La Copa del Rey de la ACB es el torneo de baloncesto por excelencia. Baloncesto en estado puro concentrado en cuatro días. Si pierdes, a tu casa. Así de simple. Sólo puede quedar uno. El más mínimo fallo te cuesta el partido, no hay margen para el error y los tiempos tienen que estar muy bien medidos: acertar con el planteamiento inicial, con las defensas asignadas, tener la suficiente capacidad de reacción como para corregir errores y defectos sobre la marcha, acertar en el momento de pedir tiempos muertos, tener la capacidad para sorprender al entrenador rival con un planteamiento novedoso y no visto hasta el momento etc.
El Regal Barcelona cuenta con una plantilla de primer nivel. Incluso un internacional como Jordi Trías (ex MVP de la Copa) apenas juega. En el tramos final de la pasada campaña, Xavi Pascual, ayudante entonces del consagrado Dusko Ivanovic, asumía las riendas del equipo tras el despido del montenegrino. "Con esta plantilla no se puede hacer más", dijo. Y a la calle. Pascual, sin grandes alardes, metió al Barça en la final de la ACB.
El técnico debuta en esta Copa del Rey. Lo hace sin miedos, sin presión ni complejos. Hablando relajadamente con él, me decía que no temía pagar la novatada. "Una vez, un técnico veteranísimo me dijo una vez que la experiencia no es más que el cúmulo de fracasos", me dice Pascual. "Así que casi prefiero venir de novato e intentar dar la sorpresa, ¿no?", sonríe.
El otro día escuchaba otra interesante reflexión. "El éxito no es más que una cima de fracasos". Lo que trasladado al mundo real, y empleando una frase que me dijo un jugador de la selección que ahora mismo no recuerdo, significa: "Para llegar lejos tienes que comer mucha mierda".
El Regal Barcelona cuenta con una plantilla de primer nivel. Incluso un internacional como Jordi Trías (ex MVP de la Copa) apenas juega. En el tramos final de la pasada campaña, Xavi Pascual, ayudante entonces del consagrado Dusko Ivanovic, asumía las riendas del equipo tras el despido del montenegrino. "Con esta plantilla no se puede hacer más", dijo. Y a la calle. Pascual, sin grandes alardes, metió al Barça en la final de la ACB.
El técnico debuta en esta Copa del Rey. Lo hace sin miedos, sin presión ni complejos. Hablando relajadamente con él, me decía que no temía pagar la novatada. "Una vez, un técnico veteranísimo me dijo una vez que la experiencia no es más que el cúmulo de fracasos", me dice Pascual. "Así que casi prefiero venir de novato e intentar dar la sorpresa, ¿no?", sonríe.
El otro día escuchaba otra interesante reflexión. "El éxito no es más que una cima de fracasos". Lo que trasladado al mundo real, y empleando una frase que me dijo un jugador de la selección que ahora mismo no recuerdo, significa: "Para llegar lejos tienes que comer mucha mierda".