le anima y no le obliga a llevar una careta de Superman, sino que le permite ser uno mismo, con sus virtudes y sus defectos, entonces, si tienes eso, creces como persona y como profesional tienes un trampolín que te lanza a lo más alto. Yo así lo he sentido a lo largo de toda mi carrera como entrenador, mi familia ha sido mi equipo, mi norte y mi refugio, y me ha hecho poder afirmar, parafraseando el dicho, que siempre detrás de un gran deportista hay una gran familia, ¡Verdad Rafa!
P.D. Ayer Rafa perdió la Final del Torneo de Rotterdam contra Murray, esto reafirma todavía más en mi admiración hacía este singular deportista, porque ha demostrado, además, que es humano.

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